Hola!
Tenía esto medio abandonado hehe mil disculpas. Aquí les dejo una pequeña viñeta, nada especial, pero espero les guste.
Sorpresa.
Scorpius cerró con cuidado la puerta después de haber entrado. Las luces de la casa estaban apagadas, la única fuente de iluminación era el fuego proveniente de la chimenea, así que supuso que su esposa se había quedado dormida en el sofá de nuevo, esperándolo.
Se acercó con cuidado de no hacer ruido, pues sabía que estaba muy cansada por estar trabajando todo el día en Sortilegios Weasley junto con sus primos y no quería despertarla.
Al observarla algo en su corazón se encendió como siempre hacía. Era la mujer más hermosa que había conocido nunca, con un cabello pelirrojo ondulado y un rostro inocente como de porcelana que no se cansaría nunca de observar, sobre todo en ese momento, en el que el fuego de la chimenea se reflejaba en su cabello haciéndola parecer más intrépida. ¿Quién habría esperado, años antes cuando estaban en el colegio, que terminarían juntos y que ya llevaban un año de casados?
Scorpius se arrodilló de manera que sus rostros quedaran a la misma altura y le dio un tierno beso en la frente que no logró despertarla. Si algo tenía Rose es que era de sueño extremadamente pesado. Dejó su maletín en el suelo justo cuando se escuchó un trueno en el exterior, que le informaba que la tormenta que estaba pronosticada para ese día estaba a punto de desatarse. Sin embargo, ni siquiera ese ruido pudo despertar a Rose.
El rubio rió silenciosamente y, acto seguido, tomó a Rose en brazos (ella automáticamente se abrazó a él) y la llevó escaleras arriba, a la habitación que ambos compartían. Cuando la posó en la espaciosa cama, se dio cuenta de que Rose había despertado y lo miraba con sus grandes ojos castaños.
-Hola- susurró ella débilmente, posiblemente por haber sido despertada de un sueño reparador.
-Hola- susurró Scorpius también, recostándose a su lado y abrazándola, escondiendo su rostro en el hueco entre su cuello, donde un rico perfume femenino tenía lugar.
-¿Cómo te fue?- preguntó Rose sin dejar de susurrar, como si alguien pudiera escucharlos; era casi como si hubieran regresado a su séptimo año en el colegio, cuando habían escondido su relación a los ojos de los demás.
-Ya están todos los ejemplares listos para salir en la mañana, como siempre- respondió Scorpius esta vez besándole el cuello dulcemente. Él era editor de la sección de deportes en El Profeta, por lo que parte de su trabajo era asegurarse, junto con sus otros colegas, de que todo el periódico estuviera en condiciones de salir a la venta-. Perdón que llegara tan tarde- se disculpó viéndola a los ojos-. Te he dicho que no es necesario que me esperes, tu trabajo es muy cansado también.
-Si no te esperara sólo te vería cinco horas a la semana y un día los fines de semana- se quejó Rose alzando las cejas.
Scorpius se pasó una mano por el cabello, preocupado.
-Quizás si encuentro una forma de salir antes…
-Está bien, cielo- dijo Rose comprensiva, abrazándolo con todo el cuerpo-. Es sólo por la temporada del mundial, sabes que después se tranquiliza todo.
Scorpius asintió y la besó con suavidad en los labios, un beso que iba subiendo de todo cada vez más, acompañado de caricias en lugares específicos del cuerpo que sabían que volvían loco al otro. Poco a poco todo se fue apagando, quedando ambos en un estado de placidez, sumidos en la somnolencia. Rose sentía el pecho de Scorpius subir y bajar al compás de su respiración, abrazándola por la espalda.
-Te amo- le susurró Scorpius al oído.
-Yo también- respondió Rose de igual manera. Después de un rato, Scorpius se sobresaltó felizmente con las palabras de su esposa-: estoy embarazada, por cierto.
Sí, Rose nunca dejaba de sorprenderlo.
