Todo lo que no reconozcan salió de mi imaginación.

Admiración.

Fue en el tercer año cuando Rose se dio cuenta de que de verdad estaba enamorada de él. No fue por su asombrosa presencia o por que fuera el más guapo del colegio. Fue por su caballerosidad y honestidad.

Mientras estaba abrazada a un Scorpius de 18 años, recordaba el día…

Ella había estado todo el día observando a Sam Johnson, un chico de su edad que iba en la casa de los leones junto con Scorpius y su primo Albus. Inconscientemente había escrito su nombre en su libreta y lo había rodeado de corazoncitos.

-Miren lo que la rara de Weasley escribió- dijo un Slytherin con tono burlón arrebatándole el pergamino de las manos en plena clase de Encantamientos y mostrándoselo a todo el mundo bajo la mirada avergonzada de Rose.

Cuando el pergamino llegó hasta Scorpius, lo tomó y no lo pasó, sino que se acercó a Rose y se lo devolvió.

-Quizás tengas envidia de que ella no se fije en ti, pero no es para que andes prodigando cosas que no te incumben- dijo el rubio con seriedad.

Desde entonces, Rose había cambiado la admiración de Sam hacia Scorpius, de quien se hizo amiga en ese instante.

Hola!

Ya tenía un poco olvidadas estas pequeñas historias, así que aquí les dejo algo nuevo inspirado en el video del Art. 12 de los derechos humanos, es muy lindo, deberían verlo.

Aprovecho para decirles a quienes siguen Brisa Marina que el final ya está listo para leerse.

Nos leemos!