Los derechos : Los personajes y las situaciones de la obra de Go Nagaï y de los animes Mazinger Z, Gran Mazinger, Grendizer, y que se encuentran en esta ficción, son la propiedad de sus autores.
Esta historia es la traducción de mi ficción francesa "D'un monde à l'autre". Soy francesa y me disculpo si cometo faltas en español.
20. Irse es crecer.
Todo iba por buen camino…
Ya habían pasado varios meses desde el día en el que Nave Estrellada había salido de la Tierra para su primera misión, y hacía poco tiempo que acababa de regresar. El comandante de a bordo había entregado su informe y las noticias eran excelentes. Los suprenianos habían podido incorporarse a su nave sin problema y se habían ido en ella. Seguidamente, se había explorado el planeta indicado por Daxia ; la conclusión fue que presentaba efectivamente un peligro para eventuales colonos, pero los viajeros habían podido identificarlo y encontrar una solución. Esto no había sorprendido verdaderamente al profesor Umon porque conocía muy bien a algunos de los miembros de la tripulación y sabía que tenían recursos. Por consiguiente, este planeta era habitable pero, por razones de ética, no se barajaba la posibilidad de que se instalarán en él los terrícolas ; lo dejarían a los albinianos. En su próxima misión, la Nave Estrellada daría un rodeo por Albia con el fin de informar a su gobierno que ya no existía ningún peligro.
Pero los terrícolas no regresaban farfullando. Durante el viaje que les había conducido hasta Ruby, los suprenianos habían identificado un planeta potencialmente habitable y la tripulación de la Nave Estrellada también fue a visitarlo. Los viajeros habían constatado que efectivamente presentaba las condiciones necesarias para la vida, que ninguna raza inteligente se había establecido y que contenía recursos energéticos interesantes. Por otra parte, Sayaka había sugerido no esperar para comenzar la colonización y su propuesta había sido aprobada por unanimidad. Así pues, la nave terrícola partiría muy pronto con la misma tripulación, y a ella se agregarían algunas personas motivadas por el proyecto.
Umon sonrió pensando de nuevo en la muchacha ; había regresado resplandeciente de su primera misión. La perspectiva de establecerse en este nuevo planeta había contribuido mucho en ello pero no era esta la única razón ; la hija de Yumi había descubierto en la persona del comandante de a bordo aquél que consideraba en adelante como el hombre de su vida. El encanto y la madurez de su superior le habían seducido inmediatamente, hasta el punto que no comprendía cómo había podido estar enamorada de Koji durante todos estos años. El elegido de su corazón no había tardado en declararle sus sentimientos, y ambos ya habían proyectado casarse antes de la próxima salida de la Nave Estrellada.
Algunos días después del regreso del aparato terrícola, una nave supreniana se había puesto en contacto con el centro de investigaciones espaciales y Koji había tenido la alegría de reunirse no sólo con Orana, sino también con Kalan y Shan, quienes habían deseado efectuar el viaje con el fin de saludar a los miembros del equipo del profesor Umon.
Stella se había curado y el investigador la había interrogado sobre las razones de su presencia en Fleed. Había resultado que se trataba de una fleediana que soñaba poner sus competencias científicas al servicio de la reconstrucción de su planeta. Había trabajado duro durante sus estudios y no había aceptado el hecho de no poder participar en la expedición. Se había desenvuelto para eludir la prohibición gracias a personas allegadas que la habían ayudado.
El investigador había recibido incluso un mensaje procedente de Ruby ; las comunicaciones de larga distancia eran posibles, en adelante, gracias al trabajo de los técnicos rubinianos y, a petición de María, éstos habían contactado la Tierra. La princesa había deseado tener la iniciativa de la primera conexión y había anunciado una excelente noticia. En efecto, el equipo de científicos había entregado su informe : era posible vivir sin peligro en algunas zonas del planeta Fleed en las que la contaminación había sido menos importante.
Sí, todo iba por buen camino…
De pie, la espalda apoyada contra la cerca del rancho de los Abedules blancos, mirando hacia el cielo, Hikaru esperaba. Nunca se había sentido tan tranquila. Daisuke le había llamado al regreso de su viaje, le había propuesto volverla a ver con el fin de explicarse y ella se había negado. Pero no se había negado por decepción o por cólera ; no, se había negado serenamente, en total acuerdo consigo misma. No pudo impedirse sonreír al pensar en ello. ¿ Quién hubiera podido creerlo, solamente unos meses antes, que hubiera podido rechazar esta oferta, que hubiera podido renunciar a la esperanza que tenía desde hace tantos años ? Le había propuesto explicarse, pero ¿ para qué debía explicarse si al final ya había comprendido ?
La muchacha que esperaba al príncipe encantador que vendría a despertarla de su largo sueño había desaparecido para dar paso a una mujer que, cansada de soñar en vano, por fin había decidido abrir los ojos y mirar de otro modo al mundo que la rodeaba, en vez de esperar un amor que no vendría, se había dado cuenta que era ella la que debía salir de su sueño y construir su felicidad.
Por supuesto, el rechazo que había manifestado al príncipe era más bien simbólico que otra cosa y Daisuke lo comprendió perfectamente cuando ella se lo había explicado. En el futuro, continuarían viéndose, es seguro, en la Tierra o en Fleed, y probablemente un día tendría incluso el placer de acoger al príncipe y a su hermana en este planeta donde iba a comenzar una nueva vida en compañía de la tripulación de la Nave Estrellada y de los colonos que iban a establecerse allí. Sus competencias en los ámbitos de la agricultura y la ganadería serían preciosas en una tierra donde todo debía construirse y se sentía feliz de participar en el nacimiento de esta nueva comunidad. Evidentemente, debería dejar el rancho, a su padre y a su hermano, pero el profesor Umon le había garantizado que la nave terrícola efectuaría viajes regulares entre este nuevo mundo, el planeta azul y Fleed y que podría volver a ver a su familia y a sus amigos tan a menudo como lo deseara. Y además, quizá Goro decidiese reunirse con ella…
Sus pensamientos fueron interrumpidos por la repentina aparición del robot en el despejado cielo. Durante su conversación telefónica con Daisuke, la hija de Makiba había manifestado el deseo de verlo salir de la Tierra y le había prometido llamarla unos diez minutos antes de su salida para que pudiera interrumpir su trabajo y asistir al despegue de la máquina. Siguió a Grendizer con la mirada ; se fue haciendo cada vez más pequeño hasta convertirse en un punto minúsculo, después desapareció completamente. Hikaru no experimentó ninguna tristeza ya que, lo había constatado unas semanas antes, cuando uno se da cuenta de la situación, la felicidad no está nunca muy lejos…
Un ruido de pasos le hizo darse la vuelta ; constató que Yasuo se acercaba a ella y se dio la vuelta.
« ¿ Se ha ido ? » le preguntó el muchacho al acercarse.
- Sí, se ha ido », le respondió ella simplemente.
Finalmente, el mundo estaba lleno de príncipes encantadores y el que le estaba destinado ya se encontraba allí, junto a ella, pero cegada por su pasado, le había costado tiempo darse cuenta. Le tendió la mano dedicándole una espléndida sonrisa y Yasuo la atrajo suavemente hacia él. Cuando sus labios se unieron, la muchacha le rodeó el cuello con sus brazos y le besó apasionadamente. Con él, lejos de las quimeras y los pesares, iba a construir una verdadera pareja de amor y felicidad compartidos.
En el salón del centro de investigaciones espaciales, sentados en los sillones y el sofá, los suprenianos charlaban con Koji. El piloto se había sentado junto a Orana y había pasado su brazo alrededor de su cintura.
« Daisuke acaba de irse, declaró el terrícola con una sonrisa. Me alegro por él, por fin va a poder dar vida a su planeta nativo. Queda por desearle que encuentre pronto una mujer que sepa atraerle para que su felicidad sea completa.
- Ya conoció a la futura reina de Fleed, le lanzó Shan. ¿ No te diste cuenta ?
- ¿ Qué ? se asombró Koji. Sería… ¿ Stella ?
- Por supuesto, confirmó el extraterrestre. Aún no se ha dado cuenta pero no tardará. Cuando lleguen a Ruby, los dos sabrán que se aman.
- ¿ Qué ? respondió el terrícola, sorprendido. ¿ Pero cómo puedes ser tan afirmativo ?
- Sentimos algunas cosas, le recordó Orana. Ya lo sabes muy bien… Pudimos sentir el amor entre ambos, al igual que Kerto y yo sentimos igualmente el amor entre María y el príncipe de Ruby. La princesa de Fleed aún es joven pero no hay ninguna duda, sus sentimientos van a consolidarse, ya verás. »
Koji permaneció pensativo durante unos momentos luego, dirigiéndose a la supreniana, le preguntó indeciso.
« Y tú ¿ sientes que te amo ? »
La muchacha se echó a reír y fue Kalan que respondió.
« Por supuesto que ella lo siente, y yo siento que ella también te ama. Sabéis, forman una bonita pareja. Orana es verdaderamente la mujer que te conviene, es femenina y dulce pero también sabe mostrarse combativa cuando la situación lo exige y eso es lo que aspiras a encontrar en una compañera ¿ no es así ?
- Sí, confirmó el muchacho pensando de nuevo en Hikaru y Misato. Es el tipo de mujer que me gusta, pero la única mujer que necesito verdaderamente es Orana, lo supe desde el momento que la vi. Con ella, experimento una plenitud, una felicidad que nunca conocí anteriormente. Y además, cuando estoy con ella, tengo la impresión de sentirme completo, de no necesitar nada más que su presencia. Es como si me aportase lo que me faltaba.
- Es normal, prosiguió Kalan. Las principales bases de la relación de pareja son la complementariedad y el equilibrio. »
Koji no respondió nada pero estaba de acuerdo, Orana lograba tranquilizarlo.
« Nos vamos a ver obligados a irnos, dijo el hermano de la muchacha. Sé que mi hermana se quedará aquí contigo si así lo deseas tú, sé que te seguirá hasta tu nuevo planeta si formas parte del viaje pero querría que supieras que también existe otra opción. ¿ Por qué no vendrías con nosotros a Suprenia ?
- ¿ A Suprenia ? repitió Koji confundido. ¿ Pero… qué haría yo allí ?
- Bueno… por ejemplo piloto, le respondió Shan guiñándole el ojo. En cuanto hayamos regresado a Suprenia, Kalan y yo partiremos a bordo de nuestra nave para una nueva misión. También estará Dalak, Kurz y los demás. Orana y tú, podríais juntaros a nosotros.
- Es muy amable por vuestra parte hacerme esta propuesta, le agradeció el muchacho, pero dudo que vuestros superiores estén de acuerdo en integrar a alguien como yo a bordo de uno de sus aparatos.
- ¿ Alguien como tú ? intervino Orana. ¿ Pero qué dices ? »
Koji no respondió nada y se limitó a suspirar profundamente.
« Bueno, insistió la muchacha ¿ Qué quieres insinuar con eso ?
- Que soy alguien impulsivo que no reflexiona bastante y que tiende a actuar solo, explicó el terrícola un poco contrariado. Cuando estaba Daisuke, yo era más razonable ya que teníamos que formar un equipo unido y era él quien mandaba, pero desde que se marchó de la Tierra, he vuelto a ser como antes. Además, Umon ya me lo ha señalado varias veces.
- Genio y figura hasta la sepultura, respondió Shan. Eso es lo que ustedes dicen en la Tierra, creo.
- Hmm…, comentó Kalan. En realidad, habías ocultado tu verdadero carácter, pero afortunadamente ha vuelto a resurgir y ahora eres tú mismo.
- ¿ Afortunadamente ? repitió el terrícola un poco sorprendido por las observaciones de su interlocutor. ¿ Por qué dices eso ?
- En nuestro planeta, prosiguió el supreniano, a nadie se le ocurriría pedirte que renunciaras a lo que eres. Cuando un individuo es reconocido tal y como es, podrá dar lo mejor de sí mismo. Intentamos ofrecer a cada uno el puesto que más le conviene, proporcionamos a todos los medios de realizarse plenamente y al mismo tiempo, la colectividad se beneficia de ello. Y cuando sucede que un comportamiento es excesivo y potencialmente perjudicial, ayudamos a la persona interesada a encontrar la causa de este exceso y a transformarlo en beneficio suyo.
- Tengo la impresión que encontrarías la vida muy diferente en nuestra casa, insistió Shan. Sería una verdadera aventura para ti, si tomaras la decisión de acompañarnos. »
« Una verdadera aventura » terminó diciendo el extraterrestre… Sí, en las afirmaciones que le habían hecho sus amigos, en la pícara sonrisa de Shan y la misteriosa mirada de Kalan, en el amor que le manifestaba Orana, Koji presagiaba cada vez más que la vida entre los suprenianos sería, sin duda alguna, una verdadera aventura y la más extraordinaria que nunca hubiera vivido.
Ahora bien, al muchacho le gustaba la aventura, aspiraba a ello, se realizaba con ello, lo tenía metido en el cuerpo, así que Suprenia… ¿ Por qué no ?
