Los derechos : Los personajes y las situaciones de la obra de Go Nagaï y de los animes Mazinger Z, Gran Mazinger, Grendizer, y que se encuentran en esta ficción, son la propiedad de sus autores.
Esta historia es la traducción de mi ficción francesa "D'un monde à l'autre". Soy francesa y me disculpo si cometo faltas en español.
17. Fleed
El silencio reinaba a bordo del Cosmos Espacial. Acostado en su cama, con los ojos cerrados, Dahashi esperaba que el tiempo pasase ; ya tenía ganas de llegar a su destino, aunque sabía que una vez allí debería permanecer encerrado en el interior del aparato durante una gran parte de la estancia. En efecto, la diferencia de gravedad entre la Tierra y Fleed no permitiría a los terrícolas vivir en el planeta de Daisuke sin ir vestidos con un uniforme equipado de un sistema anti-G, que restablecía la gravedad a la que estaba adaptado su organismo. En efecto, el uniforme realizado por el equipo del profesor Umon era relativamente ligero ; los supranianos habían aportado una preciosa ayuda durante su confección, y esta prenda protectora obstaculizaba muy poco los movimientos y los desplazamientos, pero Dahashi no deseaba llevarla diariamente durante largas horas. Además Koji y él deberían volver al Cosmos Espacial para las comidas y para dormir.
El ayudante del profesor Umon lanzó un profundo suspiro ; comenzaba a preguntarse si había hecho lo correcto al aceptar efectuar este viaje que le estaba resultando bastante agotador. Acostumbrado al trabajo en las oficinas del centro de investigación, no estaba acostumbrado a los desplazamientos por el espacio, aunque ya tuviera alguna experiencia en este campo. El último desplazamiento que había realizado se trataba de la instalación de una estación espacial, pero el proyecto no pudo terminarse a causa de la intervención de las fuerzas de Vega, y esta antigua frustración había motivado a Dahashi a proponerse para acompañar a Koji.
Cuando abrió los ojos, su mirada recorrió la cabina del Cosmos Espacial. Todo había sido bien pensado para rentabilizar el espacio al máximo : separado de la cabina de pilotaje por un tabique que se retractaba en los laterales para poder pasar de un lado a otro, el lugar disponía de dos camas cómodas. Encima y por debajo de cada una ellas había espacios para ordenar, que contenían entre otras cosas prendas de vestir y cuatro uniformes adaptados a las condiciones de vida en Fleed. Detrás de esta cabina, un pequeño local que contenía agua y comida, así como botellas de oxígeno, también podía utilizarse para aislarse del resto de la nave. En cambio, no había ningún medio de lavarse, el Cosmos Espacial no era lo bastante espacioso para contener lo necesario para este acto, con todo muy esencial para los hombres civilizados. Lo peor es que esto tampoco sería posible hacerlo en Fleed, puesto que los terrícolas debían ir con su uniforme.
Dahashi esperaba que Koji no se quedase mucho tiempo en esta región del universo una vez que tuviera las respuestas a las preguntas que se hacía y que regresaran rápidamente. Al pensar en el piloto, el ayudante del profesor Umon miró fijamente el tabique que le separaba de él preguntándose como hacía para resistir al cansancio. De hecho, ya hacía casi tres días terrestres que se habían ido y, aunque Dahashi lo había remplazado en algunos momentos para que pudiera descansar, el muchacho había dormido muy poco. Sólo parecía motivado por una cosa : encontrar a sus amigos.
Entonces se oyeron golpes fuertes en el tabique. Dahashi se levantó, deslizó la puerta de metal y se reunió con su compañero en la pequeña cabina de control ; éste parecía verdaderamente cansado, tenía ojeras.
« ¡ Mira ! anunció el muchacho con voz cansada. Frente a nosotros, tenemos el planeta Fleed, ya llegamos.
- Bueno…, suspiró Dahashi mirando en la dirección indicada. Espero que descanses ahora, estás agotado.
- Me gustaría poder pasarme de ello, suspiró el piloto pasándose la mano por la frente, pero verdaderamente tengo demasiado sueño. »
Koji pulsó el botón que accionaba la grabación de los mensajes. El dispositivo instalado en el aparato no permitía una comunicación instantánea, en primer lugar, era necesario grabar el texto, y seguidamente enviarlo.
« Umon, aquí Koji. Ya llegamos. El viaje se ha desarrollado sin problemas. Vamos a descansar un poco y luego iremos a ver ese planeta de cerca. »
Después de haber enviado el mensaje, el muchacho efectuó la puesta en órbita del Cosmos Espacial y seguidamente, imitado por Dahashi, se acostó en su cama y se quedó profundamente dormido.
Cuando abrió de nuevo los ojos horas más tarde, constató que el ayudante del profesor ya estaba despierto. Comieron especulando al mismo tiempo sobre lo que podrían descubrir en Fleed, seguidamente se dirigieron hacia el puesto de pilotaje. Mientras que Dahashi se sentaba en el asiento para pasajeros, Koji se instaló al mando y consultó el mensaje que había recibido mientras dormía ; Umon acusaba recepción del suyo.
« Vamos, anunció con una sombra de emoción en su voz. ¡ Cosmos Espacial, Adelante ! »
La nave tomó rumbo hacia el planeta.
Los terrícolas comenzaron la exploración supervisando al mismo tiempo las indicaciones dadas por los instrumentos de a bordo ; éstos indicaban una atmósfera respirable y un tipo de radiactividad bastante bajo. No obstante, los edificios de la mayor parte de las ciudades que sobrevolaban estaban destruidos y nada parecía indicar el menor rastro de actividad humana.
« El nivel de radiactividad es suficientemente bajo para que no exista ningún peligro al aterrizar, comentó Dahashi. Inútil coger oxígeno, podremos activar el sistema de alimentación en aire exterior de nuestros uniformes. Sin embargo, esto no quiere decir que establecerse aquí de manera continua no represente ningún riesgo, queda por saber si el agua y la flora no están contaminadas.
- Bueno, elijamos una ciudad y vayamos a ver, respondió Koji suspirando. Debo confesarte que esperaba encontrar otra cosa que no fuera toda esta desolación. Por otra parte, en vista de que Daisuke y María sólo se fueron hace unos meses nos lo podíamos imaginar, pero quizá hubiese supervivientes, ¿ no pudieron construir nada ?
- No hemos explorado todo el planeta, señalo Dahashi.
- Hmm… tienes razón, no obstante, bajemos a ver lo que hay por aquí. »
Entonces, la nave puso rumbo hacia la ciudad más cercana, o al menos lo que quedaba de ella, y aterrizó en una zona cubierta exclusivamente de ruinas. El sistema anti-G del aparato funcionaba incluso cuando éste estaba parado, por consiguiente, los terrícolas no corrían ningún riesgo mientras estuviesen dentro. Se pusieron su uniforme, accionaron el sistema de alimentación de aire, así como el que les permitía comunicar con el exterior, cerraron un cinturón que contenía una pistola láser y un cuchillo alrededor de su cintura, y por fin aterrizaron en Fleed, con un nudo en la garganta.
Su mirada recorrió los alrededores, y luego, de mutuo acuerdo, se dirigieron hacia uno de los edificios menos dañados. La exploración de una gran parte de la ciudad les confirmó su primera impresión : todo estaba abandonado, no había el menor rastro de actividad humana, ni siquiera animal. Cansados, se sentaron entonces un momento en el centro de lo que debió ser en otra época una plaza y permanecieron silenciosos. Sujetándose la cabeza con las manos, Koji reflexionaba : sin duda alguna, deberían sobrevolar una buena parte del planeta antes de encontrar el lugar donde se habían establecido sus amigos, eso costaría probablemente un cierto tiempo pero no le importaba, había agua y comida para varias semanas a bordo del Cosmos Espacial y eso era lo esencial. En cambio, se preocupaba por Dahashi y se preguntaba si soportaría bien la situación. Después de haber recuperado el aparato y haberse quitado su uniforme, Koji volvió a tomar los mandos y despegó con el fin de proseguir su investigación. Dahashi abrió uno de los cajones que se encontraba de bajo de su cama, cogió un libro y se acostó.
Después de más de dos horas de vuelo, Koji distinguió una especie de pequeña cúpula rosa situada cerca de los restos de una antigua ciudad. De lejos, no podía ver exactamente lo que era y decidió acercarse, pero cuando estuvo lo suficientemente cerca para comprender de lo que se trataba, gritó de estupefacción alertando inmediatamente a Dahashi.
« ¿ Qué pasa ? preguntó este último cuando se acercó a su compañero.
- ¡ Mira esto ! le respondió el muchacho. ¡ El platillo que está allí !
- Pero…, balbuceó el ayudante del profesor Umon, no es posible, parece…
- Sí, terminó Koji, el platillo almirante de Blaki. No es posible que sea él ya que fue destruido por Grendizer pero se le asemeja extrañamente. ¿ Estarían aquí los veganos ?
- ¡ Oh no !, suspiró Dahashi, sólo faltaría eso. ¿ Qué vamos a hacer ?
- Ir a ver, afirmó con fuerza el piloto, quiero tener una idea clara.
- ¿¡ Eh ?! ¡ Bromeas ! No es prudente, sólo tenemos el Cosmos Espacial a nuestra disposición, si tuviéramos que librar batalla, no tendríamos ninguna posibilidad de ganar.
- No te preocupes, pasaremos inadvertidos. »
Koji dio media vuelta y se dirigió hacia el lado opuesto de la ciudad cerca del cual aterrizó. Como Dahashi parecía inquieto, le propuso permanecer a bordo del aparato pero su compañero le anunció que prefería acompañarlo. Desde el lugar donde se encontraban, el platillo rosa no era visible, los terrícolas esperaban que el Cosmos Espacial no fuese visible pero, no obstante, decidieron alejarse de su nave por muy poco tiempo. Después de haberse equipado de la misma forma que durante su primera salida, decidieron atravesar la ciudad con el fin de acercarse al platillo que se encontraba del otro lado. Pero, mientras avanzaban a lo largo de los restos de los edificios, teniendo cuidado al mismo tiempo con que no les identificasen los eventuales soldados veganos que podrían encontrarse en los alrededores, de repente oyeron un grito. Se pararon inmediatamente y se miraron estupefactos entre ellos.
« ¡ No ! gritaron. ¡ Socorro ! »
Esta vez, los terrícolas comprendieron que se trataba más precisamente de una voz femenina.
« ¡ Ven ! mandó Koji a su compañero. Es por aquí. »
El muchacho avanzó tan rápidamente como pudo, pero su uniforme le molestaba para correr ; Dahashi le siguió haciendo grandes esfuerzos. Cuando llegaron a destino, se detuvieron y abrieron los ojos de par en par de estupor ante la escena que estaban viendo : una muchacha estaba en el suelo amenazada por un monstruoso animal. El animal parecía una especie de enorme canguro cuya piel tenía escamas grandes de color marrón y en su boca se veían dientes afilados. Su tamaño era bastante impresionante, puesto que debía ser tan alto como una decena de hombres colocados unos sobre otros. Los ojos globulosos fijaban a la muchacha cuya cara expresaba todo el pánico que experimentaba. A pocos pasos de allí, un hombre estaba acostado en el suelo, inmóvil, la cara contra la tierra. Koji observó que aunque el hombre llevaba un uniforme del mismo tipo que el suyo, no era lo mismo para la mujer, pero el piloto no reflexionó más ; el monstruo acababa de sacar una lengua de una longitud inquietante alrededor del cuerpo de la desconocida que grito de terror. Sin perder el tiempo de reflexionar, el muchacho desenfundó su pistola láser, apuntó el horrible órgano en el lugar preciso donde emergía la boca y disparó ; un olor de carne asada se extendió inmediatamente por la atmósfera. Con un gruñido de dolor, la bestia se volvió hacia el responsable de su desgracia abandonando así a su primera víctima. Le salía sangre por la boca y se desplomaba estirando al mismo tiempo uno de sus miembros posteriores hacia el piloto. Koji, consciente del peligro, disparó de nuevo al mismo tiempo que retrocedía pero, su uniforme le impedía moverse con holgura, tropezó y cayó de espaldas ; su disparo no dio en el blanco. Oyó los gritos de la muchacha y de Dahashi cuando la bestia, con una fuerte patada, le proyectó metros más lejos dejando escapar un gemido cuando aterrizó en el suelo. Apretando los dientes, se enderezó con sus brazos para percibir como el monstruo se acercaba de nuevo a él, ajustó su arma y apuntó a la cabeza. El animal, que le habían herido entre los dos ojos recibió un golpe mortal y se desplomó como una masa.
Koji se levantó haciendo muecas, su brazo izquierdo le dolía pero no se preocupó. Dahashi se reunió con él, aliviado de constatar que iba bien. Los dos hombres se dirigieron entonces hacia la desconocida. Llevaba una ropa ajustada que recordaba los uniformes utilizados por los terrícolas a bordo de sus naves y el hecho de que no llevase nada en la cabeza mostraba una abundante cabellera rubia cuyos bucles cubrían la parte alta de su espalda.
« ¿ Está herida ? le preguntó el piloto arrodillándose ante ella.
- No, le respondió dirigiendo su mirada esmeralda hacia el muchacho, gracias a usted, pero si no hubiera intervenido, yo…
- No piense más, le interrumpió ayudándola a levantarse. Vamos a ver cómo va el hombre que le acompañaba. »
El hombre se estaba levantando y aseguró que solamente se había mareado por el golpe y que iba bien, seguidamente dio las gracias a los terrícolas.
« ¿ Quiénes son ustedes ? interrogó Koji. ¿ Y qué es ese monstruo ? Espero que todos los animales fleedianos no se parezcan a éste.
- ¿ Quién soy yo ? repitió la muchacha con una sonrisa. Mi nombre es Stela ¿ pero no piensa que soy yo más bien la que debo hacerles la pregunta ? Aunque me haya salvado la vida, ustedes están en mi planeta y el hecho de que lleven esos trajes me incita a pensar que vienen de otro lugar. Acompáñennos hasta nuestro platillo, podrán explicarme lo que le traen por aquí.
- ¿ Su platillo ? se asombró el piloto observando al mismo tiempo a su interlocutora con una mirada sospechosa. ¿ Quiere decir que el platillo rosa que se encuentra en los alrededores de la ciudad es suyo ?
- Sí, vivimos dentro. Puesto que la región es más bien inhospitalaria, es preferible. ¿ No piensa lo mismo que yo ? »
Los terrícolas intercambiaron una mirada cómplice, ambos se preguntaban si debían tener confianza en esa encantadora muchacha.
« ¿ Bueno y qué ? insistió. Parecen dudar, no vamos a comerles.
- Hmm… es que, se aventuró Dahashi, desearíamos saber por qué posee un platillo vegiano.
- ¡ Oh ! ¿ eso es lo que les preocupan ? exclamó la muchacha. Tranquilos, somos científicos y venimos de Ruby. Mis colegas son originarios de este planeta, esta es la razón por la que deben llevar un uniforme protector, puesto que la gravedad es inferior a la de aquí. Yo no tengo ese problema ya que crecí en Fleed. Después de la derrota de los veganos en Ruby, recuperamos simplemente su platillo y vinimos aquí enviados por nuestros dirigentes.
- ¿ La derrota de los veganos en Ruby ? repitió Koji, incrédulo. ¿ De qué habla ?
- Cuando se enteraron de la muerte del Rey Vega y de su hija, los rubinianos se rebelaron contra los ocupantes, pero digamos la verdad, debimos nuestra victoria al apoyo de Grendizer.
- ¡¿ Qué ?! se asombró el muchacho estupefacto. ¿ El príncipe de Fleed ha ido a Ruby ? ¿ Y sabe dónde se encuentra actualmente ?
- Bueno, supongo que aún sigue allí. »
Koji sintió que le invadía un alivio indecible ; si Daisuke se encontraba efectivamente en Ruby, eso quería decir que iba bien, pero de todas formas, iba a asegurarse : puesto que Dahashi y él habían hecho el viaje hasta aquí, que más les daba un poco más o un poco menos. Los dos terrícolas aceptaron la invitación de la muchacha y acompañaron a los dos científicos hasta su platillo en el cual penetraron. Éste despegó inmediatamente después con el fin de alcanzar el Cosmos Espacial y aterrizar no lejos del aparato. Koji se encargó de informar a Umon, luego se reunió con Dahashi dentro del platillo rosa. Al igual que los científicos, los dos hombres pudieron entonces quitarse su uniforme y, seguidamente, fueron invitados a compartir su comida. Charlaron durante mucho tiempo ; los terrícolas contaron ciertos episodios de la guerra contra Vega mientras que los rubinianos hablaron de su planeta. Al no haber visto nunca al príncipe de Fleed, apenas pudieron informar a los terrícolas al respecto, todo lo que sabían se resumía a pocas cosas : el príncipe y la princesa se encontraban en Ruby y el rey de aquel planeta había pedido que un equipo de expertos fuese a Fleed con el fin de estudiar la posibilidad de establecerse sin peligro. Stela les informó que el enorme animal que les había atacado era un animal que había mutado bajo el efecto de las radiaciones y que ellos eran los únicos habitantes del planeta.
Los terrícolas pasaron el resto del día y la noche siguiente a bordo del aparato rubiniano, y apreciaron su comodidad. Al día siguiente, dieron las gracias cálidamente a sus huéspedes y les aconsejaron que fueran prudentes frente a la fauna local. Koji se prometió hablar de este problema a Daisuke para que intercediera ante el soberano de Ruby con el fin de enviar a Fleed a personas más armadas contra este tipo de peligro y que pudieran proteger a los científicos de manera eficaz. El Cosmos Espacial tomo vuelo entonces en dirección a su nuevo destino.
