Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer... yo sólo juego con ellos con mucha ilusión y sin ánimo de lucro... mi único pago son vuestros comentarios

Summary: Nessie acaba de cumplir 5 años y ya es toda una jovencita... Aparenta 17 años y empieza el instituto en el último año... Su objetivo: aprender a desenvolverse en el mundo humano, del que ha estado apartada desde siempre… allí hará nuevos amigos con los que vivirá nuevas experiencias…

Rating: ~ M ~ Esta historia contiene escenas de sexo explícito, así que estás avisado... si sigues leyendo es por tu propia decisión, luego no te vengas quejando...

Note: Esta historia es la secuela de ~Nessie~ {Amanecer y mucho más}, pero no es necesario haberse leído la 1ª parte para poder seguirla… aun así recomiendo su lectura para entender mejor el carácter de Nessie, sus reacciones y algunas otras cosas… Espero que os guste


~ Mi vida empieza aquí ~

{ Nessie 2 }

Capítulo 2: El primer día

El primer día de clase en el instituto abrí los ojos más pronto de lo habitual. Estaba deseando que empezaran ya las clases, cuanto antes. Llevaba toda mi vida esperando este momento, aunque ese tiempo hubiera sido muy breve realmente. La impaciencia me podía. Quería ir y conocer a todos mis nuevos compañeros.

Me fijé en la ropa que tía Alice había insistido en prepararme. Seguía sin fiarse del gusto por la moda de mi madre y ella le dejaba hacer, así que no iba a ser yo la que rechistara. Al menos por el momento dejaría que se saliera con la suya, pero muy pronto elegiría yo mi propia ropa. No en vano había aprendido con la mejor a combinar las prendas. Seguro que a eso no se podría resistir mi tía.

Me vestí rápidamente y bajé a reunirme con mis padres para ir a casa del abuelito. Su mirada llena de ternura ocultaba algo más. Junto a la emoción por verme tan contenta había una sombra de tristeza. Me sorprendió verlos así, aferrados el uno al otro como dándose apoyo. Podía ver en sus ojos que ellos no compartían del todo mi alegría, de ver mi sueño cumplido por fin. Me habían hecho esperar mucho tiempo.

De repente caí en la cuenta del por qué. Su mirada triste evidenciaba a las claras lo mucho que lamentaba no poder estar a mi lado ese día tan importante en la vida de un niño. El primer día de clase era algo clásico entre los humanos. El acompañar a los hijos al colegio era toda una tradición, dejarlos marchar lejos de ellos por primera vez.

Me lancé a sus brazos emocionada, intentando consolarlos con mi amor. Se me habían ido todos los nervios de repente al darme cuenta de que ellos lo estaban pasando mal. Este arreglo no era exactamente lo que ellos habrían preferido, pero no nos quedaba otro remedio. Se perderían esa experiencia por ser quienes éramos, diferentes, por culpa de mi fugaz infancia.

_ ¿Qué pasa, cariño? - me preguntó mamá.

_ No llores, hija - me dijo papá con la voz afectada por la emoción -. No pasa nada.

_ No quiero que estéis tristes - les dije abrazándome a ellos.

_ Se nos pasará, ya verás - me aseguró mi padre.

_ Verte a ti feliz es lo único que deseamos - dijo mi madre.

_ Así que pon una sonrisa en esa preciosa carita y vamos a casa del abuelo - dijo papá, levantándome la cara y borrando mis lágrimas con sus dedos.

_ Seguro que nos estará esperando, impaciente por empezar el día - añadió mamá forzando una sonrisa.

Salimos de casa y corrimos a través del bosque hasta la zona cercana a casa del abuelo. Una vez ya a la vista de su patio trasero, me giré para despedirme de ellos. Aun tenían esa mirada triste, pero no era algo que pudiera solucionar.

_ Bueno - dijo mi padre rompiendo el silencio en el que habíamos venido caminando -, recuerda que debes evitar en lo posible tocar a los humanos. Tu temperatura corporal podría delatarte.

_ Sí, papá - le respondí con calma, rulando los ojos.

_ Y no olvides responder con respeto al profesor - añadió mi madre por enésima vez -, pero sin parecer una listilla o tus compañeros de clase te tomarán manía.

_ Sí, mamá - le dije, aguantándome un suspiro de impaciencia.

Me despedí de ellos con sendos besos y fui hasta la casa para reunirme con Charlie y Sue.

_ Buenos días, Nessie - me saludó cálidamente el abuelo.

Estaba sentado a la mesa terminándose el café, mientras Sue recogía la mesa tras el desayuno. Yo había ido de caza la noche de antes con mis padres, en preparación del día que me esperaba, pero acepté la taza de café que me tendió amablemente Sue. Prometía ser un día muy largo.

_ ¿Qué tal, cariño? - me preguntó ella, saludándome con un beso -. ¿Preparada para empezar las clases?

_ Sí, abuela - le respondí -. Impaciente.

_ Pues vámonos ya y así no llegas tarde - me respondió el abuelo.

Me despedí de Sue con un beso y seguí a Charlie hasta el coche patrulla. El camino se me hizo eterno. Tenía tantas ganas de llegar, que no veía el momento. De repente, tras una curva del camino, aparecieron los edificios que conformaban el conjunto del instituto. Estaba tal y como lo describía mamá en sus diarios. No había cambiado nada.

Al llegar al parking del instituto todos se quedaron mirándonos, seguramente sorprendidos de ver al jefe de policía allí. Charlie se ofreció tímidamente a acompañarme dentro, pero le aseguré que no hacía falta. Suspiró aliviado ante mi respuesta y prometió volver a recogerme al terminar las clases. Me despedí de él con un beso y bajé del coche.

Me sentía confiada de mí misma, allí parada en mitad del aparcamiento mientras Charlie se alejaba. Esto era algo que tenía que hacer sola, que podía hacer sola. Me quedé observando a mi alrededor, fijándome en toda la gente que iban a compartir esta experiencia conmigo.

De repente me quedé parada, notando algo fuera de lugar. Pude sentir a mis padres muy cerca, ocultos en el límite del bosque que rodeaba el instituto. No habían podido resistirse a acercarse por allí. Mi giré discretamente hacia donde estaban y les dediqué mi mejor sonrisa. Hablé mentalmente con mi padre, sabiendo que él estaría pendiente de mis pensamientos.

"No os preocupéis, papá. Estaré bien. Volver a casa con la familia. Nos vemos a la tarde. Os quiero." pensé, comunicándome con mi padre.

Sabía que pedirles que se fueran no iba a servir de nada, pero tenía que intentarlo. Seguramente se pasarían todo el día allí fuera, vigilándome desde lejos, preparados para acudir en mi ayuda. Sabía que lo hacían por preocupación y amor, pero no por eso tenía que gustarme tenerlos allí.

Me giré y entré en el instituto buscando secretaría. Supuestamente era una alumna desplazada desde otro instituto, por lo que no me habían enviado la documentación a casa como a los demás. Habíamos llegado pronto precisamente para que me diera tiempo a pasarme por allí, pero se me estaba haciendo tarde.

Me presenté a la secretaria y recogí mi horario. Luego de repente, la ver los carteles en el tablón de anuncios, tomé la decisión de apuntarme a las clases para sacarme el carnet de conducir. La secretaria aceptó mi petición sin dudarlo, pero mi familia no lo iba a aceptar igual de bien.

Cuando lo propuse meses antes, mi idea de tener un coche sólo había contado con el apoyo de Jake. Mi padre se negó en redondo, por supuesto. Por mucho que ahora aparentara tener diecisiete años, realmente acababa de celebrar mi quinto cumpleaños. Esa era su excusa preferida para todo.

Para él siempre sería su niñita, como me recordaba frecuentemente. Mamá era algo más comprensiva en ese aspecto, pero tampoco estaba demasiado conforme con lo del coche. Esperaba que empezaran a darse cuenta de que me hacía mayor. Aparentar diecisiete años y tener realmente sólo cinco no era nada fácil. Todos seguían tratándome como si fuera una niña, sobretodo mis padres.

Esperaba que al ir a las clases de conducir en el instituto, vieran que era capaz de hacer cosas de mayores sin causar que se acabara el mundo. Además quería que me dejaran conducir alguno de los magníficos coches que teníamos en el garaje. O mejor aun, me gustaría tener mi propio coche. ¡Eso sí que sería fantástico!

No es que lo necesitara realmente para ir a ningún lado, puesto que siempre íbamos corriendo o me llevaban los mayores en coche. Pero me hacía mucha ilusión sacármelo. Quería tener el carnet para que fuera legal, no uno de esos falsificados que tenía hasta ahora. Quería tener un carnet real.

Esperaba que mis padres no se enfadaran demasiado por haberme apuntado a las clases. Pero ya estaba hecho y les demostraría que podía con ello. Quizás así empezaran a verme con otros ojos. Me lo quité de la cabeza rápidamente, cogí mi horario y me dirigí a mi primera clase con ayuda del plano.

Cuando llegué a la clase de ciencias, el profesor ya había empezado. Me había entretenido demasiado en secretaría. Al ser nueva en el instituto el profesor me presentó a mis compañeros, que se conocían de toda la vida. Miré alrededor de la clase, lanzando una tímida sonrisa a los que esperaba que fueran mis nuevos amigos.

_ Chicos, ésta es Renesmee Cullen y viene trasladada desde New Hampshire - dijo el Sr. Molina.

_ ¡Qué nombre más raro! - dijo una chica del fondo con una mueca -. Nunca lo había oído.

_ Cosa de mis padres. Pero prefiero que me llaméis Ness - les dije con confianza -. Renesmee es demasiado formal.

El primer acercamiento no había ido mal, pero no me gustaba esa chica que se había burlado. ¿Qué le había hecho yo para que me dijera eso? Los estudiantes cercanos a ella le habían coreado con risas. No era agradable que se rían de una.

A parte de esas risas había notado todo tipo de miradas por parte de mis compañeros. Destacaba sobretodo la curiosidad, pero había otras como la de la rubia del fondo que no me habían gustado nada. Otras, como la del chico de la primera fila, me estaban poniendo muy nerviosa. Aunque la mayoría parecían muy agradables.

Luego el profesor me indicó que me sentara en un asiento vacío en primera fila y siguió con su explicación. Estaba indicando el temario que tendríamos durante el curso, el material de estudio y las lecturas adicionales. La mayoría de todo eso ya lo había estudiado por mi cuenta, así que me relajé. Sólo me quedaría hacer los deberes día a día para ir entregándolos, pero me dejaría mucho tiempo libre.

_ Ness, no hagas caso a Melanie. La pobre no sabe ser de otra manera - me dijo en un susurro la chica que tenía al lado -. A mí Renesmee me parece un nombre muy bonito.

Compartía pupitre con una chica de mirada amable, tocándome a mí justo al lado de la ventana. Me hablaba con la boca de medio lado, disimulando para que el profesor no la pillara. Pero se notaba que tenía una enorme sonrisa en la cara. Me cayó bien desde el principio.

_ Por cierto, me llamo Samantha - me dijo -. Pero puedes llamarme Sammy.

_ Encantada, Sammy - le saludé, también con un susurro.

El profesor se giró hacia nosotras para pedirnos silencio y ambas nos sonreímos, sabiendo que habíamos hecho una nueva amiga. Había hecho mi primera amiga. ¡Esto iba bien! Parecía muy agradable, no como la rubia esa del fondo, la tal Melanie. Los otros que se habían burlado con ella de mi nombre tampoco estaban los primeros en la lista para ser mis amigos. Esto de hacer amigos era mucho más complicado de lo que me esperaba.

De repente un movimiento al otro lado de la ventana llamó mi atención. Sin poder creérmelo vi a mis padres a lo lejos, escondidos en la espesura del bosque. Estaban lo más cerca de mí que podían, pero sin dejarse ver. Seguro que me habían estado siguiendo por todo el instituto en lugar de irse. Era justo lo que me esperaba.

Al final decidí sacar la artillería pesada. Le pedí mentalmente a mi padre que por favor se fueran a casa. La razón definitiva y real: porque su presencia me estaba poniendo nerviosa. No podía estar atenta en clase y comportarme con normalidad sabiendo que ellos estaban espiando cada movimiento que hiciera. ¿Cómo iba a hacer amigos si ellos no me daban ese espacio?

Oí a papá explicárselo a mi madre y acordaron irse, esta vez de verdad. Pero no se fue sin dejarme una advertencia. Me dijo claramente que me esperaba una conversación sobre lo del carnet de conducir en cuanto llegara a casa. Ya me lo esperaba, pero al menos eso quedaría para luego. Al fin se despidieron y ambos se adentraron en el bosque camino de casa.

Al acabar la clase Samantha me presentó a Danielle, su mejor amiga de toda la vida. Eran vecinas desde siempre y se habían criado juntas. Danny, como ella insistió en que la llamara, parecía una chica muy agradable y lo era realmente. Casi sin darme cuenta ya había hecho otra nueva amiga.

No nos parecíamos nada físicamente, pero aun así me sentía muy cómoda en su compañía. Samantha era una rubia de ojos azules, con una sonrisa muy amplia. Era la más bajita del grupo, pero su figura exuberante hacía que destacara entre las demás. Danielle por su parte era morena, de ojos oscuros y una cálida y tímida sonrisa. Danny estaba más bien delgada y era un poco más alta que yo.

La timidez natural de Danny contrastaba con el carácter extrovertido de Sammy. Pero aun así me sentí muy bien acogida por ellas. Mis nuevas amigas eran increíbles. Encajaba en este pequeño grupo como si hubiera sido hecho a mi medida.

Al comparar nuestros horarios comprobamos que las tres compartíamos algunas clases. En la mayoría de las asignaturas estaba con alguna de las dos o con ambas, así que el curso se presentaba muy interesante. A su lado me sentía capaz de desplegar mis alas y volar lejos de mi familia. Una nueva confianza nació en mí.

Salimos lentamente al pasillo y fuimos a la siguiente clase. Por el camino iban hablando con todo el mundo, saludando a los demás estudiantes a diestro y siniestro. Parecían conocer a todo el mundo y seguramente era así. En los pueblos pequeños era algo normal. Se habían criado juntos, tenían una historia y yo era la recién llegada.

Algunos de sus amigos incluso intentaban entablar conversación conmigo. Todos parecían muy simpáticos, pero después de la experiencia previa con el desagradable grupito de Melanie iba con más cuidado. No quería que volvieran a burlarse de mí.

La siguiente clase era literatura y la compartíamos las tres. Nos sentamos juntas e intentamos prestar atención al profesor. Por suerte no me pidió que me presentara a los demás. Mi presencia pasó casi desapercibida para él y me sentí más tranquila. Aun así seguía siendo la nueva y los estudiantes se acercaban a nosotras.

Pero ahora contaba con la presencia de mis amigas a mi lado. Los chicos iban y venían, se presentaban y entablaban conversación. Esa mañana hubo muchas risas a mi alrededor. Cuando ellos se alejaban mis amigas me ponían al día de los cotilleos sobre unos y otros. Era como un 'quién es quién' del instituto de Forks.

Fue una mañana de lo más entretenida, moviéndonos por los pasillos entre clase y clase. Algunos chicos conocidos de ellas se iban acercando y entablaban conversación con nosotras, poniéndose al día tras las vacaciones de verano. Parecía que conocían a todo el mundo y que se llevaban bien con todos. O casi todos.

Nos reunimos a mediodía en el comedor y nos sentamos a comer juntas. Pronto nuestra mesa era el centro de atención de todo el mundo. Me preguntaban una y otra vez cuándo llegué a la ciudad, por qué se había cambiado en el último año, de dónde venía mi nombre, por qué había llegado en el coche patrulla y demás.

Seguro que a Charlie le haría gracia saber el temor reverencial que tenían mis compañeros de clase por él. Para mí era sólo mi abuelito, pero para ellos era una figura de mucha autoridad del pueblo. Al contarles que era mi abuelo apenas podían creérselo. Me tocó contarles toda la historia, la que nos habíamos inventado, claro.

Les hablé sobre mis padres muerto y sobre cómo mi tío Edward se hizo cargo de mí, aunque apenas era un poco mayor que yo. Les conté que había estado viviendo con mi tío Edward y su mujer, Bella, mientras ellos estudiaban en la universidad. Pero por motivos de trabajo ellos tenían que viajar mucho y por eso me habían enviado a Forks, con el padre de mi madre adoptiva.

Les expliqué que me quedaría todo el curso con mi abuelo adoptivo, Charlie Swan, el jefe de policía. Noté las miradas de respeto por parte de los chicos. Sentí remordimientos por mentirles a mis nuevos amigos, pero era necesario. Mucho tiempo atrás comprendí que si quería integrarme en la sociedad humana iba a tener que engañarles. Era necesario para guardar mi secreto y no ponerlos en peligro.

Recorrí el comedor con la mirada, evaluando los diferentes grupos y a la gente que allí había. Les dediqué especial atención a los chicos. No estaba acostumbrada a los humanos y no salían bien parados al compararlos con los hombres que conocía de toda la vida. No era lo que me esperaba.

Estos humanos no salían bien parados en la comparación con mis vampiros o mis lobos. Ninguno es tan guapo o tan alegre o tan musculoso o tan agradable como ellos, pero decidí darles una oportunidad a los humanos. Quería conocerlos a todos.

Las clases de después de la comida siguieron la misma rutina. Empecé a sentirse mucho más confiada con el año que me esperaba. Gracias a mis nuevas amigas, todo lo que recibía de los demás eran sonrisas. Había hecho un montón de nuevos amigos, pero ninguno como Samantha y Danielle. Ellas eran importantes. Habían sido las primeras en tenderme una mano amable y eso no lo iba a olvidar.

El primer día de clase había sido simplemente perfecto. Cuando sonó el timbre salimos todos muy alegres, con ganas de retomar las últimas horas del verano. Salí acompañada de mis amigas, riéndome. Ya estábamos haciendo planes para salir el fin de semana.

Fuera me esperaba una enorme sorpresa. El coche patrulla del abuelo no estaba por ninguna parte. En su lugar vi una moto negra muy conocida. Jake había ido a recogerme.


N/A: Espero que os haya gustado este capítulo... Animaos a dejadme vuestra opinión en un review... Recordad que los coments son el único pago de los escritores aficionados como yo

Ya hace unos días que las estadísticas de FanFiction no me funcionan, así que no sé si estais leyendome o no... espero que lo de las estadísticas se arregle pronto, pero hasta entonces voy totalmente perdida... con eso de abrir la secuela en un fic independiente creo que muchos lectores de la primera parte se ha perdido por el camino y no han descubierto la secuela... No sé cómo solucionarlo, porque aún ando bastante perdida por esta web... así que si fuerais tan amables de dejarme aunque sea un LEIDO en un review para tranquilizarme, os lo agradecería eternamente

Muchas gracias a alejandra cullen, Aleeh'C, alexblackcullen, Ana Laura, anabel94, AssiiaWolfe, auraazul1123, bellalicerose, BlackCullen, Cris Cullen Black, Cullen-21-gladys, cynthia mazari, DhampireCry, Diana M, fjrod, flexer, el angel de la muerte, gaby black, Hikari Takaishi 184, Josenso di Farias, krismery, lexa0619, Lily Snape Cullen Malfoy, malu, maria, Martu Cullen, Mazy Vampire, melilu, melina, Mikaela, Miru Invernizzi, Mon de Cullen, Mony Black, Nessa610, NessylitleCullen, reneesme cullen swan, Pati Love Everybody, PattyQ, polkoji, Robmau, Rosse, samirasama cullen, sue y v cullen por los coments que me vais dejando a lo largo de esta historia... y mi bienvenida a los nuevos lectores

Os recuerdo que estoy subiendo otras historias por aquí, por si queréis pasaros a leerlas… Nos vemos el próximo Lunes con el Capítulo 3: "Jake" Muchos besos a todos