_¿Realmente creen que este tema debe ser discutido delante de un niño?_preguntó Lee. Kazuya y Jun lo miraron de mala manera.

_Tiene gracia que seas tú quien nos diga eso cuando también fuiste tú el que ocasionó dicha conversación a sabiendas de lo que iba a suceder_dijo Kazuya a su hermano.

En ese momento varios sirvientes pasaron al comedor a servir la cena para alegría de Jinpachi.

-Menos mal, me moría de hambre-exclamó el anciano, los demás lo miraron con gotitas de sudor resbalando por su frente.

-Por lo menos no es verdura-comentó Jin

-Intenta que no se te caiga la comida encima-le comentó su madre

-Siempre se lo puede dar Kazuya-dijo Lee mientras miraba a su hermano de reojo

-Yo no se cebar a un niño-se defendió este último

-Siempre es un buen momento-Lee se sirvió un par de filetes de la bandeja y empezó a comer.

-tengo sed-se quejó el pequeño del le sirvió el agua en la copa y le ayudó a tomá se burló.

-Muy bien Kazuya, sigue así y serás una niñera excelente-Chaolan acabó tumbado en el suelo boca arriba con la nariz sangrando.

Jun suspiró.

Jinpachi tomó su copa de vino tinto y bebió mientras observaba la escena. Jin miró la copa de su bisabuelo con el ceño fruncido. Kazuya y Lee se lanzaban puñetazos por encima la mesa y de vez en cuando alguna patada por debajo de la misma.

-¿Puedo beber eso rojo?

-No, Jin, no puedes, es para mayores-dijo Jun

-Oh vaya.

Después de un buen rato, los dos hermanos dejaron de pelearse y pudieron cenar todos tranquilos, salvo alguna que otra obscenidad repartida por los dos hermanos, la cena fue en silencio.

-Uff, estoy lleno-suspiró el anciano

-Tú a dormir-ordenó Jun a su hijo, este estaba bostezando.

-Sí, mamá-el niño se bajó de la silla y alzó los brazos a Kazuya, pidiendo sin palabras que lo aupara,este lo alzó y Jin cerró los ojos, apoyado en el pecho de su padre, el pulgar en la boca.

-Ahhh que bonita estampa-declaró Chaolan lo que le valió otro otra visita al suelo.

-Bueno muchachos, este anciano se va a dormir también, mi cuerpo no aguanta muchos trotes-Jinpachi se despidió y salió del comedor.

Los demás también salieron, y en el vestíbulo Lee lanzó otro de sus comentarios:

-Que durmais bien, si teneis frío daros calor mutuamente y si...-no pudo acabar la frase. Al suelo, otra vez, por un puñetazo de Kazuya...otra vez.

Cuando se recuperó lo suficiente Lee se marchó después de dar las buenas noches y alborotarle el pelo al niño dormido. Jun miró fijamente a Kazuya.

-Señalame el dormitorio MÍO y de Jin

Kazuya alzó una ceja, divertido.

-Mi alcoba como he dicho antes, además son las 12:15 de la noche ¿no querrás armar un alboroto? o que los criados se despierten para prepararte una habitación.-La miró ufano.

-Mañana quiero una habitación para mí y para mi hijo Kazuya Mishima, ya que me vas a obligar a quedarme aquí lo menos que puedes hacer es ser hospitalario.

Kazuya la tomó del brazo, sujetando al niño con el otro, y la guió hasta su alcoba, situada dos pisos más arriba.

Jun observó la habitación y quedó sorprendida por el lujo que allí había, no que el resto de la mansión no fuese lujosa pero en una habitación a ella le parecía que sobraba.¡Diablos,si esa alcoba era del tamaño de su casa!

Los armarios, de ébano, eran gigantescos, la lámpara de araña que colgaba del techo igual, los ventanales ocupaban casi toda la pared y afuera de los ventanales había un pequeño balcón...y si te lo preguntas, la cama era monstruosa, gigantesca de doseles negros, la cabecera y las finas columnas de las que caían los doseles eran de blanco marfil...no, espera, SON de marfil.

Todo ello rodeado del tono purpúreo de las paredes, muy gótico todo pensó Jun.

-¿Te gusta nuestra habitación?-inquirió Kazuya, a quien no le pasó desapercibido la mirada de asombro de Jun. Esta se giró y lo miró.

-Muy bonita...y no es "nuestra habitación"-gruñó por lo bajito para no despertar al niño

-Acostúmbrate Jun, esta es nuestra habitación, y tú eres la futura señora de la casa, tenlo presente

Jun bufó.

-Ahora respecto a tu ropa de dormir...no está aquí-El hombre le lanzó una mirada libidinosa-Digamos que me "olvidé" de recogerla de tu casa.

-¿Qué? ¿y ahora que me pongo?

-Fácil, nada.

-No pienso dormir desnuda en tu cama, bastante tengo ya con tener que dormir contigo como para encima hacerlo desnuda-siseó enfadada

-Bueno, nadie dijo que fuéramos a dormir

-Tú...tú...eres...arrgg eres imposible-Jun se llevó las manos a la cabeza, desesperada, mientras Kazuya la observaba divertido.

-No te preocupes, hoy no hay más remedio que sólo dormir pues el niño tiene que dormir con nosotros, pero mañana ya tendrá su cuarto listo.-Arqueó las cejas.

-Y yo también-murmuró ella por lo bajo, Kazuya fingió no haberla oído.