Los derechos : Los personajes y las situaciones de la obra de Go Nagaï y de los animes Mazinger Z, Gran Mazinger, Grendizer, y que se encuentran en esta ficción, son la propiedad de sus autores.


Esta historia es la traducción de mi ficción francesa "D'un monde à l'autre". Soy francesa y me disculpo si cometo faltas en español.


10. Cuando Gran Mazinger se mete de por medio.

La noche llegaba a su fin ; Hikaru acababa de despertarse, se estiró y suspiró. Ahora que ya no estaba en el rancho, no tenía la obligación de levantarse tan temprano pero, como ya había cogido el ritmo, se había despertado mucho antes de que sonase el timbre del despertador. Se levantó, se duchó y se vistió. Se disponía a salir de su habitación cuando sonó un ruido ensordecedor. Koji, que seguía durmiendo, se despertó sobresaltado.

« ¡¿ La alarma ?! exclamó. ¿ Qué pasa ? »

Lógicamente le vino a la mente la idea de un ataque extraterrestre. Se vistió rápidamente y corrió hasta la sala del observatorio en la que encontró a Hikaru y Umon.

« Lo siento si te he despertado, se disculpó el profesor. ¡ Mira ! »

Koji se volvió hacia la pantalla grande y percibió dos O.V.N.I. idénticos a aquellos que había combatido la víspera en las orillas del lago Motosu.

« Parece como si se dirigiesen aquí, dijo el muchacho. ¿ Qué hacemos, Doctor ? ¿ Atacamos ?

- Que prisa tienes, le respondió Umon. Esperemos un poco. »

Siguieron observando la trayectoria de los aparatos, los cuales sobrevolaron el centro y continuaron su ruta.

« No tienen nada contra nosotros, constató el joven piloto. Me pregunto…

- Se dirigen hacia el rancho, interrumpió Hikaru repentinamente muy impaciente. ¿ Doctor, y si atacasen a Goro y papá ?

- Tenemos que ir a ver », dijo Koji dirigiéndose hacia la salida.

Umon no intentó detenerlo, él también estaba preocupado.

« Hikaru, acompáñale, no quiero que se enfrente solo ante ellos, pero os ruego seáis prudentes. »

Delta Estelar despegó poco tiempo después, seguido de Taladro Espacial. Los dos aparatos llegaron muy pronto a las inmediaciones del rancho de Los Abedules Blancos. Los O.V.N.I. los localizaron inmediatamente y se dirigieron hacia ellos.

« Apunta las ventanillas », aconsejó Koji a Hikaru.

La muchacha atacó la primera ya que su nave se encontraba frente al aparato más cercano.

« ¡ Misil taladro ! »

Los misiles no dieron en el blanco por poco debido a un repentino desvío de la nave extraterrestre y rebotaron en su blindaje. Koji intentó tocarlo a su vez apuntando una de las ventanillas.

« ¡ Misil doble ! »

En el mismo instante, el aparato enemigo dio media vuelta, evitando de este modo que las armas de Delta Estelar alcanzasen sus puntos sensibles. Su cola azotó el aire, pasando cerca de las naves, y no le tocó por poco. La nave se alejó, se reunió con su homóloga, y luego dio una segunda media vuelta. Entonces, las dos máquinas se dirigieron hacia los aparatos de los jóvenes. Koji no pudo reprimir una mueca ; conjeturaba que los extraterrestres habían debido darse cuenta de la manera como él había derrotado una de sus naves a orillas del lago Motosu.

« ¡ Koji, Hikaru, les advirtió Umon, llegan otros !

- ¡ Sólo faltaba eso ! murmuró el muchacho viendo como se acercaban los aparatos enemigos.

- ¿ Cuántos ? preguntó la muchacha.

- Cuatro.

- ¡ Bueno ! ¡ Eso no va a ser moco de pavo ! exclamó Koji.

- No insistáis, ¡ regreséis ! les ordenó el Profesor. Luchar contra seis aparatos sería suicida.

- ¿ Y dejar el rancho sin defensa ? » replicó Koji de un tono firme.

Umon suspiró. Durante unos minutos, había estado tan absorto en lo que estaba viendo en la pantalla que se había olvidado del rancho.

« No, por supuesto, le respondió con una voz cansada. Hagáis como queráis. No obstante, pienso que como los adversarios son muy numerosos no tenéis probabilidades de ganar la batalla con vosotras naves.

- Eso me temo, asintió el joven piloto, pero es necesario intentarlo. De todos modos, no tenemos otra opción.

- Si solamente estuviese allí Daisuke, gimió Hikaru. Con Grendizer, el problema se hubiese solucionado fácilmente. »

El comentario de la muchacha recordó a Koji que debía ir al museo para recuperar Z por la tarde. Lamentó no haber ido antes. Manifiestamente, todos habían subestimado las fuerzas extraterrestres y ahora comprendía que este error iban a pagarlo caro en los próximos minutos. Sin embargo, negándose a dejarse abatir, apretó los puños en las palancas de mando mientras reflexionaba sobre la estrategia que iba a adoptar. ¿ Era preferible que las dos naves dirigiesen su ofensiva hacia un mismo aparato teniendo cuidado con evitar el otro o, sería mejor que cada uno atacase el suyo ? Optó por la primera solución pensando que si sólo atacaban uno de ellos por ambos frentes, quizá conseguirían tocar una de las ventanillas. Comunicó esta resolución a Hikaru, quien aceptó. Los dos pilotos se dirigieron al encuentro de los aparatos enemigos, luego decidieron llevar a cabo un segundo ataque.

« ¡ Misil doble ! gritó Koji accionando al mismo tiempo el mando.

- ¡ Bombas incendiaras en ráfagas ! » lanzó a su vez Hikaru.

El aparato en el punto de mira inició un medio giro evitando de este modo que le golpeasen los misiles, pero su cola no siguió dicho movimiento lo bastante rápidamente para evitar las armas de Taladro Espacial que estallaron dañando su blindaje. La nave se desestabilizó perturbando su trayectoria pero el piloto logró enderezarla. Koji apuntó inmediatamente hacia el lugar donde habían azotado las bombas mientras Hikaru alejaba su aparato de la otra nave que se iba acercando peligrosamente a ellos.

« ¡ Cortador doble ! »

La cuchilla en forma de V penetró en el aparato enemigo, haciendo estallar la parte dañada. La segunda nave se acercó a Delta Estelar que, a causa de su segundo ataque, no había logrado alejarse lo suficiente. La cola del O.V.N.I. hizo un amplio movimiento en dirección de la nave mientras que Hikaru gritaba :

« ¡ Koji ! ¡ Cuidado ! »

El muchacho que había previsto el ataque ya había tomado altura evitando por los pelos el impacto de la cola que pasó justo por debajo de él. Las dos naves se alejaron con el fin de respetar una cierta distancia entre ellas y su agresor.

« Hikaru, señaló el muchacho, las bombas incendiaras han estropeado el blindaje. Quizá tenemos la solución.

- Sí, tengo la impresión, confirmó ella.

- Entonces, volvamos allí. »

Los dos pilotos iniciaron un amplio medio giro, uno a la derecha, otro a la izquierda, con el fin de atacar la nave que les perseguía. No obstante, tuvieron la desagradable sorpresa de constatar que aquella que había perdido su cola aún seguía volando.

« ¡ Koji ¡ ¡¿ Has visto ?! exclamó Hikaru contrariada. No le hace falta su cola para desplazarse. ¡ Y yo que pensaba que ya habíamos terminado con ella !

- No importa, comentó el muchacho. Sin su cola, ya no es tan peligroso. Apunta al otro.

- No es fácil, mira, ahora se desplaza ondulando, ha comprendido lo que hacíamos.

- ¡ Qué le vamos a hacer, inténtalo ! ¡ Misil doble !

- ¡ Bombas incendiaras en ráfagas ! »

El desplazamiento bastante aleatorio de la nave le permitió evitar las bombas pero no los misiles que, a pesar de todo, no tuvieron gran efecto, debido a que no dieron en las ventanillas. Las naves de los terrícolas dieron media vuelta maniobrando en perpendicular de su trayectoria para evitar acercarse demasiado a su enemigo y entonces los pilotos se dieron cuenta que estaban llegando las naves anunciadas por Umon.

« ¡ Venga ! dijo Koji. Vamos a ocuparnos del primero. ¡ Misil doble !

- ¡ Bombas incendiaras en ráfaga ! »

Tocaron la primera nave, las bombas incendiarias rompieron en mil pedazos las ventanillas y la parte delantera del aparato estalló mientras que los jóvenes reiteraron su ataque apuntando al segundo. Pero al mismo tiempo, los dos aparatos enemigos giraron simultáneamente, uno hacia arriba, otro hacia abajo, haciendo ineficaz la ofensiva.

« Koji, no tengo más, eran las últimas.

- Bueno, suspiró el muchacho, esto va a complicarse seriamente. »

Los dos pilotos se desviaron uno hacia la izquierda y el otro hacia la derecha. Las cinco naves enemigas se lanzaron a la persecución de Delta Estelar. Como venían de direcciones diferentes, no les costó mucho cercarlo.

Hikaru aprovechó el hecho de que los extraterrestres habían concentrado su atención en la nave del muchacho para intentar tocar la nave, cuyas ventanillas estaban en frente de ella y que resultó ser aquel que no estaba entero. Apunto al blanco.

« ¡ Misil taladro ! »

Las armas de Taladro Espacial no lograron su objetivo. Hikaru suspiró. Al mismo tiempo, Koji que sabía pertinentemente que sólo podría alcanzar al máximo a uno de sus agresores, también había lanzado la ofensiva.

« ¡ Misil doble ! »

Alcanzó su objetivo, pero una de las naves golpeó inmediatamente Delta Estelar. Con el impacto del choque, Koji fue proyectado y soltó las palancas de mando. La nave se arremolinó en los aires luego perdió altitud y se dirigió hacia la Tierra seguido de cerca por la nave extraterrestre que acababa de sufrir grandes daños.

« Koji, retoma el control, le ordenó Umon. ¡¿ Me oyes ?! ¡ Vas a aplastarte !

- No puede ser, gimió Hikaru viendo que el piloto no respondía. Koji…

- ¡ Hikaru, abandona ! le ordenó Umon. No podrás luchar sola.

- Pero Doctor…

- ¡ Haz lo que te digo ! ¡ Aléjate de esas naves ! »

Obedeció ya que acababa de darse cuenta que las cuatro naves extraterrestres se dirigían hacia ella. Dio media vuelta a su nave y se dirigió en picado hacia la Tierra a la persecución de Delta Estelar, seguida de cerca por sus enemigos.

Aunque Koji estaba seriamente aturdido, había terminado por darse cuenta de la situación en la que se encontraba. Tras un gran esfuerzo, consiguió controlar los mandos de su aparato pero apenas lo había enderezado, cuando los restos de la nave que acababa de derrumbar lo golpearon con fuerza. El muchacho apretó los dientes y logró no soltar las palancas. Debido a la proximidad del suelo, intentó un aterrizaje forzoso. Bastante sacudido por este nuevo choque, se dejó caer sobre el salpicadero. Poco tiempo después, Taladro Espacial llegaba al lugar.

« ¿ Qué tal estás Koji ? preguntó Hikaru relativamente impaciente.

- Creo que todo irá bien, le respondió. Ya me han pasado cosas peores.

- Llegan », le advirtió ella tras lanzar un suspiro de alivio.

El muchacho se enderezó con el fin de evaluar la situación. Vio como uno de las naves se dirigía recta hacia el suelo, en picado.

« ¿ Pero qué hace ? murmuró el piloto para sí mismo. Se va a aplastar. »

El O.V.N.I. percutió la tierra y, ante la sorpresa de Koji, se hundió. El muchacho no tardó en comprender el objetivo de la maniobra : el aparato salió a la superficie junto a su nave para formar seguidamente un arco de círculo a su alrededor y hundir de nuevo su pico en el suelo.

« ¡ Por Dios ! exclamó el muchacho. Delta Estelar, ¡ Adelante ! »

Accionó la palanca de arranque, el aparato vibró pero, al estar bloqueado por la nave extraterrestre, no pudo despegar. Al mismo tiempo, Taladro Espacial, que había sido tocado por una segunda nave, se proyectó hacia el suelo y terminó igual. Koji constató que los otros dos aparatos restantes habían aterrizado y que seis hombres descendían de ellos. Al igual que Carina, su piel era pálida y su cabellera de un rubio muy claro. Tres de ellos avanzaron hacia su nave mientras que los otros tres se dirigieron hacia la de Hikaru. El piloto frunció el ceño cuando vio el objeto que cada uno de los extraterrestres tenía en la mano y que se parecía a una especie de cuerda metálica. Uno de ellos le golpeó contra el suelo a la manera de un látigo.

« ¿ Qué piensan hacer con eso ? se preguntó el muchacho. Si es para atarnos o pegarnos, ¡ están soñando ! »

Koji abrió el cockpit de Delta Estelar y saltó a tierra. Desenfundó su pistola láser y disparó al hombre que estaba más cerca de él. Al ser tocado, éste se derrumbó. El piloto dirigió su mirada hacia el segundo extraterrestre con el fin de apuntar su arma en su dirección. Tuvo justo el tiempo de percibir como el látigo se dirigía hacia él y se enrollaba alrededor de sus muslos. El muchacho experimentó entonces un vivo dolor que se propagaba a lo largo de los músculos dañados, los cuales se agarrotaron instantáneamente. Sus piernas ya no eran capaces de sujetarlo y se desplomó en el suelo gimiendo. El dolor, que había experimentado en el momento en que el látigo le tocó, se esfumó muy rápidamente. Sólo subsistieron el agarrotamiento muscular y la incapacidad de mover los músculos de sus muslos. El hombre que había lanzado el látigo recuperó aquel abandonado por su difunto camarada y se acercó a su víctima. Hikaru había presenciado la escena desde la cabina de pilotaje de Taladro Espacial.

« Salga de su aparato, le dijo uno de los hombres que había llegado hasta la nave, y no intente nada contra nosotros, en caso contrario, le pasará lo mismo que a su amigo : nuestros lazos son capaces de paralizarle instantáneamente. »

Hikaru echó una ojeada en dirección de Koji. Vio que estaba acostado en el suelo y que intentaba enderezarse con sus brazos. Efectivamente, parecía que no podía utilizar sus piernas. Se mordió los labios y se preguntó lo que podía hacer. Nada, probablemente ; lamentó no haber cogido armas, diciéndose al mismo tiempo que quizá no le hubieran servido para nada. Obedeció pero en cuanto puso los pies en la tierra, los dos aparatos extraterrestres que retenían las naves de los terrícolas despegaron. El hombre que se encontraba cerca de Koji, recuperó su lazo, liberando así al muchacho, y se dirigió, corriendo, hacia el aparato del que había salido minutos antes, a quien imitaron inmediatamente sus camaradas. Sorpresa, Hikaru buscó con su mirada lo que podía explicar este súbito viraje. No tardó en percibir un robot que atravesaba el cielo.

« ¡ Pero, es Mazinger Z ! exclamó la muchacha.

- ¿ Tetsuya…? », murmuró Koji que había reconocido a Gran Mazinger.

Hikaru corrió hacia él.

« ¿ Qué tal estás ? le preguntó ella.

- Ya voy mejor ahora, aún siento mis piernas rígidas, pero va disminuyendo.

- Debes recuperar Delta Estelar, tengo la impresión que se prepara una pelea. Corremos el riesgo de exponernos nosotros mismos.

- Sí, tienes razón. »

Puesto que al muchacho le costaba desplazarse, Hikaru le ayudó a recorrer los pocos pasos que le separaban de su aparato, y seguidamente, una vez dentro, frotó las palmas de sus manos contra sus muslos, con el fin de intentar eliminar el agarrotamiento muscular que le molestaba ; no obstante, eso no tiene ningún efecto. Momentos después, se puso en contacto con Tetsuya.

« ¿ Tatsu ?

- ¡ Hola Koji ! Vuelve al centro, voy a ocuparme de ellos.

- Pero…, comenzó el muchacho.

- Haz lo que te dice, intervino Hikaru que acababa de llegar hasta su aparato. ¡ Espero que no tengas intención de combatir en el estado en el que te encuentras ! Además, no sabemos qué consecuencias puede tener este lazo en tu organismo. Imagínate que te sientes mal en pleno vuelo, esto podría resultar peligroso.

- Y si no estás convencido por los argumentos de Hikaru, añadió Umon que conocía bien a su piloto, considera que te doy la orden. ¡ Vuelve inmediatamente !

- Haga lo mismo señorita, aconsejó Tetsuya. Con Gran Mazinger, se solucionará rápidamente. Seguidamente, me reuniré con vosotros. »

Las naves despegaron y se dirigieron hacia el centro. El piloto del robot hizo frente a sus adversarios. Umon le había dicho que las naves extraterrestres no estaban armadas. En cambio, su máquina estaba equipada con armas potentes ; por tanto, ganarlos sería como un juego de niños. Tetsuya lanzó un primer ataque.

« ¡ Prepárense ! exclamó. ¡ Van a conocer la potencia de Gran Mazinger ! ¡ Puños atomicos ! »

Los puños de la máquina alcanzaron la nave más cercana. Ésta recibió el impacto y se desvió de su trayectoria pero, sin embargo, acusó el golpe. No obstante, presentó su flanco y Tetsuya decidió aprovecharse para intentar cortarle la cola.

« ¡ Gran Boomrang ! »

El robot agarró su placa pectoral en forma de V y la lanzó en dirección de su objetivo, pero la media vuelta que estaba efectuando el aparato extraterrestre hizo que el ángulo del impacto no tuviese el efecto deseado ; al barrer el aire con su cola, el O.V.N.I. lo proyectó lejos. En espera de que volviese a colocarse de nuevo en su sitio, Tetsuya tenía la intención de dar media vuelta con su máquina para atacar a los otros tres aparatos que habían aprovechado la lucha que estaba llevando a cabo para contornearle y colocarse detrás de él. Sin embargo, no tuvo tiempo. Cuando estaba iniciando su media vuelta, dos de las naves dieron un violento coletazo al robot mientras que la tercera, que había perdido su cola, se lanzó sobre él. Al igual que los aparatos extraterrestres, Gran Mazinger quedó desestabilizado por el choque. Entonces, perdió altitud arremolinándose al mismo tiempo, seguido por sus adversarios a quienes les sucedió lo mismo. El cuarto O.V.N.I. no participó en el mismo ataque y se dirigió en dirección del robot. Aunque quedó bastante sacudido, Tetsuya logró recuperar las palancas de mando de su máquina y enderezar Gran Mazinger que consiguió recuperar su placa pectoral, poco después. Lo colocó frente a la nave que le perseguía.

« ¡ Fuego de pecho ! »

Los rayos emitidos por la placa roja de Gran Mazinger alcanzaron la parte anterior del aparato, no lejos del puesto de mando, y su calor dañó el blindaje.

« ¡ Rayos fulminantes ! »

Gran Mazinger levantó uno de sus brazos y señaló con su dedo índice en dirección de las nubes. Los relámpagos que aparecieron cayeron sobre los cuernos de la máquina, a continuación, la energía eléctrica se propagó hasta el dedo índice, con el cual Tetsuya la orientó seguidamente en dirección de la nave, en el punto donde se había tocado el blindaje. El O.V.N.I estalló.

« ¡ Uno ! »

Entonces hizo un rápido balance de la situación : vio como los pilotos de dos de las otras naves habían recuperado manifiestamente el control de sus aparatos y observó que aquél al que le faltaba la cola acababa de aplastarse. No obstante, tuvo la sorpresa de constatar, que en vez de atacarlo, los dos primeros ya habían comenzado a alejarse.

« Bueno, ¡ aparentemente les doy miedo ! », comentó con una determinada satisfacción.

A continuación, se lanzó a su persecución pero se dio rápidamente cuenta de que eran demasiado rápidos para poder atraparlos. Entonces se dirigió al centro de investigaciones espaciales donde no tardó en llegar.

Cuando Tetsuya se presentó a la entrada, Umon y Hikaru estaban allí para acogerle ; se presentó a su vez.

« Buenos días señorita, señor, soy Tetsuya Tsurugi. Estaba dando una vuelta a bordo de mi robot, el Gran Mazinger, cuando decidí visitarles. Además, el profesor Yumi me pidió que lo hiciese estos días.

- Encantado, le respondió Umon. Se lo agradezco, ha llegado en el momento propicio. »

Prosiguió dirigiéndose a Hikaru.

« Cuando el señor Tsurugi se puso en contacto conmigo, le pedí que les contactase. Pensé que su ayuda podría ser apreciable.

- Lo fue, confirmó la muchacha sonriendo al piloto. Estoy encantado de conocerle, Tetsuya.

- Igualmente, respondió apretando la mano que le tendía.

- Sírvase disculpar a Koji, continuó el Profesor. Insistí para que se hiciese examinar por un médico. Se reunirá con nosotros más tarde. »

Umon le invitó al piloto a entrar. Lo acompañó a la sala del observatorio donde les presentó a sus colaboradores, luego charlaron un momento. Un poco más tarde, Koji se reunió con ellos. Los dos hermanos se apretaron la mano mirándose en los ojos. Puesto que sólo habían tenido la ocasión de hablar al final de la guerra contra el imperio de Mikenes, se conocían muy poco. A raíz de su victoria, Koji había regresado a los Estados Unidos poco tiempo después del entierro de su padre, mientras que Tetsuya se recuperaba de sus heridas.

« ¡ Hola Tatsu !

- Buenos días Koji. »

Durante su breve cohabitación en la Fortaleza de la ciencia, su relación había pasado a ser más tensa y les había impedido conocerse mejor. No sabían que decirse y entre ellos se instaló una cierta malestar. Umon, que se dio cuenta de ello inmediatamente sin entender la causa, puso punto final.

« Koji, ¿ qué ha dicho el doctor ? »

El muchacho lo tranquilizó en cuanto a su estado de salud. La tiesura muscular que había experimentado había desaparecido y el médico había afirmado que no habría ninguna consecuencia para su organismo. El Profesor enseñó el centro a su invitado, luego le hizo un relato detallado de los acontecimientos vinculados a los extraterrestres. A continuación, le propuso que se quedará para almorzar y Tetsuya aceptó. Cuando habían terminado de restaurarse, regresaron a la sala del observatorio. Algunos minutos más tarde, Dahohi señaló que alguien intentaba entrar en comunicación con el centro. Una vez efectuados los ajustes, un hombre apareció en la pantalla. Hikaru y Koji reconocieron al individuo que habían visto en la central fotónica y que había escapado a la policía horas más tarde. Esta vez no llevaba peluca pero no cabía la menor duda.

« Me llamo Zhork, anunció. Dirijo el destacamento de hombres que los dirigentes de nuestro planeta enviaron aquí.

- Soy el Doctor Umon, director de este centro. ¿ Qué quiere usted ?

- Que sus tres pilotos se reúnan con nosotros lo antes posible a orillas del lago Motosu, sin armas naturalmente. Pueden venir a bordo de sus naves pero no quiero ver el robot. ¿ Queda claro ?

- ¡ Ni lo sueñes ! exclamó Koji, molesto por el tono perentorio de su interlocutor. No somos tan tontos.

- No veo por qué nos someteríamos a sus condiciones, respondió Umon haciendo señal al muchacho de callarse.

- Lo comprenderán inmediatamente, le respondió el extraterrestre esbozando una sonrisa que no predecía nada bueno. La conoce, ¿ verdad ? »

El hombre desapareció de la pantalla y dio paso a una muchacha, atada y amordazada.

« ¡ Sayaka ! exclamó Hikaru.

- Pero, ¿ cómo es posible que esté entre sus manos ? se asombró Tetsuya.

- Pueden constatar que, por el momento, está viva, respondió Zhork. Supongo que desean que continúe estándolo. Les recuerdo mis condiciones : sus tres pilotos deben reunirse con nosotros rápidamente, sin armas y sin el robot. »

Dichas estas palabras se cortó la comunicación. Afectados por esta revelación, nadie habló en los momentos que siguieron. Hikaru fue quien rompió el silencio.

« Bueno, esta vez, creo que ya no podemos elegir.

- Piensa que la matarían verdaderamente, Doctor, preguntó Tetsuya.

- Lo temo, efectivamente, suspiró éste, visiblemente contrariado. No parecen tener mucho respeto por la vida de sus hombres, así que por la de los terrícolas… Ya nos demostraron que estaban dispuestos a todo.

- De todos modos, intervino Koji, no podemos correr el riesgo. Pero me fastidia que Hikaru nos acompaña.

- A mí también, le respondió Umon de un tono cansado.

- No pienso dejaros ir a vosotros dos y yo quedarme aquí, afirmó la muchacha. Ya han oído a Zhork, quiere que vayamos allí los tres. ¿ Quién puede saber lo que sucederá a Sayaka si no le obedecemos ? Además, así, podremos saber por fin lo que quieren exactamente.

- Cogeremos nuestras pistolas láser, dijo Koji. Podremos disimularlas en nuestros aparatos y utilizarlas si fuera necesario. »

Umon asintió. Dio órdenes para que las naves se recargasen en armas y en combustible. Se distribuyeron cuatro pistolas láser, igualmente recargadas, a los tres pilotos. Luego, cuando se terminaron los preparativos, se volvieron a poner sus trajes de vuelo. Hikaru y Tetsuya se instalaron a bordo de Taladro Espacial mientras que Koji se sentó al mando de Delta Estelar.

« ¡ Taladro Espacial, Adelante !

- ¡ Delta Estelar, En marcha ! »

Umon vio como levantaron el vuelo, no sin una determinada angustia. Decidió llamar por teléfono a Yumi pensando que quizá aún no estaba informado del secuestro de su hija.

Cuando llegaron cerca del lago, los pilotos percibieron un aparato en la orilla. Era completamente idéntico a aquéllos que ya habían visto. Otro parecía flotar en el agua. Aterrizaron sus naves y descendieron. Algunos hombres se quedaron cerca de su nave. Todos ellos tenían la piel clara, su cabellera de un rubio muy claro les llegaba hasta la base del cuello. Llevaban un traje ajustado que hacía pensar a una ropa de pilotaje y todos ellos tenían en la mano un lazo con excepción de uno de ellos que los jóvenes reconocieron : se trataba de Zhork. Éste les hizo una señal para que se acercasen, cosa que hicieron. Entonces, vieron a la hija de Yumi, sentada al pie de un árbol. Aunque seguía estando atada y amordazada, uno de los hombres la sujetaba por el brazo. Junto a ellos, había una muchacha cuya ropa recordaba la de Carina : llevaba un vestido corto, sin mangas, y botines.

« ¡ Sayaka ! gritó Hikaru al verla.

- ¡¿ Que le han hecho ?! preguntó Koji.

- La hemos tratado bien, le respondió el jefe del grupo. Se lo confirmará cuando le quitemos su mordaza. Sólo depende de ustedes para que continúe así.

- ¿ Qué quiere decir ? preguntó Tetsuya que no apreciaba en absoluto el cariz que tomaba la conversación.

- Necesito que me proporcionen una información. »

Zhork les entregó tres fotografías. Los pilotos se acercaron y las miraron a su turno. Tuvieron la sorpresa de descubrir en ellas a un hombre en traje de pilotaje, así como un robot. Tetsuya nunca los había visto pero Hikaru y Koji reconocieron a Daisuke y Grendizer. Miraron con interrogación a su interlocutor.

« ¡ Pero, son…! comenzó Hikaru sorprendida.

- Quiero saber dónde se encuentra este hombre, la interrumpió firmemente el extraterrestre.

- ¿ Qué tiene contra él ? replicó ella con el mismo tono.

- Le aconsejo encarecidamente que comprenda cuanto antes que soy yo quien hace las preguntas. Es preferible para ustedes. ¿ Entonces ? ¿ Dónde está ? »

Koji y Hikaru se miraron. Al no conocer los objetivos de su interlocutor, apenas tenían deseo de revelar el lugar donde se encontraba su amigo.

« ¿ Y si nos negamos a responder ? Le preguntó Koji.

- ¿ Si se niegan ? », replicó el extraterrestre esbozando una mala sonrisa.

No añadió nada y se limitó a hacer una señal al hombre que retenía a Sayaka. Éste torció el brazo de la muchacha que lanzó un grito de dolor amortiguado por la mordaza que llevaba.

« ¡ Suelta ! ¡ Déjala tranquila ! profirió Koji lanzándose hacia Zhork.

- ¡ Cuidado ! », le gritó Hikaru.

Antes de que el muchacho pudiese comprender lo que pasaba, sintió como un dolor le recorría sus piernas alrededor de las cuales acaba de enredársele un lazo ; se derrumbó a los pies del extraterrestre. Tetsuya hizo un movimiento hacia él pero uno de sus enemigos se interpuso, con un lazo en la mano. El piloto vaciló pero suspendió su gesto.

« Esto no sirve para nada, pensó, fijando al mismo tiempo el arma con la mirada. No conseguiremos vencerlos en tales condiciones. Más vale esperar una ocasión más propicia. »

Zhork se acercó a Koji. Hikaru retuvo su respiración. Las piernas del muchacho, estaban paralizadas por el lazo, y se negaban a obedecerle, pero no quería no pasar de ahí. Con sus brazos, rodeó los tobillos de su agresor que cayó al suelo contuvando un grito.

« ¡ Párate, Koji ! gritó Tetsuya. ¡ Es inútil ! »

Efectivamente, los otros extraterrestres reaccionaron en el acto. Uno de ellos lanzó un lazo en dirección del muchacho que recibió un golpe a nivel de la espalda. Gimió, tanto de dolor como de impotencia.

Zhork se levantó.

« ¡ No eres más que un cobarde ! le dijo Koji. ¡ Utilizar esos medios ! Ven a luchar de hombre a hombre, sin esos lazos.

- Koji, te lo ruego », suplicó Hikaru.

Pero éste no la escuchó y prosiguió.

« ¡ Acércate un poco y verás ! »

Zhork se echó a reír y dijo a la intención del muchacho.

« ¡ Ni hablar ! Prefiero no meterme con ti. No he olvidado el modo como nos dominaste en la central fotónica. Pero me interesas : no dudas en luchar y entiendes bien de estas cosas. Sin embargo, no eres muy cooperativo. Así pues me veo obligado a neutralizarte por el momento. »

Hizo una señal a uno de sus hombres que se acercó a Koji y le puso un tapón en la boca. El piloto intentó quitárselo pero, sus músculos no reaccionaban, su intento fue inútil ; perdió el conocimiento bajo el efecto de los vapores que se desprendían. Zhork dio una orden a la única mujer extraterrestre presente. Entonces, se arrodilló cerca del muchacho y le quitó la pulsera que le permitía comunicar con los demás. A continuación, fue transportado al interior de la nave.

« Koji…, gimió Hikaru.

- Sólo va a dormir un momento, comentó Zhork. Así estaremos más tranquilos para discutir. Entreguen sus pulseras a Daxia. »

Los dos pilotos obedecieron de mala gana.

« Bueno…, continuó Zhork con un aire satisfecho. ¿ Está ya listo para responder a mi pregunta o es preciso que Sayaka…?

- Bueno, le interrumpió la muchacha, decidida a terminar con todo esto. Le diré lo que quiere saber.

- Muy bien, le escucho. ¿ Dónde se encuentra el príncipe de Fleed ?

- ¿ El príncipe de Fleed ? preguntó Tetsuya volviéndose hacia Hikaru.

- Sí, respondió ésta, Daisuke es el príncipe de otro planeta. Ya no está aquí, abandonó la Tierra, hace dos meses aproximadamente. Regresó a su casa a bordo de Grendizer. »

Zhork permaneció silencioso durante unos instantes, luego suspiró, visiblemente contrariado.

« Eso explica que hayamos perdido su rastro, dijo para sí mismo. Vaya problema, me veré obligado a modificar mis planes. »

Luego se dirigió a sus hombres.

« Llévenlos. »

Prosiguió dirigiéndose a los dos pilotos.

« Síganlos sin ningún jaleo, en caso contrario, les ocurrirá lo mismo que a su impetuoso amigo. »

Tetsuya apretó los puños. Obedecer a los órdenes que acababa de darle el extraterrestre le desagradaba mucho pero se daba cuenta que cualquier tipo de rebelión sería inútil. Hikaru se volvió hacia él, interrogándole con la mirada. Con pesar, el piloto asintió con la cabeza.

« Obedezcámosle por ahora », susurró a la muchacha.

Ambos siguieron a sus agresores que les hicieron penetrar en su nave. Uno de ellos había cogido a Sayaka en sus brazos y caminaba a continuación. Pasaron por un pasillo. Un hombre abrió una de las puertas.

« Entren aquí, les notificó Zhork.

- ¿ Qué piensan hacer con nosotros ? aventuró Hikaru, preocupada.

- Se lo comunicaremos cuando haya tomado una decisión. Mientras tanto, permanecerán aquí. Puede liberar a su amiga si lo desea. Inútil de intentar huir, la puerta estará cerrada. »

Los dos jóvenes penetraron en la habitación que estaba abierta ante ellos. En ella no había ningún mueble, pero el suelo estaba cubierto con una alfombra espesa sobre la que estaba acostado Koji que todavía estaba inconsciente. Allí depositaron a la hija de Yumi. Hikaru se arrodilló junto al muchacho e intentó en vano despertarlo mientras que Tetsuya soltaba las ataduras de Sayaka.

« ¡ Por Dios, Sayaka ¡ ¿ qué haces aquí ? exclamó el piloto cuando le quitó la mordaza. Tenías que estar en el laboratorio. »

La muchacha le comunicó que habían recibido una llamada telefónica procedente de la central fotónica señalándoles una disfunción del reactor y que había tomado la decisión de ir allí inmediatamente, sin ni siquiera comunicárselo a su padre, el profesor se había ausentado unas horas. En ningún momento pensó que esto hubiera podido ser una trampa. En la carretera, una barrera le había obligado a parar el coche y fue allí cuando fue secuestrada.

« Sé que actué imprudentemente, se disculpó, pero estaba…

- ¡ Es lo menos que se puede decir ! le interrumpió el piloto frunciendo las cejas. ¡ Sin hablar de las consecuencias ! Me pregunto qué quieren de nosotros. De hecho, si he comprendido correctamente, por quien se interesan sobre todo es por Daisuke. A propósito, Hikaru, ¿ puedes contarnos más cosas ? ¿ Decías antes que se trataba de un príncipe extraterrestre ? »

La muchacha les resumió de manera sucinta los eventos que se habían producido durante los últimos años. Sentados cerca de ella, sus dos camaradas la escuchaban atentamente. Sayaka se preguntó por qué los dos miembros del Equipo no le habían revelado la identidad de los fleedianos, así como su rango, durante el fin de semana que habían pasado en el laboratorio de su padre. Absorta en sus pensamientos, se desinteresó del resto del relato de Hikaru para concentrarse sobre lo que acababa de aprender. ¡ Así pues, el piloto de Grendizer era un príncipe y, por lo tanto, su hermana, una princesa ! El hecho de que Daisuke fuera de sangre real la dejaba completamente indiferente pero, no era lo mismo para María. Se le encogió el corazón al imaginarse a Koji con la muchacha, rivalizando con ella al mando de su moto y ella no pudo impedirse pensar si había habido algo más íntimo entre ellos que simples relaciones amistosas. Su mirada se dirigió instintivamente hacia el joven piloto. Todavía acostado sobre la alfombra, comenzó a removerse ligeramente. Sayaka se acercó a él, Hikaru lo hizo inmediatamente después, mientras que Tetsuya se levantaba para alejarse del trío.

Koji abrió los ojos y observó a sus compañeros sin decir nada. Tardó un momento para recordar los últimos acontecimientos que había vivido.

« ¿ Cómo te sientes ? le preguntó Hikaru.

- Voy bien, le respondió con una voz cansada. ¿ Dónde estamos ?

- En su nave espacial, le anunció Sayaka. Nos han encerrado en esta habitación en espera de tomar una decisión. »

El muchacho suspiró sentándose, con las piernas cruzadas, en la alfombra. Constató que podía moverse de nuevo completamente normal y experimentó un cierto alivio, a pesar de que ya lo había experimentado antes. Sus ojos recorrieron el lugar de cautiverio, percibió a Tetsuya, de pie, con los brazos cruzados, la espalda apoyada contra la pared de la nave.

« Todavía sigues siendo el mismo Koji, le miró con desdén el piloto. Te lanzas sin reflexionar. Mejor hubiera sido que no hubieses intervenido.

- ¡¿ Ah sí ?! replicó el muchacho de un tono seco. ¿ Y dejarles hacer daño a Sayaka sin reaccionar ?

- ¿ No me digas que pensabas realmente que podríamos hacer algo en vista de lo numerosos que son y de las armas que tienen ? Tranquilízame, ¿ me imagino que no eres tan cándido ? »

Koji no respondió : efectivamente no había reflexionado, había visto a estos hombres maltratar a Sayaka y se había lanzado hacia Zhork, con el fin de defenderla, sin pensar en las consecuencias de su gesto ni sus probabilidades de éxito. Tetsuya prosiguió.

« Deberías seguir mi ejemplo y demostrar un poco más de discernimiento.

- Dar prueba de discernimiento te ha permitido escaparte de ellos, según lo que puedo constatar.

- No, estoy de acuerdo contigo, pero he evitado el tratamiento que te hicieron sufrir a tí. »

Koji alzó los hombros. Eso no le importaba lo más mínimo. De hecho, incluso resultaba ventajoso : ¡ el comportamiento que sus raptores tuvieran a su respecto sólo podía reforzar su determinación de combatirlos y no pensaba privarse de ello !