Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer... yo sólo juego con ellos con mucha ilusión y sin ánimo de lucro... mi único pago son vuestros comentarios

Summary: Nessie acaba de cumplir 5 años y ya es toda una jovencita... Aparenta 17 años y empieza el instituto en el último año... Su objetivo: aprender a desenvolverse en el mundo humano, del que ha estado apartada desde siempre… allí hará nuevos amigos con los que vivirá nuevas experiencias…

Rating: ~ M ~ Esta historia contiene escenas de sexo explícito, así que estás avisado... si sigues leyendo es por tu propia decisión, luego no te vengas quejando...

Note: Esta historia es la secuela de ~Nessie~ {Amanecer y mucho más}, pero no es necesario haberse leído la 1ª parte para poder seguirla… aun así recomiendo su lectura para entender mejor el carácter de Nessie, sus reacciones y algunas otras cosas… Espero que os guste


~ Mi vida empieza aquí ~

{ Nessie 2 }

Capítulo 9: De compras

El viernes por la mañana tía Alice seguía enfurruñada. Me sabía mal haberla relegado, pero era inevitable. Lleva junto a ella y los demás todos los días de mi vida y ahora quería hacer amigos, conocer a otra gente fuera de mi entorno.

_ Tía Alice, no es que no quiera ir contigo de compras - intenté explicarle -. Es que es la primera vez que tengo amigas que no son de la familia y me apetece pasar tiempo con ellas. No te enfades, por favor.

Ella me miró con carita de pena, poniéndome esos morritos que yo también había aprendido a poner viéndola. No quise reírme aunque estaba muy graciosa, porque no era un tema de broma. Sabía que mi rechazo le dolía mucho, pero no podía evitarlo. Esto era lo que buscábamos todos al mandarme a clase al instituto.

Querían que hiciera una vida normal a parte de mi familia, fuera del mundo sobrenatural. Yo tenía la posibilidad de integrarme en el mundo humano mucho mejor que los demás. Pero para eso tenía que aprender a desenvolverme en él con soltura. Y en eso es en lo que tenían que ayudarme mis amigas ahora.

_ Es que te echamos de menos, cariño - me dijo tía Alice -, sobretodo yo. Ya no pasamos tanto tiempo juntas como antes.

_ Tengo otras cosas que hacer - le dije sintiéndome culpable -, pero no me olvido de vosotros. Yo también os echo de menos - añadí.

_ Es que casi no te veo, Ness - me dijo muy triste-. Además, los demás ya no me dejan que les compre ropa nueva. Bueno, prácticamente - confesó finalmente.

_ Otro día iremos solas, ¿vale? - le aseguré.

Con eso más o menos se quedó convencida. A parte de que no había que olvidar que vendría como escolta, aunque le tocara mantenerse alejada de nosotras. Al menos así podría ver y participar de algún modo en mi primera salida de compras.

Convinimos que mi tía nos seguiría con el coche y manteniéndose una distancia prudente para que mis amigas no notaran nada raro. Eso de que no podía ver mi futuro con claridad seguía traumatizándola, pero con la presencia de Samantha y Danielle en el coche la cosa sería más fácil. Ya nos alcanzaría más adelante.

La última clase del viernes se nos hizo eterna a las tres. Estaba impaciente por salir de Forks y conocer Port Ángeles junto a mis amigas. Realmente no íbamos a comprar mucho, porque la idea principal era dar una vuelta. Aun así estaba deseosa de salir del único pueblecito que había conocido en toda mi vida. Cuando nos pusimos en camino no pude evitar emocionarme.

No llevábamos ni dos minutos en la carretera cuando me llegó un mensaje de mi tía. Ya estaba detrás de nosotras, pendiente de nosotras. Un par de minutos después me llegó otro, llamando la atención de mis amigas. Me apresuré a quitar el sonido del móvil. Si esto era una muestra, menuda tarde de mensajitos me esperaba.

_ ¿Quién era? ¿Jake? - me preguntó Samantha mirando hacia atrás -. Seguro que era él. ¡Ainch, qué mono! ¿Era él, Ness? - insistió antes de dejarme contestar.

No pude evitar reírme. Ella sola preguntaba y se respondía a sus preguntas. No necesitaba a nadie para mantener un diálogo. Era encantadoramente divertida y no tenía ninguna malicia, aunque le gustara entrometerse un poquito. Pero lo hacía con tanta gracia que era imposible tomárselo a mal.

_ No, sólo era mi familia - le respondí -. Querían saber si ya estábamos de camino.

Sammy se quedó un poco decepcionada y se volvió hacia delante de nuevo. Se emocionaba tanto por mí. Era un encanto, ambas lo eran. Casi parecía que la relación la estuvieran viviendo ellas conmigo, compartiendo mis sentimientos y emociones paso a paso, salvo por todos los detalles sobrenaturales de los que no sabían nada.

_ Joo… y yo pensando que igual intentaba acercarse para salir con nosotras - añadió.

_ No podría. A estas horas todavía está liado en el taller - le contesté -. Además, él no haría eso jamás. Es muy respetuoso con las normas de mis padres, que para algo son amigos. Bueno, normalmente lo es - tuve que añadir al acordarme de cierto beso.

_ Bueno, tampoco pasa nada - intervino Danielle -. Lo verás mañana, ¿no?

_ Sí, hemos quedado para dar un pase por la playa - dije ilusionada.

Luego ellas empezaron a hablar mientras yo leía y contestaba al mensaje. Mi tía empezaba a impacientarse por la tranquilidad que se tomaba mi amiga al volante. Me tocó recordarle las instrucciones de mi padre y señalarle que íbamos la límite de velocidad permitida en esa zona, después de consultar el velocímetro.

Parece que a tía Alice no lo estaba llevando demasiado bien, pues al poco la vi adelantarnos rápidamente con su Porche amarillo. La paciencia no era su fuerte y menos al volante. Mi familia tenía predilección por los coches rápidos y sabían sacarle buen provecho a un motor potente. Cuando nos acercábamos a Port Ángeles la pasamos de nuevo, pues nos estaba esperando en un mirador.

Cuando entramos en la ciudad Danielle fue indicándome al pasar las tiendas que teníamos pensado visitar. Según avanzábamos por la calle principal podíamos ver cómo los adornos navideños se hacían poco a poco con el lugar. Todos los escaparates eran espectaculares, a cual más elaborado. En las tiendas se habían adelantado un poco, esperando pillar a los compradores navideños tempraneros.

Encontramos aparcamiento fácilmente y empezamos a recorrer la calle arriba y abajo. No dejamos escaparate sin ver ni tienda sin visitar. Era todo maravilloso, con todas esas luces de colores y los miles de adornos brillantes que invitaban a entrar. Si a eso le añadías la música del interior, el efecto era abrumador.

No se trataba sólo de las tiendas, sino de la gente y el tráfico. Producían un ruido de fondo constante que sobrecargaba mis sentidos. No sabía cómo podían sobrellevarlo los demás. Quizás se trataba más de que yo estaba acostumbrada al silencio de la naturaleza. Incluso Forks era un pueblo pequeño y el ruido ambiental era mínimo, rodeado por tanta zona verde despejada.

En mi anterior visita a Port Ángeles no había sido tan consciente del ruido. Aunque eso tampoco era tan raro, en ese momento toda mi atención estaba puesta en Jake. Podría haber pasado un circo al completo por nuestro lado sin que le hubiera dedicado más que una mirada. Si le sumábamos el hecho de que entonces era un sábado por la noche, tampoco había el tráfico de un día laboral normal.

Pronto toda esa sensación de agobio se me pasó. La visita a las tiendas fue una experiencia reveladora. No tenía punto de comparación con las compras on line que hacía con tía Alice a veces. Ahora comprendía por qué le gustaba tanto esto. Tenía que volver un día con ella a solas a comprar los regalos de Navidad para la familia.

No había hecho más que pensarlo y noté en el bolsillo la vibración de un mensaje nuevo en el móvil. Me aparté ligeramente para que Samantha y Danielle no se dieran cuenta y consulté el móvil. Era mi tía de nuevo, disfrutando a lo lejos de mi cara de felicidad ante la experiencia, aunque noté un deje de tristeza por su parte.

Le respondí rápidamente, asegurándole de nuevo que visitaríamos pronto algún centro comercial. Casi podía verla sonreír, imaginándome su cara cuando leyera mi mensaje. Seguro que se alegraba un montón de los nuevos planes. Ahora sólo faltaba que convenciéramos a mis padres de que nos dejaran ir a Seattle. Por una vez le dejaría ese tema a ella, que sabía mejor que yo cómo convencerlos.

Intenté ser discreta con el tema de los mensajes, para que mis amigas no se dieran cuenta de la frecuencia y el gran número de los mismos. Aprovechaba los momentos dentro del probador para que no me pillaran. De ser así quizás insistirían en saber de quién eran y no era plan. No tenía ganas de tener que dar ese tipo de explicaciones, porque llevarían a muchas más e incluso a sospechas por su parte.

Nosotras íbamos saltando de tienda en tienda, repasando los expositores sin dejarnos por ver ni un solo modelo. Íbamos escogiendo prendas y nos llevábamos el enorme montón compartido a los probadores. Luego empezábamos a hacer contrabando de una cabina a la otra, intercambiando prendas de acá para allá y saliendo a mostrar los diferentes conjuntos a las otras. Era de lo más divertido.

Yo estaba dentro de las tiendas con mis amigas y sin tía Alice, pero aún así nadie la iba a privar a ella de participar en una salida de compras. No nos perdía ojo desde fuera a través del escaparate. Puede que estuviera dentro del coche, en una cafetería con buena vista al otro lado de la calle o en lo alto de un edificio cercano. No sabía dónde estaba exactamente, pero seguro que era cerca.

Estaba muy pendiente de nosotras en todo momento. A parte de por las compras, ella nos acompañaba como vigilante. El tema de mi seguridad era un punto a tener en cuenta después de todo lo pasado con los Vulturis. Mi familia jamás me dejaría salir desprotegida a ningún sitio. Aunque claro, con el tiempo… ya veríamos.

La tarde estaba yendo genial. La ropa no era el último grito de París, pero no estaba mal. Las tiendas por las que estábamos pasando no eran las típicas de turistas, sino a las que iban la gente de la zona y eso se notaba. Todo era ropa de calidad y no estaba tan caro como algunos catálogos que veía con tía Alice.

Incluso ella encontraba algunas de las prendas interesantes, por lo que pude deducir por sus mensajes. Aunque claro, ella se lo pasaría igual de bien rebuscando en un mercadillo. Todo lo que fuera comprar le llamaba la atención, a pesar de tener un gusto impecable y predilección por los grande diseñadores internacionales de moda.

Estaba a punto de salir del probador cuando noté una llamada en el móvil. Me paré a responder, por si acaso eran mis padres o algo así. Quizás incluso era Jake, para ver cómo estaba y qué tal me lo estaba pasando. Pero no era ninguno de ellos.

_ ¡Ni se te ocurra salir así, Ness! - me gritaba tía Alice por teléfono.

_ Cálmate, por favor. Podrían oírte… - susurré para que mis amigas no me oyeran -. Es más, yo te estoy oyendo doble. Te oigo por el teléfono y de lejos hablando desde el coche. ¿Qué pasa, tía? Me estás asustando.

_ La lencería no se enseña en mitad de una tienda - me dijo un poco más calmada antes de añadir más fuerte -. ¡Podría verte cualquiera!

_ Vale, vale… - intenté tranquilizarla -. Ya me cambio. Como a vosotras siempre os enseño todo lo que me pruebo, no me había dado cuenta. Gracias por avisarme, tía. Pero, una cosa... ¿cómo te has dado cuenta? Aun no había salido del probador.

_ He tenido una visión de tus amigas escandalizadas al verte pasearte en lencería por delante del escaparate - me explicó -. No tengo visiones sobre ti, pero a ellas sí las veo.

La que había estado a punto de liar. Me lo estaba pasando tan bien con mis amigas que ni había caído en la cuenta de eso. Tendría que prestar más atención para no cometer ningún error. Esta vez me había salvado por los pelos, pero de habernos acompañado otra persona habría hecho el peor de los ridículos.

_ Por cierto, ese conjunto te queda mejor que el de "Hello Kitty" que te regalé por tu cumpleaños - añadió justo antes de colgar.

Me quedé mirando el teléfono con una sonrisa, aunque mi tía ya había colgado. Sabía que le gustaría, pero reconocer que era mejor que un regalo que ella me había hecho sí que no me lo esperaba. Volví a mirarme en el espejo, apreciando el efecto de la seda sobre mi piel.

Ya no parecía una niña. Me sentía mayor con la lencería puesta. No tenía nada que ver con el resto de ropa interior que había estado usando hasta el momento. Se parecía más a algo que usaría tía Rose, por ejemplo. Mi madre no usaba de estas cosas, aunque seguro que tendría alguna en su armario gracias a tía Alice.

Con una sonrisa triste decidí dejar para más adelante este tipo de compras. No quería arriesgarme a que mi padre se enfadara por ser demasiado atrevida la primera vez que salía sola con mis amigas. Bastantes problemas tenía ya sin eso. Aunque tenía que reconocer que el conjunto me sentaba muy bien. Lo reservaría para otra ocasión.

Salí del probador rápidamente tras el susto con la lencería. No quería que mis amigas se dieran cuenta de nada. Me había cambiado y me había puesto un nuevo conjunto de ropa de calle, continuando así con el pase de modelos para mis amigas. Por suerte no se habían enterado de la llamada ni de nada más.

La blusa que había escogido Danielle hacía juego con la falda plisada elegida por Samantha, pero el conjunto no me terminaba de convencer. La blusa era de un color precioso y me sentaba genial, así que decidí comprarla de todas maneras. Me puse a pensar en algo con lo que combinarla, pero no veía nada en concreto.

Habíamos pasado por tantas tiendas ya que empezaba a estar un poco mareada y todo. Pero me lo estaba pasando demasiado bien y ni se me ocurrió quejarme. La tarde de compras estaba yendo fenomenal. Las risas iban y venían continuamente, así como los mensajes de tía Alice haciendo su propia aportación.

Por supuesto al cambiarme y mirar el móvil me encontré con otro mensaje más esperándome que decía: "Esa blusa en azul pálido con el pantalón de pitillo de antes y el cinturón ancho de piel de la tienda de la esquina te iría genial para la cena de Noche Buena con Charlie". Tenía toda la razón, junto sería perfecto.

Luego les comenté a Samantha y Danielle lo de combinar las prendas de esa manera, haciendo pasar la idea por mía, y les encantó. A ellas les gustaba el nuevo conjunto tanto o más que a mí y ya no me lo pensé más. Haciendo cuentas me di cuenta de que todo junto entraba dentro del presupuesto para esa tarde.

Sabía que de querer comprarme algo más podría pedirle fondos a mi tía en un momento, pero me gustaba la idea de administrarme yo misma el dinero. Mis padres me habían dado una cantidad de dinero pequeña para que supiera aprovechar bien la tarde de compras con las amigas sin desentonar demasiado.

Aunque claro, este presupuesto no tenía punto de comparación con el que manejaba habitualmente. Los modelitos que normalmente me compraban on line eran bastante más caros que estos. Pero eso normalmente lo hacía junto a tía Alice.

Entonces retrocedimos a esas tiendas a por cada cosa y en el camino ellas también encontraron más ropa para los próximos eventos. Las fiestas se aproximaban rápidamente y había que estrenar modelito. Las reuniones familiares no eran los únicos acontecimientos, ya que teníamos organizadas un par de salidas más juntas.

Cuando nos quisimos dar cuenta las tres íbamos cargadísimas con todo tipo de bolsas. Acabamos teniendo que pasar por el coche a descargarnos un poco de tanto paquete. Menos mal que el coche de Danielle tenía un amplio maletero y cabía todo dentro, aunque a duras penas. Quizás habíamos comprado demasiadas cosas.

De allí nos dirigimos a la cafetería elegida para tomar algo y descansar de toda la tarde de caminata. Cuando entramos escogí una mesa no muy alejada de la de tía Alice. De todas maneras iba a oír lo que dijéramos y estando cerca no tendríamos que recurrir al móvil, sino que la oiría susurrar sin que mis amigas la oyeran. Era perfecto.

_ Estoy deseando estrenar ese vestido - decía Danielle mientras nos servían los cafés -. Tenemos que quedar otro día para venir al cine.

_ Eso, Ness… Y así nos presentas a Jake - intervino Sammy con un guiño.

_ Lo de presentároslo ya veremos - les dije sin poder evitar decepcionarlas -. Sólo podemos quedar con carabinas, por el momento. Y no creo que a vosotras mis padres os consideren adecuadas para el puesto. Seguro pensarían que me dejaríais a solas con él a la primera ocasión - añadí con una risita.

_ Eso por supuesto - me respondió Samantha con un resoplido.

_ ¿Para qué están las amigas si no? - corroboró Danny con una risita divertida.

Podía oír a mi tía riéndose disimuladamente de nuestra conversación por el otro lado, pero era casi como si participara. Era una amiga más, sin darme esa sensación de que estaba espiando para mis padres. Lo había estado temiendo toda la semana y al final había quedado en nada.

Su presencia allí no alteraba para nada la camaradería con mis amigas. Llegó un momento incluso en que sentí que no se pudiera unir a nosotras. Seguro que se lo habría pasado muy bien a nuestro lado y nosotras con ella. Mis amigas la habrían aceptado completamente, pues no tenían idea de nuestro vínculo familiar.

Estuve tentada de invitarla a nuestra mesa, pero no quería cometer errores. Si se me escapaba una sola vez el llamarla tía Alice podría llevar a un montón de preguntas cuya respuesta no estaba preparada para dar. Se suponía que toda mi familia estaba fuera trabajando o estudiando en la universidad desde hacía tiempo.

El problema es que ella no aparentaba tener ni veinte años, menos de los que se suponía que tendría para este momento. Puede que mis amigas no conocieran personalmente a tía Alice y los demás, pero la gente habla y más en un pueblo pequeño. No podíamos arriesgarnos, aunque me habría gustado presentarlas.

_ Hola, chicas - dijo una voz detrás de mí -. ¿Qué tal?

Mis amigas levantaron la cara sorprendidas, mirando hacia el chico que había hablado. Me giré para ver de quién se trataba, pues me sonaba su voz de clase. Era uno de los conocidos de Samantha y Danielle, aquellos que me presentaron los primeros días de instituto… y no venía solo. Detrás de él había otros dos chicos.

_ Hola - les saludamos las tres con diferentes grados de efusividad y alegría.

Los chicos seguían allí mirándonos, parados al lado de nuestra mesa. Era una situación un poco incómoda con nosotras sentadas y ellos allí de pie al lado de nuestra mesa. Pude notar más que ver cómo tía Alice se ponía tensa en su mesa.

¿Qué hacían estos tres chicos en Port Ángeles? Vaya casualidad habernos encontrado tan lejos de casa. Aunque la verdad es que para hacer las compras o simplemente salir a dar una vuelta era lo más cercano a Forks. Pero era raro haber coincidido en la misma cafetería. Era muy raro.


N/A: Espero que os haya gustado este capítulo... Animaos a dejadme vuestra opinión en un review... Recordad que los coments son el único pago de los escritores aficionados como yo

Muchas gracias a Aleeh'C, alejandra cullen, alexblackcullen, ana, Ana Laura, anabel94, andysuperchula, AssiiaWolfe, auraazul1123, bellalicerose, BlackCullen, Cami Malfoy Cullen, Cris Cullen Black, Cullen-21-gladys, cynthia mazari, DhampireCry, Diana M, fjrod, flexer, el angel de la muerte, gabuxis-15, gaby black, Josenso di Farias, krismery, KutisHN, Laune Marie Cullen, lexa0619, Lily Snape Cullen Malfoy, LilyHerms, malu, mapy cullen, maria, Martu Cullen, Mazy Vampire, melilu, melina, Micky67, Mikaela, Miru Invernizzi, Mon de Cullen, Mony Black, Morenita Black Clearwater, Nessa610, NessylitleCullen, Pati Love Everybody, patriciapaty, PattyQ, Pati Love Everybody, patriciapaty, PattyQ, polkoji, reneesme cullen swan, Rmarasca, Robmau, Rosse, samirasama cullen, sue, Vampire301 y v cullen por los coments que me vais dejando a lo largo de esta historia... y mi bienvenida a los nuevos lectores...

Os aviso de que acabo de abrir un fic para ir subiendo mis poemas, por si queréis pasaros a leerlos... Nos vemos el próximo Jueves con el Capítulo 10: "Los chicos" Besos a todos