El borde del lápiz rozaba mis labios con frecuencia mientras mis pupilas rodaban de un lado a otro, ya había pasado cerca de una semana desde que me encontraba descifrando los misterios de tanto papeleo, simplemente insoportable, incontrolablemente, ajetreado.
Levante la mirada suplicante pero aquella rubia estaba demasiado concentrada en la pantalla de su ordenador para darse cuenta de mis suplicas silenciosas, no era que me entusiasmase la idea de trabajar para una familia como esta pero me habían dado una posibilidad de solucionar mi problema, bueno, en verdad tenia dos posibilidades, pero la primera opción no era algo que iba a negociar, mi rotunda negación ya había sido expuesta la primera vez, simplemente estaba fuera de discusión.
-
"Por que me perteneces"
Capitulo III
"Juegos"
"Mañana nos iremos a Kobe" Comento sin apartar su visión de la pantalla "Mas te vale empacar temprano por que…" Pauso unos segundos y nos quedamos mirando, obviamente se había olvidado de un pequeño detalle "No tienes ropa que empacar"
"Que perspicaz eres" Exclame con sorna.
Se dejo caer completamente sobre su asiento y apoyando la nuca en el respaldar se masajeo los ojos gruñendo silenciosamente.
"Simplemente no puedes ir…así" Razono poniéndose de pie y avanzando lentamente hacia la puerta. "Ven, vamos a salir" Ordeno y sin darme tiempo para responder se perdió de vista.
Salte de mi asiento y corrí rápidamente para no quedarme atrás, ella caminaba de prisa por los alfombrados pasillos, me puse a su lado y veía su mirada que se perdía en el camino. Aquella chica era un enigma, pero por ciertos motivos aun desconocidos para mi su indiferencia captaba mi atención, podría decir que una parte de mi se estaba obsesionando por saber mas de ella.
No era que me agradase, por el contrario, quizás nunca había conocido a una persona tan apática, su temple era duro como una roca, su mirada fría y afilada como si tratase de evitar a quien se le cruce y aquel maldito desden que hacia pensar que estaba guardando celosamente un secreto.
Pero a pesar de todo ello, ella a su manera era amable.
"Sube" Salimos por la puerta principal y se encontraba un elegante automóvil negro esperando, quede parada unos momentos, ella me miro confundida y le regrese el gesto. "Vamos a comprar algo de ropa"
"Yo no tengo…."
"Te lo descontare después, ahora solo sube" Exigió con autoridad, cerré los ojos y respire profundo resignándome, en estos momentos cada centavo que pudiera obtener era vital pero no pretendía quedarme con la misma muda de ropa.
Nuestros ojos no se encontraron en todo el camino, ambas quedamos mirando por su lado de la ventana, el lugar era increíble, el auto avanzo y el piso empezó a descender como si fuera una especie de ascensor solo para autos, pegue mí frente a la luna totalmente impactada ¿Cuántos pisos hambreemos bajado? ¿10? ¿20? Mis pupilas no pudieron despejarse el panorama.
Llegamos al primer piso y salimos por un gran portón, me acomode en mi lugar y contemple las calles, en esos momentos parecía como si todo estuviera normal, mis hombros se relajaron y espere impaciente el final de nuestro pequeño viaje.
El trayecto fue largo o al menos eso fue lo que me pareció, ella parecía relajarse un poco mas con el pequeño paseo que estábamos dando, involuntariamente me pregunte ¿que clase de cosas le gustaban, que le desagradaba, acaso ella seria igual que su familia?
"Baja" Ordeno, abrí mis ojos por completo y mire por la ventaba observando algunos restaurantes muy familiares cruzando la calle.
Mi cuerpo se sacudió y sonreí por unos instantes, conocía aquel lugar, estaba un poco alejado del lugar donde vivía pero usualmente venia aquí para hacer algunas compras.
"No me hagas perder el tiempo" Exclamaste con mal humor. "Vamos"
Dejamos el automóvil y caminamos unos pocos metros mas, su melena rubia iba y venia suavemente al compras de las piernas de su dueña, me quede un poco inquieta mirando su espalda, era como un muro implacable el cual no me atrevía a tocar, ¿Por qué? Menee suavemente la cabeza y gire un poco al observar a su guardaespaldas siguiéndonos a una considerable distancia. Aquel sujeto parecía que no tuviera nada mas que ver que la espalda de aquella rubia, sus ojos eran tan estrictos con su trabajo que ni siquiera las mas bellas mujeres que se pasaban por su costado podían hacer que se distrajera.
Mi mejilla choco de golpe con la espalda que hace unos segundos había estado observando, ella me miro de reojo y giro mirando la puerta de la tienda a donde íbamos a entrar.
"¿Quieres comprar ahí?" Cuestione inquieta mirando el nombre de Gucci arriba de la puerta.
"Uhm" Medito unos segundos "Siempre me parecieron que sus diseños era buenos, ¿acaso prefieres algo mejor?" Volteo a verme algo inquieta.
"Es…ese no es el pro…blema…" Susurre atontada "La ropa de aquí es demasiado cara, ¿no podríamos ir a un lugar mas…clase media?"
"¿Quieres ir a comprar ropa barata?" Se giro con un poco de asco "Lo que pretende pagarte mi hermana es bastante generoso, no deberías escatimar en tu vestimenta y menos si a partir de mañana vas a relacionarte con personas que visten igual o mejores prendas que estas"
"¿Tan importante es?" Avance desganada "Apuesto que nunca has usado unos Jeans"
Espere impaciente su respuesta que me imagine que no seria de mi agrado pero al cabo de unos segundos nada llego, yo quien para ese entonces mantenía mis ojos cerrados por el fastidio los abrí, aquellos ojos rubíes miraban sigilosamente a los costados, su expresión súbitamente cambio y se torno un tanto más sombrío.
"Vamos a otro lugar" Sin esperarme nada esta giro y tomando mi mano obligo a mis piernas a moverse, de prisa, cada vez mas de prisa, estuvimos así unos 15 minutos, me pregunte que era lo que pretendía, ella se colaba tras las personas como si tratase de camuflarse detrás de ellas.
Algo iba mal, ambas lo presentíamos pero no me atreví a preguntarle que era lo que había visto o lo que había presentido, solo mire su mano agarrándome firmemente. Gire mi cabeza y tras unos breves momentos pude jurar ver a unos hombres escabullirse tras la multitud, la vi a ella que de vez en cuando observaba hacia atrás.
¿Dónde se había metido ese guardaespaldas que tan celosamente aguardaba tras nosotras? Mi cabeza se negó a pensar sobre eso ya que por la pinta que daba la situación seguramente no era nada bueno.
"Oye…" Ella no respondió a mi llamado tan solo me sujeto con un poco mas de fuerza para luego echarnos de golpe a correr. Sin duda alguna estaba en muy buena forma, mis piernas casi y podían igualar la agilidad de las suyas, volteamos una esquina y rápidamente entramos a una tienda de ropa que no pude descifrar cual era.
Algunas veces tuvimos que empujar a una que otra señora que se nos cruzo en el camino, algunas nos miraban enfadadas otras murmuraban algo que seguramente no fue para nada agradable, voltee y vi aquellos hombres de nuevo.
Giramos otra vez y cuando me di cuenta fui empujada a lo que parecía ser un estrecho armario de limpieza, respire agitada mientras mi espalda sentía la frialdad del muro, ella me abrazo poniendo una mano sobre mi nuca mientras se concentraba en escuchar los ruidos externos.
"Quédate quieta" Rompió el silencio pidiéndome aquello, estrujo un poco mas mi cuerpo, mis piernas tambalearon levemente, ella también estaba nerviosa podía sentir su acelerado corazón retumbando sobre su pecho y su agitado aliento alborotando algunos mechones de mi frente, todo esto era bastante perturbador pero encontré un cierto momento de alivio al encontrarme en aquel pequeño armario de limpieza.
Unos pasos se detuvieron a escasos centímetros de la puerta, nuestras respiraciones se detuvieron casi al unísono.
"La he perdido de vista"
"Mierda, debe estar muy cerca de aquí, no puedo creer que corra tan rápido" Se quejo el segundo hombre golpeando la puerta en donde estábamos escandidas con fuerza, di un pequeño respingo.
"El señor no va a estar muy contento con eso" Adhirió una tercera voz.
"¿Qué hacemos con el guardaespaldas?"
Por mi espaldas recorrió un escalofrió.
"Ya esta casi muerto, que mas da" Respondió con desden.
Escuche un suspiro "Diablos, tendremos que esperar a que nos informen de otra oportunidad"
El cuerpo que me sujetaba tembló unos momentos, apretó los puños con fuerza y miro con furia la puerta como si quisiera salir en cualquier momento a golpear a los sujetos y como si hubiera acertado se empezó a desprender de mí. "NO" Grite en mi cabeza abrazando su cintura y poniéndola en la misma posición de antes.
Los pasos se alejaron tras un par de minutos, inhale aire hasta que mis pulmones quedaron satisfechos y ambas nos despegamos de la otra, ella se apoyo a la pared y lentamente se fue dejando caer al piso hasta quedar sentada.
Su cabeza empezó a ir de atrás a adelante dándose leves golpes con el concreto como queriendo ordenar su mente con ello, alcanzo su celular que tenía escondido en un bolsillo oculto en su saco y marco un número.
"Nos han perseguido….uhm, si, Salí un momento para comprar algo….no, estamos bien…el supongo que hizo… lo mejor que pudo" Hubo una pausa "No hay duda que hay alguien dentro que le esta pasando información a esos sujetos…no, no vi quieren era" Cerro los ojos cansada y suspiro "¿Podrías investigar?….uhm, ok, te veré luego, no, seria peligroso si vienen a recogerme, se darían cuenta…ok" Clic
"¿Qué a sido…todo eso?"
"Solo algo que pasa a menudo" Respondió con una media sonrisa
"han tratado de matarme en diferentes ocasiones" Cite por inercia las palabras que me dijo su hermana hace un tiempo. "Eso fue lo que me dijo Alicia"
"Bueno, ahora supongo que sabes como se siente ¿Verdad?"
Ella sonrió nuevamente aunque el asunto carecía de total gracia, me imaginaba a mi misma tratando de estar alerta cada vez que saliera o cuando estuviera en algún sitio rodeada de personas, siendo ella no podría confiar en nadie.
"Tu debes…sentirte…sola" Respondí.
Ella levanto la ceja algo confundida, seguramente no esperaba a que le dijera algo como aquello, nos quedamos así, observándonos una a la otra en silencio, sus afiladas pupilas atravesaban las mías como tratando de leer mi mente y yo…quizás nunca tuve intenciones como esas pero me concentraba en observar aquellos solitarios rubíes, la detestaba pero a la misma vez me intrigaba, ¿Por qué?
"Vamos, ya no deben estar cerca de aquí" Se levanto y con precaución observo los alrededores antes de salir.
"¿Y ahora que?"
"Hemos venido a una cosa, ¿que mas queda?" Alzo los hombros como si la respuesta fuera tan obvia, aquella chica ciertamente era algo singular, hace tan solo unos segundos estábamos en una persecución como solo había visto en aquellas series policíacas y ¿ahora pretendía hacer como si nada hubiera pasado?.
Al final podría decirse que me Salí con la mía, la tienda donde habíamos parado resultaba ser algo mas razonable en cuando a mi situación económica, no había ido de compras desde hace algún tiempo, así que resulto algo entretenido, cogí una falda y medite unos segundos, matones, persecuciones, armarios de limpiezas y una chica que quizás en su vida había usado el tipo de ropas que estaba a punto de comprar –no era que fuera fea, solo mas barata- Definitivamente nunca pensé tener un día como que el que acababa de tener.
"¿Vas a comprar eso?" Fruncí el ceño al escuchar esa fastidiosa voz de nuevo.
"¿Algún problema con esta falda?"
"Escoge algo mas formal, eres una secretaria después de todo" Me informo.
"Tampoco tengo ropa de diario a demás me gusta" Giraste los ojos con desaire "Al menos yo no me visto como una señora de 30 años" Susurre, en verdad esperaba que no me escuchase.
"¡Yo no visto como una señora y no voy a discutir de moda con una pobretona que compra 2x1!" Se marcho a otro lado de la tienda acalorada.
"¿Po...bre…to…na?" Que susceptible.
Mire de nuevo la falda que tenía entre manos, tal vez debería escoger algo más… ¿profesional? Después de todo aunque no lo haya querido se trataba de un trabajo, si lo hacia mal no iba a poder salir de aquel lugar.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
"Por fin llegaste" Anuncio su presencia Alicia girando en la silla del escritorio de su hermana "Pareces cansada ¿Han hecho buenas compras?" Inquirió con picardía, la otra respondió solamente con un gruñido y paso de largo. "Por cierto…" Continuo "Te interesara saber que la persona quien a estado filtrando información ya a sido atrapada"
Paraste en seco "En unos momentos iré"
"Esta bien, me adelanto, Okaa-San no esta de muy buen humor, supongo que las cosas se van a poner desagradables" Miraste hacia la puerta y sonreíste desganada.
Ambas hermanas se dedicaron una ultima mirada antes que Alicia saliera por aquella puerta de madera, no entendía exactamente lo que pretendía aquella familia pero mi cuerpo temblaba con tan solo pensar en algunas supocisiones de lo que le podrían hacerle al hombre o mujer que estuviera frente a Precia Testarossa en aquellos momentos.
Me quede sola la mayoría de la noche, me retorcía en la cama esperando a que ella llegara, la luz de se había esfumado de los pasadizos y solo se escuchaba el goteo de algunas gotas que se escurrían del tejado por causa de una pasajera nube cargada de agua, estábamos en temporada de lluvia ciertamente y pensé que aquel impredecible tiempo que estaba teniendo toda la ciudad solo resaltaba lo lúgubre de esta mansión.
Ni siquiera sabia por que ella me mantenía en la misma habitación, sabia que no le agradaba del todo mi compañía pero por alguna razón nunca me dijo que me fuera. De repente la perilla se la puerta se movió, cerré los ojos y aguarde la respiración, escuchaba sus suaves pisadas rodeando la habitación, prendió la lamparilla del lado de su cama y la ropa que se quitaba era arrojada sin ninguna consideración al piso.
Los ruidos cesaron unos momentos, no pude saber exactamente lo que estaba haciendo puesto que estaba a espaldas de ella, sin embargo juraría sentir su mirada en mi un largo tiempo antes de dejar a oscuras de nuevo la habitación.
-
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
"suéltame…."
Mis ojos lentamente se habrían y por unos instantes no supe por que me había despertado, observe la ventana y de nuevo se escuchaba la caprichosa lluvia caer, me senté en la cama y frote mis ojos con pereza, el cuarto aun estaba algo sombrío, calcule que no seria ni tan solo las 5 de la madrugada.
"Suéltame…"
Parpadee al escuchar la susurrante voz al costado mió, su cuerpo se retorcía y su rostro parecía sufrir de algún cierto dolor, me acerque un poco y dude en despertarla o no, su frente estaba cubierto de un frió sudor y pausadamente repetía las mismas palabras, "suéltame", su mano de repente sujeto la mía.
"Hey, despierta" Empecé con el zarandeo
"No….me toques" Pidió agitada y me preocupe al notar como caían sus lagrimas como si estuviera sintiendo una inmenso agonía.
"Despierta…Fate" Se sentía extraño pronunciar su nombre pero en esos momentos era lo menos importante, tercamente ella se negaba a abrir los ojos así que empecé a emplear mas fuerza en la sacudida.
"¡Déjame!" De un fuerte empujón fui enviada al otro lado de la cama, ella respiraba con dificultad y tenía la mirada aterrada pero al menos ya estaba con los ojos bien abiertos. "Que…"
"Tenias una pesadilla y trate de despertarte" Aclare aun dolida por el tremendo empujón.
Escondiste la mirada y te volviste a echar, ¿Eso era todo?, ¿ni las gracias me ibas a dar? Me tire de nuevo y quede observando el techo, la luz empezaba a asomarse por la gran ventana, creo que ni valía la pena tratar de conciliar el sueño nuevamente pero aun así ambas nos quedamos quietas.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
El viaje fue corto, me sentía un poco inquieta e insegura de lo que estaba haciendo a demás nunca había tenido la oportunidad de subirme a un avión en primera clase, los asientos eran espaciosos y acolchados, las filas eran de dos asientos y quede fascinada con el paisaje a través de la ventana, las nubes parecían algodones y todo los enormes edificios japoneses parecían la milésima parte de lo que eran.
"Parece que lo disfrutas" Comento sonriente la mayor de las gemelas que por alguna razón se había sentado a mi costado. "Aquí entre nos…" Se acerco cautelosamente como si se tratase de dos viejas amigas contándose un secreto. "¿Que pasa con Fate? A estado de mal humor desde la mañana y pensé que se sentaría contigo pero a optado por irse a otro lugar"
"Yo que se, ¿acaso no esta de ese humor siempre?" Conteste todavía enfadada por lo de la mañana.
"Parece que no es la única" Sonrió abiertamente haciendo que volteara a mirar de nuevo la ventana.
Kobe sin duda alguna era una ciudad impresionante a demás de muy comercial, no me extrañaba el por que habían elegido un lugar como este. El avión descendió y no falto hacer fila para salir del aeropuerto como lo hacia la mayoría de las personas, las maletas ya estaban recogidas y una lujosa limosina aguardaba en la puerta, no se como habían evitado pasar por toda la seguridad del aeropuerto pero permanecí callada pues parecían tener mucha prisa.
La ciudad estaba llena de personas de las cuales pude observar que una buena parte de ella eran turistas, avanzamos con algo de dificultad pero al final pudimos llegar a lo que seria nuestro hogar por unos cuantos días y … era enorme, ¡aquel edificio era un rascacielos!.
El ascensor tenia paredes de vidrio para poder apreciar la vista, subimos tan alto que tan solo observar el exterior hacia que me diera una punzada en el estomago, el ultimo piso en una gran habitación, ya me estaba acostumbrado a que todo lo que me rodeara fuera gigante y lujoso y pensé que seria estupido si a estas alturas debería sorprenderme por algo como eso.
Mi habitación quedaba justo al costado de la de Fate pero esta estaba conectada con una puerta en medio de la pared, yo poseía la mayoría de los papeles que debería llevar ella además de su agenda para todos los días que deberá estar ahí aunque mirándola bien generalmente sus asuntos se referían mas a socializar ya sea en cenas, almuerzos o simplemente jugando algún partido de Tenis con los hijos de otras grandes figuras.
"No sabia que le gustara el Tenis" Pensé en voz alta.
"Lo juego desde que era niña" Me pegue un susto cuando cruzo la puerta que supuestamente estaba cerrada. "Aunque por supuesto que todo tiene un motivo"
"¿Motivo?"
"Solo juego por que es una manera de conocer a los hijos herederos de prestigiosas compañías que en un futuro podríamos hacer un fructífero contrato de negocios"
"¿Algo como hacer amistades?"
"Aquí no existen el tipo de amigos que tu usualmente tendrías, digamos que solamente pretendemos serlo por que es conveniente" Aclaro tomando la agenda y observándola detenidamente. "También es una buena oportunidad para ti" Puntualizo mirándome.
"¿A que te refieres?" Indague mientras ella prendía otro maldito cigarro y veía como el casi transparente humo se entrelazaba por sus labios.
-
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Después del almuerzo bajamos al primer piso donde se podía ver muchas personas alrededor del campo deportivo del hotel, gire y observe de izquierda a derecha, era tal y como ella había dicho, la mayoría fuera del campo de Tenis eran personas mayores, deduje que se trataba de los familiares de los jóvenes que se encontraban teniendo algún partido amistoso, todos presumían del talento de sus hijos y cuando no, percibí claramente como uno que otro entablaba alguna negociación utilizando el partido de su hijo como comienzo en la conversación.
Me sentía como…una liebre rodeada de serpientes oportunistas, pero yo también debería serlo. Fate me miro de reojo y me hizo una señal mostrándome a un señor de cabellera blanca y de buen porte parado frente al campo agitando levemente una copa de vino. Yo comprendí a lo que se refería y esta se fue dejándome el campo libre.
Me acerque decidida a el y situándome a su costado empecé a contemplar la salida de las dos jugadoras, una de ellas por supuesto era mi ahora jefa –Aunque yo nunca la llame así- y la otra era una Joven que parecía un poco menor que ella pero se notaba tener mucha energía, de cabello largo y ojos claros, esta le dio la mano a su contrincante y diciéndose unas amigables palabras ambas caminaron hasta los dos extremos del campo.
"Ella es mi hija mayor, Ginga" Comento el señor a mi costado como esperaba "Tu eres del grupo de Testarossa, ¿verdad?" Pregunto señalando una pequeña insignia con el logo de la empresa que me habían dado anteriormente.
"Si lo soy, aunque solo soy una secretaria" Sonreí "Su hija parece una joven muy habilidosa" Note viéndolas jugar, el pecho del hombre se ensancho mas por el halagó que le acababa de dar y miro con orgullo cuando su hija anoto un punto contra Fate.
"Ciertamente, Ginga casi nunca pierde pero la señorita Testarossa es una buena oponente para ella"
"Uhm, parece que mi jefa tiene algunos problemas con su hija" Comente al anunciarse el primer Set a favor de la contrincante, los murmullos se escapaban de la boca de las demás personalidades algunos desagradables y otros jactándose de la futura ganadora del pequeño y amistoso encuentro, por mi parte yo no entendía lo que en verdad pretendía, no conocía a Fate a la perfección pero suponía que ella era de esas personas que no le gustaban las derrotas.
"¿Y como te llamas?" Inquirió amablemente.
"Takamashi Nanoha, un placer"
"Hey Nanoha-San, Testarossa parece muy relajada, seguramente le ha de estar yendo muy bien en los negocios, ¿verdad?" Verdaderamente era un descarado, ya me habían advertido que tuviera cuidado con aquellas personas puesto que muchos tratarían de sacar información de la situación actual de los Testarossa pero jamás pensé que las preguntas cayeran tan rápido.
"Quien sabe, esa familia siempre a sido muy habilidosa manejando esos asuntos, uno pensaría que les esta yendo mal y cuando se da cuenta es todo lo contrario" Trate de responder lo mas apropiadamente que pude, sin embargo el me miro perspicaz pero siempre con una sonrisa.
"Oh vaya, otro Set que para mi hija" Cambio de tema volviendo al juego.
Testarossa 3 , Nakagima 5
"Es una lastima" Declare "Pero obviamente tengo que apoyar a mi jefa aunque este a punto de perder" Hice una pausa "¿le interesaría una pequeña apuesta?"
"Eres una joven con muchas agallas, Testarossa lo esta haciendo muy bien pero no creo que mi Ginga pierda, todo esta a favor de ella" Aclaro.
"Uno nunca sabe lo que puede pasar, pero si esta indeciso podemos olvidar lo que dije" mis labios se curvaron y observe el final del juego, los reflejos de Fate eran buenos pero por alguna razón sentía como si nunca hubiera estado jugando en serio, quizás esto lo hacia para que de una cierta manera se me hiciera mas fácil haciendo esta clase de 'travesura' a los adultos. No lo sabía.
"¿Cuánto tienes para apostar mocosa?" Pregunto imponente, gire mi rostro inocente pero disfrute saber que no era tan difícil engañar a alguien que su orgullo impedía que pensara con claridad.
"Oh señor, solo soy una secretaria no tengo tanto dinero como usted, mi salario tan solo es de 250,000 yenes" Confesé modesta, Nakagima curvo los labios como si quisiera reírse y me miro con algo de lastima.
"A eso no se le puede llamar apuesta" Expuso con ironía. "Tu dinero no me sirve, sin embargo hagamos algo, si mi hija gana tendrás que responderme algunas preguntas, si tu ganas te daré cuatro veces lo que piensas apostar"
Para cualquiera esa seria una apuesta un tanto injusta, la información que podía darle de los negocios y movimientos de aquellas hermanas suponía que podría valer mucho más pero no estaba en mi naturaleza hacer ese tipo de cosas en especial si ellas habían confiado ese tipo de información en mí, pero claro, aquella familia no tenia nada que ver conmigo.
"Acepto" Accedí actuando como si me hubiera engañado, el sonrió satisfecho y aguardo impaciente la victoria de su hija cosa que nunca llego, como sospechaba, a aquella rubia no le gustaba perder pero si jugar con las personas, su victoria fue declarada mas rápido de lo que pudieron esperarse los espectadores, el señor Nakagima quedo con la boca abierta y podría jurar que algo pálido.
"A sido un encuentro muy reñido, como suponía, su hija juega muy bien" Reí entre dientes estrechándole la mano. Este con la otra mano que le quedaba retiro del bolsillo de su saco una chequera y luego de escribir algo me lo dio así marchándose con una derrotada sonrisa en los labios.
Espere a Fate sentarse en la banca, parecía hablar muy animadamente con aquella chica y me pregunte si tan solo estaba fingiendo o siendo amable, mire de nuevo mi mano izquierda cual sujetaba aquel cheque y por mi cabeza cruzo el pensamiento 'Nanoha, tienes 1,000,000 de yenes en tu mano, jamás habías tenido tanto dinero en tu vida' temblé por unos instantes y la seguí observando cuando se dirigía hacia el lugar donde estaba, esta se sentó y se arreglo un poco el cabello.
"¿Cuánto?" Interpelo.
"Un Millón" Respondí sin mirarnos.
"Mmmm…" Tomo un sorbo de agua mientras miraba aburrida el siguiente encuentro "No esta mal, ¿puedes ver a esa señora que se encuentra ahí?" Apunto con la botella de agua a una dama bastante arreglada que se encontraba sentada muy cerca de la cancha de Tenis mientras uno de sus empleados la cubría del son con una sombrilla.
"Esa es Bunnings-Sama" Explico "Muy soberbia, autoritaria, perspicaz y nunca baja la guardia cuando de dinero se trata, una de nuestras socias con la cual tuve el placer de entablar negocios el año pasado"
"Sabes mucho de ella" Admití mirando cuidadosamente.
"Cuando uno quiere algo no esta de mas la información" Llevo a su boca un poco mas de agua "Su hija" Señalo con la mirada a una joven mas o menos de nuestra edad conversando con otra chica que parecía una muñeca oriental "Arisa Bunnings, tan orgullosa y competitiva como su madre"
"¿Sabe jugar tenis?" Curioseé
"Si, pero tu solo ocúpate de lo tuyo"
"¿alguna vez has jugado en serio?" Seguí con el interrogatorio, sus ojos rubíes me miraron algo sorprendidos así que decidí continuar "Tu…eres mas rápida a demás no pareces muy entretenida cuando juegas" Recordé su velocidad cuando escapamos el anterior día de aquellos matones.
"¿Juegas Tenis?"
"Jugaba mucho cuando estaba en secundaria a demás las clases de Kendo que practicaba en el dojo de mi casa ayudaba mucho a mis reflejos" Sonreí recordando los buenos tiempos.
"Uhm Ya" En verdad no me estabas prestando atención, ¿verdad? "Solo recuerda que el 70% de lo que obtengas es mió" Recordaste.
"Como si a ti te faltara el dinero" Dije fastidiada. "Pero si habláramos de un 50%..."
"No soy la madre Teresa para ayudarte así nada mas" Hiciste una mueca divertida.
"Como sea" Corte girando mis ojos hacia otro lado, esto era explotación al trabajador.
"60%" Propuso sin mas.
"De cualquier forma ¿Por qué ayudarme a obtener dinero?" Cuestione curiosa, ella simplemente volteo y con una extraña sonrisa plantada en el rostro simplemente respondió…
"Quiero ver que tan bien actúas para obtener lo que quieres" Es verdad, en tu mundo, en este mundo a veces tienes que hacer cosas que van contra tus principios para obtener lo que tanto deseas, por muy doloroso que fuese.
"…"
Las personas de repente aplaudían de emoción, ¿Tan rápido?, la ganadora era una mujer que parecía unos años mayor que yo pero su porte era magnifico, su mirada desafiante como la de un noble samurai así como su confiada sonrisa que hacia que hubiera un pequeño nudo en mi garganta, sus ojos repentinamente rodaron y se encontraron con los de cierta rubia que la miraba penetrantemente, ambas sonrieron, pero no era esa clase de sonrisa amistosa que usualmente darías como devolución del gesto, no, era un desafió silencioso que solo podía ser percibido por alguien que hubiese estado muy atento.
"Me toca salir" Se puso de pie y luego de entablar una amistosa charla con la hija de aquella excéntrica mujer, no obstante algo muy curioso fue que aquella joven llamada Arisa termino su pequeña conversación apuntándole con el dedo y le diciendo frases desafiantes como 'no voy a perder contra ti' o 'la que pierda tendrá que…' siempre con una sonrisa petulante en el rostro.
Fate me miro indicándome que el nuevo 'juego' iba a comenzar, me levante de mi asiento y lentamente me fui acercando a aquella mujer que muy entretenidamente miraba el partido de su hija.
Ese día me di cuenta que el mundo que me rodeaba empezaba a cambiar lentamente, engañar o ser engañada, ganar o perder, vivir con el mayor de los lujos o morir en la miseria, manipular o ser manipulada, ese era el verdadero 'juego' que acababa de empezar para recuperar lo que se me había arrebatado y descubrí que podía ser la perfecta actriz pero también una terrible mentirosa.
-
Fin capitulo 3
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
N/A: Bueno ahí va el tercer capitulo, espero que les haya gustado, el cuarto vendrá desde la perspectiva de Fate y creo que será mas interesante xD (espero…) de cualquier manera iré indagando un poco mas en su historia aunque creo que ya todo estará aclarado en el sexto capitulo (se aguantan) aunque ya pensé en un final para esto, al principio había planeado una historia de tres capítulos pero al final creo que hasta podría llegar a tener ocho, las cosas nunca salen como se planean ¿verdad?, como sea, cualquier cosa con este capitulo, como que me emocione demasiado escribiendo y lo hice confuso en alguna parte me lo hacen saber para corregirlo y subirlo de nuevo, cuento contigo BPHaru XD tienes un buen ojo y me haces poner mas atención en esas cosas, se te agradece, en serio.
