Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer... yo sólo juego con ellos con mucha ilusión y sin ánimo de lucro... mi único pago son vuestros comentarios
Summary: Nessie acaba de cumplir 5 años y ya es toda una jovencita... Aparenta 17 años y empieza el instituto en el último año... Su objetivo: aprender a desenvolverse en el mundo humano, del que ha estado apartada desde siempre… allí hará nuevos amigos con los que vivirá nuevas experiencias…
Rating: ~ M ~ Esta historia contiene escenas de sexo explícito, así que estás avisado... si sigues leyendo es por tu propia decisión, luego no te vengas quejando...
Note: Esta historia es la secuela de ~Nessie~ {Amanecer y mucho más}, pero no es necesario haberse leído la 1ª parte para poder seguirla… aun así recomiendo su lectura para entender mejor el carácter de Nessie, sus reacciones y algunas otras cosas… Espero que os guste ^^
~ Mi vida empieza aquí ~
{ Nessie 2 }
Capítulo 12: En la playa
Después de una estupenda tarde de compras y de comentarlo todo hasta la extenuación con mi familia, caí rendida en la cama. Casi no me di ni cuenta de cuando me quedé dormida. Había sido una tarde muy intensa, llena de emociones. Sólo quería que pasaran rápido las horas para volver a ver Jake.
Abrí los ojos y me incorporé de un salto en la cama. Estaba nerviosa. ¿Qué iba a ponerme para nuestra cita en la playa? Estábamos en Diciembre, pero a ninguno de los dos nos afectaba la temperatura. Aunque por otro lado, teníamos que guardar las apariencias por si nos veía alguien más en manga corta.
Al final me decidí por un jersey ligero de manga larga y unos vaqueros gastados, como me había recomendado tía Alice la noche anterior. Tenía que reconocer que a la hora de escoger ropa, su gusto era impecable y siempre la mejor opción. Era alguien a tener en cuenta si se quería estar monísima de la muerte.
Cuando llegué con mis padres a la Casa Cullen para desayunar, tía Alice me estaba esperando en la puerta. Tenía algo escondido detrás de la espalda y se apartó cuando mi padre se adelantó hacia ella.
_ ¿Qué me estás ocultando, Alice? - le preguntó concentrándose en intentar leerla.
_ Nada que te incumba, Señor Cotilla - le respondió ella sacándole la lengua.
Me retuvo a su lado hasta que mis padres entraron en la casa. Cuando por fin mi padre se rindió, mi tía me dio lo que escondía. Era una bolsa con un pequeño paquete dentro. No era mi cumpleaños ni nada por el estilo, pero aquí estaba con un regalo en este día tan especial para mí. A saber qué sorpresa me aguardaba dentro.
Estaba impaciente por abrirlo, pero ella no me lo daba. Seguía escondiéndolo detrás de su espalda, controlando a mis padres mientras entraban en la casa. Luego se giró hacia mí con cara muy seria, manteniendo la bolsa alejada de mí también.
_ No me mires así, Ness - me dijo ya de entrada -. No puedes abrirlo ahora o todo mi esfuerzo para que tu padre no vea lo que es no habrá servido de nada.
_ Pero, ¿qué es? - le pregunté.
Se me quedó mirando con cara algo enfadada, hasta que me di cuenta de lo evidente. Si me lo decía, mi padre no tendría ni que leerlo en mi mente, lo oiría.
_ Perdóname - me disculpe por la metedura de pata -. Es que me encantan los regalos.
_ Lo sé. No pasa nada - me dijo ya más tranquila -. Igual ni lo usas, pero mejor que te lo lleves por si acaso. Nunca se sabe.
_ Muchas gracias por el regalo, tía Alice - le dije con un beso.
_ De nada, sobrina - me respondió ella con una enorme sonrisa -. Tenía que aprovechar la tarde de compras.
Seguro que en el paquete había algo de lo más interesante. Aun es más, seguro que era práctico. Y probablemente era algo que iba a necesitar más tarde en mi cita con Jake. La cabeza me daba vueltas. Podía tratarse de cualquier cosa, aunque tenía que ser muy pequeña para caber dentro de ese diminuto envoltorio.
La primera idea que me vino a la cabeza no podía ser, pero no se me iba de la cabeza. Podía ser que tía Alice me hubiera comprado… No, ni de broma. No podía tratarse de… ¿condones? Mi padre nos mataría a los tres de ser eso. A tía Alice por haberlos comprado, a mí por pensar en usarlos y a Jake porque… pues porque sí.
Intenté sacar esa idea de mi mente, porque sabía que no podía ser algo así. Me concentré en la lista de las provisiones que nos íbamos a llevar a la playa. Siendo que pasaríamos el día en la playa, lo mejor era llevar suficiente para un regimiento. Seguro que alguno de los chicos se dejaban caer por allí en un momento u otro a saludar.
La cuestión es que aun no sabía quienes iban a ser los carabinas para acompañarnos a la cita. Mis padres no habían querido adelantármelo para darme la sorpresa. Miedo me daba. Aun ellos parecían muy confiados con que me iba a gustar, así estaba ilusionada con el plan que hubieran arreglado.
Estaba terminando mi desayuno cuando se acercó un coche por la entrada desde la carretera. Por el traqueteo y el ritmo que llevaba no era uno de mis vampiros el que llegaba. Me sonaba… ¡No me lo podía creer! El día cada vez se ponía mejor.
_ Ya han llegado - me dijo mi madre con una amplia sonrisa.
Miré a mi madre con ilusión, devolviéndole una amplia sonrisa. Salí al porche para confirmar mis sospechas. ¡Acerté! Era el coche de Sue. Ella y el abuelo Charlie eran mis carabinas para mi cita con Jake. Los cuatro a solas en la playa, seguramente con la compañía de Billy y quizás con la de alguno de los lobos. ¡Era genial!
_ Hola, abuelo - le dije saltando sobre él cuando salió del coche.
_ Hola, Nessie - me dijo dándome un suave beso en la mejilla -. ¿Estás lista?
_ Casi - le respondí -. Sólo falta terminar de preparar las cosas y cargarlas en el coche.
_ Voy a ayudar a Esme a llenar las bolsas - dijo Sue entrando a la casa.
_ ¿Te gusta la sorpresa, cielo? - me preguntó mi madre desde el porche.
_ ¡Sí! - exclamé feliz.
_ Es lo que querías, ¿no? - me preguntó mi padre reticente, mientras abrazaba a mi madre por la espalda -. Un día con Jake sin oídos chivatos cerca.
Me callé y agaché la cabeza, avergonzada de mí misma. No es que quisiera excluirlos de mi vida, sino que necesitaba un poco de privacidad. Tenerlos siempre rondando a mi alrededor cuando estaba con mi novio o pensando en él era un suplicio. Tenía que controlar lo que pensaba para que mi padre no se enfadara.
Había personificado la técnica de tía Alice para evitar que mi padre me leyera la mente, pero requería mucha concentración. Estar así continuamente era agotador. Creía que no había pensado en Jake estando cerca de él, pero algo se me había escapado. De alguna manera había averiguado mi necesidad de privacidad.
_ ¿Cómo has sabido que era eso lo que quería? - le pregunté a mi padre, curiosa.
_ Hija, has tenido muy buena maestra - dijo dándole un codazo a su hermana -, pero no eres perfecta. No es que hables en sueños como tu madre antes - añadió dándole un beso en la cabeza a mamá -, sino que tienes unos sueños muy vívidos.
Morirse de la vergüenza no era una opción, aunque estuve cerca. Si mis pensamientos conscientes eran una muestra de lo que aparecía en mis sueños, normal que mi padre siempre pareciera enfadado. Me pasaba el día intentando no pensar en Jake, en sus besos, en pasar todo mi tiempo a su lado. ¡Dios mío, que vergüenza!
_ Me tenías que meter por medio, ¿no? - dijo mi madre suspirando -. Menos mal que todo eso ya se acabó y ahora ya no duermo.
_ Pues es una lástima - le respondió mi padre abrazándola más fuerte -. Lo echo de menos. Me gustaba mucho verte dormir, Bella.
_ Pues yo no - le respondió ella -. No soportaba saber que podías oír todos mis pensamientos íntimos, porque hablaba en sueños. Así que te entiendo, hija.
Al menos tenía a alguien de mi parte, que me entendía. Saber que mi madre había pasado por algo parecido explicaba la oportunidad que me estaban dando hoy. Seguro que era cosa de mi madre, que le había convencido para que me dejara un poco más de libertad con Jake. No en vano me había estado portando muy bien.
_ Deja a la niña en paz, Edward - dijo la abuela Esme apareciendo con las bolsas.
_ Pero si no le he hecho nada, mamá - le respondió él, acariciando mi cabeza.
_ Sí, seguro - le contestó ella con gesto adusto -. Ya la has avergonzado bastante por hoy, hijo. Venga, cariño. Toma las bolsas y pasadlo bien.
Al final conseguí escapar de allí más o menos de una pieza y sin más advertencias por parte de mi padre, ni más bromas por parte de mis tíos. Menos mal que siempre podía contar con la abuela Esme para que me cubriera las espaldas. Ella siempre me protegía de los comentarios maliciosos de los demás.
El camino hasta la playa de La Push se me hizo eterno. Podía haber llegado mucho antes de ir corriendo, pero tenía que guardar las formas. Además, con tantas bolsas y acompañada de humanos no habría llegado ni por la noche a mi cita con Jake. Tuve que armarme de paciencia mientras veía por la ventana como la costa se iba acercando cada vez más hasta llenar todo el horizonte.
Jake ya estaba allí esperándonos con su padre, terminando de preparar una hoguera para hacer la comida sobre algunas brasas. Además, el fuego serviría para alejar lo más fuerte del frío de nuestros carabinas. La idea era que estuvieran lo más cómodos posibles y no quisieran volver pronto a casa, acabando con nuestra cita.
Los tres estaban ya algo mayores y había que cuidarlos, pero estaban acostumbrados a enfrentar los elementos. Afrontaban el mal clima con buena cara, lo que era algo habitual en esta zona del país. Aun así no era plan que enfermaran por hacernos el favor de acompañarnos en esta velada romántica.
La Primera Playa era nuestro sitio preferido del mundo. Aunque no conocía en persona mucho más mundo para poder comparar, sí que sabía lo que era más importante para mí. Mis mejores momentos con Jake los había pasado aquí y por supuesto el más importante de todos hasta el momento: nuestro primer beso.
Con ese recuerdo en mente no pude evitar salir corriendo a su encuentro. Bajé rápidamente hasta el nivel de la playa. Conocía tan bien la zona que iba casi sin mirar los escalones. Cuando me vio en el parking Jake ya no tuvo ojos para nada más. Su mirada hipnotizadora no se apartó de la mía ni un solo momento mientras nos acercábamos el uno al otro... Éramos dos imanes atraídos el uno hacia el otro.
Y entonces salté a sus brazos. Por fin había llegado a casa. Me refugié en ellos como si hiciera siglos que no lo veía, aunque sólo habían sido unas horas. Siempre era así entre nosotros. Con una sola mirada llenaba todo mi mundo, pero sin él a mi lado me faltaba algo. Una parte de mí se sentía vacía si no podía verle y sentirle junto a mí.
Un carraspeo cercano hizo que Jake se alejara de mí rápidamente. Intenté evitarlo, aferrándome a él con todas las fuerzas de mis brazos, pero no tenía punto de comparación él. Me puso a su lado, aun luchando contra mí. Me apretó contra él para mantenerme quieta y al final tuve que rendirme. Pasó un brazo sobre mis hombros muy suavemente, casi como una caricia, y se giró para saludar a mis abuelos.
_ Hola, Charlie - le saludo Jake, ligeramente sonrojado por la vergüenza -. Sue - añadió dándole un beso en la mejilla.
_ Portaos bien - dijo el abuelo señalándome, recordándome las reglas una vez más.
_ Estos chicos - dijo Sue moviendo la cabeza con desaprobación -. Venga, ayudadnos a bajar todas las bolsas a la playa.
_ Adelantaos junto a mi padre, que ya las bajamos nosotros. Os espera junto a la hoguera - les dijo amablemente -. Nos portaremos bien, Charlie. Lo prometo - añadió.
El abuelo no parecía muy convencido, pero lo dejó pasar. Agarró a Sue por la cintura y bajaron tranquilamente las escaleras hasta el nivel de la playa. Iban hablando de la juventud de hoy día y demás. De vez en cuando nos echaba miradas por encima del hombro para controlarnos, pero empezamos a cargar las bolsas y se tranquilizó.
Billy nos recibió con una amplia sonrisa y todo empezó a rodar sobre ruedas. Muy pronto estuvimos todos acomodados cerca del fuego, rodeados de un montón de comida. Esme no había escatimado en nada a la hora de aprovisionarnos para este picnic. Había incluso un termo con sangre calentita para mí. Tenía todos mis caprichos a mano y suficiente comida como para satisfacer el enorme apetito de Jake.
El día no podía ir mejor. Los mayores se llevaban muy bien, sobretodo desde que Billy había superado lo de la boda de Sue con Charlie. Ahora estaban muy cómodos juntos, como los viejos amigos que eran. Tenían mucha historia a sus espaldas y ambos habían sido un gran apoyo para Charlie según se iba adentrando más y más en el mundo sobrenatural del que yo formaba parte.
Sin embargo ahora era como si nunca hubiera habido ningún motivo de discordia entre ellos. Todo había sido dejado atrás ante la evidente felicidad que desprendían Charlie y Sue. Ante eso Billy no tuvo otro remedio que rendirse a la evidencia de su amor, según mamá. Era precioso ver a una pareja mayor enamorarse.
Los veía al otro lado de la hoguera, dándose ligeras caricias, tan solo un toque al pasar, demostrándose el uno al otro que estaban allí. Me llenaba de ternura verles así, a pesar de que ese mismo comportamiento entre Jake y yo les habría hecho alzar una ceja en desaprobación. Pero eso era lo de menos, lo importante era que lo tenía a mi lado y que era mío durante el resto del día.
_ ¿Te apetece dar un paseo conmigo? - me preguntó suavemente Jake al oído.
Estaba tan a gusto acomodada en sus brazos, ambos sentados junto al fuego justo después de comer, que me planteé si realmente merecía la pena moverse de allí. Sólo tuve que mirarlo una vez a los ojos para saber que en esa petición había algo más que simplemente querer estirar las piernas. Jake quería hablar conmigo.
Me incorporé inmediatamente para acompañarle al fin de mundo, si así lo deseaba. Se levantó de un grácil salto y alargó una mano hacia mí, ofreciéndome su ayuda. Era una ayuda que yo no necesitaba, pero aun así me encantó su gesto amable. Y por supuesto, cualquier motivo era bueno para tocarle. Luego ya no soltó mi mano.
_ No os alejéis demasiado, Jake - le advirtió el abuelo.
_ Por supuesto, Charlie - le respondió él con tranquilidad -. Sólo pensábamos dar un paseo por la orilla hasta el otro extremo.
_ Vale - aceptó él -. Pero quedaos a la vista, por favor.
_ Claro, abuelo. No te preocupes - le dije, dándole un beso en la mejilla.
Nos alejamos de allí aun cogidos de la mano, bajo la atenta mirada del trío de ancianos. El haber venido en el papel de carabina tenía un poco nervioso al abuelo, pero Sue le servía de ayuda para relajarse. No tenía motivo de queja con lo bien que nos estábamos portando últimamente. Además estaba allí Billy para distraerlo y a la vez tranquilizarlo respecto al comportamiento de su hijo para conmigo.
En verdad la que tenía más peligro era yo, pues me costaba más mantener la calma cuando le tenía cerca. Jake llevaba muchos más años trabajando el autocontrol, debido a todo el tema ese de ser lobo y demás. Pero yo había tenido que aprender a las duras a no descontrolar mis pensamientos sobre él, al contar con un padre lector de mentes siempre pululando a mi alrededor.
Pero ahora no estaba aquí para regañarme por eso, ni mis tíos para burlarse de mi comportamiento. No necesitaba ejercer ese férreo control sobre mi mente, ya que en la playa sólo estábamos mis tres queridos humanos, Jake y yo... Y sin oídos superdesarrollados podía estar tranquila de que desde allí no podían seguir nuestra conversación. Teníamos muchas cosas de las que hablar y no quería tener testigos.
Aunque la charla pendiente tendría que esperar. Con él a mi lado no podía pensar en nada más. Me daba igual el maravilloso paisaje que nos rodeaba o las miradas subrepticias que nos lanzaban desde la hoguera. Después de tantas semana conteniéndome sin tocarlo y evitando pensar en él, ahora no podía dejar de mirarlo.
Había echado tanto de menos tenerlo a mi lado como siempre. Últimamente las cosas habían estado demasiado raras con lo del castigo y las condiciones impuestas por mi padre. Incluso antes que eso Jake se había mantenido apartado de mí por su propio trato con él. Pero ahora era como si todos esos meses de mantener las distancias no hubieran existido nunca.
Paseamos tranquilamente a lo largo de la orilla de la playa, dejando que las olas lamieran nuestros pies desnudos. El frío no nos afectaba en lo más mínimo. No era ni consciente del aire cortante que venía del mar. Nos alejábamos cada vez más de nuestros carabinas, pero siempre quedándonos a la vista según lo acordado. No quería estropear el momento haciendo alguna tontería.
Estar con Jake era más que suficiente. Nada importaba si estaba junto a él. Nuestras manos entrelazadas, nuestras miradas también, los pasos acompasados… Los cuerpos moviéndose al compás que marcaban nuestros corazones latiendo al unísono. ¿Se puede ser más feliz? Me sentía a punto de explotar.
Llegamos al otro extremo de la Primera Playa, lo más lejos posible de la hoguera y nuestros carabinas, y Jake se detuvo. Se acercó a una formación de rocas y se puso cómodo sobre ellas, estirando de mí para que me reuniera con él.
Me acurruqué a su lado, pasó un abrazo alrededor de mis hombros y yo me abracé a su cintura. Estaba en el mismísimo cielo y me noté flotar cuando sentí sus labios sobre mi pelo. Los suaves besos y las ligeras caricias de su mano sobre mi brazo me transportaban a otro universo, uno donde sólo existíamos él y yo.
Sus caricias me estaban volviendo loca. No sabía como un solo dedo sobre mi piel podía afectarme tanto, pero lo hacía. Pasaba el tiempo y esa sensación iba a más, hasta el punto de volverme loca. Tenía toda la piel sensibilizada ante su más leve contacto. Me sentía más viva que nunca y empezaba a notar otras sensaciones.
Todo mi cuerpo respondía ante él pidiendo más. Sentía un hormigueo en mis labios, recuerdo de aquellos besos robados. Necesitaba volver a sentir sus labios sobre los míos. Moví lentamente la cabeza, alzando el rostro para encontrar su boca. Cuando nuestros labios hicieron contacto, algo explotó en mi interior.
_ Ness - me dijo un rato después, empezando a separarse de mí.
_ No, espera. Me portaré bien - le dije volviendo a acomodarme a su lado, sin volver a intentar besarlo -. Un poquito más, por favor.
_ Está bien, mi vida - aceptó con un suspiro, volviendo a acomodarme a su lado.
Alzó la mano en un gesto amplio y de repente caí en la cuenta. Una rápida mirada hacia la hoguera confirmó mis temores: el abuelo se había levantado y venía ya hacia nosotros. Al ver que habíamos parado se detuvo y volvió junto a los demás, pero sin dejar de mirar atrás hacia nosotros.
Pero el momento de los besos ardientes había quedado atrás. Jake se había controlado y me había hecho entrar en razón. Teníamos público y por un momento se me había olvidado. No quería hacer enfadar al abuelo. Un poco más y habría acabado estropeando nuestra cita por incumplir las normas.
Jake seguía envolviéndome entre sus brazos, quizás sabiendo que eso era exactamente lo que yo necesitaba en este momento. Necesitaba sentir que estaba junto a mí y que nunca me dejaría escapar. Estaba tan a gusto con él a mi lado a solas, con mi familia dándonos espacio e intimidad, que no quería estropearlo hablando.
Al menos aún no. Ya habría tiempo más tarde. Habían pasado demasiadas cosas y, aunque no dudaba de sus sentimientos hacia mí, temía que se enfadara por todo el tema de Matt. Puede que incluso sintiera celos, cuando no tenía ningún motivo. Teníamos esa conversación pendiente, pero no quería estropear el momento.
Sabía que tenía que contárselo yo antes de que le llegara por boca de alguno de mis vampiros y tenía que ser hoy. Conociéndoles seguro que se lo soltaban para hacerle rabiar. Que se llevaran bien ahora no quería decir que se fuera a librar de sus pullitas, sino que ahora las hacían como si fuera alguien más de la familia.
El resultado era el mismo, le dolería. Así que tenía que oírlo de mí, para que no malinterpretara nada. No quería que pensara que yo tenía algún interés en él. Bastante tenía con que Danielle se lo hubiera tomado a mal. Con ella se arreglaría con el tiempo, pero por ningún motivo querría que Jake sufriera ni un solo momento.
Mi amor hacia él era incuestionable, pero yo no estaba obligada como él. Jamás se me ocurriría dudar de sus sentimientos hacia mí debido a su imprimación conmigo, pero puede que él no estuviera tan seguro sobre mis sentimientos hacia él.
El tiempo pasaba implacable y al final no pude aplazarlo más. Debía tener esa conversación con Jake. Contarle todo se me iba a hacer difícil, pero era necesario.
_ Jake, tengo que contarte algo - le dije separándome de él.
_ Has conocido a alguien - dijo de repente, adivinando el tema de la conversación.
Me miró con ojos dolidos, se separó de mí y apartó la mirada. Me dolía estar tan cerca de él y sentirle tan lejos de mí. Nos separaban unos centímetros sólo, pero era como si se hubiera separado muchos metros.
_ Sí, pero no es lo que tú crees - continué con voz temblorosa.
Lo estaba haciendo mal. Me costaba explicarme bien. Estaba tan nerviosa por este tema que por un momento hasta olvidé que tenía un don para contar las cosas. En cuanto esa información atravesó mi mente aturdida me di cuenta de que todo era mucho más sencillo de lo que lo estaba haciendo.
Estiré mi mano hacia él, le levanté la cara hasta que nuestros ojos volvieron a hacer contacto y le envié todo mi amor. Su mirada volvió a despejarse según la certeza de mis sentimientos hacia él le alcanzaba de lleno, alejando esas nubes negras de dolor que le habían ensombrecido el rostro.
_ Te quiero, Jake - le dije con lágrimas en los ojos -. Siempre te he querido.
_ Y yo a ti, mi vida - me respondió con voz ronca, muy emocionado.
Me abrazó como si temiera que fuera a salir volando, alejándome de su lado para siempre. Me aferré a él con la misma desesperación, sabiendo todo el daño que el maldito trato con mi padre le había causado. Ahora había cosas que tenía que contarle para que nadie pudiera herirlo usándolas contra él.
Cuando por fin nos separamos de nuevo le hice un resumen del encuentro con los chicos en el café, remarcando los sentimientos que me inspiraba Matt en ese momento para que no hubiera ninguna duda. No quería que a él le pasara como a Danielle y confundiera las cosas. Matt era un buen chico, pero no me interesaba.
La sonrisa de Jake cada vez era más amplia según veía el desarrollo de la escena en la cafetería. Hasta se rió y todo con alguno de los comentarios de los chicos. Verlo tan relajado me daba esperanzas de que entendiera bien la situación. A Matt lo veía más bien que como un buen amigo y una más que posible pareja para Danny.
_ Esos dos son tal para cual - dijo Jake riéndose, al mostrarle a Sammy con John.
Me alegraba que pudiera participar de ese recuerdo sin sentirse dolido por no estar allí. Quizás llegado el momento podría presentárselo a mis amigas, aunque por ahora eso estaba muy lejos. Mientras tuviera el pacto con mi padre cerniéndose sobre nuestras cabezas no podría salir con Jake sin escolta, así que quedar con mis amigas y con él quedaba totalmente descartado.
_ Y a Danielle le gusta mucho Matt - añadí, mostrándole la escena del coche.
Por el momento no iba a librarme de tener que quedar con otros chicos, pero nadie podía obligarme a que ello me gustara y jamás seria una cita. Tendrían que ser quedadas en pandilla. Saldría con los chicos, pero bajo mis propias condiciones.
_ Me parece una gran idea, Ness - dijo sonriendo.
Seguramente él entendía mejor que yo las intenciones de mi padre. No en vano había sido el primero en hacer un trato con él. Al menos no lo veía dolido al saber que tendría que volver a quedar con ellos. Esperaba que el intentar arreglar las cosas entre Danielle y Matt con las salidas en grupo me diera la oportunidad de cumplir con las condiciones de mi padre sin herir a Jake en el proceso.
Mi sentimientos hacia él eran más firmes que nunca y jamás cambiaría, por mucho que mi padre insistiera en darme otras opciones Nadie podría reemplazar a Jake en mi corazón. Y de alguna manera conseguiría que mi padre lo entendiera.
Jake me señaló hacia la hoguera y vi que nos hacían gestos de que volviéramos. Habían llegado los chicos de la manada y estaban saqueando las provisiones. Por la cara que estaba poniendo, mi abuelo estaba bastante nervioso de que lleváramos tanto tiempo a solas. Debíamos volver junto a ellos ya.
Jake se levantó rápidamente y estiró de mí. Me resistí, ya que no quería que nuestro rato a solas terminara aún. Me estaba haciendo la remolona, pero no sirvió de nada. Jake acabó saliéndose con la suya y volvimos lentamente junto a los demás.
_ Y ya sabes… - añadió guiñándome el ojo mientras me levantaba -. Si necesitas ayuda para mantener a Matt a raya, sólo tienes que llamarme.
_ Sí, claro - le dije devolviéndole la sonrisa -. Y vendrás a marcar tu territorio, ¿no?
_ Sólo si tú me dejas, por supuesto - me respondió acercándome aún más a él.
_ Siempre - le dije dulcemente antes de que nuestros labios entraran en contacto.
El beso no fue como los de antes. No fue ansioso, ni rápido, ni robado. Fue un beso de reconocimiento mutuo. Dos almas que se encuentran en mitad de una tormenta y encuentran su sitio en el mundo. Y el mío era a su lado.
N/A: Espero que os haya gustado este capítulo... Animaos a dejadme vuestra opinión en un review... Recordad que los coments son el único pago de los escritores aficionados como yo
Muchas gracias a Aleeh'C, alejandra cullen, alexblackcullen, ana, Ana Laura, anabel94, andysuperchula, AssiiaWolfe, auraazul1123, bellalicerose, BlackCullen, Cami Malfoy Cullen, Cris Cullen Black, Cullen-21-gladys, cynthia mazari, DhampireCry, Diana M, emilc, fjrod, flexer, el angel de la muerte, gabuxis-15, gaby black, Josenso di Farias, krismery, KutisHN, Laune Marie Cullen, lexa0619, Lily Snape Cullen Malfoy, LilyHerms, malu, mapy cullen, maria, Martu Cullen, Mazy Vampire, melilu, melina, Micky67, Mikaela, Miru Invernizzi, Mon de Cullen, Mony Black, Morenita Black Clearwater, Nessa610, NessylitleCullen, Pati Love Everybody, patriciapaty, PattyQ, Pati Love Everybody, patriciapaty, PattyQ, polkoji, reneesme cullen swan, Rmarasca, Robmau, Rosse, samirasama cullen, sue, Vampire301 y v cullen por los coments que me vais dejando a lo largo de esta historia... y mi bienvenida a los nuevos lectores...
Me habeis alcanzado finalmente sin más capítulos terminados... Aún estoy escribiendo el próximo capítulo de esta historia, pero espero tenerlo tenerminado para la próxima semana... Hasta ahora había podido mantener el ritmo porque lo tenía todo escrito, pero a partir de ahora haré lo que pueda... Soy muy lenta escribiendo y os pido paciencia mientras tanto...
Por si quereis entreteneros, os recuerdo q estoy subiendo otras historias por aquí... Nos vemos el próximo Jueves (o eso espero) con el Capítulo 13: "Con la manada" Besos a todos
