Disclaimer: No me adjudico ninguno de los personajes presentados en el fic a continuación. Todos estos le pertenecen a J.K. Rowling; yo solo los tomo, los pongo en situaciones embarazosas, juego un rato con ello; y bla bla bla bla bla.
N/A: Esta vez no me demore tanto, espero actualizar más seguido ahora que salí del colegio. Gracias por todos los reviews que recibí en el capítulo anterior, me animan demasiado a escribir.
Bueno, ahora a leer!
…..
Un mes y medio en Hogwarts y todo era un rotundo y absoluto desastre. Algo o alguien se habia ensañado con ella.
"El karma, seguro es eso, todas las veces que utilice a los elfos antes del P.E.E.D.O ; o las veces que me reusé a ayudar (hacerles) la tarea a Harry o a Ron, de seguro es eso… pero en que estoy pensando, eso es tan ridículo como verle alguna utilidad a la clase de adivinación".
Se dirigía a paso presuroso a la clase de Transformaciones, su penúltima clase del día; iba considerablemente atrasada, y de quien era cortesía, pues precisamente de su abuela, quien no tenía reparos en mandarla a llamar a cualquier hora del día, sacándola de clases o interrumpiendo sus tiempos de descanso en compañía de sus amigos. Tenía que ponerse constantemente al día con todas las materias, estudiar más que nunca; aunque eso no era demasiado problema, y darle constantemente sonrisas de disculpa a sus comprensivos amigos cada vez que tenía que irse.
Toco la puerta antes de entrar.
-Disculpe el retraso Profesora Mcgonagall –
- OH, señorita De Leicester, no hay problema, acabamos de comenzar, apresúrese y siéntese-.
La chica obedeció de inmediato, la clase era Revenclaws y Gryffindors, se sentó entre Harry y Neville.
-Que sucedió Mione- Preguntó Harry
-De verdad Harry, no quiero hablar de ello-. El joven asintió, no muy conforme.
La clase pasaba lenta y la chica lo único que hacía era divagar en lo que se habia convertido su vida. La forma en que lo estaba sobrellevando no era sana y todo mundo se daba cuenta. Le sonreía a todo el mundo, pretendiendo engañar al resto y de ser posible a ella misma de paso, intentando convencer y auto convencerse de que no vivía en una especie de infierno personal.
Todo era tan frustrante, el resto de los estudiantes que no eran sus amigos ni siquiera pensaban en acercarse a ella, la miraban si, y mucho. Pero esas miradas estaban cargadas de recelo, envidia, miedo, cierto respeto y bastante curiosidad malsana. ¿Qué acaso no se daban cuenta que ella era la misma Hermione, la misma que los ayudaba cuando necesitaban algo, la que odiaba las injusticias y vivía defendiendo a los inocentes? Al parecer nadie recordaba eso.
"Jodida familia que me toco… mentira, amo a mis padres y a mi abuela, pero me enferma que decidan por mí". Y su abuela ya habia agotado toda su paciencia, juraría que si la volvía a llamar de nuevo terminaría gritándole a ella y a medio mundo mágico, y de verdad no se haría responsable de sus actos.
Ese último mes y medio la habia exasperado, ya rallando en la locura. Habia asistido a múltiples eventos, bailes, ceremonias, inauguraciones La mayorías celebradas o en el ministerio, o en el palacio, o en la casa de familias importantes de magos. Por Merlín, que ella debería estar estudiando, pensando en que querría hacer con su futuro o viviendo como una adolescente cualquiera, pero no, debía estar presente en esas celebraciones que se le ocurrían a su abuela o a las que eran invitadas. Vistiéndose de forma elegante, siendo el centro de la atención, sonriéndole a todos falsa y cínicamente, como si todo estuviera bien, como si fuese feliz, como si eso fuese lo que ella quería. Mostrando una máscara que no la reflejaba en lo absoluto. Y lo peor de todo es que esa mascara la utilizaba también con sus amigos, todo con el fin de que no se preocuparan más de lo necesario por su persona, para que no tuviesen que cargar también innecesariamente con sus problemas.
Ese día en particular, a su abuela se le habia ocurrido comenzar a presentarle hombres, fuesen jóvenes, viejos, gordos, bajos, grandes, chicos, bonitos, feos; todo lo que el mercado de buenos partidos pudiese ofrecer. A la anciana mujer se le habia metido en la cabeza, que necesitaba pretendientes, comprometerse, casarse y tener un hombre que asumiría el trono con ella y se convirtiera en rey, así fuese un matrimonia arreglado, eso no importaba. Ahí fue cuando antes de cometer alguna atrocidad, con un sonoro PLOP desapareció de allí. Y prácticamente habia corrido a clases, para ver si así podía distraerse, y así alejar pensamientos asesinos que pudiesen acometerle.
Para añadirle más a su de por sí ya desastrosa vida, estaban los comentarios desagradables y venenosos de la mayoría de los Slytherins y un grupo de Gryffindors; jamás se lo habría esperado de ellos hasta que vio quien lideraba el grupito, Ronald Weasley. Aunque cabe destacar que nadie le decía las cosas a la cara, algo de respeto o en su defecto miedo debían de tenerle, más que mal ella era la princesa y futura reina del mundo mágico.
-Hermione, Hermione-. Neville movía de arriba a bajo su mano en frete de la cara de la chica, a ver si esta por fin reaccionaba. La clase habia terminado y tenían que salir del salón, y debían apresurarse si no querían llegar tarde a su siguiente clases; Pociones.
-Lo siento chicos-. Se puso de pie tomando sus cosas y saliendo con paso presuroso flanqueada por Harry y Neville.
Se movieron rápido y sin embargo llegaron al salón de pociones con cinco minutos de retraso.
-Hay no Mione, estamos tarde, Snape nos va a matar- susurró Neville, no fuese a ser que el hombre tuviese súper oído o algo y los estuviese escuchando.- Mejor vámonos de aquí, si nos saltamos su clase no creo que le hagamos daño a nadie-
-Neville, relájate, vamos a entrar, pediremos disculpas por el retraso, nos sentaremos en nuestro asientos habituales, realizaremos la poción que sea que tengamos que realizar, luego al terminar la clase nos iremos al gran comedor a cenar y listo-.
-Yo apoyo a Nev, Mione… y asi a lo mejor nos cuentas que pasa-. La chica ignoró al niño que vivió, no tenía ganas de hablar del tema. Con cuidado comenzó a abrir la puerta del salón de Snape. Pero la detuvieron, el testarudo oji verde la tenía agarrada por el brazo; se habia hecho costumbre ya que todo mundo intentase detenerla agarrándola del brazo, como si eso alguna vez fuese a funcionar, cuando la puerta ya estaba a medio abrir y todos los que estaban ahí adentro se habrían dado cuenta de su presencia incluido el profesor.
-Mione que sucede-. Pregunto tranquilamente Neville. Hermione solo negó con la cabeza, dando a entender que no tenía ninguna intención de hablar del tema, mientras intentaba controlarse, estaban a punto de sacarla de sus casillas con tanta preguntadera, que acaso no entendían que ella no quería preocuparlos innecesariamente.
-Hermione, que mierda te pasa-. Se habían movido instantes antes, sabrá Merlín como, pero el hecho es que se encontraban comenzando una discusión enfrente de por lo menos veinte estudiantes y el profesor Severus Snape.
-Nada Harry, nada-.
-Nada y una mierda Hermione-.
-YA DEJAME EN PAZ, Y NO ME TOQUES-. Prácticamente gritó zafándose con rudeza de la mano de Harry. Al verlo a la cara se dio cuenta del error que habia cometido. Los hermosos ojos que la habían acompañado por siete años no mostraban más que dolor.
-Valla pero si son tres Gryffindors-. Intervino Snape al ver que las cosas comenzaban a ponerse feas.
-Profesor lamento… lamentamos el retraso y todo esto-.
-¿Y se cree que eso es suficiente?... ¿Que pretendía con todo esto?-
-Ya pedí disculpas, así que no moleste -. Era oficial, o era muy valiente o se habia vuelto muy loca, pensaban muchos allí.
- ¿Se da cuenta a quien le está hablando de esa manera?-. Siseo Snape lo suficientemente alto para que todos lo oyeran. No podía creer que ella, que era tan correcta y siempre procuraba llevar todo tan pacíficamente hubiese tenido el atrevimiento de hablarle así y desafiarlo justo en esos momentos y en frente de toda esa gente.
-¿Y usted?-. Contraatacó ella. Todos estaban en shock, todos menos cierto pelirrojo que se la estaba pasando en grande.
-Uy Potter, parece que tu novia se hartó de ti… o no esperen no es la novia de Malfoy… ya se, se la comparten-. Los Slytherins estallaron en carcajadas.
-WEASLEY SILENCIO-. Rugió Snape. La sala enmudeció.
-Que, yo solo digo la verdad, esa de ahí es una mentirosa, una maldita traidora que se hizo pasar por una asquerosa sangre sucia, mintiendo y engañando a todos, como pudo rebajarse a aparentar ser hija de muggles, renegando de la familia, del mundo mágico… No es más que una asquerosa y detestable traidora -.
Todos ahogaron un gemido incluido los de la casa de las serpientes, eso habia sido demasiado, se habia pasado.
Harry por muy dolido que estuviese, tenía el deber y la obligación de defender a su mejor amiga, estaba a punto de lanzarle un crucio a Ronald.
Neville no podía con el asombro al escuchar la estupidez que habia dicho su ex amigo.
Severus cerraba las manos en puño apretándolas tan fuerte que los nudillos ya no podían ponérseles más blancos. Estaba a punto de mandar todo al cuerno y mandarle un Avada al zanahorio descerebrado, nuca habia sentido tantas ganas de hacer sufrir a alguien como ahora, como se habia atrevido a hablarle de esa manera a ella. No podía permitirlo, la bestia que llevaba dentro estaba a punto de salir.
Hermione, bueno Hermione trataba de controlarse, sentía la sangre hirviendo en sus venas, afortunadamente era bastante racional si no ya hubiese golpeado a Ronald. Ese día habia iniciado mal y al parecer iba a terminar desastroso.
-Vete a la mierda Weasley-. La chica ni siquiera tuvo necesidad de mover la varita para que el caldero del chico levitara y diera vuelta su contenido sobre su cabeza. En tres pasos y con un estruendoso portazo estaba fuera del aula y caminaba hecha una furia por los pasillos en dirección a… ninguna parte.
…
-200 PUNTOS MENOS PARA GRYFFINDOR. WEASLEY OLVIDESE DE SUS SALIDAS A HOGSMEADE Y ESTÁ DOS MESES CASTIGADO CON FILCH-
-Pero… Maldito murciélago grasiento-. Refunfuñó.
-TRES MESES WEASLEY, Y AHORA TODOS LARGUENSE DE AQUÍ-. Todos los alumnos corrieron para escapar rápido de la furia del adusto profesor. Todos menos los dos amigos de la princesa.
-Profesor… -. Ese era Potter.
-Debió haberlo castigado todo el año -. Neville añadió. Y dicho esto los dos chicos también salieron del aula.
El profesor pese a todo, esbozo una pequeña sonrisa, si alguien se lo hubiese dicho antes jamás lo habría creído, pero cada día le caían mejor esos dos alcornoques.
…
Prestaba cero atención a por donde iba y quien la rodeaba, por lo que casi le da un infarto del susto cuando choco con alguien.
-Oh señorita De Leicester, que bueno que la encuentro-. Dijo Albus Dumbledor.
-Director, yo lo siento, no prestaba atención -.
-No se preocupe. La reina me mando decirle que la espera en el palacio, tenía temas importantes que tratar con usted-.
-Gracias Director-.
"Maldición, que querrá la abuela ahora". La chica no perdió tiempo y con un sonoro PLOP se esfumó en medio del pasillo ante la asombrada mirada de todas las personas que pasaban por allí.
...
Se apareció en el balcón de su vieja habitación, ya habia oscurecido, las estrellas comenzaban a brillar en el cielo nocturno. Respiro varias veces ese aire puro que tanto le gustaba con el fin de tranquilizarse un poco, para que así su abuela no notara lo alterada que se encontraba. Componiendo una máscara de falsa felicidad, se dispuso a bajar e ir al encuentro de la que era su única familiar.
Su abuela estaba en la biblioteca, pero no estaba sola. Un joven bastante bien parecido la acompañaba.
-Oh querida ya estás aquí -.
-Hola de nuevo abuela -.
-Mira, este apuesto joven es Ariel D' Satelle -.
-Mucho gusto Ariel-. Dijo girándose en dirección al chico.
-El gusto es mío Alteza -. Hizo una reverencia
-Hermione, mi nombre es Hermione-. Al escuchar esto su abuela la miro con desaprobación. Le molestaba que su nieta quisiera que todo mundo la tuteara y la llamara por su nombre, sin hacer distinción alguna, todos por igual.
-¿Abuela, podemos hablar?-.
-Claro-.
-En privado-.
-Oh, altezas yo me retiro, un gusto haberte conocido Hermione-. El chico desapareció en un segundo.
-Eso fue muy maleducado Hermione-.
-Quien era ese Abuela-.
-O ya te lo dije, es Ariel, único hijo de una muy buena familia, un excelente partido-. Dijo con una sonrisa en la cara.
-Abuela basta -. Este era el principio del derrumbe de Hermione.
-Niña que pasa contigo-.
-Basta, estoy harta-.
-Y harta de que-.
-De todo-.
-Pero si lo tienes todo -.
-Eso no es verdad, NO TENGO NADA-.
-No digas estupideces niña-. La reina estaba completamente seria.
-NO SON ESTUPIDESES, SOY LA PERSONA MAS JODIDAMENTE INFELIZ DE TODO EL MUNDO-.
-Te volviste loca-.
-NO, TU ESTAS LOCA… Y CIEGA, O SIMPLEMENTE NO QUIERES VER LO QUE ESTA ENFRENTE DE TUS NARICEZ -.
-Basta Hermione… No me hables en ese tono… parece que no te das cuenta con quien estás hablando-.
-CLARO QUE LO SE, HABLO CON LA PERSONA QUE HA VUELTO MI VIDA UN INFIERNO, LA QUE NO TIENE NINGUNA CONSIDERACION CONMIGO, HABLO CON LA PERSONA QUE NUNCA ME HA PREGUNTADO SI QUIERO TODO ESTO… ¿TE HAS PREGUNTADO ACASO SI SOY FELIZ?...NO, NO LO HAZ HECHO Y ES POR QUE SENSILLAMENTE NO TE IMPORTA. YO NO QUIERO ESTO, NO QUICE NUNCA SER PRINCESA, NO PUEDO, NO DEBO, NO QUIERO SER REINA… DARIA LO QUE FUERA POR QUE MI VIDA VOLVER A SER NORMAL… ME ARRASTRAS A EVENTOS IDIOTAS, SIN SENTIDO, SIN NINGUN FIN…Y AHORA SE TE METIÓ EN LA CABEZA CASARME, TE DA EXACTAMENTE LO MISMO SI EL MATRIMONIO ES ARREGLADO, LO IMPORTANTE ES CASARME… ¿HAZ CONSIDERADO COMO ME SIENTO? -.
-Vivir fuera de palacio tantos años cambio seriamente tus prioridades-.
-No abuela, mis prioridades están perfectamente en orden, eres tú la que tiene que reconsiderar tu forma de pensar -.
-Es la forma de vivir del palacio, tendrás que acostumbrarte y aceptarlas-.
-Pues no quiero, ya me harté, tú puedes quedarte con tus reglas y costumbres que yo no las quiero… Asume el poder sola, gobierna sola, porque yo me largo… Abdico, me escuchaste, ABDICO -. Se dio la vuelta y con la cabeza en alto se dirigió a la puerta.
-HERMIONE… HERMIONE -. La princesa, que a estas alturas parece que ya no lo era, la ignoró rotundamente.
…
Se apareció en el salón de su departamento. Estaba alterada, tanto que hacia rechinar los dientes de furia contenida.
-AHHHH -. Pateó con fuerza la mesa de centro, la cual se estrelló contra la pared haciendo un gran estruendo. El ruido hizo que Severus se levantara de un salto en su propio departamento.
Hermione se fue a la cocina. Se sirvió un vaso con agua. La chica estaba nerviosa, el vaso temblaba incontrolable en su mano. Recordaba una y otra vez la discusión con su abuela. Las imágenes no la dejaban en paz, las lágrimas corrían libres por su rostro, lastimeros gemidos se escapaban de su boca, mientras su respiración se agitaba cada vez más, le costaba respirar, estaba hiperventilando. Ella no se daba cuenta, pero su magia se estaba saliendo de control. Las cosas a su alrededor estaban comenzando a levitar sin control, los vasos y todas las cosas de cerámica y vidrio estaban reventando, si alguien no hacía algo rápido las cosas se saldrían de las manos.
Severus estaba parado vestido solo con el pantalón de su pijama, (ya que se habia levantado de golpe al escuchar el ruido en el departamento de la princesa) al otro lado de la puerta que conectaba con Hermione. Todos los vellos de su cuerpo estaban erizados, la magia se palpaba en el ambiente, una magia fuerte, poderosa y muy pero muy descontrolada. No podía ser nada bueno. Se estaba preocupando, y no podía abrir la maldita y jodida puerta. Al parecer la chica era más poderosa de lo que creía, no tenía la más mínima idea de cómo eliminar el hechizo protector de la puerta.
-A la mierda-. Tendría que volarla, luego ya pediría todas las disculpas del caso. Y eso fue lo que hizo, con un solo movimiento de varita la puerta se habia hecho añicos.
Lo que vio lo dejo paralizado unos segundos. En el momento en que Severus ingreso en el territorio de la chica, esta había llegado a su pic de descontrol. El vaso que sostenía en la mano se habia reventado debido a la presión ejercida sobre él. A causa de esto la chica sangraba copiosamente por la mano.
Al profesor se le fue el alma a los pies. Corrió al encuentro de la que era su alumna. Jamás habia sentido tanto dolor en su vida, ni siquiera cuando Voldemort se divertía torturándolo hasta la extenuación. Con cada paso que daba en dirección a la chica, era como si un millar de dagas lo atravesaran sin piedad, pero no podía parar, no podía dejarla, no podía abandonarla, jamás haría eso. NUNCA, ni aunque se estuviese muriendo. Apretando los dientes y tragándose su dolor, que cada vez se incrementaba más y más, y podría jurar que lo llevaría a la locura, logro por fin llegar hasta la causante de sus desvelos. La tomó por los hombros, al tocarla fue como si se quemara, sentía que se estaba quemando vivo.
-Alteza-. Nada
-Majestad-. Nada
- Señorita De Leicester-. La chica no respondía, estaba ida.
-Granger -. Mierda, mierda, mierda.
-Hermione -. Dijo en un susurro apenas audible.
La chica por fin parecía reaccionar. Parpadeo tres veces antes de enfocar bien, lo primero que vio fueron unos profundos ojos negros que la invitaban a perderse, a zambullirse y jamás salir. En ese momento la magia realizo una conexión inimaginable. Sus miradas no se desconectaban. Severus pudo ver es su mente todo lo que le habia sucedido a la chica, todo lo que sentía, lo que ansiaba, lo que anhelaba, todas sus alegrías, sus penas y lo destruida que estaba. La chica le habia abierto su mente y su corazón, conectándose a ÉL. Severus estaba en estado de shock.
Y más shockeado se quedó cuando sintió que la joven princesa lo abrazaba como si su vida dependiese de ello, mientras apoyaba el rostro en su pecho desnudo y seguía llorando.
Los brazos del Profesor se cerraron en torno al cuerpo de la joven mujer, atrayéndola más cerca de él, si eso fuese posible, mientras que con lentos movimientos acariciaba su cabello.
-Tranquila pequeña, todo va a estar bien-. Hermione se abrazó todavía más a él.
-Las cosas se va a arreglar, te lo juro-.
Y mientras él le susurraba palabras de aliento, la chica se preguntaba que rayos hacía, nada coherente, pero ciertamente jamás se habia sentido más protegida y más a gusto en toda su vida. Es eso estaba cuando fue cayendo en la inconciencia, atraída inevitablemente por los brazos de Morfeo.
…
Ahora si quiero muchos reviews, este capítulo es considerablemente más largo, así que merezco algo de crédito no.
Se darán cuenta que de ahora en adelante la relación entre Hermione y Severus parte viento en popa. Para todas las que no entendían como se iban a relacionar, pues bien, este es su inicio.
AH y si alguna se pregunta dónde se metió Draco todo el capítulo, debo decirles que lo mande a ver a su madre, la cual está escondida ya que Bellatrix la tiene amenazada de muerte, con todo eso de que Draco es del lado de los buenos y todo eso.
