Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer... yo sólo juego con ellos con mucha ilusión y sin ánimo de lucro... mi único pago son vuestros comentarios
Summary: Nessie acaba de cumplir 5 años y ya es toda una jovencita... Aparenta 17 años y empieza el instituto en el último año... Su objetivo: aprender a desenvolverse en el mundo humano, del que ha estado apartada desde siempre… allí hará nuevos amigos con los que vivirá nuevas experiencias…
Rating: ~ M ~ Esta historia contiene escenas de sexo explícito, así que estás avisado... si sigues leyendo es por tu propia decisión, luego no te vengas quejando...
Note: Esta historia es la secuela de ~Nessie~ {Amanecer y mucho más}, pero no es necesario haberse leído la 1ª parte para poder seguirla… aun así recomiendo su lectura para entender mejor el carácter de Nessie, sus reacciones y algunas otras cosas… Espero que os guste
~ Mi vida empieza aquí ~
{ Nessie 2 }
Capítulo 3: Jake
Me quedé paralizada en mitad de las escaleras, mientras mis amigas seguían bajando. Se volvieron y, al verme tan parada, se giraron hacia mí. Siguieron mi mirada para averiguar por qué me había detenido en seco. Apenas me deba cuenta de lo que hacían. Las veía por el rabillo del ojo, dedicándoles una pequeña parte de mi atención, porque realmente no era lo que más me preocupaba en ese momento.
_ ¿Quién es ese? ¡Está buenísimo! - preguntó Samantha muy emocionada -. Ness, ¿lo conoces?
_ ¡Samantha! - le llamó la atención Danielle, dándole también un codazo -. ¡Qué poco tacto tienes, Sammy! No ves que sí que lo conoce. ¿Es tu novio, Ness? - añadió.
Yo era incapaz de responderles, no me salían las palabras de la sorpresa. ¡Jake había ido a buscarme! Se suponía que tenía que recogerme el abuelo Charlie a la salida de clase, pero aquí estaba él. Pensaba que no volvería a verlo tan pronto y mucho menos a solas. Era una situación que había estado evitando durante meses.
Al verlo delante de mí sólo podía pensar en lo frío que había estado Jake conmigo durante todo el verano. Después de aquella discusión que tuvimos, Jake no había querido que nos viéramos a solas bajo ninguna circunstancia. Por mucho que le rogara o maquinara para tener un rato a solas con él, no había manera.
Siempre teníamos a alguien de carabina, casi siempre mi vigilante padre. Ellos siempre se habían llevado bien, pero últimamente era diferente. Más de una vez los había pillado hablando silenciosamente. Con eso de que mi padre podía leerle la mente, les era muy fácil esquivarme. Y así estaban evitando hablar del tema otra vez.
Jake se había mantenido alejado de mí todo el verano, como si aun siguiera en la universidad. Durante ese periodo sólo volvía a casa los fines de semana para verme, pues no podía mantenerse alejado tanto tiempo. Pero otros años al llegar el verano todo volvía a la normalidad, viéndonos todos los días.
Sólo que este verano las cosas no habían sido así. Ahora ya había terminado y había vuelto a definitivamente a la reserva, pero las cosas no eran como otros años. Todo había cambiado por culpa de mi impulsividad. No debería haberlo forzado, pero no pude evitarlo. Fue algo superior a mis fuerzas.
_ Ness, ¿estás bien? - me preguntó Danielle preocupada.
_ Sí, estoy bien. Tranquila - le respondí, sin poder apartar la vista de Jake.
_ ¿Es tu novio? - saltó Samantha muy curiosa.
_ Es un amigo - les dije, sabiendo que él estaba escuchándolo todo.
_ ¿Sólo un amigo? - insistió ella con una risita.
No pude responderle nada más. La última vez que habíamos podido hablar a solas habíamos acabado discutiendo. Después de eso me devolvió a casa rápidamente, y había estado evitando quedarse a solas conmigo durante todo el verano. Lo que fuera con tal de evitar el tema que yo quería discutir con él.
Seguía viniendo a verme por casa, pero ya no era lo mismo. Y encima contaba con mi padre como aliado. Habían sido unos meses muy largos, teniendo sus visitas contadas. Me pasé todo el último curso de estudios de Jake esperando el verano con ilusión. Quería pasar más tiempo con Jake ahora que yo ya era mayor.
Pero cuando llegó el verano no me trajo más que frustración. Todos mis intentos por hablar con él habían quedado en nada. Y lo peor de todo es que tampoco habíamos podido disfrutar siquiera de nuestros paseos como antes. Echaba mucho de menos mis ratos a solas con él.
Y ahora de repente lo tenía delante de mí, esperándome al salir de clase. Y yo no podía apartar los ojos de mi Jake ni para devolverles la mirada a mis nuevas amigas. Sabía que estaba siendo muy mala persona por ignorarlas así, pero no podía evitarlo.
Jake seguía sin devolverme la mirada. Estaba con la cabeza agachada y las manos en los bolsillos. Tenía una postura descuidada, medio apoyado en su moto, pero yo lo conocía bien. Estaba tenso, como esperando algo desagradable. Y aun así era el mismo de siempre. Era mi Jake.
_ ¿Quieres que nos quedemos contigo? - se ofreció Danny.
_ ¡No! - salté rápidamente -. No hace falta, pero gracias.
_ ¿Estás segura? - añadió Danny no muy convencida de dejarme sola.
_ Sí, tranquila. Estaré bien - les dije deseosa de que me dejaran a solas con él.
_ Llámanos luego al móvil y nos cuentas - me pidió Sammy.
_ Mejor hablamos mañana, chicas - les dije como despedida.
_ Vale, Ness. Hasta mañana - dijeron ambas, aceptándolo por fin.
Se alejaron lentamente hacia coche de Samantha, mientras yo dedicaba toda mi atención a Jake. Sabía que al día siguiente tendría que responder a un montón de preguntas sobre mi relación con Jake, pero eso ya sería mañana. Antes de eso tenía muchas cosas que aclarar con él. Ya iba siendo hora que nos sentáramos a hablar seriamente sobre "el incidente" que lo había mantenido alejado.
Me acerqué a él y cuando me tuvo delante al final levantó la cabeza. Su mirada torturada dejaba a las claras que no estaba allí por voluntad propia. No podía soportar que él lo pasara mal. Tenía muchas ganas de verle, pero no así. Quería volver a disfrutar de nuestros ratos a solas, sin tensión en el ambiente, estando juntos.
Pero todo eso cambió de repente aquel día en la playa. Fui una estúpida por precipitar las cosas, pero estaba cansada y lo había echado tanto de menos. Estábamos solos en nuestro sitio preferido, lejos de todos. Estábamos fuera del alcance del radar mental de mi padre, lejos de los oídos indiscretos de la manada, alejados de las rutas habituales de caza de mi familia. Y la situación era tan a propósito que no pude resistirme.
_ Hola, Jake - le saludé, sin atreverme a tocarle.
_ Hola - me saludó, aun con las manos en los bolsillos, manteniéndose alejado.
_ ¿Y Charlie? - le pregunté.
_ Tenía trabajo y me ha pedido que viniera yo a recogerte - me respondió.
_ Ah, genial - le dije, muy emocionada simplemente por volver a verle.
Los dos nos quedamos allí callados, mirándonos mutuamente sin decirnos nada. Hacía ya mucho tiempo que no saltaba a sus brazos como antes. Era algo que también echaba mucho de menos. Estar simplemente cerca de él era maravilloso. Me sentía más yo misma a su lado que sola o con cualquier otra persona.
Desde el mismísimo principio de mi vida había estado ahí para mí. Pero poco después de cumplir cuatro años, las cosas cambiaron de repente casi de un día para el otro sin apenas darme cuenta. Ya no me abría los brazos para que saltara a ellos como siempre. Notaba un alejamiento por su parte que no me podía explicar.
Seguíamos haciendo cosas juntos, dando nuestros paseos, él venía a verme a casa de mi familia, yo iba a verle a la suya… pero ya no era lo mismo. Empecé a sentirme cohibida yo también, al cambiar su actitud hacia mí. Ya no me sentía libre de ser yo misma al estar junto a él. Entre eso y que lo veía muy poco por sus clases, lo echaba mucho de menos.
Después de un fin de semana muy frustrante, al final le pregunté a mi madre sobre el tema. Mamá y Jake había sido amigos desde mucho antes de nacer yo, así que nadie conocía a Jake tan bien como ella. Si había algún problema con él, la mejor persona para ayudarme era ella.
No podía hablar con papá de él, por muy amigos que fueran. En lo tocante a mi relación con Jake, mi padre seguía poniendo unas caras muy raras. Así que esperé a tener la ocasión perfecta para hablar con ella a solas, sin estar mi padre por ahí.
_ Mamá, ¿qué le pasa a Jake? - le pregunté una noche -. Está enfadado conmigo.
_ No, cariño - me dijo ella -. ¿Por qué lo dices?
_ Ya no es como antes, no sé - le dije, sin atreverme a mirarla a la cara.
Ella se quedó callada y soltó un suspiro que me sorprendió por su intensidad. Levanté la cara y me la quedé mirando. Tenía una mirada triste que me conmovió. Me acerqué más a ella y la abracé muy fuerte contra mí.
A mis cuatro años y pico había crecido ya tanto que mamá y yo éramos casi de la misma altura. Prácticamente usábamos la misma ropa. Después de un momento me separó de ella y nos sentamos a hablar de nuevo.
_ Estás creciendo, Nessie - me dijo mamá con cara muy seria -. Te estás haciendo mayor muy deprisa. Tu cuerpo está cambiando y ya eres toda una jovencita. Es normal que las cosas cambien entre vosotros.
En ese momento se me hizo la luz. Unas semanas después me di cuenta de en qué momento pasó todo. Empecé a darle vueltas y hacer relaciones entre todo, su cambio de actitud junto con otras cosas que me pasaron a mí por esa época.
Unas semanas atrás había pasado la peor vergüenza de mi vida. Estaba en casa con la familia, tocando una de las piezas favoritas de la abuela, cuando noté algo extraño. Fue como un pinchazo interno, seguido de una humedad repentina entre las piernas. De repente todos los vampiros presentes en la habitación se giraron hacia mí.
Antes de darme cuenta de nada, mi padre se había llevado de la habitación a todos y me había dejado a solas con mamá. Al principio me sentí desorientada, como si mi propio cuerpo me hubiera traicionado. ¡Qué vergüenza! Sabía lo que me pasaba, lo había leído en los libros hacía mucho tiempo, pero cuando pasó fue muy raro.
Mamá me ayudó con todo el rollo ese de la higiene y pude asearme rápidamente. Más tarde se unieron el resto de las mujeres de mi familia para explicarme las cosas. Todas ellas pasaron por eso cuando eran humanas y fue genial poder hablarlo tranquilamente. Me ayudó mucho.
_ Te refieres a lo del otro día, ¿no? - le pregunté a mamá al acordarme de aquel momento -. ¿Es por todo eso de la regla?
_ Sí, eso es parte de todo lo que está pasando - me explicó mamá -. Debido al vínculo que Jake tiene contigo, los cambios que se producen en ti le afectan más.
_ Pero, ¿por qué se aleja de mí? - le pregunté aun sin entender su comportamiento.
_ Quizás sólo necesita tiempo para adaptarse a esos cambios, hija - me respondió.
Esa conversación me dio mucho que pensar en los meses sucesivos, mientras Jake estaba en la universidad haciendo el último año. Lo veía sólo los fines de semana y cada vez era más consciente de Jake y de su comportamiento. Hasta que llegó un momento en que una idea fija se instaló en mente y ya no pude sacarla de ahí.
Y luego fue cuando pasó lo que pasó… y fue todo aun peor.
Así que allí estábamos Jake y yo, plantados cada uno en su espacio, perdidos en nuestros propios pensamientos, mientras el aparcamiento del instituto se iba quedando vacío poco a poco. Ninguno de los dos hizo ningún movimiento para irnos de allí. Había otras cosas más importantes que volver a casa. Lo que realmente necesitaba era aclarar las cosas con él y éste era el momento ideal para ello.
_ ¿Qué tal tu primer día, Nessie? - me dijo él, devolviéndome al presente.
_ ¡Te he dicho que no me llames Nessie! - le respondí enfadada.
Él se encogió al oír mi tono, pero no pude evitarlo. Me enfadé. Mis buenas intenciones para el momento se habían ido por las ventanas al oír ese apodo de sus labios. Intenté calmarme para no echar a perder del todo la oportunidad de estar con él, de hablar con él, de disfrutar de su compañía por fin a solas.
Pero antes que nada necesitaba hacérselo comprender, porque sin eso jamás llegaríamos a nada. Si no era capaz de hacerle ver la realidad que tenía delante de sus ojos, todos mis intentos por aclararlo quedarían en nada. Eso era lo más importante.
_ Ya no soy una niña, Jake - le expliqué, haciendo un esfuerzo por usar una voz muy suave -. Hace ya muchos meses que soy una mujer en todos los sentidos. No puedes seguir tratándome como si aun llevara pañales.
_ A penas tienes cinco años, Nessie - me respondió él.
_ Ness - le repliqué yo, intentando no enfadarme otra vez -. No soy una niña humana de cinco años, Jake.
_ Lo sé - reconoció a regañadientes -, pero aun eres demasiado pequeña.
_ ¡No lo soy! - le respondí enfadada de nuevo -. Mi cuerpo es el de una mujer y mis sentimientos también lo son. ¿Por qué no eres capaz de verlo, Jake?
Me sentía impotente ante la situación. Ni siquiera aquello que pasó le había hecho cambiar de idea respecto a mí, a nosotros. Sólo había servido para que se mantuviera alejado de mí, para limitar aun más nuestro tiempo juntos y para que siempre contáramos con una carabina cuando nos veíamos.
Todo empezó de la formas más inocente y tonta posible. Nos encontrábamos en la Primer Playa dando un paseo, algunas semanas después de la conversación con mi madre. Mi forma de percibir a Jake cambió. De repente ya no era ese amigo de la familia al que quería tanto como a mis padres, pero de un modo especial.
Después de aquella conversación, yo también había empezado a ver a Jake de otra manera. Empecé a analizar mis sentimientos hacia él desde un nuevo ángulo, una perspectiva más madura acorde con mi nuevo yo más adulto. De repente me di cuenta de que empezaba a necesitar nuevas cosas de mi viejo y querido amigo Jacob.
Su presencia a mi lado nunca me había dejado indiferente. Siempre había sido un punto de calma, consuelo, afecto… un conjunto de todo lo que necesita en cada momento. Pero antes su presencia física no hacía reaccionar mi cuerpo con ansiedad.
Sin embargo aquel día en la Playa me encontré pensando en cómo se sentirían sus labios sobre los míos. Y esa idea fija no se apartaba de mi mente. Intentaba no mirarle los labios fijamente, a la vez que evitaba su mirada para que no adivinara mis extraños pensamientos. Esa parte fue fácil, puesto que él tampoco me miraba a mí.
Me sentía muy rara pensando así de él, conociéndolo de toda la vida. Siempre había estado a mi lado, queriéndole como a uno más de la familia, pero sin ser parte de ella realmente. Siempre tuvo un sitio muy importante en mi corazón.
Pero de un tiempo a esta parte, tenía otro tipo de sentimientos y emociones cuando pensaba en él. Era una ansia profunda de tenerlo a mi lado, de sentir su cuerpo a mi lado, de estar en sus brazos, de sentir su calor. Y me encontraba observando fijamente sus labios en el momento menos pensado, como durante ese paseo por la playa en el que todo pasó.
No podía pensar en nada más que en cómo se sentirían sus labios sobre los míos, en que nada me gustaría más que probar su sabor. No tenía ni idea de si me estaba hablando o no, de si había más gente en la playa o si estábamos solos. No era consciente ni siquiera de dónde ponía los pies, así que fue algo normal que tropezara.
Una pequeña piedra suelta tuvo la culpa de todo. Y por supuesto no tuvo nada que ver el hecho de que no estuviera prestando atención a lo que hacía o dónde pisaba. Ni por supuesto era culpa mía por no poder pensar más que en sus labios.
Tuve suerte, al menos. Los rápidos instintos de Jake le hicieron reaccionar para salvarme de una caída tonta, antes incluso de que mi agilidad habitual volviera a mí. De repente me encontré entre sus brazos, con sus carnosos labios a tan solo unos centímetros de los míos. Y la tentación fue demasiado fuerte como para resistirme.
Casi sin darme cuenta estaba rozando sus labios con los míos, para probar su sabor. Fue un roce muy ligero, pero me supo a sol, a tierra húmeda y bosque, a madera recién cortada. Pero sobretodo me supo a Jake. Y fue genial. Llevaba mucho tiempo fantaseando con cómo sería un beso suyo, pero la realidad fue aun mejor de lo que me esperaba. Y fue bueno, correcto y maravilloso.
Separé mis labios de los suyos cuando él apenas se estaba recuperando de la sorpresa. Aun me tenía entre sus brazos de una forma cómoda y agradable, como hacía mucho tiempo que no estábamos. Nuestras miradas se cruzaron con intensidad, expresando todo un mundo de sentimientos sin decir ni una sola palabra.
Suspiré feliz, sintiendo satisfecha mi curiosidad. Separé mis labios de los suyos y no esperaba nada más. Pero había algo con lo que no había contado… Jake.
Él reaccionó inmediatamente al sentir mi aliento sobre su piel. Me acercó de nuevo a él, volvió a unir nuestros labios y me dio un beso de verdad, de esos de los que se habla en las películas. Nuestros alientos se mezclaron, los labios entraron en contacto y las lenguas entablaron un duelo, una danza sin fin sin ganador ni vencedor.
Fue un beso que no me esperaba, cargado de sentimiento y mucha pasión. Fue como si un dique se rompiera en su interior y con ese beso Jake quisiera expresarme todo lo que llevaba dentro. Dejó salir un montón de cosas que habían estado ahí retenidas hasta entonces.
Llevaba mucho más tiempo que yo esperando este momento, en el que por fin fuéramos nosotros dos juntos, compartiendo este beso. Yo tan solo había estado algunas semanas dándole vueltas al tema, sin saber lo que me perdía. Él llevaba años esperándome a mí, sabiendo lo que estaba por venir.
Su boca tomó posesión de la mía, robándome el aliento, tomándome fuertemente entre sus brazos como si quisiera fundir nuestras pieles en una sola. De haber sido humana no habría escapado sin algún hueso roto. Pero el efecto que tuvo en mí fue devolverle ansiedad y pasión a partes iguales.
De repente Jake se apartó de mí, dejando un par de metros de distancia entre ambos. Cuando intenté acercarme a él, dio un paso atrás alejándose de mí. Jake estaba asustado, negando con la cabeza. ¿Qué le pasaba?
_ ¿Jake? - le pregunté intentando acercarme a él.
_ No puede ser - dijo casi murmurando, sin llegar a mirarme a los ojos.
_ ¿Qué no puede ser? - le pregunté sin entender nada.
_ Esto no puede ser - me dijo, dejándome igual de confusa.
_ No te entiendo, Jake - le dije casi llorando.
_ Vamos, te llevaré a casa - me dijo finalmente.
Me sentí rechazada y se me cayó el alma al suelo. ¿Qué había hecho mal? Todo había sido tan bonito y tan perfecto para mí, que no podía entender cómo era que para él no había sido igual. ¿Tan mala era besando? No encontraba explicación para su comportamiento. Para mí ese beso había sido algo tan natural como respirar.
Pero él borró de un plumazo todo aquello que me había hecho sentir. Esa satisfacción por un sueño realizado, esa plenitud de sentir sus labios sobre los míos. Todo eso quedó en nada ante la tristeza por su rechazo en mitad del beso.
Me acompañó a casa sin volver a tocarme por el camino, guardando una distancia de seguridad a pesar de mis tímidos intentos por acortarla. Cuando llegué a casa me eché en brazos de mi madre, mientras mi padre salía a hablar con Jake. A partir de ese momento, nunca volvimos a estar realmente solo para hablar de lo que había pasado… Hasta ahora.
Hay muchas cosas de las que teníamos que hablar: de ese beso, de lo que había supuesto para nosotros y nuestra relación. Quería saber qué es lo que había pasado realmente en la playa, por qué cortó nuestros beso, de qué habían hablado mi padre y él. Necesitaba una explicación de todo lo que había pasado ese día. Y lo más importante, necesitaba una explicación de qué estaba pasando entre nosotros.
Pero ésta era la primera ocasión que tenía de pillarlo a solas para hablar. Charlie me había puesto en bandeja de plata la oportunidad de acorralar a Jake. Difícilmente podían pasar mis padres a buscarme al instituto. La oportunidad era perfecta para aclarar las cosas con Jake.
_ ¿Qué pasó, Jake? - le pregunté -. ¿Por qué te alejaste de mí en la playa?
_ Aun era demasiado pronto, Ness - me respondió después de un largo silencio -. Aun es demasiado pronto.
_ ¿Demasiado pronto? - le pregunté incrédula -. ¿Demasiado pronto para quién? ¿Para ti, para mí o para mi padre? - le solté a bocajarro.
Se encogió sobre sí mismo, acobardado por mi tono. Había dado justo en el clavo de todo el asunto. Mi padre era un elemento fundamental de la ecuación.
N/A: Espero que os haya gustado este capítulo... Animaos a dejadme vuestra opinión en un review... Recordad que los coments son el único pago de los escritores aficionados como yo
Muchas gracias a alejandra cullen, Aleeh'C, alexblackcullen, Ana Laura, AssiiaWolfe, auraazul1123, bellalicerose, BlackCullen, Cris Cullen Black, Cullen-21-gladys, cynthia mazari, DhampireCry, Diana M, fjrod, flexer, el angel de la muerte, gaby black, Hikari Takaishi 184, Josenso di Farias, krismery, KutisHN, lexa0619, Lily Snape Cullen Malfoy, malu, mapi cullen, maria, Martu Cullen, Mazy Vampire, melilu, melina, Mikaela, Miru Invernizzi, Mon de Cullen, Mony Black, Nessa610, NessylitleCullen, reneesme cullen swan, Pati Love Everybody, patriciapaty, PattyQ, polkoji, Robmau, Rosse, samirasama cullen, sue y v cullen por los coments que me vais dejando a lo largo de esta historia... y mi bienvenida a los nuevos lectores... Os recuerdo que estoy subiendo otras historias por aquí, por si queréis pasaros a leerlas...
En respuesta a un review: Si pude subir tan rápido la 1ª parte fue porque ya la tenía terminada... pero esta secuela aun la estoy escribiendo y voy por el principio... Así que no puedo subir más rápido o me alcanzareis... y luego la espera entre capítulo y capítulo será de más de 1 semana... prefiero tener un colchón e ir subiendo aquí regularmente para no marearos...
Perdón por el retraso en actualizar, pero aquí en Valencia hoy era fiesta y me he ido de fin de semana largo... Nos vemos el próximo Lunes con el Capítulo 4: "La promesa" Muchos besos a todos
