Todo lo que no reconozcan salió de mi imaginación.
Lluvia
Todas las ventanas estaban abiertas de par en par en espera de que una inexistente brisa llegara a esas ardientes paredes. El clima había estado más caluroso que nunca, haciendo que la gente no quisiera salir de casa por temor a quemarse la piel más que de costumbre.
Era el caso de Rose Weasley, una periodista de 23 años que vivía sola en su pequeño apartamento a las afueras de Londres. Lo que le gustaba de ese lugar era que tenía la terraza para ella sola, pues estaba en el último piso.
En ese momento estaba en la sala trabajando en el último artículo que tendría que entregar al día siguiente sobre la economía del mundo mágico. Tenía un fresco vaso de limonada en la mesita y vestía ropa ligera por el calor sofocante.
De repente algo llamó su atención.
El sol se había esfumado, o más bien unas nubes grises lo tapaban.
Sonrió con deleite ante la idea de un poco de lluvia. Era lo que necesitaba para que hasta su cerebro dejara de derretirse y poder escribir con claridad.
Estaba a punto de tomar el picaporte de la puerta cuando alguien tocó.
Desconcertada abrió la puerta, encontrándose con su sonriente novio, que tenía un ramo de flores en las manos. Se veía guapísimo como siempre con su desenfadada manera de vestir, su cabello rubio oscuro que caía con elegancia por sus ojos, pero lo que más le gustaba de él eran sus ojos grises que la derretían por completo.
-Hola- dijo Scorpius pasando como si estuviera en su casa, y es que casi lo era. Le dio las flores a su novia acompañando el obsequio con un tierno beso en los labios y luego se fue a servir un vaso con agua.
-Creí que saldrías tarde del trabajo- dijo Rose algo sorprendida de verlo allí tan temprano.
El rubio hizo un gesto desenfadado con la mano y siguió bebiendo.
-Decidimos salir un poco más temprano, ahora que son puros casos leves de insolación… y así aprovecho para ver a mi pelirroja favorita- terminó acercándose a ella y tomándola por la cintura para darle un beso un poco más apasionado.
En ese momento se escucharon unos truenos que los sobresaltaron.
-¡Llueve!- exclamó Rose con emoción yendo hacia la puerta- ¿no vienes?- dijo a Scorpius tomándolo de la mano y jalándolo hacia la terraza sin esperar respuesta.
Una vez allí, comenzaron a caer unas suaves gotas de agua que se posaban suavemente sobre ellos.
Rose comenzó a correr por todos lados, regodeándose de la lluvia que caía cada vez con más intensidad, y Scorpius se divertía viéndola de aquí para allá. Sabía que le gustaba mucho la lluvia por el olor a tierra mojada, porque le encantaba sentirla sobre su rostro, y sobre todo porque ambos amaban besarse bajo ésta.
La abrazó por la espalda cuando se detuvo con los brazos abiertos hacia el cielo y los ojos cerrados.
Al sentir los brazos de su novio a su alrededor supo que ese día sería perfecto. Se volvió y se topó con ese rostro que nunca se cansaría de observar, y con esos labios que nunca se cansaría de besar.
Una hora después, ambos observaban la fuerte tormenta sentados en el sofá que habían movido para que quedara hacia la ventana.
Rose se sentía de maravilla allí, protegida de todo y todos mientras estaba envuelta en los brazos del chico que más amaba en el mundo, acariciando sus brazos y recargada en su fuerte pecho.
Mientras tanto, Scorpius se encargaba de darle besos en la coronilla, y oliendo su fragante cabello.
Mientras estuvieran juntos, nunca se cansarían de ver la lluvia caer.
Hola!
Tenía esto un poco abandonado, así que decidí darme una vuelta por aquí xD espero les haya gustado.
Un beso a todos!
Nos leemos!
