Ángeles Rebeldes
Capítulo 4: "Tu pasado, mi presente y nuestro futuro"
"El amor concede a otros el poder de destruirte"
(Fragmento "Luna Nueva" de Sthephenie Meyer)
Era temprano por la mañana, el sol se encontraba ya en su sitio y una suave brisa matutina refrescaba el ambiente. Pese a lo temprano que era, nadie se encontraba en las piezas u/o dormitorios. Un sólo joven corría por las instalaciones hacia las canchas de tenis a toda velocidad, su aspecto despilfarrado daba a entender que se había quedado dormido puesto que llevaba el cabello sin peinar, corría con una tostada en la boca, no se había alcanzado a poner el blazer por lo cual lo llevaba en las manos, las zapatillas estaban desabrochadas y la indudable prueba de su ensueño, la camiseta la llevaba al revés. Más el joven no le prestó atención a esos pequeños detalles, que era como él prefería llamarlos, simplemente corría para llegar a su destino antes de que él capitán descubriese su ausencia. Estaba llegando pues comenzaba a oír los gritos de su escuela, dobló por una esquina cuando los vio allí y se aproximó con alivió a donde estaba su amigo Momoshiro, intentando tragarse lo que quedaba de su tostada.
Por fin llegas Ryoma –dijo el chico de ojos violeta.
Me quedé dormido –fue lo único que dijo el de cabellos negros y ojos amarillos.
Se nota. Por cierto, llevas la camiseta al revés. –comentó su amigo con diversión indicándole el lugar donde se veían las costuras. Ryoma sólo gruño y se saco la camiseta para volver a ponérsela luego del lado correcto y dejar de ser objeto de atención de muchas de las chicas más próximas que reían y cuchicheaban con descaro.
Y ¿Cómo van? –preguntó el joven intentando cambiar el tema, al ver como Momoshiro no podía parar de reírse y de molestarlo.
Bueno, hasta ahora no te has perdido de mucho. Van en los singles 3. Fuji contra un chico llamado Ichiro Mashiba. –informó. Ryoma ahora se fijó en el marcador, notando que por lo visto aquel equipo no era gran amenaza puesto que Syusuke iba ganado 4 juegos a 1.
Y ¿Cuál va a ser el orden de los partidos? –
Singles 3, Syusuke; Dobles 2, La víbora e Inui; Singles 2, Tezuka; Dobles 1, Eiji y Syuichiroh y Singles 1, Tú –
Se parece mucho al orden del último partido de los nacionales. –comentó el más joven.
Si, pero es una buena formación, aun que lamento no poder jugar –se resintió el más alto con un poco de tristeza en su mirada que cambió inmediatamente a una gran sonrisa comenzando a animar con entusiasmo a su compañero de equipo que acababa de ganar el quinto punto del partido. Luego de esto Ryoma simplemente se dedicó a observar en silencio, seguía teniendo muchos pensamientos en su cabeza obstruyendo gran parte de sus ideas y dejando un mínimo espacio en el tenis, lo cual era completamente inquietante tratándose de él, el príncipe del tenis. De pronto, sumido en su propio mundo fue cuando se sorprendió al ver que el partido de Syusuke había acabado, y comenzaban ya los dobles 2.
Los partidos femeniles transcurrían con mucha más rapidez que los masculinos. Ya casi todos los partidos estaban concluyendo. Las chicas del instituto Kasuhitsu en conjunto con sus rivales iban en dobles 1, pese a que el primero hubiese ya ganado su pase a la siguiente ronda, por reglas del torneo, todos los partidos debían de llevarse a cabo, y el equipo Kasuhitsu, no se iba a confiar e iba a mostrar de todas formas su potencial a quién quisiese presenciarlo. En aquel minuto el partido acabo con un avasallador resultado 6-0.
Vaya, la verdad me esperaba algo más de este torneo. –comentó con algo de tristeza Naomi, tomando agua de su botella.
Nya, estoy de acuerdo contigo Nao, esto es demasiado fácil. –concedió su compañera Natsumi, ambas sin una muestra de cansancio.
Las entiendo perfectamente, pero recuerden que estas son solo las clasificatorias, más adelante vendrán los mejores oponentes. –animó su capitana con entusiasmo y energía, felicitando a sus chicas.
Mía –llamó luego Kumiko, pues era el momento de los singles 1, en ese instante ingresó la chica a las canchas, su rostro no denotaba la más mínima emoción, más tampoco estaba aburrido como el de siempre, más bien parecía ausente, como si su mente estuviese en otro lado, lo cual preocupó a su amiga.
¿Qué pasa? –preguntó Naomi al ver a su capitana y amiga con el rostro preocupado.
No haz notado lo rara que a estado Miru estos últimos días –comentó la de cabellos negros.
La verdad no e notado mucho a Miru estos días, y sí, es raro que no le haya notado –agregó al final estas palabras luego de haber meditado bien al respecto.
Mmm, me pregunto si... –comenzó a divagar en voz alta y Naomi supo que no tenía nada más que hacer o decir, pues su amiga ya se habían ensimismado en sus pensamientos, por lo cual decidió prestar atención al partido, el cual se desarrollaba sin ninguna dificultad a favor de su compañera y la verdad estaba bastante aburrida a causa de la carecía de emoción y pasión que existía en el juego de su amiga, lo que realmente le intrigó, mas se distrajo ante el susurro de una voz en su oído.
Hola preciosa –la pelirroja se sobresaltó por aquel susurro proveniente de una voz masculina que extrañamente se le hacia familiar. Al darse la vuelta se encontró con un chico pelirrojo de ojos azules y aspecto infantil.
¿Qué es esa cara, nya? Sonríe, te ves más bonita cuando estás feliz –comentó el chico con un semblante alegre, Naomi le miró incrédula.
Y quién te dice que no estoy feliz –
No sé, te ves preocupada –le dijo el chico posando su dedo en el entrecejo de la pelirroja.
Y no será que me molesta verte –dijo ella quitando la mano del chico de su cara.
Nya, pero que feo Nao-chan. Yo que tenía tantas ganas de hablarte desde que te vi en el supermercado –agregó aún sonriente.
Que pena, pero bueno, creo que podrás vivir con ello, ahora con permiso, me voy –Naomi comenzó a caminar al contrario de la dirección de las canchas de tenis, necesitaba despejarse y dejar de recordar tantas cosas desagradables.
Espera Nao, ¡¡¡Naomi!!! –gritó el chico tras de ella, lo cual la sorprendió y molestó al mismo tiempo. Lo que le faltaba, que además se pusiera a seguirla y lo peor aún, gritando su nombre a todas voces. Por lo cual todo el mundo se había dado vuelta a mirarles.
¿Qué quieres chico? –
Vamos, que sucede, nya. Te invito a una soda y conversemos un poco. –pidió él ahora con una expresión más madura en su mirada, esto último siendo lo que convenció a la chica para aceptar.
Era la hora del almuerzo y todos los chicos se encontraban en el casino charlando, comiendo y riendo. Kumiko pinchaba su ensalada sin mucho apetito, no había visto a ninguna de sus amigas para almorzar y por lo tanto había tenido que comenzar sola, lo cual le desagrado en grandes cantidades. Estaba aburrida.
¿Dónde diablos están estas niñas? –se dijo a si misma con cierto enojo. Incrustando violentamente el tenedor en un trozo de tomate.
Tranquila, que el tomate no tiene la culpa –dijo una voz a su lado.
Sy-Syusuke –
Hola Kumiko, ¿Cómo estas? –saludó el con una gran sonrisa en su rostro.
B-bien y ¿t-t-tú? –respondió ella algo avergonzada por su estúpido tartamudeo.
Bien. Y ¿Por qué tan sola? –
Ojalá lo supiera. No sé donde están el resto de las chicas. Lo más probable es que estén por ahí coqueteando con chicos –consideró Kumiko, a lo que el chico rió.
¿De que te ríes? –exigió saber ella.
Bueno, es que si ellas te vieran aquí conmigo, entonces creo que pensarían lo mismo, ¿no crees? –él la miró a los ojos directamente aturdiendo a la pobre chica que estaba tan sonrojada que comenzaba a ser preocupante.
B-bueno, n-no lo había tomado desde ese punto de vista. En ese caso esta bien. Supongo –agregó aún aturdida y avergonzada, mirando su plato de comida.
Oye, y a todo esto ¿desde cuando eres capitana? –preguntó él creando la conversación.
Desde el año pasado, aún que ya tenía previsto serlo desde que entré en la preparatoria. –dijo ella orgullosamente.
Que interesante. Y dime… ¿como son las chicas de tu equipo? –
Bueno, están Naomi y Natsumi, que son nuestros mejores dobles. Luego serían Dey y Yuki también en dobles, aun que a veces cambia. En singles generalmente somos Sakuno, Miru y yo. –explicó ella.
Aun que ahora que lo pienso, tu deberías conocer a Dey, los dos son Fuji ¿no? –
Si bueno, somos primos más no nos hemos visto desde que teníamos 10 años. –dijo él.
Ah –
Si bueno. Esto… supe que Mirumy le ganó a Ann Tachibana y a Narumi Ijuuin el año pasado, por lo visto está considerada una de las mejores tenistas femeniles de Japón siendo una de las favoritas para las olimpiadas y Wimbledon –comentó él con un renovado interés que Kumiko no notó.
No dudo que Mirumy no sea excelente, pero acá en Japón hay gran cantidad de tenistas femeniles con capacidad semejante, la diferencia es que ella es más conocida por haber ganado algunos torneos en USA y Europa. –explicó un poco dolida, lo que Syusuke notó.
Oh, por supuesto que sé que tu eres una excelente tenista también y que ganaste un torneo en USA, es solo que por Ryoma e oído hablar más de Mirumy –justificó él, lo cual sació a Kumiko, más sin saber que Syusuke no era realmente sincero. Sin embargo Syusuke se dio cuenta que si quería sacarle información a Kumiko sin que esta sospechara, debía ser más cauteloso.
Gracias –dijo ella con una interna felicidad renovada al saber que el chico le conocía y reconocía su talento.
Y ¿Cómo son ellas? Las de tu equipo me refiero –preguntó.
Bueno, Deydara es alegre y agradable, muy simpática y amistosa, como tú. Yukime es algo más distante y un poco sarcástica, más aun así muy divertida y enérgica. Natsumi es un caso especial, ultra divertida, hiperactiva y soñadora de ponys. Naomi, bueno ella es muy inteligente, simpática y confiable, la amiga de todos que nunca piensa mal de las personas y por último Mirumy, ella es algo más solitaria y bastante sarcástica, pero en sí es muy confiable aun que nunca puedes saber que es lo que esta pensando, ahora que lo pienso, el año pasado era más agradable, pero de pronto se volvió cada vez más callada. –
Mmm –Syusuke sintió que por el momento esa información le bastaba, más comenzaría a ser sospechoso, ahora tenía que estrechar lazos con la chica para afianzarla a él. Si, era un buen plan. No es que le gustase la de idea de utilizar a Kumiko, más no tenía otra opción.
Aún era temprano, Naomi se encontraba sentada en una banca con su mente perdida en los recuerdos, el sol iluminaba su dulce rostro contrariado por el dolor. De pronto una sombra se interpuso frente a ella.
Eiji –
Toma –le entregó una lata de soda, a lo que la chica le agradeció. Él se sentó a su lado.
¿Qué pasa? –preguntó Naomi al ver que el chico le observaba atentamente.
Nada, es sólo que me preguntaba que fue lo que ocurrió contigo. Un día estabas y al otro simplemente no. –comentó él, también sumiéndose en los recuerdos, posándose en su cabeza la imagen de una Naomi más joven, en un gran salón lleno de personas elegantes. Usaba un hermoso vestido de satín verde corto. Su cabello estaba tomado en un moño alto y su presencia era la más dulce y hermosa que hubiese visto nunca en su vida. Sonrió ante esta visión.
Es una larga historia. –
¿Puedo oírla? –pidió él. Naomi miró sus manos que sostenían aun la soda sin abrir.
La verdad es que no me gusta hablar de ello –dijo ella intentando borrar los recuerdos tortuosos que guardaba en su memoria.
Sólo trato de entenderte. Me gustaría comprender las razones por las cuales nunca más se supo de ti –
Por favor, no insistas –suplicó. Sus ojos poco a poco comenzaron a llenarse de lágrimas, no, de nuevo no. No quería pensar más en ello, no más en él. ¿Por que Eiji le hacia esto? Ella, que había abandonado esa vida, para olvidarse de aquellos recuerdos que tanto daño le hacían, y venía este chico a entrometerse en su pasado. No parecía justo.
Está bien, perdóname –se disculpó él al ver el cristalino brillo que habían adquirido aquellos ojos verdes que tanto amaba.
Gracias –sonrió.
Algún día estarás preparada y me contarás. Y yo voy a estar ahí esperando por aquel día. Me importas mucho Naomi, aun que tu apenas me conozcas y haré todo lo posible para que me quieras como yo te quiero a ti –dijo él con decisión y pasión en su mirada que hizo sorprender a Naomi. Sus miradas de pronto se fusionaron en una, más ella sintió miedo y quiso huir, Eiji tomó su mano y besó su mejilla.
Cuando sea el momento… –agregó antes de marcharse, dejando a una anonadada Naomi palpándose aquel lugar recién besado y viendo como el chico se iba poco a poco alejando de su vista.
Suspiró. Mirumy y Kumiko la escucharon atentas todo el tiempo, quedando ambas sorprendidas ante aquella hermosa historia.
¿Ustedes que piensan? –preguntó la pelirroja mirándolas confundida.
Bueno, que es un chico muy dulce y apasionado, y se nota que te quiere mucho –dijo Kumiko sonriendo. Naomi volvió a suspirar.
Yo también pienso que le gustas, pero tengo una duda –comentó Mía pensativa.
¿Cuál? –la pelirroja le miró intrigada.
¿Cómo le conociste? –preguntó con curiosidad, viendo a la chica arrodillada en el suelo, aferrada a sus rodillas.
Digo, el pareciera que te conoce bien, me gustaría oír tu punto de vista al respecto –agregó Mía.
La verdad esto me sorprendió mucho dado que justamente yo a Eiji nunca le conocí así tanto como para creer alguna vez que yo le llegase a gustar. Lo vi por primera vez en un baile de beneficencia para una fundación de niños con cáncer ya que mi padre es un gran empresario de la industria tecnológica, pero en ese entonces la verdad no me llamó mucho la atención. Luego lo vi en varios bailes y reuniones sociales más, y siempre mantuvimos una relación de simple cortesía, nunca más allá de ello. –explicó y en medio de sus recuerdos de pronto de la nada apareció aquella figura, que tan feliz le había hecho alguna vez y que luego la había herido hasta el punto de borrar lo que ella era. Dell, pensó y en ese instante lo sintió allí, con ella, como si el tiempo se hubiese detenido en ese recuerdo y este se volviese eterno.
Kumiko y Mirumy miraron a su amiga para luego observarse entre ellas con confusión.
Seamos amigos –
Sakuno recordaba esta frase sentada en el pasto del parque central de la institución, había sido pronunciada más o menos media hora atrás por Ryoma. Ante esto la verdad ella había quedado muy sorprendida, más le alegraba el hecho de poder tener conversaciones normales con Ryoma y no perder su amistad que por mucho tiempo fue tan valiosa para ella. El chico se encontraba a su lado, recostado en el pasto sobre su bolso de raquetas.
Desde que te fuiste haz mejorado mucho, Mirumy me ha contado –comentó Ryoma.
Si, es que la verdad solo me dediqué a jugar tenis. Difícilmente pasaba algo distinto por mi cabeza –sonrió ella.
Por supuesto, y ¿que hay de tu vida entonces? –preguntó él.
Pues nada. Jugué mucho tenis y mi vida en relación a otras cosas no fue muy emocionante la verdad. –explicó.
Ah. ¿Tanto fue lo que te hirió la muerte de tu abuela?, la verdad jamás imaginé que te causara tanto daño –comentó Ryoma mirándola directamente a los ojos, tratando de descifrar la verdad en la mirada de la castaña.
No sólo fue eso. Yo la quería mucho, pero tampoco es que me halla destruido tanto su muerte. –dijo, rememorando los recuerdos, sintiendo aquella ira en su interior que le carcomía las entrañas.
Entonces ¿Qué fue? –insistió él chico sutilmente notando como las barreras de Sakuno se habían debilitado poco a poco.
La desilusión tal vez. O quizás verme descubierta ante un mundo tan cruel, ambicioso y egoísta. –habló la muchacha sumida en su mente, creyendo tal vez que aquello solo lo estaba pensando, mas no imaginando que lo decía en voz alta.
¿Desilusión? ¿Por qué? ¿Qué ocurrió? –
No, yo… no quiero pensar en eso –su mirada se entristeció inmediatamente.
Sakuno, habla, dímelo –exigió él aferrándola de los hombros.
No, yo no... –de pronto un recuerdo la chocó, destruyendo su muralla y destrozando cruelmente su centro una vez más, ese centro que hasta en ese entonces ella consideraba su corazón. Palpó instintivamente su mejilla, y la sintió arder bajo su palma. Sintió temor.
Sakuno. Perdón, yo sólo me preocupo por ti, no quería que te pusieras así, Sakuno, reacciona. –la chica temblaba bajo los brazos del joven, perdida en el pasado, aún con su mano en la mejilla, era como revivirlo todo de nuevo, y de un momento a otro despertó y vio al chico allí.
Yo no quiero contarte lo que sucedió, no quiero, no debo –lloró la muchacha en brazos del joven. Las lágrimas empaparon su rostro, mientras sus brazos se enlazaban fuertemente al cuello de Ryoma, quién se quedó aturdido y asustado, más abrazó fuertemente a la chica, sabiendo que eso era lo que necesitaba. Y de pronto tuvo esa necesidad de protegerla, de quererla y cuidarla para siempre, de ser sincero y no ocultar más la verdad que latía con tanta intensidad en sí mismo.
Sakuno –
Inspirar el aire, apartada de la gente, en el tope del mundo, sintiendo como el viento sacude su cuerpo, lo enloquece y lo hace sentir lleno de vida, aquella que cree ya no poseer. No se vería nada de bien que alguien la viese en ese momento, estando en una azotea, por fuera de la baranda de seguridad, afirmándose de un mínimo espacio en el cual sólo caben sus talones. Piensa ella tal vez, que debería soltarse, dejarse caer, sentir el éxtasis de volar antes de impactar contra el suelo e inminentemente morir. Sería una buena muerte, una muerte hermosa, sutil, agradable, digna de recordar. Sonríe. La idea de morir, y además en aquel lugar, con aquellas sensaciones es más tentadora de lo que debería estando justamente en el momento correcto y en el lugar indicado. Piensa de pronto, que debe haber un algo que le impida realizar tal atentado, que le haga luchar por sobrevivir, hallar un simple detalle que contradiga lo que esta apunto de hacer. Pero no hay nada, y sin no hay nada…
Que se le puede hacer –suelta sus manos que son lo único que hace la división entre la vida y la muerte, la agonía y la felicidad. Está feliz, su cuerpo comienza a balancearse hacia adelante, cierra sus ojos, y cuando cree que todo a de acabar, algo la aferra de la cintura violentamente, haciéndola perder el aire por algunos segundos. Se pregunta por que no cae, y cae en la cuenta de que son brazos los que la sujetan.
¡¿Estás loca?! ¡Por Dios Mía, en que estás pensando! –le gritó aquella persona sujetándola fuertemente, sin poder hacer mucho estando el cuerpo de la chica como un peso muerto. Y para Mirumy fue como despertar de su ensueño, aquella voz… con sólo oír la primera palabra supo que esa voz era aquel "algo" que necesitaba para desear vivir, para luchar, para sobrevivir. Y al ver en donde se encontraba, y como, supo que no deseaba esto, y se agarró fuertemente del brazo del chico, quién al notar que su suicida en potencia había recobrado la razón, la pudo levantar y poner a salvo, y al bajar de la baranda con el peso de ambos, cayeron al suelo torpemente.
¿Estás bien? –preguntó preocupada ella al chico que se encontraba debajo suyo, sobándose la cabeza.
Eso debería preguntarte yo a ti. ¡¿Estás bien de la cabeza?! ¡Por Dios que tirarse de una azotea no es algo muy inteligente que digamos! –le gritó enfurecido, mirándola con ira pero al mismo tiempo, con preocupación y temor. Mirumy nunca se había sentido así de estúpida e idiota, tampoco sabía si alguna vez lo había sido así antes, es sólo que nunca le habían gritado de aquella forma, y se sintió aturdida y anonadada, y que hay que decir de avergonzada. Sus mejillas le ardían con tal intensidad que sentía que iba a estallar.
Perdón Kunimitsu –fue lo único que Mirumy pudo decir, quedándose arrodilla en el suelo con los puños apretados sobre sus rodillas, ante esto la mirada de Tezuka se ablandó y la abrazó fuertemente contra su regazo.
¿Es que no te das cuenta de la tremenda locura que acabas de hacer? No puedo, ni quiero pensar en el resultado de esto si es que yo no te hubiese encontrado a tiempo. ¿En que estabas pensando? No, sabes que, no quiero oírlo, me podría aterrar con tu respuesta –mantenía su mejilla apoyada en el tope de la cabeza de la chica, quién sentía sus ojos arder de vergüenza y dolor. Le abrazó con fuerza, hundiendo su cabeza en el pecho de él, para poder contener las lágrimas en su sitio.
Perdón, perdón y gracias –susurró sabiendo que no le había agradecido a Tezuka por haberla salvado de aquella actitud tan imprudente. Él levantó el rostro de Mía, notando lo sonrojado que estaba y sus ojos cristalinos, posó su mano en la mejilla de la chica y la acarició con el pulgar mirándola firmemente, para de pronto, apoyar su frente en la de ella y suspirar.
Eres tan linda –dijo, posando su otra mano en la de ella, haciendo que la piel de la chica temblara y esta le mirase sorprendida y sonrojada. Más sonrojada de lo que ya estaba si que eso era posible, pero sonrió.
Tan linda y tan tonta –él chico volvió a suspirar, y nuevamente la vergüenza atormentó a Mirumy.
No te voy a preguntar los por qué, ya que tengo el presentimiento de que no me los vas a confesar, o por lo menos no ahora. Sólo, sólo te pido que me prometas que no lo volverás a siquiera pensar otra vez. Por favor. –suplicó él entregando su alma en aquella frase sin que ella lo supiese. Claro que la chica aceptó prometerle tal cosa, pues mientras tuviera su "algo" que la hiciera luchar, podría hacerlo, aun que jamás imaginó cuanto la haría luchar.
Gracias –susurró Kunimitsu, y ambos se quedaron así un buen tiempo sin necesidad de hablar, ni de decir nada. Pues fue como si el tiempo no existiera, y la eternidad se presentara ante ellos enmarcado aquel momento.
Sakuno –
Sakuno, escucha por favor –pidió Ryoma nuevamente al ver que la chica no reaccionaba.
Si, perdón, dime –ella se re incorporó y secó sus lágrimas, poniendo atención a las palabras de su acompañante.
Yo, yo quiero que dejes de pensar en el pasado, y me mires a mi, a quién soy hoy –partió él.
Y ¿quién eres? –preguntó Sakuno sin entender mucho.
Soy quién te ama, y no deja de pensar en ti en todo el día, y que se preocupa por ti y quiere saber cada mínimo detalle de tu vida. Soy… -continuó el más la chica le interrumpió.
Basta Ryoma, ¿de que estas hablando? –la incredulidad se apoderó de ella.
Del presente, de mi y de ti, tu me amabas, lo sé, y también sé que aún sientes lo mismo. Y yo desde qu… -nuevamente Sakuno no le dejó terminar.
Ya no te amo, hace mucho que eso se acabó –dio media vuelta, dándole la espalda y caminó enojada alejándose de él y deseando con todo su corazón que la dejase de fastidiar. Más Ryoma no se rindió, si es que ella realmente no sintiese nada por él, entonces ¿Por qué huía? La siguió y con un rápido movimiento la cogió del brazo haciéndola darse la vuelta.
Suéltame –exigió la muchacha mirándola con frialdad, mostrando nuevamente aquella barrera que protegía sus verdaderos sentimientos.
Mírame –pidió él, ella trató de evadirlo más Ryoma la obligó a mirarlo.
Mírame a los ojos. Yo sé que tú ves en mis ojos la verdad. Tu eres un pasado confuso, y herido y lastimado, pero cada vez que me vez yo sé que en mi está el presente, la esperanza de que esto funcione y tu lo rehúyes, tu escapas del presente, por que aún te asusta el pasado. Pero no te das cuenta de todo el daño que te causas, por qué si no ves el presente, ¿Qué pasa con el futuro? Podríamos tenerlo, ambos ser el futuro, pero tú no quieres. Y quiero que sepas que seguiré luchando por ti, por mí, por nosotros, pero temo que él día en que realmente te des cuenta de la verdad, yo ya no esté aquí para ti, por que ya no seré tu presente. Sólo quiero que sepas que hoy, ahora, en este momento, ni ayer, ni mañana, hoy, yo te amo y desde ahora soy tuyo. Sólo quería que supieras esto. –finalizó sorprendido de sí mismo al ver como había expresado las emociones de su corazón con tanta claridad como jamás lo imaginó posible, y se sintió feliz y satisfecho, sabiendo que había hecho lo que tenía que hacer. Miró a Sakuno por última vez antes de levantarse e irse de allí. Para la chica él se fue tan rápido como para decir algo que le sorprendió encontrarse sola de pronto, más pensó tal vez que ella se había quedado en shock por tanto tiempo que no logró percatarse de la ida de Ryoma. Se sentía tan consciente de su cuerpo, como hacia años no se sentía, su corazón palpitaba con tal violencia y dolor, que temió que este fuera a estallar, apretó su puño en su pecho queriendo acabar con la desesperación que inundó su ser. Y se quedó allí. Aturdida entre los recuerdos, entre el presente, entre las palabras de Ryoma y los fuertes y rápidos latidos de su corazón.
Continuará…
Capítulo 5: "La primera verdad"
¿Cómo supiste donde estaba? –preguntó ella con curiosidad a su acompañante.
Necesito saber que hacer, por que algo esta mal y no sé como remediarlo –pidió Sakuno con extrema sinceridad.
Se puede saber ¿Qué diablos haces con él? –la sujetó con violencia, en su mirada se veía la ira y la rabia, ella sintió verdadero temor.
Yo… Yo estuve comprometida una vez –partió la muchacha entristecida por los recuerdos, mientras sus amigas la observaban incrédulas.
¿Cómo sé que le amo? ¿Cómo es que se debe amar correctamente? –Kumiko miró a su amiga entre divertida y conmovida, sentándose pronto a su lado como si fuera su mamá.
Contestación de Reviews:
Perdón por no contestar reviews hoy, es que es un poco tarde y mañana me tengo que levantar temprano ya que me voy de viaje. Por eso les quise dejar el capítulo y en el siguiente contestaré todos los reviews pendientes. A todas las lectoras que estén muy bien, y muchas gracias por su apoyo y sus halagos, siempre. Se les valora mucho, mucho. Muchas gracias de nuevo.
Bueno, eso sería hasta ahora. Besos. Cuidense. Pórtense mal, y nos estamos leyendo. No se les olvide dejarle R/R a esta escritora frustrada... Se aceptan críticas constructivas, consejos, ideas, participaciones, felicitaciones. Lo que se les ocurra.
