Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer... yo sólo juego con ellos con mucha ilusión y sin ánimo de lucro... mi único pago son vuestros comentarios

Summary: Nessie acaba de cumplir 5 años y ya es toda una jovencita... Aparenta 17 años y empieza el instituto en el último año... Su objetivo: aprender a desenvolverse en el mundo humano, del que ha estado apartada desde siempre… allí hará nuevos amigos con los que vivirá nuevas experiencias…

Rating: ~ M ~ Esta historia contiene escenas de sexo explícito, así que estás avisado... si sigues leyendo es por tu propia decisión, luego no te vengas quejando...

Note: Esta historia es la secuela de ~Nessie~ {Amanecer y mucho más}, pero no es necesario haberse leído la 1ª parte para poder seguirla… aun así recomiendo su lectura para entender mejor el carácter de Nessie, sus reacciones y algunas otras cosas… Espero que os guste


~ Mi vida empieza aquí ~

{ Nessie 2 }

Capítulo 5: Las amigas

A la mañana siguiente, cuando Charlie me dejó en la puerta del instituto vi a mis nuevas amigas esperándome. Las caras de Samantha y Danielle reflejaban un millón de preguntas. Seguro que estaban impacientes por saber todo acerca de Jake. Su presencia a la salida de clase el día anterior había sido demasiado impresionante como para pasarla de largo. Sobretodo teniendo en cuenta que no les había hablado de él cuando se mencionó el tema de los últimos novios.

Ellas ya me habían contado acerca de todas las relaciones que habían tenido, quién les gustaba, qué habían hecho durante las vacaciones, etc. En tan solo una mañana me habían puesto al día de sus vidas. Sin embargo yo casi no les había hablado de la mía. Tan solo les había repetido la mentira acerca de mi adopción y mi mudanza a casa del abuelo. A parte de eso, prácticamente no les había dicho nada.

Así que ahora mis amigas estarían deseando que les hablara con todo detalle de mi vida y sobretodo de Jake. Eso era justo lo que me estaba temiendo, aunque a la vez deseaba contar con otro punto de vista para mi "problema" con Jake. Siempre había querido tener amigas para poder compartir nuestras cosas, tener alguien con quien reír y divertirme que no fuera de mi familia.

No es como si me hubiera faltado alguien con quien hablar, porque nunca estaba sola. Pero todos ellos me conocían desde que llevaba pañales y eso creaba muchos conflictos. Además de que invariablemente toda conversación acababa llegando a oídos de mi padre, gracias a su mega-antena mental. No se podía tener privacidad fácilmente en mi ambiente.

Por eso las amigas eran tan importantes. Ellas podían darme otro punto de vista sobre todo lo que estaba pasando, sin volver a tener otra agotadora discusión con mis padres como la de anoche. Aunque no sabía cómo me iban a ayudar o si sería incapaz de hablar del tema sin desvelar todos nuestros secretos. Era complicado tener ganas de hablar con ellas y no poder hacerlo libremente.

Me sabía mal engañarlas cuando ellas se habían portado tan bien conmigo. Pero tenía claro que era más importante evitarles esos detalles, más que nada para su seguridad. Si llegaran a enterarse de la verdad correrían grave peligro a manos de los Vulturis. Esos tipos no se iban a olvidar fácilmente de nosotros… jamás. Otro motivo más que me quitaba el sueño.

La noche pasada, después del trato hecho para conseguir estar con Jake, era incapaz de dormirme. No paraba de darle vueltas a todo lo que había discutido delante de toda mi familia. Al final, después de muchas vueltas en la cama, mis padres acudieron a mi habitación para volver a hablar del tema y calmarme. Por supuesto no olvidaron hacer hincapié en la necesidad de guardar el secreto ante mis amigas. ¡Como si necesitara que me lo recordaran!

_ Hija, tienes que dormir algo - me dijo mi madre -. No le des tantas vueltas, por favor.

_ No puedo evitarlo, mamá - le dije, incorporándome en la cama - . Samantha y Danielle me caen muy bien y me sabe muy mal mentirles. ¿Y si se me escapa algo?

_ Confiamos en ti, cariño - me dijo mi madre -. Eres consciente de todo lo que está en juego y jamás pondrías en peligro a tus amigas sin querer. Tú también deberías confiar en ti misma un poquito más - añadió abrazándome.

_ Parecen muy buenas chicas - dijo mi padre, sin duda repasando mis recuerdos de ellas junto a mí -. Me alegro de que hayas hecho amistad con ellas.

_ Me gustaría contarles un montón de cosas… - dije tímidamente.

Intenté no pensar en todas esas cosas de las que quería hablar con ellas, para que mi padre no se enfadara. Había detalles de mis sentimientos hacia Jake que prefería que él no supiera. Me acordé de un detalle, necesario para mi tranquilidad.

_ Mañana no iréis otra vez al instituto, ¿verdad? - les pregunté asustada.

_ No, tranquila - me respondió mi padre -. Te dejaremos tu espacio y tu intimidad.

De repente miré a mi madre y vi que tenía cara de pena. Parecía triste, pero no podía entender por qué.

_ Mamá, ¿qué te pasa? - le pregunté.

_ Nada, hija - dijo intentado poner una sonrisa -. Es sólo que me gustaría que pudieras hablar con nosotros de todo.

_ Mamá… - le dije sin saber cómo consolarla.

_ Pero soy consciente de que te haces mayor - continuó ella -. Comprendo que necesites hablar con alguien más a parte de tus padres.

_ Mi amor… - le dijo suavemente mi padre.

Abrió los brazos y mi madre se refugió en ellos, ocultándome su rostro dolido. No quería hacerles daño, pero en definitiva eran mis padres. No podía quejarme de una pelea que había tenido precisamente a ellos, que era con quienes me había peleado. Y encima toda mi familia estaba en el ajo, así que mis confidentes habituales no me servían en este caso.

Necesitaba a alguien más en mi vida que estuviera fuera de todo esto para poder desahogarme. Estaba enfadada con ellos por mantener a Jake alejado de mí con esa promesa. Si a eso le añadías el trato que me ataba ahora, era normal que estuviera un poco alterada con el tema y sin poder dormir.

_ Cariño, ¿por qué no lo ves desde otra perspectiva? - intervino mi padre, al seguir el curso de mis pensamientos.

_ ¿Cuál? - le pregunté con voz dura debido al enfado.

_ ¿No has pensado en lo duro que es todo esto para Jake? - me preguntó mi padre con dulzura -. ¿Lo mucho que le duele mantener la distancia contigo?

_ ¡Por culpa de la promesa que le obligasteis a hacer! - solté de repente.

_ No le obligamos a nada, hija - dijo mi padre, dejándome paralizada -. Él desde siempre sólo ha querido lo mejor para ti, aunque eso significara quedarse como tu amigo simplemente.

_ ¿Cómo? - les pregunté incrédula, sin entender por dónde iba con eso.

_ Él también está de acuerdo en dejarte elegir, cariño - me explicó mi madre -. Y también en dejarte vivir un poco antes de formalizar una relación entre vosotros. Sólo quiere que escojas una vida a su lado, pero sabiendo a lo que renunciarías.

Había oído esas mismas palabras en otra ocasión. Era prácticamente lo mismo que le habían dicho a mi madre antes de que tuviera que eligir entre mi padre y el propio Jake. La cosa se complicaba. Era una situación muy rara, verse atrapada en una situación tan parecida a aquella.

Con eso me dejó totalmente paralizada, fuera de combate. Hasta entonces los había visto como los malos de la película, obligando a mi novio a alejarse de mí. Pero resulta que todo eso era algo que Jake también había querido. Y él lo había elegido por mí, cuidándome, queriendo lo mejor para nosotros… como mis padres.

Me lo habían intentado explicar antes los tres, pero yo no había sabido verlo en ese momento. No sabía cómo había estado tan ciega por todo esto. Ellos siempre habían buscado lo mejor para mí. Me habían dado una libertad de elección que una adolescente humana jamás tendría. Me habían respetado lo suficiente como para confiar en nosotros.

A lo largo de los años habían contado implícitamente con que él me protegería y cuidaría de mí. En aquel claro, cuando pensaron que todo estaba perdido y que el final estaba cerca, habían recurrido a Jake para confiarle mi vida. No había mayor muestra de su aprecio por él que esa.

Mis padres sabían que cuidaría de mí a costa de su propia vida, si era necesario. Pero yo no había sido consciente de que renunciaría a mí si eso era lo mejor. Eso estaba fuera de toda lógica para mí. Alejarme de él me resultaba totalmente imposible. No podría imaginarme un futuro en el que él no estuviera.

_ Cariño - dijo mi madre, interrumpiendo mis pensamientos -, todo esto lo hacemos por tu bien, porque te queremos muchísimo. No debes olvidarlo nunca.

Ella me acunó entre sus brazos, dejando un sentido beso sobre mi cabeza. Era reconfortante estar así como cuando era pequeña. Me traía gratos recuerdos de aquellos primeros días, cuando todo era nuevo y yo era muy pequeña.

De repente acudió a mi mente algo que habían dicho antes, pero a lo que no había prestado atención en el momento por mi enfado…

_ Mamá, ¿por qué decías que esto es duro para Jake? - le pregunté.

_ Nosotros somos tus padres y haremos todo lo necesario para que seas feliz - me explicó -, pero podemos decidir libremente por nosotros mismos lo que creemos que es mejor para la familia en general y para ti en particular.

Hasta ahí estaba claro, pero había algo más en todo esto que no me estaba contando. Esperé pacientemente hasta que mi madre siguió hablando.

_ Sin embargo Jake no puede hacer lo mismo - continuó tras una pausa y una larga mirada entre ellos -. Para él lo primero y lo único que cuentan son tus necesidades. Por lo tanto, no puede negarte nada que tu desees, ni siquiera a él mismo. Aunque sea por tu bien.

_ Por eso nos pidió ayuda - concluyó mi padre.

_ Las carabinas - dije en un susurro.

_ Sí - dijo simplemente mi padre -. Es mejor para vosotros tener a alguien alrededor… y definitivamente es mejor para mi tranquilidad - añadió a regañadientes.

_ Así tendréis la oportunidad de descubrir cuáles son vuestros sentimientos como adultos, sin que tus alteradas hormonas adolescentes lo precipiten todo demasiado pronto - explicó mi madre -. Date tiempo, cariño.

Yo tenía muy claros mis sentimientos hacia Jake. Los de él hacía mí no podían estar más definidos que con la imprimación. Para él no había marcha atrás en ese vínculo. La magia licántropa, o como quieras llamarlo, no le había dejado opción de escoger a nadie más. Yo era su única posibilidad de ser feliz en el futuro.

Por mi parte, no tenía ninguna duda de que lo que sentía era algo más que amor. Puede que mis hormonas tuvieran algo que ver con la ansiedad que tenía últimamente, pero desde que vi a Jake por primera vez había sentido esa conexión especial con él. Precisamente esas nuevas necesidades eran una muestra más de que me estaba haciendo mayor.

Pronto sería el momento de dar el siguiente paso, aunque me tocaría esperar unos meses hasta haber terminado el instituto. Pero si con eso mi padres se quedaban más tranquilos, no me quedaba más remedio que plegarme a sus deseos. El premio era demasiado importante: su bendición a nuestra relación.

Con esa idea en la cabeza por fin pude quedarme dormida. La tranquilidad de saber que no se oponían a mi relación con Jake me había dado un respiro. Ellos sólo necesitaban que estuviera segura acerca de mis sentimientos. Les demostraría que lo nuestro no era un capricho infantil, sino que era algo más y siempre lo había sido.

Así que aquí estaba a la mañana siguiente, dispuesta a encarar el interrogatorio de mis amigas sobre lo sucedido el día anterior. Desde lejos podía notar su curiosidad por Jake. No en vano nuestro tema principal ayer fue sus vidas amorosas, mientras que yo por mi parte no dije nada. Así que para ellas fue toda una sorpresa verle cuando acudió a recogerme a la salida de clase.

Así que de él era de lo único que iba a hablarles. Intentaría dejar fuera la discusión con la familia y del trato que había hecho con mis padres. Me apetecía hablar de ello, ser la típica adolescente quejándose de sus padres. El problema es que dejar los detalles secretos fuera podía resultar demasiado complicado.

_ Hola, chicas - las saludé.

_ Hola, Ness - me dijo Sammy alegremente -. ¡Cuéntanos! ¿Quién era el de ayer? ¿Es tu novio? ¿Desde cuando salís?

_ ¡Sam, deja respirar a la pobre! - intervino Danny, muy oportunamente -. Hola, Ness. No le hagas caso, se emociona demasiado con todas esas tonterías de novelas rosas.

_ Claro, como si a ti no te gustaran - refunfuñó Samantha -. Además, tú también te mueres por saber quién era ese.

Ellas seguían discutiendo mientras mi mirada iba de la una a la otra como si de un partido de tenis se tratara. Era increíble ver la dinámica de su amistad. Me recordaban a las veces que mis tíos discutían por alguna tontería. Se notaba que se conocían de toda la vida y estaban a gusto la una con la otra. Y lo que es aun más importante, también lo estaban conmigo.

Consiguieron arrancarme una sonrisa cálida con su actitud divertida y simpática. Era justo lo que necesitaba. Mis nervios dijeron adiós y me quedé viéndolas lanzarse pullitas, con muecas incluidas, para posteriormente arrancar a reír la una en brazos de la otra. Fue una forma genial de empezar el día.

_ Venga, Ness - dijo finalmente Danny -. Cuéntanos algo de él.

_ Venga, va. Ness, cuéntanos algo, porfis - añadió Sammy poniéndome carita de pena.

_ Vale, está bien - les dije finalmente, cediendo ante sus súplicas.

Mi afirmación fue seguida de un estallido de alegría. Mis nuevas amigas empezaron a dar saltitos en mitad de las escaleras. Estaba claro que Danielle tenía tantas ganas como Samantha de oír hablar de Jake. A mí no me engañaba ni un pelo y menos después de esa exhibición de saltitos al más puro estilo de mi tía Alice.

Esta alegría era precisamente lo que siempre había esperado de una amistad. Esta despreocupación e igualdad con ellas no tenían comparación con mis otras relaciones de amistad en la familia y con los de la manada. No era para nada lo mismo. Ellas no querían cuidar de mí, ni me miraban con condescendencia ni preocupación.

Lo único que tenían era curiosidad. En un solo momento me habían admitido dentro de su pequeño círculo y eso jamás podría agradecerlo suficiente. Puede que no pudiera contarles todos los detalles a mis nuevas amigas, pero sería suficiente.

_ Y no vayas a decir que no hay nada entre vosotros, porque no te creeremos - añadió Danny de repente -. No después de ver la forma en que lo mirabas ayer.

_ ¿Tan evidente es? - les pregunté, ligeramente avergonzada.

_ No, te quedaste paralizada porque es un impresionante ejemplar de hombre - dijo Sammy entre risitas.

_ ¡Samantha! - le regañó Danielle.

_ ¡¿Qué? - le dijo ella -. Como si tú no te hubieras fijado en esa impresionante masa de músculos o en la tableta de chocolate que la camiseta no escondía.

_ Ves, ya la has escandalizado - dijo Danny, señalando mis mofletes rojos -. Oh, Ness.

_ No pasa nada - la tranquilice -. Yo también me había fijado.

Vale, podía notar cómo mis mejillas subían un par de grados de temperatura. Esto era lo más incómodo que me había pasado en la vida. Jamás había hablado así de Jake, pero tenía la suficiente experiencia con ese tipo de lenguaje al convivir con tío Emmett y tía Rosalie. Intentaban controlarse delante de mí, pero siempre se les escapaba algo. Así que todo esto no me pillaba de nuevas.

Lo raro es que realmente me encantaba tener la libertad de hablar así de él. Si lo hubiera comentado delante de alguien más, se habría escandalizado. Pero con mis nuevas amigas era de lo más natural. Era justo lo que estaba deseando y ellas también. Sus enormes sonrisas lo decían todo.

En ese momento sonó un timbre de clase y pude oír gemidos de frustración por su parte. Las clases estaban a punto de empezar y nos habíamos quedado justo rozando el tema.

_ ¡Qué oportuno! - dijo Danielle -. No quiero que habléis de esto sin mí, ¿entendido? Que yo también quiero enterarme. Así que punto en boca hasta la hora de la comida.

_ ¡Señor! Sí, señor - dijo Sammy cuadrándose delante de ella -. Tranquila, no la sonsacaré hasta que no me traigas la lámpara para el tercer grado.

_ Chicas, me estáis asustando - les dije con una sonrisa, bromeando con ellas.

Me cogieron entre las dos, cada una por un brazo, y entramos en clase entre risas. El resto de alumnos nos miraba con una sonrisa en la cara e iba saludándonos a nuestro paso hacia las clases. Había caído alegremente en poder de mis nuevas amigas y con ellas el mundo humano se desplegaba ante mí en toda su gloria.

Mis amigas cumplieron su promesa y no me preguntaron más por Jake a lo largo de la mañana. Unas veces me tocaba clase con Sammy, otras con Danny y en otras estábamos juntas. Pero aun así lograron contenerse sin entrar en el tema.

Las clases estaban muy bien, pero sólo requerían una pequeña parte de mi atención. Así que me pasé buena parte de ellas pensado exactamente qué les iba a contar. Para la hora de la comida tenía una buena historia, libre de secretos.

Justo cuando sonaba el timbre que indicaba el fin de la última clase antes de la comida, me hicieron la encerrona. Esa clase la teníamos juntas, así que ni siquiera me dejaron levantarme de mi asiento.

_ ¿Qué pasa? - les pregunté -. ¿No vamos al comedor?

_ No hay prisa, aquí podemos hablar más tranquilamente - dijo Danielle.

_ ¡Desembucha! - soltó Samantha sin poder contenerse por más tiempo -. ¿Quién es él? ¿Desde cuándo estáis juntos? ¿Cuándo nos lo vas a presentar?

No pude evitar reírme. Tenía una pinta de lo más divertido, plantada delante de mí con la silla dada la vuelta con los codos encima de la mesa. Me parecía estar en una de esas películas de policías que tanto les gustaba ver a mis tíos. Lo del interrogatorio no iba en broma. Lo estaban representando a la perfección.

_ ¡Ness! No te hagas de rogar, por favor - saltó Danielle también impaciente.

_ Vale, a ver por donde empiezo - les dije, cediendo al fin.

_ ¿Por el principio? - sugirió Danny suavemente -. ¿Cómo se llama?

_ Jake - dije con un suspiro.

_ ¿Cómo os conocisteis? - me preguntó Danielle.

_ Es un buen amigo de mis padres, así que lo conozco desde siempre - les expliqué -. Siempre hemos tenido una relación muy especial, pero no salimos juntos.

_ ¿Estás segura? - me preguntó Sammy dudosa -. Porque ayer había mucha tensión en el aire. Parecíais una pareja a primera vista… y a segunda y tercera también.

_ A ti te gusta, ¿verdad? - dijo suavemente Danny.

_ Sí, muchísimo - le respondí -. Estoy enamorada de él desde siempre.

_ Y por su parte, ¿hay algo? - intervino Danny.

Me limité a asentir con la cabeza, sin poder explicar más de todo lo que había detrás de los sentimientos de Jake hacia mí. Todo el tema de la imprimación estaba fuera de discusión. Ese era un gran secreto que tenía que guardarle a él.

_ Entonces, ¿por qué no estáis juntos? - dijo suavemente Sammy -. ¿Es por qué es mayor que tú?

_ Acaba de terminar ingeniería mecánica en la universidad - les conté -. Tiene un taller mecánico en la reserva que lleva junto a sus dos mejores amigos.

_ Así que es mucho mayor que tú - concluyó Danny.

_ Mis padres quieren que espere un poco más antes de tomármelo en serio con Jake - les expliqué.

_ Guay - dijo simplemente Samantha, impresionada.

_ Entonces, ¿tus padres saben acerca de vosotros? - preguntó Danielle.

_ Sí, desde el principio. No estamos juntos oficialmente, pero yo lo considero mi novio desde hace mucho - les confesé -. La situación es un poco complicada.

_ Seguro que el hecho de que sea amigo de tus padres tampoco facilita el tema precisamente - dijo Danielle dando directamente en el blanco.

_ Todos creen que tengo que esperar aun más - dije con voz dolida -, pero ya hace tiempo que él es algo más que un amigo querido para mí.

Estaba afectada por toda la situación. Tener que esperar por Jake era sólo una gota más que añadir a todo lo demás. Había tenido que esperar para ir sola a la reserva, para ir al instituto, para hacer amigos, para estar con Jake. Estaba creciendo, pero siempre me tocaba esperar por algo más, para dar el siguiente paso.

_ Y Jake, ¿qué opina de todo esto? - me preguntó suavemente Danielle.

_ Siempre podéis fugaros - dijo Samantha entre risitas.

_ Él está de acuerdo con mis padres - dije entre dientes, enfadada también con él.

_ Uy, ¡qué mal! - exclamó Samantha.

_ Ya. Como dije, es complicado - añadí abatida.

_ Pero, ¿te dejarán verlo mientras tanto? - preguntó Danny.

_ Sí, pero con carabina - les confesé avergonzada por la actitud de mis padres.

La expresión de sorpresa de sus caras fue impresionante. Me miraban como si hubiera salido de un OVNI, lo que no estaba demasiado lejos de la realidad. No éramos extraterrestres, pero decididamente no teníamos nada de humanos.

_ Mis padres son algo anticuados - añadí.

_ Ya lo veo, ya - dijo Samantha, sin acabar de creérselo aun.

_ Y ¿hasta cuando tienes que esperar para salir con Jake en plan oficial? - preguntó Danielle, siempre atenta a los detalles -. Lo digo porque la diferencia de edad nunca se va a acortar por mucho tiempo que pase.

_ Quieren que espere hasta terminar el instituto - respondí.

_ Tampoco es tanto, chica - dijo Danny intentando animarme -. Eso son poco más de ocho meses.

_ ¡Exacto! - dijo Sammy de buen humor -. Y mientras tanto podemos divertirnos mucho. Te presentaremos a nuestros amigos - añadió con un guiño.

_ Eso estaría bien - dije un poco más animada -. Además, la otra condición es que conozca a otros chicos más de mi edad. Así que eso me vendría muy bien.

_ Pues nada, manos a la obra - dijo Samantha con una gran sonrisa -. Peter ayer te miraba con muy buenos ojos, ¿sabes?

_ Parecía majo - le respondí con un inicio de sonrisa.

_ Así me gusta. Con una sonrisa todo se ve mejor - dijo Danny dulcemente -. Venga, vamos al comedor o nos cerrarán.

_ Sí, así podemos "pasar lista" a los chicos disponibles - dijo Sammy muy animada -. A ver si encontramos alguno que te guste.

Y así parloteando alegremente nos fuimos hacia la cafetería para comer algo antes de las clases de la tarde. Ahora veía posibilidades en estos meses que me esperaban. Tampoco era tanto tiempo y con ellas a mi lado estos meses pasarían mucho más rápido. Su presencia junto a mí me levantaba el ánimo.

Miré con optimismo el futuro, haciendo planes. No perdería de vista mi objetivo. Viviría estos meses como mis padres querían: conocería a algunos chicos y haría nuevas amistades, pero nadie iba a cambiar mis sentimientos hacia Jake. Sólo querían hacerme esperar para hacerlo oficial, no alejarme de él.

Con todo este asunto se me había olvidado que podría seguir viendo a Jake, aunque no fuera a solas. Nada más llegar a casa me encargaría de solicitar a mi familia un servicio de carabina para mi primera cita adulta con Jake.


N/A: Espero que os haya gustado este capítulo... Animaos a dejadme vuestra opinión en un review... Recordad que los coments son el único pago de los escritores aficionados como yo

Muchas gracias a Aleeh'C, alejandra cullen, alexblackcullen, ana, Ana Laura, anabel94, AssiiaWolfe, auraazul1123, bellalicerose, BlackCullen, Cris Cullen Black, Cullen-21-gladys, cynthia mazari, DhampireCry, Diana M, fjrod, flexer, el angel de la muerte, gabuxis-15, gaby black, Hikari Takaishi 184, Josenso di Farias, krismery, KutisHN, lexa0619, Lily Snape Cullen Malfoy, malu, mapy cullen, maria, Martu Cullen, Mazy Vampire, melilu, melina, Mikaela, Miru Invernizzi, Mon de Cullen, Mony Black, Nessa610, NessylitleCullen, Pati Love Everybody, patriciapaty, PattyQ, polkoji, reneesme cullen swan, Rmarasca, Robmau, Rosse, samirasama cullen, sue y v cullen por los coments que me vais dejando a lo largo de esta historia... y mi bienvenida a los nuevos lectores...

Os recuerdo que estoy subiendo otras historias por aquí, por si queréis pasaros a leerlas... Nos vemos el próximo Lunes con el Capítulo 6: "Las carabinas" Muchos besos a todos