Notas previas del autor: Éste capítulo posee contenido un poco subido de tono, si eres susceptible lee hasta donde desees leer y si después sientes que no entiendes la historia mándame un inbox y te hago un resumen XD.
Por cierto, los hechos al comienzo de este capítulo se sitúan a dos días de la partida de Fate en el capitulo anterior y está dedicado a la perspectiva de Alicia, de ahí en adelante se irá regulando hasta el tiempo donde lo dejé en el capitulo anterior y continuará desarrollándose.
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Cuando sus sentidos comenzaban a despertar sintió su cuerpo entumecido, aún con cierta modorra y en la misma posición en que se había quedado toda la madrugada estiró sus piernas lo más que pudo sintiendo el leve placer de sus músculos moverse. Mantuvo los ojos cerrados disfrutando de la calidez de las frazadas y el edredón
Se sentía estupendamente bien.
No recordaba desde hace cuanto había podido descansar de corrido toda la noche.
Su cabeza estaba de lejos sentirse pesada, se sentía muy liviana…muy tranquila.
Su piel se encontraba tan calidad que pronto la pereza empezó a seducirla nuevamente, no importaba que fuera invierno, no tenía ganas de levantarse, no se le provocaba absolutamente nada más que quedarse donde estaba.
"¿Qué estaba…haciendo…ayer?" - Se pregunto así misma al sentir sus parpados cerrarse lentamente.
Un casi inaudible ruido hizo que nuevamente sus orejas se afinaran. Ella no había sido, estaba segura. ¿Acaso había dormido con alguien? Bueno, no habría sido novedad, eso explicaba el agradable calor que experimentaba su espalda. Una sonrisa picara se le formó en su rostro al sentir un brazo rodearle afectuosamente la cintura.
¿Quién había sido la afortunada?
Pensó en no darle importancia a algo tan trivial y tratar de descansar lo más que podía, no obstante algo la perturbaba. - "¿Dónde he estado ayer?" - y aun más inquietante - "¿Con quién?" - Esas dos preguntas como centella la terminaron por despertar.
Ella, un poco temerosa, palpó la mano que tan empeñosamente se aferraba a ella.
"Grande…" - decidió subir por el brazo - "muchos bellos…"
Obviamente para ese preciso instante no necesitó voltear para saber que no se trataba de una afortunada sino de un afortunado quien se encontraba atrás de ella. Tratando de controlar su nerviosismo ella se giró lo más cautelosamente que pudo y observó fijamente al muchacho que estaba junto a ella.
Sus rebeldes cabellos azulados se esparcían por su frente y tenía una expresión parsimoniosa en el rostro.
Se veía tan tranquilo, tan… ¿tierno?
Quedó desconcertada y algo fascinada.
Ciertamente no era la primera vez que pasaba la noche con él, no era tan seguido, pero si lo había hecho varias veces y jamás se había tomado la molestia de observarle detenidamente puesto que siempre terminaba yéndose antes que él se diera cuenta. Un nuevo pequeño gemido le hizo salir de sus pensamientos y sus fuertes abrazos la pegaron más a su pecho.
A contra de su voluntad sintió sus mejillas calentarse un tanto.
No estaba acostumbrada a esto.
Definitivamente no lo estaba.
La palma de su mano se posaron en el cálido pecho del joven sintiendo el sereno palpitar de sus latidos. Su dedo índice recorrieron algunas marcas que habían dejado sus uñas impregnadas en su piel.
Se sentía realmente cómoda.
Y eso la perturbaba.
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¡Porque me perteneces!
Capitulo XVII
"Las dos caras de la misma moneda"
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Casi con dificultad ella se reincorporó y su cuerpo al segundo sintió la falta de calor. Tembló al sentir el frio calarle los huesos. Tenía que ser más cuidadosa. Cada vez se le había más difícil desprenderse de él y era más común que terminaran en esta situación. No entendía, simplemente no entendía o más bien ella se negaba a hacerlo.
Como era su costumbre, sigilosamente se bajó de la cama y buscó sus prendas por el cuarto. Su cuerpo, aun un poco débil, se tambaleo un poco y tuvo que apoyarse en la pared unos minutos para poder avanzar. - "Maldito bastardo" - Le insultó una y otra vez mentalmente por no haber tenido delicadeza.
¿O era ella quien no había sido delicada? ¡Qué diablos!
Aunque pensándolo bien ella también debió haberlo dejado agotado "espero que los arañados te duelan todo el día, idiota" le sacó la lengua y prosiguió con su cometido.
"La tengo" - Murmuró victoriosa al encontrar su ropa intima de seda sobre los libros en la estantería de la esquina, su ceja se arqueo y tomó una expresión pensativa - "¿Cómo diablos terminó esto aquí?"- Realmente debieron haberse puesto salvajes.
Fragmentos de sus recuerdos regresaron a ella poco a poco. Ambos habían acordado salir a divertirse a club nocturno de moda, al estar ahí ella había bailado un rato con él, tomó algunos tragos…vio a una chica latina que le había llamado la atención y movía su lindo trasero de un lado a otro con el compas de la música, tomó más licor y… ¡La culpa las tienen las latinas y sus caderas candentes! Y después…después…
¡Toc, toc, toc!
Llamaron a la puerta y el cuello de la chica casi se sufrió un estiramiento de musculo al doblarlo tan rápidamente, estaba totalmente desnuda y no pretendía ser descubierta de esa manera y mucho menos por alguien de esa casa.
¡Toc, toc, toc!
"Uhm…"- El joven abrió los ojos perezosamente.
"Voy a entrar hijo" - Anunciaron desde afuera y la fémina corrió como relámpago para ocultarse atrás de la cama.
"¡Oh cielos!"- Se estaba poniendo nerviosa, de todas las personas que habitaban esa casa tenía que ser precisamente su madre la que se le había ocurrido madrugar.
"Buenos días madre"- Saludo aun un poco somnoliento pasándose la mano por sus alborotados cabellos y tapándose lo mejor su desnudes - "¿Qué se te ofrece?, no es usual que vengas a despertarme"
"Solo quería asegurarme que habías llegado a dormir a la casa, ayer no te vi en todo el día"
Chrno sonrió suavemente, por más adulto que fuera una madre siempre seria una madre - "Pues aquí me tienes, en una pieza ¿está listo el desayuno?"- Cambió de tema pasando el ojo por su habitación, como si estuviera buscando algo, al notar que la ropa de la chica ya no estaba se sintió un poco decepcionado.
Sería tan agradable algún día despertar y verla a su costado.
"Hijo ¿Qué son esas marcas?" - Pregunto curiosa Lindy al ver su cuerpo.
El muchacho se estudio a sí mismo- "No te preocupes madre, lo que pasa es que al volver me encontré con un gato atrapado en un árbol, decidí bajarlo pero se me tiró al cuerpo y me hizo esto" - Hecho una carcajada con ganas de su propia mentira.
"Debió haber sido un gato muy salvaje" - Comento su madre quien lo miraba con suspicacia.
Aun manteniendo el fresco humor y sintiéndose a la misma vez un poco molesto por la huida de la chica decidió seguirle el juego - "Si, bastante salvaje, yo creo que era una gata en celo y bastante torpe para haberse quedado atrapada en un árbol, jajaja tu sabes que algunos seres pueden ser tan estúpidos"
"¡Te voy a matar, te voy a matar!"
"Oh cielos"- Exclamó la mujer - "Ten más cuidado la próxima vez"
"Exageras, un ser tan inferior no me va a hacer daño"
"¡Infeliz, hijo de…!"
Lindy sonrió maternalmente y le dio un beso en la mejilla - "Mandaré a preparar al desayuno" - anunció al ponerse de pie, unos instantes reflexionó un poco - "Seria lindo si Alicia-San o Fate-San pudieran acompañarnos, deberías llamarlas alguna vez, me encantaría verlas"
El chico volteó el rostro con una expresión de fastidio - "Lo haré"
"Ya deberías hacer la pases con Alicia-San, ella en verdad es una buena chica"
"En verdad que no la conoces…"
"¿eh?"
"No, no es nada, al rato bajare" - Al cerrarse la puerta un escalofrió le corrió la espina dorsal - "El peligro"- Se advirtió a su mismo y casi junto al pensamiento un brazo se le enroscó en el cuello tratando de asfixiarlo.
"¿Así que soy una gata en celo, torpe y estúpida?" - Pregunto casi sintiendo el veneno salirle por la boca y su sangre hervir por la humillación que acababa de sufrir.
Chrno no sabía si sentirse feliz al saber que Alicia no se había marchado como él pensó que lo había hecho o sentirse inquieto por los extraños crujidos que salían de su cuello por la excesiva presión que estaba procurando darle la chica. - "Fue solo una… mentira para encubrir lo que hicieron tus… garras"
No, la joven no estaba escuchando razones - "¡Además de eso ¿dijiste que soy un ser inferior?"
"Yo hablaba del gato no de ti, ahora, si tú te sientes identificada con… ¡cof!"
Después de que el muchacho diera unos golpes en la cama aclarando su derrota, la rubia se desprendió de su cuello dejándolo caer casi sin aliento, él la miró con ojos reprochadores. "Escucha, nosotros…"
Ahí iba de nuevo, le daba la espalda y usaba ese mismo tono de voz y él ya sabía lo que iba a escuchar. - "Lo sé, nosotros somos solamente amigos" - Terminó la oración, cansado de escuchar lo mismo de ella.
Irónico, los amigos no se besaban, no terminaban desnudos y abrazados en la cama.
¿Qué cosa era él?
¿Qué sentía ella por él?
"Lo siento, ha sido mi culpa, me deje llevar" Terminó ella.
Alicia simplemente se vistió en silencio, esa era la parte que más detestaba, por ello siempre trataba de desaparecer antes que él pudiera darse cuenta, tener que dar algún tipo de explicación o disculpa no era su estilo, pero parte de ella creía que al menos si hubiera alguien a quien tuviera que dársela ese era a Chrno.
"¿Puedo hacerte una pregunta?"
"Dime" - Concedió mientras trataba de colocarse bien la falda.
"Respóndeme honestamente" - Pidió él.
"Solo habla" - Le contesto sin ponerle mucha atención.
"¿Qué tal estuve, te gusto?"
"¿Perdón?"
Los ojos rojos se giraron algo mostrando una expresión desconcertante y ahí estaba él, bastante tranquilo esperando la respuesta a su curiosidad. ¿Por qué diablos le estaba preguntando algo como eso? Quizás solo se trataba de una broma para ponerla en ridículo después por la respuesta. Alicia estuvo tentada a responderle cualquier tontería aparentando humor, sin embargo él estaba siendo bastante serio con la pregunta.
"Responde"
"¿Es…es en serio?" - Pregunto para cerciorarse. Chrno movió la cabeza afirmativamente - "Bueno…ehm…tú…" - ¡Quería golpearlo por hacer ese tipo de preguntas, era realmente vergonzoso! - "Estuviste…bien…y…ehm si"
"¿No me lo estás diciendo por lastima, verdad?"
Alicia arrugó la expresión - "¿Quién va a sentir lástima por un cretino como tú?"
Ella creía que era bastante obvio, si no le hubiera gustado desde un principio no se hubiera repetido el error tantas veces. Pero ella no quería admitirlo tan libremente, no confiaba en los hombres y mucho menos permitiría que alguno de ellos la usara o jugara con ella.
Su orgullo de mujer estaba en juego.
Ella era la que seducía, la que atrapaba a su presa, la que jugaba y la que después de desasía de lo que le parecía aburrido.
Pero sabía también que aquel muchacho era diferente, él la soportaba como nadie más lo había hecho y aunque a veces era odioso y presuntuoso, se sentía tan cómoda a su costado que podía ser ella misma, siempre.
A veces pensaba que Chrno era algún tipo de masoquista.
No había que ser un genio para saber que él pretendía ser más que un amigo y aun así Alicia hacia con él lo que quisiera y él…simplemente no decía nada, ya no lo hacía.
El joven soltó aire como si con ello dejara salir la tensión "Entonces…no eres lesbiana"
"¿Qué…-?" - No sabía si reírse o molestarse, no lo culpaba, después de todos estos años de conocerse él jamás la había visto interesarse de esa manera en algún hombre pero siempre supo que seducir féminas era casi un deporte para ella. - "No me gusta que me categoricen, pongamos que solo disfruto del buen sexo"
"Así que… ¿Yo te doy buen sexo, eh?" - Sonrió pícaro.
"¡Ja-Ja, no te creas las gran cosa!...torpe"- Respondió volteándose para terminar de arreglarse y a la misma vez para disimular la vergüenza.
Si, inclusive ella podía experimentar bochorno de vez en cuando, gracias al cielo que era muy buena actriz.
"Hey, al menos quédate a tomar desayuno, mamá me ha pedido invitarte y ya que estas aquí…"
Alicia lo cayó poniendo el dedo índice en los labios - "Ya es mucho con que me hayas visto marcharme, no me pidas más"
El peliazul sonrió y Alicia no supo precisamente que significaba eso. Él alzó el brazo y señalo la ventana "Entonces ve. Me pregunto si llegará el día en que no desees huir"
"Yo no escapo" Dijo con gesto desafiante y con un pie en la salida "Solo hago lo que se me dé en gana" Hizo una señal con la mano despidiéndose y de un salto se esfumo de la vista del joven, que a pesar de todo quedo una satisfecha sonrisa en el rostro.
Llegó al edificio totalmente molida, detestaba tener que hacer acto de presencia sin estar debidamente arreglada, pero que se le iba a hacer, aun vistiendo el más penoso de los harapos Alicia Testarossa siempre haría que las miradas voltearan a verla. No los culpaba, dios tenía la culpa de haber creado un ser tan hermoso, ella era un sueño hecho realidad, modestia aparte.
Como pudo llegó al ascensor principal, que solo podía utilizar su familia y al cerrarse las puertas se dejó caer en el muro. - "Quiero una ducha y mi cama…" - Miró desganada a sus alrededores, era extraño vivir en tu propio trabajo, sin embargo tenía que admitir que era más práctico. - "Quizás debería mudarme a un departamento, no me gusta tanta gente" - Consideró.
El ascensor hizo una pequeña escala en el piso 12 - "Lo que me faltaba" - Se quejó amargamente en su interior. Las puertas se abrieron y sus ojos color vino se negaron a ver a su madre quien mantenía puesta su atención en los informes que tenía delante de ella.
Ambas se ignoraron.
O al menos Alicia quería ignorarla.
Las puertas se cerraron, ninguna de las dos habló y la joven pensó, más bien esperaba que se mantuvieran así hasta llegar al último piso, mas su petición estaría lejos de realizarse "¿Dónde has estado toda la noche?" La escuchó reclamar con voz serena pero demandante.
"Por aquí por allá"- Cantó ella rebelde a dar una verdadera explicación. - "Que ¿Te preocupa?"
"Arréglate la blusa, se te nota un moretón en el pecho"
La menor se reincorporo rápidamente y se arregló la ropa, era increíble como Precia podía aparentar no prestar atención a su alrededor cuando en verdad podía percibir hasta el más mínimo detalle de las cosas que pasaban a su costado.
Era realmente escalofriante.
"Has estado actuando extraño últimamente, ¿algo que me quieras decir?" - Tentó a preguntarle sin siquiera voltear a mirarle. No hubo respuesta alguna. -"¿Nada?"- ¿Qué se esperaba que le dijera? Alicia nunca lo supo, sin embargo, por alguna razón no salía ni una sola patética mentira de su garganta, prefirió quedarse callada.
Había tantas cosas que quería preguntarle, decirle, reprocharle, exigirle ¡Maldición, era su madre, ¿Por qué era tan difícil hablar con ella? Le tenía más miedo que respeto, eso no era normal en una relación madre e hija, y a la misma vez le tenía una cierta admiración como mujer, quería creer que, a pesar de que ella casi nunca demostraba ese cariño maternal, no se atrevería a hacerle tanto daño a una de sus hijas.
Dudar de su propia madre la enfermaba por dentro.
Recurrir a extraños por algo de alivio a su angustiante vida le estaba empezando a cansar.
¡Esa no era la vida que quería llevar! Quería ser amada y valorada pero ¿Qué se podía esperar de los demás si ni siquiera obtenía eso de su propia madre?
Alicia no podía creer la incomprensible contradicción dentro de ella. Buscaba amor y a la misma vez lo rechazaba.
Ella deseaba el amor de su madre porque ella misma la amaba, sin embargo sufría por su indiferencia.
Inconscientemente estaba asociando el amor con el dolor.
"Nos amas ¿verdad?, es decir, a Fate y a mi…" - Precia por primera vez volteó a ver a su hija, algo extrañada por la repentina pregunta y a pesar de que la respuesta era muy simple esta se le quedó en algún lugar de la garganta. - "Somos lo más importante para ti ¿verdad?"
Ambas estudiaron las expresiones de la otra. Alicia se encogió un poco en si misma empezando a sentirse incomoda por el silencio de su madre y esta desvió los ojos - "No preguntes tonterías" - fue lo único que salió de sus helados labios y el corazón de su hija se estrujó por aquellas palabras. No, no eran tonterías, para ella no lo era. ¿Acaso era ridículo querer escuchar un 'te amo' de la persona que te dio la vida? En ese momento sintió su interior llorar de tristeza.
Esto apestaba, últimamente se sentía desconforme con absolutamente todo lo que hacía. La mayor de las gemelas se lavó el cuerpo cuidadosamente, el agua caliente empezó a relajar sus tensos hombros y a los pocos momentos sintió como, solo un poco, se sentía más relajada - "¿Estaré mal yo?" -Se pregunto desolada.
En camisón y aun con la toalla cubriéndole sus cabellos dorados buscó entre los papeles del cajón principal de su escritorio, una llave. La clave para abrir aquella puerta la cual solo Alicia podía entrar, el único lugar donde podía relajarse y disipar tus perturbados pensamientos. Adentro, se encontraba un tocadiscos en impecables condiciones aunque fuera tan antiguo que fácilmente podía ser exhibido en una exposición de objetos de colección.
Schubert, Rachmaninov, Bach, Beethoven entre otros compositores llenaban su estantería de roble con sus obras maestras. Si, Alicia no destacaba tanto en los deportes como lo hacía Fate, era una de las cosas la cual la diferenciaban de su hermana, ella ciertamente apreciaba más el arte, la música.
Y la pieza maestra en su extravagante exposición era nada menos que un 'Guarneri del Gesú' bastante viejo que conservaba detrás de una vitrina y que había sido el único regalo de su única, aunque nunca se lo había dicho, amiga, Yagami Hayate quien le sugirió a la rubia intentar con la música.- "Aunque al principio me negué, termino gustándome mucho, tenias razón, me va bien el violín"- Y a pesar de que podía tocarlo ella prefería utilizar su propio instrumento y guardar de recuerdo su regalo.
Sus dedos se movían ágilmente por las cuerdas de su Stradivarius y el arco se movía casi furiosamente pudiendo así sentir las ondas musicales en su mentón, alejando esos pensamientos que la tenían hastiada, llenando sus oídos de cosas hermosas, no importaba cuantas horas le dedicara, había ocasiones que prácticamente podía permanecer todo el día encerrada en esa habitación, ya sea tocando, escuchando alguna pieza o simplemente durmiendo en sillón de la esquina.
Encerrada en su mundo seguro donde nadie podía lastimarla…
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Los ojos azules se abrieron de su letargo y sus zafiros entristecieron al saber que hoy día Fate se marcharía nuevamente de su lado y aunque fuera solo unos cuantos días no le agradaba mucho la idea de perderse su primer san Valentín y más aun de su cumpleaños. Pero no podía verse triste, no quería contagiarle su angustia así que se despediría de ella con una sonrisa -"Como una buena esposa al despedirse de su apuesto esposo que se va a trabajar" -La tan sola idea le arrancaba una sonrisa del rostro.
Y ahí estaba, su pequeña dormilona, había pasado algunos días desde que Fate por fin se había decidido a confesarle su secreto y a pesar de que tuvieron unos incómodos momentos después (Al parecer Fate todavía sentía vergüenza) las cosas ya estaban marchando con normalidad entre ambas. Eso la aliviaba mucho, quería que supiera que estaría ahí para ella siempre que la necesitara y que no dudara de sus sentimientos, aunque más que decirlo tendría que demostrárselo, por el momento no iba a presionar con el tema de las relaciones intimas, ambas lo harían cuando sintieran que es el momento indicado para hacerlo.
Pero la rubia se veía extremadamente linda cuando dormía que sentía ganas de al menos despertarla con un amoroso beso.- "Buenos días, despierta dormilona…-"-Le susurro bajito junto con un dulce beso en los labios, aunque por alguna razón sintió algo extraño en ello. Recibió un gruñido perezoso de su parte lo cual solo causo que Nanoha sintiera más ternura -"Si no te levantas pronto te perderás el avión"- Pasó nuevamente sus labios por su boca.
Siguió sintiendo algo extraño pero sus pensamientos se disiparon cuando la chica empezó a corresponder al beso, cogiéndole de la cintura y acariciándole la espalda. Los parpados de abrieron dejando ver unas gemas color rubíes que la observaban algo curiosas y algo divertidas.
"¡¿Q-Q-Qué diablos?" - Nanoha se sobresaltó y volteo al escuchar la repentina exclamación de asombro y se encontró con otros iguales ojos rojos que la miraban con horror. ¡La castaña se quedo totalmente de piedra! ¡Ahora sabia porque desde hacía algunos momentos sentía algo extraño, la chica que había estado despertando tan cariñosamente a punta de besos no era su Fate-Chan sino era Alicia!
"Lo siento hermanita, me sentía tan sola en la noche que decidí venir a tu habitación, sin embargo ha sido tu novia quien, aprovechándose de mi estando, se me ha abalanzado cual bestia salvaje"
"¡¿Pero que caraj…-? ¡Eso no es verdad!"- Protestó la castaña mirando suplicante a Fate para que no creyera tal acusación.- "¡TÚ! ¡Dile que no es cierto, dile, DILE" - Sacudió a la hermana mayor por los hombros desesperadamente para que aclare el mal entendido, sin embargo la sonrisa retorcida de Alicia solo se vio más evidente, dando a entender que se estaba divirtiendo con la controversia creada.
"¿Qué le diga qué?" - Se hizo la desentendida.
"¡Tú…!"
"Ya basta"- Dijo Fate para cortar todo el asunto.
Sin embargo la castaña todavía se veía realmente apenada - "Pe-Pero…-"
"No te preocupes, yo entiendo"
"Pe-Pero… ¿No estás molesta verdad?" - La rubia movió el rostro de izquierda a derecha.
"En serio, también es mi culpa por no decirte que de vez en cuando Alicia venia a dormir conmigo…aunque últimamente no lo había hecho" - Le posó la atención a su hermana quien tan solo le respondió con una cariñosa sonrisa. - "¿Qué hora es?"- Tras tan inesperada mañana se le había olvidado que tenía un vuelo que tomar. -"Ya tengo que irme, oh, Nanoha ¿podrías traerme el portafolio que dejé en el escritorio de la oficina?"
La aludida asintió - "¡Uhm! Claro, ya vengo"
"Gracias…ah por cierto Nanoha, buenos días"- Le dio un beso en la mejilla y así algo sonrojada y atolondrada la chica salió en busca de lo que le habían encomendado.
"Que cursi…" - Murmuro Alicia y aunque lo hizo muy levemente fue lo suficientemente fuerte para que su hermana pudiera escucharla. Fate avanzó hacia ella y levantándole el mentón con el dedo índice, le dedico una expresión tan severa que por unos instante hicieron que se arrepintiera.
"Escúchame, Nanoha es mi novia, más te vale que dejes ese tipo de bromas"
La reprendida de un solo manotazo hizo que la menor deje de tocarla - "Como tú dijiste, yo solía venir aquí cada vez que me sentía sola y ahora no puedo por que tu novia está aquí todo el día, ¡no es mi culpa!"
Estaba realmente encrespada con la esa actitud, desde que su gemela se había dado cuenta de lo mucho que le gustaba la pobretona toda su atención y preocupación parecía que solo eran para ella.
"Alicia…-"
"En vez de regañarme ¿Por qué al menos no me preguntas como he estado? Si no te has dado cuenta ayer no me has visto en todo el día" - Desde ayer con lo de Chrno y después con su madre, su cabeza había estado hecho una tormenta que poco le importaba exponer sus sentimientos tan egoístamente con tu hermana.- "Las personas que vierten su mundo en su pareja y dejan de lado a las demás personas, me desagradan mucho"
Incluso ella no lo había planeado, todo había sido un accidente, entonces, ¿Por qué ella era sermoneada mientras que a Nanoha la despedía con afecto? ¡No le parecía justo!
"¿Acaso tú…-"- La expresión de Alicia siguió expresando su disconformidad- "-…estas celosa?"
Hubo un silencio bastante incomodo, la mayor trató de defenderse testarudamente mas las palabras le quedaron cortas, era como si supiera exactamente que decir pero a la misma vez, por la impresión de la pregunta, su lengua se había vuelto súbitamente torpe. Si, era la primera vez que Fate se daba cuenta, después de todo nunca había perdido ante sus celos anteriormente y mucho menos exponerlos de esa manera.
Nunca hubo necesidad porque ambas siempre habían estado juntas, hasta que llego la intrusa.
"No… ¡uhmp!" - Esos dos labios que eran una exacta copia de los suyos la besaron, tan solo fueron 5 segundos, aunque para Alicia, quien estaba totalmente confundida, le pareció mucho más tiempo de lo que en verdad fue y cuando se dio cuenta estaba siendo abrazada fuertemente por su gemela.
"Lo siento" - El percho de Fate le dolía por la tristeza que le había causado a su hermana.
"¿Fa-Fate?"
"Lamento haber sido tan egoísta, nosotras desde antes de nacer siempre hemos estado juntas y siempre lo estaremos, por favor no te sientas sola"
Ella también la abrazó, nuevamente aquella sonrisa tan característica de ella apareció, aunque más sincera, en su rostro y sintió sus lagrimas caer, ya no por tristeza, no, sino por felicidad, una dicha que solo la persona más cercana a ella podía proporcionarle. - "No lo haré"
"Avísame cuando quieras venir a dormir conmigo, le pediré a Nanoha que duerma en su habitación"
"Está bien, podríamos dormir las tres, la cama es bastante espaciosa"- Sonrió pícaramente aunque Fate, tras el incidente de esta mañana no se veía realmente convencida.
"Está bien, pero yo en el centro"
¿Y también me darás besos de buenas noches?"- Pregunto inocentemente apuntándose a los labios.
"¡¿Heh? ¿Acaso eres una niña?"
"Solías darme picos en los labios cuando lo éramos" - Le hizo recordar - "Además lo acabas de hacer ahora, de adulta"- La menor se encontraba sin poder defenderse del razonamiento de su hermana, no le molestaba hacerlo sin embargo, la idea de besar a su novia y a su hermana en la misma cama, aunque fuera tan solo un pico y pese a que se tratase de amor fraternal, le resultaba un poco retorcida.
"Jajajaja, ¡no tienes que poner esa cara!, está bien si tan solo es aquí"- Apunto a su mejilla- "Estaría bien con eso"
Fate sonrió aliviada y un poco divertida por el jugueteo de su gemela, verla triste era algo que no soportaba.- "¿Sabes hermana?"- Aguardo unos segundos tratando de ordenar sus palabras en su cabeza - "…Finalmente le pude contar a Nanoha todo lo que había estado guardado dentro de mi"
Alicia quedó un poco desubicada -"¿Oh…ya veo, y que fue lo que dijo?" - Preguntó esforzándose por asimilar la información recién recibida. Los ojos de Fate brillaron gentilmente y su rostro se iluminó. Alicia no había visto tal expresión desde hacía ya demasiado tiempo.
"Ella dijo que me amaba más que nunca y que siempre estaría a mi lado, así que, si algo me molestara en un futuro que no dudara en confiar en ella"
En la cara de la hermana mayor se dibujo igualmente un risueño gesto y por unos instantes pensó que aquella respuesta era muy de Nanoha. - "Ya veo, es extraño… es como que siempre sabe exactamente que decir en el momento preciso ¿No te has dado cuenta, Fate?"
La aludida hecho una pequeña carcajada dándole así la razón - "Nunca se lo había dicho pero…desde que llegó a esta casa he sentido que nuestras vidas se han vuelto un poco más divertidas, tú también Alicia" - Su gemela mayor la observó un poco confundida - "Tú también la quieres bastante ¿verdad?"
"¿Por qué estas tan segura?"
"Porque si no te gustara Nanoha no hubieras permitido se hubiera desarrollado este tipo de sentimientos que tenemos una hacia la otra. Lo sé, eres una persona extremadamente posesiva conmigo y aun a pesar de eso dejaste que ella se acercara a mi porque me hacia feliz"
Alicia sintió las lagrimas carse, después de todo Fate era su gemela, su hermana menor y ella la conocía mejor que nadie, eso la hacía muy feliz, sin embargo, aun así se sorprendió un poco de que tan consiente era Fate de sus sentimientos - "Estoy haciendo mucho esfuerzo, así que más te vale no dejarme de lado, me pondré celosa"
"Si, lamento si alguna vez con mi comportamiento egoísta te hice sentir insegura, no volverá a pasar"- Ambas se abrazaron sintiendo el corazón de la otra latir como si fuera uno solo.
Alicia no podía vivir sin Fate y Fate no podía vivir sin Alicia.
"Hermana, hay algo que me ha estado atormentando desde hace tiempo, no te lo he querido decir porque sentía miedo a como reaccionarias pero…sé que has estado muy triste y preocupada por mi últimamente, después de tu viaje me gustaría hablar contigo" - Ella la miró con expresión sumamente seria y la menor se pregunto si acaso se trataría de lo Tsukimura había escrito en aquella carta.
"Está bien, esperare el momento"- Le besó en la frente - "Por ahora, discúlpate con Nanoha"
"¿Eh? ¿Por qué?" - Hizo puchero.
"Por ser una tonta con ella"
"¡Es que es divertido meterse con ella! Nanoha siempre se desespera cuando se trata de ti, dan ganas de fastidiarla"
La cara de Fate se ensombreció - "Me has hecho acordar, tengo que ponerte un castigo ejemplar por haber destrozado mi Baradiche…"
"¡Está bien, está bien, lo hare, me disculpare!"
Amabas se relajaron un rato y se sonrieron una a la otra- "Hey ¿Qué es eso?" - Apuntó Fate curiosa a una marca oscura que estaba entre su busto a lo cual la aludida se cubrió de inmediato. - "¿Con quién has estado?"
Volteo el rostro - "Con una…. ¿chica de por ahí?"
"¿Me lo estas preguntando o me lo estás diciendo?" - Alicia le estaba ocultando algo, sabía que le gustaba acostarse con varias chicas pero jamás se había quedado a dormir con alguna de ellas y mucho menos las dejaba que marcaran su cuerpo de esa manera.
"¿Te ibas a cambiar verdad?"
"Hey" - ¿Acaso su hermana estaba saliendo con alguien seriamente?
"Iré a disculparme con Nanoha, desayunemos juntas después" - Le cambió de tema.
"No me ignores ¿No dijiste que querías que te preguntara sobre lo que hacías? Bien ¿Con quién estuviste a noche?"
"Nos vemos después, te amo hermanita" - Se dio a la fuga.- "¡adieu!"
Fate quedó mirando como su hermana huía rápidamente y se sintió un poco extraña con todo esto. Ciertamente ambas eran gemelas y siempre habían estado juntas, pero ¿Qué pasaría si algún día Alicia, encontraba a alguien a quien amar y decidiera querer dar un paso al frente para seguir por un camino diferente? - "¿Qué voy a hacer cuando ese día llegue?"
No, aún no estaba lista para dejarla ir.
Quizás ella era incluso más egoísta que su hermana…
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Después de llegar a su destino Fate se dio con la sorpresa de que la persona que en realidad la había mandando a llamar no era otra más que su madre, la cual pensó que se encontraba realizando un viaje importante, todo esto la perturbaba pues si Precia se encontraba en ese lugar era porque algo realmente serio estaba ocurriendo. Además de eso, la mansión donde se hospedaría resultó ser una de las propiedades de los Harlaowns.
Más fue su impresión cuando Lindy le había comunicado su aprobación para que ambas familias trabajaran juntas de ahora en adelante. Desde hacía varios años se había estado tratando el tema, no obstante siempre había pensado que quizás Lindy intentaba no compenetrase mucho con la familia Tesatorossa pues no gustaba mucho de los métodos de Precia para hacer negocios, aun así intento comprometer a su único hijo, Chrno, con una de sus hijas.
Fate siempre se había jactado de saber juzgar bien a las personas y ser muy perpicaz, sin embargo, aquella mujer tenia a veces comportamientos tan contradictorios que jamás podía saber en que estaba pensando realmente.
Tock, tock
Sonó el llamado a la puerta dos veces y la rubia dio autorización para que la persona entrara a su habitación. El único hijo de Lindy Harlaown se encontraba ahí mirándola con una pequeña sonrisa y detrás de él se encontraba Precia mirándola de reojo y al parecer algo impaciente - "¿vamos?"
Algo torpe en reaccionar lo primero que atinó a hacer fue saludar respetuosamente a la mayor quien tan solo asintió con la cabeza y hecho en marcha su recorrido, los tres en un silencio casi incomodo Fate se preguntaba una y otra vez la razón por la cual estaba en aquel lugar - "Ya sabrás porque es necesaria tu presencia"
Un breve escalofrió le recorrió los huesos de la espalda a su hija, era como si pudiera ver a través de ella sin dificultad alguna a pesar que se estuviera esforzando aparentar indiferencia. Muchas veces se lo había planteado ¿Qué tanto su madre conocía a sus hijas? Desde que tenía recuerdos no había encontrado algún momento en que se hubiera interesado en los pasatiempos o preferencias tanto de Alicia como en las de ella.
Ella lo sabía, siempre lo supo.
El problema no era el dinero, mucho menos la forma de vida de una persona de alta categoría social. Porque habían muchas personas económicamente prosperas y aun así eran igual de felices.
El obstáculo de todo esto radicaba desde incluso antes que ella naciera…
El joven alto se detuvo tras una puerta más grande que las demás y con una rápida pasada de ojos a sus invitadas abrió las puertas. Parecía una sala de reuniones, Lindy se encontraba ya dentro hablando con una persona…que Fate conocía, la dueña de la pensión que hacía más de un mes no había visto, Letti, se encontraba frente a ella aunque su desorientación fue relevada por un sentimiento abrupto de ira al notar a la tercera persona que yacía sentado a su costado.
Griffith Lowran, la miraba con el mismo sentimiento que ella a él.
"Fate-San" - Llamó la mujer de verdes cabellos tan amistosamente que la rubia parpadeo un par de veces tratando de enfocarse en ella y dejar de matar con la mirada al cretino que tenía en frente - "Conoces a Letti, ella es mi hermana, por lo tanto es tía de Chrno"
La información le cayó como balde de agua fría, eso quería decir que aquel imbécil homofóbico que casi la mata con un bate era familiar de él. Ahora que lo mencionaba, desde que había visto el rostro de aquella mujer le resulto lejanamente familiar, quizás de casualidad la había visto en alguna reunión anterior y no se acordaba de ello.
"Tomen asiento" - Pidió Harlaown con empatía a pesar de que Precia ya lo había hecho desde un principio.- "Antes que nada, creo que mi querido sobrino tiene algo que decirles" - Cedió la palabra al joven, quien no había dejado la mirada de odio hacia la joven en ningún momento, más un fuerte pero casual golpe en las costillas propinada por su madre hizo que considerara mejor su comportamiento.
"Siento mucho Fate-San que…"
"Testarossa-San"- Cortó Fate con un aire arrogante al notar más o menos a donde estaba yendo a pasar el asunto.
Claro estaba, Fate sabía controlarse y sabía perfectamente que por más arrogante que se comportara en ese momento Griffith no estaba en la posición para quejarse.
"Lowran-San, continúe y por favor hable alto y fuerte, como el hombre que es" - Si ya sus ojos de ambos irradiaban mal humor en esos momentos cualquiera de los espectadores estaban nerviosos de que en cualquier instante alguno de los dos pudiera agarrarse a golpes.
"Siento mucho… Testarossa-San…-" - Pronunció su apellido como si estuviera masticando vidrios rotos - "Mi comportamiento… deplorable en su estadía en nuestra pensión"
La aludida tomó algunos segundos en pasión pensativa, lo cual lo exaspero aun más "Esta bien, como la persona amable y respetable que soy lo perdono y espero que el futuro pueda controlar más su ira"
"¡Maldita zorra ¿estás disfrutando cada segundo de esto, verdad?"
Fate lo miró como diciendo - "Obviamente lo estoy disfrutando, idiota"
"Venga, ahora pasemos a lo siguiente, ¿no es verdad Precia?" - Cortó Lindy al notar como su sobrino estaba tan rojo que parecía que en cualquier momento le iba a dar un ataque.
La mujer tranquilamente absorbió un sorbo de té - "No hay prisa" - respondió con expresión neutra, aunque Lindy, que la conocía desde hace ya varios años, sabía que estaba disfrutando de las circunstancias tanto como su hija.
"Quizás estas dos se parecen más de lo que creen" - Pensó curiosa.
"También debería disculparme yo, como madre de este tonto hijo mío, no era mi intensión que pasara tan mal momento en su estadía"- Agachó la cabeza en forma de disculpa a lo que la rubia reaccionó.
"No, en verdad no ha sido su culpa, solo fue un mal momento, no tiene porque disculparse"
"Si ha sido mi culpa puesto que era yo la encargada de cuidar de ti en todo momento" - Aclaró la mujer con expresión apenada.
"¿Cómo?"
"Ara, ¿No lo sabías?"- Intervino Lindy un tanto sorprendida haciendo que el rostro de la joven se viera más confuso.
"Lindy" - Llamó la atención Precia un poco más seria- "No es necesario irse por la tangente, prosigue con lo que tenias que decirnos" - La fémina aludida hizo un puchero y la observó con reproche.
"En fin, ya te había comentado que nuestra familia planea aliar fuerzas con la familia Testarossa a partir de ahora, por el momento tenemos un proyecto en marcha en donde será Chrno quien esté a cargo de ejecutarla, como futura cabeza de la familia no es extraño que empiece a tomar este tipo de responsabilidades"
Fate pasó su atención al muchacho, quien se encontraba frente a ella con los brazos cruzados escuchando atentamente lo que decía su madre, seguramente ya estaba al tanto de todo. - "Y tú, Fate" Volteó al notar que Precia se refería a ella - "También será una buena experiencia para ti, trabaja con Chrno a partir de ahora"
"¡¿Y-Yo?" - Exclamó.
"A pesar de que aun eres bastante joven para asumir proyectos de tal importancia parece que Precia cree que eres bastante capaz" - Intervino Lindy.
La hija miró a la madre casi a la expectativa que ella confirmara lo que acababa de escuchar ¿Acaso su madre pensaba tan bien de ella?
"Por supuesto, ella es mi hija después de todo"
Ya después de la inesperada reunión, Fate salió con la cabeza hecha un alboroto y su pecho sentía como si fuera a colapsar después de la oleada de sentimientos que en esos momentos estaba experimentado.
Ella caminaba sin prestar verdadera atención pensando en lo debería hacer ahora en adelante hasta que una fuerte presencia hizo que tuviera en seco - "Madre…" - Esta le devolvió la mirada - "Me esforzare para no decepcionarte y así cumplir con tus expectativas"
Ambas estaban completamente a solas - "No me espero menos de ti, Fate"
"Si"- Respondió solemne. Era la primera vez que ella la reconocía, no debía desaprovechar la oportunidad que se le había dado.
"Los deberes que tienes en casa, olvídalos por el momento y deja que Alicia se encargue"
"Madre ¿Por qué yo y no mi hermana? Siempre pensé que tenías más expectativas en ella. Desde que éramos pequeña siempre supe que ella poseía mejores habilidades que yo" -Cuestionó muy confundida.
"Alicia es muy inteligente, ella es capaz de hacer cosas de las cuales tú probablemente tendrías que esforzarte un poco más para realizarlas, sin embargo, de las dos tú eres la más racional y por ello tiendes a tomar mejores decisiones"
"Madre…"
"Ambas son iguales y a la misma vez diferentes, tu hermana es habilidosa pero nunca pensé que fueras la sombra de ella"
"Gr-Gracias por la oportunidad"
"Hay algo más de lo que quiero hablarte"- Su hija la miró atenta -"¿Cuánto dinero debe esa chica todavía?"
Fate se paralizo- "Ehm…según Alicia…es un poco más de la mitad…pero madre...eso...-"
Precia hecho un suspiro cansado pero mantuvo su posición autoritaria todo el tiempo -"Yo asumiré ese gasto"
"¡Qu-Que?" -cuestionó conmocionada.
"Ha pasado un año ¿verdad? No puedo seguir ignorando que esa muchacha este por aquí dando vueltas, pagando esa estúpida deuda ella ya no tiene ninguna razón para permanecer cerca"
No podía ser.
"¡Pe-Pe-Pero madre, ella es…!" -La expresión severa y algo sombría de Precia la retaba a acabar aquella frase, Fate dudó, no sabía lo que era capaz de hacer si se enteraba de su relación con Nanoha.
"Estoy cansada de que ella te influencia de esa manera, ella no tiene nada que ver con nosotros, quiero que se vaya lo más pronto posible"- Ordenó.
"Ella…es mi novia, madre" -Finalizo en tono casi suplicante. - "Tiene mucho que ver conmigo"
"¿Novia dices?... ¡No digas sandeces!"
"¡No….no son tonterías, le he contado todo sobre mi, absolutamente todo y ella…me ha aceptado tal como soy, yo en verdad la amo, madre!" -Si, Precia se veía algo impresionada de que su hija menor, quien siempre fue con ella la más dócil, le estuviera alzando la vos de aquella forma tan insolente y tan impropio de ella.
"¿Y crees que ella sería feliz con un sentimiento tan egoísta?"
"¿A qué te refieres?"
"Solo piénsalo Fate, ella ya ha estado aquí hace un año, ella al igual que tú tiene una vida y no puede seguirla por este estúpido capricho de Alicia y tuyo. Seguramente tiene una familia que no ha visto desde que ha estado contigo"
"Yo…"
"Siempre te dije, si vas a jugar, está bien porque los seres humanos se utilizan uno a los otros constantemente, pero si vas a hacerlo asegúrate de saber que siempre vas a ganar"
"No entiendo" -Mentira, ella si comprendía pero no quería hacerlo.
"Tú y ella tienen vidas totalmente distintas ¿Quién se va a acomodar a la vida de quien? Obviamente ella tendría que hacerlo y cuando lo haga ¿Cuánto va a sacrificar por ti? Estoy segura que apenas puedes tener una relación y ahora con la unión de la familia Harlaown será imposible que puedas tenerla y mucho menos con alguien que no está a tu altura"
Fate se modio el labio inferior y apretó los puños con impotencia de refutarle lo que había dicho porque tenía razón y Dios sabe cuánto detestaba aceptarlo. Estaba tan confundida y la misma vez enojada consigo misma por quedarse callada que apenas podía ver a Precia a los ojos ¿Cómo refutarla? ¿Cómo decía que se equivocaba? Que podía hacer feliz a Nanoha sin que ella se sienta obligada a dejar parte de su vida atrás.
"Sigues siendo una niña" -Suspiró la adulta cuando vio a su hija dar media vuelta e irse casi corriendo, seguramente sin querer que la viera llorar. Ella se marchó igualmente esperando que Fate tomara la decisión correcta.
"Has sido bastante dura con tu hija" -Precia observó por el rabillo del ojo.
"Lowran-San, tienes pies sigilosos…-"
Su acompañante sonrió en silencio tomando aquella acusación como un cumplido- "¿Por qué no le has dicho?"- Cuestionó está algo interesada y por unos momentos pudo ver un pequeño resplandor en los ojos de aquella mujer -"La familia Harlaown al tener estrechar vinculaciones con el ministerio de defensa, además de otros negocios… es propietaria del mejor grupo de seguridad en todo Japón, yo, a pesar que renuncie a ser la sucesora de la familia y dejé que Lindy se encargara todo eso, se me encomendó la tarea de cuidar de tus hijas, no me molesta hacerlo pues mi hermana te considera una 'amiga' muy preciada, sin embargo hasta ahora no entiendo ¿Por qué no se lo dijiste tanto a Alicia-San como a Fate-San?"
Una pequeña mueca se formó en la expresión de Precia -"No hace falta que sepan que siempre estoy observando"
"Para ser más exactos desde hace 4 años, cuando a tu hija menor le paso ese lamentable…accidente" -Los ojos de la de cabellos oscuros de volvió ofensiva -"Hablando del tema, he escuchado que has tenido algunos problemas para encubrir a la mayor ¿Necesitas ayuda con eso?"
"No, puedo apañármelas sola"
"Si necesitas algo puedes pedírmelo, me siento culpable por el mal momento que pasó Fate-San con mi tonto hijo, ¿Sabes? Escuché que esa niña, la cual tanto detestas, se aventó a protegerla con su propio cuerpo a pesar de que podía haber resultado muy lastimada" -Tentó a decir sabiendo que aquel dato no era desconocido para la otra mujer, sin embargo esta simplemente echó un bufido y se retiró a paso firme por el mismo corredor donde había venido.
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"Letti" -Llamó su hermana menor cuando la vio entrar a su habitación -"¿Pasa algo?"- Preguntó un tanto preocupada por su expresión turbada en su rostro.
Ella simplemente tomó asiento frente a la pequeña mesa de té de caoba manteniendo esa postura enigmática por unos momentos más -"A Testarossa-San…no la comprendo" Soltó de repente y para su sorpresa escuchó una divertida risilla tratando de ser calmada por los labios de Lindy.
"Ella simplemente es…complicada"
"Tú la conoces desde que estudiaban en la secundaria ¿verdad? ¿Siempre ha sido así?" -Lanzó las preguntas tan casualmente como pudo mientras acompañaba la conversación sirviéndose una taza de té humeante.
"Siempre ha sido una mujer muy orgullosa, fuerte y cara dura…si a eso te refieres"- Los ojos detrás de los lentes le dijeron que no era precisamente lo que quería escuchar, la menor aun divertida pensó unos segundos tratando de recordar un poco la antigua Precia Testarossa -"No, ella ha cambiado indudablemente, antes al menos…sonreía"
"Esa mujer, aparentemente siempre es fría, calculadora, inclusive ante los ojos de los demás puede parecer cruel pero…quizás las cosas no son como se ven" -Analizó.
"Ara, por supuesto que no, ella es una persona que se preocupa desmedidamente por el bienestar de su familia, yo lo sé porque me pidió exclusivamente que tenga un ojo puesto en sus hijas aunque de las dos Alicia-San siempre es la que me da dolor de cabeza, siempre de un lado a otro…"
"Es exactamente es lo que me tiene desconcertada, no entiendo porque actúa de esa forma tan fría con ellas si tanto les preocupa ¿será que tan solo que su inquietud se deba a que le pasé algo a las sucesoras de su empresa?"
Lindy movió la cabeza de un lado a otro convencida que esa no podía ser la razón. Ella sabia más que nadie que la frialdad de la mujer no se debía a la crueldad que aparentaba poseer, sino a los hechos que habían marcado su vida y la educación severamente estricta y carente de afecto que había tenido, no, el problema no era Precia, el verdadero problema era toda una cultura de indiferencia que había arrastrado aquella familia por generaciones y que ahora la estaba padeciendo las mas jóvenes.
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"¿Ya?" -Se empezó a impacientar, hacia más de dos hora que habían salido del avión privado de la familia y Alicia le tenía los ojos vendados.
La chica rió animada pero aun manteniendo un poco más el misterio "Venga, no te apresures, así es más emocionando" -La condujo hacia la izquierda y subiendo unos peldaños y la pobre chica, si es que la rubia no la hubiera estado tomando todo el tiempo de las manos, hubiera caído de seguro.
"Al principio era emocionante, ahora me estoy poniendo nerviosa" -Se quejó Nanoha tambaleándose de un lado a otro, de momento sintió como su acompañante se detuvo y soltó sus manos haciendo que su inquietud creciera -"¿A-Alicia?" -Llamó moviendo las manos tratando de encontrarla.
"Listo, puedes ver"
La ojiazul se quitó el pañuelo de seda que le tapaba la visión y sus ojos se quedaron pasmados al percatarse del hermoso jardín con árboles de cerezos donde se encontraban, era casi tan majestuoso que parecía una fotografía sacada de una portada turística o una pintura finamente detallada. -"Es…precioso… ¿Do-Donde estamos?"
"Nuestra casa de campo, bonita ¿verdad?" -Ella señaló una casa que a pesar de tener un aspecto tradicional notaba los finos acabados y el buen mantenimiento de esta.- "Tenemos 17 como estas en todo el país pero esta es la más cercana, no es tan grande pero es suficiente para nosotras"- Dijo como si no fuera la gran cosa.
"Oh"- Fue lo único que salió de su boca aun demasiado embelesada con aquella modesta casa de campo. Las puertas de madera de Olivo se abrieron de par en par y unas doncellas muy bien uniformadas se inclinaron para darle la bienvenida a su Ama y acompañante. Nanoha de inmediato dio dos pasos hacia atrás por tremendo recibimiento y su mano fue tomada gentilmente nuevamente por la de Alicia dándole un poco de calma.
"Tengo hambre, vamos a cenar en el jardín" -Anuncio la rubia con radiante sonrisa levantando ambas manos en forma de celebrar su llegada.
"Las cosas…" -Cuestionó mirando al chofer sacando las valijas de la limosina. Alicia encogió sus hombros y con la mirada indico a las empleadas que se encargaran de todo. - "¿Para qué me has traído tan de repente?"
"Pues es obvio ¿no? Mañana es San Valentín y quería pasarla contigo en un lugar tranquilo" - Informó conduciéndola hasta el jardín donde ya se encontraba una mesa bastante arreglada, con vajilla y hasta un candelabro en el centro dándole una atmosfera bastante romántica.
Eso le dio escalofríos. Alicia siempre había sido juguetona, como una hermana pero últimamente la llenaba de atenciones que jamás había tenido con ella.
"Ehm ¿Por qué esa cara, acaso hay algo que no te guste?" - Preguntó cerciorándose un tanto inquieta si había algo extraño en la mesa. Nanoha se vio un poco desconcertada al principio, sin embargo reflexionando un poco trató de disipar su mente de cualquier pensamiento o hipótesis mal intencionadas.
"Ven, siéntate" -Últimamente no había podido dejar de pensar en Fate y en su pasado y todo ello la había estado estresando más de lo acostumbrado, quizás Alicia había notado eso y solo trataba de darle un buen momento.- "Es solo que…últimamente te has comportado muy atenta conmigo y me estaba preguntando a que se debe"
"Me ofendes, yo siempre soy así" - Nanoha la miró escéptica - "Mis pensamientos son tan cristalinos y puros como el agua de manantial"
"Dirás como el agua de las cloacas de la ciudad"
"¡Ouch!"
"Ya, en serio…"
Los ojos rojizos se hicieron a un lado y esperó un rato hasta que sirvieron las cena - "Fate…" Hizo una pausa - "Me ha dicho que ya sabes todo" - El cuerpo de Nanoha se tensó nuevamente al recordarlo, no había que ser un genio para saber a lo que se refería - "Quiero agradecerte por darle tu apoyo"
Ella meneó la cabeza - "No he hecho nada" - Ciertamente, ella si podía serle útil a Fate de alguna manera al menos para consolarla era suficiente, aun así ahora estaba entendiendo porque el repentino cambio en el trato de Alicia.
"Si ha sido algo, además…esto también es muy importante para mí, Fate es la persona a quien más amo y estoy un poco más tranquila que esté con alguien como tú. Para ser sincera, nunca pensé que se podría llegar a enamorar de ti, lamento las bromas que te he hecho para provocar discusiones entre ambas"
"Así que si fueron intencionales…-"
"La verdad es que muy en el fondo te detestaba"
"¿Cómo puedes decirme eso con una sonrisa?"- Ciertamente Alicia seguía siendo un poco extraña.
"Ugh…" - Hizo una mueca de asco y se apartó un poco de la mesa.
La castaña se pregunto a que se debía tal reacción y se acerco para oler la comida, sin embargo no notó nada fuera de lo normal, más bien todo emanaba un aroma sumamente delicioso - "¿Te sientes bien?" - Puso una expresión un tanto consternada.
La rubia afirmó con la cabeza pero aun así se mantuvo un poco lejos - "Mi estomago ha estado resentido un poco últimamente, creo que pasare de comer esta noche"
"¿No deberías ir al médico?"
"No, no es la primera vez que me pasa, después de tantas borracheras quizás mi hígado me este pasando la cuenta, seguramente dentro de unos días estaré bien" - Alicia estaba segura que estaba a punto de abrir la boca para reprocharle su descuidado comportamiento pero antes que sucediera, la tonadita de su celular llamó su atención, inmediatamente se paró y contesto. - "¡Osu!, si estoy bien, ah…- Nanoha, si, justamente estábamos cenando…"
La nombrada le prestó su atención a la conversación. El semblante de la otra cambió a una un tanto exasperada - "¡Diablos que no le estoy haciendo nada extraño! No, tampoco lo estoy planeando, ¡cielo! Linith y Tú no tienen porque hacérmelo recordar a cada rato…si, si, me comportare…" - Dijo cansada de ser reprendida y luego le pasó el teléfono.- "Ten. La neurótica quiere hablar contigo"
"¡Te escuche!" - Escuchó decir a Fate desde el aparato.
Al cabo de unos minutos colgó.
"¿Y qué te dijo?" - Preguntó la gemela tras la conversación de casi 10 minutos.
Nanoha solo sonrió tiernamente aun feliz de haber escuchado la vos de su novia y a la misma vez con ojos melancólicos por saber que no se encontraba con ella en estos momentos. - "No mucho, me comentó que la habían puesto a cargo junto con Chrno-Kun en un proyecto importante y que estaba emocionada"
Los ojos rojos se abrieron de par en par, el joven no le había mencionado nada al respecto, ni siquiera sabía que su hermana se iba a encontrar con él en su viaje. Igualmente le parecía raro que hasta ahora su familia haya decidido trabajar juntas en algo pues pensaba que a menos que hubiera un compromiso de por medio cada quien iría por su lado.- "cielo, madre debe estar contenta…-"- Se notó un cierto dejo de molestia en sus palabras. - "¿Qué más dijo?"
Nanoha se sonrojó - "Nyahahaha…ahm, bueno…-"
"Oh no, no quiero saber de sus conversaciones empalagosas"
Se echó a reír - "Solo lamentaba no poder estar conmigo en San Valentín"
"¡Bah!, seguro se aparece en cualquier momento, nada le cuesta tomar un avión, venir un par de horas y regresar a la mañana siguiente sin que nadie se dé cuenta" - Comentó Alicia sin darle gran importancia.
Nanoha rió otra vez - "Nyahaha. Ella está ocupada, no se puede hacer nada"
"¿Apostamos?" - Propuso una con una sonrisa maliciosa en los labios.
"¿Hablas en serio? Está bien, aunque en verdad esto es totalmente absurdo" - Incluso para alguien como Fate eso sería absurdo además, si se había olvidado de su cumpleaños no esperaba que hiciera tanto por una fecha que jamás había celebrado.
"Por cierto, hay una computadora en el salón, hoy hagamos una excepción ya que mi hermana ni mi madre están cerca para que puedas hablar con tu familia tanto como quieras, ¿vale?" - Ofreció quiñándole el ojo en señal de complicidad. Ella sabía perfectamente, que no era lo mismo que ver a tus familiares pero era lo más conveniente para todos si su acompañante se reportaba saludable a su casa de vez en cuando.
Había pasado un buen tiempo desde la última vez que había hablado con su familia, incluso sintiéndose feliz por estar junto a Fate eso no le quitaba la melancolía, después de todo los extrañaba mucho. Le tranquilizaba saber que su madre al menos ahora, estaba mucho más tranquila de lo que había estado hace un año.
Hasta ahora no se le metía en la cabeza como ella pudo haberse creído la mentira de que estaba trabajando en el extranjero. O quizás nunca lo hizo, Momoko Takamachi era una mujer muy dulce y maternal sin embargo, si alguien puede descubrirte tus mentiras esa era tu propia madre, tal vez siempre lo supo pero decidió confiar en las palabras de su hija.
Eso era algo que Nanoha algún día lo descubriría ya que en sus planes no estaba quedarse en la actual condición para siempre.
"Ya es tarde…-"- Se recostó en la silla y tapó su rostro de la luz con su muñeca. Y se puso a pensar un poco más en lo que quería para el futuro, ciertamente amaba a la rubia pero quería ser alguien de la cual pudiera sentirse a su altura. - "Quizás pueda tomar estudios universitarios…pero ¿de qué?" - Se cuestionó y con un poco de pesar miró el reloj que poco faltaba para la media noche.
"Ahora, ¿Dónde es mi habitación?" - Caminó por varios minutos tratando de recordar donde habían metido sus cosas. Tomó la posibilidad de llamar a Alicia pero luego recordó la mala pinta que tuvo en la cena y decidió que seguramente ya estaría descansando y no sería apropiado molestarla.
Después de casi 15 minutos de estar paseándose por el lugar y dando gracias a una mucama que había tenido la suerte de encontrar por fin encontró su habitación, se quitó la ropa de un solo tirón y la dejo caer…dios sabe dónde, no estaba de humor para doblarla. Estaba cansada y a pesar de ello no podía conciliar el sueño. Como detestaba que pasara eso.
Ella se restregó el rostro con tanta fuerza, con tanta desesperación, como si quisiera gritar con el dolor que se estaba proporcionando, apretaba los puños y la mandíbula.
Quería tantas cosas.
Y a la misma vez se sentía perdida, abrumada de cómo comenzar y por donde.
Se sentía inútil para Fate.
Ella la quería pero no sabía si podría mantener una relación. Parecía como si la rubia estuviera fuera de sus posibilidades y en sueños perturbadores sentía como ella escalaba metas tan altas que ni siquiera Nanoha podía alcanzar.
Eso era, por orgullo ni siquiera se atrevería a pronunciarlo pero se sentía inferior a Fate y al sentir eso no se creía capaz de poder ayudarla. Odiaba ese sentimiento, lo aborrecía.
"Fate-Chan…"
De la nada algo la tomó desprevenida, un ruido en la ventana.
Sus orejas se afilaron, aguardó la respiración y se mantuvo inmóvil. - "Debe ser mi imaginación"- Suspiró y siguió mirando la oscuridad del techo hasta que un nuevo ruido la desconcentro, era como si algo estuviera chocando contra la ventana.
Curiosa se levantó si no antes cubrirse con la sabana, avanzó a la ventana que estaba siendo iluminada con la tenue luz de luna y observó los arboles moverse de un lado a otro causado por el fuerte viento frio que azotaba en la época del año.
Nanoha tiritó y trató de cubrirse aun más con la frasada.
Observó hacia abajo y sus ojos se abrieron por la sorpresa de ver a una rubia que se abrazaba a si misma tiritando hasta los huesos, sus ojos se encontraron y a pesar de su congelamiento la chica le sonrió dulcemente.
"Ali…-" - No, definitivamente no era Alicia - "¡¿F-Fate-Chan?"
"¡Shh! No hables tan alto"- Volteó a mirar a los costados nerviosa - "Voy para allá" - Empezó a trepar por una lianas que se aferraban a la pared causando que a la castaña casi le dé un ataque de angustia pensando en que se podía lastimar en cualquier momento.
"¿Po-por qué no usas la puerta como la gente normal?" - Le reprendió mientras que la ayudaba a subir.
"Porque soy anormal" - Declaró con humor para la exasperación de la otra.
"¿Qué te crees, Romeo? ¡Te pudiste haber lastimado, estamos en el segundo piso!"- Sermoneo.
"Si lo sé, soy anormal pero no ciega"- Para ese punto Nanoha se sostuvo la cabeza tratando de controlarse un poco, a veces Fate podía ser tan testaruda. - "Te…tengo frio" Se volvió a abrazar a si misma tiritando.
"Eso te buscas por estar afuera con un clima como éste"
"Venga, no me regañes"- Trató de darle la mejor de sus miradas.
"Si crees que te voy a tener lástima porque me pongas esos ojos de cachorro triste, estas equivocada" - Volteó la cara.
"¿Nanoha-San?" - Trató de llamar su atención - "Vamos, yo…¡ashu!"
"¡Estas helada!" - Se percató al acariciarle las mejillas - "Voy a cerrar la ventana"- pero ¿Qué hacia ella debajo de su ventana a mitad de la noche? La ojiazul volteó a hacerle la pregunta pero su cuerpo se quedo quieto al sentir unos brazos rodeándole la cintura y una fría nariz acurrucándose en su cuello.- "¿Fate-Chan?"
"Me tomé el primer vuelo nocturno que encontré, si tomó uno a primera hora ni siquiera notaran que me fui" - Susurró.
"Mierda, perdí la apuesta" - Tembló un poco al imaginarse por unos segundos lo que Alicia le tendría deparado.
"Te extrañé mucho"- Confesó finalmente tras notar que la chica no decía nada.
Su acompañante volteó lentamente y la rodeó con su propia manta para darle calor - "Yo también, feliz día de San Valentín, Fate-Chan" - Atrapó sus labios inferiores en un dulce beso. La rubia se ruborizo furiosamente para su sorpresa aunque después se dio cuenta de que ello no se debía precisamente por el beso, obviamente ya se había percatado que no llevaba nada de ropa bajo aquellas mantas.
Nanoha rio un poco enternecida, a veces su novia podía ser inocente para algunas cosas.
"Ven" - Invitó la chica metiéndose a la cama - "¿Tienes hasta hoy día en la mañana verdad?"
"Si"
Ambas tomaron asiento en la cama, quedándose quietas como si estuvieran esperando algún movimiento de la otra. Nanoha la miró a los ojos. Fate parecía un ángel envuelto en luz de luna y sintió como poco a poco se iba a sumergiendo en el mar rojizo de sus ojos que brillaban de forma especial.
Intensa, profunda y deseosa.
Pero… ¿Deseosa de qué?
Un poco dudando, ella empezó a desabrochar los botones de su blusa dejando al descubierto el yacimiento de sus pechos cubiertos por la ropa interior que llevaba en esos momentos. Despacio dejó caer la prenda por su piel blanca y delicada como porcelana.
Fate era realmente hermosa.
No era como si Nanoha no lo hubiera notado, sin embargo era la primera vez que se tomaba su tiempo para observarla, admirarla, amarla con las pupilas, usualmente a este punto sus deseos estarían carcomiéndole el cerebro y la paciencia.
Y entonces se dio cuenta.
No había estado haciendo las cosas como debía hacerlas hecho.
No había la había mirado más que con una embriagante lujuria y no la había tocado como ella debía ser tocada.
Sus ojos azulados se tornaron tristes al percatarse de tu propia torpeza, quizás la culpa de que Fate haya estado temerosa a entregarse no haya sido más que de ella misma. Y aun así tuvo el descaro de pedirle que confiara cuando ella misma la había estado presionando sin que se hubiera dado cuenta.
La rubia la miró algo perdida, ella simplemente le sonrió y le besó la mejilla, acariciándole sus congelados hombros.
"¿Nanoha?"
"¿Te molesta si te quito la ropa?"
La rubia quedó un poco desconcertada por la petición - "No" - Susurró con el aliento un poco pesado.
La chica asintió tratando de ser lo más condescendiente posible.
No había prisa.
La blusa se perdió en algún lugar del suelo y los dedos de Fate se mezclaron con los cobrizos cabellos, acercándola a su cuello para que pudiera sentir sus labios en su piel y Nanoha así lo hizo, dulcemente y sin prisa la beso en cada parte de su cuello que tuvo a su disposición. Sus manos trazaron un camino por su espalda arrancándole más de un suspiro.
Sentía como temblaba entre sus brazos y una pequeña sonrisa satisfactoria se le formó en el rostro. Sus dedos ágilmente desabrocharon el brasier y lentamente lo desprendió del cuerpo de su dueña.
Otra vez se quedó embelesada.
Y creyó haberse enamorado nuevamente de la misma persona.
"¿Nanoha?"
"Nyahaha lo siento, ven" - La tomó del brazo y la jaló hacia delante cayendo ambas a la cama y quedando Fate sobre ella - "Realmente eres hermosa, no puedo evitar mirarte sin sentirme hechizada" - Amabas se abrazaron sintiendo sus corazones desbocándose a cada segundo que sus cuerpos friccionaban uno con el otro. El zipper de la falda fue bajando mientras los besos y las palabras de amor inundaban y cautivaban la oreja de la rubia, tantas emociones provocaron que ni siquiera se diera cuenta cuando su vestimenta había desapareció.
Los labios rosaban y sonreían para luego juntarse en un contacto más profundo, explorando las bocas una de la otra y tomándose el tiempo para disfrutar. - "Uhgm…"- Soltó sorpresivamente un pequeño gemido cuando los mimos llegaron de su espalda hasta sus muslos.
"¿Quieres que pare?"
Fate se alejó un poco para retomar el aliento y la observó directamente a los ojos. Nanoha estaba esperando pacientemente por ella, su expresión era algo diferente, si, percibía la usual pasión que solía despedir en situaciones como estas pero también había algo nuevo que la tranquilizaba y que le daba confianza.
"No"- Negó moviendo su rostro de un lado a otro. - "Nanoha, hagamos el amor"
Los zafiros se abrieron de par en par y expresaron titubeo. Sin embargo los rubíes le hicieron saber que estaba consciente de lo que deseaba y no se mostraba tan temerosa como antes.
Nanoha adquirió más confianza - "Fate, escúchame, necesito que hagas algo por mi" - Dijo seria sujetándole el rostro, ella asintió y prestó atención a sus palabras - "Quiero que pongas tu mano sobre la mía" - Las caderas de Fate dieron un pequeño salto al notar el contacto entre sus piernas, de inmediato hizo lo que le pidió y la observó un poco nerviosa.
Sin embargo Nanoha se quedó quieta.
"No voy a hacer nada que tú no quieras ¿entendido? Si quieres que saque mi mano de ahí, puedes hacerlo"
"Na-Nano…"
"Y Otra cosa" - Levantó su mentón para que la viera - "Por ningún motivo quiero que cierres los ojos"
"Uh-Uhm ¿Por qué?"- Se alejó un poco con una interrogante expresión.
La castaña dudo unos momentos, no por sus intensiones sino por cómo expresarse a sí misma - "Quiero que…me mires cuando…"
Las mejillas de su amante se tornó rojo oscuro y su rostro empezaba a mostrar mezcla de emociones - "N-No sabía que…tenias ese tipo de fetiches" –rodó sus carmesíes ojos a un costado un poco perturbada, aunque bueno, si eso hacía sentir bien a Nanoha….
"¡¿Qué? No, no,no,no,no. ¡Estas mal!" - Nanoha movía la cabeza de un lado a otro totalmente ruborizada por los extraños pensamientos que había causado en su novia, si lo ponía de esa forma parecería que fuera una pervertida y esas no eran sus intensiones…al menos por el momento no. Fate la volvió a mirar esta vez aun más despistada. - "Quiero que me mires y que sepas que soy yo quien te está tocando, nadie más"
Una pequeña sonrisa se le formó en el rostro, no sabía que tanto se había tomado para pensar en todo esto pero le complacía saber que se estaba esforzando para hacerla sentir cómoda. - "Te amo Nanoha, antes me sentía un poco insegura contigo…conmigo misma al entregarme a una persona que no conocía todo de mí y me aceptaba tal como soy, no soy perfecta ¿sabes?, aun así…" - La besó dulcemente en los labios - "me quieres tal como soy, no tengo miedo"
La fémina se tuvo que morder el labio inferior para contener sus emociones - "¿Quién no te amaría?"
"Jejeje Hay muchas personas a quien no les caigo bien"
"Son unos cretinos" - Insultó volteando y haciendo un pequeño puchero de indignación como si ella misma hubiera sido insultada. - "¡Aun así!" - La encaró nuevamente y con más convicción - "No puedes cerrar los ojos"
"Pero eso es…" - Oh cielos, como decirle que no a esos ojos y sin embargo sabia que se le iba a ser casi imposible no dejarse llevar por la marea de sensaciones que las caricias apasionadas y dulces de su novia le provocaban a su cuerpo.
"No, está prohibido ¿entiendes? Si lo haces voy a parar" - Se puso aun más firme.
"¡Eso es injusto!" - Protesto.
"Vamos, solo será hasta que puedas superar todo esto, aunque me digas que no tienes miedo se que estas nerviosa, además ¿no te parece más excitante de esta forma?" - Le quiñó el ojo seductoramente mientras sus manos le recorrían la espalda desde la nuca hasta las caderas y sus labios besaban su mentón y cuello, probando su textura, sintiendo cada vez que un leve gruñido quería salir, sintiendo como se le erizaba la piel.
Fate apretó las sabanas y dejó caer su visión a un punto fijo en las almohadas, sintiendo como la garganta se le hacia un desierto y a la misma vez como la temperatura subía cada vez más acortándole la respiración y acelerando sus latidos.
Sus dientes apretaron su labio inferior a tal punto que casi se lastimaba así misma, el dolor hacia que su cerebro se sacudiera por momentos y recuperara un poco la cordura.
Las cálidas manos tocaron sus torneadas y tersas piernas, subieron por sus muslos y apretando un tanto para sentir su suavidad. No podía soportarlo más, busco sus labios para devorarlos demandantemente y pidiéndole que continuara porque lo estaba disfrutando, le encantaba que se tomara su tiempo, que la tocara, que la hiciera sentirse amada, que fuera gentil y a la misma vez apacionada.
Las uñas de la chica de cabellos oscuros se enterraron placenteramente en su espalda y para ese momento incluso a ella le costaba contener sus deseos lascivos, pero a la misma vez estaba disfrutando enormemente el momento, los gestos y las expresiones en el rostro abochornado de Fate, los pequeños y adorables ruidos que salían de sus labios. Hacerla sentir bien era lo único que deseaba.
Para sorpresa de la rubia repentinamente las caricias cesaron - "Na-Nanoha…" - Demandó un poco molesta por la interrupción.
"Te dije que no podías cerrar los ojos"
"No lo hice" - trató de besarla no obstante aquellos labios que tanto deseaba la esquivaron. - "¡Nanoha!" - La aludida la miró con reproche. - "¡Bi-Bien, los tendré abiertos!"
Dijo entre resignada y enfadada. Nanoha hablaba en serio y haría que su novia cumplirá su demanda aquella noche aunque tuviera que parar a cada momento y se molestara con ella cada vez más.
Los besos, las caricias y los roces intencionales continuaron volviéndose lentamente más avezados, más provocadores y desesperados. - "Fate…"- Llamó en un susurro que hizo que la espalda de la chica se arqueara y soltará un gemido ahogado, no supo de que se trataba hasta que sintió como la mano que hasta el momento se encontraba masajeando uno de sus pechos descendía, acariciándole su vientre y llegando hasta su parte más intima.
La rubia dio un pequeño salto en sí misma y por unos segundos se le olvido respirar, ambas se miraron. Nanoha quedó quieta esperando recibir cualquier tipo de aprobación. La mano de Fate se posó encima de la de ella, estrujándola un poco, dándole así la señal que estaba lista a lo que viniera.
Movimientos suaves y circulares causaron pequeñas descargas eléctricas de placer recorrerle el cuerpo hasta llegar a su vientre que se sentía como si el calor de todo su cuerpo se empezara a alojar solamente ahí. Lento…todo despacio como si quisiera torturarla de placer primero y verla como se retorcía con tan solo el movimiento de su mano.
"Nano…ahm…" - Ya ni estaba segura de lo que se le escapaba de sus labios.
"Abre los ojos"
Sintió como si de una patada la echaban del cielo cuando aquel delicioso placer se detenía - "¡No estaba….! ¡AH MIERDA! ¡ESTA BIEN!"
Nanoha estuvo a punto de estallar en risa al ver a Fate tan frustrada, inclusive era la primera vez que la escuchaba hablar de esa manera y mentalmente se disculpó con ella pues sabía que debía ser extremadamente difícil mantener su capricho en estas circunstancias. Pero estaba bien, mientras más deseosa estaba, mientras más excitada se encontraba menos posibilidades de que pidiera parar.
Y ese pequeño 'Inconveniente' se repitió algunas veces más. Siendo más precisos cerca de unas 5 veces haciendo que de aquellos correctos y pulcros labios profesaran el más impropio vocabulario que jamás había escuchado salir de aquella persona.
Nanoha continuó presionando ese pequeño punto de placer mientras palabras de amor embriagaban la oreja de su amante y disfrutaba de sus ojos carmesís nublándose por el deseo y la lascivia, entre tanto su mano libre nunca dejó de acariciarla y mimar cada rincón que podía palpar.
De momento y por unos instantes la mano de Fate sujetó fuerte la mano de Nanoha haciendo que esta se detuviera de golpe causándole un poco de preocupación - "¿Quieres que paré?" - Preguntó con gentil sonrisa indicándole que no le molestaría. Ella se quedo en silencio y luego negó con la cabeza permitiendo que nuevamente continuara.
Estaba con ella, con su Nanoha, no debia dudar, no debia pensar en nadie más.
"Sigue"- Pidió casi suplicante y ella obedeció. Como amaba tocarla y que se retorciera ante sus caricias. Aquella expresión que solo a ella le estaba mostrado quería pensar que solo ella era capaz de provocar y que aquel cuerpo que se estremecía y que en ese momento estaba poseyendo no le pertenecería a nadie más. - "Ra...rápido"- exigió casi sin aliento.
Las piernas le empezaron a temblar y sus músculos se tensionaron. Esa fue la señal para Nanoha e inmediatamente hizo lo que le pidió, más rápido, los gemidos casi gritos resonaron en la habitación a medida que su corazón parecía salirse de su pecho y las gotas de sudor resbalarle por la punta de la nariz. Fate ni siquiera se dio cuenta cuando los dedos de su amante la penetraron, su cabeza se quedó totalmente en blanco y lo único que sentía era el inexplicable placer que causó que su cuerpo se retorciera casi violentamente.
Un placer que te llevaba a una pequeña y agonizante muerte, donde tu corazón dejaba de latir y sentías como el último aliento era tomado por la persona que más amabas.
Se dejó caer a los brazos de Nanoha aun respirando con dificultad y con los mechones totalmente empapados pegados a su frente. Pequeños espasmos procedieron después de aquella explosión. Una mano acariciaba su cabeza cariñosamente y el otro brazo la abrazaba protectoramente. - "Te amo" -La declaración de amor de su amante coronó el hermoso momento que acababa de experimentar.
Y aunque las palabras no salían de su boca tan solo con corresponderle el abrazo Nanoha sintió como le devolvía los sentimientos.
"Gra…cias"- Logró articular después de unos breves momentos de silencio y antes de que sus pesados y cansados parpados se cerraran como cortinas llevándola al mundo de Morfeo.
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Continuara….
N/A:
Muy bien, ya esta, la ultima parte la iba a hacer más larga sin embargo tomando conciencia de que es una historia de clase T no podía hacerlo tan especifico como quería (Alter ego: la verdad es que nunca ha escrito una escena lemon) cof cof, como sea, yay este ha sido el capítulo más largo que he escrito hasta ahora y espero realmente que lo hayan disfrutado tanto como yo disfrute escribiéndolo.
Hay varias cosas que están cayendo en su lugar y sé que a muchos les descuadrara el hecho de que se avecina un AliciaxChrno, si, se me dio por hacer una pareja hetero en esta historia y eso es porque no quería hacer el convencional yuri donde todas aman a todas en un mundo lésbico perfecto cuando la realidad es otra, obviamente no va a ser tan fácil Alicia es muy testaruda y orgullosa, además que tendrá que resolver muchos conflictos emocionales. Con respecto a Precia tampoco quería ponerla como la madre loca y violenta sin razón aparente, en el próximo capítulo iré desarrollando un poco más el personaje y quizás toque un poco de su pasado para que así se pueda comprender porque es como es.
Muy bien, antes de irme quisiera agradecer a todos por sus comentarios, me ayudan siempre a seguir escribiendo y a aquellos que me escriben inbox para joderme la paciencia para que actualice también quiero darle las gracias porque sin ustedes (si, si, tú querido lector) seguro me demoraría no solo 2 meses sino medio año en subir algún capitulo xD. Como siempre opiniones y críticas contractivas siempre son bien recibidas. Cuídense mucho.
Perspicaz
