Los derechos : Los personajes y las situaciones de la obra de Go Nagaï y de los animes Mazinger Z, Gran Mazinger, Grendizer, y que se encuentran en esta ficción, son la propiedad de sus autores.
Esta historia es la traducción de mi ficción francesa "D'un monde à l'autre". Soy francesa y me disculpo si cometo faltas en español.
8. Unos visitantes misteriosos.
Umon y Yumi se encontraban en la cocina del centro de investigación sobre la energía fotónica. Estaban desayunando cuando entró Hikaru.
« Buenos días, señores.
- Buenos días Hikaru, le respondió Umon. ¿ Has dormido bien ?
- Si, Doctor. He descansado muy bien.
- Usted hubiera podido dormir un poco más, le dijo Yumi. ¿ No se siente muy cansada después de las emociones que vivió en la central, ayer por la noche ?
- No, me siento perfectamente bien, prosiguió la muchacha. Sabe, trabajo en una granja y, habitualmente, me levanto antes. ¿ Están despiertos Sayaka y Koji ?
- No, no creo, prosiguió Yumi. No los hemos visto. Ayer por la noche, les dije que podían levantarse más tarde si lo deseaban. Aún deben estar durmiendo. »
Hikaru se sentó y se puso a comer a su turno.
« ¿ A qué hora nos iremos, Doctor ? le preguntó a Umon.
- Koji y yo nos iremos a media mañana, pero si desea irse antes, puede hacerlo.
- No, no, respondió la muchacha sacudiendo la cabeza. Me iré al mismo tiempo que ustedes. »
De repente, una voz retumbó en la habitación. Todos volvieron la cabeza hacia el altavoz.
« Profesor, acaba de llamar por teléfono un policía. Quiere hablarle.
- Ya voy », respondió Yumi levantándose.
Cuando salió de la habitación, Hikaru y Umon intercambiaron una mirada.
« ¿ Cree que es referente a lo que pasó ayer por la noche, Doctor ?
- Es posible, quizá quieren oír su testimonio. »
Yumi volvió un momento más tarde. Se dirigió a la muchacha.
« Los policías quieren vernos. ¿ Puede informar a mi hija y a Koji ? Dígales que vengan rápidamente aquí.
- Por supuesto, ahora mismo voy. », le respondió levantándose.
Se dirigió hacia la habitación de Sayaka. Hikaru no tuvo que despertarla, la hija de Yumi estaba terminando de peinarse. Le transmitió el mensaje de su padre.
« De acuerdo, le respondió. Voy a despertar a Koji y me reúno con vosotros en la cocina. »
Sayaka se dirigió hacia la habitación del muchacho. Cuando llegó, llamó a la puerta pero no obtuvo ninguna respuesta. Golpeó más fuerte, pero nada. Abrió la puerta y entró en la habitación. Koji dormía a pierna suelta.
« ¡ Koji ! ¡ Despiértate ! »
El muchacho sintió, medio dormido, que alguien le sacudía el hombro. Abrió los ojos, vio a Sayaka, volvió a cerrar inmediatamente los párpados cubriéndose la cara con la sábana y dándole la espalda.
« ¡ Vaya ! ¡ Qué agradable ! exclamó Sayaka.
- ¡ Qué debería decir ! refunfunó el muchacho con una voz adormilada.
- Koji, tienes que levantarte.
- ¡ Déjame tranquilo ! renegó. Tengo sueño.
- Mi padre quiere verte urgentemente. »
Sorprendido por estas declaraciones, Koji se dio la vuelta hacia Sayaka y entreabrió un ojo.
« ¿ Qué historia es esta ? Ayer por la noche, nos dijo que podíamos dormir. ¿ Qué hora es ?
- No tengo ni idea, le repondió Sayaka. Levántate, papá quiere vernos inmediatamente.
- Vale..., ¡ ya voy ! »
El muchacho se sentó y se frotó los ojos. Se hubiera quedado un poco más en la cama se preguntó a que se debería esa urgencia. Sayaka lo observaba, divertida. De repente Koji dudó.
« ¡ Eh ! ¿ Espero que no sea una broma ? le lanzó sospechoso.
- Por supuesto que no, le aseguró ella. La policía ha llamado a mi padre, probablemente es a causa de lo que sucedió ayer por la noche.
- ¡ Madre mía ! suspiró el muchacho. ¡ Hubieran podido esperar un poco !
- Estamos en la cocina », le informó ella al salir de la habitación.
Koji se levantó, se lavó la cara con agua, se vistió y salió de la habitación. Atravesó los largos pasillos del centro con un paso rápido ; tenía ganas de terminar con toda esta historia. Cuando penetró en la cocina, constató que todos los demás ya estaban allí y los saludó. Sayaka devoraba su desayuno.
« Buenos días Koji, le dijo Yumi. Siento haberte despertado.
- ¿ Qué pasa, Profesor ? le preguntó el muchacho al mismo tiempo que se sentaba.
- Un policía ha llamado. Quiere vernos a los cuatro cuanto antes.
- ¿ Aquí o en el puesto de policía ? prosiguió Koji degustando su tostada.
- Ni aquí, ni en el puesto. Quiere vernos en el depósito de cadáveres.
- ¿ En el depósito de cadáveres ? repitió Hikaru confundida. ¿ Pero por qué ? »
Tan sorprendidos como la hija de Makiba, Sayaka y Koji levantaron la cabeza en dirección de Yumi olvidando momentáneamente su desayuno. ¿ En el depósito de cadáveres ? ¿ Qué significaba esto ?
« No me ha dicho nada más, respondió el investigador. Simplemente me ha especificado que era importante. Desafortunadamente, esto corre el riesgo de retrasar su salida.
- No tiene importancia, le aseguró Umon. De todos modos, era de esperar. Cojan las naves, será más rápido. »
Poco tiempo después, Taladro Espacial y Delta Estelar despegaban. Las muchachas se habían instalado en el primero, mientras que Koji y Yumi tomaron posesión del segundo.
« ¿ Hikaru ?
- Sí, Koji, te recibo.
- Paso delante, el profesor va a indicarme la ruta. Sólo tienes que seguirnos.
- De acuerdo. »
No tardaron en llegar a las inmediaciones de la ciudad. Yumi llamó un taxi con su teléfono móvil. Cuando llegaron al depósito de cadáveres, la secretaria que les recibió les acompañó hasta una oficina. En ella había dos hombres.
« Buenos días señoritas, buenos días señores, les dijo uno de ellos. Soy el inspector Egawa y éste es mi colega, el inspector Adachi.
- Encantado, le respondió Yumi dándole la mano, cosa que hicieron a continuación su hija y los dos pilotos. ¿ Qué espera usted de nosotros, inspector ?
- Me gustaría oír sus declaraciones con respecto a los acontecimientos que tuvieron lugar ayer por la noche en la central fotónica.
- Por supuesto, pero dígame, me sorprende que ahora la policía tome nota de las declaraciones en el depósito de cadáveres.
- No, si les pedí venir aquí es por una razón bien precisa que les comunicaré en breve. Siéntense. »
Cuando cada uno de ellos terminó su relato, Yumi interrogó al inspector.
« Dígame inspector, ¿ piensa qué esos criminales van a confesar rápidamente ? »
Este último no respondió inmediatamente. Miró al profesor, y seguidamente suspiró. Fruncía el ceño y parecía contrariado.
« No obtendremos nada de ellos. Tres de ellos murieron y el cuarto huyó.
- ¿ Qué ? ¿ Muertos ? », exclamó Yumi desconcertado.
Koji y las dos muchachas intercambiaron una mirada sorprendida. Se preguntaban qué es lo que habría pasado.
« ¿ Esta es la razón por la qué nos ha hecho venir aquí ? preguntó Sayaka. ¿ Quiere que los indentifiquemos ?
- No, no es por eso, pero a pesar de todo voy a aprovechar su presencia para hacerlo.
- ¿ Cómo se produjo eso ? preguntó Koji que estaba verdaderamente impaciente de saber más. ¿ Fueron asesinados ?
- Ayer por la noche, dos de los policías se subieron al furgón, junto a los presos, mientras que el tercero se instaló al volante. Durante el trayecto, los presos se repantingaron en el suelo del vehículo. Los policías examinaron a los dos hombres que se encontraban cerca de ellos y constataron que estaban muertos. En aquel momento, cometieron un error, al suponer que a los otros dos les había pasado lo mismo. Golpearon tres veces la pared. Se trata de un código para pedir a su colega que pare el vehículo. Uno de ellos descendió para mantenerlo al corriente de la situación. El otro se quedó en el furgón pero no se desconfió. Uno de los hombres le golpeó por detrás y seguidamente se escapó. Hemos pedido una autopsia para conocer la causa de su muerte, pronto tendremos los resultados, pero pienso que se trata probablemente de un veneno.
- Pero ¿ Cómo es posible ? preguntó Hikaru que, al igual que sus camaradas, no comprendía cómo había podido producirse este acontecimiento.
- ¡ Oh ! prosiguió el inspector, seguramente llevaban una pastilla envenenada en un bolsillo. Es lo bastante pequeña para que pasara inadvertida durante el registro somero que practicaron los policías ayer por la noche y las esposas no les impedían cogerla discretamente y llevársela a la boca, puesto que los bandidos habían sido esposados por delante.
- Hmm... todo esto es fastidioso, lamentó Yumi. Ya no disponemos de ningún medio para conocer sus motivaciones. ¿ Tiene una opinión, inspector ?
- Lo que más me ha llamado la atención, es que tres de ellos se han sacrificado para permitir que el cuarto huyese. Seguramente nos enfrentamos a fanáticos. A mi parecer, no actuaban por cuenta propia, pienso que forman parte de un grupo organizado.
- En ese caso ¿ es probable que vuelvan a empezar ? dijo preocupada Hikaru.
- Resulta difícil responder. Sería necesario conocer sus motivaciones. Si únicamente quieren comprometer la energía fotónica, es posible que reiteren, pero no forzosamente por ahora. Después del fracaso de ayer por la noche, también pueden mantenerse tranquilos durante un determinado tiempo. No obstante, puede ser que estén contra todo tipo de centrales, hago alusión, en particular, a las centrales nucleares. En ese caso, podrían intentar sabotear otra central que no fuese la suya, Profesor.
- Inspector, continuó Yumi, también querían secuestrar a esos tres jóvenes.
- Sí, pero no comprendo con qué objetivo, esto no es muy lógico. Su deseo era que la energía fotónica fuese considerada como demasiado peligrosa para que se interrumpiesen las investigaciones. Secuestrar a esos jóvenes el mismo día que el accidente podía despertar sospechas en cuanto al origen puramente accidental de la explosión de la central. No cabe duda que hay algo que no comprendemos. De todos modos, vamos a hacer una encuesta con el fin de descubrir este misterio y descubrir a los culpables. Síganme por favor, quiero enseñarles algo. »
Se dirigieron hacia la sala en la que se conservaban los cuerpos. El inspector hizo una señal con la cabeza, que comprendió perfectamente el empleado que allí se encontraba. Éste se dirigió hacia uno de los cajones y lo abrió. Reconocieron a Orio a pesar de que su físico ya no era precisamente el mismo ; definitivamente, no ganaban para sorpresas.
« Pero... ¡ es Orio ! exclamó Sayaka, estupefacta. ¿ Qué le ha pasado a su cabello ? Era negro. ¿ Es normal que su piel sea de este color ?
- No, precisamente, respondió el inspector. Su piel es clara, de un rosa muy pálido. La piel de una persona difunta no es así. En cuanto a su cabellera, pueden constatar que es de un rubio muy pálido también.
- ¡ Vaya ! prosiguió la muchacha, nunca hubiera pensado que Orio era albino. ¿ Llevaba una peluca ?
- Vengan por aquí, continuó el inspector sin responder a la pregunta que le acababa de hacer. ¡ Aún no se han terminado las sorpresas ! »
El empleado abrió otros dos cajones, a los que se acercaron Yumi y los tres jóvenes preguntándose qué iban a descubrir en ellos.
« Observen, el mismo color de piel y la misma cabellera igualmente, precisó el inspector designando los dos cadáveres.
- ¿ Qué significa esto ? preguntó Koji deconcertado.
- Nos gustaría saberlo. Todos esos individuos llevaban una peluca y tenían la cara, las manos y los brazos cubiertos de un producto colorante, haciendo que el color de su piel fuese similar a la de la mayoría de los japoneses. Una especie de maquillaje, por decirlo así, pero que resiste al lavado clásico utilizando agua y jabón. No se molestaron en untarse las otras partes de su cuerpo, es decir, aquellas que estaban disimuladas por sus prendas de vestir. »
Hubo unos momentos de silencio.
« El hombre que falta es el que era el jefe del grupo, dijo por fin Hikaru.
- Esto confirma nuestra hipótesis, asentió el inspector. Los otros tres se sacrificaron para que su jefe pudiera huir. Vengan, volvamos a la oficina. »
Yumi y los jóvenes se dirigieron allí sin decir nada ; los cuatro estaban tan pasmados que ninguno de ellos pudo hacer preguntas. Avanzaban maquinalmente, la cabeza vacía. Yumi fue quien reaccionó el primero después haber llegado a destino.
« Inspector, preguntó el investigador, que tres de los bandidos fueran personas albinas me parece extraño. ¿ Piensa usted que pueda ser una organización compuesta de personas albinas ?
- Para serle franco, reconoció su interlocutor, no pienso mucho por el momento. Si tiene algún detalle que pudiera ayudarnos, llámeme. Esta es mi tarjeta. »
El profesor y los tres muchachos abandonaron el depósito de cadáveres para regresar al laboratorio de energía fotónica. Luego Hikaru, Koji y Umon despegaron con destino al centro de investigación espacial. Lo primero que hizo el muchacho durante el viaje, fue mantener al tanto al profesor de las revelaciones que le había hecho el inspector, seguidamente abordó un tema más personal.
« Doctor, ¿ podría concederme unos días de permiso ? Me gustaría volver a ver a Shiro, mi hermano menor. Vive en casa de un tío que se encuentra en Estados Unidos desde hace unos años a causa de su trabajo. Durante la guerra contra Vega, me era difícil ausentarme del centro pero ahora… Ya podrá comprender, me haría mucha ilusión volverlo a ver.
- Ignoraba que tenías un hermano menor, se sorprendió Umon esbozando una sonrisa condescendiente. ¡ Tenía razón cuando decía que eras un pequeño intrigante !
- Es cierto que nunca le hablé mucho de mí, confirmó el piloto, pero teníamos tantas preocupaciones.
- ¿ Qué hace en Estados Unidos ? ¿ Estudia ?
- Efectivamente, continúa sus estudios, pero allí vive en casa de un tío, ya que nuestros padres fallecieron.
- Lo siento, no lo sabía.
- Fueron víctimas de una explosión durante un accidente de laboratorio. Mi madre se murió. Mi abuelo consiguió salvar a mi padre transformándolo en cyborg hasta que falleció durante el último combate contra los Mikenes.
- Hmm… Ningún problema, Koji, puedes coger tres o cuatro semanas, te debo por lo menos eso. ¿ Te bastará ?
- Sí, asintió el muchacho. Gracias, Doctor.
- No obstante, será preciso advertir al inspector Egawa, le recomendó Umon, quizá necesite contactarte. »
Llegaron al centro de investigación espacial. Hikaru esperó que su padre viniese a buscarla. Éste llegó en jeep a eso de las cuatro de la tarde y discutió un momento con Umon. Repentinamente, fueron interrumpidos por Dahashi.
« ¡ Doctor ! ¡ El radar detecta los O.V.N.I. !
- ¿ O.V.N.I. ? Yamada, saque un plano de detalle.
- Sí señor... Son platillos volantes, unos quince aparentemente.
- Dahashi, prosiguió Umon, intente entrar en contacto con sus ocupantes.
- Observatorio terrestre contacta O.V.N.I., observatorio terrestre contacta O.V.N.I., ¡ responda a la solicitud de identificación ! »
Una voz femenina le respondió inmediatamente.
« Me llamo Carina. Ayúdeme, se lo suplico. Los hombres que se encuentran en los platillos me persiguen y quieren matarme.
- ¿ Matarle ? repitió Dahashi desconcertado.
- Sí, se lo ruego, ayúdeme. »
Koji, que estaba sentado en una silla, se levantó precipitadamente.
« ¡ No pierden nada por esperar, ya voy ! »
Umon lo detuvó.
« ¡ Espera Koji ! No sabemos qué armas tienen. Si vas, te enfrentarás solo contra todos ellos. Además, es arriesgado meterse en sus cosas. Quizá esa mujer ha cometido un delito.
- Hmm..., respondió el muchacho, a quién habían frenado su impulso. No obstante, se encuentran en la atmósfera de nuestro planeta. ¿ Qué hacen aquí ?
- ¡ Miren ! », exclamó Hikaru señalando la pantalla con el dedo.
Algunos de los platillos se habían precipitado contra el de Carina dándole un fuerte golpe. Volvieron al ataque y la golpearon de nuevo.
« ¿ Pero qué hacen ? exclamó Dahohi que no daba crédito a sus ojos. ¡ Van a estrellarse todos ! »
Todas las personas presentes seguían el desarrollo de los acontecimientos con inquietud, la mirada clavada en la pantalla. El platillo de Carina se había desestabilizado, su trayectoria denotaba un problema a bordo. Al parecer, la muchacha que lo pilotaba había perdido el control pero no era la única. Dos de los platillos que habían chocado con ella se encontraban manifiestamente en el mismo caso. Aquellos que estaban indemnes se precipitaron de nuevo sobre el de la muchacha. Un humo negro se escapó de este último y la trayectoria del O.V.N.I. pasó a ser cada vez más peligrosa.
« ¡ Se va a aplastar ! exclamó Hikaru.
- ¡ No hay un minuto que perder ! lanzó Koji. ¡ A pesar de todo, no podemos dejarles que hagan lo que quieran sin intentar nada ! ¡ Hasta luego !
- « ¡ Koji !… », comenzó el Profesor.
Luego se paró suspirando. El muchacho acababa de salir de la habitación corriendo.
« Doctor, imploró Hikaru, déjeme ir con él. A dos, tenemos más posibilidades de conseguirlo. »
Umon dudó, pero la incertidumbre en la que se encontraba en cuanto a los riesgos que correría Koji si se enfrentaba solo ante esos enemigos desconocidos le hizo cambiar de opinión.
« Bueno, de acuerdo », asintió.
Hikaru hizo una señal con la mano a su padre dirigiéndose hacia la puerta.
« Sé prudente », le recomendó Makiba.
Koji se instaló en su aparato.
« Delta Estelar, ¡ Adelante ! »
Despegó el primero. Momentos más tarde, Hikaru despegó a su turno.
« Taladro Espacial, ¡ Adelante ! »
Cuando las dos naves habían abandonado el centro, Umon entró en contacto con los pilotos.
« ¿ Hikaru, Koji, me recibís ?
- ¡ Cinco sobre cinco ! aseguró Koji.
- Yo también, dijo a su turno Hikaru.
- No sed imprudentes. Si veis que las cosas no salen como previsto, regresad, ¿ habéis comprendido bien ?
- De acuerdo, no se preocupe, respondió Hikaru.
- …
- Koji, ¿ me has recibido ?
- Sí, sí, lo he oído. »
Después de unos minutos de vuelo, los dos pilotos percibieron los platillos. El de Carina se aplastó contra el suelo seguido de los otros dos. Aquellos que seguían se dirigían hacia el aparato de la muchacha.
« ¡ Hikaru ! exclamó Koji. ¡ Sin duda desean chocar contra ella de nuevo ! ¿ Pero qué les hizo para que se ensañen así contra ella ? ¡ Debemos detenerlos ! ¡ Cortador doble ! »
El arma de Delta Estelar cortó uno de los platillos y éste estalló. Koji continuó.
« ¡ Rayo ciclónico ! »
Hikaru atacó a su vez.
« ¡ Rayo taladro ! »
Otros dos platillos fueron tocados cayendo a aplastarse contra el suelo. Aquellos que se mantenían se desviaron de su objetivo y se precipitaron hacia los aparatos de los terrícolas.
« ¡ Quieren chocar contra nosotros ! exclamó Hikaru. ¡ Misil taladro ! »
Los misiles de Taladro Espacial atravesaron el platillo más cercano. Hikaru maniobró para evitar aquellos que se precipitaban sobre ella, pero estos se lanzaron a su persecución mientras que otros se dirigían hacia Delta Estelar. En una fracción de segundo, Koji realizó que no tendría tiempo de destruir todos aquellos que se precipitaban hacia su aparato, estaban muy cerca de él.
« ¡ Misil doble ! »
Los platillos se acercaban. No iban a tardar en chocar contra él, pero quizá aún tenía tiempo de derribar uno de ellos.
« ¡ Rayo ciclónico ! »
En cuanto a los O.V.N.I. que perseguían a Hikaru, estos se acercaban peligrosamente a Taladro Espacial.
« ¡ Qué rápidos son ! pensó la muchacha. Me están atrapando. Debo intentar algo para escapar. »
Dirigió precipitadamente su nave hacia arriba. Sus perseguidores, sorprendidos por su maniobra, no reaccionaron inmediatamente, lo que le dio tiempo para dar media vuelta. Bajó en picado hacia sus agresores.
« ¡ Bomba incendiara ! »
Uno de los platillos fue tocado. La explosión que siguió destruyó igualmente a otros. Hikaru pasó la mano por su frente y buscó con la mirada a Delta Estelar. Poco antes de que le tocaran los asaltantes, Koji había dirigido su aparato hacia arriba, en vertical de su posición. Los platillos que lo cercaban se habían lanzado unos contra otros. El aparato del muchacho llegaba ahora hasta Taladro Espacial.
« ¡ Qué extraño !, exclamó la muchacha. Parece que no tienen armas.
- Es cierto, asintió Koji. Se limitan a chocar contra nosotros o al menos intentarlo. »
Aterrizaron, salieron de sus naves y corrieron hacia el aparato de Carina. Koji penetró dentro, la encontró repantingada sobre el salpicadero. El muchacho la cogió en sus brazos y salió del platillo volante. Se arrodilló en la hierba y mantuvo a Carina medio sentada sosteniendo su cabeza sobre uno de sus antebrazos. La muchacha se dejaba ir completamente. Llevaba un casco pero su indumentaria era un vestido corto sin mangas. Esto sorprendió al muchacho : cierto es que no era el tipo de prenda de vestir que convenía para pilotar. Hizo un esfuerzo para hablar.
« ¿ Quién… es usted…?
- Me llamo Koji y está es Hikaru. No se preocupe, hemos destruido los platillos volantes que le perseguían. »
Carina les miró un momento sin decir nada.
« Koji… Hikaru…, terminó por balbucear.
- Sí, respondió el muchacho, pero no hable. Vamos a llevarle al centro de investigaciones espaciales para que le curen. »
La muchacha sacudió débilmente la cabeza como signo de negación.
« Vendrán otros.
- Bueno, ¡ pues que vengan ! exclamó Koji. ¡ No nos dan miedo ! ¡ Hikaru y yo, estamos listos para recibirlos ! »
A la muchacha le costaba mucho expresarse pero a pesar de todo prosiguió.
« Koji… Hikaru… Tenía que avisarles… Los quieren… a… ustedes, a… ustedes y… a los demás… pilotos.
- ¿ Los demás pilotos ? ¿ Qué pilotos ? le preguntó Hikaru, sorprendida por sus propósitos.
- Son… peligrosos… tienen… »
No pudo continuar, cerró los ojos.
« ¿ Carina ? murmuró Koji.
- ¿ Crees que ha fallecido ? le preguntó Hikaru.
- No, respondió el muchacho después de haber tomado el pulso de la muchacha. No obstante, su corazón late muy despacio, pero se trata de una extraterrestre, quizá su organismo no funciona de la misma forma que el nuestro.
- Llevémosla al centro.
- Sí, debe examinarla un médico.
- ¿ Viste su piel ?
- Sí, es muy clara. »
Koji retiró suavemente el casco de Carina. La cabellera de la muchacha, de un rubio muy claro, se extendió sobre su antebrazo. Verdaderamente, no se sorprendió por lo que estaba descubriendo.
« Bueno, prosiguió, ahora ya sabemos de dónde vienen los bandidos que querían hacer saltar la central. »
Mientras que Hikaru llegaba hasta Taladro Espacial, Koji levantó a la muchacha, la llevó hasta Delta Estelar y la instaló en el asiento trasero, el cual inclinó. Momentos después, las naves despegaron.
En el centro de investigaciones espaciales, los dos jóvenes contaron a Umon y a sus asistentes los acontecimientos que acababan de producirse. Cuando hubieron terminado su relato, el profesor frunció las cejas.
« ¿ Y lo qué quieren es a ustedes ? concluyó dubitativo.
- Esto coincide con el discurso de los bandidos que sorprendimos en la central fotónica, le señaló Hikaru. Recuerde, que nos querían llevar con ellos.
- Sí, ya me acuerdo. ¿ Pero qué pueden querer ? Además, Carina habló de otros pilotos.
- ¿ Quizá se trata de María y Daisuke ? supuso Yamada.
- Es posible, asintió Umon, pero eso querría decir que ignoran que ya no están aquí. Sería curioso, pues tengo la impresión de que están bien informados, tanto más cuanto que ya hace dos meses que los fleedianos abandonaron la Tierra.
- Más bien pienso que hacía alusión a Sayaka, prosiguió Hikaru. Los bandidos de la central la mencionaron claramente cuando hablaban de secuestrarnos. »
Koji, sentado en una silla, también fruncía las cejas, estaba reflexionando.
« Hmm… ha dicho « los otros pilotos », precisó. Eso significa que hay varios pilotos, en cualquier caso, por lo menos dos.
- Estaba muy débil, prosiguió Hikaru. Se encontraba en estado de choque a causa del accidente y pudo utilizar un plural por confusión. »
Todos los hombres presentes la miraron, su hipótesis era plausible, ya no sabían que pensar.
« ¿ Y si Carina hubiera hecho alusión tanto a Daisuke y María como a Sayaka ? supuso Dahashi.
- Quizá, respondió Koji. Pero también es posible que se trate de Sayaka y otro piloto.
- ¿ Otro piloto ? se sorprendió Hikaru. No veo quien podría ser ese otro piloto. ¿ Piensas en alguien ?
- Sí… en el hijo adoptivo de mi padre, Tetsuya Tsurugi. Pilotaba Gran Mazinger durante la guerra contra el imperio de Mikenes mientras yo me encontraba en Estados Unidos.
- Esta hipótesis no debe pasarse por alto, opinó Umon. En cualquier caso, voy a llamar por teléfono a Yumi para informarle que Sayaka está en peligro. Le diré que es posible que Tetsuya esté igualmente concernido. Espero que pueda prevenirlo.
- Podrá, garantizó Koji. Cuando estábamos en el museo del robot, me comunicó su intención de contactarlo, seguramente sabe cómo hacerlo.
- Yo, hay una cosa que no comprendo, continuó Hikaru. Parece como si Carina hubiese venido a la tierra para avisarnos, exponiendo su vida, ¿ no les parece raro ? ¿ Por qué traicionaría a los suyos ? »
Umon asintió con la cabeza.
« Tu pregunta es pertinente, pero no tengo ninguna respuesta a ella por el momento. »
Danbei Makiba, que aún no había pronunciado ni una palabra, pasó a dar su opinión.
« Bueno pues, si comprendo bien, estos golfos quieren secuestrar a mi hija ¡ Debemos avisar a la policía, Doctor !
- Temo que la policía sea impotente frente a una amenaza extraterrestre, le respondió este último. Pero podemos proponer a Hikaru que permanezca en el centro. Pienso que estará más en seguridad aquí que en el rancho. No obstante, disponemos de medios para responder a un eventual ataque.
- ¡ Oh ! ¡ gracias, Doctor ! Desde que mi espantapájaros fue destruido por el rayo, ya no puedo contar con él para proteger a mi querida hija. Tendré que fabricar otro cuanto antes.
- ¿ Su espantapájaros ? le preguntó Umon frunciendo las cejas mientras que Koji se mordía los labios para no reír.
- Sí, prosiguió Makiba totalmente serio, lo había construido para…
- ¡ Papá ! le interrumpió Hikaru. ¡ Para con tus idioteces ! ¡ Verdaderamente no sabes lo que dices !
- ¿ Quieres hablarme en otro tono ? respondió enfurecido Makiba. ¡ Una muchacha debe respetar a su padre, a mi parecer !
- Bueno, tranquilos, se interpuso Umon. Hikaru, ¿ qué te parece mi propuesta ? Además del hecho de que estuvieras más en seguridad aquí, sería un placer tenerte de nuevo entre nosotros.
- Acepto, Doctor, es verdaderamente agradable. »
Umon prosiguió dirigiéndose a Makiba.
« ¿ Podrá prescindir de ella para los trabajos del rancho ?
- Sí, he contratado a un empleado que estará aquí dentro de unos días y pienso contratar a un segundo rápidamente. En cualquier caso, lo más importante es proteger a mi hija.
- Bueno, prosiguió el profesor, está solucionado. Hikaru se alojará aquí durante el tiempo que dure esta amenaza. »
Koji se levantó, se dirigió hacia el ordenador y abrió el programa que permitía la comunicación con los suprenianos. Umon se acercó a él.
« ¿ Crees verdaderamente que pueden ayudarnos ?
- Es poco probable, le respondió el muchacho, pero nunca se sabe.
- Bueno, voy a llamar a Yumi. »
Umon se dirigió hacia el teléfono y llamó al padre de Sayaka. Por su parte, Koji se había puesto en contacto con los extraterrestres. Les puso al corriente de los acontecimientos que habían tenido lugar en esas últimas horas.
« (Dalak) Si tienen la piel tan clara, es probable que no soporten los rayos solares. El producto colorante que se habían aplicado en su cuerpo contenía sin duda alguna sustancia que formaba una pantalla contra los ultravioletas.
- El inspector no nos habló de ello pero seguramente no tuvo tiempo de analizarlo. Lo que dices es lógico, pero esto significa que esos hombres deben untarse el cuerpo con un producto protector cada vez que salen de sus casas. Me parece muy fastidiosa esa solución.
- (Dalak) En la Tierra, esto me parece evidente, su baja pigmentación les condena a utilizar una protección. En cambio, seguramente no es así en su planeta.
- ¿ Qué te hace pensar eso ?
- (Dalak) En principio, el organismo de los seres vivos está bien adaptado a su medio ambiente y a su modo de vida y recíprocamente. La blancura de su piel no debe plantearles ningún problema particular cuando se encuentran en su planeta de origen.
- No obstante, su piel debe recibir la luz de su sol, en caso contrario, la vida no hubiera podido desarrollarse allí.
- (Dalak) Estoy de acuerdo contigo pero es probable que no se expongan. Viven seguramente en sitios protegidos contra los rayos solares, en bosques espesos, grutas o bajo tierra. Al menos que su atmósfera filtre más radiaciones solares que la del planeta azul, pero esto no quiere decir que baste para protegerlos.
- ¿ Podrías enterarte de lo que quieren ?
- (Dalak) No, Koji. ¿ Cómo podría saberlo ?
- No lo sé. Tú y tus camaradas, poseéis facultades psíquicas fuera de lo común… Me dije que quizá podríais enteraros de algo sobre ellos, que quizá conseguiríais leer en sus pensamientos.
- (Kalan) No somos capaces de leer en los pensamientos de los demás, afortunadamente. Solamente podemos percibir el estado emocional o el estado de salud global de la gente. Por ejemplo, actualmente, te siento un poco decepcionado. »
Sorprendido, Koji hizo una pausa.
« (Kalan) ¿ Me equivoco ?
- No, es cierto que yo esperaba… pero me doy cuenta que pido demasiado. Sí, tienes razón, es preferible que no tengáis esa facultad, sería muy molesto para todo el mundo. ¿ Pero, podéis conocer el estado emocional ? ¿ Incluso a distancia ?
- (Kalan) Sí, por supuesto. Me di cuenta de su decepción a pesar de no estar en la misma habitación.
- Sí, pero… esos hombres están demasiado lejos.
- (Kalan) La distancia no tiene importancia. No obstante, es necesario que no estemos separados de ellos por el vacío sideral. Este tipo de información necesita un soporte material para propagarse. Si ya no están en la atmósfera terrestre, esto no será posible.
- ¿ Crees que eso podría proporcionarnos indicaciones sobre sus intenciones ?
- (Kalan) En el mejor de los casos, sólo será algo muy limitado.
- ¿ Podríais intentarlo ? Quizá sea algo interesante.
- (Kalan) ningún problema. Póngase en contacto con nosotros dentro de un momento. »
Koji cerró el programa y se volvió hacia Umon.
« Verdaderamente no pueden ayudarnos, anunció sintiéndolo.
- Era de prever, opinó el investigador. No veo cómo podrían hacerlo. Hablé con Yumi, y decidimos mantenernos al tanto mutuamente de todas las alertas en relación con esos extraterrestres.
- Pienso en algo, intervino Yamada. Sus platillos no están armados, entonces, podemos defendernos fácilmente con las naves ¿ no ?
- Humm… pienso que a pesar de todo debemos permanecer vigilantes, señaló Umon. Son bastante eficaces, incluso sin armas. No olvide que casi consiguieron hacer saltar la central fotónica y no estaban armados. »
En ese momento, el médico que se estaba ocupando de Carina irrumpió en la sala. Todas las personas presentes se volvieron hacia él.
« Lamento anunciarles que se ha muerto. »
Estas palabras cayeron como un jarro de agua fría en la asamblea. Todos, y en particular los dos pilotos, habían conservado la esperanza de otro desenlace. Koji se levantó precipitadamente y salió de la habitación sin pronunciar ni una palabra, pero la expresión de su rostro traicionaba sus sentimientos. Las miradas de Hikaru y Umon se cruzaron. Éste hizo una señal de cabeza afirmativa a la muchacha, que a su vez salió de la habitación.
Koji había salido. Se encontraba a pocos metros del edificio. Hikaru atravesó la puerta de entrada y lo percibió ; estaba de espaldas. Con las manos en los bolsillos, parecía contemplar el cielo. Se acercó a él.
« Koji, no es culpa tuya. »
Se volvió hacia ella y la fijó con la mirada, luego bajó los ojos.
« No sé nada… si hubiera llegado antes…
- No podías alcanzarlo a tiempo, insistió la hija de Makiba, estaban demasiado lejos del centro cuando comenzaron a atacar. »
Koji giró la cabeza y contempló de nuevo el cielo. Continuó.
« Murió porque quería advertirnos del peligro. »
Hikaru suspiró, Koji prosiguió.
« ¡ Te juro Hikaru, te juro que encontraré a los responsables ! ¡ Y cuando los haya encontrado, me encargaré de enseñarles a vivir ! »
