Los derechos : Los personajes y las situaciones de la obra de Go Nagaï y de los animes Mazinger Z, Gran Mazinger, Grendizer, y que se encuentran en esta ficción, son la propiedad de sus autores.


Esta historia es la traducción de mi ficción francesa "D'un monde à l'autre". Soy francesa y me disculpo si cometo faltas en español.


11. La ciudad de arena

Cuando Koji recuperó el conocimiento, Hikaru acababa de terminar la relación de los hechos que habían sucedido los años anteriores, entonces los jovenes se dirigieron hacia el fondo de la habitación en la que estaban retenidos como prisioneros, y cuya puerta Tetsuya intentaba abrir sin mucha convicción. No obstante, para sorpresa suya, la puerta no opuso ninguna resistencia, lo que les permitió descubrir un cuarto de baño básico con aseos y una ducha. Hikaru señaló la presencia de un cerrojo interior, seguidamente el piloto volvió a cerrar la puerta lanzando un suspiro. Había imaginado otra cosa pero sin saber bien el qué. En aquel momento, notaron sacudidas y se sentaron sobre la alfombra con el fin de no perder el equilibrio.

« Pero ¿ qué puede estar pasando » ? preguntó Sayaka.

- Sin duda, han escondido su nave en el agua, le respondió Hikaru. Sus aparatos son sumergibles y parece ser que el lago les sirve de refugio.

- Tenemos que salir de aquí, anunció Tetsuya con convicción.

- Olvidas los lazos, le recordó la muchacha. Aunque lleguemos a salir de esta habitación, dudo que lleguemos a ir muy lejos y si nos encontramos debajo del agua, aún se complicarían más las cosas. ¿ Por qué no esperar la decisión de Zhork ? Quizá tiene intenciones pacíficas.

- ¡¿ Ah sí ?! replicó Koji. Pareces olvidar que sus hombres hubieran podido matarnos esta mañana. No confío nada en él, seguramente prepara algo. Además, a la central fotónica, les había señalado que pensaba secuestrarnos.

- Quizá solamente quería que le diésemos noticias de Daisuke, prosiguió ella. De todos modos, ¿ qué podemos hacer ? Ni siquiera estamos armados. Dejamos las pistolas láser en nuestras naves y nuestros carceleros tienen sus lazos.

- A propósito, preguntó Sayaka, ¿ no les parece que esas armas son extrañas ? Paralizan pero no matan, hablando con propiedad no son armas.

- No sólo eso es extraño, le respondió Tetsuya. Su tecnología parece por lo menos igual a la de los terrícolas, puesto que son capaces de construir naves que viajan en el espacio y con todo, no han encontrado nada mejor que cerrojos para cerrar sus puertas, la falta de confort a bordo es sorprendente y sus aparatos ni siquiera están armados. Sea lo que fuere, Hikaru tiene razón, no podemos hacer gran cosa. Si sólo hubiera un mueble en esta habitación, quizá nos hubiéramos podido servir para intentar una estrategia. Pero no tenemos nada para protegernos contra sus lazos y me parece que los extraterrestres los utilizan con bastante destreza ; todo intento sería un fracaso. Aunque cogiésemos a Zhork como rehén, sus hombres no dudarían probablemente en utilizar sus armas puesto que no correrían el riesgo de herir a su jefe.

- ¿ Y la alfombra ? propuso Hikaru.

- Seguramente es demasiado pesada », le respondió Tetsuya alzando los hombros.

Koji se dirigió hacia una de las paredes de la habitación, se arrodilló e intentó levantar uno de los bordes de la alfombra.

« No se puede hacer nada, anunció, está fijada en el suelo.

- Koji podría servirnos de biombo, bromeó Sayaka con una sonrisa pícara en los labios.

- ¡¿ Perdón ?! replicó inmediatamente éste alzando la cabeza. ¡ Creo que he oído mal !

- ¿ Por qué no ? prosiguió la muchacha echándose a reír. Ahora ya tienes costumbre y quizá eso nos permitiría escaparnos, volveríamos a buscarte más tarde.

- ¡¿ Ah sí ?! respondió el muchacho a quién no le divertía la broma. ¡ No me parece divertido ! ¿ Y por qué no serías tú quien desempeñara ese papel sólo para que te des cuenta de lo que se siente ?

- ¡¿ Yo ?! ¡ Especie de patán !

- ¡¿ Patán ?! ¡¿ Yo ?! exclamó Koji levantándose. Olvidas que hace un momento no dudé en luchar contra Zhork para defenderte y…

- Basta vosotros dos, intervino Hikaru. No es el momento de reñirse. Ya solucionarán sus discrepancias más tarde, por el momento tenemos que hacer otra cosa. »

Los dos jóvenes convinieron de mala gana y los cuatro continuaron charlando un poco más para buscar una solución a su problema. Finalmente se callaron tras haber decidido aprovechar la última oportunidad que se presentara sin tener, no obstante, una idea precisa sobre lo que podían intentar. En varias ocasiones, había percibido idas y venidas por el pasillo al que daba la habitación donde estaban retenidos como prisioneros.

En adelante, reinaba el silencio en el lugar de cautiverio. Sayaka, que estaba sentada con la espalda apoyada contra la pared de la nave, observaba a sus camaradas : Hikaru dormitaba acostada sobre la alfombra y Tetsuya, acostado boca arriba, parecía tener la mirada fija en el techo, concentrado en sus pensamientos. La muchacha miró discretamente a Koji que estaba sentado con una pierna alargada y la otra doblada sobre la que tenía apoyado el codo y su mano desaparecía en su abundante cabellera negra. Miraba fijo al suelo, parecía ausente. ¿ Quizá seguía reflexionando sobre el modo de como escapar a sus raptores ? A pesar de la crítica situación en la que se encontraba, Sayaka había recuperado su optimismo y no se preocupaba en exceso. El muchacho siempre había conseguido superar todo y estaba persuadida de que sería lo mismo esta vez, sobre todo teniendo en cuenta que Tetsuya también estaba allí. Cerró los párpados y dejó divagar sus pensamientos. Le vinieron a la memoria recuerdos de la época durante la cual Koji se encontraba en el laboratorio de energía fotónica y pensó en ellos durante un momento. Luego abrió de nuevo los ojos y volvió a mirar al muchacho.

Había pasado mucho tiempo desde su primer encuentro, pero estaba claro que le seguía gustando lo mismo. Recordaba perfectamente el instante en el que se había dado cuenta repentinamente de lo mucho que la atraía. Acababa de regresar de un combate contra uno de los robots del Doctor Hell en el transcurso del cual Koji le había salvado la vida. Afrodita A había resultado muy dañada durante esta batalla y, como el muchacho aún no conocía bien todos los mandos de Z, no había conseguido que se subiese a bordo de la máquina. Sayaka había pedido a Boss que la acompañase mientras que Koji iba delante controlando más o menos su robot. Una vez que llegó al laboratorio, había dejado su casco y luego lo había visto en su nueva indumentaria : un mono rojo y amarillo que acababan de terminar y que llevaría en lo sucesivo para pilotar Z. ¡ Le parecía tan guapo ! Durante todo el tiempo que habían luchado juntos contra sus enemigos, nunca había cesado de amarle, aunque no hubiera sucedido nada de concreto entre ellos. Seguidamente, se habían marchado a continuar los estudios a Estados Unidos y había esperado que aquella estancia le permitiese vivir una relación seria con él. Sayaka suspiró. Quizá las cosas hubieran pasado de otro modo si ella se hubiese comportado diferentemente. Lo sabía, era demasiado celosa y se enfadaba muy fácilmente ; eso siempre había irritado a Koji. ¿ Pero qué podía hacer ? ¡ No podía remediarlo, era más fuerte que ella, principalmente cuando se trataba de él ! Cuando él abandonó los Estados Unidos para trabajar en el centro del Profesor Umon, había decidido orientarse hacia el futuro. Pero no había resultado fácil. En varias ocasiones, había estado a punto de llamarle por teléfono o escribirle, pero no obstante se había retenido. Por otra parte, le había parecido que finalmente había llegado a olvidarlo. Sin embargo, desde que el destino los había vuelto a reunir, algunas semanas antes, se daba cuenta de que en el fondo no había renunciado a él. Seguía observándolo, él continuaba tan inmóvil como siempre y se preguntó si cabía la posibilidad de que existiese algo entre ellos dos. Aunque ella daba mucha importancia al hecho de seguir siendo ella misma, no obstante, estaba dispuesta en hacer algunos esfuerzos para que todo se desarrollase bien entre ambos. Pero ¿ qué deseaba él ? ¿ Qué podía esperar de un hombre que ni siquiera había tomado el tiempo de ponerse en contacto con ella durante varios años, a pesar del hecho de que conociera los sentimientos que sentía por él ? La lucha contra Vega no explicaba todo. Incluso en época de guerra, es posible encontrar un momento para contactar a las personas queridas, sobre todo con los medios de comunicación que existen en su época. ¿ Quizá Koji sólo la consideraba como una compañera de equipo cuyos sentimientos hacia ella se limitaban a aquellos inspirados por los peligros que habían vivido juntos ? No cabía la menor duda de que arriesgar su vida juntos creaba vínculos pero también estaba cierto que esto no era suficiente para suscitar el amor, la muchacha era muy consciente de ello. Además, desde que lo había vuelto a ver, no le había manifestado ninguna atención particular. Cierto es que se había arriesgado para defenderla contra Zhork y sus hombres, pero ella lo conocía ; hubiera reaccionado del mismo modo con cualquier otra persona. Sin embargo, al volverlo a ver, había nacido en ella una esperanza a la que no podía impedirse de aferrarse. Se preguntó : ¿ quizá frecuentaba a otra mujer ? No obstante, esta hipótesis le pareció poco probable. Si hubiera sido así, esa mujer le hubiera acompañado sin lugar a duda durante el fin de semana que habían pasado en el laboratorio de energía fotónica o por lo menos, alguien hubiera hecho probablemente alusión, al menos que… Sabía que no tenía nada que temer en lo relativo a Hikaru. Quedaba claro que Koji y ella sólo eran amigos. ¿ Pero respecto a María ? Cuando, durante ese mismo fin de semana, había dado a entender una eventual relación entre ellos, Koji no había respondido de manera clara, incluso tenía la impresión que había eludido la pregunta tomando como pretexto la guerra contra Vega. Evidentemente, María ya no estaba allí, incluso estaba muy lejos, pero el viaje de un planeta a otro no era algo irrealizable, Daisuke y su hermana ya lo habían emprendido y ésta última podía hacerlo de nuevo muy bien en sentido contrario. Además, ¿ quizá ésta había pensado regresar de nuevo ? ¿ Y si María y Koji se hubieran prometido volverse a ver ? Sayaka se sentía cada vez más nerviosa : ¡ no podría permanecer mucho tiempo en esta incertidumbre, tenía que saberlo absolutamente ! Lo más sencillo sería preguntárselo directamente al muchacho. No obstante, corría el riesgo de salir desairada ; él nunca se había privado de decirle lo que pensaba de su comportamiento. Podía responderle perfectamente que su vida privada no la concernía y tendría perfectamente razón. No, no era la mejor solución, tanto más cuanto que había decidido demostrarle que había cambiado no debía dar muestras de indiscreción. Su mirada se desplazó de Koji a Hikaru. ¿ Y si interrogase a la muchacha ? Había estado lo suficientemente cerca de él estos últimos años para poder proporcionarle una respuesta. Además, es seguro que la comprendería. Procedería de este modo, y a continuación, decidiría en función de la información obtenida.

En aquel momento, Sayaka oyó ruidos en el pasillo, lo que le hizo volver a la realidad presente. La puerta se abrió. Los cuatro jóvenes se levantaron mientras que una docena de hombres penetraban en la habitación. Tetsuya no pudo impedirse pensar que sus carceleros tomaban verdaderamente muchas precauciones. ¿ Por qué había tantos hombres, puesto que estaban armados ? ¿ Tanto miedo les tenían ? Por su parte, Koji, no reflexionó de ese modo ya que se sentía obnubilado por un incontenible y súbito deseo de lanzarse sobre ellos. Pero los lazos que los recién llegados tenían en la mano le disuadieron. Finalmente, se dijo que Tetsuya no se equivocaba : en algunas situaciones, era preferible demostrar un poco de paciencia y esperar que se presentase una oportunidad. Daxia y otra muchacha entraron a su vez, cada una de ellas llevaba una bandeja con comida y bebidas que depositaron sobre la alfombra. Zhork llegó a continuación y se dirigió a los jóvenes.

« Se trata de una comida fría, podrán degustarla cuando lo deseen. Nosotros no comemos a las mismas horas que los terrícolas, así que prefiero brindarles la oportunidad de comer cuando lo deseen.

- ¡¿ Entonces, comprendo que tienen intención de guardarnos presos aún más tiempo ?! Exclamó Tetsuya que comenzaba a impacientarse.

- ¿ Presos ? Le respondió el extraterrestre mostrando una sonrisa condescendiente. Se equivocan, ustedes son nuestros invitados.

- ¿ Es una broma ? dijo con ironía Koji, preguntando al mismo tiempo si sería capaz de mantenerse tranquilo a pesar de las resoluciones que había tomado.

- En absoluto, prosiguió Zhork sin dejar de sonreír. A propósito, estas dos muchachas están a su servicio. Ya conocen a Daxia, la otra se llama Luna. Se ocuparán de sus comidas y dentro de un momento les traerán mantas para la noche. En cambio, es inútil hacerles preguntas, no les responderán.

- ¿ Son mudas ? preguntó Hikaru, intrigada.

- No, pero han recibido la orden de no decirles ni una palabra, así que no lo harán. Lo mismo ocurre con la mayoría de mis hombres. Sólo algunos de ellos están autorizados a hablarles. No obstante, Daxia y Luna podrán responderles moviendo la cabeza pero no intenten obtener informaciones de esa manera, no están al tanto de nuestros proyectos. Una de ellas, por lo menos, se quedará en el pasillo con varios de mis hombres, armados con lazos evidentemente. Si necesitan algo basta con que ustedes llamen a la puerta.

- ¿ Y dice que somos sus invitados ? señaló sarcásticamente Sayaka.

- Prefiero tomar mis precauciones. Presiento que sus dos camaradas están dispuestos a saltarnos encima a la menor ocasión y sería una pena que las cosas comenzasen así entre nosotros.

- ¿ Qué quiere decir ? prosiguió la muchacha que tuvo de repente un mal presentimiento.

- Sencillamente que de ahora en adelante vamos a codearnos y que por tanto es preferible que mantengamos buenas relaciones. Ya hace un momento que nuestras naves despegaron en dirección de Albina, nuestro planeta.

- ¡¿ Qué ?! exclamaron al mismo tiempo los jóvenes abriendo los ojos de par en par de estupor.

- Les aconsejo que se resignen, prosiguió Zhork sin pestañear. Haremos lo máximo para que la vida en Albina les resulte lo más agradable posible, pero también estamos dispuestos a eliminarles si fuera necesario. »

Tras decir esto, los extraterrestres salieron de la habitación cerrando la puerta con llave, dejando alucinados a los jóvenes.

« ¡ No puede ser cierto ! » suspiró Koji fijando al mismo tiempo la mirada en la puerta cerrada.

Hikaru se dejó caer sobre la alfombra y se puso a llorar, sujetándose la cara entre las manos.

« Goro, papá, prorrumpió en sollozos. No es posible.

- ¡ Lloriquear no solucionará el problema ! le lanzó Tetsuya de un tono seco.

- ¡ Si crees que eres la única en tener ganas de llorar, te equivocas ! replicó Sayaka con el mismo tono arrodillándose al mismo tiempo ante la muchacha y rodeándole los hombros con sus brazos.

- ¡¿ Pero qué se creen ?! exclamó Koji apretando puños de rabia. ¡ Creen que pueden disponer así de las personas ! ¡ Os juro que Zhork no pierde nada por esperar ! ¡ Me voy a encargar de enseñarle los buenos modeles, creedme !

- Evidentemente, no tenemos que aceptar esta situación, confirmó su hermano, pero debemos actuar con discernimiento. Cualquier acción precipitada podría resultar peligrosa, no tienen pinta de bromear.

- No me hagáis reír, dijo con ironía Sayaka, con las lágrimas en los ojos. ¿ Qué pensáis poder hacer ? ¿ Se dais cuenta verdaderamente de la situación en la que nos encontramos ? »

Reconociendo que la muchacha tenía razón en lo que acababa de decir, los dos muchachos se miraron unos instantes sin decir nada, seguidamente Koji se sentó en la alfombra.

« Encontraremos una solución, le respondió haciendo hincapié en cada palabra. La encontraremos.

- Estudiaremos el problema cuando dispongamos de más elementos, añadió Tetsuya. Por el momento, es preferible darles la impresión de que estamos sometidos. Así se desconfiarán menos de nosotros y quizá nos den mayor libertad de movimiento. Koji, cuento contigo para que te controles ; reaccionar sin reflexionar puede ponernos en una situación delicada.

- Hmm… sí, vale, lo he comprendido. »

El viaje se desarrolló en un ambiente taciturno. Sus actividades se resumían a charlar, comer y dormir, los jóvenes se aburrían. A los muchachos les costó soportar la inactividad inherente a su situación de presos, tanto más cuanto que los dos sólo tenían un único deseo : rebelarse contra sus carceleros. Sólo les impedía el saber que era necesario planificar correctamente su acción, sobre todo teniendo en cuenta que se sentían igualmente responsables de la seguridad y del futuro de sus compañeras. Hikaru, no había cesado de replegarse sobre sí misma desde el anuncio de su salida en dirección de Albina. Cada vez participaba menos en los debates y perdía el apetito. Sayaka estaba preocupada por esta actitud y había intentado en vano reconfortarla mientras que Koji y Tetsuya no sabían bien cómo reaccionar ante su postración y la tristeza que se reflejaba en su mirada.

El trayecto de un planeta a otro pareció tardar varios días pero los cautivos no pudieron calcular con precisión el tiempo que duró ; dormían y comían cuando tenían ganas y no estaban seguros de seguir el ritmo de las jornadas terrestres. A pesar de haberlo solicitado, no habían vuelto a ver a Zhork. Uno de los hombres que escoltaba a Luna y Daxia cuando les entregaban la comida, les había respondido que podrían hablar con él en cuanto hubieran llegado a su destino. Por tanto, no habían podido obtener informaciones suplementarias pero, no obstante, habían aprovechado las raras visitas de los extraterrestres para observarlos y se habían dado cuenta de que todos los hombres llevaban guantes. Habían supuesto que debían protegerse contra los efectos de los lazos que sujetaban con la mano.

Volvieron a ver a Zhork cuando vino a anunciarles que el viaje llegaba a su fin. Él y sus hombres les condujeron entonces a otra habitación llena de asientos fijados en el suelo, colocados en varias filas, los reposabrazos y respaldos tenían correas que se asemejaban a los cinturones de seguridad de los coches terrícolas. Todos ellos estaban orientados en la misma dirección, frente a una de las paredes de la nave en la que estaba fijada una pantalla grande. El extraterrestre les anunció que la llegada presentaba riesgos de sacudidas bastante importantes, lo que justificaba la utilización de esos asientos que servirían para mantenerlos. Los jóvenes se sentaron en los de la primera fila, Luna y Daxia los ataron, luego Zhork puso la pantalla en marcha.

« Ésta es Albina, les anunció.

- Estamos sobrevolando una zona desértica, constató Sayaka al percibir la extensión de arena que se encontraba frente a él.

- Nuestro planeta sólo tiene un tipo de paisaje, el que pueden observar actualmente por esta razón le llamamos igualmente « el planeta de arena ».

- ¿ Ah sí ? preguntó la muchacha bastante sorprendida. ¿ Viven en un oasis como en los desiertos que tenemos en la Tierra ?

- No, en Albina no crece el menor pequeño arbusto y hace demasiado calor para poder sobrevivir mucho tiempo, sin contar con que no existe ninguna fuente de agua. Vivimos en una ciudad que se encuentra bajo tierra. Las naves van a penetrar en el suelo. Algunas de ellas están equipadas para cavar galerías conforme van avanzando pero, evidentemente no es de ese modo como llegaremos a nuestra ciudad. Pasaremos por carreteras que ya existen y que fueron construidas a tal efecto, sin embargo son bastante estrechas y a veces sucede que rozamos un poco la roca, por eso nos atamos. »

Los albinianos se sentaron entonces en los asientos vacíos y ataron sus cinturones. Koji no pudo impedirse volver a pensar lo que les había dicho Dalak con respecto a la adaptación del pueblo a su medio ambiente : los albinianos parecían ser la excepción y se preguntó cómo pudo aparecer la vida en ese planeta. Supuso que Albina había sido, en un lejano pasado, tan verde y hospitalaria como la Tierra y que cualquier tipo de catástrofe la había transformado en desierto de arena, obligando así a sus habitantes a refugiarse bajo tierra. El final del viaje sucedió sin problemas, pero la penetración en el suelo les provocó una extraña sensación a los terrícolas a pesar de que habían sido prevenidos.

La nave se inmovilizó y todos se levantaron de su asiento. Zhork invitó a los jóvenes a que le siguiesen y salieron del aparato, seguidos de los demás albinianos. Entonces, se encontraron en una sala grande, cuyo techo difundía la luz. La atravesaron y pasaron una puerta que desembocaba en un largo pasillo donde había otras puertas bastante espaciadas entre sí. Zhork les explicó que se trataba de la zona 5, reservada al alojamiento de las naves. Entonces subieron en un vehículo rectangular que se encontraba allí y que arrancó inmediatamente. Al no haber asientos dentro del vehículo permanecieron de pie. El jefe extraterrestre les dio algunas explicaciones sobre el lugar.

« Nuestra ciudad está dividida en varias zonas. Ustedes se alojarán en la zona 3 y podrán desplazarse como les parezca, excepto en algunos momentos precisos durante los cuales estarán dedicados a ciertas tareas.

- ¿ Ciertas tareas ? repitió Sayaka.

- Ya les explicaré más tarde. También les indicaré igualmente las razones por las que se encuentran aquí. En lo que se refiere a la ciudad, está prohibido penetrar en otras zonas que no sean las que ustedes residen, por lo menos sin autorización. Los pasos de una zona a otra son fácilmente visibles y, en cualquier caso, están protegidos y guardados ya que todos los albinianos no tienen un derecho de acceso. »

El vehículo llegó al final del pasillo y penetró en un vestíbulo circular donde había varias puertas. Los hombres que allí se encontraban armados con lazos abrieron una de las puertas cuando Zhork les dio la orden. Al final de ese segundo pasillo, había de nuevo una puerta guardada. Descendieron todos del vehículo y la atravesaron.

« La ciudad presenta una organización en estrella, explicó Zhork. El vestíbulo que acaban de ver es el punto donde convergen distintos pasillos. Cada uno de ellos desemboca en una de las zonas de la ciudad. Como han podido constatarlo, las puertas están guardadas tanto de un lado como del otro. »

Recorrieron unos metros, luego atravesaron un pasillo perpendicular. Los jóvenes siguieron entonces a Zhork a través de otros pasillos en los que había muchas puertas y a lo largo de los cuales se habían colocado regularmente macetas que contenían plantas verdes, así como bancos sin respaldo en los que los albinianos estaban sentados. Éstos estaban charlando pero se callaban y observaban a los jóvenes atentamente cuando pasaban delante de ellos. Los habitantes de la ciudad, con los que iban cruzándose conforme avanzaban, manifestaban la misma curiosidad.

« Están prevenidos de su llegada, comentó Zhork, pero nunca tuvieron la ocasión de ver individuos que pertenezcan a otro pueblo que no sea el nuestro, lo que explica su comportamiento ; pronto se acostumbrarán. »

El extraterrestre les indicó entonces lo que se asemejaba a un pequeño almacén de prendas de vestir.

« En este tipo de local encontrarán de que vestirse, hay más locales como éste distribuidos en la ciudad. También existen otros que distribuyen comida y otros productos necesarios para la vida diaria a los cuales ustedes tienen acceso libre.

- ¿ Y con que pagaremos todo esto ? preguntó Sayaka.

- El dinero no existe en nuestra ciudad. Nos servimos según nuestras necesidades. Luna y Daxia se encargarán de sus prendas de vestir cuando deban lavarse. Les servirán las comidas que ustedes degustarán en el local donde residirán y se ocuparán de la limpieza. Bueno, ya llegamos. »

El extraterrestre abrió una puerta, luego pulsó un interruptor, el techo se encendió. Los jóvenes penetraron entonces en la habitación cuyo suelo estaba disimulado con una alfombra en la que se encontraban diez cubos de madera. Las paredes estaban cubiertas con diez pequeños tapices regularmente espaciados.

« Disponemos sólo de un mobiliario básico, explicó Zhork. Pueden utilizar estos cubos como mesas o asientos. Una de las puertas que hay en el fondo de la habitación da a un cuarto de baño, la otra da a un armario mural en el que pueden guardar sus prendas de vestir. Detrás de estas cortinas, se encuentran cavidades que sirven de camas, son lo bastante grandes para que puedan sentarse y cambiarse. Pueden constatar que junto a cada una de ellas, se encuentra un interruptor que permite encender el techo.

- ¡¿ Quiere decir que los albinianos pueden vivir hasta diez en este tipo de habitación ?! exclamó Sayaka impresionada por el tamaño minúsculo del local.

- Efectivamente, el espacio del que disponemos para alojar a la población es limitado. Por lo tanto, no puedo proponerles dos locales. Si les molesta vivir los cuatro juntos, puedo ver si encuentro plazas en un local habitado únicamente por mujeres, para ustedes señoritas y en un local únicamente ocupado por hombres para ustedes caballeros, pero deberán compartirlos con miembros de mi pueblo. »

Tetsuya y Koji interrogaron con la mirada a sus compañeras pero éstas movieron la cabeza de manera negativa.

« Prefiero que permanezcamos juntos, respondió Sayaka, y creo que Hikaru piensa lo mismo que yo. »

Hikaru lo confirmó asintiendo con la cabeza.

« Les sugiero que descansen esperando que les sirvan la comida, dijo Zhork. Hemos traído con nosotros alimentos que obtuvimos en la Tierra, eso les permitirá acostumbrarse poco a poco a nuestra alimentación. No creo que esto sea un problema, ya que por nuestra parte nos vimos obligados a alimentarnos en su planeta sin ningún inconveniente mayor, pero si algunos alimentos no les convienen los excluiremos de su comida.

Puesto que los días albinianos son más largos que en la tierra, les costará adaptarse a nuestros horarios pero podemos organizarnos para permitirles que conserven un ritmo de vida semejante al que están adaptados. Nos volveremos a ver dentro de unos días, entonces les explicaré porque he decidido traerles aquí. Mientras tanto, aprovechen para descubrir la ciudad, Daxia y Luna les guiarán. Se alojarán en el local frente al suyo, si necesitan algo, basta con que llamen a la puerta. »

Cuando se hubo marchado Zhork, los terrícolas se dejaron caer sobre la alfombra suspirando. La perspectiva de vivir en el subsuelo de Albina no les encantaba lo más mínimo. Desde que habían bajado de la nave, ni los muchachos ni Hikaru habían pronunciado la más mínima palabra. Los dos hermanos habían estado demasiado ocupados observando los locales que iban atravesando para inmiscuirse en la conversación. En cuanto a la muchacha, cada vez se sentía más deprimida ; tenía la impresión que cada minuto que pasaba aumentaba su tristeza.

Después de la comida, Koji informó a sus camaradas que tenía ganas de moverse un poco y que le gustaría visitar la ciudad ; les propuso que lo acompañasen. Sayaka y Tetsuya aceptaron pero Hikaru rechazó la oferta declarando que se sentía bastante cansada y que deseaba descansar. Entonces, Sayaka fue a llamar a la puerta del local de enfrente y pidió a Luna que les acompañara. Hikaru les miró irse con la mirada vacía, cerró la puerta de su lugar de habitación y suspiró profundamente recorriendo la habitación en la que se encontraba con la mirada antes de dejarse caer en la alfombra. Se sentía agobiada, como aplastada por el enorme peso de lo que estaba viviendo. Se sentía sola, terriblemente sola. Cierto es que tenía esta sensación desde que se marcharon Daisuke y María para Fleed. La ausencia del Príncipe, en particular, le producía una sensación de vacío que no lograba colmar la presencia de las personas que la rodeaban. Mientras estaba en la Tierra, se había tranquilizado pensando que un día u otro tendría noticias del hombre a quien no había dejado de amar desde hacía varios años y que quizá volvería a ver, aunque sólo fuese en un futuro lejano. Esta perspectiva le había permitido soportar mal que bien la soledad que sentía desde que le había visto partir junto a su hermana a bordo de Grendizer. Pero desde que Zhork les había anunciado la terrible noticia de su cautiverio en Albina, la esperanza a la que se había agarrado hasta entonces se había desmoronado y disuelto directamente. Ahora sí que todo se había acabado. Aunque Daisuke se volviese a poner en contacto con su padre adoptivo, cosa de la que no dudaba, conociendo los vínculos que unían a los dos hombres, ella nunca lo sabría. Nunca sabría las experiencias que él vivía en Fleed, nunca más podría leer sus mensajes ni oír su voz, nunca más podría volverlo a ver…. Y no eran las intenciones de Koji y Tetsuya durante su próximo viaje a la Tierra que podrían tranquilizarla. En su opinión, esos dos deliraban completamente y no se daban cuenta verdaderamente de la situación en la que estaban. Su proyecto de abandonar el planeta de arena sólo lo consideraba como una utopía y se negaba a creerlo ; por otra parte, ya no creía en nada más, y no quería creer en ninguna eventualidad. Sus ojos, ya humedecidos, no fueron capaces de contener durante más tiempo las emociones que la oprimían cada vez un poco más, a medida que pasaban los minutos, y se echó a llorar. ¡ Todo le parecía tan inútil ! Se extendió boca abajo sobre la alfombra y, rodeando la cabeza con sus brazos, dio rienda suelta a su pena.

En uno de los pasillos de la zona 3, Tetsuya, sentado en un banco, inspeccionaba el lugar y miraba sus dos compañeros que se encontraban en el local de juegos situado enfrente de él, en compañía de dos albinianos que se habían propuesto espontáneamente a enseñarles las reglas de juegos disponibles. Albina era una ciudad subterránea, las inclemencias del tiempo y las variaciones de temperaturas no la afectaban, lo que explicaba probablemente el hecho de que la habitación en la que se encontraban Sayaka y Koji sólo tuviera tres paredes y estuviese totalmente abierta al lugar donde hubiera debido haber, con relación a lo que había en la Tierra, una cuarta pared con una puerta y una ventana. Nadie guardaba el local que se encontraba en auto servicio. La gente que lo deseaba sólo tenía que entrar, sentarse sobre la alfombra que cubría el suelo y jugar a uno de los juegos colocados sobre cubos similares a los que se encontraban en lo que podría llamarse su « apartamento ». Luna se había sentado cerca de los jugadores y los observaba silenciosamente. Había servido de guía a los tres terrícolas por distintos lugares de la ciudad, haciéndoles descubrir los locales susceptibles de interesarles. Además, cuando pasaron delante de un local dedicado a la confección, habían aprovechado para abastecerse en ropa y Sakaya tuvo la idea de coger prendas para Hikaru. Tetsuya no pudo impedirse pensar que los cuatro jugadores se divertían mucho con esta actividad, en vista de las carcajadas que se echaban de vez en cuando. Koji, en particular, parecía tan despreocupado como un niño y Sayaka enarbolaba su más bella sonrisa. Cuando se terminó la partida, los dos terrícolas se reunieron con ella. Los muchachos cogieron las bolsas de ropa que habían depositado junto al banco y decidieron regresar.

« Bueno, preguntó Tetsuya, ¿ Quién ha ganado ?

- Yo, anunció Koji. Además, ha sido muy fácil, los jugadores no estaban muy dotados.

- No fanfarronees demasiado, replicó Sayaka. Por poco te gano yo, lo que pasa que no tuve suerte, eso es todo.

- Eso lo dices tú, respondió el muchacho, no veo como hubieras podido ganarme. Más bien eres tú la que se quiere hacer pasar por lista.

- ¿ Ah sí ? contestó la muchacha parándose frente a su interlocutor, con los puños sobre las caderas. ¡ Y tú no eres más que un mentiroso !

- ¿ Yo ? ¿ Un mentiroso ? replicó Koji levantando el tono. ¡ Repite un poco para ver !

- No me lo voy a impedir, le respondió Sayaka elevando la voz a su vez. Tú…

- Basta ya, intervino Tetsuya. ¡ No vais a reñiros sólo por eso ! ¿ Deseáis verdaderamente hacer un espectáculo ? »

Los dos jóvenes miraron a su alrededor pero la gente que pasaba no daba la impresión de prestar atención a su riña.

« Parecen indiferentes, observó Koji alzando los hombros.

- Yo hubiera pensado más bien que iban a ganar los albinianos señaló su hermano. Ellos ya conocen el juego mientras que vosotros era la primera vez.

- Es verdad que es extraño, confirmó Koji, yo también pensé lo mismo cuando jugábamos con ellos. Por tanto, este juego no tenía ninguna dificultad, me han dado la impresión de que jugaban sin intentar la más mínima estrategia. De hecho, aún se desenvolvían peor que Sakaya.

- ¡¿ Ya empiezas ?! explotó Sakaya. ¡¿ No me digas que no estás buscando la riña !?

- Yo no busco nada, respondió Koji suspirando, sólo constato los hechos. ¿ Por qué no quieres admitir que has jugado mal ?

- ¡ Di que soy una imbécil !, replicó su interlocutora cada vez más furiosa.

- No me hagas decir lo que no he dicho, replicó el muchacho irritado. ¡ Tu... !

- Vale, les interrumpió Tetsuya. ¡ No vais a empezar de nuevo ! »

Este último orientó la conversación sobre otro tema. Koji pensó que decididamente Sayaka no había cambiado, después se puso a charlar con su hermano. Luna se había mantenido tan indiferente a la riña como los transeúntes y continuaba desempeñando en silencio su papel de guía. Sakaya, no se mezcló al diálogo de los terrícolas. Hacía como si observara los lugares que atravesaba reflexionando a su vez sobre lo que acababa de suceder : era verdad que Koji tenía un poco razón, no había jugado muy bien, ¡ y con razón ! Estaba muy ocupada contemplándolo para poder concentrarse en lo que estaba haciendo. Pero ¿ por qué tuvo que echárselo en cara ? ¿ No podía habérselo ahorrado ?

Cuando los jóvenes llegaron a su destino, se despidieron de Luna y seguidamente penetraron en lo que llamaban, en lo sucesivo, su apartamento, pero no vieron a Hikaru. Sakaya levantó discretamente la cortina de una de las cavidades murales que servían de cama y descubrió que ya se había dormido. Puesto que estaban muy cansados, los tres terrícolas decidieron acostarse después de haber ordenado sus compras indumentarias en el armario en el cual descubrieron ropa de noche. Se cambiaron en su cama, disimulados por las cortinas y se dieron las buenas noches antes de que Tetsuya apagase la luz con el interruptor que se encontraba junto a la cavidad en la que iba a dormir.

Koji se adormiló casi inmediatamente, mientras que su hermano pensaba en Jun. Se preguntó que habría sentido la muchacha cuando se enteró de la noticia de su desaparición y este pensamiento consolidó su deseo de encontrar un medio para regresar a la Tierra. Nunca se conformaría de no volver a ver aquella junto con quien había sido educado y que representaba para él su verdadera familia. Es verdad, que al haber sido adoptado por Kenzo Kabuto, Koji y Shiro resultaban ser igualmente sus hermanos, pero era diferente, su vínculo hacia Jun era más fuerte. Con esta promesa que ya había formulado anteriormente se adormiló.

Sakaya fue la última en dormirse. Una sonrisa flotaba en sus labios. A pesar de su disputa con Koji, estaba encantada de la velada que acababan de pasar recorriendo la ciudad y durante la cual se había dado cuenta de repente que esa estancia forzada en Albina podía representar, no obstante, una ventaja : la de encontrarse diariamente junto al muchacho. Pensó que quizá ésta sería la ocasión de acercarse a él. Y con este agradable pensamiento cerró los ojos.