Disclaimer: No me adjudico ninguno de los personajes presentados en el fic a continuación. Todos estos le pertenecen a J.K. Rowling; yo solo los tomo, los pongo en situaciones embarazosas, juego un rato con ello; y bla bla bla bla bla.
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Capítulo 4.
Emergió entre grandes llamaradas verdes en la chimenea de la sala de los Weasley. La matriarca del clan familiar fue la que se dio cuenta de su presencia; la cual corrió a su encuentro con una sonrisa en la cara.
-Hermione, cariño-. Se acercó a la joven dándole un caluroso abrazo.
-Molly, que tal estas, ¿cómo están todos por acá?-.
-Bien, bien. Pero ¿por qué no avisaste que venias?-.
-Fue algo emm imprevisto-.
-Bueno eso no importa, sabes que siempre eres bienvenida; los chicos van a estar tan contentos-.
-De hecho, vengo a hablar con ellos-.
-O si por supuesto, Ronald y Harry deben estar cerca del lago, dijeron algo así como que iban a practicar en las escobas para el nuevo campeonato de quidditch de la escuela-.
-Voy entonces a buscarlos, gracias Molly-.
-Te quedas a cenar, cariño-.
-Lo siento, no puedo, me esperan a cenar en casa-.
-Bueno no importa otra vez será-.
-Si otra vez-. Dicho esto, salió de la casa con dirección al lago en busca de sus amigos.
Los divisó a lo lejos, estaban a lo menos unos diez metros sobre el suelo; demasiado lejos del suelo para su gusto; montados en sus escobas. El pelirrojo entrenaba sus atrapadas mientras el moreno lo ayudaba; ni si quiera se habían percatado de que alguien los observaba.
Se cruzó de brazos y los miró atenta, como habia pasado el tiempo. Recordó a sus padres; los verdaderos, no a los que habían hecho pasar por sus padres (que eran los que todos conocían). Si no que recordó a Arthur y Amelia los cuales habían muerto cuando ella tenía nueve años, los habían mandado a asesinar, varias veces antes se habían librado de ese tipo de atentados, pero esa noche la suerte no les habia sonreído, los primeros e incipientes seguidores de Voldemort habían logrado cumplir en parte con su tarea; en parte, porque ella seguía con vida, jamás nunca se habia dado a conocer su existencia al mundo, eso era lo que le habia salvado la vida. Se podría decir que siempre habia vivido en las sombras. Los pocos recuerdos que tenia de ellos estaban grabados a fuego en su mente. Recordaba por ejemplo a su madre cantándole antes de dormir, o cocinando junto a ella galletas de chocolate con frambuesa, sus favoritas. Recordaba también a su padre llevándola sobre sus hombros y cargándola en sus fuertes brazos cuando la llevaba a su cama.
En su mente se formaron también las imágenes de Jean y Paul a lado de Arthur y Amelia. Jean y Paul, aunque biológicamente no lo fueran, también los consideraba sus padres. Estos eran amigos de los príncipes, y también sus padrinos. Se habían hecho cargo de ella al morir sus padres, con el previo consentimiento de su abuela. Ellos habían estado para sus cumpleaños, cuando recibió su carta de ingreso a Hogwarts, le habían brindado su apellido para que así se mantuviese oculta y nadie la encontrara, habían estado allí cuando tenía pesadillas, la apoyaron en sus logros y la acompañaron en sus fracasos, le habían dado cariño y amor; y ahora ya no estaban, habían muerto. No era justo, ¿porque a quienes quería, la vida se empeñaba en arrebatárselos? Eso era algo que no entendía. ¿Habría algo mal con ella acaso? Por lo menos aún tenía a su abuela, a ella la veía desde que era una niña todos los años, pasaba en el palacio la navidad y las vacaciones. La amaba, pero eso no quitaba que estuviese molesta con ella; por ponerle esa especie de guardaespaldas y sobre todo por querer delegar tan pesada carga sobre sus hombros. Hermione en esos momentos solo quería que su vida fuese normal, que ella fuese una persona normal; o por último que su vida fuese como era hace un año atrás. Suspiró con pesar, todo se había complicado demasiado.
Decidió por fin hacerse notar.
-Hey chicos, relájense, saben perfectamente que este año también van a ganar la copa de quidditch-.
Los dos amigos se giraron, al ver a su amiga sus rostros se iluminaron. En seguida bajaron a tierra y cuando sus pies estaban firmemente posados sobre el suelo corrieron a su encuentro.
-Herms-. Dijo Harry, abrazándola cariñosamente. Hasta ese momento no se habia dado cuenta cuanto habia extrañado los cálidos y reconfortantes abrazos de su mejor amigo. Al sentir esos brazos a su alrededor, tuvo la certeza que las cosas no podían salir tan mal luego de que les contara la verdad, por lo menos no con él.
-Hola Hermione-. Esta vez era Ron quien la abrazaba, no tan efusivo como el moreno.
-¿Por qué no nos avisaste que venias?ó el oji verde.
-Fue algo imprevisto-.
-Imprevisto-. Dijo Ron
-Sí, de hecho tengo que hablar con ustedes-. Dijo seria, como nunca antes la habían visto.
-Que pasa Herms, me estas preocupando-. Harry cada vez estaba más intranquilo.
-Hace tres semanas aproximadamente, Bellatrix se metió a mi casa, su misión era capturarme, por eso de que soy "tu novia"-. Dijo esto último con tono de burla.
-Estas bien, te hizo algo, juro que voy a matarla; a esa sádica y a la estúpida de Skeeter-. Harry, la interrumpía.
-Y tus padres-. Preguntó Ron. Hermione bajó la cabeza.
-Muertos-. No solo se refería a los Granger, sino que también a los De Leicester. Por ambos se lamentaba.
-Merlín, Paul y Jean. Hermione lo lamento tanto, lo lamentamos tanto, porque no nos lo dijiste antes, no nos avisaste, porque…-. Ambos chicos abrazaron al mismo tiempo a Hermione, transmitiéndole todo su apoyo.
-Ellos no eran mis padres…, por lo menos no biológicamente-. Dijo en un susurro, susurro que los chicos alcanzaron a escuchar.
Ambos jóvenes la soltaron para poder mirarla mejor a la cara.
-¿Qué?-. Pregunto Ron
-¿Cómo que no eran tus padres?-. Interrumpió Harry
-Lo que escucharon, no lo eran. Mis padres biológicos se llamaban Arthur y Amelia-.
-Arthur y Amelia, Arthur y Amelia-. Murmuro Ron, lo suficientemente alto como para que los otros dos lo escucharan. Esos nombres le eran conocidos, ya los habia escuchado antes, pero donde y quienes.
Es obvio que él debe haber oído hablar de ellos, incluso debe haberse criado escuchando hablar sobre los Reyes y los Príncipes. Más que mal son la realeza del mundo mágico, por lo menos por cultura general debe conocerlos.
-Granger, ni siquiera es mi apellido-. Continuó la chica. Los dos la miraban completamente perdidos.
Dios, debí haberles dicho esto antes, pero no podía, lo tenía prohibido, uff, que difícil. Se pasó las manos por la cara y luego enterró estas mismas en su pelo. Es ahora o nunca.
- De Leicester… Hermione De Leicester es mi nombre-. Listo estaba dicho.
Fueron solo segundos los que se hizo el silencio, segundos que a ella se le hicieron eternos; hasta que un grito le puso fin.
-QQQUUUEEEEEE-. Era Ron. Como suponía debía de haberse dado cuenta.
-No entiendo, que pasa-. Harry claramente estaba completamente perdido.
-Que que pasa, QUE PASA. PASA HARRY, QUE ELLA ES HERMIONE DE LEICESTER, HIJA DE ARTHUR Y AMELIA DE LEICESTER Y NIETA DE ELISABETH DE LEICESTER.-
-¿y?-. Harry seguía sin entender nada. Miraba incesantemente a Hermione y ella solo esquivaba su mirada, de hecho lo que miraba ahora era exclusivamente sus zapatos, como si fuesen la cosa más interesante del mundo.
-MERLIN HARRY, LOS DE LEICESTER SON UNA DE LAS FAMILIAS MAS ANTIGUAS DEL MUNDO MAGICO. LOS DE LEICESTER SON LA REALESA DEL MUNDO MAGICO-.
-¿Hermione?-. Harry se habia dirigido directamente a ella, sin alzar la voz y completamente calmado. Ella no encontró la voz para responderle.
-HARRY, ELISABETH ESTÁ VIVA, ARTHUR Y AMELIA MURIERON HACE UNOS OCHO AÑOS. ELLA POR apuntando a la chica.- ES LA PRINCESA Y LA SIGUIENTE EN LA SUCESION REAL-.
-Princesa…siguiente…vas a ser por fin levanto la cabeza y asintió con la cabeza.
-Por qué no nos lo dijiste-
-POR QUE, YO TE DIGO POR QUE, POR QUE NO NOS TIENE CONFIANSA, POR QUE ES UNA INCONSECUENTE-. Ahora se dirigía completamente a Hermione, un poco menos exaltado, pero si claramente enojado.
- ¡No me puedo creer que no nos lo hayas contado! – Exclamó – ¡Pensé que éramos tus amigos!
-Ron, he pasado toda mi vida escondida, mis padres fueron asesinados, los Granger fueron asesinado. No podía decir nada, imagínate como hubiese terminado si se hubiese sabido, ya era lo suficientemente peligroso que asistiera a Hogwarts, para andar divulgando mi verdadera identidad-.
- ¡Aun así deberías habérnoslo dicho!-. Dijo Ron
Harry estaba paralizado, no salía del shock, Ron en cambio estaba hecho una furia, se distanciaba cada vez más dispuesto a alejarse y salir de ahí. Hermione lo noto, por lo que se le adelanto.
-Perfecto, simplemente perfecto. Adoro su comprensión. Ah y Ron no te muevas, soy yo la que se va-. Con paso rápido volvió a la madriguera, entro intempestivamente, ignoró olímpicamente a Molly, se metió en la chimenea y desapareció de allí envuelta en llamas verdes.
Apareció en la biblioteca del palacio. Salió de allí, inevitablemente tendría que pasar por el comedor y era la hora de la cena, tenía la impresión de que toda la Orden estaría allí. Y no se equivocada.
Cuando entró se hizo el silencio, ignoro la ausencia de conversación y siguió su camino, lo único que quería era estar sola. Antes de que cumpliera su objetivo, su abuela la detuvo.
-Hermione la cena está servida, ¿no te sientas con nosotros?-
-No tengo nada mas que añadir y antes de que alguien más la fuese a detener se fue de allí.
Minutos después Severus Snape salía tras ella.
