antes q nada hola a tods
ufff al fin lo pude poner, mas mala suerte no pude tener, cdo lo estaba revisando se me reseteo la compu y cdo estaba por subir este capi esta tarde se me corto la luz, pero por suerte lo pude poner ahora, asi q espero q les guste y q haya salido bien
Gracias a Nachita, Atella, Diony Black Potter y a DaniiBlack (me contaste q leiste el primer capitulo asi q tb van para vos) por sus rr
No tengo más para decir asi q las dejo con el capi q salio larguito, me agarro de tal forma la inspiración q para el proximo capi, x el momento, estoy algo nula... jeje ahora si las dejo
Como todos los sábados Lilly se despertó temprano para ir a desayunar, al igual que las dos rubias. Miró a Megan que dormía profundamente y pasó por su mente la idea de despertarla, pero un ruido a su espalda la hizo olvidar del asunto.
- Espérenme, también bajo- dijo Jessica levantándose y dirigiéndose al baño bajo la extraña mirada de las tres chicas, ya que ella y Megan solían ir a desayunar un poco más tarde.
- Claro- dijo la pelirroja y se sentó en su cama.
El comedor estaba lleno de estudiantes, sobre todo de los cursos más bajos, pero se notaba mucho la diferencia; cuando Jessica iba, cerca de las once de la mañana había menos gente. Se sentaron y empezaron a comer en silencio, en un principio.
- ¿Qué se te dio para levantarte temprano hoy?- preguntó Rocío con un tono burlón. Jessica simplemente se encogió de hombros- Algo te preocupa ¿cierto?- la miró sorprendida, su amiga no se equivocaba.
Estaba por preguntar algo más cuando varias lechuzas entraron, algo que Jessica nunca había presenciado por bajar tarde a desayunar. A Lilly le dejaron un ejemplar de El Profeta y a ella un sobre. Se quedó petrificada observándolo con desconfianza, miró a todos lados confundida.
- ¿No lo vas a abrir?- preguntó Lilly a su lado, la miró y nuevamente vio el sobre. Suspiró y finalmente lo agarró.
- ¿De quién es?- preguntó Rocío impaciente- ¿Algún admirador secreto...?- Jessica no pudo evitar reír ante ese comentario pero al ver el sobre en sus manos volvió a su seriedad.
Lo vio con detenimiento de ambos lados, era blanco y su nombre no estaba escrito en ningún lado. Sus amigas estaban expectantes esperando que ella lo abriera pero no quería hacerlo, era suficiente con la carta que había recibido esa noche, y algo le decía que esa misma persona había mandado la que tenía en las manos. Por puro instinto sacó la carta y la rompió, sus amigas la miraron desconcertadas pero eso no le importó. No quería leer lo que estuviera escrito ahí dentro, a pesar de no estar segura de saber quién la había mandado. Apartó los pedazos de papel roto y prosiguió con su desayuno como si nada hubiese pasado.
- ¿Por qué lo hiciste?- dijo Rocío apenada, agarró los papeles y trató de armar lo que antes era la carta, su amiga se encogió de hombros- ¿Sabés quién te la mando?
- Eso creo- dijo agarrando una tostada.
- ¿Quién?- preguntó Lilly con curiosidad.
- No interesa...- observó con inquietud a Rocío intentado armar el rompecabezas en el que se había convertido su carta- Ro... no hagas eso, no quiero saber que dice...
- Pero no estás segura de quién la mandó, tal vez es algo importante...- respondió sin dirigirle la mirada- Ya casi...- dijo para sí misma- ...sí, ya está... y esta acá... y...- lanzó un hechizo para que los pedazos se unieran- ...listo.
- Dámela Ro- la miró con seriedad y tendió su mano. Su amiga lo hizo y apenas la tuvo en sus manos se dio cuenta que la carta no era de quién creía- Es de mi tío...- dijo sorprendida y la leyó rápidamente.
- Te lo dije.
- ¿De quién creías que era?- preguntó la pelirroja pero antes que pudiera responder Megan se unió a ellas.
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Pasó el almuerzo y no volvió a tocarse más el tema de lo sucedido en la mañana, a pesar de los intentos por descubrir que ocurría por parte de Rocío no lograron sacar nada de su amiga. Estaban caminando fuera del castillo cuando vieron cerca del lago una multitud de chicos en ronda riéndose. Lilly y Jessica se hicieron lugar para saber que estaba ocurriendo y vieron a James Potter que estaba haciendo levitar cabeza abajo a Snape mostrando su ropa interior mientras, junto a los otros tres merodeadores, se burlaban de él. Jessica no pudo evitar reír, no olvidaba las cosas que le decía en pociones, pero rápidamente su risa fue acallada por Lilly.
- Dejalo en paz Potter- dijo en tono autoritario. James le dedicó una sonrisa y finalmente lo dejó caer.
- No necesito la ayuda de una sangre sucia- dijo Snape en tono arrogante al pasar junto a la pelirroja.
- No tendrías que haber hecho eso- le dijo su amiga- Se lo merecía...
- Jessica lo que esos idiotas estaban haciendo está mal- dijo señalándolos, los que sólo habían estado presenciando la escena se fueron mirando a Lilly con cara de pocos amigos.
- Sí, estuvo mal...- reconoció en voz baja pero nuevamente la elevó- Pero lo que él hizo también estuvo mal, se lo merecía.
- Nadie merece que lo traten así- se notaba que estaba enojada, tanto o más que su amiga.
- Tampoco mereces que te digan lo que él te dijo- recalcó Jessica- ¡Snape se lo merecía!
Los chicos intentaron interferir en la discusión de las chicas pero ante la mirada de odio que ambas les dirigieron decidieron no hacer nada. Rocío y Megan, más alejadas del grupo, miraban intranquilas la situación, pero sabían que lo mejor era no meterse, sus dos amigas tenían carácter fuerte y se enojarían con ellas.
- ¿Por qué los estás defendiendo?- preguntó apuntando a los cuatro chicos que se habían quedado sin habla.
- No los defiendo...- Jessica suavizó su tono de voz- Sé que estaba mal lo que hacían, pero Lilly, tenés que reconocerlo, Snape sí se lo merecía. Ni siquiera te lo agradeció, te trató mal y no lo merecías.
- ¿Los estás justificando?- pasó su mirada de los merodeadores a su amiga- Jessica, él puede tener muchos defectos, pero es una persona igual a nosotros, y nadie tiene derecho a hacerle lo que ellos le estaban haciendo- esto último lo dijo más calmada, explicando su punto de vista- ¿Seguís pensando que se lo merecía?
Ella solo asintió, porque en ese momento era lo que creía. Recordaba como los slytherins, pero sobre todo él, se habían burlado de ella esa semana en Pociones cuando la suya no había salido tan bien como esperaba, y, aún sabiendo que Lilly tenía razón, desde esa clase había tenido ganas de que le pasara algo a Snape, y lo que aquellos cuatro chicos habían hecho le resultó divertido. Snape debía aprender a no burlarse de los demás, así que por un lado sabía que ella tenía razón, además le pareció injusta la manera en que él había tratado a su amiga.
- Te llamó sangre sucia Lilly...- explicó tratando de que la entendiera. Bajó la mirada pero no dijo nada, luego se alejó y entró nuevamente al castillo seguida por Rocío.
Jessica suspiró intranquila y cerró los ojos durante unos segundos ignorando todo ruido a su alrededor. Se sentía mal por la discusión que acababa de tener con su amiga, se sentía mal por dejarse llevar por su desprecio hacia Snape, al fin y al cabo Lilly no se equivocaba. Pero, por otro lado, ella tenía razón al decir que Snape no tenía derecho a tratarla como lo hizo, eso también había estado mal. Lentamente se acercó a Megan que no se había movido de su lugar esperando que ella decidiera hablar.
- Meg...- comenzó a decir pero pronto calló.
- Las dos tienen razón. Ese idiota trató mal a Lilly, no merece su amistad... pero por otro lado lo que ellos hicieron tampoco estuvo bien- desvió su mirada, los chicos se acercaron a ellas.
- Antes te divertían nuestras bromas a Quejicus, Hudson- dijo Sirius parándose junto a Jessica.
- Antes, no ahora. Y... ya no lo llamen así- dijo aunque para nada convencida de sus palabras, y es que, en sus ojos se notaba, que no le había molestado que hicieran eso con Snape, después de todo nunca ocultaba su odio hacia las serpientes, y él había insultado a su amiga, de alguna manera se lo tenía bien merecido.
- Admitilo Megan- Remus se acercó a ella- Aún te divierte, aunque trates de ocultarlo.
- No es cierto- trató de sonar creíble- A diferencia de ustedes maduré y por más odio que sienta por esas serpientes inútiles... no es está bien lo que les hacen...- hubo duda en estas últimas palabras.
- Está bien, como digas- pudo notarse un sutil tono de ironía en sus palabras- Pero a ella si le pareció bien lo que hicimos recién¿verdad?- Jessica tardó unos segundos en darse cuenta de que se estaba refiriendo a ella.
- Eso creo- dijo después de meditarlo un momento- Meg- su amiga la miró- Anda a hablar con Lilly yo.. tengo cosas que hacer- dijo dándose cuenta la hora que era.
Sin que nadie pudiera decirle algo se dirigió al castillo, caminó a paso rápido esquivando a la gran cantidad de chicos que había por los pasillos, hasta que finalmente quedó ante la puerta del despacho del director. En su carta, su tío había dicho que esa misma tarde iría a hablar con ella, sabía por medio de Danteur que había cosas que su sobrina recordaba pero que sólo las quería hablar estando él presente, y no pudo ir antes que ese sábado.
Respiró profundo antes de decir la contraseña, luego comenzó a subir lentamente las escaleras y como esperaba, su tío, Danteur y el otro hombre que había ido la vez anterior ya estaban ahí, junto a Dumbledore, esperándola.
- ¿Cómo estás Jessi?- dijo su tío aproximándose a ella y dándole un cálido abrazo.
- Bien- dijo en un tono algo cortante pero respondiendo al abrazo.
- Acá está tu tío como pediste, ahora no alarguemos más esta situación. Tenés que decirnos lo que sabés- Jessica miro con desprecio a Danteur. Le chocaba que la apurara a hablar, ella lo haría, pero cuando estuviese lista. Suspiró y tomó asiento mirando fijamente a su tío, pero no dijo nada.
- ¿De qué se trata Jessi¿Qué recordaste?- su tío se agachó junto a ella.
- Sobre mamá...- no pudo sostenerle la mirada, no quería llorar así que miró al suelo y luego continuó- ¿Por qué no me dijiste la verdad?- dijo en un tono apenas audible- Sobre su muerte.
- ¿Lo recordaste?- ella asintió- No quería que sufrieras...
- Lo sé...- volvió a levantar la mirada, y vio a cada uno de los presentes- Pero resulta que yo lo vi, sé todo lo que pasó esa noche, y tal vez los ayude en muchas cosas, como por ejemplo- miró con seriedad a Danteur- encontrar a mi hermano.
- Hablamos de eso la otra semana- respondió este- Las probabilidades de que...
- ¡Me importan muy poco sus estúpidas probabilidades!- gritó pero enseguida se arrepintió y pidió disculpas, sobre todo a Danteur y al director que estaba presente. Este último asintió con comprensión y le indicó que continuara hablando- Estoy segura de que mi hermano aún está vivo en alguna parte, quiero que lo encuentren. Y también que hagan pagar a los que me arruinaron la vida por querer conseguir algo que ni siquiera sé que es.
- Eso es lo que pensamos hacer, pero necesitamos alguna pista, saber de algún nombre que puedas recordar- aclaró Danteur.
- ¿Nombres? Los tengo- lo miró- Porque algo me dice que ellos también estuvieron esta vez.
- Te escuchamos Jessica- dijo su tío tomando sus manos dándole fuerzas.
-o-o-
"Había sido un día muy tranquilo, ya estaba oscureciendo y el cielo empezaba a nublarse al mismo tiempo que una fresca brisa movía las hojas de los árboles. Estaba jugando en el jardín, corriendo de un lado al otro cuando escuchó que su madre la llamaba. Cuando las primeras gotas empezaron a caer entró a su casa riendo, estaba muy feliz.
- Acá estoy ma- dijo dirigiéndose al comedor en dónde una mujer de cabello oscuro y ojos verdes estaba esperándola para cenar- ¿Papi no va a venir?
- Está con mucho trabajo, va a venir más tarde- dijo mirando a su hija con detenimiento- ¿te lavaste las manos?- la niña le dirigió una sonrisa de inocencia y fue hasta el baño para volver al cabo de unos minutos.
Después de comer Jessica fue hasta la ventana para ver cómo llovía, la calle estaba muy oscura salvo cuando intensos refucilos la iluminaban. El agua caía con fuerza, sin detenerse y también se escuchaban truenos. Le gustaban mucho las tormentas, al contrario que otros chicos y de su hermano cuando tenía su edad, no le daba miedo. De hecho no sabía de nada que la asustara aún. De repente vio una figura oscura en la calle, y al no haber tanta luz no pudo reconocer a ese extraño, que al parecer, se acercaba a su casa.
- Mami...- dijo girándose para ver a su madre en un sillón leyendo un libro. Elizabeth apartó la mirada del libro y vio a su hija con una amplia sonrisa- Creo que alguien viene...- volvió a mirar por la ventana- No... espera... son tres personas, no los veo bien, llevan unas capas y...- su madre se acercó a ella rápidamente y la tapó la boca con su dedo para que no continuara hablando- ¿Qué pasa?- dijo bajando el tono de voz.
Después de mirar hacia la calle se agachó y miró a su hija con preocupación, su sonrisa cambio a una inexpresiva mirada.
- Jessi, vení conmigo- dijo en un susurro.
Se dirigieron hacia la puerta que daba al pasillo, Elizabeth la abrió y dirigió a su pequeña hija al oscuro corredor.
- Quiero que vayas a tu habitación- se agachó para estar a la altura de sus ojos- y una vez ahí quiero que te escondas. No importa lo que pase, ni lo que escuches, no salgas de ahí.
- ¿Qué está pasando?- preguntó con curiosidad- ¿Es un juego?
- No, no es un juego- respondió dándole un abrazo- Te quiero mucho Jessica.
- Yo también mami- empezó a darse cuenta que algo no andaba bien, a pesar de ser muy chica era muy perceptiva y se dio cuenta de que algo preocupaba mucho a su madre, nunca la había visto así, recordaba que ella siempre estaba sonriendo- Pero...- un ruido en la puerta principal la hizo silenciarse.
- Escondete y no salgas por nada del mundo. Prométeme que pase lo que pase te vas a quedar ahí.
Jessica asintió y Elizabeth cerró la puerta. Como su madre le había dicho fue corriendo hasta su habitación pero antes de pensar en esconderse escribió unas palabras para mandarle a su papá, pidiéndole que volviera, que algo malo estaba pasando; porque lo sabía, su mamá había actuado de una manera extraña.
Una vez que dejó irse a su lechuza decidió volver al pasillo para averiguar lo que ocurría. Sabía que estaba desobedeciendo a su mamá pero tenía un mal presentimiento y no podía quedarse de brazos cruzados. Se acercó colocándose al lado de la puerta y se sentó rodeándose las piernas con los brazos, esperando impaciente. Fueron unos largos minutos de silencio cuando escuchó un golpe fuerte y seco, con lo cual imaginó que habían abierto la puerta. Eso la sobresaltó un poco pero decidió tranquilizarse aunque estaba muy confundida, quería saber que pasaba pero había prometido quedarse en su habitación, eso era lo que su mamá creía. Cerró los ojos un instante tratando de calmarse, repitiendo una y otra vez que se equivocaba, que seguramente no era algo grave y ella aparecería de nuevo.
- Malfoy, Zabinni y Jules¿Por qué no me sorprende?- escuchó la dulce voz de su madre transformarse en una bastante fría y decidida.
- ¿Qué tal Drunke, mejor dicho señora Patil?- dijo una fría voz perteneciente a un hombre, una voz que estremeció a Jessica y la cual le provocó mucho miedo- ¿Cómo anda tu esposo, el gran Daniel Patil¿Y tus hijos? Sé que el más grande acaba de ingresar a Hogwarts... ¿y la más pequeña?
- No te interesa Malfoy- hizo una pausa- ¿Qué hacen acá?
- ¿Así se trata a los viejos conocidos?- dijo otra voz, más grave que la del otro hombre, que también le causó temor ¿quiénes eran esos hombres¿qué buscaban?
- ¡Quiero que se vayan ya mismo de mi casa!- Jessica cerró los ojos aterrada, algo malo iba a pasar, estaba segura, sólo esperaba que eso no fuese más que un sueño, y si no lo era que su papá llegara pronto.
- No nos vamos sin lo que vinimos a buscar- dijo el tercero- Esperamos que colabores.
- No sé de que hablan...
- Claro que sí ¿quién diría que la maldita sangre sucia y el traidor a la sangre tuvieran en sus manos algo tan valioso?- a Jessica le dolió mucho escuchar como se refería aquel hombre, el que su madre había llamado Malfoy, a sus padres. Trató de contener las lágrimas- Estoy seguro que sabes de qué estoy hablando. Y nos lo vas a decir quieras o no.
- ¡Nunca!- dijo y lanzó un hechizo que al parecer dio impacto.
- ¿Así que querés jugar? Muy bien, que empiece la diversión.
En ese momento escuchó diversos hechizos, podía imaginarse lo que debía estar pasando y eso la angustiaba mucho, se le cruzó por la cabeza la idea de entrar a la sala pero seguramente su madre había previsto eso y había puesto un hechizo por si a ella se le ocurría ir. Siguió en la misma posición con los ojos fuertemente cerrados y cantándose una canción para no escuchar lo que pasaba, cuando, sin previo aviso escuchó un ruido muy grande y sintió que una sombra, más oscura que la oscuridad propia del pasillo, la envolvía. Cuando levantó la vista se encontró con la figura de un hombre muy alto y grande de un poco más de treinta años, tenía pelo y ojos oscuros, y la miraba de una manera extraña. Sus ojos eran fríos, su expresión severa y su voz grave era inquietante. Se levantó dispuesta a correr y alejarse pero no pudo hacerlo, él fue más rápido.
- No vas a ningún lado nena- una enorme mano aprisionó una de las muñecas de Jessica con mucha fuerza obligándola a caminar.
- ¡Soltame!- exigió tratando de ocultar su temor, pero el hombre la ignoró.
- Miren lo que encontré- dijo apenas estuvo en la sala.
- Pero si es la más pequeña...- dijo otro de los hombres y se agachó a la altura de ella- y tiene tus ojos...- dijo riéndose con maldad.
Ella pudo ver que su madre se paraba en seco para observarla con los ojos llorosos, y tan preocupada estaba por el hecho de que aquel hombre tenía a su hija que no prestó atención cuando un hechizo la impactó de lleno haciéndola caer. Jessica reconoció aquella maldición y empezó a llorar viendo el sufrimiento que tenía su madre por el Cruciatus que le habían lanzado.
- Es muy bonita tu hija, sería una pena que algo le pasara- dijo un hombre alto y rubio de ojos azules acercándose a la niña. El que la agarraba la sostuvo de atrás para obligarla a ver a su mamá que estaba tirada en el suelo con muchas heridas y sangre. La sostuvo con fuerza sin darle escapatoria posible.
- No te atrevas... a tocarla... Malfoy- Elizabeth apoyó las manos en el suelo y se levantó sosteniendo su varita con firmeza. Pero al instante siguiente la desarmaron, estaba muy débil como para haberlo evitado, después de todo eran tres contra uno.
- Dame lo que quiero y la dejo ir- miró a su hija, tenía los ojos llenos de lágrimas y se la veía muy asustada.
- ¿Por qué no le decís a tu mamá que haga lo correcto bonita?- Jessica escuchó al hombre que la sostenía decirle eso al oído- Que nos dé lo que buscamos, y nosotros las dejamos tranquilas.
- Mami... por favor...- dijo con un hilo de voz.
- Yo...- bajó la mirada pensativa, sabía que tenía que hacer en esa situación pero antes de que pudiera hablar el tercer hombre, que era más bajo que los otros dos, de cabello castaño y ojos oscuros le lanzó un Cruciatus haciéndola caer nuevamente.
- No es una linda escena para ser vista por una niña de seis años ¿no lo crees así Elizabeth?- el hombre rubio se aproximó hasta ella y la obligó a levantar la mirada- Si no me das lo que quiero, primero voy a matarte a vos frente a ella, y luego... voy a hacerla sufrir hasta que ya no aguante más- dijo con una risa macabra.
- Mami... tengo miedo...- trató de escapar pero los brazos de aquel hombre eran muy fuertes y no había nada que pudiera hacer.
- No tengas miedo...- dijo intentando sonar segura aunque su voz sonó débil y recibió otro hechizo más- ¡Basta!
- ¿Cambiaste de opinión?- dijo sin dejar de apuntarla con su varita.
- Voy a darte lo que buscas...- se notaba que no tenía fuerzas pero de todas formas se incorporó y se acercó hasta un cuadro. Lo sacó de allí y abrió una caja de seguridad de dónde sacó una bola de cristal brillante que cambiaba de color. Lentamente se acercó al hombre rubio y se lo entregó- Acá está lo que querías...- dijo tratando de recobrar las fuerzas- Ahora, déjala ir...- su risa la interrumpió.
- ¿Y quién te dijo que la voy a soltar?- la miró con furia- Necesito una garantía, no confío en que esto sea exactamente lo que busco.
- Te exijo que la sueltes Jules- dijo ella dirigiéndose al hombre que tenía apresada a su hija que no hacía mas que llorar.
- No recibo tus órdenes...
- ¡Mami!- gritó finalmente desconsolada- ¡Soltame¡Por favor!- siguió llorando- ¡Mamá!
- Ya te di lo que querías Malfoy, decile que la deje ir...
- Quiero que presencies algo princesa- dijo este dirigiéndose a Jessica que lo miraba con odio y terror- Quiero que veas lo que le pasa a la gente que no hace lo correcto, para que en un futuro sepas elegir qué es mejor- comenzó a reírse y se agachó junto a la niña para decirle algo al oído- Lo que lamento es que el bebé haya muerto, pero no culpes a tu mamá, ella aún no lo sabía- la respiración de Jessica comenzó a agitarse. Cerró los ojos queriendo despertar de esa terrible pesadilla pero cuando los volvió a abrir aquellos hombres seguían ahí y su madre estaba tirada en el piso, casi sin fuerzas- Crucio.
- ¡Basta!- gritó Jessica con lo poco que le quedaba de voz- ¡No lo hagas¡No la mates!
- No te preocupes princesa, no voy a matarla... todavía- dijo y volvió a lanzar otro hechizo.
Pero Jessica se dio cuenta de que su madre no resistiría otro ataque más, y comenzó a sentir un odio terrible, nunca se había sentido así y eso la asustaba. Estaba desesperada y no sabía que hacer, rogaba que su papá llegara pronto.
- ¡Mamá!- alcanzó a gritar cuando Elizabeth cayó al suelo, al instante siguiente escuchó un grito de profundo dolor y los fuertes brazos que antes la sostenían la soltaron. Escuchó que Malfoy decía algo pero no entendió nada, todo comenzó a volverse oscuro, sintió que perdía las fuerzas y se desmayó."
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- El resto... de la historia... la conocés- dijo con lo último que le quedaba de voz.
- Liza estaba embarazada...- Jessica asintió, ya no podía hablar nada más, estaba segura de que, si articulaba una palabra más lloraría, y quería mantener la calma- Tranquila...- dijo su tío dándole un fuerte abrazo- Sos una chica muy valiente ¿lo sabías?- la miró a los ojos y secó dos lágrimas rebeldes- Tus padres estarían muy orgullosos de la hija que tienen- ella sonrió aunque fuera por un momento- Todo va a estar bien, vas a ver.
- Jules, Malfoy y Zabinni- empezó Danteur- ¿segura que esos son sus nombres?- la cara que le mostró la chica le dio a entender que sí.
- Lo que estaban buscando... ¿lo mencionaron?
- ¿No cree que si lo supiera se lo diría?- dijo mirándolo con seriedad- No lo sé- concluyó con su tono frío.
- Podés irte Jessi- su tío le dio un beso en le frente y se levantó.
- Lo que estén por hablar ahora quiero saberlo. Se trata de mi familia- miró a todos, pero al parecer nadie estaba de acuerdo- Tío... quiero saberlo todo...
- Jessi, es mejor que te vayas. Sabes tanto como yo que esto no te hace bien- bajó la mirada.
- Tengo derecho a saber...- hizo un nuevo intento.
- Es hora de cenar, es mejor que te vayas- miró a su tío y se levantó resignada.
Salió dando un fuerte golpe con la puerta y aguardó para escuchar lo que conversaran, pero desde ahí no podía oír nada. Suspiró molesta y finalmente decidió bajar al comedor, tenía otras cosas para hacer como hablar con Lilly. Después vería la forma de averiguar lo que estaba ocurriendo, porque al ver la mirada de ellos supo que algo sabían, y lo iba a averiguar costara lo que costara.
Comenzó a caminar lentamente, era la primera vez, desde que lo recordaba, que le contaba a alguien con tantos detalles lo sucedido aquella noche.
Se detuvo al escuchar algunos pasos y no puedo evitar sonreír al encontrarse con Sirius, a pesar de que sus amigas y, en ocasiones, su sentido común, le decían que se alejara de él, no quería hacerlo, le agradaba su compañía, y cada vez más. Ahora que lo veía acercarse a ella olvidó su enojo y frustración por no poder oír lo que ocurría en el despacho del Director, y su angustia por haber contado todo lo que había pasado esa noche.
- Jessica, justamente te estaba buscando- dijo dedicándole una sonrisa, esa sonrisa que tanto le gustaba.
- ¿Ah sí? Bien acá estoy- dijo logrando apartar sus malos recuerdos, no quería reflejar en su rostro la preocupación, el dolor y el miedo que aún sentía- ¿Qué pasa?
- Esta noche, después que todos se vayan a dormir, te espero en la sala común- la sonrisa de ella cambió por una cara de incredulidad.
- ¿¡Qué!?- preguntó asombrada- ¿Qué pretendes?- agregó con fingida desconfianza y conteniendo la risa.
- Tranquila, no muerdo- no pudo evitar reír- Somos... amigos ¿o no?- ella asintió- ¿confías en mí?- volvió a asentir- Aunque te empeñes en ocultarlo no estás bien, así que quiero que te sientas mejor... ¿Puedo?- la miró a los ojos con una expresión que le causó gracia, sobre todo porque no podía negarse ante esa mirada.
- Está bien- dijo y empezó a caminar- Pero mientras tanto vayamos yendo al comedor que me muero de hambre.
- Sí, claro- caminó junto a ella con una sonrisa de triunfo- Lo que sí no lo comentes con tus amigas porque...
- Lo sé- lo interrumpió- ¿Sabes qué? Todavía no entiendo por qué te odian tanto.
- No me dieron la oportunidad de conocerme- aclaró.
- Mmm... puede ser- dijo y empezó a reír recordando la broma de esa tarde a Snape- Estuvo mal lo que le hicieron a Snape hoy- trató de parecer firme con esa idea pero no le resultaba fácil- Pero... estuvo bien...
- ¿Cómo es eso?- preguntó Sirius confundido- ¿Estuvo mal o estuvo bien?- en ese momento se dio cuenta que se había contradicho.
- En sí estuvo mal... es decir, hubiese estado mal si se lo hacían a otra persona pero Snape... él sí se lo merecía.
- Sí... y eso te costó pelearte con Evans...
- Las dos teníamos razón en parte, como dijo Meg- hizo una pausa- Fue una pelea tonta, ahora seguro se arregla todo entre nosotras- dijo muy convencida- Y... ¿podés decirme qué pensás hacer para hacer que me sienta mejor?
- No- lo miró con súplica- No puedo decirte nada.
- Mmm... Espero no equivocarme al confiar en vos.
- Te aseguro que no te vas a arrepentir.
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Después de cenar Jessica volvió a su habitación con sus amigas, las cosas con Lilly estaban más que bien, después de la discusión cayó en la cuenta de cómo la había llamado Snape y eso le había dolido mucho, y Jessica admitió que, después de todo, lo que los chicos habían hecho había estado mal.
Mientras esperaba que las cuatro chicas se durmieran sacó de su cuaderno el sobre negro. Al verlo nuevamente comprendió que no había sido un mal sueño, sacó la carta y leyó por milésima vez su contenido.
Te estoy vigilando. Pronto vas a saber de mí y vamos a terminar con todo.
Ya no sentía miedo, quién quiera que fuese lo enfrentaría llegado el momento, aunque sí le aterraba el hecho de que la estuviera vigilando, eso significaba que estaba en Hogwarts, y que no era su imaginación las veces que había visto a alguien internarse en el bosque prohibido. Volvió a guardar el sobre en el mismo lugar y corrió las cortinas despacio comprobando que sus amigas ya se habían dormido.
Fue al baño, se peinó dejándose el pelo suelto y salió de la habitación, cerrando despacio la puerta para no hacer ruido. Bajó a la sala común intrigada por saber que tenía preparado Sirius para hacerla sentir mejor, pero al llegar ahí él aún no estaba. Se sentó a esperarlo, sea lo que fuere lo que pensaba hacer se lo agradecía desde ese momento, quería olvidar sus problemas aunque sea una vez, creer que nada malo ocurría a su alrededor y escapar de esa realidad que tanto odiaba... Pasó poco tiempo hasta que lo vio bajar y acercarse a ella, algo sorprendido.
- Viniste... que bueno- le sonrió.
- Te dije que venía ¿o no?- se levantó- ¿Puedo saber que tenés planeado?
- Si te digo deja de ser sorpresa- ella respondió con una sonrisa- Lo único que te pido es que confíes en mí.
espero q haya quedado bien, y el proximo no se para cdo sera, ademas de q por el momento mi inspiracion se fue de vacaciones van a pintar asi q por algun tiempo no voy a poder conectarme (tienen q sacar la compu de aca para poder pintar) pero bueno, espero y tratare de no tardar demasiado.
Como saben los rr son bien recibidos, buenos o malos, constructivos o destructivos, blancos o negros jaja, ya a esta hora de la noche empiezo a delirar... nahh, acepto todo tipo de rr
sin más para agregar me despido
bss y suerte
Elektra
