Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenecen. Son todo creación de J.K.R . Sólo la situación insólita salió de mi cabeza.
Capítulo cuatro.
Severus Snape no hablaba salvo que fuera verdaderamente necesario.
Y en ese momento lo creía verdaderamente necesario.
-¡¿Quieres ya callarte?- casi gritó en plena sala común de Slytherin a la muchacha que tenía delante de él- Eres insoportablemente fastidiosa y no haces más que hablar pero sin decir nada. Si aprendieras a mantener tu bocota cerrada estoy seguro que harías un favor a la comunidad mágica.
La chica, que según recordaba se llamaba Pansy, lo miró con odio.
-Eres igual de idiota que tu tío- le gruñó antes de marcharse de allí.
Severus rodó los ojos y se recostó por el respaldar del sillón. La sala común de su casa había cambiado bastante. Los colores de Slytherin seguían allí pero todos los muebles eran más nuevos. Y cómodos, se dijo pensando en el sillón en el cual estaba sentado. Miró a su alrededor comprobando que poco a poco la sala se iría llenado a medida de que se acercara la noche y él no deseaba estar rodeado de idiotas impertinentes que desearan conocerlo para "ser su amigo". El no necesitaba a nadie.
-No tienes que hacerle caso a Pansy- dijo Draco apareciendo delante de él-Es una pesada.
-Lo sé- respondió Severus con seriedad- Y no le hago caso.
Draco, que tenía una botella de cerveza de mantequilla en su mano, se la ofreció. Severus miró dudoso antes de tomarla y beber un largo trago. Se la devolvió y se paró dispuesto a marcharse.
-¿A dónde vas?- le preguntó Draco.
-Lejos de todos- respondió él sin darle importancia a éste hecho.
Salió de la sala común y comenzó a caminar por los pasillos. El chisme de que el sobrino de Severus Snape acababa de ingresar al colegio no tardó en regarse por todo el colegio y hubo algún que otro valiente que intentó acercársele así como Pansy pero él, con una de sus frías miradas, los espantaba. Salió del interior del colegio y caminó por los jardines hasta llegar al lado del lago. Allí se sentó bajo uno de los arboles recostándose por el tronco. Durante unos instantes mantuvo los ojos cerrados intentando no alterarse por el hecho de estar en un tiempo diferente y por intentar comprender lo que se había enterado por Malfoy y algún que otro alumno. Su Lily, su amor, había muerto, él se convertiría en Mortífago, Voldemort sería derrotado, actuaría como espía… y saldría casi indemne de todo eso. ¿Pero qué sentido tenía saber todo aquello? Ninguno.
Sintió un nudo en su garganta que le impedía respirar con normalidad y que sus ojos comenzaban a arder intentando contener las lágrimas. Él no quería que todo eso ocurriese. ¿Por qué mierda la maldita vida le jugaría tan malas pasadas? ¿A caso no existía la redención para él? Primero un hijo de puta como padre, luego un amor imposible y su inevitable pérdida, una vida solitaria como Mortífago… sin amigos… Y lo peor de todo era sentir esa terrible impotencia porque se conocía a sí mismo, o sea a su "yo" de ese presente, y sabía que no lo dejaría partir sin antes borrarles todos los recuerdos para que no se pudiera modificar nada… Así que desde ya estaba condenado a vivir esa miserable vida.
Abrió los ojos y una única lágrima de compasión por sí mismo rodó por su mejilla. Lagrima que apartó rápidamente cuando vio a esa muchacha, la tal Granger, contemplándolo con asombro. Apretó los labios y se paró dispuesto a marcharse. No necesitaba que nadie se compadeciera de él, tenía su orgullo, y menos esa sabelotodo. Ya tenía demasiado con haberse permitido a sí mismo derramar esa lágrima y mostrar su debilidad como para que alguien más venga a refregarle por la cara lo imbécil que era e iba a seguir siendo. Pero antes de poder marcharse ella corrió hacia él, interponiéndose en su camino, y rodeó su cuerpo con sus brazos. Severus se quedó estático ante este abrazo. ¿A caso esta chica tenía algún trastorno que la hacía abrazar a las personas? Intentó liberarse pero cuando sintió sus labios sobre su mejilla depositando un dulce beso no pudo evitar ruborizarse como un niñato.
Hermione se apartó y le sonrió.
-¿Por qué hiciste eso?- le preguntó él aún ruborizado pero con un tono de furia.
-Pensé que te hacía falta un abrazo y un beso- contestó ella.
-Estás loca-indicó él antes de ponerse en marcha e irse.
Hermione lo contempló marcharse en silencio. Algo en su interior le decía que fuera con él porque, a pesar de no comprender por lo que debía estar pasando, sabía que era difícil de sobrellevar. Y más a esa edad, justo un año antes de convertirse en Mortífago. ¿Pero qué podría hacer ella para ayudarlo? Sabía lo orgulloso que podría llegar a ser su amado, el Severus del presente, y no tenía dudas de que el de diecisiete años era igual.
Suspiró resignada. Sería mejor que se fuera encaminando hacia el gran comedor para la cena porque después tendría que ir a cumplir su castigo y no deseaba llegar tarde.
Durante la cena, Harry no dejó de mirar al Severus joven. Éste, que estaba sentado en un lugar apartado con la cabeza gacha y jugando con el plato de comida, ni siquiera se daba por aludido. Además, eran tantas las miradas que constantemente lo perseguían que ya no hacía caso a ninguna.
-Harry, es de mala educación mirar tan fijamente a las personas- lo reprendió Hermione.
Su amigo apartó la vista del solitario muchacho y le sonrió a modo de disculpa.
-Es que es tan parecido al profesor Snape. Cuando era joven, quiero decir.-dijo el muchacho volviendo a mirar a Severus.- Es idéntico, en realidad.
-¿Y tfu cofmo lof fbafes?- preguntó Ron con la boca llena de comida.
-¡Traga antes de hablar, Ron!- exclamó Ginny que estaba sentada al lado de Harry y enfrente de su hermano- Es asqueroso.
Ron tragó y luego dio un largo sorbo a su bebida.
-¿Y tu cómo lo sabes?- le preguntó a Harry.
-¿Ya te olvidaste que Harry vio sus recuerdos, Ron?- le preguntó Hermione y luego se volvió hacia su otro amigo- Son parientes, Harry, se supone que deben tener aspectos similares. Mírate a ti, sino… Todos dicen que eres idéntico a tu padre.
-Pero con los ojos de mi madre- recordó Harry- Sin embargo, míralo a él. Es… una copia exacta del que vi en sus recuerdos.
Hermione lanzó una mirada de desesperación a la mesa de los profesores donde se encontraba Snape pero éste hablaba entre susurros con Dumbledore y ninguno de los dos la miraba. Se volvió hacia su amigo y le sonrió.
-Son sólo muy parecidos, Harry. No hay nada raro ahí- mintió.
Harry no insistió y volvió a comer con tranquilidad el resto de la cena, pero aún así Hermione lo veía, de vez en cuando, alzar la vista hacia donde se encontraba Severus joven y fruncir el ceño. Sería difícil mantener este secreto siendo Harry tan perspicaz.
Terminada la cena se levantó y se despidió de sus amigos.
-¿A dónde vas?- le preguntó Ron curioso.
-Tengo castigo con Snape- le recordó e intentó poner cara de aflicción cosa que no logró del todo bien ya que se sentía feliz por poder estar un rato a solas con él.
-Ese viejo murciélago- murmuró Ron- No entiendo porqué tuviste que decirle esas cosas hoy…No digo que no fueron graciosas y posiblemente ciertas; pero, sin duda, asombraste a todos.
-Bueno, Ron- indicó Hermione con media sonrisa- digamos que estoy algo cansada de dejar pasar las oportunidades.
Tanto Ron y Harry la miraron extrañados por este comentario. Ginny, en cabio, alzó ambas cejas y la contempló con media sonrisa en los labios, como queriendo insinuarle que ella sabia muy bien lo que se traía entre manos. Hermione apartó la vista y se volvió a despedir antes de marcharse. Antes de salir del Gran comedor miró de nuevo a la mesa de profesores pero él ya se había ido. Sería mejor que se marchara antes de que su profesor se enojase y le quitase puntos por llegar tarde.
Tan apresurada estaba corriendo por los pasillos que ni siquiera se dio cuenta que alguien la seguía hasta que la tomó del brazo y con brusquedad la hizo voltear para chocar contra él.
-Tenemos que hablar de algo, Granger- le dijo con seria frialdad Severus joven.
Hermione no pudo hacer más que asentir a pesar de que sabía que tenía que ir a cumplir un castigo. Severus la empujó hacia la pared y él apoyó ambas manos al lado de su cabeza, inclinándose hacia ella con gesto amenazante, invadiendo su espacio personal en un intento de intimidarla. Y lo estaba logrando a la perfección. Hermione se sentía con un pobre animalito acorralado a punto de ser llevado al matadero.
-Escúchame, bien, sangre sucia- musitó bajo el muchacho y ante la expresión de Hermione añadió-¡Oh, sí! No creas que no me enteré que no eres más que una hija de muggles.
Hermione lo miró con odio. Ahora el miedo que había sentido hacía sólo segundos atrás había desaparecido por completo.
-Mira quién lo dice- le espetó ella- ¿A caso tu padre no era igual de muggle que los míos? No quieras venir a mancillarme por no ser sangre pura porque tú tampoco lo eres.
Lo vio empalidecer unos cuantos tonos del natural.
-Te equivocaste de persona a la cual insultar-siguió señalando ella al ver que él no decía nada-Soy una de las pocas personas que sabe de tu pasado y lo comprende. Así que no me vengas con esas bobadas de sangre sucia o sangre pura. Ya no estás en tu tiempo así que mas te vale que te vayas acostumbrando. Aquí no eres nada más que un muchachito molesto y egocéntrico que se quiere parecer a un Rey pero que no es más que un simple mestizo. Eres como todos. Aprende eso de una vez y te ahorrarás problemas conmigo y mis amigos.
Sin decir más le pegó un manotazo por el brazo para apartarlo y ella se encaminó molesta aún hacia las mazmorras. Tocó la puerta del despacho de su profesor pero antes de que alguien pudiera responder sintió que de nuevo la tomaban por el brazo empujándola hacia atrás.
-Escúchame bien, Granger- insistió Severus- Dile a alguien lo que has visto esta tarde y considérate perdida.
Justo en ese momento la puerta se abrió y el profesor Snape pudo ver como su otro "yo" sosteniendo el brazo de Hermione con fuerzas. Ambos se miraban con profundo odio, cosa que no le extrañó porque recordaba que cuando tenía esa edad era un maldito de primera (lo seguía siendo, en realidad, pero con los niveles del egocentrismo un poco más bajos).
-¿Qué es esto?- preguntó mirándolos a los dos- Usted, señorita Granger, se suponía que tendría que estar aquí hacía cinco minutos y usted… señor… Sebastian Emerick Snape- dijo el nombre con una mueca despectiva- Vaya a su sala común.
Su otro "yo" ni siquiera lo miró, sino que mantuvo sus ojos con firmeza en los de ella como esperando a que dijera algo. Y ella lo hizo; no como esperaba, gruñendo las palabras o diciéndolas con total desprecio, sino con un tono de notable tristeza o, más bien, compasión.
-Sé que es importante para ti. No se lo diré a nadie- prometió.
Severus joven la soltó y se marchó dando grandes zancadas. Hermione se volteó hacia él y lo miró a los ojos.
-Siento mucho llegar tarde- le respondió- Pero como se habrá dado cuenta, tuve un pequeño… altercado con Sebastian.
-¿Y se puede saber qué clase de altercado?- preguntó mientras se daba vuelta y la dejaba ingresar.
Hermione cruzó, casi rosándolo, e ingresó al interior del despacho.
-No puedo contárselo, se lo prometí.
-Me lo prometió a mí mismo, señorita Granger- dijo con tono autoritario intentado conseguir aquella información-así que dígame de qué se trata.
Hermione negó con la cabeza.
-No puedo hacerlo, profesor.
-Dígame lo que prefiere- dijo él cruzando los brazos sobre su pecho- Me lo dice, entro en su mente o le doy Veritaserum.
Ella mi miró enojada pero de todos modos respondió.
-Lo vi llorar.
…
N.E: ¡Hola de nuevo! Me alegra saber que los capítulos anteriores les gustaron, espero que siga así por el resto de la historia. Como muchas supusieron, se trata de una especie de triángulo amoroso donde Severus debe competir consigo mismo… Complicado, ¿No?
Acá va la respuesta a algunos comentarios (Lo siento, pero no puedo responder a todos, estoy algo apretada con mi tiempo, pero sepan que leo todos sus comentarios y los tengo presente)
Amia Snape: Gracias por tan agradable bienvenida. Había tenido dudas en si publicar o no en esta página pero, finalmente, me decidí a hacerlo. Sí, sé que está la opción de dejar comentarios anónimos… más adelante veré si la habilito. ¡Muchas gracias por decir que eres mi fan! Pero… ¿No crees que es muy pronto? Jajaja… tan sólo has leído el comienzo de una de mis historias. De todos modos, como dije, gracias. Me siento alagada.
Mama Shmi: Gracias por ser tan dulce y recomendar mi fic. He pasado por algunos de los tuyos, me gustaron mucho.
Sailor mercuri o neptune: Definitivamente, a mi no me importaría estar en el lugar de Hermione… jajaja.
Kuka Snape: Intentaré subir dos o tres capítulos por días. No puedo prometer mucho porque no sé si en realidad tenga ese tiempo libre. Pero prometo intentarlo. Como dije, lo hago porque ya lo tengo todo escrito. Si no fuera así tardaría una semana más o menos en subirlos.
