Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenecen. Son todo creación de J.K.R . Sólo la situación insólita salió de mi cabeza.
Capítulo trece.
Hermione se encontraba en la biblioteca, sentada en una de las mesas más alejadas de la entrada junto a Harry y a Ron. Estaba realizando la tarea de Transformaciones que le habían dado ese día aprovechando que tenían esa hora libre antes del almuerzo. Por lo menos ella lo hacía a la vez que ayudaba a Ron; Harry, por su parte, miraba a su amiga con sumo interés. Hermione se había dado cuenta de esto pero había hecho caso omiso a ello puesto que presentía lo que él deseaba decirle. No era difícil de adivinar.
—No, Ron, estás escribiendo mal el nombre de ese hechizo—le corrigió ella a su amigo.
—Hermione…—la llamó Harry.
—¿Qué sucede Harry?—preguntó sin mirarlo intentando concentrarse en el libro que tenía delante.
—Es… sobre… Snape.
—¿Qué sucede con el profesor Snape?—preguntó con el mismo tono aunque sintiendo que su corazón se aceleraba.
—No, no el profesor… bueno, sí, él… Sebastian—dijo Harry.
—No te entiendo, Harry—le dijo ella—¿Sebastian o Severus Snape?
—¡Son la misma persona!—exclamó él subiendo el tono y ganándose una mirada molesta de la bibliotecaria.
Hermione apartó la vista nuevamente, odiándose por tener que mentirles a sus amigos.
—No lo son, Harry. Son parientes, muy parecidos, de eso no hay duda, pero no son la misma persona.
—Pero, Hermione…
—Harry tiene razón, Hermione—intervino Ron–Es todo muy extraño… ¡Ambos son igual de idiotas insoportables!
Hermione comenzó a ponerse nerviosa. Si hasta Ron se había puesto a pesar sobre el tema y dudar seriamente de la mentira que les habían dicho a todos, la situación era realmente mala. ¿Qué podía hacer? Había prometido que no diría nada a nadie pero tampoco deseaba seguir con ese tonto engaños, por lo menos no con sus amigos.
—Chicos, miren… Yo hablé varias veces con Sebastian y les aseguro que, por más increíble que resulte, él tiene notables diferencias con Snape. Y si se tratara de la misma persona, como ustedes piensan… Digo, ¿cómo es posible eso?
—No lo sé, Hermione—respondió Harry—Tal vez viajó en el tiempo… Sabes que eso no es imposible…
—En realidad, no lo sé—siguió mintiendo—Cuando estaba en tercero tuve el giratiempo pero ambos sabemos que no es posible viajar con él grandes distancias. Ahora, si me disculpan, tengo que irme.
Ella se apresuró a juntar sus cosas y se marchó antes de que sus amigos le dijeran algo más. Llevó la pila de libros en sus brazos y casi sin mirar por dónde iba caminó hacia fuera. ¿Por cuánto tiempo tendría que seguir así? Los conocía y sabían que nuevamente iban a abordarla con ese tema.
—¡Ey, Granger!
No necesitó voltearse para saber de quién se trataba. No dejó de caminar pero disminuyó la velocidad para que Malfoy la alcanzase. Se sintieron los pasos de él corriendo por el pasillo y en unos pocos segundos apareció él a su lado.
—¿Qué quieres Malfoy?—le preguntó ella con tono aburrido.
—Sebastian me mandó a que te dé esto—le dijo mientras le entregaba un trozo de pergamino doblado a la mitad.
Ella lo tomó y miró sospechosamente a Draco.
—Lo leí pero no entiendo lo que quiere decir—confesó él sin inmutarse por la mirada molesta que ella le dio.—Creo que Sebastian se volvió loco.
—¿A caso no sabes que es algo privado?
—Si hubiera sido tan privado no me lo hubiese dado a mi… ¡Además, yo no soy la lechuza de nadie!
—No, eres el hurón.
—¡Ya cállate, Granger! Agradece que hoy estoy de buenas y no tengo ganas de discutir contigo.
Hermione no le respondió. Intentó abrir la nota pero no pudo hacerlo puesto que llevaba los libros en las manos. Sin decir nada, Draco los tomó. Ella se lo quedó observado asombrada de ese aspecto tan… ¿Caballeroso?
—Gracias—musitó sin mirarlo.
Él sólo se encogió de hombros suavemente y miró hacia el final del pasillo. Hermione se apresuró a abrir la nota y leerla:
Dos conejos corren por el campo.
Frunció el ceño. ¿Qué rayos era eso? ¿Acaso Severus se había vuelto loco? Pero pronto, cuando las letras comenzaron a cambiar, comprendió que se trataba sólo de un hechizo para que nadie más leyera la verdadera nota.
Nos vemos después del almuerzo al lado del lago.
Volvió a doblar el pergamino y se lo guardó en el bolsillo de su túnica.
—¿Algo interesante, Granger?—le preguntó Draco caminado al lado de ella levándole sus libros.
—Como te dije, es privado… Y si no lo entendiste es porque está creado para ser así… ¿Me devuelves mis cosas?
Draco sonrió negando con la cabeza.
—Anda, Granger, confía en mi.
—¿Cómo podría hacerlo? ¿Qué te traes entre manos?
—¡Nada!—exclamó con desmesurada inocencia—Y si lo hiciera jamás te lo diría. Sólo quiero acompañarte hasta donde vayas.
—Voy a mi sala común y, por si no te diste cuenta, estamos a punto de llegar y todos nos están mirando.
Él le tendió sus libros.
—No me importa que los demás miren. Sólo intento ser amable—se defendió él y rápidamente añadió—Y preguntarte qué sientes por Sebastian.
Aquello sorprendió a Hermione. Él lo había dicho con demasiada tranquilidad, como si no le importara en absoluto oír aquella respuesta.
—Nada—le contestó ella con seguridad—¿Por qué quieres saber?
Draco hizo una mueca, sin mirarla.
—No importa. Nos vemos, Granger… Déjame decirte que acabas de romper un corazón.
—¿Qué quieres decir?-inquirió- ¡Malfoy!
Pero él ya se había volteado y caminaba con prisa. Hermione lanzó un suspiro, confundida por el extraño acontecimiento que acababa de suceder. Finalmente, decidió dejar pasar esto y concentrarse en lo que importaba: Eludir a sus amigos.
Decidió que no iría a almorzar. Se quedaría con hambre con tal de no soportar las preguntas de ellos dos. Sabía que si seguían así ella terminaría, en algún momento, confesando toda la verdad. Y no quería hacerlo puesto que lo había prometido. Y cuando llegó la hora de marchar al Lago Negro para encontrarse con Severus su estómago rugía. No le hizo caso y se encaminó hacia allí. ¿Qué desearía hablar con ella?
N. E.: Hola. Lamento no haber podido subir más capítulos ayer; es que entre dar clases y hacer un trabajos del Renacimiento Carolingio el tiempo se me pasó. Pero ahora subiré más de uno, lo prometo. Y, si se preguntan si Draco siente algo por Hermione... bueno, tendrán que seguir leyendo para averiguarlo.
Saludos.
