Todo lo que no reconozcan salió de mi peculiar imaginación.
Oportunidad.
Su relación no era muy estrecha, pero siempre que estaban juntos no podían evitar el contacto físico. Scorpius aún recordaba esa primera vez que ella lo había abrazado. Estaban en los jardines junto con Albus, bromeando de cualquier cosa, cuando Rose (aquella pelirroja que lo volvía loco) subió a un pequeño tronco caído para quedar a la altura del rubio, que estaba de espaldas a ella.
Rose lo tomó por sorpresa al abrazarlo por la espalda, pero más cuando comenzó a acariciar su rubia cabellera, y recuerda haber maldecido a la chica, por hacerlo sentir en la gloria. Puede que quizás si tuviera una oportunidad con ella, pues a sus 16 años, nunca se había sentido mejor.
Ahora estaba en la sala común de los premios anuales, Rose se había quedado dormida hace algunos minutos, y Scorpius sólo se limitaba a observar lo bella que se veía con sus hermosos ojos castaños cerrados y su respiración acompasada. Le daba gracia la camiseta que usaba para dormir, holgada y con un dibujo de una caricatura muggle, pero también le gustaba la sensación de tenerla entre sus brazos, de saber que a pesar de que no se conocían mucho, confiaban el uno en el otro.
Cuando tuvo en cuenta que la chica no se despertaría ni con una tormenta, decidió llevarla en brazos hasta su cama.
La tomó con delicadeza y la condujo hasta el cuarto, en cuya puerta rezaba "Scorpius Malfoy".
Dos horas después, Rose despertó desorientada. Sabía que esa no era su cama, pues estaba más fría que de costumbre. El lugar era un poco más verde que su habitación, y por la ventana se colaba una hermosa luz de luna. Fijó bien la vista y vio a Scorpius, tratando de dormir en un sillón que estaba cerca de la puerta.
-¿Qué haces?- dijo la pelirroja con una tierna sonrisa.
El rubio se sobresaltó, pues no esperaba verla despierta. Se acercó a ella y le acarició el cabello.
-Duerme aquí si quieres. No pude llevarte a tu habitación, ya sabes… el hechizo- dijo ruborizado.
Ella le sonrió más ampliamente y se hizo a un lado en la cama.
-Ven conmigo, hace frío.
Scorpius le dirigió una pícara mirada y se metió entre las cobijas, sorprendiéndose de que ella lo abrazara, pero regresándole el gesto, acariciando sus frágiles brazos.
-Gracias- dijo ella bajito.
Como respuesta él la apretó más contra sí, sin hacerle daño. Después de todo, puede que a sus 17 años si tuviera una oportunidad con ella.
Hola!
Aquí les dejo esto que se me acaba de ocurrir, espero les haya gustado. Gracias a los que agregan a alertas, favoritos, dejan reviews o simplemente leen. Se les quiere!
