Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer... yo sólo juego con ellos con mucha ilusión y sin ánimo de lucro... mi único pago son vuestros comentarios

Summary: Nessie acaba de cumplir 5 años y ya es toda una jovencita... Aparenta 17 años y empieza el instituto en el último año... Su objetivo: aprender a desenvolverse en el mundo humano, del que ha estado apartada desde siempre… allí hará nuevos amigos con los que vivirá nuevas experiencias…

Rating: ~ M ~ Esta historia contiene escenas de sexo explícito, así que estás avisado... si sigues leyendo es por tu propia decisión, luego no te vengas quejando...

Note: Esta historia es la secuela de ~Nessie~ {Amanecer y mucho más}, pero no es necesario haberse leído la 1ª parte para poder seguirla… aun así recomiendo su lectura para entender mejor el carácter de Nessie, sus reacciones y algunas otras cosas… Espero que os guste

Disculpas: Lamento mucho haberos dejado colgados tanto tiempo… entre que me cuesta un montón escribir y que no llevo una buena racha personal, no conseguía ni sentarme a escribir… pero hoy por fin he podido terminar el capítulo que tenía pendiente… Muchas gracias por el apoyo mostrado y por no rendiros conmigo y esta historia… Espero que os guste y que la espera haya valido la pena… Muchos besos a todos


~ Mi vida empieza aquí ~

{ Nessie 2 }

Capítulo 14: Salida en grupo (completo)

De camino a casa no podía apartar mi mano de la de Jake, ni mi mirada de su rostro. Había sido un día perfecto en la playa, a pesar del incidente con la camioneta despeñada. Las carabinas se habían portado genial, había disfrutado de mi rato a solas con Jake y luego se unieron a la fiesta todos los demás. Había sido un día redondo.

Pero lo mejor de todo había sido ese chapuzón en el agua. Nunca jamás olvidaré la cara que puso Jake cuando me vio aparecer con el regalo de tía Alice. Ese minúsculo bikini no dejaba nada a la imaginación y había conseguido exactamente su propósito. Por fin algo había cambiado entre nosotros.

La mirada de Jake evidenciaba la realidad. Ya no estaba sólo esa dulzura y ese cariño que siempre tenía reservados para mí. Ahora había algo más que predominaba sobre el resto de emociones, barriendo con todo lo demás, haciendo que fuera superfluo. Algo nuevo se había despertado en él, algo que siempre había estado allí desde la primera vez que nos miramos a los ojos. Ahora todo era diferente.

Cuando llegamos a casa de mis padres me estaban esperando para saber cómo había ido todo. Estaba tan feliz que sabía que sería incapaz de disimular para que mi padre no lo leyera todo en mi mente, pero me daba igual. Ya iba siendo hora de que él también asumiera que ya no era una niña. Había crecido y madurado, muy a su pesar.

Mi madre salió a recibirnos al porche e inmediatamente Jake hizo ademán de soltarme la mano, pero yo no le dejé. Tenía claro lo que quería y no pretendía engañar a nadie al respecto. Lo había dejado muy claro innumerable veces. Jake era mi futuro y nadie podía evitarlo, ni siquiera mis padres con todo su amor y su afán de protección.

_ Buenas noches, Bells - saludó Jake a mi madre algo avergonzado

_ Buenas noches, chicos. ¿Os lo habéis pasado bien? - le respondió ella cordialmente.

_ Ha sido genial, mamá - le dije yo con unan sonrisa.

_ ¿A pesar de lo de la furgoneta? - preguntó ella sin perder el buen humor.

_ ¡¿Cómo… ? - exclamé sorprendida para inmediatamente caer en la cuenta de lo que tenía que haber ocurrido -. Tía Alice.

_ Y tu abuelo - confirmó mi madre -. Llamó nada más sucedió para que no nos preocupáramos si Alice había visto algo. Tu padre estuvo a punto de presentarse allí de todas maneras. Dale las gracias mañana a tu tío Jasper por haberlo calmado, ¿vale?

La que se podía haber liado. Me había salvado por los pelos de perderme el mejor momento de toda mi vida. Tendría que complementar el regalo de Navidad de mi tío con algo más. Le debía la vida… la mía y la de Jake sobretodo, pues mi padre no se habría contenido de hacer algo desagradable de pillarnos juntos en caliente. La última vez fue un castigo de un mes, pero sospechaba que esta vez habría sido algo peor, mucho peor.

Pero eso no explicaba por qué estaba saludándonos mi madre sola. El peligro no estaba en ese frente, eso lo sabía bien, sino en mi ausente padre. Seguro que estaba dentro refunfuñando otra vez sobre mis actividades con mi novio. Me hice a la idea de que tenía que enfrentarme a él cuanto antes y me giré para despedirme.

Jake se mostraba algo tímido delante de mi madre. No me soltaba la mano, pero tampoco me miraba. Tenía la mirada gacha, avergonzado. Mi madre le miraba sin reproches, con una calidez que no me esperaba en esta situación.

_ Buenas noches, Jake - le dije intentando atraer su mirada.

_ Que duermas bien, mi vida - respondió él dándome un dulce beso en la frente.

Pero yo no estaba dispuesta a una despedida tan fría, no después de todo lo vivido a lo largo del día, no después de esos momentos especiales en el agua. Me alcé hacia él de puntillas, le puse los brazos alrededor del cuello y reclamé su boca para un señor beso. No me iba conformar con menos que eso.

Intentó retirarse, pero no le di opción. En cuanto nuestros labios hicieron contacto toda precaución y toda vergüenza escapó de su mente. Me pegó a él y devoró mis labios en un beso posesivos, de esos que dejan huella en el alma. Todo se difuminó a mi alrededor y sólo era consciente de su cuerpo junto al mío, rodeándome.

_ Ejem… - soltó mi madre desde la entrada de la casa con un carraspeo.

Jake me soltó a desgana y puso distancia entre nosotros, muy a pesar mío.

_ Te llamo mañana, Ness - dijo Jake despidiéndose de mí.

Le dejé marchar, sabiendo que un pedacito de mi alma se iba con él. Observé cómo se alejaba, sabiendo que tenía los ojos de mi madre estaban clavados en la espalda. Cuando ya no quedó rastro de él me giré para encarar lo que me esperaba dentro: una charla con mi padre.

Al día siguiente había quedado con Samantha y Danielle para dar una vuelta por el pueblo, aunque estaba claro cuál era su objetivo. Mis amigas querían un relato pormenorizado de mi cita con Jake. Y esta vez tenía mucho que contar. Pero, ¿hasta dónde podía contarles sin peligro?

Cuando llegué a través del bosque a casa del abuelo ellas ya me estaban esperando. Sue les había hecho pasar al comedor, diciéndoles que aún estaba arreglándome para hacer tiempo hasta que llegara a casa. Pero poco había faltado para que subieran corriendo a buscarme a la antigua habitación de mi madre.

Por suerte las oí hablar con mis abuelos antes de entrar alegremente por la cocina saludando como siempre hacía. Escalé por el árbol para entrar por la ventana de arriba, por la que tantas veces se había colado mi padre. Una vez allí bajé a reunirme con ellas sin mayor problema, pero había faltado poco para fastidiar el secreto.

_ Hola, chicas - las saludé al bajar -. Ya podemos irnos.

_ Aún no, Ness - dijo Sammy con decisión -. Hemos quedado con John y los chicos en que nos recogerían a las tres aquí.

Esto era una novedad para mí. Sabía que querían organizar salidas en grupo, pero no me esperaba la primera tan pronto. Además, lo habían montado todo sin comentarme nada. Aunque claro, ayer estuve un poco liada como para atender al teléfono. De todas maneras valía la pena sólo por ver la cara ilusionada de Danny.

_ ¿No íbamos a quedar las tres a solas? - les pregunté por salir de dudas. A lo mejor lo había entendido yo mal.

_ Sí. Ha sido cosa de ellos - dijo Danny algo ruborizada.

_ Le dije a John que no podía quedar hoy con él porque ya había quedado con vosotras - explicó Samantha -. E inmediatamente organizó una salida en grupo.

_ No puede pasar un solo día sin verla - me cuchicheó Danielle en un susurro, para que no lo oyeran mis abuelos.

_ ¿No es un encanto? - dijo Sammy emocionada.

No puede evitar reírme ante la carita que estaba poniendo mi amiga. Era todo un caso. Pero después de estar tanto tiempo enamorada sin esperanzas de un chico, tenerlo ahora loquito por sus huesos era como para estar emocionada. Ojalá el plan de las salidas en grupo funcione y Danielle tenga tanta suerte con Matt.

Los chicos no se hicieron esperar. A la hora acordada estaban con la furgoneta de Paul a la puerta de casa. Un bocinazo terrible anunció su llegada. Nos levantamos las tres a la par, emocionadas por irnos ya, cuando nos llevamos el susto del siglo.

_ ¿A dónde creéis que vais, chicas? - les gruñó Charlie, con su mejor voz autoritaria de jefe de policía.

Samantha y Danielle cayeron a plomo sobre el sofá de nuevo, mirándole a él asustadas y luego a mí con cara confundida. No sabíamos a qué venía esa salida de mi abuelo. Me giré hacia Sue con mirada interrogante, pero ella también tenía una cara que daba miedo. ¿Qué habría pasado ahora?

_ ¿Abuelo? - le pregunté simplemente.

_ ¡Ninguna nieta mía va a salir corriendo ante el pitido de un energúmeno! - dijo él con un gruñido, sin dar opción a respuesta por mi parte.

Sue puso una mano sobre su brazo para calmarlo y se levantó del sofá. Se acercó a la ventana, la abrió y gritó asomándose a través de ella:

_ ¡Eh, vosotros! - dijo llamando la atención de los chicos -. ¡Ésas no son formas! Entrad aquí ahora mismo.

Y con eso cerró la ventana y volvió a su sitio junto a su marido. Menuda vergüenza me estaban haciendo pasar entre los dos. Las caras de mis amigas eran todo un poema. Expresiones como: "¿Dónde me he metido?" y "¡Dios, estamos en el S. XXI!" parecían estar pasando por sus cabezas, pero ninguna dijo nada.

Momentos después oímos sonar el timbre de la puerta. Los chicos habían pillado la indirecta de mi abuela, sin saber que con ello se adentraban en la guarida del león. Mi abuelo tenía una cara muy seria cuando Sue los hizo pasar al salón.

_ Buenas tardes - saludaron a coro al entrar.

_ Hola, Samantha - añadió John desde la entrada, sin atreverse a acercarse más.

Se podía ver la tensión en sus rostros. John miraba embobado a mi amiga, que no se había levantado del sofá para saludarlo. Ella seguía con la cabeza gacha, sin saber a qué atenerse. Danielle por otra parte estaba ruborizada hasta la raiz del pelo sin mirar a ninguna parte. Al final fue Paul el que salvó la situación.

_ Buenas tardes, Jefe Swan - saludó Paul formalmente a mi abuelo -. Veníamos a recoger a las chicas para dar una vuelta… con su permiso, claro está - añadió solícito.

_ Antes de eso sentaos un momento, chicos - les pidió él.

Lo que siguió sólo puede ser descrito como un interrogatorio de tercer grado. Sólo faltaba la lámpara de flexo apuntando a los sospechosos para completar la escena. Mis amigas estaban horrorizadas al ver el apuro al que estaban siendo sometidos sus pretendientes.

Habíamos viajado sin saberlo a la época victoriana. Mi padre estaría contento cuando se enterara del comportamiento de su suegro. Si él hubiera estado allí habría sido quizás un poquito más intimidatorio y todo, por eso de ser vampiro. Aunque no se podía negar que la figura autoritaria del jefe de policía había sido imponente.

Cuando finalmente mi abuelo quedó conforme con las respuestas de los chicos acerca de cada detalle de su vida nos dejó marchar. Los tres estaban tan abrumados que eran incapaces de mirarnos a la cara. Ni siquiera John hizo el amago de coger a Sammy de la mano al salir de la casa.

Nos esperaba una tarde rarita después del paripé que había montado Charlie. El extraño inicio de la tarde había aguado el ambiente en el grupo y la conversación en la furgoneta era inexistente. Ni siquiera Paul se atrevía a hacer sus bromas habituales.

_ Siento mucho lo del interrogatorio, chicos - me disculpé con voz débil.

_ No pasa nada - dijo Matt solícito.

_ Ness, la próxima vez avísanos para que me cambie de calzoncillos - dijo Paul conduciendo sin perder de vista la carretera -. Por si hay registros corporales, me refiero - añadió al ver mi mirada incrédula por el retrovisor.

Ante eso las risas estallaron en la furgoneta, despejando el aire como nada más podía haberlo hecho. Paul era único para alegrarle el día a cualquiera y ahora había salvado una tarde que yo ya daba por perdida. Hasta Danny se había soltado y reía a mandíbula batiente, sonriéndole a Matt sin tapujos.

Estaba realmente guapa cuando sonreía así. Una mirada de reojo a Matt me hizo ver que él también se había dado cuenta de ello. Quizás todo iba a ser mucho más sencillo de lo que me esperaba. Si la cosa seguía así el plan iba a dar frutos muy pronto y tendríamos una nueva parejita en ciernes.

El que más colaboraba en nuestras misión secreta sin saberlo era Paul. Hacía reír continuamente a Danielle con sus payasadas. Poco a poco la tímida chica iba saliendo de su concha. Él conseguía sacarla de su timidez habitual sin aparente esfuerzo. Cuando ésta no estaba enfocada en Matt volvía a ser la chica alegre y sincera que yo tan bien conocía, llamando con ello la atención del morenazo. El plan iba viento en popa.

_ ¿Te gusta esta canción? - me preguntó Matt, agobiándome una vez más -. Está genial. Me regalaron el CD por mi cumpleaños y no paro de ponerlo. Si quieres te lo presto - añadió con una sonrisa, todo ilusionado por la idea.

_ A Danielle le encanta - le respondí volviéndome hacia ella.

Mis intentos de desplazar la atención de Matt sobre ella estaban dando pocos resultados. Por más que me esforzaba en meter a mi amiga en la conversación, no había manera. Este chico era caso aparte, acercándose cada vez más a mí. Él seguía con su atención fijada en mí.

Trataba por todos los medios mantener una conversación privada dentro de la salida de grupo, pero todos sus intentos eran en vano. Yo sólo quería que mi amiga fuera feliz y ella tenía un cuelgue con él. Así que yo no era quién para interponerme en su camino, sobretodo siendo que yo no estaba interesada en él y ya tenía pareja.

_ ¡Sube el volumen! - gritó de repente Samantha, sobresaltándonos a todos -. ¡Me encanta esta canción!

Y empezó a seguir la letra a voz en grito, haciendo imposible que oyera mis propios pensamientos. Pero aún así disfruté de la escena. Se lo estaba pasando tan bien que su alegría era contagiosa. Pronto se le unió John haciéndole los coros y desafinando de mala manera, provocando las risas de todos los demás.

_ Vamos, Danielle. Cántala conmigo - le suplicó Sammy entre estrofas -. ¡Te encanta esta canción! Te la sabes de memoria - añadió Samantha, animando a su amiga.

Samantha continuó con las siguientes líneas, mientras Danny se iba arrugando cada vez más en el asiento, muerta de vergüenza. Al final, tras un ligero codazo de ánimos de Paul, Danny se lanzó a cantar y fue impresionante. Su voz de contralto era el contrapunto perfecto a la voz de soprano de Samantha. Le hacía la segunda voz a su amiga con una facilidad nacida de la práctica.

Y después de eso ya nadie las pudo parar. Por fin Danielle había superado su timidez inicial y había que aprovecharlo. Sammy se hizo cargo del control de la radio del coche e iba buscando las mejores canciones en el dial. La risa estaba asegurada. El coche era un estruendoso bullicio, cantando sin parar una canción tras otra hasta que llegamos a nuestros destino.

Volvía a ser la planeada salida en pandilla, a pesar de los continuos e inevitables tonteos de John hacia Samantha. ¡Vaya par de tortolitos! Pero el pobre chico lo tenía complicado para acaparar la atención de su novia. Era una mujer con una misión y nada iba a desviarla de ayudar a su amiga, ni siquiera su "cariñito".

Cuando llegamos a nuestro destino el comportamiento absorbente de John mejoró bastante, claro que fue tras una tanda de besitos con Sammy. A partir de entonces, una vez ya calmadas sus ansias de atenciones por parte de su chica, se conformó con ir cogidos de la mano por las calles de Port Angeles. ¡Eran tan monos!

Y así Samantha pudo volver a su ocupación original y objetivo principal de la salida con la pandilla: ayudar a su amiga a acercarse a Matt. Se esforzaba en meterla en la conversación del grupo, comentando cada escaparate que veíamos. Si conseguíamos que se relajara y volviera a ser ella misma, habríamos ganado.

_ Ese joyero sería genial como regalo para tu madre, ¿no? - le preguntó Sammy a Danielle -. ¿A ti qué te parece, Matt? ¿A que es precioso?

_ Está muy bonito. Seguro que le gusta - le respondió él educadamente -. ¿Y tú qué tienes pensado regalarles a tu familia? - me preguntó.

Se había vuelto a girar hacia mí, dándole la espalda de nuevo a Danielle. Vi la cara de tristeza que puso mi amiga y no pude evitar enojarme con Matt otra vez. Era tonto por ignorarla de esa manera. No veía lo buena persona que ella era y la buena pareja que harían si le diera una oportunidad, sobretodo cuando yo no había demostrado ningún interés hacia él.

Me había mostrado fría con él durante todo el trayecto en coche, pero no pillaba mis indirectas de "No estoy interesada". A este paso me tocaría cambiar de táctica para aclararle las cosas y empezar a hablar de los impresionantes abdominales de Jake.

El problema es que eso conllevaría contrariar los deseos de mi padre, enojarle cuando se enterara y acabaríamos teniendo una indeseada charla sobre el trato que habíamos hecho. No tenía demasiadas ganas de llegar hasta esos extremos, pero el chico me lo estaba poniendo muy difícil. No se desalentaba fácilmente.

Había prometido dar una oportunidad a otros chicos, pero no iba a hacerlo a costa de la felicidad de mi amiga. Si me tocaba tener que enfrentarme a mis padres, lo haría. Pero no pensaba dejar a Danny colgada en este asunto. Ella sólo había tenido buenos gestos hacía mí desde el principio y no pensaba traicionar su amistad.

_ Las piedras son turquesas, ¿no? - le pregunté a Danielle, volviendo a convertirla en el centro de la conversación -. Son parecidos a los pendientes que llevabas el otro día.

_ Me dijiste que te los habían regalado tus padres, ¿verdad? - intervino Samantha -. Seguro que a tu madre le encanta tener algo así, sobretodo sabiendo que lo has elegido para ella pensando que hacen juego con lo tuyo - añadió con una sonrisa.

La mirada pensativa de Danny dejaba claro que lo estaba considerando seriamente. Realmente era una muy buena idea, siendo que las dos se llevaban tan bien. Una tímida sonrisa se insinuó en su cara mientras tocaba levemente el cristal, casi acariciándolo. Seguro que se estaba imaginando la cara de su madre al abrirlo.

De pronto vi como mi amiga perdía el equilibrio y se tambaleaba hacia un lado. Estaba siendo arrastrada de la mano hacia la puerta de la tienda por un muy decidido Paul. Los demás nos quedamos parados ante ese gesto repentino.

_ ¡Vamos! - le animó él -. Si no lo compras ahora mismo te arrepentirás más tarde… y quizás no lo encuentres más tarde si te lo piensas mejor luego.

Paul tomó el control de la situación y se adentró en el local con ella, dejándonos a los demás fuera pasmados con lo que estaba pasando. Danielle se dejaba llevar, arrastrada hasta el mostrador. Fue el propio Paul el que habló con el dependiente mientras ella se limitaba a mirar, totalmente ruborizada.

Poco tiempo después volvían con nosotros cargando un precioso paquete. Estaba todo envuelto en un precioso papel de regalo, con un montón de cintas de colores, adornos navideños y una tarjetita de felicitación. Y lo mejor de todo era la enorme sonrisa que brillaba en la cara de mi amiga.

_ ¡¿Habéis visto lo que ha hecho? - nos dijo toda emocionada nada más atravesar la puerta, mostrándonos el paquete -. ¡No me lo puedo creer! - añadió dirigiéndose a él.

_ Tú también lo habrías conseguido - le respondió Paul con una sonrisa.

_ ¡Yo no habría sabido regatearle así el precio! - le replicó ella -. Y tú lo has hecho como si tal cosa… ¡Ha sido genial! No habría podido comprar el joyero al precio que tenía marcado - reconoció tristemente -, pero ahora podré añadirle alguna cosita más.

_ Bah… No ha sido para tanto - le respondió él, llegando casi a ruborizarse.

_ Pero si no has parado de insistir hasta que le ha puesto todos estos adornos - continuaba Danielle -. ¡Ha quedado precioso! A mi madre le va a encantar - aseguró.

_ Tú sí que eres preciosa - le replicó Paul.

Tenía la mirada clavada en ella, mirándola con ojos llenos de ternura. Eso sí que no me lo esperaba. Me giré hacia Samantha y ella estaba tan sorprendida como yo ante el repentino comentario de su viejo amigo.

Pero la reacción más sorprendente fue la de la destinataria del inesperado piropo. Danielle se lo quedó mirando con los ojos muy abiertos y se ruborizó. Agachó la cabeza avergonzada y luego… sonrió.


N/A: Espero que os haya gustado este capítulo... Animaos a dejadme vuestra opinión en un review... Recordad que los coments son el único pago de los escritores aficionados como yo

Muchas gracias a Aleeh'C, alejandra cullen, alexblackcullen, Alice V Greene Masen Cullen, ana, Ana Laura, anabel94, andysuperchula, AssiiaWolfe, auraazul1123, bellalicerose, BlackCullen, Cami Malfoy Cullen, Cris Cullen Black, Cullen-21-gladys, cynthia mazari, DhampireCry, Diana M, emilc, eviana, fjrod, flexer, el angel de la muerte, gabuxis-15, gaby black, ginna stephanie, Josenso di Farias, kahhlo, krismery, KutisHN, Laune Marie Cullen, LauraECS, lexa0619, Lily Snape Cullen Malfoy, LilyHerms, malu, mapy cullen, maria, MariaMasen, Martu Cullen, Mazy Vampire, melilu, melina, Micky67, Mikaela, Miru Invernizzi, Mon de Cullen, Mony Black, Morenita Black Clearwater, Nessa610, NessylitleCullen, noni7, paosierra, Pati Love Everybody, patriciapaty, PattyQ, Pati Love Everybody, patriciapaty, PattyQ, polkoji, reneesme cullen swan, Rmarasca, Robmau, Rosse, samirasama cullen, sparcklecullen, sue, SULY, Tandr3a29, Vampire301 y v cullen por los coments que me vais dejando a lo largo de esta historia, vuestro apoyo mediante privados y la paciencia demostrada aguantando mis retrasos... Muchas gracias por seguir ahí a pesar del tiempo transcurrido desde la última actu.

Y por supuesto doy mi bienvenida a los nuevos lectores… Nos vemos pronto con el Capítulo 15: "Navidades en familia" Espero que sea pronto para traeros la actu como regalo por estas fiestas… pero ya me vais conociendo, así que no os hagais demasiadas ilusiones por si acaso… Muchos besos a todos