Los derechos : Los personajes y las situaciones de la obra de Go Nagaï y de los animes Mazinger Z, Gran Mazinger, Grendizer, y que se encuentran en esta ficción, son la propiedad de sus autores.
Esta historia es la traducción de mi ficción francesa "D'un monde à l'autre". Soy francesa y me disculpo si cometo faltas en español.
13. El plan de Zhork
Sentadas en la alfombra de su local de habitación, Sayaka y Hikaru discutían a voz baja para no molestar a sus compañeros que se encontraban en las cavidades murales que les servían de cama. En cuanto acabaron de comer, incluso antes de que los albinianas fuesen a recoger las bandejas, Koji había anunciado que iba a descansar y Tetsuya había hecho lo mismo sin pronunciar ni una palabra. Los dos habían pensado en cerrar bien las cortinas con el fin de aislarse.
Extendido sobre su lecho, Koji reflexionaba : una vez más, se había reñido con Sayaka. En efecto, siempre había sido más o menos así desde que la conocía pero lo que podía admitirse cuando sólo eran adolescentes le parecía difícilmente justificable ahora que ya tenían algunos años más. Por supuesto, vivir en la misma habitación que la muchacha no arreglaba nada, al contrario sólo hacía que agravar el problema ¿ quizá hubiera hecho mejor aceptar la propuesta de Zhork y separarse de las muchachas para alojarse en otro local ? No obstante, aún no era demasiado tarde y quizá podía hablar con el albiniano, pero dudaba ; seguramente, esto complicaría el proyecto que tenían de abandonar el planeta de arena y no quería en absoluto arriesgarse. Lo mejor era que su relación con Sayaka evolucionase y que pudiesen comportarse como adultos, ¿ pero cómo debía hacer ? Se sentía incapaz de no reaccionar cuando ésta le provocaba ; por mucho que reflexionaba, no encontraba la solución.
Las cavidades murales eran lo suficientemente espaciosas para poder sentarse en ellas, Tetsuya se había instalado de espaldas contra una de las paredes y volvía a pensar en las palabras que había pronunciado Sayaka cuando Koji le había expuesto su plan de fuga. La muchacha tenía razón : no iba a ser nada fácil. Aunque lograsen escaparse de la ciudad a bordo de una de las naves espaciales, los pilotos no podrían encontrar la dirección del planeta azul y en ello radicaba el principal problema. Tetsuya suspiró a fondo reconociendo que se había embalado demasiado deprisa, influenciado por el entusiasmo que había manifestado Koji cuando habían discutido los dos. Algo así no debía reproducirse nunca más ; en el futuro tendría mucho más cuidado y se desconfiaría del carácter impulsivo del muchacho. Pero de todos modos, eso no cambiaba nada el problema ; si los terrícolas querían llevar a cabo su proyecto de fuga, deberían obtener datos precisos en cuanto a las respectivas posiciones de los dos planetas. Estas informaciones deberían existir en alguna parte de la ciudad puesto que los albinianos ya habían hecho el viaje ; sólo había que encontrarlas. El piloto se levantó de su cama y se dirigió hacia la de su hermano bajo la mirada sorprendida de las dos muchachas que, de repente, interrumpieron su discusión. Con los ojos cerrados y perdido en sus pensamientos, el muchacho se sobresaltó cuando Tetsuya abrió la cortina.
« ¿ Qué pasa ? preguntó Koji levantándose bruscamente.
- Tengo que hablarte. »
Cuando ya todos estaban instalados en la alfombra, Tetsuya expuso la conclusión de sus reflexiones : con el fin de proporcionarse los datos necesarios para su regreso a la Tierra, utilizarían los conductos de aireación para desplazarse y explorar, de este modo, los distintos lugares susceptibles de contener esta información. Los jóvenes discutieron durante un momento con respecto a los lugares que debían visitarse prioritariamente ; excluyeron las zona puesto que no les parecían apropiadas, pero apenas pudieron ir más lejos ya que no tenían ni idea de lo que había en las tres zonas restantes. Antes de nada tenían que explorar dichas zonas. Los golpes que sonaron en la puerta les interrumpieron y Sayaka fue a abrir ; los hombres de Zhork venían a buscarlos.
Los terrícolas siguieron a los cuatro albinianos por los pasillos de la zona 3 bajo las miradas preocupadas y los murmullos de los transeúntes con quienes se cruzaban. Ser escoltados así no significaba probablemente nada bueno ante la población y seguramente estaba reservado a los disidentes, en el caso de que hubiera. Cruzaron la puerta que separaba su zona de residencia del resto de la ciudad, los hombres que los acompañaban les hicieron señal de precederlos en el vehículo que se encontraba allí y dentro del cual les esperaba Zhork. Este último los saludó y el coche arrancó. Los terrícolas no eran los únicos en abandonar la zona 3 ; algunos hombres, principalmente, pero asimismo algunas mujeres avanzaban también a pie al lado del vehículo en dirección del vestíbulo central.
« ¿ Adónde van ? preguntó Sayaka intrigada por estos desplazamientos.
- Se dirigen a la zona 4 para trabajar, le respondió Zhork. Luego le daré más detalles sobre el funcionamiento de la ciudad. »
Penetraron en el vestíbulo central y el vehículo pasó entonces por otro pasillo.
« Penetramos en la zona 1, comentó Zhork. Las distintas zonas están numeradas en dirección de las agujas del reloj. Luego les daré más precisiones sobre cada una de ellas cuando hayamos llegado a destino. »
Minutos más tarde, el vehículo se paró, el pequeño grupo descendió y atravesó una puerta que estaba guardada. El pasillo en el que ahora se encontraban los terrícolas se asemejaba a los que recorrían diariamente, salvo algunas diferencias : aquí los bancos, cubiertos de cojines, parecían hechos de metal y tenían respaldos, las plantas eran más surtidas y las paredes agradablemente decoradas. Zhork abrió la primera puerta que tenía delante y les hizo entrar.
Un despacho y sillones cubiertos de cojines estaban colocados en el centro de la habitación. Al fondo, había tres armarios con cajones y puertas. Manifiestamente, todos esos muebles estaban hechos de metal. Una pantalla y un teclado estaban fijados en la pared de la derecha. Zhork se instaló en su despacho e invitó a los jóvenes a sentarse en los asientos que se encontraban frente a él, mientras que sus hombres se quedaban de pie cerca de la puerta.
« Este es el local donde trabajo, declaró el albiniano de un tono neutro. La zona 1 se reserva a la élite. Las personas que allí viven tienen un nivel de inteligencia comparable al de los terrícolas más dotados e incluso superior a veces. Han recibido una instrucción y ocupan empleos de tipo intelectual, o acceden a puestos de responsabilidad. Los otros habitantes de la ciudad viven en las zona ejercen oficios manuales destinados a fabricar los productos de uso diario, como la comida o las prendas de vestir. En realidad, se trata de actividades que se podrían calificar de artesanales. La zona 4 puede compararse a sus fábricas, hay muebles de metal, ordenadores, las naves nos permiten viajar por el espacio, etc… Nuestro pueblo está divido en dos clanes : los ejecutores y los dominantes. La pertenencia a uno u otro depende de las capacidades intelectuales.
- Dicho de otro modo, hizo saber sarcásticamente Sayaka, se mantiene toda una parte de la población en el clan de los ejecutores denegándoles la instrucción con el fin de poder dominarlos. »
Los otros tres terrícolas no hicieron comentarios pero intercambiaron miradas que traicionaban su pensamiento : ¡ los albinianos no habían inventado nada ! Estupefactos oyeron la respuesta que dio Zhork a Sayaka.
« Se equivoca señorita, rectificó mirándola fija a los ojos. Si se pudiera instruir a los ejecutores nos vendría muy bien, ya que el número de los dominantes es insuficiente para permitirnos realizar todo lo que querríamos. Si se imagina que no hemos intentado instruirlos, se equivoca. Son muy resistentes físicamente pero desgraciadamente sus capacidades intelectuales son casi nulas ; se mostraron refractarios a todo aprendizaje de ese tipo. »
Los jóvenes se quedaron mudos un instante. Se acordaron que habían observado efectivamente que los habitantes de su zona de residencia no parecían muy astutos pero no se habían imaginado que eso podía adquirir tales proporciones.
« Pero, insistió Sayaka, seguro que hay entre ellos personas de inteligencia media a quienes se podrían instruir.
- Desgraciadamente no, respondió el albiniano suspirando. Se somete a prueba a todos los niños de los ejecutores, así como a los de los dominantes. Ninguno de ellos demostró nunca un nivel de inteligencia que se pudiera calificar de medio. Después de las pruebas, los niños cambian eventualmente de zona según los resultados obtenidos.
- ¿ Qué ? exclamó Koji, indignado. ¿ Separa a los niños de sus padres ?
- ¡ Es cruel ! protestó Hikaru. ¿ Cómo puede hacer algo así ?
- ¡ Incluso diría monstruoso ! », añadió Sayaka.
Ante la expresión indignada de los terrícolas, Zhork creyó que era apropiado aclarar la situación.
« No se equivoquen, los ejecutores nos admiran mucho, para ellos somos como Dioses, su única ambición es satisfacernos, se sienten orgullosos de entregarnos a sus hijos, quienes entonces son educados en la categoría de los dominantes. En cuanto a los albinianos que constituyen la élite, se sienten tranquilos de que otros se ocupen de educar a los seres que poseen una inteligencia netamente inferior a la suya.
- Es indignante, mantuvo firmemente Hikaru. Yo no podría…
- No se compare con nosotros, le cortó Zhork. Hace mucho tiempo que funcionamos así. En la Tierra, no tienen este tipo de problemas y no saben cómo hubieran reaccionado sus antepasados si se hubieran encontrado en la misma situación que nosotros. »
Chocados por lo que acababan de oír, los terrícolas se quedaron silenciosos durante largos minutos mientras que el albiniano les observaba atentamente. Aunque comprendían la complejidad de la situación en la que se hallaban los habitantes de la ciudad de arena, a los jóvenes les costaba admitir que no pudiesen existir otras soluciones. Una vez el efecto de sorpresa disipado, volvieron a sus preocupaciones personales y Tetsuya fue el que rompió el silencio.
« ¿ Y nosotros en todo esto ? preguntó. ¿ Qué tenemos que ver con ustedes ? ¿ Por qué nos trajeron aquí ? »
Zhork se levantó, se dirigió hacia la pantalla que estaba fijada en la pared, la puso en marcha pulsando un botón y pulso algunas de sus teclas. Apareció una imagen representaba una de las naves de los albinianos, en algunos lugares del aparato estaban dibujados puntos rojos.
« Nuestras naves no se construyeron para el combate, las marcas que pueden ver en este dibujo indican sus puntos débiles. Pueden constatar que las ventanillas forman parte de ellos naturalmente, como lo habían comprendido. Si nuestros aparatos reciben impactos en estos lugares, no es muy difícil destruirlos. »
Zhork hizo una pausa y observó a los jóvenes, que no comprendían bien lo que quería decirles su interlocutor. Se dirigió entonces hacia uno de los armarios y abrió un cajón del cual sacó hojas de papel que distribuyó a los terrícolas intrigados ; en cada una de ellas estaba representada la nave bajo distintos puntos de vista y en algunos lugares estaban marcados puntos rojos.
« Van a memorizar el sitio donde se encuentran estos puntos, no es complicado, hay muy pocos. Luego irán diariamente a la superficie con el fin de entrenarse a tocar nuestras naves en los lugares correspondientes. En un principio, los misiles que utilizarán serán inofensivos, se limitarán a imprimir una marca en la superficie que hayan tocado, desde que ustedes llegaron ya hemos fabricado un cierto número. Luego, cuando constate que sus disparos son lo suficientemente precisos, emplearán verdaderas armas y tendrán por tarea destruir nuestras naves. »
Tras estas declaraciones, los terrícolas no fueron, en un principio, capaces de pronunciar la más mínima palabra ; se preguntaban si sus oídos no los traicionaban, si habían comprendido bien lo que les pedía el albiniano. Sólo pudieron hacer una cosa : mirar fijamente a su interlocutor con una mirada sorprendida.
« Usted… usted quiere que…, terminó por balbucear Koji asustado por las palabras que pronunciaba. ¿ Quiere que destruyamos sus naves ?
- Eso es, confirmó Zhork con una voz tranquila. Les atacarán, intentarán derrotarles y ustedes deberán defenderse. »
Las cuatro jóvenes no pudieron impedirse preguntarse si el albiniano se había vuelto loco.
« ¿ Pero por qué ? preguntó Sayaka que no comprendía verdaderamente nada de las afirmaciones que el hombre de la piel clara acababa de hacer.
- No necesitan conocer la razón, le respondió firmemente éste último. Basta que hagan lo que les pido. Son nuestras naves, hacemos lo que queremos.
- ¿ Tendrían miedo de una rebelión ? aventuró Tetsuya. ¿ Cuenta con nosotros para protegerse ? »
A estas palabras, el albiniano estalló de risa.
« Con todo lo que acabo de contarles, ¿ piensan verdaderamente que los ejecutores se rebelarían contra nosotros ?
- Pensaba más bien a los dominantes, prosiguió el piloto.
- ¿ Por qué lo harían ? continuó Zhork poniéndose serio. Forman parte de la élite de nuestra sociedad.
- ¿ A qué clan pertenecía Carina ? » preguntó Koji que seguía sin asumir no solamente la muerte de la muchacha y la manera como había sido matada sino sobre todo el hecho de que había sido incapaz de salvarla.
A esta pregunta, el rostro de Zhork cambió completamente y adoptó un gesto grave y contrariado, su cuerpo se tensó, un rictus de cólera deformó su boca ; al parecer, el muchacho había tocado un punto sensible. No obstante, el albiniano se dominó rápidamente y declaró de un tono seco :
« Carina era…, comenzó buscando sus palabras. Era un caso particular. Lo que se produjo nunca hubiera tenido que suceder. De todos modos, eso no les concierne.
- ¿ Y con qué quiere que destruyamos sus naves ? preguntó Tetsuya que comprendió que era preferible cambiar de tema. Sus aparatos no están armados. »
El albiniano volvió hasta la pantalla y pulsó de nuevo las teclas.
« Van a ver una de las salas de la zona 5 por medio de una cámara que se encuentra y así comprenderán. »
Zhork volvió a sentarse mientras se efectuaban los ajustes que exigía el ordenador. La zona de la que hablaba era aquella que albergaba las naves de la ciudad de arena, los terrícolas se acordaban perfectamente. Miraron la pantalla con una curiosidad no disimulada pero lo que vieron los dejó boquiabiertos. Dentro de la sala en cuestión se encontraban Delta Estelar, Taladro Espacial y Nave Marina.
« Pero…, comenzó Sayaka desconcertada.
- Son nuestros aparatos…, añadió Hikaru tan sorprendida como su compañera.
- ¿ Qué hacen aquí ? preguntó Tetsuya de un tono firme observando al mismo tiempo intensamente al hombre de piel clara. ¿ No piensa utilizarlos ? »
Al mismo tiempo, Koji había saltado de su asiento y puesto las palmas de sus manos sobre el despacho con el fin de hacer frente al albiniano ; ¡ esta vez, era el colmo ! El piloto sintió como se iba enfureciendo y ni siquiera intentó contenerse.
« ¿ Qué quiere decir ? exclamó dirigiéndose a Zhork mientras sus ojos parecían lanzar chispas. ¡ No sólo usted nos trajo aquí contra nuestra voluntad sino que además de eso, se apoderó de nuestros aparatos ! ¿ Pero qué se cree ? ¡ Cree que tiene derecho a todo ! ¿ Sabe lo que necesita ? ¡ Una buena lección, y me encantaría dársela !
- ¡ Siéntese ! », les respondió firmemente el hombre de piel clara.
Ambos se desafiaron con la mirada ; la tensión que existía entre ellos era claramente perceptible. Temiendo que la situación se empeorase, Sayaka se levantó a su vez y colocó una mano tranquilizadora sobre el brazo del terrícola mientras que Hikaru se mordía los labios de inquietud y que Tetsuya estaba listo a intervenir para calmar al joven a quien encontraba definitivamente demasiado impulsivo.
« Haz lo que te dice, le mandó la hija de Yumi. Haz lo que te dice y cálmate. »
Koji volvió la cabeza hacia ella y cruzó su mirada durante unos momentos, luego echó una ojeada en dirección de la puerta ; los hombres que allí estaban, armados de sus lazos, parecían listos para contraatacar. El piloto suspiró, apretó los puños con el fin de intentar canalizar su cólera y se volvió a sentar bajando los ojos. Se abstuvo de pronunciar la más mínima palabra, pero pensó que Zhork no perdía nada por esperar ¡ era cierto que por el momento el albiniano estaba en posición de fuerza pero llegaría un día en que pagaría su audacia !
« Su entrenamiento comienza pasado mañana entre la primera y la segunda comida, anunció el albiniano de un tono que no hubiera aceptado ninguna objeción. Ya sé que todos ustedes son pilotos confirmados pero ignoro si ustedes cuatro conocen el funcionamiento de esos aparatos.
- Tetsuya y yo nunca los hemos pilotado, le informó Sayaka.
- Entonces Hikaru y Koji les enseñarán como hacerlo, le respondió Zhork con firmeza.
- No necesito que me enseñen nada, afirmó Tetsuya seguro de sí mismo. Puedo desenvolverme solo.
- Como quiera, respondió el hombre de piel clara. Organícense como mejor les convenga, lo único que cuenta es el resultado. Puesto que hace mucho calor en la superficie los entrenamientos no durarán mucho, y les proporcionaremos suficiente agua para que se refresquen. Ustedes señores, se entrenarán todos los días, mientras que ustedes, señoritas, lo harán uno de cada dos días, por turnos. Deseo que una de ustedes se quede en la ciudad en caso de que sus compañeros quisieran hacerme una jugarreta. Es decir, me servirá de rehén.
- ¿ Qué jugarreta podríamos hacerle ? se asombró Tetsuya.
- Probablemente ninguna, respondió el albiniano. Si intentasen escaparse no podrían sobrevivir mucho tiempo fuera de la ciudad y sus aparatos no les permiten abandonar nuestro planeta. Pero prefiero tomar mis precauciones ; no olvido que forman parte de una raza inteligente.
- Me gustaría hacerle una pregunta, intervino Hikaru. En un primer tiempo, parece interesarse por el príncipe de Fleed. ¿ Por qué ?
- Para ser exacto, es Grendizer quien me interesaba. Un robot es mucho más potente que sus aparatos, habría sido más eficaz que ellos. Evidentemente, estaban los Mazingers pero son demasiado grandes para ser transportados por nuestras naves y no pueden desplazarse en el espacio. »
Se habían dicho todo. Zhork se despidió de los terrícolas y encargó a sus hombres que los acompañaran hasta su zona de habitación. Durante todo el trayecto, ninguno de los jóvenes pronunció la más mínima palabra. Solamente cuando se encontraron solos en su apartamento, Koji exclamó :
« ¿ Entienden algo ? Verdaderamente yo no comprendo nada.
- Yo soy como tú, le respondió Sayaka, no veo claro donde Zhork quiere llegar. »
Repentinamente, Hikaru se dirigió hacia la puerta, la abrió de manera bastante brusca, salió del local y la cerró de un golpe tras ella. Los tres terrícolas se miraron, sorprendidos.
« ¿ Qué le pasa ? se asombró Koji. Parece como si estuviese enfadada.
- No va bien, le respondió Sayaka suspirando. Aunque esta mañana ha comido bastante correctamente, no se puede decir lo mismo de la segunda comida. Si sigue así, terminará por enfermar.
- Déjenla tranquila, masculló Tetsuya, ya se le pasará. Concentrémonos más bien en nuestro objetivo. »
Sayaka y Koji se sentaron en la alfombra suspirando y se concentraron en los esquemas que debían estudiar. Tetsuya los observó unos instantes, y luego comenzó a hablar.
« No hacía alusión a eso. »
Sus dos camaradas levantaron la cabeza, sorprendidos, y vieron como ordenaba su hoja en el armario, del cual sacó el plano de la ciudad.
« Debe estar muy oscuro en el interior de los conductos de ventilación, no podremos consultar el plano, debemos memorizar la dirección que debemos tomar para llegar hasta el vestíbulo central. Sayaka, tú y Hikaru se quedarán aquí. Yo, iré a la zona 5 mañana entre las dos primeras comidas. Koji, si quieres venir también.
- Naturalmente, asintió éste levantándose.
- Venga tenemos trabajo, ya estudiarás la nave más tarde. »
Cuando la hija de Makiba regresó encontró a sus tres amigos en plena concentración, los dos muchachos inclinados sobre el plano y Sayaka concentrada en los esquemas de la nave albiniana. Hikaru iba acompañada de Luna, la cual llevaba una bandeja donde había un plato de verduras y carne, una bebida y un postre. Después de haber dejado la comida sobre uno de los cubos, la joven de piel clara salió del local mientras que la terrícola se sentaba y comenzaba a comer. Los otros tres lo observaban con estupefacción al constatar que devoraba los platos con gran placer.
« Estoy contenta de ver que recuperas el apetito, comentó la hija de Yumi, con una sonrisa en los labios.
- Es necesario, respondió Hikaru entre dos bocados. Debo estar en forma para llevar a cabo la tarea que Zhork nos encomendó. En cuanto haya terminado de comer, me aprenderé estos esquemas de memoria. ¿ Así que quiere que destruyamos sus naves ? Pues bien, voy a encargarme de ello con mucho gusto. ¡ Va a ver de lo que soy capaz después de haber combatido junto a el príncipe de Fleed ! »
Sayaka y Koji intercambiaron una mirada cómplice y satisfecha ; estaban encantados de ver como Hikaru recuperaba el ánimo, seguidamente, tras el llamamiento al orden de Tetsuya, se volvieron a concentrar inmediatamente en su trabajo.
Al día siguiente, después de haber obtenido una cuerda, los dos muchachos emprendieron la exploración de los conductos de ventilación, no sin haber recibido los consejos previos de las muchachas : desplazarse lo más silenciosamente posible con el fin de evitar alertar a los albinianos que se encontraban en los locales y estar a la hora para la comida siguiente. Los cubos les permitieron llegar hasta las rejillas del techo que levantaron con facilidad debido a que no eran muy pesadas y estaban fijadas solamente por uno de sus lados. Tetsuya había pasado delante de Koji y éste último lo seguía. Los tubos por los que avanzaban eran lo suficientemente anchos para que pudiesen desplazarse fácilmente boca abajo sólo el aire propulsado del interior les molestaba un poco. Los locales ocupados por los habitantes de la ciudad les permitían ver alrededor claramente gracias a su alumbrado. Su exploración se complicó cuando penetraron en la zona 5 ; en efecto, solamente el pasillo estaba iluminado gracias a la presencia de los albinianos que guardaban el acceso. Las salas en las que se encontraban las naves eran demasiado oscuras para que los terrícolas pudiesen distinguir algo ; así es que se vieron obligados a bajar para poder encenderlas y ver así lo que contenían. En cada una de las tres primeras, se encontraban dos naves albinianas que sólo se diferenciaban por su tamaño. Cuando llegaron a la cuarta sala, y después de haber fijado la cuerda en la rejilla de ventilación, Koji descendió y se dirigió a ciegas hacia el interruptor. Una vez que la habitación estuvo iluminada, los jóvenes constataron que sus aparatos se encontraban allí y Tetsuya descendió a su vez. Ambos se apresuraron a visitar las cabinas de control de las naves con el fin de ver si aún estaban allí sus pistolas láser. Aunque no se hacían ninguna ilusión, se decepcionaron un poco al ver que sus armas no estaban. Salieron de las cabinas y permanecieron a pocos pasos de los aparatos.
« Bueno, concluyó Tetsuya mirando las naves, mañana tendremos una idea más precisa del modo como las cosas se presentan en superficie. Durante los próximos días, seguiremos explorando la zona 5.
- Puedes ocuparte solo, le respondió Koji. Yo me encargaré de la zona 1, me gustaría saber si puedo encontrar información que nos permita llegar hasta la Tierra.
- Como quieras, nos tendremos que proporcionar una segunda cuerda, preferiblemente en un local diferente de aquel donde cogimos la primera para no correr el riesgo de que duden de nosotros.
Koji sacudió la cabeza en señal de consentimiento. Tetsuya observó al muchacho con insistencia durante unos momentos luego, dirigiendo de nuevo su mirada hacia las máquinas, le preguntó :
« Si me pasara algo, sabrías desenvolverte solo, ¿ no es cierto ?
- ¿ Si sucediese algo ? repitió Koji sorprendido. ¿ Por qué me dices eso ? No te pasará nada, nos iremos los cuatro de aquí, sanos y salvos.
- No has respondido a mi pregunta, insistió su interlocutor.
- Por supuesto, que podría desenvolverme sin ti, pero…
- Cuando llegue a controlar suficientemente estos aparatos, le interrumpió tranquilamente Tetsuya, iré a explorar este planeta.
- ¿ Qué ? ¿ Es una broma ? exclamó Koji, cada vez más sorprendido. No veo lo que la exploración de un planeta desértico podría aportarnos. Basta con que encontremos la información que necesitamos e irnos. En cambio, quizá necesitemos dos naves para llevar nuestros aparatos ; espero simplemente que no nos hagan falta tres, tengo la impresión de que las muchachas no desean pilotar esos naves.
- Ya lo veremos, continuó Tetsuya siempre tan tranquilamente. Algunos son más grandes que otros, quizá su bodega puede alojar dos. Sin embargo, tengo algo que hacer mejor esperando ; mi primer objetivo consiste en descubrir lo que se oculta en este planeta.
- ¿ Ah sí ? contestó Koji. ¿ Y piensas verdaderamente que voy a dejar que te sacrifiques inútilmente ? Me conoces mal.
- No es un sacrificio, prosiguió su interlocutor volviéndose hacia él. Seguramente hay cosas más interesantes a descubrir en Albina. No me digas que piensas verdaderamente que este planeta es totalmente desértico, esto no sería lógico, lo sabes tan bien como yo. Por otra parte, el proyecto de Zhork también me intriga. ¿ Por qué quiere que destruyamos sus naves ? En realidad, estoy persuadido de que nos oculta muchas cosas y quiero descubrirlas. »
El muchacho no supo que responder y se limitó a sostener la mirada interrogadora de Tetsuya ; para él también era evidente que Zhork les disimulaba una parte de la verdad ¿ pero era verdaderamente necesario intentar aclarar la situación ? ¿ No debía limitarse únicamente su objetivo en regresar a su planeta lo más rápidamente posible, tanto más cuanto que eran responsables de sus compañeras ?
« Me extraña que te preocupes también de mí, dijo por fin Tetsuya de un tono neutro. ¿ Qué importancia tengo para ti ?
- ¿ Qué ? le respondió Koji, cada vez más confundido. ¿ Pero qué dices ? ¿ Por qué no me preocuparía de ti ?
- Por otra parte, prosiguió el piloto sin responder a la pregunta que se le acababa de hacer, nunca he comprendido tu actitud hacia mí.
- ¿ Pero de qué hablas ?
- ¿ Por qué te mostraste tan atento después del fallecimiento de Kenzo ? ¿ Te diste cuenta que había fallecido por mi culpa ? ¡ Hubieras debido detestarme ! »
Koji le miró estupefacto. Sentía una opresión en el pecho al recordar aquel evento doloroso y apretó los puños dándole la espalda a su interlocutor. ¿ Por qué le hablaba de su padre ahora ? ¡ Verdaderamente no era el momento !
« No tengo ganas de hablar de eso, replicó el joven de un tono firme. Vámonos. »
Tetsuya no insistió y tomaron el camino de su zona de habitación por el interior de los conductos de ventilación. Los dos pilotos no volvieron a hablar de Kenzo Kabuto pero, por la noche antes de dormirse, cuando se encontraron solos dentro de la cavidad que les servía de cama, no pudieron impedirse pensar en los trágicos eventos que habían precedido su victoria contra los Mikenes.
A partir del día siguiente, los terrícolas empezaron sus sesiones de entrenamiento al exterior. Pudieron constatar que efectivamente hacía bastante calor en la superficie y que el planeta, o al menos la zona que recorrían, era por lo menos desértica : arena a pérdida de vista, algunas rocas esparcidas un poco por todas partes, ningún punto de agua, ni el menor rastro de vegetación. Durante estas sesiones, Zhork y sus hombres los acompañaban. El albiniano quería seguir de cerca el trabajo de los pilotos y evaluar sus progresos. Los jóvenes ocupaban el resto de su tiempo a su manera y los dos muchachos siguieron explorando la ciudad utilizando los conductos de ventilación. Koji sólo había podido acceder al despacho de Zhork durante las horas de las comidas ya que el albiniano lo ocupaba el resto del tiempo ; lo había explorado minuciosamente pero no había descubierto lo que buscaba. Sin embargo, los dos pilotos no se desesperaban y proseguían sus investigaciones.
Una mañana, mientras que Hikaru y los muchachos regresaban de su sesión de entrenamiento, Zhork les anunció que estaba satisfecho de sus resultados y que había programado el combate final para el día siguiente un poco antes de la segunda comida. Los jóvenes habían intentado obtener precisiones sobre las motivaciones del albiniano y, sobre todo, sobre lo que sería de ellos si terminasen victoriosos pero éste no había querido revelarles nada. Solamente les había precisado que dejaba a las muchachas la elección de decidir quién de las dos permanecería en la ciudad. Al llegar a su local de habitación, los terrícolas pusieron al tanto a Sayaka y luego se ducharon como lo hacían cada vez que regresaban. La jornada se desarrolló en un ambiente taciturno ; Tetsuya, en particular, parecía relativamente preocupado y participó en pocos debates. Con todo, no era el combate en sí lo que preocupaba a los pilotos, se sentían totalmente capaces de acabar con las naves sin problema, puesto que conocían sus puntos débiles y que sus aparatos estarían armados ; ¿ pero qué pasaría una vez qué Zhork hubiera obtenido satisfacción ?
Al día siguiente, Hikaru se levantó la primera, se lavó, se vistió y esperó pacientemente que se despertaran sus camaradas, sentada en la alfombra. Sayaka y Koji se levantaron casi al mismo tiempo y se instalaron junto a ella después de haberse lavado y vestido.
« Tetsuya aún duerme, señaló Sayaka. ¿ Quizá deberíamos despertarlo ?
- Déjalo que descanse un poco más, le aconsejó Hikaru, no parecía estar muy en forma ayer a raíz del anuncio del combate de esta mañana. »
Los golpes que sonaron en la puerta les anunciaron que era la hora de la primera comida. La hija de Makiba se levantó y fue a abrir. Al igual que todas las mañanas, las dos albinianas penetraron en el local y colocaron los platos delante de cada uno de los terrícolas ; fiel a su práctica, Daxia sirvió a Koji el primero. Las muchachas se preparaban a salir de la habitación cuando Zork penetró en ella bruscamente seguido por una docena de hombres. Sorprendidos, los terrícolas lo miraron sin pronunciar ni una palabra.
« ¿ Dónde se encuentra Tetsuya ? les preguntó el albiniano de un tono seco.
- ¿ Tetsuya ? le respondió Sayaka. Le hemos dejado que siguiese durmiendo, no parecía sentirse bien ayer y…
- ¿ Bueno ? ¿ Así que aún duerme ? » le interrumpió el hombre de piel clara abriendo las cortinas de cada una de las cavidades murales.
Los terrícolas intercambiaron una mirada asombrada cuando se dieron cuenta de la ausencia de su camarada.
« Tetsuya no está aquí y uno de sus aparatos ha desaparecido, prosiguió Zhork con el mismo tono, seguramente no es una coincidencia. ¿ Qué piensa hacer ?
- Le aseguro que lo ignoramos, le garantizó Hikaru. Estábamos persuadidos de que estaba durmiendo. »
El albiniano la observó con insistencia antes de declarar :
« Les prohíbo que salgan de su local hasta nueva orden. Mis hombres se quedarán en el pasillo y montarán la guardia. »
A continuación, se acercó a las dos albinianas.
« ¿ Y ustedes ? les preguntó. ¿ Saben algo ? »
Las dos jóvenes sacudieron la cabeza de un lado a otro, Zhork suspiró.
« ¿ Pero cómo ha conseguido cruzar las puertas guardadas ? declaró preocupado. Me pregunto lo que está tramando, pero qué más da, el combate que debía tener lugar esta mañana se ha prorrogado a una fecha ulterior. Hasta entonces, habrá muerto.
- ¿ Cómo muerto ? intervino Koji levantándose de repente, seguido inmediatamente por sus compañeras.
- ¿ Piensan verdaderamente que podrá sobrevivir mucho tiempo al exterior ? prosiguió el albiniano de un tono irónico. ¿ No se han dado cuenta del estado en el que se encuentra nuestro planeta ?
- Pero, sugirió Hikaru repentinamente muy preocupada, quizá pueda encontrar una zona más clemente.
- Les recuerdo que Albina es completamente desértico ; me parece que ya se lo había dicho. No existe ninguna zona más clemente en su superficie. Sólo se puede vivir dentro de la ciudad. Tetsuya se perderá y se morirá de deshidratación.
- Debemos ir a buscarlo, exclamó Koji. ¡ Estoy seguro que aún es posible salvarlo !
- ¡ En absoluto ! replicó el hombre de piel clara. Puesto que desea hacer el imbécil, que asuma las consecuencias hasta el final. Puedo prescindir de él. »
Tras estas palabras, salió de la habitación seguido de sus hombres y de las dos albinianas.
Las dos terrícolas se dejaron caer en la alfombra ; de lo que acababan de enterarse les habido cortado el apetito. Koji se dirigió hacia el armario y abrió las puertas ; la cantimplora de Tetsuya y una de las cuerdas habían desaparecido.
« Utilizó los conductos de ventilación para llegar hasta la sala en la que se encuentran nuestros aparatos, comentó uniéndose a sus compañeras. Estaba persuadido de que existía algo más que no fuese arena en Albina y debo confesar que yo también lo pensaba, pero ahora lo dudo, Zhork me pareció sincero.
- Con todo, es la única explicación posible de la supervivencia de la ciudad, abogó Sayaka.
- No sé, le respondió Koji a media voz, ya no sé qué pensar. »
El muchacho se sentó en la alfombra y se mordió los labios. ¿ Qué debía hacer ? Por supuesto, podía ir fuera y comenzar a buscar a Tetsuya. Zhork no parecía dudarse que pasaban por los conductos de ventilación para llegar hasta otras zonas de la ciudad pero la misión tenía pocas posibilidades de salir victoriosa : por una parte, no tenía ninguna idea de la dirección que había podido tomar el piloto y por otra parte, corría el riesgo también de arriesgar su vida. Si hubiera estado solo, seguramente no lo hubiera dudado, ¿ pero tenía derecho a abandonar a Hikaru y Sayaka ? Ciertamente no, ¿ pero podía permanecer allí sin hacer nada mientras que su hermano iba probablemente a morir ?
