Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer... yo sólo juego con ellos con mucha ilusión y sin ánimo de lucro... mi único pago son vuestros comentarios
Summary: Nessie acaba de cumplir 5 años y ya es toda una jovencita... Aparenta 17 años y empieza el instituto en el último año... Su objetivo: aprender a desenvolverse en el mundo humano, del que ha estado apartada desde siempre… allí hará nuevos amigos con los que vivirá nuevas experiencias…
Rating: ~ M ~ Esta historia contiene escenas de sexo explícito, así que estás avisado... si sigues leyendo es por tu propia decisión, luego no te vengas quejando...
Note: Esta historia es la secuela de ~Nessie~ {Amanecer y mucho más}, pero no es necesario haberse leído la 1ª parte para poder seguirla... aun así recomiendo su lectura para entender mejor el carácter de Nessie, sus reacciones y algunas otras cosas... Espero que os guste
~ Mi vida empieza aquí ~
{ Nessie 2 }
Capítulo 8: El castigo
_ ¡¿Que tu padre hizo qué? - dijo Samantha con los ojos muy abiertos.
Se había levantado de la mesa, apoyado las manos sobre ella y gritaba a pocos centímetros de mi cara. Esperaba contar con su comprensión en este asunto, pero no esta indignación. Sabía que se pondrían de mi parte, como buenas amigas que eran. Lo que no me esperaba ni de lejos era una reacción tan explosiva por su parte.
Me entraron ganas de esconder la cabeza entre los hombros y taparme la cara con el pelo hasta desaparecer de allí. Podía sentir como se me ponía la cara roja como un tomate. Me daba vergüenza reconocer que mi padre me había echado una bronca por pillarme besando a mi novio a la puerta de casa.
Seguro que ellas con sus chicos se besaban y esas cosas y el mundo no se acababa. Pero mi caso era un pelín especial y no solo por todo el tema sobrenatural. Mi padre era muy protector y muy anticuado, pero era imposible hacérselo ver. En seguida me salía con el tema de mi edad real. ¡Eso era injusto!
_ Sammy, cálmate o vendrá mi madre a averiguar qué pasa - le pidió Danielle.
Samantha miró nerviosa hacia la puerta y volvió a sentarse. Estábamos las tres esa tarde en casa de Danny, haciendo un trabajo que teníamos que entregar esa semana en clase. Bueno, hacíamos como que trabajábamos en los deberes. La verdadera razón de quedar era para contarles todos los detalles de mi cita con Jake.
Por la mañana habían estado muy emocionadas mientras les contaba cómo había ido todo, pero querían saber más. Estaban deseando analizar cada detalle, cada mirada, cada gesto, cada momento de ese beso. Así que habíamos quedado luego.
Avisé a mi madre de que me quedaba a hacer deberes y conseguí su permiso. Más tarde recibí un mensaje de mi padre diciéndome que pasaría a buscarme personalmente con el coche del abuelo a casa de Danielle. Eso me pasaba por no querer enfrentarme a él. Sabía que mamá no me diría que no, así que me aproveché.
Estaba enfadada con mi padre por su intromisión de la otra noche y por la bronca posterior. Sabía que me había saltado un poco las normas para esa cita, pero no habría podido hacer otra cosa. Era una cita y realmente necesitaba ese beso. Había valido la pena a pesar del castigo.
_ Ness, hay algo que no entiendo. ¿Tus padres no estaban fuera trabajando? - me preguntó Danielle confundida -. Creía que por eso te quedabas en casa con tu abuelo.
Vaya metedura de pata. Menudo lapsus. Menos mal que era fácil de solucionar, que si no podría irse todo al traste. Hasta el momento todo había ido bien, sin ningún error por mi parte, ya que la cita era todo lo normal que se podía esperar. Pero justo al final había tenido que casi fastidiarlo todo.
_ Mis padres estaban de visita este fin de semana y yo me quedaba en casa con ellos - les expliqué rápidamente -. Así que al volver Jake me llevó allí.
_ Pues qué casualidad - dijo Danny -. Ya podían haber venido otro fin de semana. ¿no?
_ Ya te digo - añadió Sammy con un estremecimiento -. Y luego, ¿qué pasó?
Vale, menos mal. Había sido fácil despistarlas esta vez, pero me había librado por los pelos. Tendría que estar más atenta o acabaría descubriéndose todo y eso no podía ser. La seguridad de mis amigas dependía de que no estuvieran al tanto del secreto. Si empezaban a sospechar que había algo raro, no sabía lo que podía pasar.
_ Cuando mi padre apareció en la puerta Jake se apartó de mí de un salto - les dije sonriendo al pensar en él y en sus dulces labios -. Parecía muy avergonzado de haber sido pillado, pero yo no podía evitar sonreír de oreja a oreja. Creo que eso fue lo que más enfadó a mi padre.
_ Pero si es que no hay más que verte - dijo Sammy entre risitas -. Pareces más feliz que una perdiz. Ese beso tuvo que ser impresionante. Seguro que fue el mejor que te han dado nunca, ¿eh, Ness? - añadió dándome un ligero codazo.
Volví a ponerme roja sin poder evitarlo. Había sido el mejor beso de la historia. Y por supuesto era el mejor y único que me habían dado, porque el beso robado de la playa no contaba realmente. Pero claro, eso de que había sido mi primer beso de verdad tampoco podía contárselo, ¿no?
Aunque a lo mejor no era tan extraño que nunca antes me hubieran besado. Aparentaba su edad y ambas habían tenido un par de novios, pero ninguno importante por lo que contaban. A pesar de todo, parecían saber bien lo que eran los besos. ¿Notarían algo raro si les contaba que era mi primer beso? No estaba segura, así que mejor no arriesgarme por si acaso.
_ Le quieres mucho, ¿verdad? - me dijo Danny.
Su mirada era tan intensa que parecía que estuviera viendo mi interior. Por un momento me recordó a tío Jasper cuando estaba leyendo las emociones de los demás. Había notado un algo muy serio en Danielle que la hacía parecer mucho mayor que el resto de compañeros de clase.
_ Está enamoradita perdida - remató Sammy pellizcándome los mofletes -. ¿Es que no lo ves? Si es que es hablar de él y poner cara de tonta.
Ese simple gesto hizo que me volviera a sonrojar otra vez. Samantha era el contrapunto perfecto a la seriedad de Danny. No me extrañaba que fueran tan grandes amigas desde pequeñas. Se complementaban la una a la otra. Me sentía muy feliz de que me hubieran acogido en su pequeño círculo.
Tenían muchos otros amigos y conocidos, pero nadie parecía estar tan cerca de ellas como yo ahora. Me habían recibido con los brazos abiertos y yo solamente podía agradecerlo profundamente. Poder contar con ellas significaba mucho para mí, pues en poco tiempo se habían convertido en personas muy importantes en mi vida.
_ Bueno, venga… No nos dejes en ascuas - saltó Samantha -. ¿Qué pasó después de que apareciera tu padre? ¿Hubo pelea, gritos, portazos? ¡Cuenta!
_ Será mejor que digas algo pronto o le va a dar algo - me pidió Danielle entre risitas.
Haciéndose la ofendida, Sammy le dio un pequeño empujoncito a su amiga y las dos estallaron en carcajadas. Me uní rápidamente a las risas, pues me sentía maravillosamente bien al estar allí. No habría podido pedir más de una amistad que lo que tenía con ellas.
Mi madre también estaba muy feliz de que estuvieran a mi lado. Cada vez que le hablaba de ellas le brillaban los ojos. Danielle y Samantha era justo lo que iba buscando sin saberlo. Había entrado en el mundo de la amistad por la puerta grande.
_ Pues a ver… - empecé otra vez cuando dejamos de reírnos -. Mi padre salió al porche hecho una furia, con una mirada que daba miedo. Jamás lo había visto tan enfadado. Pero en seguida apareció mi madre detrás de él y se calmó un poco.
_ Y yo pensando que Jake te iba a defender - dijo Sammy decepcionada -. Parece preparado para ganarle a cualquiera en una pelea.
_ Uff… deja, deja. Mejor así - dijo Danny con un suspiro de alivio -. Entonces tu madre se puso de tu lado, ¿no?
_ No te creas. El castigo me cayó igual - les conté con una mueca -. Los dos estaban muy de acuerdo en eso.
_ Pero, ¿en qué consiste el castigo? - me preguntó Danielle.
Tomé aire, sin saber exactamente hasta donde contar. Había varios detalles que no podía decirles, pero lo demás sí. La parte principal no suponía ningún peligro de desvelar el secreto. Pensé mucho en las palabras que iba a usar y luego me lancé.
_ No puedo ver a Jake durante un mes entero - dije en un susurro -. A solas por supuesto que no, ya que antes tampoco podía. Pero ahora tampoco nos dejan vernos con una carabina presente.
No quise levantar la cabeza para ver su reacción. Para mí ese plazo de un mes era demasiado, pero no sabía lo que opinarían ellas. Me daba miedo que me dijeran que estaba exagerando. Quizás para ellas un mes pasara muy rápido, pero a mí se me hacía eterno, sobretodo si suponía no poder ver a Jake.
Bueno, eso no era exacto, pero era lo mejor que les podía contar. Me habían prohibido verle fuera de la casa familiar. Jake tenía derechos de visita los fines de semana, siempre que estuviera alguno de mis padres presente. Pero claro, no les podía hablar de esa salvedad sin contarles que mis familia seguía aquí y que me vigilaban día y noche.
Según mi padre, había demostrado que no podían confiar en mí. Me habían concedido permiso para una cita y me había aprovechado de la situación. Me dijo que había demostrado que aun era una niña, porque no sabía controlarme. Ellos no se daban cuenta de que Jake lo era todo para mí.
_ Y claro, nada de que pase a recogerme al instituto - continué ante su silencio -. Tengo que ir de casa al instituto y de allí de vuelta a casa directamente con escolta policial. Lo de hoy ha sido un caso especial, porque ya habíamos quedado antes. Y aun así me ha tocado convencerles con el tema de los deberes para conseguir el permiso.
Ellas me miraban con los ojos muy abiertos. Se las veía muy afectadas al enterarse de los detalles. Estoy segura de que no se esperaban algo así. Poco a poco las expresiones de ambas fueron cambiando de la sorpresa a la indignación. Estaban tan enfadas como yo por semejante castigo.
_ ¡¿Todo ese castigo sólo por un beso? - preguntó Samantha incrédula -. ¡¿Pero de qué van tus padres?
Yo estaba muy enfadada con mi padre por ser tan sobreprotector y aun no terminaba de creer que ese castigo fuera real. Veía pasar los minutos con una lentitud apabullante y parecía que nunca fuera a terminar el día. Para ellas un mes era mucho, pero para mí ese plazo de tiempo se me hacía interminable.
_ ¿Sólo fue un beso, Ness? - intervino Danielle -. Porque tanto castigo no es normal.
Ahí estaba otra vez esa mirada suya que parecía taladrarme. Samantha dejó de despotricar de repente, prestando mucha atención a sus palabras. Fue como si algo encajara de repente en su cabeza, al pensar en lo que la otra había dicho. Luego se me quedó mirando con cara rara y los ojos cada vez más abiertos.
_ Bueno… - empecé a decir.
_ ¡Ya lo sabía yo! - me cortó Sammy sin dejarme hablar -. Seguro que estabais metiéndoos mano de mala manera a la puerta de casa - añadió riéndose.
Danny le echó una de sus miradas y ella se calló de golpe. Luego ambas se giraron hacia mí esperando una explicación. Otra vez volvía a estar con la cara toda roja. Me sentía muy incómoda hablando de esto, pero si no lo comentaba con ellas… ¿con quién lo iba a hablar? Necesitaba contárselo a alguien.
_ La verdad es que fue más que un simple contacto de labios - reconocí finalmente.
Samantha iba a decir algo explosivo sin lugar a dudas, pero Danielle intervino. Puso su mano delante de ella sin dejar de mirarme y ambas se quedaron esperando a que continuara. Pero, ¿qué les iba a decir? Había sentido muchas sensaciones nuevas y no estaba segura del todo de lo que significaban.
_ Fue intenso - dije sonrojándome aun más.
_ ¿Hubo lengua? - preguntó Samantha, siempre tan directa.
_ Pues claro que sí - dijo Danny -. No es ninguna niña de primaria.
En este momento me sentía realmente como una niña. Había sido la primera vez que había sentido todas esas sensaciones en mi cuerpo. Toda esa pasión y esa excitación me habían dejado aturdida. Saber la teoría y comprobarlo en la práctica había resultado una experiencia totalmente diferente.
_ Acabé colgada de su cuello, con los pies en el aire y totalmente pegada a él - les conté emocionándome al recordarlo -. Me sentí a punto de estallar. Tenía mucho calor, especialmente donde nuestros cuerpos se tocaban.
_ ¡Oh, Dios Mío! - exclamó Danielle.
_ ¡Genial! - soltó Samantha casi a la vez.
Las miré con una enorme sonrisa en la cara y un rubor permanente que no se iba. Esto era demasiado. Tenía mucho calor. Entre la vergüenza por estar hablando del tema y el estar recordando mi beso con Jake, llevaba toda la tarde con la cara roja. A partir de ese momento ya no pude escaparme de dar más detalles íntimos.
Querían saber con todo detalle si los músculos de Jake eran tan duros como parecían, qué se sentía estando en sus brazos, si besaba bien… Pero ¿cómo saberlo? Había sido mi primer beso de verdad y no estaba segura. Aunque si tenía que valorarlo por lo que me había hecho sentir, la verdad es que se había ganado un diez.
Estaba deseando volver a sentir sus labios sobre los míos, su aterciopelada lengua buscando la mía, sus fuertes brazos alrededor de mí, mi cuerpo pegado al suyo. Me acaloraba sólo de pensar en él. El rubor me subía a los mofletes, delatando mis pensamientos. Y cada vez estaban ahí mis amigas para hacérmelo ver y reírse de mí cuando me avergonzaba por tener esos pensamientos.
El resto de la tarde fue más de lo mismo, una y otra vez. Ellas no se cansaban del tema. Cuando no me pedían que explicara algo más, pasaban a contar alguna de sus experiencias con los chicos. Fue muy divertido, pero se acabó demasiado pronto para las tres. Habríamos seguido horas así, hablando de todo y de nada en particular.
Pero mi padre tenía que venir a estropear la diversión, otra vez. A la hora acordada recibí un mensaje suyo para que saliera. Estaba esperándome a la puerta. Empezaba mi mes de castigo, con mi sobreprotector padre siempre pendiente de mí. Iba a ser duro, pero había valido la pena por disfrutar de ese beso.
Los días siguiente fueron una tortura. No veía la hora de que llegara el fin de semana para reencontrarme con Jake. Durante las clases contaba con el apoyo de mis amigas. Con ellas podía quejarme a gusto de mis poco comprensivos padres y seguir emocionándome al recordar ese maravilloso beso.
Pero cuando llegó el sábado por fin y ya estábamos juntos me sentí frustrada. La mirada iracunda de mi padre me seguía a todas partes, mientras mi madre estaba más tranquila simplemente sentada en el sofá acompañándonos.
Sin embargo mi padre era harina de otro costal. Estaba de los nervios, paseándose de un lado al otro como un león enjaulado buscando el peligro en cada movimiento que hacíamos. Me miraba como si pensara que iba a saltar sobre Jake en cualquier momento. Al final me revolví disgustada hacia él.
_ Papá, para ya - le pedí -. Me estoy portando bien, ¿no? Pues relájate, por favor.
_ Sí, claro - me respondió con ironía -. También te estabas portando bien el otro día en la cita, por lo que parece. Hasta que te descontrolaste al final.
_ Papá… - le dije con intención de volver a explicarme por enésima vez.
_ Sí, ya lo sé - dijo cortándome con mirada iracunda -. No pudisteis evitarlo.
_ Lo siento mucho - dijo Jake avergonzado, sin poder mirarles.
_ Lo sé, Jake - intervino mi madre -. No tienes que volver a disculparte. Sabemos que no pudiste evitarlo.
_ Pero fue culpa mía - añadió Jake -. No debí empezar ese beso.
_ No, Jake - intervine -. Yo también quería.
_ Y ese precisamente es el problema, hija - saltó mi padre.
_ Prometiste tomarte las cosas con calma, Renesmee - siguió mi madre.
_ Y, en la primera ocasión en que confiamos en ti, vas y te pasas de la raya. Así que ahora cumples con tu castigo y punto - concluyó mi padre.
_ Pero… - dije.
_ Y no quiero volver a oírte rechistar, Renesmee - añadió enfadado-. Ese truquito de pedirle permiso a tu madre el otro día no te ha ayudado precisamente.
Ahí tenía que callarme. Mi madre me miraba desde el otro sofá con cara seria, aun enfadada por ese tema. Y lo peor de todo fue la mirada decepcionada que me dedicó cuando llegué a casa. Por un momento noté algo distanciados a mis padres y eso fue un shock para mí. Jamás había pensado que eso pudiera pasar.
Me sentí culpable por haberlo provocado. No era mi intención para nada. Nunca más iba a funcionarme algo así y tampoco quería volver a usar esa treta. No si ésas eran las consecuencias para mi familia. Así que no me quedaba otra que pasar por el aro y tragar con el castigo. Me lo había merecido por faltar a mi palabra.
Pero era muy duro aguantar así, estando tan cerca y a la vez tan lejos de Jake. Todos mis instintos me pedían acercarme a él y perderme entre sus brazos. Pero no podía ser natural con Jake, porque mis padres estaban todo el tiempo pendiente de nosotros. A veces mis pensamientos se perdían mirando sus labios. Entonces un carraspeo de mi padre me llamaba la atención, sacándome de ahí.
Era horroroso saber que mi padre me leía la mente en esos momentos, que era consciente de los pensamientos lujuriosos que tenía hacia Jake. Las conversaciones con mis amigas no hacían más que echar leña a un fuego ya de por si inagotable. Trataba de contenerme y pensar en otra cosa, pero no siempre podía.
Y la situación empeoraba cuando estaban los demás en casa. Mis tíos aprovechaban la ocasión para meterse con él y últimamente también conmigo. Me había convertido en blanco de sus bromas por no saber controlarme. Estaba ya más que harta de sus tonterías. Jake lo llevaba mejor, ya que llevaba años aguantándoles.
Las semanas de castigo se me hicieron eternas. El abuelo Charlie hizo un esfuerzo tremendo para no faltar a recogerme a la salida de las clases. Un día que no pudo envió a uno de sus ayudantes para que me llevara a casa con Sue. Y allí ya estaba mi madre esperando para acompañarme a casa. No me dejaban sola salvo en clase.
Lo que peor llevaba era no poder pasar más tiempo con Jake, pero haber decepcionado a mis padres le iba cerca. Quería recuperar su confianza, así que estaba intentado portarme bien con todas mis fuerzas. Hacía mis deberes, no me apartaba de las normas marcadas, mantenía la compostura con Jake y era respetuosa.
Según pasaron las semanas mis padres se relajaron un poco con el tema del castigo, pero no intenté saltármelo aun así. Por otra parte hice planes con las chicas para cuando éste terminara. Las tenía muy abandonadas y teníamos muchas ganas de pasar tiempo juntas. Estaban deseando llevarme de compras a Port Ángeles. Cuando les presenté la propuesta a mis padres topé con una oposición que no me esperaba.
_ ¡No, eso ni hablar! - saltó tía Alice entrando en el salón de repente -. La primera vez que la niña vaya de compras será conmigo - dijo muy convencida.
Parecía dispuesta a enfrentarse a un ejercito de neófitos ella sola para conseguir su objetivo. Tenía una estampa que daba miedo. Menos mal que detrás de ella llegó tío Jasper y se relajó un poco. Volví a respirar más tranquila con él allí.
_ Alice, sé razonable - le pidió mi madre -. Ness tiene derecho a salir con sus amigas.
_ Llevan semanas planeándolo, hermana - le dijo mi padre.
_ Esto de no ver tus decisiones me mata - me dijo mi tía -. Sólo puedo ver las cosas cuando ellos deciden darte permiso.
_ Espera, ¿qué has dicho? - dije de repente, girándome hacia mis padres -. ¿Me dejáis salir con mis amigas el viernes a Port Ángeles?
_ Sí, te dejamos - confirmó mi madre con una sonrisa -. Te has portado muy bien este último mes, así que te lo has ganado.
_ ¡Genial! Muchas gracias. Muchas, muchas, muchas gracias - añadí dándoles besos.
_ ¡No es justo! - siguió quejándose mi tía -. Llevo años queriendo llevarte de compras.
Me daba penita verla así, pero no podía hacer nada. Samantha y Danielle tenían muchas ganas de divertirnos dando una vuelta. Querían salir por ahí, mostrarme sus sitios favoritos y descubrirme las tiendas escondidas de la ciudad cercana. Llevaban semanas hablando de ello, planeando la ruta de toda la tarde.
_ Iré con vosotras - exclamó Alice -. Ellas no me conocen, así que no pasará nada.
_ Pero quiero salir con mis amigas - me quejé -. No es lo mismo si viene la familia.
_ Quizás no sea tan mala idea, hija - dijo mi madre.
_ Pero tendrás que mantener las distancias, Alice - le dijo mi padre y añadió para mí -. Así también irá como escolta y no tendré que ir yo detrás de ti.
Iba a renegar, pero ante esa lógica no puede decir nada. No esperaba que mi padre pensara en seguirnos, así que haber escapado de ese destino me hacía muy feliz. Sustituirlo por mi tía era un mal menor. Evidentemente era mejor tenerla a ella mientras estábamos probándonos ropa y hablando de chicos que a mi padre.
Está claro que tendríamos que tener cuidado para que mis amigas no notaran su persecución, pero era viable. Los planes se despejaban y cada vez veía el fin de semana con mayor emoción. El viernes saldría con mis amigas y el sábado… el sábado saldría a dar un paseo por la playa con Jake y alguna carabina. Estaba emocionada.
N/A: Espero que os haya gustado este capítulo... Animaos a dejadme vuestra opinión en un review... Recordad que los coments son el único pago de los escritores aficionados como yo
Muchas gracias a Aleeh'C, alejandra cullen, alexblackcullen, ana, Ana Laura, anabel94, andysuperchula, AssiiaWolfe, auraazul1123, bellalicerose, BlackCullen, Cami Malfoy Cullen, Cris Cullen Black, Cullen-21-gladys, cynthia mazari, DhampireCry, Diana M, fjrod, flexer, el angel de la muerte, gabuxis-15, gaby black, Josenso di Farias, krismery, KutisHN, Laune Marie Cullen, lexa0619, Lily Snape Cullen Malfoy, LilyHerms, malu, mapy cullen, maria, Martu Cullen, Mazy Vampire, melilu, melina, Micky67, Mikaela, Miru Invernizzi, Mon de Cullen, Mony Black, Nessa610, NessylitleCullen, Pati Love Everybody, patriciapaty, PattyQ, Pati Love Everybody, patriciapaty, PattyQ, polkoji, reneesme cullen swan, Rmarasca, Robmau, Rosse, samirasama cullen, sue, Vampire301 y v cullen por los coments que me vais dejando a lo largo de esta historia... y mi bienvenida a los nuevos lectores...
Os recuerdo que estoy subiendo otras historias por aquí, por si quereis pasaros a leerlas... Nos vemos el próximo Jueves con el Capítulo 9: "De compras" Besos a todos
