Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer... yo sólo juego con ellos con mucha ilusión y sin ánimo de lucro... mi único pago son vuestros comentarios
Summary: Nessie acaba de cumplir 5 años y ya es toda una jovencita... Aparenta 17 años y empieza el instituto en el último año... Su objetivo: aprender a desenvolverse en el mundo humano, del que ha estado apartada desde siempre… allí hará nuevos amigos con los que vivirá nuevas experiencias…
Rating: ~ M ~ Esta historia contiene escenas de sexo explícito, así que estás avisado... si sigues leyendo es por tu propia decisión, luego no te vengas quejando...
Note: Esta historia es la secuela de ~Nessie~ {Amanecer y mucho más}, pero no es necesario haberse leído la 1ª parte para poder seguirla… aun así recomiendo su lectura para entender mejor el carácter de Nessie, sus reacciones y algunas otras cosas… Espero que os guste
~ Mi vida empieza aquí ~
{ Nessie 2 }
Capítulo 11: Celos
La vuelta a casa se me hizo eterna, hasta que por fin vimos las primeras casas a la entrada del pueblo. El silencio había sido la tónica general durante el último tramo. Cada una estaba sumida en sus propios pensamientos. No paraba de darle vueltas en la cabeza, pero no tenía nada más que añadir tras el plan propuesto por Samantha. Cualquier mención del tema podía poner nerviosa de nuevo a Danielle.
No tenía idea de cómo comportarme, pero esperaba que Samantha sí. Su idea de las quedadas en pandilla quizás eran la mejor opción para darle a Danielle una oportunidad con Matt. Así él podría llegar a conocerla mejor y sabría la gran persona que había detrás de esa tímida fachada. Al lado de Sammy era difícil destacar, pero con ella pendiente de John, habría más atenciones dirigidas hacia ella... Y hacia mí.
El problema es que a mí no me interesaba él ni ningún otro chico. No lo había buscado ni deseado. No lo había animado de ninguna manera, tan solo había sido amable con él, como con cualquier otro amigo más. Pero no creía que eso importara desde el punto de vista de Danny. Ella ya sabía que yo no tenía ojos más que para Jake y aun así se sentía mal por el interés de Matt hacia mí.
Era una situación difícil y necesitaba aclarar mis ideas. Estaba totalmente perdida acerca de cómo actuar. Esperaba que tía Alice tuviera alguna respuesta, pues no en vano había presenciado todo en la cafetería. Ella sabría darme algún consejo para ayudar a mi amiga. No quería volver a hacerle daño de ninguna manera.
Respiré aliviada cuando por fin Danielle y Samantha me dejaron en casa del abuelo. Nos despedimos y se alejaron rápidamente en dirección a sus casas vecinas, al otro lado del pueblo. Tenían el tiempo justo para llegar a cenar con sus familias.
Tía Alice ya estaba allí esperándome en la cocina con Sue. No se veía al abuelo por ninguna parte, así que seguramente aun no habría vuelto del trabajo. Ellas estaban sentadas en la cocina, charlando agradablemente mientras la cena se terminaba de hacer a fuego lento. Ambas sonrieron al verme entrar.
_ ¿Qué tal ha ido la tarde de compras, Nessie? ¿Ha pasado algo interesante? - me preguntó Sue con picardía en la mirada.
_ ¿No te lo ha contado ella ya? - le pregunté señalando a mi tía -. ¡Qué raro! - añadí.
_ Bueno, sí… Algo me ha dicho - reconoció Sue -, pero de todas maneras quería saber cómo te lo has pasado tú - añadió rápidamente.
_ Ya me parecía a mí que mi tía no podía callarse nada - dije haciéndome la enfadada.
_ ¡Eh! Que no soy ninguna cotilla - se quejó ella.
_ Sí lo eres - le rebatí con una sonrisita -, pero no importa. Te queremos igual.
Tía Alice puso morritos y me sacó la lengua haciéndose la ofendida.
_ Bueno, venga. Dejadlo ya - intervino Sue con una sonrisa -. No me has respondido, querida. ¿Qué tal ha ido la tarde? ¿Has comprado muchas cosas? - añadió señalando las bolsas que aun llevaba en las manos.
_ Sí, ha sido genial - le conté emocionada -. Nos lo hemos pasado muy bien y he encontrado un montón de cosas chulísimas.
_ ¿No vas a enseñarme nada? - me preguntó Sue.
_ Ya llegamos tarde. En casa están impacientes por verla - dijo Alice antes de que yo pudiera decir nada -. De todas maneras, no deberías ver los regalos de Navidad, Sue.
_ Cierto - dije ante la mirada de decepción que puso ella -. Pero la ropa ya me la verás puesta, no te preocupes. Además, seguro que tía Rose se va a cansar de hacerme fotos con cada modelito en cuanto llegue a casa.
_ Eso ni lo dudes - se carcajeó tía Alice.
_ Bueno - dijo de mala gana -. Anda, iros. Seguro que tus padres están deseando verte.
Me entraron ganas de encogerme ante la perspectiva, pero no podía retrasarlo más. Realmente llegábamos tarde a casa, aunque estando con Alice no pensaba que me fueran a decir nada. Es que con todas las cosas que tenía en la cabeza, no me apetecía enfrentarme a mi padre. Me habría quedado a esperar al abuelo solo para retrasarlo un rato más.
Aunque como tía Alice ya había pasado por casa, mi familia ya sabía toda la historia de pe a pa. Es más, mi padre lo habría visto todo en su mente sin ninguna duda. ¡Oh, por favor! Sin duda mis tíos estarían comentando mi casi bochorno saliendo del probador. Era una anécdota demasiado jugosa para callársela.
Seguramente estaría encantado de verme pasar el tiempo con alguien más a parte de Jake. Esa había sido una de las condiciones de nuestro trato, así que estaría contentísimo. Al que no le iba a gustar nada cuando se enterara era Jake. Aquella vez que pensó que había quedado con otro no lo había llevado demasiado bien.
_ Venga, Ness - llamó mi atención tía Alice, sacándome de mis pensamientos -. Ya es hora. Dame las bolsas a mí, así iremos más deprisa por el bosque.
Y despidiéndonos de Sue salimos de la casa por la puerta trasera. Atravesamos el bosque por el camino de siempre, camino de Casa Cullen. Ella iba un pelín más adelantada que yo, a pesar de ir cargada con las bolsas. Ni siquiera los arbustos se ondulaban a su paso, pues los esquivaba sin ningún problema.
De repente me di cuenta de que tenía una conversación que mantener, que no podía esperar a llegar con la familia. Me quedé parada en mitad del sendero que habíamos abierto con tantas idas y venidas entre una casa y otra. Cuando se dio cuenta de que no la seguía, volvió a mi lado extrañada.
_ ¿Qué te pasa, Ness? - me preguntó preocupada.
_ ¿Por qué estabas tensa en la cafetería? - le solté de sopetón -. Cuando llegaron los chicos, me refiero. Me pareció que te pusiste tensa por un momento y luego…
Se echó a reír. Directamente, sin dejarme terminar. Me quedé petrificada ante su reacción. Sí que se lo estaba pasando bien a mi costa esta noche.
_ Tía… - le supliqué.
_ Cariño, me sobresalté porque no los había visto venir - me explicó con voz suave -. Había estado pendiente de vosotras, pero hasta que ellos no os vieron en la mesa y decidieron entrar no participaban en vuestro futuro. Fue toda una sorpresa.
_ Vale. Eso lo entiendo, pero luego te reías - le recalqué -. ¿Qué te hacía tanta gracia?
Pude sentir más que oír el leve suspiro que soltó ante mi pregunta.
_ Ness, ¿acaso no te lo pasaste bien con ellos? - me preguntó ya más seria.
Me quedé sin saber qué decir. Aun estaba demasiado confundida con todo lo que había pasado y necesitaba aclararme. Quien mejor que ella para ayudarme.
_ Bueno, más o menos - reconocí ante ella, sorprendiéndola.
_ ¿Ha pasado algo después de dejaros, sobrina? - me preguntó preocupada -. Fue sólo un rato y no vi ningún problema en el camino de vuelta.
_ No, no. No es nada de eso - me apresuré a decir -. Bueno, eso no es del todo cierto. Danny dio un volantazo, pero controló el coche enseguida.
_ ¡¿Qué? - dijo más asustada de lo que la había visto jamás -. Tu padre me mata.
_ No fue nada, tía. De verdad - la tranquilicé rápidamente -. Pero no es eso lo que quería hablar contigo.
Se me quedó mirando sin saber a qué atenerse. Igual estaba aun preocupada por el casi accidente con el coche, aunque esperaba que ganara su curiosidad y dejara estar el tema. No debía haberlo mencionado siquiera. Ahora me pondrían problemas la próxima vez que quisiera quedar con mis amigas.
Danielle no tenía la culpa, había sido un pequeño fallo. Pero seguro que lo aprovechaban para no dejarme volver a Port Ángeles con ellas otra vez. No sabía lo que pasaría con nuestros planes de quedar en grupo. Aunque siempre podíamos salir por Forks… a eso no creo que pusieran pegas.
El único problema es que no había mucho que hacer por aquí, salvo ir de excursión los bosques o dar una vuelta por la playa. Esperaba que no se les ocurriera ir a la Primera Playa. Allí todo el mundo me conocía y los chicos de la manada siempre estaban por allí. Si aparecía con mis nuevos amigos, no sabía cómo podían reaccionar.
_ Nessie, ¿qué es lo que te preocupa? - me preguntó acercándose aun más a mí.
Me quedé mirándola indecisa, mientras ella esperaba pacientemente. Al final me lancé, pues ella era la que mejor me podía ayudar en este momento.
_ A Danny le gusta Matt, pero ella cree que a él le gusto yo - solté de un tirón completamente avergonzada.
_ Ya lo sé - dijo simplemente mi tía echándose a reír.
_ ¡¿Lo sabes? - exclamé enfadada -. ¿Cómo es que lo sabes? - le pregunté suspicaz.
Me enfadé, no puede evitarlo. Yo tan preocupada por todo este asunto y ella va y se lo tomaba a broma. Algo debió notar en mi expresión o en mi reacción al envararme, pues en seguida controló sus risas y se explicó un poco mejor.
_ Tendrías que haberlo visto desde fuera, cariño - me dijo suavemente intentando aplacarme -. Estabais tan monos.
_ Danny está enfadada conmigo - le confesé avergonzada sin poder mirarle a la cara.
_ ¿Por qué? - me preguntó con un deje de impaciencia.
_ Cree que quiero robarle a Matt, o algo así - tuve que explicarle, aunque me parecía evidente -. ¿Y si ya no quiere que sigamos siendo amigas? - añadí ansiosa.
Era mi peor temor. No había querido ni pensarlo, pero ahí estaba. Les había tomado mucho cariño a mis nuevas amigas. La posibilidad de perderlas ahora que empezábamos a disfrutar más juntas, después de mi castigo, era muy injusto. No quería tener que buscarme nuevas amigas. No podría encontrar otras mejores que ellas. Pero si a Danielle ya no le caía bien, tenía muy claro que Samantha iba en el lote.
Pude oír el suspiro de mi tía, aunque fue tan débil que fácilmente me habría podido pasar desapercibido. Me sentía avergonzada por la situación. Yo no lo había buscado, pero de repente me había encontrado en el camino de mi amiga. No sabía cómo actuar para que ella no se sintiera así de mal.
_ Estoy segura de que eso no va a pasar, Ness - me aseguro mi tía -. Encontrareis la forma de arreglarlo, ya lo verás.
_ ¿Estás segura? - le pregunté aun nerviosa.
Me quedé allí parada, con la súplica en la mirada. Después de un momento se rindió y cerró los ojos para concentrarse mejor en nuestro futuro. Era justo lo que necesitaba en este momento. Una confirmación palpable de que todo iba a ir bien.
_ Estoy segura - afirmó con rotundidad al abrir los ojos un segundo después -. Su futuro sigue influenciado por tu sombra. Vais a continuar cerca unas de otras durante mucho tiempo. No te preocupes por eso.
_ Pero es que no sé qué hacer para que Danny no me odie. A mí no me interesa Matt para nada - le aclaré antes de que pensara otra cosa -. Sabes perfectamente que para mí sólo existe Jake. Es más, pienso que ellos dos harían una buena pareja.
Según iba hablando ganaba confianza en mi misma. Saber con seguridad que no iba a perder su amistad me había revitalizado. Necesitaba a Danielle y Samantha en mi vida, un poco de normalidad que me permitiera conectar con mi lado humano. Y aun me quedaban un montón de cosas más que experimentar.
Con ellas estaba viviendo toda esa parte que mi familia había disfrutado una y otra vez cuando se trasladaban a un nuevo sitio. Empezar en el instituto, conocer gente nueva, comportarse como adolescentes. Sólo que yo además estaba madurando en el proceso, ampliando poco a poco mis experiencias humanas.
Y ante todo estaba haciendo tiempo para acabar en los brazos de Jake. Mi futuro estaba a su lado, pero para poder incorporarme bien a su mundo humano aun me quedaba mucho que aprender y algunos escollos que superar. Unos pocos meses más y mi padre daría su visto bueno a nuestra relación.
_ Eso me recuerda a los nuevos tortolitos - dijo con una risita, sacándome de mis pensamientos -. Samantha y John estaban embobaditos el uno con la otra.
_ Sí, hacen muy buena pareja - coincidí con ella sonriendo de nuevo -. ¿Llegaste a ver ese beso? ¡Oh, fue tan inesperado y tan chulo a la vez!
_ Nada de inesperado, sobrina - recalcó ella guiñándome un ojo.
_ Bueno, la verdad es que estuvieron coqueteando todo el rato en la cafetería - tuve que reconocer, a pesar de que ella había estado de testigo.
_ No me refería a eso, Ness. Aunque tienes razón y no solo ellos coquetearon. Tienes que haber notado cómo se os aceleró el corazón a todas cuando los chicos llegaron - aclaró con una risita -. Era tan obvio que se gustaban por sus latidos...
_ Espera, ¿dices que se me aceleró el corazón? - le pregunté con los ojos muy abiertos sin poder creérmelo -. ¿A mí?
_ Sí, a ti - confirmó con una risita.
Me quedé pensando en lo que había dicho. ¿Me había sobresaltado en ese momento? Tuve que darle la razón. Pero el cambio en mis latidos no tuvo nada que ver con que los chicos fueran guapos o no. Sí, me había alterado, pero fue más que nada por la sorpresa del encuentro. También tuvo mucho que ver el notarla a ella tensa al verlos llegar. Verla a ella preocupada me había preocupado a mí.
_ Bueno, sí - reconocí -. Pero…
_ Te lo estabas pasando tan bien con ellas que no veías nada más - siguió diciendo.
Sin embargo la reacción de mis amigas era otro cantar. Ellas no se habían llevado un buen susto, como yo. Seguro que el corazón de Samantha se había alterado de lo lindo al ver a John plantado a su lado. Al igual que la reacción de Danielle se debía de encontrar a Matt allí también.
Pero yo había sido muy descuidada y había bajado la guardia. No me había fijado bien en sus reacciones ni en el entorno, tranquila de saber que tía Alice estaba allí. Eso no volvería a pasar si quería evitar problemas en adelante. Además, así también tendría ventaja a la hora de interpretar los estados de ánimo de los demás.
_ Pero fue por la sorpresa, tía - me quejé -. Y además me asustó que te pusieras tensa de repente. Pensaba que había algún peligro.
_ Ya, claro… - siguió ella riéndose entre dientes -. Bueno, siento haberte preocupado.
Se acercó a mí y me abrazó por un momento. Luego dijo:
_ Bueno, ¿nos vamos a casa ya? Tu padre estará de los nervios - me avisó tía Alice.
De repente me entraron las prisas. Antes ya íbamos con el tiempo justo, así que ahora llegábamos definitivamente tarde. La miré y salí corriendo en dirección a casa con ella a mi lado. No quería arriesgarme a que me castigaran por llegar tarde. No cuando tenía un paseo por la playa con Jake al día siguiente.
Echamos una carrera y llegamos a la casa familiar casi a la vez. Yo estaba casi con la lengua fuera, mientras que ella parecía de lo más fresca. Estoy segura de que me dejó ganar, porque me habría podido ganar fácilmente. Pero no me enfadé, era una de esas cosas que tenía el ser la pequeña de todos. Cuidado y protección hasta el exceso. No había otro remedio que soportarlo alegremente, pues era fruto del amor.
Casi toda la familia estaba fuera esperándonos en el porche de la casa. Tenían una sonrisa en la cara, todos salvo mi padre que miraba el reloj con impaciencia.
_ Lo siento mucho, papá - me adelanté a su riña -. Me dejaron a tiempo en casa del abuelo, así que realmente no he llegado tarde oficialmente.
Uff, mala estrategia. No le había gustado un pelo que me escudara en eso. Aun mantenía la expresión seria. Continué con otra táctica, intentando aplacar su mal humor. Si no lo lograba veía desaparecer por el horizonte mi cita con Jake.
_ Nos hemos retrasado porque tía Alice y yo nos paramos ha hablar por el camino a casa - dije de un tirón -. Pero ya no estaba sola con las amigas y no me ha pasado nada. Perdóname - añadí.
No quería darle la oportunidad a que me impusiera ningún castigo. Explicarme antes era una medida preventiva. De todas maneras seguro que ya sabía todo lo que habíamos estado hablando. No tenía sentido ocultarle nada.
_ Deja de martirizarla, Edward - intercedió mi madre -. Sólo han sido unos minutos.
_ Venga, Ness. Cuéntanoslo todo - pidió tía Rose -. ¿Qué has comprado?
Antes de terminar la pregunta ya había tomado por asalto las bolsas que su hermana llevaba las manos. Se las disputaron y empezaron a abrirlo todo mientras entraban en la casa.
_ Vamos adentro, cariño - dijo mi madre mientras entrábamos juntas en casa.
Cuando pasamos por al lado de mi padre se inclinó hacia él. Le acarició la cara y le besó suavemente en los labios. Con ese simple gesto desapareció todo el mal humor de mi padre. Su gesto hosco ya no estaba presente. Mi madre siempre tenía ese efecto sobre él. En cuanto estaban juntos todo lo demás desaparecía, incluida yo.
Parecía que la tormenta había pasado, todo volvía a la normalidad. Me acerqué a él ya más tranquila y le di un beso en la mejilla. Estaba contenta de haber vuelto a casa, pero aun más de que hubiera decidido no castigarme. Había ido por los pelos. De no haber intercedido mi madre, seguro que no habrían ido tan bien las cosas.
_ ¿Te lo has pasado bien? - me preguntó mi madre mientras subíamos las escaleras.
Mi madre seguía sin comprender cómo podía yo disfrutar tanto hablando de moda con mis tías. Para ella era como un idioma extranjero y no le gustaba nada. Para mí era algo más que compartía con ellas, un vínculo más que nos unía. Lo más importante no era la ropa, sino los ratos agradables que pasaba con ellas.
Al llegar arriba mis tías ya nos estaban esperando para empezar con el pase de modelos. Hablábamos de uno y otro modelito, de las tiendas que había visita con mis amigas. Mientras tanto mi madre se recostaba contra la cama resignada. No le emocionaba nada eso de ir de tiendas, ni de hablar de moda y complementos.
_ Y entonces fue cuando llegaron esos chicos… - estaba contando tía Alice.
Mi madre revivió de golpe. Fue algo muy curioso. Hasta un segundo antes parecía que estuviera casi dormida, mientras nosotras estábamos con el pase de modelos. Pero fue mencionar la palabra chicos y mi madre puso la antena.
_ Anda, de eso no nos habías dicho nada - dijo tía Rose con voz interesante -. ¿Y quién son esos chicos, Ness? - me preguntó.
Me quedé sorprendida. Pensaba que a mi tía le había dado tiempo de sobra para dejar el coche e ir a buscarme. Estaba segura de que a estas altura todos estarían totalmente enterados de cada detalle de lo ocurrido en la cafetería. Me la quedé mirando sorprendida. Debería haberla conocido mejor.
_ No me mires así, sobrina - me dijo tía Alice haciéndose la ofendida -. Cuando quiero sí que sé guardarme las cosas.
_ Gracias - le dije con voz débil sin salir aun del todo del asombro.
_ No me des las gracias - me respondió con un gesto de indiferencia -. No quería que tu padre tuviera un motivo más para estar mosqueado esta noche.
¿Mosquearse? Debería estar contento de que hubiera chicos en mi vida. No en la forma en la que él quería, haciéndole la competencia a Jake, pero al menos estaban ahí. Estaba cumpliendo sus normas de conocer a más gente, así que no me podía exigir que me gustara ninguno de ellos. Aunque ya le gustaría.
_ ¡Cuenta, cuenta! - exclamó tía Rosalie dando saltitos sobre la cama -. O mejor aún, muéstranoslo - pidió extendiendo su mano hacia mí.
_ Está bien - acepté resignada.
Así su mano y una de mi madre a la vez, para facilitarlo todo. Les fui retransmitiendo la velada en la cafetería, mientra tía Alice y yo les contábamos nuestras impresiones. Estaban encantadas de que hubiera hecho nuevas amistades. Mi madre no cabía en sí de gozo al verme divirtiéndome con más gente, otros chicos.
No creo que pensara que nadie podía sustituir a Jake en mi corazón, pero sí que estaba contenta de que mirara hacia otros lados y viera lo que me perdía. En definitiva ese había sido el trato al que había llegado con mis padres. Con ese encuentro "casual" en la cafetería había dado un primer paso en la dirección correcta.
_ ¡Dios mío! - exclamó tía Rose de repente -. Pero, ¿te has fijado en el culo que tiene ese chico? ¡Oh, por favor! Si no estuviera tan satisfecha con Emmett me plantearía…
Tía Rose no se callaba ni una, hasta el punto de avergonzarnos a todos.
_ ¡Rose! - la cortó en seco mi madre -. ¡Compórtate delante de la niña! - le exigió.
Con eso paró en seco el comentario que iba a hacer, dándole la razón sobre esa parte de la anatomía de John. La verdad es que en el coche habíamos analizado con pelos y señales a cada uno de los tres chicos, comparando unos con otros. No habíamos dejado ni un aspecto que comentar.
Pero claro, siendo que el tema fundamental era ese algo naciente entre John y Sammy, él había llevado la mayor parte de nuestro escrutinio. La verdad es que Samantha tenía buen ojo para los chicos guapos. Pero además de eso me daba la impresión de que era un buen chico. No podía pedir más para mi amiga.
Pensar en Danielle me llevó otra vez al territorio de la ansiedad y eso se notó. Al estar conectada con mi madre y mi tía, se percataron de todos mis miedos. Los recuerdos estaban teñidos de mi ansiedad por la situación.
_ ¿Qué te pasa, hija? - me preguntó mi madre preocupada.
_ A Danielle le gusta Matt, pero él ha estado muy pendiente de mí toda la tarde - les conté -. Creo que Danny se ha enfadado conmigo.
_ A ver, cariño - dijo mi madre imponiendo su tranquilidad.
Y entonces fue cuando les mostré la escena del coche, donde ella se había alterado tanto. Ambas se sobresaltaron cuando vieron el bandazo dado por el coche.
_ ¡¿Qué? - exclamó tía Alice al no ver lo que las había asustado.
_ Lo del coche - le dije simplemente -. ¿Entendéis ahora a lo que me refería?
_ Esos no son más que celos - dijo tía Rose quitándole importancia.
_ No has hecho nada malo, hija mía - intentó tranquilizarme mi madre -. La idea de Samantha es muy buena. Verás como da buen resultado.
_ Eso espero - dije con un suspiro que me salió del alma.
_ Danielle parece una jovencita encantadora - añadió mi madre con una sonrisa -. Seguro que Matt acaba fijándose en ella.
_ ¿Estás segura de que no te interesa ese morenazo? - me preguntó tía Rose esperanzada -. Sería una buena competencia para el chucho.
_ ¡Rose! - la riñó rápidamente tía Alice.
_ ¡Rosalie Cullen! - dijo mi madre a la vez, llamándole la atención.
Ella puso cara de inocente y se encogió socarronamente de hombros.
_ Vamos, sabéis que lo decía de broma - dijo tía Rose con una sonrisita -. ¿Tú lo sabías, verdad Ness? Si hasta he llegado a tomarle cariño…
_ Sí, claro… - dije siguiéndole la corriente.
Mi madre rodó los ojos, pero ahí se quedó el tema. La charla sobre amigas y chicos había concluido con una nota alegre y lo que era más importante: tenía esperanza. Quizás todo iba a salir bien al final. Había una posibilidad muy real de poder conservarlo todo y salir al final con mucho ganado: nuevas amistades y un pacto con mi padre cumplido.
Ahora sólo me quedaba contárselo todo a Jake antes de que algún vampiro gracioso se fuera de la lengua y le contara su propia versión de la velada en la cafetería. No quería que Jake sufriera pensando lo que no era. Aprovecharía el paseo en la playa para contarle nuestros planes futuros para salir en pandilla. Mañana.
N/A: Espero que os haya gustado este capítulo... Animaos a dejadme vuestra opinión en un review... Recordad que los coments son el único pago de los escritores aficionados como yo
Muchas gracias a Aleeh'C, alejandra cullen, alexblackcullen, ana, Ana Laura, anabel94, andysuperchula, AssiiaWolfe, auraazul1123, bellalicerose, BlackCullen, Cami Malfoy Cullen, Cris Cullen Black, Cullen-21-gladys, cynthia mazari, DhampireCry, Diana M, fjrod, flexer, el angel de la muerte, gabuxis-15, gaby black, Josenso di Farias, krismery, KutisHN, Laune Marie Cullen, lexa0619, Lily Snape Cullen Malfoy, LilyHerms, malu, mapy cullen, maria, Martu Cullen, Mazy Vampire, melilu, melina, Micky67, Mikaela, Miru Invernizzi, Mon de Cullen, Mony Black, Morenita Black Clearwater, Nessa610, NessylitleCullen, Pati Love Everybody, patriciapaty, PattyQ, Pati Love Everybody, patriciapaty, PattyQ, polkoji, reneesme cullen swan, Rmarasca, Robmau, Rosse, samirasama cullen, sue, Vampire301 y v cullen por los coments que me vais dejando a lo largo de esta historia... y mi bienvenida a los nuevos lectores...
Os recuerdo que estoy subiendo otras historias por aquí, por si quereis pasaros a leerlas... Nos vemos el próximo Jueves con el Capítulo 12: "En la playa" Besos a todos
