Los derechos : Los personajes y las situaciones de la obra de Go Nagaï y de los animes Mazinger Z, Gran Mazinger, Grendizer, y que se encuentran en esta ficción, son la propiedad de sus autores.
Esta historia es la traducción de mi ficción francesa "D'un monde à l'autre". Soy francesa y me disculpo si cometo faltas en español.
4. Los hijos de Suprenia
La semana transcurrió sin incidentes. Ya se estaban realizando los trabajos en Nave Marina y Delta Estelar. Umon y su equipo trabajaban en el expediente Nave Estrellada. El sábado por la mañana, Koji decidió ir a dar una vuelta con Z. Sin duda alguna sería la última vez que lo utilizara, excepto para llevarlo al museo del robot. Ya sabía que le iba a resultar duro separarse de Z, de eso estaba seguro, pero no podía elegir. Después de un largo paseo, regresó al centro y encontró a Umon en el salón.
« Tu paseo fue más largo que de costumbre », notó este último.
Koji no respondió nada.
« Hmm… Se debe a Mazinger Z, ¿ no es cierto ?
- Sí, reconoció el muchacho. Lo echaré en falta, pero ya me acostumbraré. ¿ Cuándo debe entregarlo al museo ?
- El profesor Yumi desearía acompañarte cuando lleves el robot. Comprendes, desearía dar las gracias al director del museo en persona. Tendríais que reuniros allí. Quiere que le llames durante la semana para fijar una fecha para la semana siguiente.
- ¡¿ Quiere decir que guardamos Z una semana más ?!
- Sí, Yumi estará muy ocupado los próximos días y no podrá liberarse. »
Koji esbozó una sonrisa.
« Veo que te complace.
- Sí, Doctor. No me lo esperaba.
- Bueno, y si hablásemos de esta tarde ? Nos iremos hacia las 15 horas. Cogeremos el transbordador del centro. ¿ Te molestaría conducir ?
- No, por supuesto, yo cogeré el volante. Dahashi me dijo que se iba mañana de luna de miel durante dos semanas.
- Sí, así es. ¿ Vamos a comer ? »
Se dirigieron hacia la cocina. Umon había preparado la comida. Comieron hablando de esto y de lo otro. Naturalmente abordaron el tema de la misteriosa masa verde, sin embargo con un tono bastante ligero puesto que, en la gruta en medio del océano, Koji acabó con los cerebros que la controlaban y así consiguió solutionar el problema. En adelante la cosa formaría parte de los múltiples episodios relativos a la lucha contra las fuerzas de Vega : un recuerdo entre otros muchos.
Cuando Umon y Koji llegaron al lugar donde debía tener lugar la ceremonia de boda, fueron acogidos por Dahohi, que ya se encontraba allí desde hacía un rato. Había mucha gente. Kaori y Dahashi estaban muy acaparados y Umon sugirió esperar un poco antes de ir a felicitarlos. Makiba y su familia llegaron a continuación, seguidos de Yamada. Goro no se paraba quieto y corría por todas partes. Después de la ceremonia, los novios fueron retenidos para la sesión de fotografías y los invitados que habían sido convidados a la comida se dirigieron directamente al restaurante que había sido reservado exclusivamente para ellos para toda la velada. La cena se sirvió en la sala del restaurante en la planta baja, luego la fiesta prosiguió en la sala del primer piso, donde quienes lo deseaban podían bailar. Esta sala tenía grandes ventanales que daban a un balcón grande. Desde allí, se podía admirar el parque que se encontraba detrás del edificio. Al no estar cercado, una pequeña carretera de campo que se extendía a lo largo servía de delimitación.
Algunos invitados se encontraban en el balcón. La noche era suave y en el cielo despejado, relucían las estrellas. Las conversaciones y las risas iban a buen paso. Los novios estaban radiantes y Kaori seguía tan bella como siempre. Se encontraba junto a Koji y charlaba con él. De repente, un ruido de vaso roto llamó la atención de los invitados que se encontraban allí. Todos volvieron la cabeza y percibieron a Yamada que acababa de dejar caer su copa de champán. La cara pálida, su brazo rígido señalaba algo del otro lado de la barandilla del balcón. Todas las personas presentes dirigieron su mirada en aquella dirección. Abrieron los ojos de par en par y dieron gritos de estupefacción al percibir la masa verde que se encontraba allí, a nivel del balcón. Ocupaba todo el parque y una parte de la carretera. Nadie fue capaz, en ese momento, de hacer el menor gesto.
« ¡ Que desgracia… vuelve a empezar ! exclamó Hikaru.
- ¡ Rápido, todos dentro ! exclamó Umon.
- ¡ Noooo ! ¡ Socorro ! »
Kaori acababa de lanzar un grito desesperado. Un tentáculo se había enrollado alrededor de su talla y la tiraba hacia el exterior.
« ¡ Kaori ! », gritó Dahashi.
Mientras que Dahashi se precipitaba hacia su mujer, Koji la atrapó e intentó retenerla pero él también se encontró atrapado por otro tentáculo y arrastrado con ella. Ambos pasaron por encima de la barandilla del balcón y aterrizaron sobre la superficie de la cosa en la que Kaori se hundió inmediatamente después. El muchacho se levantó, la agarró por debajo de los brazos e intentó en vano liberarla, mientras que Yamada y Dahohi retenían a Dahashi que quería pasar por encima del balcón. Koji sintió como el cuerpo de la muchacha se volvía pesado y constató que se había desmayado. Oyó sollozos y gritos. Al mismo tiempo, se formó una ligera depresión bajo sus pies, perdió el equilibrio y cayó de espaldas. Sintió entonces como su cuerpo penetraba en la cosa.
« No, no puede ser, pensó, no puede suceder así…»
Luchó contra ella, pero la cosa poseía tal fuerza que logró vencerlo rápidamente. En unos instantes, con excepción de su cara, todo su cuerpo quedo cubierto por la masa verde que acabó inmovilizándolo. Sintió como su calor se extendía sobre él. Aunque seguía manteniéndose firme, su opresión se hacía simultáneamente más suave, casi tierna. Se sentía maravillosamente bien. En él reinaban sentimientos contradictorios : su razón le impedía ceder, pero su cuerpo deseaba someterse.
« ¿ Cómo puede ser posible esto ? se preguntó. ¿ Qué poder posee y que me está haciendo ? »
Estas sensaciones le desconcertaban y, a medida que se iban intensificando, su voluntad se debilitaba. Sus músculos se relajaron contra su voluntad, dejó de resistirse, sus párpados pesaban, sus ojos se cerraron. Se dejó invadir por el turbador entorpecimiento que le invadía. Parecía como si el tiempo se hubiese parado y se deslizaba suavemente hacia la inconsciencia. No percibía muy bien los límites de su cuerpo, como si éste se prolongase en la masa que lo abrazaba, a menos que no fuese ella la que se infiltraba en él ; no sabría decirlo, pero tenía la impresión de formar sólo uno con ella. Entonces, como si no procediese de ninguna parte, se estableció un contacto.
« El robot, queremos el robot, vete a buscarlo. »
No era una voz. Era una solicitud, categórica y tierna a la vez, que penetraba todas las células de su cuerpo. Un nombre le atravesó por completo.
« Z…
- Sí, eso es, vete a buscarlo, tráelo aquí.
- Z… »
Koji había recibido el mensaje, comprendía lo que quería decir : aquellos que habían establecido el contacto con él querían Mazinger Z, querían su robot. El muchacho no llegaba a reflexionar, ni siquiera pudo hacer conjeturas sobre las intenciones de sus interlocutores ni interrogarse sobre la mejor actitud que debía adoptar teniendo en cuenta la situación en la que se encontraba. Tampoco lograba encontrar ningún tipo de respuesta. En realidad, ni siquiera lo intentaba. Era como si no existiese, excepto esa evidencia : querían a Z.
« Z…
- Sí, vamos a liberarte, irás a buscarlo y lo traerás aquí.
- Buscarlo… »
Koji se dio cuenta de repente de lo que eso significaba. En una fracción de segundo, realizó que debía entregarles su máquina. Sin embargo, a pesar de que su voluntad estaba entorpecida, no podía decidirse. Intentó moverse pero no podía. También intentó oponerse a la orden que le estaban dando. Por sus labios salió un gemido.
« No… Z no…
- Te cansas demasiado al resistir de ese modo… Relájate… No te haremos daño… Además, no tenemos ninguna intención de hacer daño a nadie, pero tráenos el robot… »
A pesar de la insistencia de aquellos que comunicaban con él, el muchacho estaba seguro de una cosa : se negaba a entregarles su máquina y, en lo sucesivo, sólo eso contaba.
« Z no…
- Es preciso, Koji, tienes que traernos a Mazinger Z.
- No… a déjarme…
- Luchar así es inútil y acabarás agotándote… Vamos a vernos obligados a cortar el contacto… Tráenos el robot, si no la muchacha que retenemos prisionera morirá… ¿ has comprendido ? morirá…
- Z… no… »
Todo se volvió negro y se desmayó.
« ¿ Quién soy ? murmuró Koji cuando recuperó el conocimiento. ¿ Qué ha pasado ? »
Se sentía cansado. Las estrellas brillaban por encima de él. Se dio cuenta que estaba acostado boca arriba sobre la superficie de la cosa ; lo había liberado. Los recuerdos de los últimos momentos pasados en el seno de la masa verde volvieron a su mente. Se paso las manos por la cara, se apoyo sobre uno de sus brazos, se enderezó y vio a Kaori junto a él que seguía prisionera ; parecía dormir. Se levantó con dificultad y se dirigió hacia el balcón. Los otros le miraban estupefactos. Dahohi le tendió la mano y sin una palabra, le ayudó a pasar por encima de la barandilla. Todos tenían cara de sorpresa, pues en realidad no se esperaban a verlo vivo.
« Quieren Mazinger Z, anunció el muchacho suspirando. Guardan a Kaori como rehén y la matarán si no satisfacemos su solicitud.
- ¿ Quién, « ellos » ? le preguntó Dahashi con una voz no muy segura.
- Son los cerebros probablemente, los cerebros que animan la cosa. Me han dicho que no harían daño a nadie, con la condición de que les entreguemos a Z.
- ¿ Pero qué quieren hacer con ello ? le preguntó Umon.
- No sé nada.
- De todos modos, no podemos tener confianza en ellos, replicó Yamada, han intentado matar a Hikaru.
- Ella había atacado la cosa, le respondió Umon, quizá ésta no hizo más que defenderse. Y además, ¿ Quién nos dice que la hubieran matado verdaderamente ?
- ¡ Está exagerando Doctor ! se enfureció Makiba. No se olvide que también han intentado matar a Koji.
- ¿ Qué piensas tu, Koji ? prosiguió Umon. ¿ Crees que son sinceros ?
- Allí, en la gruta en medio del océano, estaba persuadido que la cosa iba a matarme. Pero… no sé qué pensar… también se nota una tal suavidad en ella…, añadió a media voz, todavía perturbado por su reciente intimidad.
- Sea lo que fuere, no podemos dejar morir a Kaori, abogó Hikaru.
- Koji, prosiguió Umon, ven conmigo, vamos a buscar a Mazinger Z, Hikaru tiene razón, debemos intentarlo todo para salvarla. »
El muchacho se dio la vuelta hacia él y lo miró fijamente, apretó los puños, pero movió la cabeza en señal de consentimiento.
« En cuanto a usted, no intente nada contra la cosa, les intimó Umon, de ello depende la vida de Kaori. Yamada y Dahohi, ocúpense de enviar a los demás invitados a sus casas. »
El doctor subió al transbordador y se instaló al volante. Koji se sentó a su lado. El silencio reinaba entre ellos. Umon observaba al muchacho, parecía preocupado, tenía la mirada perdida, miraba la carretera sin verla y sin decir nada. Cuando llegaron al centro, Umon frenó el vehículo, cortó el contacto y tomó la palabra.
« Koji, no creo que la cosa tenga malas intenciones. No ha hecho mal a nadie, por el momento, sólo se ha defendido.
- ¿ Por qué quiere ella a Z ? Una vez que lo tenga, no podremos hacer nada contra ella si decide utilizarlo para destruir todo.
- No lo sé, pero si verdaderamente son los Fleedianos los que la dirigen, no existe en principio ninguna razón para que nos hagan daño.
- Fleedianos… Si solamente Daisuke estuviese aquí…
- No está aquí y va a ser necesario desenvolvernos sin él. Escucha, yo regreso allí, ven luego con Z. »
El muchacho asintió con una señal de cabeza y descendió del transbordador. Éste se puso en marcha y se alejó. Koji se sentía de mal humor. No solamente se veía obligado a entregarles a Z, lo que ya resultaba difícil de soportar, pero lo que más le contrarió, era el poder que tenían sobre su cuerpo y su voluntad. Eso también resultaba verdaderamente intolerable. De rabia, dio un puntapié a una piedra que fue proyectada a lo lejos y, a pesar del cansancio que experimentaba, se puso a correr hacia la puerta de entrada del centro.
Cuando llegó, Mazinger Z se colocó frente a la cosa. El planeador quitó su cabeza y vino a colocarse junto a él. Koji descendió pero no se decidió a alejarse, ni siquiera de unos pasos. Automáticamente, se colocó delante del platillo de estiba, como para protegerlo. Comenzaba a sentirse muy cansado. Los invitados se habían ido, con excepción de Makiba, sus hijos, Umon y sus ayudantes, pero todos ellos se mantenían a distancia. Observaban la cosa. Pasaron varios minutos y oyeron como Kaori los llamaba. Levantaron la cabeza y la vieron haciéndoles señas. La cosa esculpió una escalera en su masa y Kaori bajó por ella. Dahashi se abalanzó hacia ella y la cogió entre sus brazos.
« ¿ No tienes nada cariño ?
- No, ¿ qué ha pasado ? Recuerdo que la cosa me atrapó, después, no recuerdo nada. »
Dahashi la alejó de allí. Koji seguía observando la masa verde preguntándose lo que iba a hacer del robot. La escalera se transformó y apareció una cavidad alargada. Un tentáculo se enrolló alrededor de sus hombros pero sólo ejerció una ligera presión. El muchacho comprendió que le invitaban a establecer un nuevo contacto. Dio unos pasos en dirección de la cosa. Umon lo detuvo.
« ¿ Vas allí ? »
Koji se dio la vuelta hacia él.
« Si quieren matarme, pueden hacerlo muy fácilmente sin necesidad de hacer todas esas cosas. No creo que haya ningún peligro. »
Se acercó al hueco que al parecer le estaba destinado. Al recordar el contacto anterior, dudó un momento. La presión que ejercía el tentáculo sobre sus hombros pasó a ser ligeramente más insistente. Se estremeció, echó un vistazo a Mazinger Z luego se acostó esperando que le diesen algunas explicaciones en cuanto a la utilización que pensaban hacer de su robot. Cerró los ojos, la masa verde lo envolvió. Se dejó deslizar hacia ese estado semiconsciente que permitía establecer la comunicación. Entonces percibió « su » presencia. Todo su ser se hizo insistentemente la pregunta que no comprendía.
« ¿ Por qué Z ?
- Tu robot posee las únicas armas que pueden verdaderamente destruir Lhydra.
- ¿ Lhydra ?
- Es el nombre de la masa verde en la que te encuentras y que nos permite entrar en comunicación contigo. Ahora, tu máquina está a nuestro alcance, podemos cogerla si lo deseamos y nadie podrá ya nada contra nosotros. Aún mejor, podemos destruir todo si la utilizamos. En adelante, sería fácil para nosotros.
- ¿ Piensan ustedes…?
- Ya te lo hemos dicho : no queremos hacer daño a nadie pero tú nos disparas directamente a nosotros o a Lhydra en cuanto se presenta la ocasión. No nos ha resultado fácil ponernos en contacto contigo, te defiendes bien, tanto físicamente como psíquicamente. Nos atribuiste intenciones que no son las nuestras. Nos veíamos obligados a encontrar un medio para convencerte. Al tener tu robot a disposición sin adueñárnoslo, esperamos que lo comprendas.
- … Sí pero, y ¿ Kaori ?
- Nunca tuvimos la intención de matarla pero si no hubiéramos recurrido a ese chantaje, tú no nos hubieras traído a Mazinger Z.
- …
- Te notamos demasiado cansado para proseguir esta conversación. La proseguiremos más adelante. Te diremos quiénes somos y porqué nos pusimos en contacto contigo pero, por el momento, debes descansar. Recupera tu máquina. Lhydra va a liberarte. »
El muchacho comenzó a reincorporarse despacio a la realidad. Abrió los ojos. Los demás se acercaron y lo miraban con aire interrogativo.
« Podemos entrar, dijo simplemente. No tenemos nada que temer de ella. »
Esa noche, Koji durmió profundamente. Cuando despertó, constató que ya eran las 10 y media. Seguramente, Kaori y Dahashi se habían ido de luna de miel. ¡ Lo que es cierto, es que no olvidarían su agitada boda ! El muchacho aún se sentía cansado pero debía levantarse. Lo esperaban en casa Makiba, así como a Umon y sus ayudantes, para almorzar. Después de lavarse rápidamente, se reunió con el profesor en el salón.
« ¿ Cómo te sientes ? le preguntó este último.
- Aún estoy un poco cansado, pero me recuperaré.
- No quise interrogarte ayer por la noche pero me gustaría que me dieras noticias de la cosa. »
Koji le dijo lo que sabía. Luego añadió :
« Me gustaría ir a ver si Lhydra sigue estando donde la dejamos ayer por la noche.
- Es inútil, se encuentra aquí.
- ¡¿ Aquí ?!
- Sí, cerca del centro. Salí a caminar un poco esta mañana y la vi. Desde entonces, voy a verla de vez en cuando y no se ha movido. ¿ Vamos ? »
Koji aceptó. Una vez afuera, observó Lhydra de lejos antes de reunirse con Umon. Cogieron el transbordador del centro para ir hasta casa de Makiba.
Durante la comida, Koji fue naturalmente solicitado para relatar de nuevo sus aventuras con Lhydra. Goro lo escuchaba subyugado.
« Me gustaría saber lo que quieren, dijo Yamada.
- Pronto lo sabremos, le respondió Umon, ya que dijeron a Koji que proseguirían su conversación de ayer.
- Dado que interrumpieron esa conversación debido a que Koji estaba demasiado cansado, podrían igualmente proseguirla con uno de nosotros, observó Dahohi. No comprendo por qué no tuvieron previsto esta posibilidad.
- Yo lo sé, dijo Makiba con una maliciosa sonrisa. Lhydra fue seducida por el encanto de nuestro joven y guapo piloto. »
Todo el mundo se echó a reír con excepción de Koji que no apreciaba el cariz que tomaba la conversación.
« ¡ No me parece divertido eso ! replicó.
- ¡ Atención Koji ! le pinchó Hikaru. El día que nos traigas una chica guapa, puede que tu amiga Lhydra se vuelva celosa.
- En primer lugar, no es mi amiga, contestó con tono seco. A continuación, mi vida privada no le concierne en absoluto.
- Oye, le interrogó Goro, ¿ cómo se siente uno cuando se encuentra dentro de Lhydra ? »
A esta evocación, Koji sintió que le recorría un estremecimiento. El recuerdo de las sensaciones que había experimentado al contacto de Lhydra le perturbaba más de lo que quería reconocer, lo que terminó poniéndolo de mal humor. Se encogió de hombros, se levantó, dio un puntapié a una piedra que se encontraba allí y se alejó del grupo. No obstante, oyó una parte de la conversación que proseguía.
« Yo, continuó Goro, estoy seguro que nos oculta algo.
- No deberían pincharlo de esa manera, les reprochó Umon. Este tipo de comunicación debe ser bastante agotadora nerviosamente. No vale la pena añadir nada más. »
Koji agradeció mentalmente al profesor y decidió dar unos pasos. Eso le calmaría. Caminó un momento por los alrededores del rancho sin ningún objetivo preciso. Sintiéndose de nuevo bastante cansado, se acostó cerca de un árbol y acabó por dormirse.
« ¡ Koji ! ¡ Despiértate ! »
Oyó que le llamaban y sintió que le sacudían el hombro. Abrió los ojos, vio borroso que el doctor se inclinaba sobre él. Tenía mucho calor y se sentía mal.
« Hace un rato que te estamos buscando. Tienes fiebre, estás ardiendo, vamos a regresar y tu te irás a acostar. »
El muchacho se levantó a duras penas y se dejó acompañar. Una vez en el centro, fue directamente a su habitación, se desnudó, se puso el pijama y se acostó en su cama, agotado.
Koji tuvo fiebre toda la noche. Por la mañana, ya iba mejor pero a pesar de todo pasó todo el día en la cama lo que le permitió recuperarse. Volvió a su trabajo el martes por la mañana. El equipo proseguía el estudio del expediente relativo a la concepción de Nave Estrellada. Los trabajos de transformación de Delta Estelar se habían terminado. Koji iba a poder efectuar las pruebas en vuelo. Umon le dio las últimas instrucciones.
« Hemos instalado un indicador que te señala el porcentaje de llenado del depósito en fotones. Sólo puedes utilizar la alimentación fotónica a partir de un porcentaje mínimo de llenado indicado por esta raya roja. Actualmente, el depósito está vacío, vas a ponerlo en marcha utilizando la alimentación habitual.
- De acuerdo, Doctor. »
Koji se instaló al mando del aparato.
« Delta Estelar, ¡ Adelante ! »
La nave despegó rápidamente y tomó altitud. Umon y sus ayudantes seguían su vuelo por la pantalla del centro de investigaciones.
« Doctor, anunció Dahohi, Delta Estelar va a salir de la troposfera y penetrar en la estratosfera.
- Muy bien. Koji, vas a poder comenzar a llenar el depósito. Avísanos en cuanto tengas lo suficiente para pasar en alimentación fotónica.
- ¡ Recibido ! »
Un momento más tarde, Koji les informó que estaba listo. Accionó el mando. El paso de una alimentación a otra no fue perceptible ni por los científicos ni por el piloto, se efectuó sin ningún problema.
« ¡ Impecable ! comentó Umon. Koji, vas a efectuar unos pasos de una alimentación a otra, luego harás el reposte de fotones y regresarás. Me gustaría que regresaras y aterrizaras utilizando la alimentación fotónica.
- De acuerdo Doctor. »
Cuando Delta Estelar hubo efectuado todas las pruebas previstas y que Koji se reunió con los colegas, Umon anunció que estaba totalmente satisfecho.
« Esperando que Nave Estrellada acabe de construirse, vamos a servirnos de Cosmos Espacial para pasar a la fase siguiente, a saber, la utilización de la alimentación fotónica en el espacio. Vamos a equiparlo y aportarlo algunas modificaciones. En efecto, como ya lo saben, Cosmos Espacial fue construido para el combate y no para albergar viajeros del espacio. Estudiaremos eso mañana por la mañana. »
El miércoles por la mañana, Umon y sus colaboradores trabajaron en la adecuación de Cosmos Espacial. Se decidió que el módulo que pilotaba María se retiraría y que los otros dos no se separarían. El puesto de control donde estaba colocada Hikaru no existiría más. Se instalarían un espacio habitable y un espacio de almacenamiento detrás del puesto de pilotaje donde se encontraba Koji. Este módulo se agrandaría en longitud para permitir estas instalaciones. La nave estaría equipada de un sistema de puesta en órbita y otro que permitiría despegar del suelo. Para el armamento, sólo se dispondría del Rayo cósmico y de los Misiles cósmicos. En lo sucesivo, estos últimos partirían de la parte delantera del aparato.
« Por supuesto, estas armas ya no tienen utilidad actualmente, precisó Umon. Pero puesto que ya existen en la nave, más vale conservarlas. No les oculto que el espacio disponible detrás del puesto de control será bastante reducido. Pero el objetivo no consiste en efectuar largas estancias en el espacio con Cosmos Espacial. Para ellas, utilizaremos Nave Estrellada. »
Por la tarde, Umon propuso a Koji ponerse en contacto con Lhydra.
« Si te sientes suficientemente en forma, le dijo, podríamos ir a ver si están de acuerdo para reanudar su conversación. Me gustaría saber lo que quieren.
- Yo me siento perfectamente bien. Voy a ir.
- Espera, te acompaño. »
Fueron hasta Lhydra. Constataron que no se había movido desde su llegada. Esperaron unos instantes, luego se formó una cavidad. Koji hizo una señal con la cabeza a Umon y se instaló en ella. En cuanto se cumplieron las condiciones de comunicación, se estableció.
« Estamos encantados de que vayas mejor.
- Gracias.
- Te hemos prometido decirte quiénes somos y por qué nos hemos puesto en contacto contigo. Así que vamos a hacerlo. Sabes que los hombres de Vega utilizaban los cerebros de algunos de sus presos para controlar sus robots. Entre otras cosas, estábamos destinados a ello cuando Grendizer destruyó su base submarina.
- ¿ Así que ustedes vienen del planeta Fleed ?
- Efectivamente, se utilizaban cerebros Fleedianos pero no solamente eso. Venimos del planeta Suprenia. Los habitantes de ese planeta poseen facultades psíquicas mucho más desarrolladas que las suyas. Eso nos permite comunicar entre nosotros a pesar del hecho de que ya no tengamos cuerpos. Pero los habitantes de la Tierra, no poseen esas aptitudes, por tanto, necesitamos una interfaz para que la información pase de nosotros a los terrícolas. Para eso, podemos utilizar Lhydra que es un alga que mutó bajo el efecto de las emanaciones accidentales de vegatrón. A causa de esta contaminación, es muy permeable a las órdenes que le damos. Además, posee propiedades particulares que pueden permitirnos dialogar con los terrícolas. Naturalmente, nosotros la animamos, ella no puede hacer nada por sí misma.
- ¿ Qué esperan de mí ?
- Ya no tenemos cuerpo pero a pesar de todo, tenemos deseos de vivir. Queremos pedirte un favor así como al doctor Umon.
- ¿ Un favor ? »
Esta palabra sorprendió a Koji. Los suprenianos parecían más bien en posición de fuerza, ellos que, si lo deseaban, tenían el poder de retenerlo preso en Lhydra sin que pudiera hacer nada para oponerse.
« Si hemos sobrevivido hasta ahora, se debe a que los Veganos nos conservaban en recipientes llenos de un líquido nutritivo muy concentrado y provistos de un dispositivo bastante complejo de renovación de los principios activos y de alimentación en oxígeno. Pero estas reservas se agotan y vamos a morir. Querríamos pedir al doctor Umon si acepta conservarnos en el centro de investigación. Podremos indicarle la composición del líquido que nos hace falta y el lugar donde nos encontramos, cerca de la antigua base submarina vegana. Por supuesto, no tenemos la intención de vivir como parásitos. Entre nosotros, se encuentran científicos que podrán ayudarles en sus investigaciones, la tecnología supreniana es mucho más avanzada que la suya.
- ¿ Cuántos son ustedes ?
- Quince. Once hombres y cuatro mujeres.
- ¡¿ Quince ?! ¡¿ Eran quince en espera de ser injertados en los robots veganos ?!
- No, la mayoría de nosotros estábamos destinados a experiencias. Nuestras facultades psíquicas interesaban a los Veganos y pensamos que esperaban encontrar un medio de utilizarlas para mejorar las capacidades de combate de sus máquinas. Y no éramos quince, sino dieciocho. »
Koji recordó entonces los cerebros que había descubierto en la gruta. Se sintió bastante desconcertado.
« Yo… yo no sé qué decir… verdaderamente lo siento… yo maté a tres de los suyos en la gruta…
- No te preocupes, no tenemos nada contra ti, no podías saberlo. La manera que utilizamos para ponernos en contacto contigo prestaba a confusión, pero no teníamos otras posibilidades. Intentamos utilizar Planeador Marino con el fin de intentar un contacto de radio con el centro ; eso no funcionó.
- ¿ Por qué yo ?
- Pensábamos que nuestra situación sería mejor comprendida por una persona que hubiese participado de cerca o de lejos en la lucha contra Vega. Y entre ellas, nos hacía falta alguien con quien tuviésemos una compatibilidad psíquica suficiente para poder establecer una comunicación correcta. Tu eras el que mejor respondías a esos dos criterios… ¿ Estás de acuerdo para transmitir nuestra solicitud al doctor Umon ?
- Sí… por supuesto…
- Vamos a impregnar tu cerebro de informaciones que deberás transmitir a Umon para fabricar el líquido nutritivo y localizarnos en el mar. Esto permitirá que se lo transmitas sin riesgo de error. Para eso, vamos a colocarte en un estado aún más próximo de la inconsciencia que aquel en el que te encuentras actualmente pero no te desmayarás, al menos que no resistas. Seguidamente, Lhydra te liberará.
- Sí… ya lo he comprendido…
- Una última cosa… Comprendemos que te perturben las sensaciones que experimentas en contacto con Lhydra. Es necesario que sepas que no es su contacto que las provoca, ella sería totalmente incapaz. La causa son las ondas psíquicas que te enviamos, por mediación suya, con el fin de relajar tu cuerpo y tu psiquismo. Pero sin una relajación suficiente, no podríamos comunicar. No te preocupes.
- Sí… lo intentaré.
- ¿ Estás listo para la impregnación psíquica ?
- Sí.
- Sobre todo no tengas miedo. No te pasará nada. »
Las sensaciones que Koji había experimentado hasta ahora se intensificaron. Tuvo la impresión que su cuerpo estaba disolviéndose en la masa que lo encarcelaba. Instintivamente, se puso tieso.
« No… eso no…
- Relájate, no corres ningún riesgo. Déjanos hacer y todo pasará bien. »
La presencia suave y tranquilizadora de los suprenianos logró tranquilizar sus aprehensiones. Se dejó ir. Cuando terminó, volvió de nuevo lentamente a la realidad y constató que Lhydra ya no lo retenía.
Umon reunió a sus colaboradores y les expuso la solicitud de los suprenianos que Koji acababa de transmitirle.
« En calidad de director del centro de investigaciones, yo mismo tomaré la decisión. Pero me gustaría saber su opinión antes de hacerlo.
- Pienso que tienen derecho a vivir, dijo Dahohi. Ya han sufrido bastante hasta ahora.
- Es cierto que son víctimas de la guerra, reconoció Yamada, pero ¿ quién nos dice que son verdaderamente pacíficos ? Quizá tengan otros proyectos en mente… por decirlo así. ¿ Debemos correr verdaderamente ese riesgo ? Ahora que sabemos donde localizarlos, podríamos destruirlos fácilmente. Están a nuestra disposición. ¿ Qué piensas tu, Koji ? ¿ No crees que podrían representar una amenaza para nosotros ? »
Koji se levantó y se alejó de ellos. Reconocía que ya no podía ser objetivo. Había nacido una relación entre él y los suprenianos, y esta relación era importante para él. Sufría al pensar que aquellos que ya consideraba como sus hermanos y hermanas de un otro mundo pudiesen ser matados.
« No cuenten conmigo para destruirlos », respondió tras unos momentos de silencio.
Al percibir el malestar del muchacho, Umon se levantó, se acercó a él y colocó la mano sobre su hombro.
« Dinos lo que pasa, Koji. »
El muchacho suspiró y se dio la vuelta hacia sus colaboradores.
« No sé si lo comprenderán. He destruido varias masas verdes con Mazinger Z, luché contra ellas para salvar a Hikaru de un peligro que no existía y en la gruta, en medio del océano, donde yo pensaba erróneamente que la cosa quería mi vida. Estaba bien decidido a luchar tanto como fuera necesario para exterminarlas. Incluso maté a tres suprenianos para escapar a una amenaza que en realidad no era ninguna amenaza. Y luego, descubrí que me había equivocado. Por mediación de los contactos que tuve con ellos, me he dado cuenta de su humanidad, y ahora estoy listo a todo para defenderlos.
- Koji, le dijo Umon, espero que no te sientas culpable por haber matado a tres de ellos. ¿ Quién hubiera podido adivinar que no querían matar a Hikaru o a tí en vista de la manera como se comportaba la masa verde ? Tu no eres el único en haberte equivocado ; todos nosotros, hemos hecho el mismo error.
- Sí, ya lo sé… pero ahora, estoy seguro de una cosa : quiero que vivan. »
Hizo una pausa, miró fijó al doctor y continuó en voz baja.
« No, en realidad, debería decir : necesito que vivan.
- Sí, lo comprendo. »
Umon se volvió a sentar y se dirigió a sus ayudantes.
« Aquel que tiene la apariencia de un monstruo no es forzosamente uno. La guerra contra Vega quizá nos ha acondicionado a ver agresores por todas partes. »
Se interrumpió un momento, y luego continuó.
« ¡ Bueno ! Si son sinceros, matarlos o dejarles morir sería una especie de asesinato. Pienso que podemos acceder a su petición en un primer tiempo y ver cómo se comportan. No obstante, si nos atacan, podremos defendernos fácilmente puesto que estarán aquí. En mi opinión, no corremos un gran riesgo. Y además, la colaboración con ellos puede resultar fructuosa.
- ¿ Dónde los meteremos, señor ? preguntó Yamada.
- En una parte del centro colocada bajo alta vigilancia, en cualquier caso. Lhydra se quedará fuera. De todos modos, no puede pasarle nada. Parece que nada ni nadie posea los medios de destruirla, excepto Mazinger Z naturalmente. Y aunque la destruyeran, supongo que debe tener congéneres en el Océano Pacífico. Probablemente no sería un problema para los Suprenianos traer otra hasta aquí. Yo me encargo de organizar la repatriación de sus cerebros. Koji, hablaremos esta noche durante la cena y podrás mantenerlos al tanto mañana por la mañana. A preguntarles también si Lhydra no representa ningún peligro para la fauna y la flora oceánicas y si no corre el riesgo de desarrollarse demasiado. Si no tienen preguntas, señores, volvamos a nuestro trabajo. »
Al día siguiente, antes del mediodía, Koji dejó a sus colegas un momento y salió. Sabiendo que los Suprenianos llegarían pronto al centro y en total seguridad, fue hasta Lhydra con emoción. Cuando estuvo cerca de ella, se formó una cavidad en su masa. El muchacho se acostó y cerró los ojos. Sintió como Lhydra lo envolvía y se abandonó a las sensaciones que lo invadían.
