Hola a todos!..Aquí empiezo una nueva historia…un UsUk…mi segundo fan fic de la pareja…mi favorita…..sé que tengo otros proyectos….pero estoy de vacaciones y tengo mucho tiempo…no voy a descuidar ninguno…..lo prometo….sino mi cabeza envuelta en papel de regalo….

Alfred y Arthur son adolescentes, están en la escuela y son rivales. Empiezan odiándose…pero dicen que del odio al amor hay un paso y ya saben….

Es el último capítulo, disfruté escribiéndolo….espero que hayan disfrutado leyéndolo…

Disclaimer: Los personajes no son míos, son de Himayura Hidekaz, yo sólo los tomo prestados para mi propia diversión…y la de los que leen esto…

Nota: Algunas malas palabras, usaré los nombres humanos de cada país, universo alterno. La clasificación será T aunque no lo parezca al comienzo. Capaz sea un poco lime, no sé si lemmon. La historia tendrá pocos capítulos…máximo cinco.

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El mes que Arthur y Alfred se habían dado para prepararse había terminado. Ambos debían volver a enfrentarse. El tiempo se hizo realmente largo al no poder entrenar en el club ni en la asociación. Al americano le fue terrible en esos treinta días; sin embargo, el inglés parecía feliz de no tener que asistir a esos lugares. Alfred pensaba que había cambiado mucho del que había conocido hace cerca de medio año en la pista atlética.

Ese chico que prefería morir antes de dejar de correr, de abandonar las competencias. Arthur parecía una persona completamente diferente. Lo sentía distraído, no estaba completamente concentrado en la competencia, parecía no estar preocupado en ganar. Habían estado entrenando juntos, realmente Alfred prefería hacerlo solo, pero no podía desprenderse del chico.

Arthur lo seguía a donde fuera que iba. Eso aumentaba los rumores de que realmente había algo entre ellos dos. A pesar de que Natalia e Iván habían esclarecido todo, la semilla había sido sembrada. Eran varias las cabezas que se volteaban a verlos durante clases, varios los que hacían silencio al verlos pasar y otros más los cuchicheaban ni bien dejaban el aula. Aquello también le crispaba los pelos a Alfred, pero Arthur parecía indiferente a todo.

El día que definieron la carrera fue en un viernes después de clase. En la pista atlética de la escuela después de que los del club se hubieran retirado. Los dos solos, nadie debía verlos, peor si estaban juntos.

Aquel día Alfred se levantó nervioso a pesar de que no era una competencia importante o alguna carrera definitoria. Salió a correr antes de ir a la escuela como siempre solía hacerlo. Lo que no pasó fue ver a Arthur, con el que siempre se encontraba por las mañanas. Durante clases no se dirigieron mayor palabra, no podría decir que eran amigos pero usualmente hablaban más allá de un saludo.

Fue recién a las cinco que la pista atlética había quedado vacía. El último en abandonarla fue el profesor Gilbert quien estaba ocupado con aquellos que competían en el torneo inter escolar. Les dejó la llave y salió.

-Entonces, ¿Comenzamos?-preguntó Alfred. Sentía la adrenalina correr por sus venas. Aunque quería reprimir esa sensación, le era imposible hacerlo.

-Estás desesperado por hacerlo, ¿Verdad?-le contestó Arthur con una sonrisa algo extraña.-Yo también.-dijo automáticamente mientras se levantaba.

-Quiero dejar en claro quién es el mejor y punto.

-Eso no se puede saber en una sola carrera.-exclamó Arthur riéndose.-A pesar de que pierdas, creo que eres uno de los mejores.

-¡¿Quién dice que perderé?.-chilló el americano.-Te voy a hacer comer el polvo.-agregó mientras se colocaba en un carril.

-Entonces ponle todo tu esfuerzo.-agregó Arthur haciendo lo mismo.

Los dos se colocaron en posiciones e hicieron la cuenta regresiva al mismo tiempo. A la voz de "LISTOS", partieron cual bala de cañón. Alfred comenzó tomando ventaja pero luego Arthur lo sobrepasó. Estuvieron hombro a hombro durante varios segundos hasta que el inglés aceleró y lo dejó por detrás. Llegó a la meta muy por delante del americano.

No parecía cansado, ni siquiera parecía haberse esforzado. Alfred quedó de rodillas al final. No podía ni levantarse. Perder una vez podía significar haber cometido un error. Perder de nuevo era abandonar su puesto del mejor. Sentía lágrimas salir de sus ojos. Tenía vergüenza de mostrarse así ante el rival.

-Fue una buena carrera.-Arthur se le acercó y lo tomo del hombro.-Nunca había tenido un competidor tan capaz.

-Eres el mejor. Tú ganaste. Perdóname pero deseo estar solo ahora.-Alfred sentía que era patético estar así pero nada podía hacer. Se sentía frustrado, resignado, rabioso y otras muchas sensaciones que no podría describir.

El americano se paró, se dio media vuelta, cogió su mochila y salió directamente a los baños. Pensó que una ducha fría lo calmaría. Se puso bajo la regadera y sintió el agua corriéndole por las sienes. Comenzó a darle puñetazos a la pared hasta que los nudillos se le hincharon. No se dio cuenta cuánto tiempo pasó pero sólo tenía algo que le daba vueltas en la cabeza. Ya no era el mejor, tenía que aceptarlo de una vez por todas.

El agua se calentaba al contacto con su piel. Estaba que ardía del enojo. Esperaba que Arthur no se lo contara a nadie, aunque estaba en todo su derecho. Había siempre un presumido y muchos se alegrarían al saber que había sido derrotado. Se sentó sobre las losetas de la ducha, se abrazó a sus rodillas y hundió su cabeza en ellas.

Tampoco recuerda cuanto tiempo pasó pero se quedó dormido. Tenía los ojos pesados y trató de ponerse en pie con algo de dificultad. Se sentía cálido. Iba a cerrar la llave del agua cuando sintió una mano sobre la suya impidiéndole el movimiento. No tuvo tiempo de reaccionar cuando sintió unos labios sobre los suyos.

Alfred estiró su brazo en puño y lo embistió contra la cara del que estaba haciendo aquello sin ni siquiera ver quién era. Abrió los ojos como platos y descubrió al motivo de su dolor de cabeza al frente suyo. ¿Acaso se estaba burlando de él? Vio como un chorro de sangre le salía por la boca. A pesar de estar montado en cólera y lo que menos hubiera esperado sería que lo besara, Alfred lo tomó por los hombros y le devolvió el ósculo, aunque de manera más violenta.

-¡Suéltame que está doliendo!-chilló Arthur bajo suyo. Alfred se separó sin dejar de apretarle el cuello.

-¡¿Qué mierda creías que estabas haciendo? Hubiera podido creer que eras mi amigo, pero ¡¿ESTO?

-Bien que te ha gustado.-exclamó Arthur con picardía mientras se limpiaba la sangre que le caía por el rostro.

-¿Crees que soy un puto maricón? ¿Desde cuándo has estado planeando esto?.-Alfred gritaba sin pensar en que alguien podría escucharlos.

-Desde lo que pasó en la piscina.-exclamó el inglés sorbía lo que le quedaba en la cara.-Aunque me caíste bien desde que te conocí.

-¿Estabas consciente?

-Casi todo el rato.

-¡Hijo de puta!. Yo teniendo que pasar por todo esto para que al final resultaras siendo un marica. Liándome a golpes con el gordo de Iván y la boca floja de Natalia para defender tu virilidad cuando parece que nunca la tuviste.

-¡¿A quién le llamas marica, imbécil?-bufó Arthur dándole un empujón a Alfred.

-¡A ti! ¡¿A quién más? ¡¿Cómo se le llama al que le gusta liarse hombres?

-A mí no me gustan los hombres, sólo me gustas tú.

-¡¿Y qué carajos soy yo? ¡¿Un saxofón?

-Eres Alfred. Sólo me gustas tú. Que seas hombre no significa que quiera meter con cualquier individuo que tenga un pene. Cuando te gusta alguien sólo quieres estar con esa persona, no piensas en otra. ¿Acaso puedes escoger de quién te enamoras?

-Por eso estabas tan raro estos días.

-Ni siquiera me preocupé por la carrera. Realmente no me interesó. Sólo quería sacarme esto que tenía aquí guardado.

-Aun así me dejaste como un principiante.-Alfred se quedó pensativo. Cerró los ojos y se quedó reflexionando unos segundos. Continuó hablando con los ojos cerrados.-Ya comprendo porque hiciste que te castigaran. No querías dejarme solo.

-Más o menos.

-Entonces…-Alfred nunca se había sentido tan perdido como ese momento. ¿Qué se supone que se debe decir? El enojo se le había disipado.

-Me regreso a Inglaterra. Voy a vivir con mi padre.-Arthur salió de la ducha.-Adiós Alfred.-dijo volteándose.

-¡Tú no te vas a ningún lado!.-chilló Alfred mientras jalaba del brazo al inglés y lo regresaba adentro.-¡¿Crees que me puedes dejar así?

-¿Así cómo?-exclamó Arthur hasta que bajó la mirada.-Parece que te gustó de verdad.

-Pues sigámosla ¿no?-agregó Alfred antes de volver a besar a Arthur.

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Espero que les haya gustado… …..me gustaría saberlo así que espero sus reviews –realmente los espero…aunque sea una palabra…..además de que así me hacen saber lo que les gusta y lo que no…Siemp[re serán bienvenidos!..Gracias por leer…!

Se acepta de todo: críticas, consejos, opiniones, maleteadas, dinero (de preferencia en dólare$), confesiones de amor (o de odio)..lo que sea menos insultos y amenazas de bomba o parecidos….

Saludos!...