Los derechos : Los personajes y las situaciones de la obra de Go Nagaï y de los animes Mazinger Z, Gran Mazinger, Grendizer, y que se encuentran en esta ficción, son la propiedad de sus autores.
Esta historia es la traducción de mi ficción francesa "D'un monde à l'autre". Soy francesa y me disculpo si cometo faltas en español.
15. El secreto de Albina
Tetsuya, que estaba en el interior de la nave, la cual se encontraba dentro de la gruta y Koji, en la enfermería, en compañía de Daxia, fueron informados de la historia de la ciudad de la arena.
Esta historia había comenzado en uno de los planetas del sistema solar vecino, que era más propicio para el desarrollo de la vida : Albia. En el planeta Albia sólo existían dos continentes poblados de espesos bosques al abrigo de los cuales vivían dos pueblos protegidos contra los rayos solares. Los albinianos y los albianos habían evolucionado en su propio continente durante mucho tiempo sin tener el menor contacto entre ellos. No obstante, era posible que los individuos de ambos pueblos descendiesen de un antepasado común, ya que sus características genéticas eran muy semejantes. Quizá al principio, sólo existía un continente que se había dividido en dos partes, separando los autóctonos en dos pueblos distintos. Y seguidamente, cuando los albianos pudieron explorar los océanos, descubrieron a los albinianos, pero éstos últimos habían evolucionado mucho menos que ellos. Vivían de una manera muy primitiva y las distintas tribus sólo tenían una preocupación : combatirse.
Los albianos eran muy inteligentes, pero a nivel físico eran inferiores : de constitución débil, poca resistencia y los trabajos de fuerza les cansaban rápidamente. Al contrario, los albinianos disponían de capacidades intelectuales mediocres pero eran mucho más fuertes físicamente. Los dos pueblos comprendieron rápidamente las ventajas que podían resultar de una cooperación, y los individuos de cada uno de ellos comenzaron a ejercer las tareas que mejor correspondían a sus aptitudes. En un principio, la mayoría de los albianos y de los albinianos permanecieron en sus respectivos continentes y los intercambios se efectuaban por barco. Aunque algunos albinianos residían en el territorio de los albianos cuando les construían edificios, permanecían muy anexados a su pueblo de origen y no se mezclaban a los miembros del pueblo que los recibían en sus tierras.
Con el paso del tiempo está situación fue evolucionando y fueron formándose parejas entre los individuos de ambos pueblos. Los niños que nacían de dichas uniones presentaban las características de los albianos, o las de los albinianos, o las de ambos pueblos simultáneamente. Algunos de estos últimos disponían de la inteligencia y la resistencia física y algunos de ellos, una vez convertidos en adultos, proyectaron ejercer una soberanía sobre la raza menos inteligente combatiendo al mismo tiempo a la otra. Se produjeron desordenes que fueron empeorándose con el paso del tiempo para transformarse en verdaderas guerras que amenazaron seriamente la supervivencia del pueblo albiano.
A causa de los progresos tecnológicos que se habían realizado, los dirigentes del pueblo amenazado decidieron exilar a Albina a quienes se habían convertido en sus enemigos y, esta fue la razón por la que había salido a la luz la ciudad de arena. El agua, que era accesible cavando muy profundamente el subsuelo y se reinyectaba para que la tierra pudiera filtrarla, constituía el único recurso disponible. Los albinianos aceptaron entonces cooperar otra vez con sus antiguos adversarios, con el fin de garantizar su supervivencia. Entonces les asignaron una región de Albia donde podían ir con el fin de abastecerse en productos alimentarios terrestres y marinos, así como en distintos recursos energéticos gracias a las naves y a las lanzaderas concebidas por los albianos y fabricadas en Albina. A cambio, los albinianos se ocupaban de realizar todo lo que requería una determinada fuerza física y algunos de ellos residían en su planeta de origen, quedándoles terminantemente prohibido emparejarse con los individuos de Albia para evitar que se reprodujese la situación que les había sumido a todos en la guerra. No obstante, a pesar de esta prohibición, las leyes de la genética hacían que naciesen niños que presentaban las características de ambos pueblos, tanto en una sociedad como en la otra ; entre los albinianos, constituían la élite de la ciudad de arena.
« Ya comprendo, concluyó Koji tras haber escuchado el relato de Daxia, pero no veo qué relación tiene esto con nosotros.
- En estos últimos años, le respondió la muchacha, los albianos se dieron cuenta que los albinianos cogían cada vez más materias primas en Albia y quisieron saber más por esta razón enviaron algunos espías a la ciudad de arena.
- ¿ Tú ? supuso el terrícola. Así como Carina, ¿ no es cierto ? Las dos sois albianas con inteligencia y resistencia física a la vez.
- Sí, confirmó la muchacha, no han renunciado a combatirnos. En realidad, según lo que pude comprender, da la impresión de que Zhork es el principal responsable ; llegó a convencer a los dirigentes de la ciudad pero sabe muy bien que el resultado de una guerra entre nuestros dos pueblos sería muy incierto. Disponemos de las mismas naves, puesto que les proporcionamos los planes, y los dominantes no poseen afortunadamente los medios materiales para perfeccionarlos o armarlos.
- Pero a pesar de todo consiguieron fabricar los lazos, señaló el piloto. Podrían diseñar otras armas.
- No, rectificó Daxia, los albianos fueron quienes se los proporcionaron ».
Esta última declaración sorprendió a Koji y lanzó una mirada interrogadora a su interlocutora preguntándose por qué los habitantes de Albia proporcionaban armas al pueblo de la ciudad de arena, mientras que las relaciones que existían entre ellos hubieran dado a pensar lo contrario. La muchacha, que se había dado cuenta de su asombro, le respondió inmediatamente.
« Los lazos no son armas, explicó. Han sido fabricados para atrapar a los animales de Albia que sirven de alimento ya que viven en libertad y son salvajes ; no es posible acercarse a ellos.
- De acuerdo. Y los guantes que llevan los hombres de Zhork los protegen.
- No, los guantes forman parte simplemente de su uniforme. Sólo la zona central del lazo paraliza, los extremos son inofensivos.
- Comprendo. Entonces los albinianos han pensado utilizarnos para luchar contra ustedes.
- Eso es. Han empleado algunas de las naves para buscar en otro sitio lo que no tenían en su casa. Zhork se marchó hace numerosos años pero la guerra que tuvo lugar en su planeta retrasó sus proyectos. Después de que vencisteis a los veganos, otras naves se unieron a ellos, y evidentemente, Carina y yo formábamos parte de la tripulación. Desgraciadamente, ella cometió un error y la descubrieron. Sabiendo que sería ejecutada, se jugó el todo por el todo y se escapó con el fin de avisarles.
- ¡ Hmm !… Quizá si la vida en Albina fuese más agradable, no intentarían combatirles más, supuso el piloto.
- Es posible, admitió la muchacha, pero no seguro, lo llevan metido en el cuerpo. No obstante, hemos buscado otro planeta habitable. Encontramos otro no muy lejano : un magnífico planeta que, excepto algunas zonas desérticas, se asemeja mucho a Albia y que posee importantes recursos energéticos.
- ¿ Importantes recursos energéticos ? repitió Koji, pensativo.
- Sí, ¿ por qué ?
- No, nada, respondió el terrícola esbozando una sonrisa. Solamente pensaba que…»
El muchacho hizo una pausa y luego se echó a reír.
« ¡ Definitivamente todos buscan lo mismo ! exclamó. Los terrícolas también están en búsqueda de nuevas fuentes de energía y estamos construyendo una nave para ver si podemos encontrar energía en otro lugar. Perdona que te haya interrumpido, continúa.
- Decía que habíamos descubierto un planeta que podía acogerlos, prosiguió la albiana. Desgraciadamente, los pioneros que se instalaron allí no sobrevivieron y no pudimos determinar de qué habían muerto. Sin duda alguna, este planeta no conviene a nuestros organismos. Por consiguiente, renunciamos a ello.
- Hmm… que pena…, lamentó el muchacho. No sé si estás al corriente, intentaron destruir una de nuestras centrales.
- Sí, lo sé. Temen que la energía fotónica les brinde la posibilidad de desplazaros demasiado fácilmente por el universo.
- ¿ Y qué problema puede plantearles eso ? se asombró el terrícola al no ver ninguna relación en ello.
- Piensan que entonces ustedes podrían combatirlos.
- ¿ Combatirlos ? exclamó el muchacho confundido. ¡ Vaya idea ! ¿ Por qué haríamos algo así ?
- Sólo razonan en términos de combate, Koji, sólo tienen eso en mente, ven enemigos por todas partes.
- ¿ Tienen la intención de regresar a la Tierra para efectuar otra tentativa ? »
Daxia se encogió de hombros.
« Por el momento, tienen otras preocupaciones, pero si su proyecto sale bien, podría ser. Koji, tú y tus amigos, disponéis de los medios de vencernos. Vuestros aparatos están armados y sé que tú y Tetsuya sois excelentes pilotos. Además, habéis seguido un buen entrenamiento. »
Daxia se paró y buscó la mirada del muchacho ; Koji se dio cuenta de su temor.
« No te preocupes, la tranquilizó, no tengo la intención de combatirles y sé que los demás compartirán mi opinión. Solamente… Zhork guardará, sin duda alguna, una de las muchachas como rehén, no podemos correr el riesgo de que le haga daño, así que la única solución, es tomar la delantera. También debemos encontrar a Tetsuya…
- No te preocupes, le interrumpió la muchacha, tengo un cómplice al exterior, posee una nave en la que se alberga y que le permite abastecerse regularmente en Albia. No he podido ponerme en contacto con él desde que se marchó tu amigo pero vigila la ciudad, seguramente se ha ocupado de él. »
Aliviado de enterarse de eso, Koji reflexionó rápidamente. Si no quería que Zhork pudiera utilizar una de las muchachas para ejercer presión sobre él, era preferible abandonar la ciudad cuanto antes a bordo de sus aparatos. Daxia le comunicó que la información necesaria para su regreso a la Tierra se encontraba en el ordenador de a bordo de la nave de Zhork y Koji decidió apoderarse de él. Con el fin de no despertar sospechas, el piloto se acostó de nuevo sobre la mesa móvil y la albiana lo llevó al interior de su local de vivienda. Cuando ésta se marchó, el terrícola puso al corriente a sus compañeras de lo que se había enterado y de su proyecto de fuga.
Poco después, los tres muchachos se introdujeron por los conductos de ventilación para llegar hasta el local en el que se encontraba Nave Marina y Delta Estelar. Tras haber contactado a su cómplice e informarle del proyecto de fuga de los terrícolas, Daxia debía reunirse con ellos allí, ya que era la única en poder indicarles la nave de Zhork pero no iría más lejos, estaba obligada a llevar a cabo su tarea de espionaje dentro de la ciudad y no podía arriesgarse a que la descubrieran.
En el recinto de la zona 1, sentado en su escritorio, Zhork pensaba en Tetsuya. Sabía que el piloto no podría sobrevivir mucho tiempo al exterior y se preguntaba si era razonable la decisión de no ir en su búsqueda. Echó una ojeada a la pantalla en la que podía percibir la sala que albergaba los aparatos terrícolas, y seguidamente lanzó un suspiro desviando su mirada de la imagen. Durante el combate que pensaba llevar a cabo en Albia y con el fin de no arriesgarse lo más mínimo, debería guardar imperativamente uno de los terrícolas como rehén ; sólo podría contar con dos naves para vencer a los albianos. De todos modos, quizá fuera suficiente, ya que las naves de sus enemigos no estarían armadas, y él mismo y sus hombres estarían preparados, no obstante, hubiera preferido disponer de tres pilotos. El combate que sus presos deberían llevar a cabo contra los aparatos albinianos y que se había retrasado a causa de la desaparición de Tetsuya le daría una idea de las posibilidades de éxito de su proyecto. No obstante, sería demasiado tarde para volver atrás llegado el caso. Zhork miró de nuevo la pantalla y frunció inmediatamente las cejas : algunos individuos estaban cerca de Nave Marina. ¿ Quiénes eran y qué hacían allí ? Intrigado, el albiniano se levantó, se acercó al teclado de mando, giró un botón con el fin de agrandar la imagen y creyó que iba a ahogarse de estupefacción : aunque los veía de espaldas, no había ninguna duda ; debido al color de su cabellera, sólo podía tratarse de los tres terrícolas. Una albiniana se encontraba cerca de ellos… Zhork gruñó de cólera, no tenía que perder ni un minuto ; sin ni siquiera perder tiempo en apagar el ordenador, salió precipitadamente fuera de su despacho.
Al mismo tiempo en la zona 5, Sayaka se sentaba a bordo de Delta Estelar mientras que Hikaru intentaba convencer a Koji de acompañarlos.
« Deberías venir con nosotros, le declaró con un tono que deseaba fuese convincente. ¿ Qué hará si no consigue pilotar su nave ?
- Lo conseguiré, le aseguró el piloto. De todas maneras no tengo elección, las informaciones que necesito para llegar a la Tierra se encuentran a bordo del aparato de Zhork, así que tendré que desenvolverme.
- Tengo un mal presentimiento, añadió la muchacha preocupada. Podríamos contentarnos llegar hasta Albia con un aparato que se encontrase al exterior. Quizá los albianos pudieran ayudarnos o quizá Daxia podría enviarnos esos datos a continuación.
- Quizá sí o quizá no, la interrumpió el terrícola de un tono firme. Es inútil perder tiempo en discusiones, sube a bordo de Nave Marina y abandona la ciudad. Yo debería reunirme con vosotros dentro de un momento y si no lo consigo, iros en dirección a Albia con Tetsuya, pero sobre todo no os quedéis aquí, no deseo lo más mínimo que Zhork os utilice para ejercer presión sobre mí. »
Hikaru lanzó un suspiro pero obedeció ; se instaló dentro de la cabina de control de Nave Marina y arrancó. Koji observó como los aparatos cogían la carretera subterránea que debía conducirlos fuera y luego, girándose hacia la albiana, le hizo una señal de seguirlo. Ambos treparon a lo largo de la cuerda que estaba enganchada en una de las rejillas de aireación para llegar hasta el local en el que se encontraba la nave deseada. Cuando llegaron, Daxia les indicó el aparato adecuado entre los tres que se encontraban allí y entraron dentro. La albiana condujo al piloto a la cabina de control, luego Koji la acompañó hasta la puerta de la nave.
« Sabes declaró ella, antes no dije nada pero estoy tan preocupada como Hikaru. Se prudente.
- No te preocupes, le respondió, y gracias por todo. »
Tras un momento de vacilación, la muchacha se dio media vuelta y se dirigió hacia la cuerda que colgaba en el vacío, luego hizo una señal con la mano al piloto, el cual le respondió del mismo modo. Se agarró a la cuerda y comenzó su ascensión bajo la mirada del terrícola que esperaba que se encontrase en el interior de los conductos de ventilación para irse. En aquel momento la puerta del local se abrió precipitadamente Koji sólo tuvo tiempo de percibir un lazo que iba muy rápido y que golpeó el brazo derecho de la muchacha, la cual lanzó un grito antes de caer al suelo. El piloto constató con despecho que un grupo de albinianos acababa de penetrar en el hangar.
« Veo que llego justo a tiempo, lanzó Zhork al muchacho. ¡ Enhorabuena, te has desenvuelto muy bien ! Cuando me di cuenta que Delta Estelar y Nave Marina habían desaparecido, sabía que no te irías sin lo esencial. ¡ Y ahora, sal de la nave !
- ¡ No Koji ! gritó Daxia. ¡ Vete !
- Sabes lo que le sucederá si cierras esta puerta, dijo Zhork de un aire amenazador. ¡ Recuerdas lo que le pasó a Carina, así que sal de ahí !
- Vete Koji, repitió la muchacha con un tono firme. De todos modos, que te vayas o no, me matará, así que ya puedes irte. »
Koji apretó los puños con rabia ; ¡ fracasar estando tan cerca del objetivo, era demasiado estúpido ! Afortunadamente que Hikaru y Sayaka ya estaban fuera y esperaba que estuviesen fuera del alcance del albiniano y de sus cómplices. Por su parte, no tenía la intención de abandonar a la muchacha, no podía hacerlo, era necesario que intentase algo para salvarla, pero por ahora no lograba ver lo que podía hacer. Resignado, dio un paso hacia delante y salió de la nave mirando fijamente a Zhork. Éste tendió la mano a uno de sus hombres que le entregó su lazo.
« Me ocuparé de ello con mucho gusto », pronunció dirigiéndose al terrícola.
Zhork lanzó el lazo en dirección del piloto, que tuvo que echarse de lado para evitarlo, luego rodó por el suelo alejándose así de la puerta de la nave. No obstante, Koji ya sabía que era inútil, que tarde o temprano se vería obligado a ir, pero no tenía ganas de ceder demasiado fácilmente. Mientras que los albinianos observaban la escena con un interés no disimulado, Daxia se levantó frotándose el brazo derecho con su mano izquierda. Debido a que Koji se había desplazado, Zhork y sus hombres quedaban de espaldas a la muchacha lo que le dio una idea al terrícola : si conseguía concentrar la atención de los albinianos hacia él, quizá Daxia podría llegar hasta el aparato y abandonar la ciudad. No sólo salvaría su vida, sino que los terrícolas podrían tener acceso a la información necesaria para su regreso.
« No está nada de mal, comentó Zhork con una determinada satisfacción teñida de sorpresa. Vamos a ver si puedes repetirlo. »
Koji se levantó y dio unos pasos con el fin de separarse un poco más de la entrada de la nave, esperando que Daxia comprendiese lo que esperaba de ella. Los hombres se dieron la vuelta para seguir con la mirada al terrícola, mientras que su jefe se apoderaba de otro de sus lazos. En ese momento es cuando la muchacha se echó a correr.
« ¡ Jefe ! », gritó uno de los hombres señalándola con el dedo.
Sorprendido, Zhork desvió su mirada del terrícola. En cuanto realizó lo que estaba pasando, lanzó el lazo que tenía en la mano en dirección de la muchacha pero ésta fue más rápida que él, y la arma sólo golpeó la puerta que se cerró una vez que ella entró.
« No importa, comentó el hombre de piel clara dirigiéndose a sus subordinados. No pienso que sepa pilotarlo, pero si a pesar de todo despegase, síganla con las otras dos naves y destrúyanla una vez que esté fuera de la ciudad. »
Luego, volvió a fijarse en Koji que se preguntaba con inquietud si la albiana conseguiría escaparse.
« Bueno qué, le provocó con insolencia Zhork cogiendo al mismo tiempo otro lazo. ¿ Qué te parece ? ¿ También piensas poder evitarlo ?
- No eres más que un cobarde, le lanzó el muchacho con tono despreciativo. Asesinas a las muchachas sin defensa y atacas a gente desarmada.
- Si haces alusión a Carina, respondió su interlocutor, te confieso que no me compadezco de los espías. Lo mismo sucede con las personas que obstaculizan mis proyectos. Dentro de unos días, en cuanto hayan muerto tus amigos, os conduciremos a ti y a Daxia a la superficie y os abandonaremos. Recuperaremos vuestros aparatos y enseñaremos a nuestros pilotos a utilizarlos para llevar a cabo nuestro proyecto, esto requerirá un poco más de tiempo que lo previsto. Pero ahora, tengo curiosidad por saber de lo que eres capaz. »
Koji comenzó a encolerizarse. Lamentaba de veras no poder dar una buena lección a su adversario, pero cada vez estaba más decidido a hacer lo máximo para resistir el mayor tiempo posible. Así que por segunda vez, evitó la arma que le arrojaron. Sin embargo, esta vez, no se encontraba demasiado lejos del lugar donde se había caído el lazo, y recordando las palabras de Daxia, atrapó uno de los extremos y se levantó para enfrentarse al albiniano.
« Cada vez mejor, exclamó este último, ¿ pero qué esperas ? No te servirá de mucho, somos varios y tú estás solo. Vamos a ver si puedes evitar dos simultáneamente. »
Koji lanzó una ojeada a la nave, seguía sin arrancar. Quizá Zhork tenía razón al pensar que la albiana no sabía pilotarla, en cuyo caso la atraparían sin lugar a dudas. Sintiéndose contrariado, el muchacho intentó tranquilizarse : ¿ por qué Daxia se habría molestado en coger el aparato si no era capaz de pilotarlo ? Volvió a mirar al albiniano a quien dos de sus hombres le estaban entregando un lazo mientras que una voz femenina llamó la atención de todos :
« ¡ Koji ! ¡ Atrapa esto !
- ¿ Qué es ? » masculló Zhork dándose la vuelta hacia la entrada de la nave de la que procedía la voz.
El terrícola tuvo justo el tiempo de coger al vuelo el objeto que acababa de lanzarle Daxia, sin por ello soltar su lazo, cuando un sentimiento de triunfo se apoderó inmediatamente de él : ¡ el objeto que acababa de aterrizar entre sus manos era su pistola láser ! Bajo la mirada estupefacta de sus hombres, el albiniano lanzó entonces sus dos lazos en dirección del terrícola, pero éste disparó a cada uno de ellos frenándoles su impulso, cayeron al suelo.
« ¡ Cójanlo ! » gritó enfurecido el jefe del grupo a sus subordinados mientras que los dos hombres que aún tenían un lazo en sus manos lanzaban su arma, a la cual Koji no le costó mucho contraatacar.
« ¡ Maldito ! gruñó Zhork dirigiéndose hacia la salida de la sala precedido de sus hombres. ¡ Aún no he dicho mi última palabra ! ¡ No pierdes nada por esperar ! »
Al mismo tiempo que esbozaba una sonrisa de satisfacción, el terrícola arrojó el lazo que tenía entre las manos ; éste se enrolló alrededor de los muslos del albiniano, tropezando y cayendo de narices al suelo al mismo tiempo que lanzaba una palabrota. El muchacho se acercó a él.
« ¿ Bueno ? Le provocó con insolencia. ¿ Qué dice de esto ? Parece que los roles se han invertido por una vez.
- ¡ Ven deprisa Koji ! le intimó la albiana. Los refuerzos no tardarán en llegar.
- No sin llevar nuestro precioso botín, le respondió el terrícola agarrando a Zhork y arrastrándolo hasta la nave.
- Si crees que vas a salirte fácilmente con la tuya, amenazó el hombre de la piel clara, te equivocas de medio a medio.
- ¡ Sigue hablando que no te escucho ! respondió Koji echándose a reír. ¡ Esta vez, has caído en la trampa ! »
Después de haber encerrado a Zhork en una de las habitaciones del aparato albinio, los muchachos llegaron al puesto de pilotaje. Puesto que Daxia no sabía pilotar, el terrícola se instaló al mando y no tardó en arrancar el aparato que cogió la ruta subterránea que debía conducirles hasta la superficie. El cómplice de la joven albiana les esperaba fuera acompañado de Sayaka, Hikaru y Tetsuya. Cuando los tres aparatos se instalaron en las bodegas de las naves, éstas despegaron en dirección de Albia.
El planeta, situado en el sistema solar vecino, era verde y hospitalario. Los albianos vivían en ciudades cuyos edificios se habían construido en medio de frondosos bosques dentro de los cuales no podían penetrar las naves. Se habían creado algunas pistas de aterrizaje en inmensos claros artificiales. A su llegada, los viajeros fueron recibidos por un emisario del Gobierno, que les esperaba a bordo de un vehículo que se asemejaba mucho a los que recorrían los pasillos que comunicaban las distintas zonas de la ciudad subterránea de Albina. No obstante, este vehículo estaba pensado para circular por los caminos de tierra de las zonas forestales de Albia.
Cuando llegaron a su destino, los terrícolas pudieron constatar que la ciudad albiana se integraba de manera armoniosa en el medio ambiente : los edificios eran de pequeño tamaño, construidos de piedra y separados entre sí por árboles y caminos herbosos. Una de las casas se puso a disposición de los muchachos, quienes apreciaron disponer cada uno de ellos de una habitación, tras haber conocido el tamaño minúsculo de los locales de la ciudad de arena. Al día siguiente, les condujeron a la residencia del dirigente de Albia, quien les dio las gracias por haberles entregado Zhork y les preguntó si preferían vivir en una de las ciudades del pueblo albiano o si deseaban regresar a la Tierra. Los jóvenes eligieron la segunda propuesta por unanimidad y sin dudarlo un minuto ; entonces decidieron que dos naves los llevarían a su planeta de origen en los próximos días.
A continuación, Daxia acompañó a los terrícolas hasta su lugar de vida y les deseó un buen viaje de regreso ; no los volvería a ver antes de que se marcharan. Cuando iba a despedirse de ellos, informó a Koji que deseaba hablarle a solas y le propuso dar un pequeño paseo por el bosque. A Sayaka no le gustó mucho esto, pero se abstuvo de hacer el menor comentario ; después de todo, el terrícola regresaría a la Tierra y esto era lo más importante.
Cuando los dos jóvenes se encontraron a solas, Daxia declaró a Koji que le hubiera gustado mucho que se quedase en Albia pero que comprendía y respetaba su deseo. El muchacho se dio cuenta entonces de que Sayaka no se había equivocado al sospechar que él le gustaba a la albiana pero estos sentimientos no eran recíprocos, no contestó nada. Luego, la muchacha le entregó una hoja de papel que contenía las informaciones que le permitirían llegar hasta el planeta que los albianos habían destinado a los albinianos en otra época.
« Me pareció comprender que los terrícolas están en búsqueda de nuevas fuentes de energía, declaró. He obtenido de nuestro dirigente la autorización de comunicarle los datos que permitirán llegar a este planeta que posee valiosos recursos energéticos.
- Pero ¿ por qué ? se asombró el muchacho. Les pertenece a ustedes, puesto que ustedes lo descubrieron.
- Ya te lo he dicho, le recordó la albiana. Seguramente, su atmósfera no conviene a nuestros organismos, no volveremos más, así que es preferible que otro pueblo saque provecho de él. Dicho esto, no te oculto que dudé antes de decidirme a comunicarte esta información. Espero que no se trate de un regalo envenenado y que no tengáis los mismos problemas que nosotros. Sed prudentes si vais allí. »
Koji se lo prometió y luego regresaron a la ciudad y se dijeron adiós.
Días más tarde, en el centro de investigación espacial del profesor Umon, todo el mundo se atareaba. Unas horas antes, una nave albiana se había puesto en contacto con Dahohi con el fin de anunciar el regreso de los terrícolas. La noticia se acogió tanto con alegría como con alivio, y había decidido aprovechar este lapso de tiempo para intentar reunir a todos los allegados de los jóvenes. Al principio de la tarde, los supervivientes de Albina penetraban por fin en la gran sala del centro, donde tuvieron la alegría de encontrarse con quienes les esperaban con ansiedad desde el triste día de su desaparición. Todos estaban allí : Jun, la hermana de Tetsuya, el profesor Yumi, el profesor Umon y sus tres ayudantes, Boss acompañado de Nuke y Mucha, Goro y por último Makiba, que a causa de un resfriado estuvo en la cama durante varios días a raíz de sus repetidos rezos bajo el agua helada de una cascada con el fin de implorar el regreso de su amada hija. Aún no se había recuperado por completo pero deseaba estar presente en esta velada. Koji no se olvidó de saludar a los supranianos a través del ordenador y tuvo que prometer a Shan que le contaría todo en cuanto tuviese un momento de libertad. Hikaru preguntó a Umon si tenía noticias de Fleed y se enteró con tristeza de que los fleedianos seguían sin manifestarse ; esta revelación fue el único punto negro de esa inolvidable velada.
Cuando llegó la hora de la cena, el profesor Umon invitó a todo el mundo a pasar al salón y los invitados comenzaron a comer el primer plato, que era una sopa, en un ambiente relajado. Todas las personas presentes se deleitaron, Sayaka se volvió a servir, Koji hizo lo mismo vanagloriando al mismo tiempo el sabor y aroma de ese plato que no dudó en calificar de excepcional, sin darse cuenta de que Yumi le observaba de manera divertida.
« Doctor, declaró Hikaru a Umon, Koji tiene razón, esta sopa es verdaderamente deliciosa y me gustaría conocer la receta.
- Ningún problema, le respondió el investigador, basta con preguntárselo a la cocinera. Y hablando de ella, aquí llega. »
Cuando vio a la muchacha entrar en la habitación, Koji se quedó estupefacto durante unos instantes, incapaz de hacer el más mínimo movimiento.
« Misato…, murmuró mirándola fijamente.
- Para aquellos que no la conocen, declaró el profesor Yumi, ésta es Misato, una prima de Boss. Trabajó en el laboratorio de energía fotónica y fue contratada por Umon para formar parte de la tripulación de Nave Estrellada. Se ocupará de la limpieza y de la cocina. »
Mientras que el padre de Sayaka la presentaba, Koji se levantó y se acercó de aquella que había sido tan importante durante su estancia en el laboratorio de energía fotónica. Cogió las manos de la muchacha entre las suyas, la miró fijamente en sus divertidos ojos y la emoción le provocó un nudo en la garganta, le confesó que nada podía complacerle más que su presencia a bordo de Nave Estrellada. Misato le declaró que también estaba muy feliz y que velaría por servirle sus platos preferidos tan a menudo como fuera posible.
« Misato, le respondió el muchacho mirándola fijamente, la cena que nos has preparado esta noche es verdaderamente deliciosa y sería un verdadero placer para mí saborearla todos los días.
- ¡ Bueno, bueno ! exclamó Sayaka molesta por las observaciones del piloto y la atención que prestaba a la muchacha. ¡ Ya no faltaría más que eso ! Finalmente, sólo es una sopa, no hay por qué hacer tanta historia.
- Misato es una cocinera de talento, respondió Koji con vehemencia lanzándole una mirada dura, además ¡ a ti también te ha gustado su sopa !
- ¿ A mí ? se sublevó la hija de Yumi. ¡ Verdaderamente, no sabes lo que dices !
- ¿ Bueno ? prosiguió Koji de un tono burlón. Seguramente es por esa razón que te volviste a servir.
- ¿ Qué ? ¿ Yo ? respondió la muchacha enrojeciendo. Pero yo…»
No sabiendo ya que decir, Sayaka se paró y todos los invitados se echaron a reír.
