Los derechos : Los personajes y las situaciones de la obra de Go Nagaï y de los animes Mazinger Z, Gran Mazinger, Grendizer, y que se encuentran en esta ficción, son la propiedad de sus autores.
Esta historia es la traducción de mi ficción francesa "D'un monde à l'autre". Soy francesa y me disculpo si cometo faltas en español.
16. Nostalgia en el planeta azul
Un rayo de luna se filtraba por el espacio entreabierto de las cortinas y Koji miraba maquinalmente aquella luz que penetraba en su habitación y que se perfilaba sobre la cama. Aquella noche, el muchacho no lograba a conciliar el sueño, encendió la luz y consultó la hora : ¡ una hora y veinte ! ¿ Qué le pasaba ? De costumbre se dormía apenas se acostaba, pero aquella noche era imposible. Cierto es que hacía pocos días que había regresado en el planeta azul y, los días albinianos eran más largos que los días terrestres, probablemente sufría los efectos de la diferencia de hora. Apagó la luz y se metió bajo las mantas, bien decidido a dormirse, pero el tiempo pasaba y no lo conseguía. Súbitamente, Koji apartó las sábanas y se levantó de un brinco, enfadado era inútil insistir, pensó que dar unos pasos le haría mucho bien. Se puso rápidamente una bata, se calzó sus zapatillas, salió de la habitación y se introdujo por los pasillos del centro, silenciosamente. Se desplazaba sin objetivo preciso, pasaba de un pasillo a otro, maquinalmente antes de decirse que debería salir ; el aire fresco le haría mucho bien. Entonces, se dirigió hacia la salida cuando, repentinamente, oyó un ruido. Se detuvo de golpe y permaneció atento ; era un ruido de pasos, el ruido amortiguado que hacen las zapatillas en el suelo. Los pasos procedían del pasillo perpendicular al que se encontraba él. Koji se acercó al ángulo donde se unían los pasillos y se atrevió a mirar : vio a un hombre. Estaba de espaldas a él frente al ascensor, pero a Koji no le costó nada reconocer al profesor Umon, que llevaba un pijama sobre el que se había puesto su bata, pulsó el botón para llamar al ascensor ; Koji le observaba intrigado.
« ¿ Umon…? se preguntó, ¿ pero qué hace aquí a esta hora ? »
Las puertas del ascensor se abrieron y Umon desapareció en su interior. Koji observó el indicador de plantas situado en la puerta y frunció el ceño cuando el ascensor se paró.
« Pero ¿ adónde va ? » se interrogó el piloto cada vez más sorprendido.
Se acercó al ascensor, puso su dedo en el botón de llamada pero interrumpió su gesto dudaba. Si el profesor iba allí en plena noche, era seguramente por que no deseaba que lo reconociesen. No deseaba meter la pata ni ser indiscreto. Suspiró, apartó su dedo del botón y dejó caer su brazo a lo largo de su cuerpo. Adosado contra la pared, el muchacho reflexionó. Durante los pocos días que habían pasado desde su regreso, Umon le había parecido más distante que en el pasado, era menos comunicativo y por la noche, se retiraba a su habitación en cuanto acababa de comer. Koji ya se había dado cuenta de ese cambio de comportamiento pero no había reflexionado en ello, suponía que el investigador tenía demasiado trabajo, que debía estar cansado, pero aquella noche se dio cuenta bruscamente de que se había equivocado, que existía algo más. Una evidencia le pasó por la cabeza : no podía ignorar lo que acababa de ver, se dio la vuelta hacia el ascensor y, con la cabeza vacía, la mirada fija, apoyó el botón. El ascensor subió, Koji se introdujo en él, y el aparato volvió a bajar. Cuando penetró en el inmenso sótano donde antes se ocultaba Grendizer, sintió tristeza. No había vuelto allí desde que se marchó Daisuke. Inmóvil, en la penumbra, observaba la plataforma sobre la que en otro tiempo reposaba el robot entre dos salidas. Los recuerdos volvieron a su memoria y sintió como su corazón se henchía y sus párpados se humedecían. Sus ojos se habían adaptado a la oscuridad y percibió al profesor en la parte baja de la rampa de lanzamiento, aquella que muchas veces había acogido al robot. Estaba de espaldas a él, Koji se le acercó lentamente.
« Lo echa en falta ¿ no es así ? », le dijo el muchacho con una voz teñida de una cierta emoción.
Sorprendido, Umon se dio la vuelta apresuradamente.
« ¿ Koji ? pronunció de un tono asombrado. ¿ Pero qué haces aquí ?
- No podía dormir, decidí dar una vuelta en espera de que me entrase sueño. Entonces es cuando le vi coger el ascensor. En primer lugar, me pregunté dónde iba así en plena noche, y luego creí comprender…
- Hmm… »
Umon se dio la vuelta y no añadió nada. Inclinó la cabeza hacia el suelo, parecía perdido en sus pensamientos. Koji se acercó más a él.
« Yo también lo echo en falta, reconoció. Hemos vivido tantas aventuras juntos luchando contra los invasores, éramos como dos hermanos. Y además, creo no equivocarme al afirmar que todo el mundo lo echa en falta. Quizá hubiéramos debido intentar retenerlo.
- No Koji, le respondió el investigador de un tono cansado. Volver a dar vida a Fleed era demasiado importante para él, no hubiera sido verdaderamente feliz entre nosotros, era mejor que intentase realizar su sueño. »
El muchacho observó a su primogénito durante unos instantes ; la espalda encorvada, la voz cansada, con aire resignado, el investigador le parecía realmente desmoralizado. Se sentía en el deber de animarle.
« Pronto tendremos noticias suyas, afirmó con un tono deseando convencerle. A continuación, nos organizaremos para volver a vernos, después de todo, Fleed no está tan lejos como eso, con la Nave Estrellada el viaje será rápido. »
Umon esbozó una media sonrisa ; el optimismo de su interlocutor era conmovedor pero el investigador sabía que la realidad no era tan simple como eso.
« Temo que las cosas sean más complejas de lo que te imaginas, le dijo suspirando. ¿ Nunca te has preguntado por qué Daisuke y María eran capaces de efectuar saltos mucho más altos que los de un terrícola ?
- Pues… no, le respondió el muchacho intrigado. ¿ Usted lo sabe, no es así ?
- La gravedad de su planeta es mucho más importante que la del nuestro. Nuestros organismos no están adaptados a ella, no podremos soportar más de unos minutos. »
En ese momento Koji no supo que responder, hasta tal punto le había impactado esa revelación pero no tardó en recuperarse : si los terrícolas no podían vivir en Fleed, seguro que habría otras soluciones.
« Bueno no pasa nada, contestó seguro de sí mismo. Bastará con que permanezcamos a bordo de la nave y nuestros amigos se reunirán allí con nosotros. »
Estas observaciones divirtieron al profesor ; ¡ definitivamente, el muchacho tenía respuesta a todo !
« Sí Koji, respondió con tono grave, con la condición de que vayan bien y que sigan siempre vivos lo que dista mucho de ser cierto. »
A estas palabras, el piloto sintió como le invadía una sorda inquietud. ¿ Por qué el profesor le daba ese discurso ? ¿ Sabía algo que él mismo ignoraba ? ¿ Habría tenido noticias que no le habría revelado ? A pesar de la aprehensión que le invadía, Koji quiso saber más ; interrogó inmediatamente al investigador, pero lo que este último le comunicó no hizo más que ampliar sus temores.
« Durante su estancia en Albina, le explicó Umon, tuve la ocasión de entrevistarme con un físico especializado en el campo de la radiactividad y sus consecuencias en la atmósfera. Le pregunté si podría darme una aproximación del tiempo necesario a un planeta para reconstituir completamente su capa de ozono a raíz de su total destrucción.
- Bueno, ¿ y qué ? dijo Koji cada vez más inquieto. ¿ Qué le respondió ?
- De veinte a cincuenta años, anunció el profesor con voz perturbada por la pena que le oprimía.
- ¿ De veinte a cincuenta años ? repitió lentamente el piloto sintiendo al mismo tiempo su pecho comprimirse de angustia. No es posible… »
El silencio se instaló repentinamente. Estupefacto por las observaciones de su primogénito, Koji fue incapaz de pronunciar una palabra, sentía un nudo en la garganta y sus ojos se humedecían tras esta revelación y el horror de lo que presagiaba. El profesor se dio la vuelta lentamente y cruzó su mirada.
« Voy a dormir », dijo con una voz apenas audible.
El muchacho asintió con una ligera señal de cabeza, seguidamente ambos se dirigieron hacia la salida de la inmensa sala y entraron en su habitación sin decir la más mínima palabra.
Al día siguiente, a Koji le costó levantarse. El cansancio debido, sin duda, a una mala noche de sueño, pero igualmente al desorden experimentado durante su excursión por las entrañas del centro unas horas antes. ¡ Veinte a cincuenta años ! Estas palabras resonaban en su cabeza y le obsesionaban al igual que las preguntas que no faltaban de suscitar : ¿ Por qué sus dos amigos le habían dejado ? ¿ Cómo Daisuke había podido creer que fuera posible la reconstrucción de Fleed tan poco tiempo después de la contaminación que había sufrido ese planeta ? ¿ Cómo había podido prever vivir allí sin peligro ? ¿ Qué ha sido de él y su hermana ? En realidad, Koji debía reconocer : nadie había previsto que las cosas se desarrollasen desde esa perspectiva dramática hasta que Umon se entrevistase con el físico del que le había hablado la noche misma. Todos pensaban que los fleedianos estaban volviendo a dar vida a su tierra natal pero finalmente nadie sabía nada. Koji sintió como la angustia le oprimía el pecho. ¿ Y si las cosas no hubieran sucedido como estaba previsto ? ¿ Y si les hubiera pasado algo grave a sus amigos ? Intentando contener su inquietud, se dirigió directamente hacia la gran sala del observatorio sin tomar el tiempo de comer nada de todos modos, no tenía hambre. El profesor Umon y sus ayudantes ya estaban allí.
« Buenos días, lanzó el muchacho de un tono que deseada fuese ligero.
- Buenos días Koji, respondieron en coro Dahashi y Umon.
- ¿ Has dormido bien ? », preguntaron Yamada y Dahohi.
Koji hizo una mueca que daba mucho que pensar sobre la noche que acababa de pasar, luego se dirigió hacia su asiento y se sumergió en su trabajo. Todos le observaron pero no hicieron ningún comentario. Solamente Umon comprendió lo que le pasaba y se prometió volver a hablar de la conversación de la noche anterior en cuanto surgiese un momento favorable y cuanto antes sería lo mejor.
El día se prosiguió como cualquier otro día de trabajo, monótono y sin sorpresa. Ya no era como en la época de los ataques de Vega donde las cosas podían bascular de un momento al otro.
« ¿ Qué pensáis hacer este fin de semana chicos ? lanzó Dahohi en el momento de dejar a sus colegas.
- Mi mujer y yo, respondió Yamada, vamos a visitar a mi cuñado, se ha roto la pierna y vamos a ayudarle un poco pues le resulta muy laborioso desplazarse.
- Por mi parte, me instalo en nuestra nueva casa, prosiguió Dahashi. Kaori y yo, vamos a estar muy ocupados. Nos veremos obligados a efectuar algunas obras y la inauguraremos dentro de un mes, espero que vengáis todos.
- Cuenta con nosotros, respondió Dahohi. ¿ Y tú Koji ? Te vas pasado mañana para los Estados Unidos ¿ verdad ?
- Sí, le respondió éste sonriendo, por fin voy a ver a Shiro. Regresaré dentro de tres semanas, una semana antes de la pequeña fiesta organizada por Dahashi, así que yo también asistiré.
- Así lo espero, le respondió este último, y Kaori también. »
Después de haberse despedido de sus colegas, Koji volvió a su habitación y abrió la ventana. El tiempo era fresco. Contempló un momento la puesta del sol, luego se acostó en su cama, cogió la novela policíaca que había comenzado días antes y se sumergió en su lectura. Al menos lo intentó ya que su espíritu vagabundeaba y tenía dificultades a concentrarse en la intriga. Ya empezaba lo mismo, volvía a pensar en María y Daisuke. Con todo, se concentró en su tarea durante todo el día, pero desde que había terminado su trabajo, el recuerdo de sus amigos se imponía a pesar suyo. Además, le pesaban los párpados, resultado de la mala noche anterior y cada vez le costaba más mantener los ojos abiertos. Se durmió acostado a través de la cama, el libro deslizó de sus manos y cayó al suelo.
Más tarde, el frescor le despertó, era de noche. Se sentía verdaderamente cansado. Recogió su libro, se levantó penosamente, cerró la ventana, salió de su habitación y se dirigió hacia la cocina ; Umon no estaba pero Misato estaba allí haciendo la vajilla. Le sirvió su comida hablándole de varias cosas. Aunque veía que estaba preocupado, se abstuvo de preguntárselo, cosa que Koji apreció ; no deseaba confiar sus preocupaciones a cualquiera, ni siquiera a ella. No obstante, la presencia de la muchacha a su lado le tranquilizó un poco, era tan dulce y atenta, tan femenina y a pesar de todo capaz de demostrar valor y combatividad cuando la situación lo exigía que ya había suscitado su admiración en otra época. Todas estas calidades parecían tan naturales en ella que la había considerado como la mujer perfecta y seguía pensando lo mismo ahora. Había sabido seducir su corazón de adolescente cuando había hecho irrupción en su vida en el laboratorio de energía fotónica, y el adulto que había pasado a ser no podía impedirse de pensar que el hombre que tuviese la oportunidad de casarse con ella sería un esposo colmado. Después de la comida, a pesar de que le hubiera gustado pasar más tiempo con ella, le deseó las buenas noches y salió de la cocina. Tampoco hablaría esta noche con sus amigos de Suprenia, se sentía demasiado cansado y sólo tenía un deseo : ir a dormir. Durmió a pierna suelta toda la noche.
El sábado por la mañana, Koji se despertó más en forma que la víspera, había logrado descansar toda la noche. Sin embargo, tan pronto como se levantó, no pudo impedirse pensar de nuevo en Daisuke y María. Cuando penetró en la cocina, su desayuno estaba listo pero no había nadie. Vio una nota encima de la mesa redactada de la mano de Misato, en la que decía que había regresado a la ciudad acompañada del profesor para hacer unas compras. Después de haberse restaurado, el muchacho que continuaba preocupado por lo que les podía pasar a sus amigos fleedianos, decidió ir a dar una vuelta. Se puso una chaqueta, salió del centro y se dirigió hacia los bosques circundantes. Caminó durante un momento, sin objetivo preciso, reflexionando al mismo tiempo sobre lo que había podido eventualmente producirse en Fleed para que sus amigos siguieran sin dar noticias. Repentinamente, al llegar a un pequeño claro, se encontró cara a cara con Lhydra. El muchacho se detuvo y lo observó atentamente. Evidentemente, era más pequeña que la última vez que la había visto pero, no obstante, ocupaba todo el claro y era tan alta como los árboles que la rodeaban. Los supranianos sólo habían conservado un trozo no lejos del centro, dejando la mayor parte al océano, pero lo que quedaba de ella era imponente. El muchacho se preguntó lo que un individuo no prevenido podía experimentar cuando se encontraba repentinamente frente a la alga mutante. Afortunadamente, las inmediaciones del centro no se frecuentaban, así que no debía producirse a menudo.
Lhydra, que hasta entonces había permanecido inmóvil, talló repentinamente una escalera en su masa. Divertido, Koji decidió trepar por ella, subió hasta la cumbre de la alga mutante y se acostó. La sintió moverse bajo su espalda con el fin de proporcionarle un apoyo inclinado. El muchacho sonrió de la atención y pasó la palma de su mano sobre su superficie para dar las gracias a sus amigos ; el contacto era suave. El cielo extendía su inmensidad azul bajo sus ojos y Koji no pudo impedirse pensar que en alguna parte, muy lejos de la Tierra, se encontraba un planeta en el que se focalizaban sus pensamientos desde hacía unas decenas de horas. Mientras reflexionaba, emergieron pequeñas protuberancias de la masa verde entre los dedos del muchacho, que se reunieron en el dorso de su mano ejerciendo en ella una ligera presión durante unos segundos ; los supranianos debían darse cuenta de su turbación.
Pasaron unos minutos. ¿ Estaba bajo la influencia reconfortante de Lhydra, o más bien la de sus amigos o no era más que una coincidencia ? Koji tuvo la impresión que sus inquietudes se calmaban desde que se había instalado sobre la masa verde. A pesar del hecho de que siguiese pensando en los fleedianos, sus pensamientos adquirían un cariz diferente, más positivo. Cerró los ojos y se relajó. Después de todo, sin poner en entredicho las competencias del físico, eran posible otras situaciones : por una parte las capacidades de renovación del ozono variaban probablemente de un planeta al otro, y por otra, quizá Fleed no había perdido completamente su capa de ozono a raíz del ataque vegano, en cuyo caso el tiempo necesario para su regeneración sería inferior al anunciado. Koji concluyó entonces que bastaba con esperar noticias de sus amigos pero se sentía simultáneamente incapaz de demostrar paciencia ; a pesar del hecho de que se sintiera menos preocupado, persistía una duda. Por último, el mejor medio de darse cuenta de lo que pasaba realmente en aquel planeta sería desplazarse hasta allí… ¿ Ir hasta allí ? Koji pensó que no era una mala idea… Seguramente, la diferencia de gravedad planteaba un problema importante, pero quizá era posible solucionarlo, sería necesario que hablara con sus amigos de Suprenia. Por otra parte, puesto que la Nave Estrellada no estaba terminado, bastaría con utilizar el Cosmos Espacial. El muchacho sintió como una alegría indecible le invadía repentinamente : ¡ estaba decidido, iría a Fleed ! ¡ Sólo tenía que convencer a Umon que le dejase e iba a encargarse de ello inmediatamente !
Se enderezó inmediatamente pero en el momento en que iba a levantarse, un tentáculo se enrolló alrededor de su antebrazo a una rapidez impresionante y le impidió ponerse de pie.
« Déjame ir, le rogó, lo que tengo que hacer es urgente. »
A pesar de su petición, Lhydra no le soltó y Koji supuso que se trataba de una iniciativa de Shan ya que no veía bien como Kalan, Dalak o cualquier otro de sus camaradas podía divertirse con ello.
« De acuerdo Shan, prometió suspirando, te contaré todo esta noche, ahora déjame ir. »
El tentáculo se retrajo y se formó una escalera en la masa de la alga, lo que permitió al muchacho llegar al suelo antes de dirigirse al centro de investigaciones espaciales.
Cuando llegó a su destino, se lanzó a la búsqueda de Umon ; lo encontró en el salón, estaba solo, sentado en uno de los sillones y concentrado en la lectura de un estudio científico.
« Buenos días Doctor, le lanzó el muchacho de un tono jovial.
- Buenos días Koji, le respondió éste divertido del regocijo que éste manifestaba. Veo que has reanudado tus paseos semanales. ¿ Qué aparato has utilizado hoy ?
- Ninguno. Di una vuelta a pie y me gustaría hablarle… »
Umon constató perfectamente la excitación del muchacho y se preguntó de quien podía tratarse, sobre todo teniendo en cuenta que parecía dudar.
« Venga, le animó, te escucho.
- Bueno…, comenzó el piloto sentándose frente a su primogénito y fijándole con la mirada. He reflexionado mucho desde aquella noche en la que hablamos de Daisuke en los sótanos del centro. »
Umon sonrió ; deseaba volver a hablar del tema, pero el muchacho se le adelantó. Éste último prosiguió.
« Desde aquella noche, no puedo impedirme estar preocupado.
- ¿ Preocupado ? lamentó el investigador. Es culpa mía, no hubiera debido hablarte como lo hice. Debo reconocer que tenía el ánimo bajo aquella noche y es posible que hubiera exagerado la situación. Quizá, Daisuke y María están simplemente reconstruyendo su planeta.
- Quizá sí o quizá no, le respondió Koji con vehemencia. Por supuesto, ese era su objetivo, sin embargo, además de esa incertidumbre con respecto a la capa de ozono, ¿ es razonable considerar que es posible vivir sin peligro en Fleed tan poco tiempo después de lo que ha sufrido ese planeta ? Ya sabe que al tipo de radiactividad le cuesta mucho tiempo disminuir después de una contaminación.
- Tu pregunta es muy juiciosa. Efectivamente, es posible que exista un problema por ese lado. Pero no pienso que Daisuke actúe inconsideradamente. Seguramente tomó sus precauciones y efectuó verificaciones. Grendizer está equipado de un detector de radiactividad.
- No hemos tenido noticias de él desde que se marchó, abogó el piloto que se dio cuenta que el profesor intentaba tranquilizarlo.
- Es verdad, admitió éste, pero los aparatos fleedianos que han permitido comunicar a esa distancia debieron ser destruidos durante el ataque de las fuerzas de Vega. No olvides que destruyeron todo. En cuanto a los supervivientes, ignoro si algunos están todavía en Fleed o si todos los hombres han pasado a ser esclavos de Vega. Recuerdo que Naida decía que había muy pocos supervivientes y que éstos habían sido enviados a trabajos forzados o habían servido de cobayas para las experiencias que hacían los veganos. Quizá, cuando María y Daisuke llegaron a Fleed, no encontraron a nadie. De todos modos, si efectivamente existen supervivientes, quizá no existan entre ellos técnicos capaces de fabricar tales aparatos. Y además, pienso que tienen otras prioridades por el momento.
- Hmm…, continuó el muchacho, en realidad, podemos hacer muchas suposiciones. La verdad, es que no sabemos lo que sucede realmente. Podemos suponer legítimamente tanto lo mejor como lo peor… ¡ Doctor ! ¿ Y si les hubiera pasado algo malo ? »
Umon frunció el ceño y miró intensamente a Koji. Éste estaba avivando sus angustias y esto le molestaba.
« Espero que no…, le respondió simplemente.
- Podríamos asegurarnos, sugirió el muchacho. Ya sabe que todos apreciamos mucho a Daisuke. Si estuviese en apuros y nosotros aquí sin hacer nada… Este pensamiento me es insoportable.
- Estoy de acuerdo contigo, asintió el investigador, pero ¿ qué podemos hacer aparte esperar sus noticias ?
- Yo podría ir a Fleed a bordo del Cosmos Espacial, propuso Koji con una voz tranquila. Este aparato es capaz de efectuar ese viaje, ¿ verdad ? Por otra parte, los supranianos podrían seguramente ayudarnos a fabricar un traje que pueda protegerme contra la gravedad del planeta.
- ¡ Ir a Fleed ! repitió Umon pasmado. ¡ Ni lo pienses ! No tenemos ninguna idea de lo que podrías encontrar allí y si te pasara algo, yo no me lo perdonaría. ¡ Nunca te dejaré cometer una tal locura ! »
Koji se esperaba a una determinada resistencia por parte del profesor pero no preveía renunciar tan fácilmente.
« ¿ Y si le hubiera pasado algo a Daisuke y que lo dejamos sin ayuda, replicó firmemente, se lo perdonaría usted ? ¡ No se olvide que se trata de su hijo ! »
El muchacho no se sentía muy orgulloso al incitar así al investigador en sus últimas trincheras, pero el fin justificaba los medios y era necesario a toda costa que fuera a Fleed. Su réplica logró desestabilizar suficientemente a su interlocutor que palideció con esta observación ; la poca seguridad que el profesor logró conservar se fundió como la nieve bajo el sol y comprendió que, ante la incertidumbre en la que se encontraba, iba a ceder ante el que calificó mentalmente de niño cabezota.
« Voy a reflexionar en ello, aseguró Umon de un tono cansado.
- Doctor, insistió Koji, ya no tenemos tiempo de reflexionar. Daisuke y María se han ido desde hace varios meses y no sabemos si están bien o no. ¡ Tengo que ir lo más rápidamente posible !
- Bueno, has ganado, capituló el investigador, pero en primer lugar deberás ir a Estados Unidos. Durante tu estancia, fabricaremos trajes adaptados y prepararemos tu viaje. Dicho esto, deseo que no vayas solo. Quizá Tetsuya podrá acompañarte, además, pensaba llamarle el lunes para proponerle un puesto de piloto a bordo de la Nave Estrellada, aprovecharé para preguntárselo. »
Koji se sintió aliviado. Daisuke… Seguramente iba a verle pronto… Este pensamiento le reconfortó, se sentía capaz de todo para encontrar a su amigo.
Al día siguiente, Yamada condujo al muchacho hasta el aeropuerto, desde donde tomo vuelo para una estancia de tres semanas en Estados Unidos junto a su hermano pequeño.
Cuando regresó a Japón, los preparativos del viaje estaban casi terminados. Umon le enteró de que Tetsuya no podía acompañarlo a causa de su trabajo, pero que Dahashi iría con él. Le recordó que este último inauguraba su casa el sábado siguiente y le informó que Makiba había llamado por teléfono para invitar al muchacho a cenar el viernes por la noche. También le comunicó que Dahashi tomaba diariamente lecciones intensivas de control en el simulador y que efectuaría su primer vuelo en el transcurso de la semana.
« Naturalmente, tu pilotarás, precisó el profesor, pero estaré más tranquilo si sé que vas con un compañero de equipo capaz de tomar los mandos si fuera necesario.
- ¿ Están informados Makiba y sus hijos del proyecto de nuestro viaje ? preguntó el muchacho.
- No, le respondió Umon, solos nuestros colaboradores lo están. Pensaba informar a los demás en la pequeña fiesta que Dahashi organiza el sábado. Os iréis en el transcurso de la próxima semana. »
La semana prosiguió como estaba previsto entre el trabajo habitual y la terminación de los preparativos necesarios para el viaje de Fleed. El viernes por la noche, Koji se dirigió al rancho de Los Abedules Blancos a bordo de Delta Estelar. Cuando lo vio de lejos experimentó una cierta emoción ; Goro ya debía esperarlo ansiosamente. Vio a dos hombres que no conocía cerca de la valla ; probablemente se trataba de los palafreneros que Makiba había contratado.
El muchacho aparcó su aparato cerca del rancho y descendió. Cuando llegaba a la entrada percibió a Hikaru y Makiba que venían a su encuentro, así como Goro que corría hacia él.
« ¡ Hola ! ¡ Koji ! gritó el muchacho saltándole a los brazos.
- ¡ Bueno ! le lanzó el piloto, ¡ me parece que estás en forma !
- ¡ Bienvenido Koji ! gritó Makiba. Qué placer, no vienes a menudo.
- Eso le dijiste papá, confirmó Hikaru. Será necesario visitarnos más a menudo en el futuro, ¿ no es así Koji ? »
El muchacho sonrió, luego se dirigió hacia los dos palafreneros que Makiba le presentó Akeno y Yasuo le dieron la mano y Hikaru les invitó a todos a sentarse a la mesa para comer. La comida se desarrolló en un buen ambiente. Como siempre, el debate seguía siendo banal : el viaje de Koji a Estados Unidos, la enfermedad de una potranca la semana anterior, el nuevo camarada de clase de Goro que acababa de instalarse en la región, los estudios de Hikaru, el dolor de espalda de Makiba que no quería curarse esta vez.
« Me hago viejo, dijo haciendo una mueca. Espero que me presentes pronto a un novio Hikaru. ¡ Va siendo urgente que un hombre se haga cargo de este rancho ! »
La declaración de Makiba cayó como un jarro de agua fría. El ambiente, hasta entonces sin problemas y alegre, pasó a ser más tenso repentinamente. Hikaru se enrojeció y bajó la cabeza, Yasuo parecía molesto, Makiba se calló consciente de haber cometido una torpeza y Goro se reía para sus adentros. Koji los observó a su vez, sorprendido.
« ¡ Bueno, yo tengo hambre ! lanzó Makiba después de un silencio desagradable. ¡ Hikaru, sírvenos lo que sigue ! »
El debate continuó pero no había más entusiasmo y la cena se terminó en un ambiente casi sombrío.
Después de la comida, Makiba anunció que iba a dar una vuelta al rancho con el fin de asegurarse de que todo iba bien en los establos, luego salió de la casa acompañado de sus dos empleados y de Goro que quería desear una buena noche a los animales. Koji propuso a Hikaru ayudarle a quitar la mesa, hacer la vajilla y ordenar un poco. Aceptó con mucho gusto y el muchacho aprovechó para interrogarla.
« Hikaru, le preguntó él, si soy indiscreto no estás obligada a responderme. Tuve la impresión de que se produjo un desconcierto general antes, cuando tu padre hizo alusión a un eventual novio. ¿ Me equivoqué ?
- No Koji, le respondió tras unos momentos de vacilación. No te equivocaste. »
En un principio, no respondió más, pero ante la mirada interrogadora de su interlocutor, le dio algunas precisiones.
« Es que…, comenzó con una voz titubeante, Yasuo me declaró su amor.
- Hmm…, dijo el muchacho comprendiendo la situación. Y no es del gusto de tu padre, naturalmente…
- ¡ Oh ! ¡ No es eso ! le aclaró la muchacha. ¡ Al contrario ! Yasuo trabaja muy bien, podría ocuparse de manera eficaz del rancho. Además, sus padres quisieron que estudiase veterinaria, es una persona muy instruida. No explota su carrera, puesto que prefiere trabajar en un rancho, es toda una vocación. Por otra parte, sus estudios prestan grandes servicios aquí. Y además es guapo, papá estaría encantado de que me casase.
- Ya veo, prosiguió Koji. En realidad, tu no compartes los sentimientos que siente Yasuo hacia ti, sí lo comprendo muy bien. »
Hikaru no respondió y lanzó un profundo suspiro. Se volvió y se puso a mirar por la ventana, con la mirada perdida. Amar a otro hombre que no fuera el príncipe de Fleed le parecía imposible ; le amaba desde que lo conoció y siempre lo amaría pasara lo que pasara, no podía ser de otro modo. Tras unos instantes de silencio, Koji comenzó a hablar.
« Daisuke, ¿ no es así ? » supuso él.
Hikaru se agarrotó, se dio la vuelta y miró a Koji fijamente.
« Creo que nos falta a todos, prosiguió Koji. Hikaru, ya sé que estabas enamorada de Daisuke, no lo niegues, eso saltaba a los ojos. Y probablemente aún sigues estándolo ¿ no crees ? »
La muchacha no lo negó, además ya se lo había confesado durante el picnic que habían hecho los dos unos meses antes. Se limitó a asentir con una señal de cabeza, con mucha pena.
« Es estúpido, le dijo ella tras unos momentos de silencio, pero no puedo impedirme esperar.
- No es tonto. ¿ Yasuo está al corriente ?
- Sí, le hablé de Daisuke. Me dijo que tuviera paciencia y que esperase que yo comprendiese mejor mis sentimientos…
- ¡ Chis !…», murmuró el muchacho.
Goro acababa de entrar y Koji cambió de conversación. Unas decenas de minutos más tarde, se despidieron de sus invitados y regresó al centro de investigaciones espaciales donde pasó el resto de la tarde dialogando con sus amigos de Suprenia como lo hacía cada noche.
Al día siguiente, Dahashi y Kaori inauguraban su casa. Aquel sábado por la mañana, a Koji la vida le parecía especialmente bonita. Despegó a bordo de Nave Marina y tomó altitud rápidamente. El otoño ya estaba bien avanzado y vestía la naturaleza con sus cálidos colores. ¡ Qué bello era el planeta azul ! Esto le recordó el tiempo en que sobrevolaba la Tierra junto a Grendizer. Durante unos momentos, recordó algunas palabras de Daisuke un día que regresaban de un combate. Perdido en sus pensamientos, estuvo menos atento al control y experimentó una brusca sacudida. Eso le hizo volver a la realidad.
« Para de soñar, se dijo, ya se ha terminado aquella época. »
Sí, aquella época ya no existía pero, Koji estaba seguro de ello, seguramente, otra comenzaría ya que pronto iba a reunirse con sus amigos y seguro que encontraban una solución para verse regularmente. Aquella misma tarde, todo el mundo estaría informado de su viaje y el miércoles siguiente volaría a bordo del Cosmos Espacial en dirección de la nebulosa de Vega. No obstante, se preguntaba cómo iba a reaccionar Hikaru en vista de la situación sentimental en la que se encontraba y cuáles serían las consecuencias en sus relaciones con Yasuo.
Después de su paseo a bordo de la nave, Koji volvió al centro y almorzó con Misato y el profesor.
« ¿ A qué hora nos vamos, Doctor ? se informó el muchacho.
- A las quince horas y treinta. Eso nos deja tiempo de sobra para comer y cambiarnos. Cogeremos el transbordador del centro para ir. »
A la hora prevista, Misato, Koji y Umon subieron al transbordador y cogieron la carretera. Cuando llegaron al lugar, fueron acogidos por sus amigos del rancho de Los Abedules Blancos que acababan justo de llegar. Sayaka también se encontraba allí. Kaori y su marido salieron de su vivienda y les dieron la bienvenida. Luego Dahashi les hizo hacer una visita completa mientras que Kaori preparaba refrescos. Seguidamente, se reunieron todos en el salón para tomar una copa y comer la tarta preparada por la dueña de la casa. La conversación iba a buen ritmo.
« ¿ Dahohi y Yamada van a venir ? preguntó Koji.
- Sí, pero llegarán en un poco más de una hora, le respondió Kaori.
- En cualquier caso, lanzó Makiba, me parece que nuestro amigo Dahashi tiene mucha suerte : una bella esposa, una bonita casa…»
Kaori se enrojeció con el cumplido y a Dahashi le costó disimular su satisfacción.
« ¿ Y tú, Koji, no piensas casarte ? continuó Makiba.
- ¡ Oh, oh ! respondió éste riéndose, no, no por el momento, aún me queda tiempo.
- Aún no ha encontrado la elegida de su corazón, prosiguió Kaori cucándole el ojo mientras que Sayaka, molestaba, fruncía las cejas. El día que la encuentre, ya veréis como tendrá prisa por casarse.
- Hmm…, esto no será pronto, respondió Koji.
- ¡ Oh !, ¡ Oh !, sabes, le pinchó Makiba, esto puede suceder de la noche a la mañana. Puedes creer en mi experiencia ; así es como sucedió con mi difunta esposa. Te crees libre como el aire y luego cruzas la mirada de una bonita muchacha y ya te encadenas sin ni siquiera darte cuenta.
- Bueno, aún habrá que esperar un determinado tiempo, respondió Koji riéndose. Por el momento, tengo proyectos totalmente incompatibles con esta clase de situación.
- ¿ Oh sí ? preguntó Makiba intrigado. ¿ Puedo saber ?
- Bueno…, prosiguió el piloto mostrando una sonrisa enigmática, preveo hacer un viaje muy largo. »
Salvo Misato, Kaori, Dahashi y Umon que ya estaban informados, todos los demás le miraron con curiosidad y esperaron que les dijera un poco más pero Koji se limitaba a sonreír en silencio.
« No nos hagas esperar, le presionó Akeno. ¿ Dónde piensa ir ?
- Estoy seguro que lo hace adrede, insistió Goro.
- Sí, debo reconocer que es cierto, confirmó Koji. ¡ La… noticia es capital, van a sorprenderse !… Dahashi y yo, vamos a ir a Fleed.
- ¡ Qué ! exclamó Hikaru petrificada soltando la cuchara que tenía en la mano. ¡ Vas a ir a Fleed !
- ¡ A Fleed ! repitió Sayaka igualmente sorprendida.
- ¡ Yupi ! lanzó Goro. ¡ Entonces vas a ver a Daisuke ! ¡ Quiero ir contigo ! »
Tras estas declaraciones, Koji se echó una carcajada ; la espontaneidad del hermano de Hikaru era conmovedora.
« ¡ Oh no ! le respondió, no es para un niño de tu edad. Sabes, es un viaje muy largo, quizá sea peligroso, y además debes ir a la escuela.
- ¡ Bueno Koji !, exclamó Makiba, ¡ es verdad que nosotros no esperábamos en absoluto una revelación similar ! ¿ Has tenido noticias de Daisuke y María, en el centro ?
- No, todavía no, y eso es precisamente lo que nos impulsó a emprender este viaje.
- Es verdad que esto comienza a ser inquietante, prosiguió Makiba, pero por otra parte, seguramente, también tienen que hacer muchas cosas. ¿ Cómo piensas ir ? ¿ Te vas pronto ?
- Se van el miércoles a bordo del Cosmos Espacial, intervino Umon. Nos enviarán noticias en cuanto lleguen, les mantendremos informados. »
Hikaru miraba fijamente a Koji mientras hablaba de su proyecto. Esto no le pasó por alto al muchacho y mucho menos a Yasuo. Por el contrario, nadie se dio cuenta de la cara contrariada que mostraba Sayaka.
« Oh, oh, eres verdaderamente tú Koji, prosiguió Makiba. ¿ Siempre listo para partir a la aventura, eh ? Siempre me ha gustado tu temeridad. Daisuke tiene suerte de tener un amigo como tú, valiente y generoso.
- Hmm…¿ te parece ? », le respondió Koji enrojeciendo.
Un poco incómodo por estos cumplidos, el muchacho se apresuró a enfocar la conversación sobre otro tema.
Los festejos continuaron hasta tarde por la noche. En un momento dado, Umon anunció que no tenía más tabaco para rellenar su pipa y que se ausentaba unos instantes para ir hasta el coche con el fin de coger el paquete que allí se encontraba. Koji, que sentía la necesidad de moverse, insistió para ir en su lugar y seguidamente salió de la casa sin darse cuenta de la mirada inquisidora de Sayaka. Cuando estuvo fuera, se dirigió hacia el vehículo y no pudo impedirse levantar la cabeza hacia el cielo estrellado ; dentro de unos días, volaría para Fleed. Cada vez se sentía más impaciente de ir y el tiempo le parecía cada vez más largo. Una voz que procedía de detrás le distrajo de sus reflexiones.
« Tú la quieres, ¿ verdad ? »
El muchacho se dio la vuelta y percibió a Sayaka enfrente de él, las manos sobre las caderas. Le observaba intensamente y parecía furiosa ; eso no predecía nada bueno.
« ¿ De qué hablas ? respondió el muchacho suspirando.
- ¡ Sabes muy bien de lo que quiero hablar ! le respondió con un tono agresivo. ¡¿ Me tomas por una idiota ?! No me harás creer que decidiste emprender ese viaje solamente para pasearte. »
Koji suspiró otra vez pero no añadió nada más ; estaba cansado de esos conflictos y se limitó a responderle con un tono que deseaba ser lo más neutro posible.
« Ya hace varios meses que Daisuke y María se marcharon y nosotros seguimos sin tener noticias, todos estamos inquietos, quiero saber donde están y si todo va bien para ellos.
- ¡¿ Para ellos ?! respondió la muchacha elevando la voz. ¡ No te rías de mi, Koji ! ¡ Emprendes este viaje sólo por ella ! ¡¿ Te atreverías a pretender lo contrario ?!
- ¡ Pues sí ! le respondió el piloto alzando el tono a su vez a pesar de sus resoluciones. ¡ Me preocupo tanto por uno como por otro ! ¡¿ No puedes comprender esto ?! ¡ Tus insinuaciones son ridículas ! »
Sayaka se mordió el labio ; ¡ comenzaba de nuevo ! No obstante, se había prometido de mostrarle a Koji que había cambiado pero no soportaba la idea que pudiera estar enamorado de otra mujer, era más fuerte que ella. Hizo un esfuerzo para calmarse y añadió más suavemente.
« No me has respondido. Dime si estás enamorado de ella.
- Esta pregunta no viene a cuento, le respondió el muchacho cada vez más irritado, no tienes ningún derecho de inmiscuirte en mi vida privada.
- ¡ Quiero saberlo ! insistió ella.
- No deseo responder a tus preguntas, contestó el piloto. Verdaderamente eres…
- ¡ Te gusta María ! le interrumpió. Además, si no estuvieses enamorado de ella, me lo dirías sencillamente.
- ¡ Basta ya Sayaka ! No deseo proseguir esta conversación », le contestó firmemente dándole la espalda y alejándose.
Durante un momento, la muchacha pensó en seguirle pero renunció a ello inmediatamente. Una vez más había reaccionado mal ; disgustada, miró como se alejaba, seguidamente se dio media vuelta y regreso a la casa prometiéndose de comportarse de modo diferente en el futuro. Aunque a Koji le gustase la princesa, no tenía la intención de renunciar a él tan fácilmente.
Aquella noche, Koji tuvo dificultades en conciliar el sueño ; el debate con Sayaka le había contrariado. ¿ Por qué le había hablado de ese modo ? ¿ Cómo podía pensar que pudiera estar enamorado de María ? Seguramente, la muchacha no era la primera en dudar que pudiera gustarle la princesa, Hikaru también lo había sugerido. Por supuesto, tenía mucho afecto por María, no cabía duda. Después de lo que habían vivido juntos en la guerra contra Vega, ¿ cómo hubiera podido ser de otro modo ? Y luego, era la hermana de Daisuke, y eso, también era importante. María era una muchacha llena de vida, le divertía, le gustaba hacerlo rabiar, aunque le irritaba cuando exageraba. Por otra parte, se peleaban bastante a menudo, un poco como lo habrían hecho un hermano y una hermana. Veía en ella a una buena amiga con quien podía hacer muchas locuras y competir al igual que con un muchacho, pero de ahí a prever más que una amistad… Además prefería las muchachas que tenían un comportamiento más femenino, como Hikaru o Misato ; sus personalidades correspondían mejor a lo que le atraía en una mujer. Ahora bien la hermana de Daisuke era más bien chicazo ¿ cómo se podía enamorar de ella ? Pero debía admitir que Sayaka no tenía totalmente la culpa : si no lo estaba, ¿ por qué no decírselo francamente ? ¿ Para irritarla ? No era imposible ya que soportaba mal que ella se entremetiese de ese modo en su vida privada. Sin embargo, debía reconocer igualmente que había sido necesario que fuese Goro quien le interpelase sobre los sentimientos que había experimentado por Hikaru. ¿ Sería necesario que fuese Sayaka quien le hiciera darse cuenta de lo que sentía quizá por la princesa ? ¿ No era capaz de darse cuenta por sí mismo ? Al recordar lo que había sucedido acerca de la muchacha de Makiba, Koji no supo demasiado que pensar y concluyó que era urgente que supiese lo que experimentaba justamente por María. Ese viaje caía bien, le permitiría seguramente ver más claro. Tranquilizado por esta perspectiva, no tardó más en dormirse.
El martes por la tarde, Koji y Dahashi se habían despedido de la familia Makiba que había ido al centro de investigaciones espaciales a tal efecto. En ningún momento Hikaru había hecho una alusión particular al príncipe de Fleed pero su mirada llena de tristeza no había logrado engañar a Koji y, afectado por su pena, este último se había prometido a entrevistarse con Daisuke a este respecto. La noche de ese mismo día, el muchacho había pasado un largo momento en dialogar con sus amigos de Suprenia que le habían deseado un buen viaje. Shan le había hecho prometer de contarle todo a su regreso.
El miércoles por la mañana, todo estaba listo y los dos viajeros habían vestido su traje de vuelo. En el momento de la salida, Umon y sus colaboradores los acompañaron al pie del aparato.
« Bueno, Koji, declaró el investigador, el Cosmos Espacial está a tu disposición.
- Gracias por todo Doctor, le respondió el muchacho con una gran sonrisa en los labios. Sólo nos queda irnos.
- Sean prudentes, les aconsejó Umon. No se olviden que en caso de problema, no dispondremos de medios de ayudarles.
- No se preocupe, le afirmó el piloto. No sucederá nada grave.
- Si Koji, me preocupo, insistió el científico, conozco tu intrepidez. Te ruego que me envíes un mensaje cuando veas Fleed y a continuación darnos noticias muy regularmente. ¿ Mantenme al corriente de todo, de acuerdo ?
- Cuente conmigo Doctor.
- Entonces, buen viaje a los dos. »
Todos se despidieron, a continuación, Dahashi subió a bordo seguido de Koji que se instaló a los mandos.
« ¡ Cosmos Espacial, Adelante ! »
La nave despegó. Umon y sus ayudantes lo siguieron con la mirada. Cuando el aparato ya no fue visible, penetraron en los locales del centro.
« Vengan, dijo el profesor, vamos a seguirles el mayor tiempo posible en la pantalla grande. »
La nave espacial iba acelerando. Disminuía a vista de ojo en la pantalla del centro bajo las miradas emocionadas y un poco ansiosas de Umon y sus colaboradores.
« Koji, ¿ me oyes ? insistió el investigador.
- Sí, Doctor, todo va bien a bordo. Voy a pasar la velocidad máxima. Hasta pronto. »
El piloto disfrutaba ; era un verdadero placer conducir ese aparato.
« ¡ Cosmos Espacial, Potencia total ! »
La nave alcanzó pronto su velocidad máxima ; el viaje hacia Fleed acababa de comenzar.
