Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer... yo sólo juego con ellos con mucha ilusión y sin ánimo de lucro... mi único pago son vuestros comentarios
Summary: Nessie acaba de cumplir 5 años y ya es toda una jovencita... Aparenta 17 años y empieza el instituto en el último año... Su objetivo: aprender a desenvolverse en el mundo humano, del que ha estado apartada desde siempre… allí hará nuevos amigos con los que vivirá nuevas experiencias…
Rating: ~ M ~ Esta historia contiene escenas de sexo explícito, así que estás avisado... si sigues leyendo es por tu propia decisión, luego no te vengas quejando...
Note: Esta historia es la secuela de ~Nessie~ {Amanecer y mucho más}, pero no es necesario haberse leído la 1ª parte para poder seguirla... aun así recomiendo su lectura para entender mejor el carácter de Nessie, sus reacciones y algunas otras cosas... Espero que os guste
~ Mi vida empieza aquí ~
{ Nessie 2 }
Capítulo 7: Primera cita
Cuando llegó el sábado a mediodía yo ya estaba de los nervios. Las chicas habían estado hablando toda la semana de mi cita con Jake. Estaban de lo más insistentes con el tema, incluso llamándome por teléfono varias veces y todo. Estaban casi tan nerviosas como yo, porque sabían lo importante que era para mí después de tanto tiempo esperándolo.
Le habíamos dado tantas vueltas al tema que tenía una amplia lista de todo lo que podía salir mal… y de todo lo que quería que saliera muy bien. Me habían obligado a jurar que les contaría la cita con todo detalle nada más llegar al instituto el lunes. Incluso habían propuesto ir de compras para estrenar algo en mi primera salida con mi chico, pero lo dejamos para otra ocasión.
La cuestión es que se les había adelantado de lejos tía Alice en eso de las compras. Ella no iba a ser menos y dejar que nadie la dejara de lado, por supuesto. Me tenía preparado un modelito precioso para esta ocasión desde hacía mucho tiempo. Al parecer ella tenía muy claro que este momento iba a llegar más pronto o más tarde y estaba tan preparada, como siempre.
Tenía guardada una falda de antelina con las botas a juego, todo ello en un color arena que me recordaba al pelaje de Jake. La falda tenía un aire hippie muy divertido que me encantaba, pero con un estilo más serio y formal. Era perfecta para la ocasión. Tenía toda la pinta de ser de diseñador, como las botas. Pero tratándose de tía Alice, eso era algo inevitable.
El conjunto lo completaba un jersey de cachemir en un tono rosa pálido que decía que me sentaba genial. Al probármelo no puede evitar darle la razón. No me apasionaba el color rosa, pero el conjunto realmente quedaba estupendamente. No dejaron de hacer fotos durante toda la tarde, mientras aguantaba la sesión de maquillaje y peluquería a la que me sometieron todas las mujeres de mi familia.
Al menos podía dar las gracias de que los hombres se habían quedado al margen. Estaban todos abajo distrayendo a mi padre. No era precisamente el vampiro más feliz de la casa, pero lo estaba llevando mejor de lo que me esperaba. En cuando estuve lista quise bajar a reunirme con ellos, pero tía Rose se interpuso en mi camino.
_ ¿A dónde crees que vas, sobrina? - dijo tía Rose plantándose en medio del pasillo, impidiéndome bajar abajo -. Tú no te mueves de aquí hasta que Jake no te haya esperado abajo sus buenos 15 minutos, como marca la tradición.
_ Pero, tía… - empecé a quejarme.
_ Ni peros ni nada - me respondió ella -. Puede que lo vuestro sea algo diferente, pero vamos a intentar que sea todo lo normal posible. Así que le esperarás aquí arriba y dejarás que tu padre amenace al chucho adecuadamente.
_ ¡No hables así de Jake! - le recriminé a mi tía.
_ Pensaba que Jake y tú ya os llevabais mejor - dijo mi madre de repente.
_ Y lo hacemos, pero eso no quiere decir nada - descartó ella con un gesto de la mano -. Hoy viene aquí como pretendiente de mi niña y punto. No pienso ponerle las cosas fáciles, por mucho que ya lo hayáis hablado y todo eso.
_ No te preocupes, cielo - intervino mi abuela Esme -. Tu abuelo está abajo por si tus tíos se pasan de la raya.
_ ¿Cómo? - dije sin entender nada.
_ Nada, Ness - dijo tía Alice -. Es sólo que tu tío tiene preparado…
No me paré a escuchar nada más. Salí corriendo hacia abajo, esquivando a Rosalie que aun estaba en medio. Se quedaron todas paralizadas ante mi reacción en un primer momento, pero pronto estaban siguiéndome abajo. Yo no les presté atención. Fui a donde estaban mi padre y los demás y me planté delante de ellos.
_ No vais a hacerle nada a Jake - dije muy seriamente.
Me quedé mirándoles amenazadoramente de uno en uno, haciendo especial hincapié en mis tíos. Tío Jasper al final asintió, sabiendo lo enfadada que estaba ante sus intenciones. Lo dejó pasar más fácilmente que tío Emmett. Él tenía un gesto obstinado que no me gustaba nada, así que insistí.
_ Quiero que hoy todo vaya bien y no voy a dejar que me lo estropeéis. ¿Está claro, tío Emmett? - recalqué.
_ Pero… es la tradición - dijo él firmemente.
_ Si hacéis algo no volveré a hablaros. Y nada de salir de caza juntos, tío - le amenacé.
Se puso de morros, pero al final cedió. Con él no servía nada menor que una amenaza en toda regla. Esperaba que bastara con la regañina para tenerlo controlado. A saber lo que le tenían preparado a Jake. Le había librado de una buena, eso fijo.
El abuelo estaba tranquilo, confiado de tener la situación bajo control. Aun así no pude evitar enviarle una súplica a mi padre para que los vigilara. Creo que le gustó que confiara en él para eso, pues me dirigió una amplia sonrisa en respuesta. Asintió imperceptiblemente y me quedé más tranquila.
Tras esa interrupción volvía arriba con las mujeres de mi familia, que lo habían visto todo desde las escaleras. Todas estaban sonrientes, viendo mi demostración de carácter. Pero la más orgullosa de todas era mi madre. Se la veía resplandeciente. Estaba verdaderamente feliz con toda esta situación.
Cuando llegó Jake volvieron a asaltarme los nervios. Vino en su camioneta y llamó al timbre en lugar de entrar por la puerta directamente como siempre. Me sorprendió que lo llevara con tanta formalidad, ya que normalmente pasaba más tiempo aquí que en su propia casa. O al menos así había sido antes de todo esto.
Oí cómo mi padre le hacía entrar antes de llamarme y avisarme de que Jake ya había llegado. Pero, tal y como pretendía tía Rose, me hicieron esperar arriba toda nerviosa. Estaba poniendo el oído para saber qué estaban haciendo abajo, más que nada por si mis tíos seguían intentando hacer alguna de las suyas.
Era todo tan extraño, como si estuviéramos haciendo el paripé de una cita normal entre humanos. Era algo encantador y frustrante a la vez. Conocía a Jake de toda la vida y ellos lo conocían desde mucho antes. Y sin embargo hoy tenían un comportamiento casi hostil hacia él, como si tuvieran que protegerme de él.
Sonaba tan absurdo incluso en mi mente, que no sabía cómo Jake no les había dicho algo ya a estas alturas. Pero lejos de ello les estaba siguiendo el juego de buena gana. Al oírle hablar podría pensar que hasta estaba sonriendo y todo.
Al final mis tías me soltaron y me dejaron bajar a reunirme con Jake. Mi madre me acompañó todo el camino, con las demás un poco más atrás. Estaba tan nerviosa que sentía mis piernas de gelatina. Si a eso le añadías el tacón de las botas, el resultado era que agradecía la ayuda del firme brazo de mi madre mientras bajaba.
Los chicos se adelantaron con cámaras de fotos en las manos y los flashes casi me deslumbraron, pero yo sólo tenía ojos para Jake. Su mirada estaba fija en mí, con sus ojos brillantes de emoción contenida. Me acerqué hasta él y estiró la mano para ayudarme a bajar los últimos escalones, tomando el relevo de mi madre.
_ Estás guapísima, Ness - me dijo Jake con emoción contenida.
_ Tú también, Jake - le respondí en un susurro.
Jake estaba simplemente deslumbrante. No había rastro de sus vaqueros habituales o de esas camisetas de manga corta tan ajustadas. Llevaba unos pantalones negros de pinzas, una camisa verde botella y unos zapatos negros relucientes. Estaba de lo más elegante y atractivo, una versión mejorada de mi Jake, más adulta.
Nunca lo había visto tan arreglado, salvo en las fotos de boda de la boda de su hermana Rachel. Pero no era lo mismo que verlo en persona. Se había arreglado sólo para mí, para nuestra primera cita y todo iba a salir perfecto. Normalmente estaba guapo, pero en esta ocasión estaba impresionante.
_ Venga, chicos. ¡Foto! - gritó tía Alice dando saltitos.
Jake me acercó hacia él y posó para las fotos como un profesional. Yo no podía mirar a las cámaras, sólo tenía ojos para él. Al final tía Alice, entre las risas de todos, me giró la cara para mirarles y poder sacar un par de fotos buenas de los dos juntos. Yo no podía dejar de sonreír de oreja a oreja.
Cuando cumplimos con todo el protocolo de las fotos, nos encaramos a la puerta. Y entonces llegaron los comentarios paternales de última hora: Ten cuidado; Pórtate bien; Respeta a tus mayores; No te alejes de ellos; No hables con extraños; Mira a ambos lados antes de cruzar la calle; etc.
Me entraron ganas de gruñirles a todos por ser tan sobreprotectores. Volvían a tratarme como a una niña. Pero luego vinieron otro tipo de advertencias más adultas: Nada de hacer manitas en el cine; Directos a casa después de cenar; Respetad el toque de queda; Nada de besuqueos; etc. Las advertencias venían de todas partes.
_ Jake, ¿nos vamos ya, por favor? - le dije con la cara toda roja, intentando escapar de esa lluvia de comentarios.
_ Sí, será lo mejor - dijo Jake entre risas -. Volveremos antes de medianoche. Tranquilos, estará bien. Cuidaré de ella - añadió con confianza.
_ Lo sé, sino no la dejaría irse contigo - dijo mi padre muy serio.
_ ¡Papá! Ya no soy una niña. No necesito que nadie me cuide - le recriminé, no pudiendo creer lo que había dicho.
_ Eres mi niña y siempre lo serás, por muy mayor que te hagas - me dijo muy emocionado -. Mi deber es protegerte, incluso de ti misma.
En eso oímos llegar el coche de Sam. Venían a buscarnos para ir los cuatro juntos a Port Ángeles. Por fin, una interrupción bienvenida en el momento justo. No podía seguir más con esa conversación. Veía su lógica, pero me sentía atrapada entre lo que yo quería y lo que ellos necesitaban para estar tranquilos.
Tenía que encontrar un término medio donde vivir mi vida sin perjudicarles a ellos. Toda su vida giraba entorno a mí, a pesar de lo centrados que estaban el uno en el otro. Yo era su mayor motivo de preocupación desde siempre, pero debían aceptar que en algún momento debía empezar a vivir mi vida y tomar mis decisiones.
Hoy era un primer paso. Por fin había llegado el día, mi primera cita con Jake. Esto marcaba un antes y un después. Por fin empezaban a verme como a una adulta, dejándome un poco de espacio. Aun así no me dejaban desprotegida.
Sam y Emily se acercaron al porche a saludar a toda la familia. Hacían una pareja maravillosa, los dos tan sonrientes y felices. Ella llevaba un vestido azul medianoche precioso, que le resaltaba la figura. Mientras que Sam podía pasar por un gemelo de Jake. Era casi como si hubieran ido de compras juntos. Estaban guapísimos.
Hubo los típicos saludos, preguntas sobre la familia y despedidas, con besos para todos. Pero yo sólo podía pensar en la figura de Jake a mi lado. Podía sentir cómo su mano, posada en la parte baja de mi espalda, me guiaba hacia el coche suavemente. Me abrió la puerta y esperó a que entrara para cerrar mi puerta y entrar por el otro lado. No conocía este lado cortés y caballeroso de Jake.
El camino a Port Ángeles se me hizo cortísimo, pero a la vez sentía como si el tiempo no pasara. La conversación era ágil dentro del coche, sin silencios incómodos. Pero mi atención estaba puesta en el asiento de al lado. Estábamos cada uno en nuestro asiento, sin tocarnos, tan cerca y a la vez tan lejos.
La mirada de Jake volvía una y otra vez a mí, cruzándose con la mía que no se apartaba de él. Cada vez que me pillaba mirándole, bajaba la cabeza y me ruborizaba sin remedio. No sé por qué estaba así. Lo conocía de toda la vida, pero esto era diferente. Todo era diferente ahora. Por primera vez me sentía adulta de verdad.
De repente salimos de entre los árboles y nos internamos en la ciudad. Los edificios eran más grandes que los de Forks y pronto nos vimos inmersos en el tráfico. Jake me iba señalando los lugares por donde pasábamos, identificando todo para mí. Era el perfecto guía turístico.
Sam aparcó cerca del cine y fuimos directamente a comprar las entradas. Estaba emocionada. Era mi primera vez en una sala de cine y la pantalla era enorme. Por mucho que tío Emmett tenía predilección por las pantallas de plasma extra-grandes y teníamos la casa llena, no se podía comparar a estar aquí.
Teníamos de todo: un cubo de palomitas, refrescos y golosinas. El ambiente era fabuloso. La gente estaba muy animada, impaciente de que empezara la película. Hablaban unos con otros en voz alta, hasta que se apagaron las luces. Entonces todos enmudecieron, sentándose correctamente y volviendo su atención a la pantalla.
Según Jake era la típica película de chico encuentra chica, aunque a él le gustaban más las de acción. La había elegido Emily, porque hacía mucho tiempo que no iban al cine y le hacía ilusión. Pero a mí qué película fuera me daba igual. Me bastaba simplemente con estar sentada allí, a su lado.
La historia parecía bastante entretenida, pero no sabría decir de qué iba. Sólo podía prestar atención a la imponente presencia a mi lado. El brazo de Jake estaba junto al mío en el reposabrazos, casi tocándose. Y ese casi me estaba matando. Notaba la electricidad saltando de su piel a la mía, luchando por acercarse más.
Tenía un hormigueo que me recorría todo el brazo. Me sentía incómoda y a la vez era como estar en el cielo. No deseaba estar en ningún otro sitio del mundo. No notaba el asiento, ni la presencia de Emily a mi otro lado. Sólo era consciente del calor que desprendía el brazo de Jake junto al mío.
Moví los dedos suavemente, porque llevaba mucho rato sin mover ni un músculo. Estaba tan tensa que me sobresalté por las repentinas risas del público. Jake se giró hacia mí, nuestras miradas se entrelazaron y me sonrió dulcemente. Se me paró el corazón en ese instante.
Volvió la vista a la pantalla, separándose de mí. Noté un vacío en mi interior, como si me faltara algo. Entonces un toque suave como un aleteo de mariposa me rozó la mano. Luego la enorme mano de Jake rodeo la mía, tan pequeñita dentro de la suya. Había estado esperando algo que no sabía lo que era, hasta este momento.
Un calor contundente subió por mi brazo para instalarse en mi pecho. Pronto todo mi cuerpo entero vibraba de emoción contenida. No cabía en mi de gozo por sentir ese contacto con la piel de mi amor. Esto era mucho más de lo que había imaginado. Su mano en la mía me hacía sentir completa de un modo inesperado.
Tenía miedo de moverme, no quería que cambiara nada. Temía incluso hasta respirar, por si se apartaba lejos de mí. El tiempo pasó, pero yo seguía en el limbo de ese contacto entre ambos. Me di cuenta de que la película había acabado cuando se encendieron las luces y la gente empezó a levantarse.
_ ¿Vamos? - me dijo Jake estirando suavemente de mi mano para levantarme.
_ Querida, ya ha acabado la película. Tenemos que salir de la sala - me instruyó Emily.
_ Lo sé - le respondí girándome hacia ella.
Luego devolví la mirada hacia Jake y con un asentimiento me incorporé de la butaca. Le seguí escaleras abajo y por el pasillo hacia la salida. Y durante todo ese tiempo mi mano permaneció asida a la suya. No me importaba no volver a recuperarla jamás. Estaba exactamente donde debía estar, entrelazada con la de Jake.
Sam y Emily iban comentando la película con alguna intervención de Jake, pero yo no era capaz de aportar nada de mi parte. Algunos flojos asentimientos les convencieron de que había disfrutado de la experiencia. Aunque me guardé para mí la verdad. Eso no había tenido nada que ver con la película en sí, sino con la compañía.
Fuimos dando un agradable paseo hasta un restaurante cercano. El aroma de los árboles que rodeaban la avenida hablaba de otoño. La luna se elevaba por el horizonte, mostrando su redonda cara. Iluminaba la escena más que las farolas de la propia calle. Le daba un toque romántico al paseo, haciendo las delicias de Emily.
Jake había cronometrado bien la cita y nuestra mesa nos estaba esperando cuando llegamos al coqueto restaurante italiano. Había sido muy considerado con su elección, sabiendo que mi comida favorita era la pasta. De repente me había entrado mucha hambre, al oler los deliciosos aromas que venían hacia nosotros.
Nuestra mesa estaba algo apartada, en un rincón bastante privado del local. Me ruboricé sin remedio cuando Jake tuvo que ayudarme a soltar su mano, porque seguía cogida a él. No pude levantar la vista para mirar a los demás. Me sentía algo ridícula. Jake apartó la silla para que me sentara, al igual que Sam hacía con su mujer.
La cita siguió adelante, eligiendo los platos del menú. Emily, con su suave delicadeza y tacto innato, me devolvió a la conversación preguntándome qué deseaba para cenar. Sam y ella habían sido una elección perfecta como carabinas. Le devolví una sonrisa de agradecimiento y lentamente volví a sentirme yo misma de nuevo.
Repasé el menú con Jake, inclinados el uno sobre el otro, tocándonos hombro con hombro. Había un montón de delicias para escoger, pero al final me decidí por una ensalada Caprese y unos raviolis de espinacas y queso fresco.
La camarera vino y se fue. Volvió con nuestras bebidas y más tarde con nuestros platos. La cena avanzaba y la conversación fluía fácilmente, pero esta vez con mi participación activa.
_ ¿Con quién habéis dejado a Lorie al final? - le pregunté a Emily.
_ Mi tía tenía un montón de ganas de quedársela - me respondió ella -. Así que al final le ganó por la mano a hermana. Bastante tiene ella con mis sobrinas, aunque quería devolverme el favor por todas las veces que le he hecho de niñera.
_ Creía que Quill te estaba ayudando bastante con eso últimamente - intervino Jake con una risita -. Por lo de cuidar a Claire y todo eso.
_ Jake, no te pases con él. No tiene tanta suerte como tú - dijo Sam.
_ ¿Por qué dices eso? - le pregunté dudosa.
_ A Quill aun le quedan unos cuantos años más de espera antes de poder tener su primera cita con Claire… - me instruyó suavemente Sam -. Y eso si ella le escoge a él.
Por un momento se me había olvidado que la situación entre Jake y yo no era nada típica. Yo sentía que me había tocado esperar mucho para poder estar con mi pareja, pero para Quill era aun peor. Jake había tenido suerte con mi crecimiento acelerado, pero Claire era una niña humana normal y corriente.
Para lo bueno o para lo malo, Quill tendría que esperar aun unos cuantos años. Y todo eso sin saber si sus sentimientos serían correspondidos por su imprimada. Cuando Claire creciera podría elegirle a él o a cualquier otro, pero no había tenido la ventaja de Jake. Él sabía casi desde el primer momento de mis profundos sentimientos hacia él, por mucho que habíamos tenido que esperar y aun nos quedara más.
Pensándolo fríamente cinco años tampoco había sido tanto, aunque significaran la totalidad de mi vida. Claire tenía sólo siete años y aun habría de pasar una década completa hasta que ella pudiera elegir. Viéndolo desde esa perspectiva, me sentía afortunada de mi buena suerte.
_ Ness… - me estaba diciendo Emily, intentando llamar mi atención -. Ness, ¿qué tal las clases? ¿Te gusta el instituto? ¿Has hecho mucho amigos nuevos allí?
_ Sí, hay dos chicas que son geniales - les expliqué.
Y continué hablándoles de Samantha y Danielle, de lo bien que se habían portado el primer día y de lo buenas amigas que eran. Jake estaba feliz de verme tan integrada, pero no había salido el tema de la polémica.
_ Y los chicos, ¿hay alguno interesante? - me preguntó Sam de repente.
Vale, ya la habíamos liado. Al parecer Sam estaba muy al tanto del acuerdo que tenía con mis padres. Esta pregunta no había sido nada casual. Iba con toda intención.
_ Hay muchos chicos, pero ninguno que me llame la atención - le respondí.
_ Normal, comparados con tus guapísimos vampiros y con nuestros musculosos lobos… - dijo Emily pasando una posesiva mano por el bíceps de su marido -, ningún humano sale bien parado.
La enorme sonrisa de Sam era algo impresionante de ver. Se le veía muy complacido por los cumplidos de su mujer. El comentario había afectado incluso a Jake, que tenía una sonrisita engreída en su rostro. Sam se acercó más a Emily, atrajo su cara lentamente hacia la suya y depositó un ligero beso en sus labios.
No me atreví a mirar directamente a Jake. Me sentía un poco tímida en este momento. Agaché mi cara hacia la comida, tomando un ravioli de mi plato. Pero aun así no pude evitar notar la mirada de Jake sobre mí. Le miré de reojo y me quedé completamente inmóvil.
Tenía una dulce sonrisa en su cara que me conmovió profundamente. Me detuve con el tenedor a mitad de camino hacia mi boca, hipnotizada por esa sonrisa y su calida mirada. Hasta que Jake no giró la cara para responder a una preguntar de Sam, no pude devolver mi atención a la comida. Otra vez un rubor delator vino a mí.
Había estado pensando en sus labios sobre los míos. La sensación había sido tan intensa que sentía la sensible piel hormiguear. Si no hubiera estado con los ojos abiertos mirando a Jake, habría pensado que ese beso había sido real. Y eso se reflejaba también en su profunda mirada, en un calor que no estaba allí antes.
La cena siguió adelante como si nada hubiera pasado, porque nada había pasado en realidad. Sólo había sido mi calenturienta imaginación y esas hormonas adolescentes descontroladas de las que debía cuidarme. Tomamos un delicioso postre para compartir, una selección de delicatessen digna de un rey, y unos cafés.
Después de que Jake insistiera en pagar él la cena, en agradecimiento a la agradable compañía de nuestros carabinas, los cuatro salimos a la noche. La conversación convertida en un leve murmullo, complacidos con la cena. Otro ligero paseo camino del coche para bajar la cena.
Era otro maravilloso momento, más tímido esta vez. No me atreví a alargar la mano hacia Jake y él no volvió a tomármela. Sin embargo, en ningún momento se apartó más de unos centímetros de mi lado. Miraba a su alrededor como si esperara problemas, buscando un enemigo que no estaba allí.
Su mirada de vez en cuando se desviaba hacia mí, pero no encontró la mía. Estaba sumida en mis pensamientos, recordando ese pequeño momento en el restaurante en el que todo había sido perfecto. Ese momento cuando casi había sentido sus labios sobre los míos.
No podía mirarle a la cara. Había prometido portarme bien, pero no podía dejar de pensar en ello. No podía dejar de darle vueltas a ese beso fantasma que nunca había pasado. Y no podía evitar recordar aquel primer beso robado en la playa.
Casi sin darme cuenta estábamos de vuelta en casa. Habíamos subido al coche, salido de Port Ángeles y llegado al camino de entrada a casa de mis abuelos. Había un silencio cómodo por parte de Sam y Emily. Realmente habían disfrutado de su noche libre, a pesar de haber tenido que hacer de carabinas para nosotros.
Pero en la parte de atrás del coche el ambiente era totalmente distinto. Un tensión que no había antes se había instalado entre nosotros. Ya no era la ansiedad por tener la primera cita, ni la impaciencia porque todo empezara. Era un nerviosismo por lo que habría podido ser, por lo que podía pasar, por lo que estaba por venir.
Jake salió del coche cuando llegamos al porche y me abrió la puerta. Me tendió la mano y me ayudó a salir. Cerró la puerta del coche de Sam suavemente y se inclinó para despedirse de nuestros amigos.
_ Buenas noche, chicos - se despidió Emily sin salir del coche -. Ha sido una velada encantadora. Podemos repetir cuando queráis. Dios sabe que llevábamos demasiado tiempo sin cogernos una noche para nosotros.
_ Buenas noches a vosotros también - les respondí -. Que descanséis.
_ Sí, por supuesto. Sin Lorie en casa vamos a dormir hasta mediodía mínimo - añadió Sam con una cálida sonrisa amorosa al recordar a su hija -. Buenas noches a los dos.
_ Muchas gracias por todo, Sam - le dijo Jake con mucho sentimiento.
_ De nada, hijo - le respondió éste -. De nada.
Y tras decir esto se alejaron rumbo a la reserva, dejándonos solos delante de la casa familiar. La luz del porche estaba encendida, señal evidente de que me estaban esperando. Aun así nadie hizo acto de presencia para darme la bienvenida.
Estaba nerviosa. Las manos me sudaban sin motivo aparente. Las frotaba una contra otra sin saber qué hacer con ellas. Mi cabeza gacha impidió que viera dar a Jake los últimos pasos para acercarse a mí. Estiró su mano, me levantó la barbilla y…
Estallaron fuegos artificiales en mi interior. Este beso no había sido fantasma. Era muy real, labio contra labio. Su mano acunando mi mejilla, la otra mano acariciando mi pelo. Fue dulce, más que el más delicioso postre, más que aquel beso robado en la playa. Fue más y mejor de lo que nunca había soñado.
Cuando apartó sus labios de los míos pensé que se había acabado y gemí de frustración. Quería más, necesitaba más. Pero ese no era el fin. Sus labios volvieron a caer sobre los míos y una lluvia de ligeros besos tocaron mis labios.
Por voluntad propia mis brazos acabaron enlazados alrededor de su cuello. Mis dedos jugueteaban con los rizos de su nuca. De repente estaba colgada de él y no eran nuestros labios lo único que se tocaba. Podía sentirlo a lo largo de todo mi cuerpo.
_ ¡Renesmee Carlie Cullen! - gritó mi padre apareciendo en el porche de la casa.
Jake dio un bote impresionante, alejándose de mí. Mis manos cayeron a mis costados y se ocultaron detrás, culpables por lo que habían hecho. Mi cara hizo lo propio, bajando la mirada hacia mis pies, evitando los ojos de mi padre.
Me había metido en un lío.
N/A: Espero que os haya gustado este capítulo... Animaos a dejadme vuestra opinión en un review... Recordad que los coments son el único pago de los escritores aficionados como yo
Muchas gracias a Aleeh'C, alejandra cullen, alexblackcullen, ana, Ana Laura, anabel94, AssiiaWolfe, auraazul1123, bellalicerose, BlackCullen, Cami Malfoy Cullen, Cris Cullen Black, Cullen-21-gladys, cynthia mazari, DhampireCry, Diana M, fjrod, flexer, el angel de la muerte, gabuxis-15, gaby black, Josenso di Farias, krismery, KutisHN, lexa0619, Lily Snape Cullen Malfoy, malu, mapy cullen, maria, Martu Cullen, Mazy Vampire, melilu, melina, Micky67, Mikaela, Miru Invernizzi, Mon de Cullen, Mony Black, Nessa610, NessylitleCullen, Pati Love Everybody, patriciapaty, PattyQ, polkoji, reneesme cullen swan, Rmarasca, Robmau, Rosse, samirasama cullen, sue, Vampire301 y v cullen por los coments que me vais dejando a lo largo de esta historia... y mi bienvenida a los nuevos lectores... Os recuerdo que estoy subiendo otras historias por aquí, por si queréis pasaros
Por el momento sigo con los problemas entre FF y mi pc, por lo que seguiré subiendo los Jueves... Así que nos vemos el próximo Jueves con el Capítulo 8: "El castigo" Besos a todos
