Disclaimer: No me adjudico ninguno de los personajes presentados en el fic a continuación. Todos estos le pertenecen a J.K. Rowling; yo solo los tomo, los pongo en situaciones embarazosas, juego un rato con ello; y bla bla bla bla bla.
OK, OK, OK, lo asumo, merezco todos los cruciatus y avadas que quieran mandarme, no tengo ninguna escusa coherente que darles por la demora, podría decirles que un dia Severus llegó a mi casa y me secuestro, pero seria demasiado fatastico, asi que dire simplemente que la inspiración se fue unos días de vacaciones.
Bueno ya no les doy mas lata
A leer y que disfruten…
…
Era de madrugada. La Reina habia intentado hablar con su nieta por lo menos en cuatro ocasiones seguidas, obteniendo nulos resultados. Hermione simplemente no quería saber nada de ella.
La anciana estaba sentada sola en la biblioteca del palacio, toda la grandilocuencia, el porte y el aura de poder que siempre la rodeaban habían desaparecido. Se veía derrotada, demacrada.
"Todo esto es mi culpa… Yo… es solo una niña…No puedo obligarla a esto". Tendría que hablar con ella, así ella no quisiera, la obligaría a escuchar sus disculpas.
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-Esto va a ser una bomba Won Won…. Esa se lo tiene merecido… Va a sufrir la vergüenza de que todos conozcan su vida… Va a ser la burla de toda la escuela-.
-Lavander no creo que…-
-Y fue tan fácil conseguir la información… Un poco de infiltración por ahí, sobornos por aca, y nada como Felix Felicis para tener suerte-.
"Sea buena idea todo esto" Terminó Ron de decir, solo que en su mente.
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-Vamos Hermione, llegaremos tarde a desayunar-.
-No se Draco, ¿no nos podemos quedar aquí?-. Algo le decía que las cosas no iban a salir bien, algo en el ambiente, en el aire, no sabia como explicarlo, habia desarrollado una especie de sexto sentido para detectar peligros inminentes, una especie de alarma desarrollada luego de vivir tantos años a la defensiva.
-Mione, a veces me pareces algo exagerada-.
-Ok señor nada- me- preocupa- por- ahora- Malfoy, si algo sucede por mínimo que sea vas a estar hasta que yo lo decida por tiempo indefinido cubriéndome la espalda sin criticar, sin hacer preguntas, sin inmiscuirte en mis asuntos, en completo silencio-.
-De acuerdo-. Le respondió con una sonrisa de suficiencia, apostando a que nada iba a pasar.
Fueron a desayunar entonces, Hermione adelante, mientras Draco la seguía de cerca como buen guardaespaldas que era.
Por primera vez desde que habia vuelto a Hogwarts no como la sabelotodo Granger sino como la princesa del mundo mágico nadie se volteo a verla cuando ella ingreso al Gran comedor. Todos estaban demasiado concentrados en mirar una pantalla improvisada donde se proyectaban una serie de imágenes, dibujos y una que otra frase suelta por ahí.
La chica se volteo a mirar al que se habia convertido en su nuevo amigo.
-¿Decías?-. Preguntó con la ceja alzada. Draco tragó audiblemente.
–Y lo que están proyectando ahí es mi vida de una forma bastante burda y de mal gusto-. Dijo intentado mantener la calma y su ira bajo control. Ciertamente ella enojada y fuera de control no era nada bueno, ya que de verdad podría matar al responsable de esto.
-Mione… yo… ¿vámonos?-
-Ja, ¿ahora quieres irte no?-. Le contestó amargamente. –Ya estamos aquí y no me voy a perder el final del espectáculo-.
La proyección se terminó con una fotografía de ella tomada hace varios meses a tras cuando se le dio a conocer su existencia al mundo mágico.
Hermione comenzó a aplaudir, con una expresión indescifrable en el rostro. Sus aplausos resonaron fríos por toda la habitación. Cada persona en el lugar se giró para verla.
-Bravo…Bravo… ¿Y puedo saber de quien fue esta maravillosa idea?-. No volaba ni una mosca en el Gran comedor, podía ver algunos rostros compungidos, otros completamente sorprendidos, la mayor parte de las chicas estaban ¿¡Llorando? Y el resto la miraba con un deje de arrepentimiento en los ojos. La verdad no le importaba mucho, que pensaran lo que quisieran, pero habia tomado una decisión, si todo mundo quería que ella se comportara como una Reina, pues bien eso era precisamente lo que iba a hacer. La determinación refulgía poderosa en su mirada.
Todos seguían en silencio.
-Dije ¿De quien fue esta idea?-. Preguntó con voz dura y fría.
Lavander estaba encogida de miedo en una esquina. Ron suspiro con frustración. "Ya que, total ella ya no me puede odiar mas, así que da exactamente lo mismo si fui el culpable o no". El pelirrojo se puso de pie.
-Por que no me sorprende… Ronald Weasley-.
-He comadreja no aprendiste tu lección la ultima vez-. Dijo Draco parado al lado de la princesa apuntado al pelirrojo con su varita.
-Vete a tu mansión del terror Malfoy, el asunto no es contigo-. Ron habia sacado su varita.
Un segundo después Ron estaba de rodillas en el suelo completamente inmovilizado.
Hermione se giró hacia Draco. El chico se encogió de hombros, el no habia tenido nada que ver. Ella escaneo rápidamente toda la habitación y ahí estaba su respuesta. "No puede ser". Habia cuatro miembros de la guardia real en el Gran Comedor.
Alguien tendría que aclarar todo esto y darle una respuesta coherente. Se paro derecha, con la espalda imposiblemente recta. Tenía un aura poderosa que inspiraba respeto, y su mirada reflejaba perfectamente la diversión el y peligro que asombro y asusto a muchos por partes iguales.
A paso decidido se dirigió a la mesa de los profesores. Se detuvo enfrente del asiento del director. La chica estaba enojada; golpeo con sus dos manos la mesa en frente de Albus.
Con voz suave y contenida pero fría como el hielo preguntó:
-¿Puede explicar su presencia aquí?-. El director negó con la cabeza.
-¿Y usted subdirectora?-. Se dirigió entonces a Mcgonagall
-Lo siento niña pero no-.
-¿Y tú?- Se giró hacia el que era su otro guarda espaldas.
El profesor se encogió de hombros, la verdad era que toda esta situación lo habia tomado por sorpresa.
-¡Merlín!-." Y se supone que a ellos jamás se les escapa nada".
Se giró y lo que vio no le gusto nada. Dos de los guardias tenían agarrado a Ron uno de cada brazo, mientras el chico pataleaba y se removía con la intención de soltarse. Los otros dos guardias estaban en la puerta de entrada, supuso que vigilando.
-Jefferson-. Dijo con voz fuerte y clara. El aludido que era el jefe de los guardias y uno de los que estaban en la puerta se apresuró a llegar donde se encontraba la princesa.
-Alteza-. Dijo haciendo una reverencia
-Explica esto-.
-Bueno… eh… nosotros solo la protegemos-. Hermione rodo los ojos. Cuando seria el día en que entendieran que ella no necesitaba protección; y menos de Ron, por favor era Ron.
-Y se puede saber que hacen aquí-.
-Bueno la Reina…-. "Hay no".
-La Reina está aquí-. No era una pregunta, era una afirmación.
El guardia asintió con la cabeza. Hermione volvió a centrarse en el escandalo que estaba haciendo Ronald. Vio además las caras de expectación de todos los allí presentes.
-Hermione… Mione, por favor-.
-Alteza para ti, Ronald-. Se produjo una pausa bastante dramática.
-¡Bueno ya suéltenlo!-. Los guardias se miraron pero no hicieron nada.
-¡Ahora!-. Su tono de voz no dejaba lugar a discusión. Los guardias acataron la orden sin chistar, un poco temerosos por haber hecho enojar a la princesa.
Los alumnos estaban asombrados, la mayoría de ellos pensaba que Hermione metería a Ron a un calabozo oscuro por el resto de su vida debido a las idioteces que habia cometido.
Hermione no espero un minuto mas y salió de allí, seguida por Draco y luego por los miembros de la guardia real en dirección a su habitación, donde seguramente se encontraría su abuela. Dejaron atrás un salón en completo silencio.
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-Abuela-.
-Mi niña-. La Reina hizo el ademan de abrazar a su nieta, pero se contuvo. Hermione la miraba seria con los brazos cruzados sobre el pecho.
-Supongo que tendrás algo que decir, por que si no, no me explico tu presencia en el castillo y mi habitación-.
-Si, este… Yo quería disculparme-. La princesa la miro interrogante con una ceja alzada, mas que todo era con un toque de escepticismo.
-Cariño, no puedes abdicar-.
-De hecho si puedo, y ya lo hice-.
-Pero, podrías reconsiderar tu decisión-. Hermione lo pensó unos momentos, podría sacar provecho de esto e imponer alguna que otra condición.
-Creo que podría reconsiderarlo…- La reina estaba a punto de interrumpirla con alguna frase de agradecimiento. La joven levanto la mano para detenerla.-Pero… tengo condiciones-.
-¿Cuáles serian estas?-. Pregunto la Reina con cuidado.
-Bueno, primeramente nada de matrimonios arreglados, si yo no me quiero casar no lo hago y punto-.
-Está bien, puedo conceder eso-.
-En segundo lugar no puedes mandarme llamar cada que se te ocurra, tengo obligaciones aquí-. "Además con lo que planeo, el tiempo no me va hacer suficiente, pero ella no tiene por qué saberlo".-Puedo acceder a presentarme en una que otra reunión, las que sean mas importantes, pero me rehúso a ir a esas frivolidades de bailes que hay cada semana. Ademas quiero ser mas partícipe en cuanto al conocimiento de las nuevas leyes, proyectos y asuntos que conciernen al ministerio. Me gustaría apoyar he idear en cuanto a esos temas.
-Me parece bien-.
-Y en tercer y ultimo lugar, abuela me enferma tanta seguridad, puedo cuidarme y defenderme sola-.
-En eso no puedo ceder-.
-Abuela, puedo tolerar y aceptar la presencia de Draco y Severus, pero no quiero ver a media guardia Real aquí, es verdaderamente ridículo. Mis dos "niñeras" han hecho bien su trabajo, no veo la necesidad a la presencia de la guardia-.
-Por ahora creo que con esos dos jóvenes bastara. Pero por ahora-.
-Gracias Abue-. Ahora si Hermione abrazo con gusto y cariño a su abuela. La Reina feliz correspondió el abrazo.
-Ups, estoy tarde para las clases, debo irme abuela-.
-Ve niña, ve-.
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-Lamento el retraso, Profesor Snape-. Severus la miro en interrogación silenciosa.
-Asuntos Reales-
-OH, bien… Puede tomar asiento entonces-. Miro a su alrededor, que les pasaba a los Gryffindors y Slytherins, todos los puesto de adelante estaban ocupados, y en la zona de los leones no quedaba ni un lugar libre. Se encogió de hombros, le tocaría sentarse hasta atrás junto con los de la casa de las serpientes. Seamus Finnigan al percatarse d e la situación hizo el ademan de levantarse y dejarle el puesto libre a la princesa.
-No es necesario Seamus, aun hay espacio libre por allá-.
Y ante la sorpresa de Leones y serpientes la chica a paso decidido fue a sentarse contra todo pronóstico a la última fila en medio de los Slytherins, quienes no lo podían creer.
El profesor comenzó con su clase, la primera hora seria una clase teórica y la hora siguiente seria practica.
La chica saco sus cosas de su bolso. Pergaminos, plumas y su versión de bolsillo de la Historia de Hogwarts estaban ahora sobre la mesa.
Su cerebro estaba funcionando literalmente en piloto automático en cuanto a la clase de Snape se trataba. La mayor parte de su atención estaba centrada en el libro que leía voraz, buscando desesperadamente algo que le diera una pista sobre los siguientes horrocruxs. Alguien debía ponerle fin a esta guerra, y si Dumbledor y Harry no hacían nada, bueno le tocaría hacerlo a ella personalmente. Su mano derecha escribía furiosamente en uno de los pergaminos anotando las cosas que quería plantear al ministerio, mejores relaciones entre las criaturas mágicas, mejores relaciones entre magos y muggles, el fin de la esclavitud de los elfos domésticos y un centenar de cosas mas.
"Son siete Horrocruxs. Ya han sido destruidos el diario de Tom, el relicario y el añillo de Salazar, destruidos con la espada de Godric, pero por que con esa espada, porque, porque. Vamos Hermione piensa, piensa….Claro!, Harry mato al basilisco con ella, por lo que quedo impregnada con su veneno, pero yo no puedo ir y robarme la espada así como así, entonces voy a tener que hacer una pequeña incursión a la cámara y tomar prestado uno de los colmillos del basilisco. De vuelta a los Horrocruxs deben ser cosas importantes en el castillo, tal vez de cada casa, de Slytherin era el añillo, de Gryffindor, jamás usaría algo de la casa de los leones a si que hay que descartarlo, pero de huffulpuff y Revenclaw…Eso es, aquí esta!
-¿Alguien me puede decir algo acerca de la poción Crece Huesos?- Preguntó Snape.
La mano de Hermione se alzó casi por costumbre al escuchar una pregunta.
-¿Si señorita D' Leicester?-
-La poción crece Huesos es una Poción utilizada para regenerar huesos, tras 8 horas de doloroso proceso. Sus Ingredientes son: Basilius de gusarapo, Varitaseum. Para prepararla hay que Mezclar jugo de basilius de gusarapo con Varitaseum. Cuando tenga un color verde hay que dejarla hervir media hora en un caldero de hierro y zinc. Revolver 5 veces en el sentido de las aguja del reloj o explotara la mezcla. Añejar 5 días. Después de este periodo congelar 1 día y dejar descongelar al lado de un roble 1 hora. Beber 2 horas después de este periodo. Pero he estado pensando que para evitar descongelarla al lado de un roble se podría añadir extractos de la hoja del roble lo cual no le haría ningún daño a la poción, además en una justa medida podríamos añadir pétalos de rosa roja para mejorar el color y una siete gotas si mis cálculos son correctos de extracto de manzanilla lo que mejoraría considerablemente el sabor, pero sin embargo aquello como efecto secundario provocaría sueño, un precio que personalmente estaría dispuesta a pagar-. Hermione respondió sin siquiera levantar la mirada de lo que estaba leyendo.
"Bien, lo encontré, los siguientes dos Horrocruxs deben ser por lógica la copa de Huffulpuf y la diadema de Revenclaw, ahora el punto seria encontrar los objetos".
-Es correcto-. Afirmó el profesor, mientras todos miraban a la chica asombrados, ya que la chica habia dado la respuesta mas correcta que se pueda encontrar mientras no despegaba los ojos de lo que todos pensaban era su libro de texto y su mano se movía incansable sobre el pergamino.- Bien, es hora de lo practico, van a realizar la poción Crece Huesos, tienen la siguiente hora y media, la poción será terminada el viernes, ahora comiencen-.
Hermione dejo de lado lo que estaba haciendo hasta entonces. Se concentro en su poción. Mezclo cuidadosamente el jugo de basilius de gusarapo con Varitaseum. La dejo hervir media hora mientras ella extraía la esencia de roble, de vainilla y cortaba los pétalos de rosas. Revolvió cinco veces en el sentido de las agujas del reloj y añadió la esencia de Roble. Pensó que eso de dejar añejar cinco días era innecesario por lo que utilizo un hechizo acelerador (entrar a la sección prohibida le habia enseñado unas cuantas cosas útiles), congeló la poción, volvió a acelerarla, la descongelo y la vertió en un frasco. Con un evanesco desapareció el contenido del caldero y comenzó todo de nuevo, solo que esta vez agregando la esencia de vainilla y los pétalos. Al terminar vertió la poción en otro frasco y etiqueto ambas pociones. Terminó y le sobraron por lo menos veinte minutos. Se levantó, llevaba un frasquito en cada mano, no tenia sentido que esperara, asi que le llevo su trabajo al profesor.
-Profesor Snape-. El hombre levanto la cabeza de los pergaminos que leia. –Aquí está su poción, me tome la libertad de hacer otra pero mejorada, podría probarla haber si es factible-.
-Usted-. Dijo el hombre.
-Profesor, si no es mucha molestia, podría retirarme, tengo algo importante que hacer-.
Severus completamente asombrado con la capacidad de la chica asintió con la cabeza.
-Muchas gracias-. Se dio la vuelta y con paso rápido, prácticamente subiendo de dos en dos los escalones, llegó a su lugar, guardó todas sus cosas y salió del salón.
En la clase los alumnos se alborotaron y los murmullos cada vez subían mas de intensidad.
-Basta, silencio-. Habló Snape sin levantar mucho la voz, pero haciendo a todos callar.
-Señor…- Pansy era la que habló.-¿Porque ella se fue?-.
-Por que… termino su poción… y además hizo su versión alternativa de la misma-. Respondió mostrando los dos frasquitos.
-¿Pero como, no habia que esperar cinco días para terminarla?-. Preguntó Harry.
-Pues al parecer la señorita no era solo una sabelotodo memoriona-. Contestó Severus dando por finalizada la conversación.- Ahora a sus pociones… YA!-.
Todos volvieron a su trabajo en un instante.
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"Esta es mi oportunidad, tengo que bajar ya mismo a la cámara". Todos los alumnos estaban en clases a si que Hermione supuso no tendría mayor problema. A paso rápido se dirigió al baño de Mirtle la Llorona, ya que según le habia escuchado decir a Harry era allí donde se encontraba la entrada de la cámara.
De pronto sintió una presencia tras de ella, alguien la estaba siguiendo. Dio la vuelta en el primer pasillo vacío que encontró y espero. En un segundo tenia a su seguidor aprisionado e inmovilizado contra la pared, mientras que su varita se apretaba certera contra su cuello.
-Mierda Draco, no vuelvas a seguirme así-. Dijo la castaña, mientras soltaba lentamente al chico.
-Pero que… Como… Yo…-. Draco intentaba hilar una frase coherente sin mucho éxito.
-Yo lo siento, solo no vuelvas a seguirme así-. Le dijo la chica mientras lo observaba atentamente cerciorándose de que se hubiese recuperado.
-¿Pero Como?-.
-Les he repetido hasta el cansancio que puedo cuidarme y defenderme sola, ahí tienes tu respuesta. Ahora si me disculpas tengo algo importante que hacer-. Se dio la vuelta y salió del pasillo solo para internarse luego en el baño abandonado.
"Harry dijo que en el lavamanos habia el grabado de una serpiente y que luego de eso se acercó y dijo ABRETE en parsel, pues entonces aquí vamos…."
-Hermione ¿se puede saber que rayos haces?-. Draco habia entrado también al baño.
Hermione golpeo con el puño el lavamanos frustrada.
-Diablos Draco, por que no te largas-.
-Por que soy tu guardaespaldas-.
-Entonces, puedes por lo menos hacerme el favor de quedarte callado-.
-Pero Hermione…-
-Recuerdas a lo que aceptaste en la mañana-.
-si…-. Contesto el chico tragando en seco.
-Entonces si quieres quédate, pero en silencio, no me molestes y sobre todo no hagas preguntas-. Draco solo asintió.
Hermione tomo aire y susurro bastante audiblemente en parsel "ábrete". Draco la miraba literalmente escandalizado.
-Tú hablas…-. El joven Malfoy no pudo contenerse, pero fue interrumpido por un fuerte chirrido.
El conjunto de lavamanos se levantó y luego con un ruido sordo se fueron separando lentamente dejando a la vista la entrada de un túnel de un diámetro bastante grande.
-Que es… esto que…-.
-Esto mi querido amigo, es la entrada a la Cámara de los Secretos-. Draco se habia quedado mudo.
-Ahora tu te vas a quedar aquí… tranquilito cuidando que nadie venga… yo no me tardo-. Diciendo esto la joven se lanzó a la oscuridad del túnel.
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La cámara estaba literalmente hecha un asco, la mitad de la construcción se habia derrumbado y el aire apestaba levemente a descomposición. Hermione caminaba con cuidado entre los escombros. Y allí, en mitad de todo ese desastre, grande he imponente se extendía en toda su gran longitud, gloria y majestad el cuerpo sin vida del legendario Basilisco.
"Ay Merlín, no puedo creer que valla a hacer esto".
Con cuidado de su bolso extrajo una afilada Daga y una caja de vidrio.
-Emm, Basilisco, lo siento pero esto es sumamente necesario… Solo no te vallas a despertar de repente-. Hermione comenzó a hacer su trabajo, con cuidado extrajo el colmillo que le quedaba a la criatura y lo deposito en la caja de vidrio. Hasta ese entonces se habia dado cuenta de que habia estado conteniendo la respiración.
La atención de la chica de repente se desvío a una mancha inusualmente oscura en el piso. Al lado de esta estaba el otro colmillo de la gran serpiente que habia sido utilizado por Harry hace ya cinco años. Lo tomó sin pensarlo dos veces y lo puso dentro de la caja, apostaría a que le seria sumamente útil a la hora de eliminar Horrocruxs.
Bien habia terminado, además si no se apuraba Draco le armaría un escandalo que no se quería ni imaginar. Sin embargo ya que estaba allí haría una última cosa. Empuñando y moviendo diestramente su daga corto largas tiras de la piel del Basilisco. Conocía a cierto mago al que le seria muy útil este material, ya vería luego de que manera se los hacia llegar sin que se enterase de quien se las habia mandado.
"Y a todo esto querida Hermione, por que piensas en lo que le pueda interesar al que según tu es tu desagradable niñera.- Bueno es solo que…- ¿Qué?- El me ayudo y…- ¿Alguna respuesta medianamente coherente que responda el hecho de que no te lo hayas podido sacar de la cabeza desde que te lo encontraste en tu habitación solo vestido con el pantalón de su pijama?- Yo eehhhmmm- Asúmelo, te gusta Snape, te gusta Snape- NO- Hermione y Severus sentados en un árbol…- Ya cállate estúpida conciencia- Por eso mismo y por qué vivo al lado de tu subconsciente es que no puedes negármelo, además, no nos andemos con cosas, el hombre esta para comérselo de bueno.
-Está bien lo acepto, ME GUSTA SEVERUS SNAPE-. Gritó a todo pulmón.
Graso error, la onda sonora se expandió por todo el precario e inestable lugar y luego todo lo vio en cámara lenta.
Como si de una avalancha en la nieve se tratara la cámara de los secretos comenzó a derrumbarse.
"Ay no, por que todo me sucede a mi". Metió apresurada todo dentro de su bolso y salió corriendo de ahí. La varita, bueno la varita en esos momentos ya no le servía de nada. Dependía solo de sus piernas para salir viva de aquel lugar.
"Patitas pa que las quiero". No podía estar pensando en películas muggle en esos momentos.
Hermione no alcanzaba a avanzar un metro cuando tras ella tres ya se habían destruido y ni hablar de todo el polvo que se habia levantado, seguramente si no moría aplastada lo haría asfixiada.
"Vamos Hermione, inhala, reten, exhala, corre; inhala, reten, exhala, corre; inhala, reten, exhala, corre". Corría literalmente como una loca desquiciada.
-Vamos, vamos, vamos… Gracias a Merlín!-. Ahí estaba la salida. Aceleró su ritmo…y por fin salió. Pero no por eso se detuvo, agarró a un shockeado Draco del brazo y lo arrastro fuera de ahí. El baño explotó con un gran estruendo y oleadas y oleadas de polvo cuando los dos chicos daban la vuelta en la esquina del pasillo.
…
MEREZCO ALGUN REVIEW, ACEPTO HASTA TOMATAZOS.
