Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer... yo sólo juego con ellos con mucha ilusión y sin ánimo de lucro... mi único pago son vuestros comentarios

Summary: Nessie acaba de cumplir 5 años y ya es toda una jovencita... Aparenta 17 años y empieza el instituto en el último año... Su objetivo: aprender a desenvolverse en el mundo humano, del que ha estado apartada desde siempre… allí hará nuevos amigos con los que vivirá nuevas experiencias…

Rating: ~ M ~ Esta historia contiene escenas de sexo explícito, así que estás avisado... si sigues leyendo es por tu propia decisión, luego no te vengas quejando...

Note: Esta historia es la secuela de ~Nessie~ {Amanecer y mucho más}, pero no es necesario haberse leído la 1ª parte para poder seguirla… aun así recomiendo su lectura para entender mejor el carácter de Nessie, sus reacciones y algunas otras cosas… Espero que os guste

Disculpas: Lamento mucho haberos dejado colgados tanto tiempo… entre que de normal me cuesta un montón escribir y que no llevo una buena racha personal, no conseguía ni sentarme a escribir… pero hoy por fin he podido terminar el capítulo que tenía pendiente… Muchas gracias por el apoyo mostrado y por no rendiros conmigo ni con esta historia… Espero que os guste y que la espera haya valido la pena… Muchos besos a todos


~ Mi vida empieza aquí ~

{ Nessie 2 }

Capítulo 15: Navidad en familia

Las clases por fin habían acabado y a mí sólo me quedaba despedirme de mis amigas hasta la vuelta a clases. Se suponía que me iba con mis padres adoptivos a pasar las fiestas, pero lo cierto es que me escondería en casa y en la reserva para disimular. No era como si pudiera pasearme por el pueblo con mis padres del brazo, dado que todos les conocían y se darían cuenta de que no habían envejecido. Así que no nos quedaba otra que disimular ante todos, aunque me supiera mal engañarlas.

Sin embargo las Navidades siempre habían sido un momento muy especial para mi familia y amigos. Nadie quería renunciar a pasar alguna ocasión separados, así que tía Alice solía encargarse de coordinarnos a todos. Estuvieran de acuerdo o no, era imparable cuando se proponía algo y estas fiestas eran su momento preferido del año. Sólo mi cumpleaños era rival, palabras textuales de mi tía. Así que todos colaborábamos con buen humor, o nos dejábamos arrastrar de mala gana, en la organización de todas las actividades diseñadas para estos días.

Con el tiempo se había vuelto una tradición celebrarla todos juntos en la Casa Cullen, principalmente por la privacidad del lugar. Así era más fácil que ningún humano ajeno a la familia se diera envuelto en nuestras cosas. En cualquier momento se podía ver por el prado locas carreras a velocidad sobrenatural, los chicos en forma de lobo dando vueltas por ahí o simplemente a alguno de los vampiros de mi familia brillando en los débiles rayos de sol de Diciembre en Forks.

Cuando llegué el lugar estaba lleno de actividad con los últimos retoques. Cada superficie de la casa estaba cubierta de adornos navideños, así como las escaleras y el porche de entrada. La cocina estaba tan llena de gente que preferí salir al patio de atrás por el salón. Allí mis tíos estaban terminando de montar la carpa donde como cada año nos juntaríamos todos a cenar en Noche Buena y comer en Navidad.

En consideración a los acompañantes humanos la carpa estaba perfectamente acondicionada para el riguroso frío de esta época. Grandes estufas de exterior se encargaban de caldear el ambiente y un montón de mesas estaban distribuidas por todo el lugar. La mesa del bufé se iba llenando poco a poco de los platos que iban saliendo de la atareada cocina. Cada uno preparaba allí. o traía de casa, su aportación.

La fiesta acababa siendo una festiva reunión ininterrumpida de varios días de duración. La gente iba y venía a su gusto según sus otras obligaciones familiares y demás. Los lobos y vampiros se iban rotando para hacer las guardias, un servicio mínimo que habían decretado los jefes de forma coordinada. Aun así unos y otros se las apañaban para perderse el mínimo posible de las actividades programadas.

Peor lo tenían los pobres humanos, que además tenían que descansar y echar de vez en cuando un sueñecito, pues tenían que estar a la altura de los infatigables vampiros y los hiperactivos lobos. El ir a casa a descansar y dormir por unas horas era un imperativo biológico que ni ellos ni yo podíamos evitar. Los lobos estaban acostumbrados a largos periodos de vigilia y ni que decir tiene que los vampiros no duermen, pero no había manera de que yo me quedara todo el tiempo.

Por suerte yo contaba con mi propia habitación en la casa grande para descansar brevemente cuando me obligaban a ello y así poder volver a la fiesta cuanto antes. ¡No me quería perder nada! La mayoría de las veces me quedaba dormida en los sofás acondicionados en la carpa y me despertada horas después acurrucada en mi cama. Entonces me levantaba rápidamente y me arreglaba para volver con los demás.

No me perdía gran cosa de las actividades organizadas por tía Alice, las cuales se habían ido ampliando año tras año por las aportaciones y sugerencias de los demás participantes de la macro-fiesta. Cada uno tenía su tradición preferida de la que no quería prescindir en estos días y ella lo respetaba. Era otra cosa más que la hacía especial, haciéndose querer por todos.

Teníamos desde competiciones deportivas individuales y por equipos, juegos de mesa variados y hasta sesiones de cine navideño en pantalla gigante. Hasta una vez hasta instalaron un karaoke alquilado, algo nada navideño desde mi punto de vista, pero era lo que algunos querían y lo tuvieron. Pero la improvisada competición de berridos que tuvo lugar en una ocasión acabó llamando la indeseada atención de unos excursionistas y se tuvo que prohibir categóricamente.

El asunto se lió de tal manera que al final tuvo que intervenir el abuelo Charlie, como Jefe de Policía de la población, para acallar el revuelo. Nos fue de muy poco que no vinieran a investigar, estropeándonos la fiesta. Desde entonces se vigilaba para que el volumen de ruido total generado por la reunión familiar no fuera excesivo. Se había controlado con mucho cuidado para evitar otros incidentes parecidos.

Los mayores conseguían guardar el orden a base de sugerencias amables y amenazas veladas, pero se mantenía a duras penas. Siendo un momento de celebración y reunión familiar, tampoco era la intención de nadie estar enfadándose continuamente. Además, cualquiera que estropeara el show se debía enfrentar luego a las iras de tía Alice… y lo que es peor, a su venganza.

Mi momento preferido era cuando todo estaba ya preparado y empezaba a llegar la gente. Todos venían con sus regalos, que se amontonaban a un lado del salón de los abuelos hasta casi no dejar sitio para pasar. Al principio la mayoría de los regalos eran para mí, pero con el tiempo los demás también desarrollaron lazos entre ellos y los regalos eran una demostración de afecto. En otros casos eran de "afecto".

_ ¡Oh, mira qué majo que es el pequeñajo! - dijo tío Emmett unas navidades atrás -. Ha dejado un regalo para mí.

_ Qué raro… - oí que la abuela le decía a mamá, mientras ambas seguían colocando adornos navideños -. No he visto a Seth por aquí desde hace un par de días.

_ No seas envidiosa, mamá - le respondía él -. ¡Es para mí! Lo pone aquí bien clarito: "Del pequeñajo para el grandullón".

Sin pararse un minuto más, el impaciente de mi tío se lanzó a abrir el regalo antes de tiempo. Las quejas de los demás no sirvieron para nada.

_ Pero… - dijo él de repente -. ¡¿Qué demonios es esto?

El paquete empezó a soltar un humo espeso que se expandió por toda la habitación a un ritmo alarmante. Y con el humo llego el olor más espantoso que había sentido jamás. Para desgracia de los presentes, todos con olfato ultradesarrollado, el contenido no olía precisamente a rosas frescas. Era tan fuerte y desagradable que hacía que me lagrimearan los ojos.

_ ¡Emmett, saca eso de casa inmediatamente! - le gritó Esme perdiendo los nervios.

Él atravesó el salón manteniendo el repulsivo paquete lo más lejos posible y salió hacia la parte trasera de la casa. De una rápida carrera se lanzó de cabeza al río con el regalo entre las manos. Mientras tanto todos salían corriendo en dirección opuesta, alejándose de esa cosa apestosa lo más rápidamente posible.

La pobre abuela Esme recorría la casa abriendo las ventanas para airear el ambiente, pero esa peste no ser iría en mucho tiempo del interior de la vivienda. Tocó cambiar toda la decoración y repintar las paredes para expulsar definitivamente todo rastro de la bomba fétida enviada como "regalo" navideño de parte de Seth.

Evidentemente él no había sido, como se pudo comprobar rápidamente. El pobre se sentía muy mal por la familia, a pesar del crudo interrogatorio al que había sido sometido por el grandullón. A pesar de todos los intentos de tío Emmett por averiguar quién había sido el responsable de la bromita, no sabíamos nada.

Al final tuvo que intervenir papá para que Emmett dejara en paz al pobre Seth, asegurándole que él no había sido. Pero a parte de eso mi padre nunca delató al culpable. Seguro que sabía algo, pues a veces lo veía riéndose durante el interrogatorio y después, pero nunca dijo nada. Miedo me daba la reacción que podría tener Emmett si llegara a enterarse.

Con todo lo bonachón que era y parecían, más valía no enfadarlo. No le había sentado nada bien ser objeto de "la bromita", como ya se la llamaba cariñosamente, y estaba decidido a vengarse. Pero para eso antes tendría que averiguar quién había sido y no estaba avanzando en ese aspecto lo más mínimo.

A veces se quedaba mirando a los chicos de la manada, preguntándose quién habría sido. Por su parte los chicos de la manada le devolvían miradas guasonas, pero no soltaban prenda y se guardaron mucho de hablar del tema cerca de mí. Nadie había asumido la responsabilidad y mi padre se había negado a decir quién había sido.

Cualquier intento de arrancarles la verdad "por las malas" había quedado en nada gracias a un aviso de papá al abuelo. Carlisle le había prohibido a tío Emmett actuar contra ellos sin tener pruebas, así que volvía a las mismas una y otra vez, incapaz de tomar venganza. Era una espinita que tenía clavada y que con el tiempo se convirtió en una anécdota familiar más.

_ Despierta dormilona - me dijo una voz suavemente al oído.

No quería levantarme. Un sueño muy agradable sobre mi última cita con Jake todavía flotaba en mi conciencia. Quería continuar soñando un poco más, llevar las cosas un poco más lejos, aunque sólo fuera en mi imaginación. Pero esa persistente voz no me dejaba estar, exigía que me levantara. Unas manos frías e insistentes apartaban la ropa de cama para sacarme definitivamente de mi sueño.

_ ¿No quieres ver lo que tu tía ha preparado para hoy? - insistió la voz, llena de picardía -. Pensé que no querías perderte la batalla con pistolas de agua.

Eso hizo que mi mente se despejara de golpe. ¡Era Navidad y yo aquí remoloneando en la cama! Me iba a perder lo mejor de las fiestas por estar disfrutando de una fantasía. Era mejor vivir todo lo que tía Alice hubiera pleneado. Me incorporé sobre la cama como un resorte, completamente despierta. La abuela Esme estaba junto a mi, apartando las sábanas y tendiéndome una muda de ropa.

_ ¡Corre o te perderás la elección de equipos! - añadió riéndose al ver mis prisas.

_ Gracias, abuelita - le dije lanzándole un beso a medio camino ya hacia la puerta.

Corrí escaleras abajo y salí por la puerta trasera. Ya estaban casi todos reunidos en la explanada, con las pistolas a un lado listas para empezar. Estaban escuchando atentamente a mi tía, que los sermoneaba sobre las nuevas reglas que había impuesto para este año. Después del casi desastre del año paso, esta vez habría reglas para la formación de equipos.

_ Este año los equipos serán mixtos - empezó a explicar tía Alice, mirándoles a todos.

_ ¡No! - se negaron firmemente un par de ellos.

_ ¡Sí! - respondió ella con voz firme -. Y tanto Sam como Carlisle están de acuerdo

_ ¿Por qué? - exigían saber unos cuantos, tanto lobos como vampiros.

_ ¡¿Por qué va a ser? - exclamó Sam, poniéndose al lado de mi tía -. Porque el año pasado ambos bandos llevaron la lucha demasiado lejos.

Sus gestos iban de la rabia o verdaderos pucheritos. Eran como niños y nunca cambiarían, pero era tan divertido estar a su alrededor que no podía tener amigos mejores. Me recibieron con exclamaciones de ánimo y bromas sobre mi pelo revuelto por el sueño. Había salido tan deprisa que no me había dado tiempo ni de peinarme. Aun así había llegado justo a tiempo para que me incluyeran en el juego.

_ Se supone que esta es una celebración familiar y debería unirnos, no separarnos y hacer que surjan peleas que duran el resto del año - explicó Carlisle, tan conciliador y calmado como siempre.

_ Pero… eso no fue así… - empezó a explicarse Emmett y luego se le unió Paul gimoteando sus propias excusas -. Nosotros tan solo queríamos…

_ ¡Chitón! - se enfureció Sam -. ¡Ni una palabra más o ambos estáis fuera!

_ Así que hemos decidido que este año los equipos se formarán al azar - dijo Alice firmemente, sin dar opción a hablar a nadie más -, así evitaremos discusiones de por qué no me has elegido y tonterías por estilo. ¡No me mires con esa cara, Emmett! - añadió mirando a su hermano fijamente -. Sabes que te enfadas y te enfurruñas como un crío si no te eligen en la primera ronda.

Ante eso estallaron las risas por todo el claro. Todos conocían bastante bien al grandullón después de todos estos años. Por muy grande que fuera mi tío, por dentro seguía con sus chiquillerías como el primer día. Tía Alice, ignorando su ceño fruncido, tomó una bolsa de tela que tenía a sus pies y añadió:

_ En esta bolsa hay bolitas azules y rojas - explicó ella, mostrándonos el contenido de la misma -. Hay una bola por cada uno de los que van a participar en el juego. Poneos en fila para sacar la vuestra y ver en qué equipo iréis.

_ ¡Sin empujones, chicos! ¡O os mando a casa más rápido que una bala de una patada en el culo! - exclamó Sam enfurecido, al ver a algunos lobos demasiado entusiastas.

Al final todos entraron en razón y una fila más o menos ordenada se fue formando delante de una vigilante Alice. Luego uno a uno fueron sacando su bola de la bolsa y alineándose a cada lado de ella según sus indicaciones.

Cuando llegó mi turno saqué una bola azul y me reuní con Jake y los demás a la izquierda de mi tía. Menos mal que me había tocado con él. Así al menos podríamos escaparnos juntos de la vigilancia paterna en algún momento. Aunque también habría sido divertido de tocarme en el otro equipo. Jake era un blanco tan grande, que no me habría resistido a ir tras él, sobretodo cuando le costaba tanto dispararme.

La fila fue avanzando y a más de uno se le escapó un gruñido cuando vimos a Emmett reunirse con Paul en el otro lado. Una mueca, una mirada circunspecta y, para sorpresa de muchos, un choque de brazos. Se giraron hacia nosotros con mirada amenazante y promesas de una persecución implacable. Esos dos juntos como aliados daban más miedo que como enemigos por separado.

El azar hacer raros compañeros de equipo y a nosotros nos habían tocado unos enemigos muy duros. Podía verlos repartiéndose a los miembros de mi equipo, mientras nosotros hacían lo mismo con ellos. Mi padre nos observaba desde el otro lado con una mirada evaluadora. Sin duda tenía una idea clara de a por quién iba a ir en cuanto comenzara el juego. Jake era su objetivo, pero yo le cubriría las espaldas.

Se oyó un pitido de silbato y salté sobresaltada por el sonido.

_ ¡Ya! - me gritó Alice al ver que no me movía.

_ ¡Muevete! - me insistió Jake, estirando de mí hacia la mesa.

Era la señal para empezar, y todos salieron disparados hacia las mesas donde estaban preparadas las pistolas de agua. Cada equipo tenía la suya en un extremo del claro, para que no empezaran las hostilidades directamente. Había que darle alguna oportunidad a la gente para esconderse primero.

La abuela Esme soltó el silbato y salió disparada a la zona segura. Ella no participaba, pero era el árbitro en caso de que alguien se pusiera difícil. También se ocupaba de que los no jugadores pudieran seguir el juego. A veces hasta le tocaba sacar del paso de una rociada a algún desafortunado espectador mal situado.

Todos los lobos y el resto de vampiros participaba en un equipo y otro. Esta vez se había conseguido un reparto más equitativo entre los equipos y la cosa se ponía interesante. Además, este año habían ampliado el terreno de juego un par de millas a la redonda de la casa. La mayoría nos quedábamos cerca de la casa, pero otros preferían correr y correr entre los árboles, unos detrás de otros.

El abuelo Charlie participó el primer año, pero después de la experiencia prefirió mantenerse alejado de la supervelocidad del resto de competidores. Acabo calado hasta los huesos en los primeros minutos. Tenía buena puntería, pero no tenía nada que hacer frente a los demás. Al menos no pilló un resfriado después de la experiencia. Ahora se quedaba junto a Sue, relajándose en la zona de descanso.

Yo corría junto a Jake, internándonos entre los árboles que había detrás de nuestra mesa. Podía sentir la mirada de mi padre fija en mi espalda y sabía que sólo contábamos con unos segundos antes de que saliera detrás nuestro. Es difícil prepararle una emboscada a alguien que puede leer tu mente, pero llevábamos semanas planeándolo y contábamos con las técnicas de bloqueo de tía Alice.

Nos adentramos en el bosque y rápidamente llegamos al lugar que habíamos escogido. Me agaché tras unas rocas, mientras Jake buscaba su escondite. El plan era hacerle pensar que Jake estaba conmigo, cuando realmente estaría escondido un poco más allá para pillarlo por la espalda. Si lo hacíamos bien lo mojaríamos completamente y el juego acabaría para él y nosotros habríamos ganado.

Me puse cómoda y empecé a pensar en Jake, concentrándome en sentir sus manos fantasmas sobre mi piel como si fueran reales. Tenía que ser tan real que convenciera a mi padre de que él estaba a mi lado, acariciándome sensualmente. Abrí mi mente, bajando las defensas made in Alice. Espera que pensara que era fruto de la pasión y no una trampa. Tenía que ser muy convincente si quería engañarle.

Me imaginé las manos de Jake desabrochando mi camisa y sacándomela rápidamente. Mis manos tampoco estaban ociosas, ya que le sacaba su camiseta de un tirón. Esos gloriosos músculos perfectos estaban a mi disposición para ver y admirar y… tocar. Imaginé mis manos recorriendo su lustrosa piel, acariciando sus pectorales, llenándome con su vista y su tacto sedoso.

Luego imaginé sus fuertes manos recorriendo mi brazo, subiendo lentamente hasta llegar al tirante de mi camiseta. Contuve el aliento mientras veía al tirante descender lentamente, llevándose a su paso el resto de la escasa tela de la camiseta. Con un suspiro sentí como el cuello de la camiseta rozaba mi pezón al caer, haciendo que se irguiera buscando atención. La intensa mirada de Jake me encendía.

Deseaba sus labios sobre la punta erguida. Deseaba el calor de su boca arropando la tierna punta, su lengua torturándome dulcemente hasta hacerme pedir clemencia. Sólo que yo no deseaba que parara… quería más, mucho más.

_ ¡Nessie! - me gritó mi padre de repente, apareciendo frente a mí.

_ ¡Ahora! - avisé a Jake.

Rápidamente levanté mi pistola y disparé a mi padre, antes de que pudiera recuperarse de la impresión. Jake por su parte le atacó desde atrás, mojándole toda la espalda. Acabó empapado en cuestión de segundos. La cara de mi padre no tenía precio. Estaba entre la incredulidad y la ira. Jake se reunió a mi lado y me dio un tímido beso en la mejilla, antes de girarse a mirar a mi padre.

_ Picaste - le dije suavemente con una sonrisa inocente.

Y me eché a reir. No pude evitarlo. Todo había valido la pena sólo por verle la cara que se le había quedado. Un montón de emociones pasaban por su cara, pero finalmente ganó la alegría. Sus risas se unieron a las nuestras, creando un maravilloso coro que hacía mucho tiempo que no oía.

Dimos media vuelta y volvimos hacia la casa aún entre risas.

_ Me engañaste - reconoció finalmente -. ¿Habéis… ? - añadió sin poder continuar.

_ ¡Papá! - salté toda avergonzada -. No, no hemos hecho nada. Y no es por falta de ganas por mi parte, la verdad - añadí echándole una mirada matadora a Jake -. Pero una chica puede soñar, ¿no?

_ Ness.. - me advirtió Jake.

_ Lo sé, lo sé - dije resignada, suspirando fuertemente -. Esperaré.

_ Así me gusta - respondió mi padre, con una sonrisa en la cara.

_ Pero no para siempre - le advertí con seriedad, parándome en el sitio y haciendo que ellos también se detuvieran.

_ Soy consciente de ello - dijo abrazándome -, pero por el momento aún eres mi niñita - añadió dándome un beso en la cabeza.

_ Siempre seré tu niñita - le respondí emocionada, devolviéndole con fuerza el abrazo -, pero tienes que dejarse crecer, papá.

_ Es tan duro, Ness - me dijo, acariciando mi pelo con su aliento -. Hemos tenido tan poco tiempo para disfrutar tu infancia, que se me hace muy difícil dejarte ir - añadió con un suspiro -. Pero lo haré, te lo prometo. Cuando llegue el momento, te dejaré seguir adelante.

_ Gracias, papá - le dije emocionada -. Te quiero mucho. Lo sabes, ¿verdad?

_ Y yo a ti, hija - me respondió también emocionado -. Y yo a ti…

Y tras eso nos encaminamos de nuevo de vuelta a la casa, aún abrazando mi padre. Jake no se apartaba de mi lado. En ningún momento había soltado mi mano, dándome su apoyo incondicional. Pero esta era una conversación largamente esperada con mi padre y había sabido mantenerse al margen.

Nunca podría agradecerle suficiente el quererme así, sabiendo lo que necesitaba en cada momento. Sólo había una manera, devolviéndole amor con amor, hasta el final de los tiempos.


N/A: Espero que os haya gustado este capítulo... Animaos a dejadme vuestra opinión en un review... Recordad que los coments son el único pago de los escritores aficionados como yo

Muchas gracias a Aleeh'C, alejandra cullen, alexblackcullen, Alice V Greene Masen Cullen, ana, Ana Laura, anabel94, andysuperchula, AssiiaWolfe, auraazul1123, bellalicerose, BlackCullen, Cami Malfoy Cullen, CandyAndSweetGirl, Cris Cullen Black, Cullen-21-gladys, cynthia mazari, DhampireCry, Diana M, emilc, eviana, fjrod, flexer, el angel de la muerte, gabuxis-15, gaby black, ginna stephanie, gragon12, Josenso di Farias, kahhlo, Karina Masen, krismery, KutisHN, Laune Marie Cullen, LauraECS, lexa0619, Lily Snape Cullen Malfoy, LilyHerms, malu, mapy cullen, maria, MariaMasen, Martu Cullen, Mazy Vampire, melilu, melina, Micky67, Mikaela, Miru Invernizzi, Mon de Cullen, Mony Black, Morenita Black Clearwater, nath89, Nessa610, NessylitleCullen, noni7, ody, paosierra, Pati Love Everybody, patriciapaty, PattyQ, Pati Love Everybody, patriciapaty, PattyQ, polkoji, reneesme cullen swan, Rmarasca, Robmau, Rosse, samirasama cullen, sere 33, sparcklecullen, sue, SULY, Tandr3a29, Vampire301 y v cullen por los coments que me vais dejando a lo largo de esta historia… y por supuesto doy mi bienvenida a los nuevos lectores…

Nos vemos pronto (espero) con el Capítulo 16: "Nahuel" Muchos besos a todos