Hola a todos!..Aquí empiezo una nueva historia…un UsUk…mi segundo fan fic de la pareja…mi favorita…..sé que tengo otros proyectos….pero estoy de vacaciones y tengo mucho tiempo…no voy a descuidar ninguno…..lo prometo….sino mi cabeza envuelta en papel de regalo….
Alfred y Arthur son adolescentes, están en la escuela y son rivales. Empiezan odiándose…pero dicen que del odio al amor hay un paso y ya saben….
Disclaimer: Los personajes no son míos, son de Himayura Hidekaz, yo sólo los tomo prestados para mi propia diversión…y la de los que leen esto…
Nota: Algunas malas palabras, usaré los nombres humanos de cada país, universo alterno. La clasificación será T aunque no lo parezca al comienzo. Capaz sea un poco lime, no sé si lemmon. La historia tendrá pocos capítulos…máximo cinco.
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Alfred tenía que soportar el hecho de que no era el mejor. Arthur hizo lo que nadie había podido, bajarlo de su nube. Fue en el torneo interno de atletismo. Alfred había estado entrenando muy duro, no iba a dejar que nadie lo pisoteara. A pesar de que antes de que llegara el inglés no le daba mayor importancia, sabía que era una oportunidad magnífica para demostrarle quién era el que mandaba. Pero al llegar el día, Arthur le metió una paliza suprema.
Le ganó en todas las pruebas, metros planos, vallas, postas. Si bien su récord se había mantenido, el europeo le sacó una ventaja admirable. Todos los asociados al club se quedaron con la boca abierta. El chico nuevo era imparable. No tuvo que participar en todo el torneo para ser aceptado. El día en que se publicaron los resultados, Alfred sufrió la decepción de ver su nombre escrito debajo del de Arthur. Había sido el segundo puesto. Se fue a llorar a los cambiadores. Sentía una mezcla de tristeza, rabia, impotencia y desesperación.
Cuando se sintió mejor, cosas del destino, al salir del cubículo, vio el baño repleto de gente. Chicos que habían presenciado su derrota, reconoció sus rostros. Ahora rodeaban a Arthur, le decían lo genial que era, le preguntaban los pormenores de su entrenamiento, lo felicitaban. Ni bien abrió la puerta, todos giraron a verlo. Nunca había sentido tanta vergüenza. Se notaba claramente que había llorado. Salió sin decir nada y escuchó risas cuando cruzó la puerta.
Se fue corriendo hasta llegar a la playa. Estaba vacía pues faltaba poco para que anocheciera. Se sentó en la orilla y dejó que el vaivén de las olas lo bañara. El agua estaba fría. Era lo que necesitaba. Volvió todo mojado hasta su casa. Escapó de la reprimenda de su madre y se fue directo al baño. Tomó una ducha larguísima. Golpeaba la pared con los puños. Lo hizo repetidas veces. Los nudillos le quedaron rojos. No quiso comer. Después de mucho tiempo, ese día se acostó temprano.
A la mañana siguiente se despertó antes de las cinco. Se cambió y salió a entrenar. No quiso ir a la playa pues sabía que Arthur también solía correr allí. No podía verlo, todavía. Igual se lo tendría que encontrar quisiera o no, se sentaba al costado suyo en el aula. Dio vueltas por el parque de los niños. Suerte la suya, en uno de los columpios estaba sentado el susodicho.
-Felicitaciones.-espetó Alfred cuando pasó a su costado.-Perdí con justicia, eres un gran corredor.-Hubiera preferido morderse la lengua a tener que decir eso. Pero parte del deporte o de cualquier competición es reconocer al ganador como tal.
-Nunca me había sido tan difícil superar a alguien.-Arthur masculló entre dientes.-Realmente ha sido un impasse para ti, no bajaré la guardia.
-Corramos aquí.-le propuso Arthur.
-No tengo ganas la verdad.-exclamó el otro.-Tengo cosas que hacer.
-¿Te das por vencido tan fácilmente?-El inglés trataba de hacerle pisar el palito.
-Sabes que no, sólo que por el momento no voy a desafiarte. Tengo que prepararme. No quiero volver a caer ante ti.-Alfred estaba en modo depresivo; es decir, pensó antes de hablar. El hecho de estar triste lo hacía reflexionar más las cosas. Lamentablemente, siempre le duraba poco.
-Está bien. ¿Cuánto tiempo necesitas?
-Un mes.-respondió Alfred seguro.
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Era difícil concentrarse en los estudios cuando tenía la cabeza totalmente ocupada en el hecho de ganarle a Arthur, especialmente porque de que éste se sentaba a su costado en el aula y no perdía la menor oportunidad para recordárselo.
Alfred salía de clases e inmediatamente se dirigía a la pista atlética. Nada podía desconcentrarlo mientras entrenaba. Corría hasta que el cuerpo ya no le respondía. Se quedaba mucho más tarde de la hora en que se terminaban las sesiones. Pero no era el único, Arthur también lo hacía. Solían cruzarse en la pista varias veces en la tarde.
-Tienes que salir ya, el profesor me ha dejado la llave. Debo cerrar la pista.-Un día era casi noche y Arthur parecía no querer moverse del lugar.
-Parece que la hora ha pasado más rápido de lo que parece.-exclamó Arthur.-Espero que los cambiadores sigan abiertos.
-Los de atletismo no, pero los del club de natación todavía no cierran. Todavía falta el turno noche.
Caminaron en silencio hasta la piscina, la cual estaba al otro lado del colegio. Estaba vacía. Hace un rato había salido los últimos asistentes de la tarde.
-¡Salgan de ahí!...¡Salgaaaaaaan!.-Se oyó gritar a una chica detrás de ellos. Un cochecito repleto de flotadores e implementos de nado iba directo hacia ellos. Alfred logró zafarse en un movimiento rápido pero Arthur no. Fue embestido y cayó en el agua. A pesar de que la piscina no tenía mucha profundidad, el chico no lograba salir. Sólo se veía el chapoteo sobre la superficie.
-¡Parece que se está ahogando! ¡Ayúdalo!-La muchacha miró a Alfred con miedo. Éste no podía haber pensado que el inglés no sabía nadar.
Tiró la mochila y se quitó los zapatos. Se lanzó al rescate del otro. Grande fue su sorpresa al ver que el agua alrededor del chico tenía una leve tonalidad rojiza. Al parecer se había golpeado la cabeza. Lo cogió con cuidado y logró sacarlo de la piscina. Junto con la chica, lograron extenderlo sobre el piso. Efectivamente, se había herido en la sien.
-¡¿ESTÁ MUERTO?-chilló ella entrada en pánico.
-¡Cállate, maldición! ¡Esto es tu culpa!-gritó Alfred. Puso su oído sobre la boca del chico, seguía respirando, aunque pausadamente.-Está vivo.-respiró aliviado.
-Qué alivio, debemos llamar a la enfermería.
-Ya está cerrada. Debemos llamar a una ambulancia. Marca al 911. ahora, yo veré si puedo sacarle el agua de los pulmones.-Alfred sabía algo de primeros auxilios, más lo que había visto en la televisión. Hizo presión con las dos manos sobre el pecho de Arthur. Repitió varias veces el procedimiento, pero recién a la cuarta vio como el chico expulsó un chorro de agua.
-Están en camino. ¿Deberíamos avisarle a alguien más?
-Busca en su maleta su teléfono celular, sus padres tienen que saber.
-Bien, pero creo que tú deberías hablar, tú eres su amigo.
-No lo soy, maldición. Sólo marca.-La chica comenzó a revolver la mochila del inglés. Encontró su móvil en uno de los bolsillos. L encenderlo, vio que tenía varias llamadas perdidas de su casa.
-Bien, ahora.-Alfred levantó la barbilla del chico, inhaló profundamente y pegó sus labios a los de él. Expulsó dentro de su boca todo el aire, tratando de llenar sus vías respiratorias de oxígeno.
-Está sonando, contesta.-La muchacha le extendió el aparato.
-¿Aló? ¿Arthie?...Hijo, te he llamado varias veces.-Alfred reconoció la voz de la madre del chico.
-Aló, sí, buenas noches, esto…
-¿Eres Alfred, verdad? ¿Le ha pasado algo a Arthur?-La intuición de una madre no necesita de muchos detalles.
-Sí, señora, soy Alfred, mire, hemos tenido un accidente en la escuela. Arthur se ha caído en la piscina y se ha golpeado la cabeza. Está respirando pero permanece inconsciente. Ya llamamos al 911 y viene una ambulancia en camino.
-¿Estás solo con él? Por favor, no lo dejes. Quédate a su lado hasta que yo llegue.
-No se preocupe, yo me quedaré.-La mujer colgó y él regresó a su trabajo. Volvió a intercalar la presión en el pecho con la respiración artificial. Estando con la boca pegada a la de Arthur, éste expulsó otro chorro de agua dentro de Alfred, quien se atragantó.
-Creo que debo avisarle a algún profesor. Gilbert debe seguir en su despacho.-La chica se dio media vuelta y fue a buscar al encargado de Educación Física.
-Todo lo que estoy haciendo por ti, maldición.-Alfred volvió a darle respiración boca a boca. Sintió como se movía su lengua adentro. El inglés comenzó a despertar y se separaron.
-Joder, mi cabeza.-Inútilmente trato de levantarse, pero no pudo.
-Estate quieto.-le ordenó Alfred.-Ya van a venir tus padres. Arthur volvió a dormirse.
-¡Arthur! ¡Hijo!-La madre del chico había llegado. Estaba agitada pues al parecer había corrido.
-Alfred, ¿Qué ha pasado aquí?-Gilbert y la chica también estaban ahí.
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Alfred nunca se había sentido tan comprometido en algo. Quería irse ni bien llegó la madre del inglés, pero esta no lo dejaba. Cuando llegó la ambulancia, le rogó que la acompañara, que le contara todo lo sucedido. Ya estaba chocando con su hora de entrenamiento nocturno y no les había avisado nada a sus padres.
-Eso fue todo lo que sucedió. Gracias a Dios recuperó la conciencia.-le contaba Alfred a la preocupada madre.
-Tengo que darte las gracias a ti, si no hubieras estado ahí, no sé qué le hubiera pasado.
-No tiene por qué, señora. Es lo que cualquier persona haría.
-Sobre todo después de lo del torneo, ya sabes. Me lo contó todo, Arthur siempre habla de ti.
-¿A sí?-Imaginaba al inglés insultándolo todo el día, lanzando amenazas o frases rabiosas contra él.
-Sí, es bueno que haya hecho amigos tan pronto.-La mujer le sonrió cálidamente. Alfred no sabía lo que les hacía pensar a los demás que eran amigos. Casi nunca se hablaban, las pocas veces que lo hacían sólo peleaban.
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Espero que les haya gustado… …..me gustaría saberlo así que espero sus reviews –realmente los espero…aunque sea una palabra…..además de que así me hacen saber lo que les gusta y lo que no…Siemp[re serán bienvenidos!..Gracias por leer…!
Se acepta de todo: críticas, consejos, opiniones, maleteadas, dinero (de preferencia en dólare$), confesiones de amor (o de odio)..lo que sea menos insultos y amenazas de bomba o parecidos….
Saludos!...
