Joj, casi que nooooo!
Bien, bien... Ahora ya terminé este fic, ahora a trabajar en los otros (en mi perfil está mi planeación)
Y aquí les dejo.
Enjoy!
Al principio ni yo misma lo podía creer. Era tan opuesto a lo que me habían dicho mis papás que debía ser, que le temí. Pero después no pude seguir ocultándolo y tuve que aceptarme. Y al aceptarlo, todo se arregló.
Fue a finales de primavera que empecé a sentirme observada, y cuando encontré sus ojos, me volví adicta al caramelo. Así eran de puros, de claros y de dulces. Sus facciones eran suaves, y llevaba una diadema que le dejaba su frente despejada y dos mechones de cabello alrededor de su cara, enmarcándola. Ese fue nuestro primer encuentro cara a cara, creo. Y sentí miedo.
Miedo porque cuando vi sus ojos vi tanta curiosidad, alegría y libertad que sentí que podía hacer todo. Eso pasaba cada vez que nos mirábamos. Después llegó a mí un sentimiento que creí que no tendría nunca; una poderosa curiosidad.
De pequeña me habían dicho que la curiosidad mató al gato, y yo no quería ser aquel animal. Sin embargo, me moría de ganas por conocerla y saber por qué siempre estaba sonriendo, por qué siempre era tan positiva y tenía tantas ganas de vivir. Pero simplemente no podía hablarle, yo era su opuesto, y primero estaba la gran barrera de mi timidez.
Por lo menos descubrí su nombre, Tainaka Ritsu.
Y con el tiempo, esa curiosidad se transformó en algo más fuerte. La observé tanto que aprendí a conocerla, cómo reaccionaba, cómo se expresaba, como sonreía. Era una bomba de felicidad, y por eso la admiraba. Ritsu se veía tan libre y valiente, tan preparada para el mundo… quería ser como ella, y dejar a un lado mis temores para vivir al cien por ciento cada segundo. Para reírme sin miedo y expresarme sinceramente.
Pero seguía siendo Akiyama Mio, la más tímida de todas, a la que le cuesta hablar en público o con personas nuevas. Una estudiante A, criada en un hogar muy conservador, y rodeada de miedos. Nunca podría conocerla a fondo, nunca podría iluminarme con algún rayito de alegría de Ritsu. Así creía que sería la situación eternamente.
La vida, es tan rara que muchas veces no la entendemos, bueno, casi nunca. Y cuando quiere que tomes un giro drástico y cambies de mentalidad y forma de ser, cuando está decidida a darte experiencias nuevas, sólo síguela. Aunque sea difícil.
Y en mi caso, un día después de la escuela, un profesor me llamó al departamento para hablar sobre cosas académicas, lo de siempre. Y cuando terminamos la charla, caí en cuenta de que no traía mi chaqueta. Fui a mi salón, y desde el marco de la puerta vi a Ritsu al lado de mi escritorio. Agarró mi chaqueta y se la llevó a la cara. Pude ver su expresión muy bien, tenía los ojos cerrados y estaba oliéndola, eso era raro. Después que la soltó agarró un cuaderno mío y le arrancó una hoja, la metió en su bolsillo y se acercó a la puerta. Salí corriendo y me escondí para no ser descubierta.
Ella y otra chica que era su amiga salieron corriendo. Esperé un momento para calmarme, y no entendí la razón. Lo que acababa de ver era perturbador.
No pude sacarme ese recuerdo de la mente por mucho tiempo, ni me dejaba dormir. Es que no le encontraba razón lógica, y los únicos pensamientos que parecían más cuerdos, eran los más aterradores. En un colegio femenino se supone que no debe haber romances… Además no creo que Ritsu sea así.
Y cuando tienes problemas, ahí están tus amigos. Le conté a Mugi lo que había visto, y que no lo podía sacar de mi mente. Ella me confundió aun más, pero pude darme cuenta después de que lo que sentía por Ritsu no era solo admiración.
Escribí numerosos poemas sobre ella, sobre cómo me sentía, sobre nosotras. Sentía que con pequeños signos nos podíamos acercar más, con miradas, gestos, saludos. Pero de nuevo, mi timidez no me dejaba. Por eso solo podía abrazarla en mis sueños, y darle todo lo que le quería dar allí.
Mugi parecía apoyarme. Me animaba y me decía que si me abría un poquito más, mis sueños se realizarían, pero siempre estaba plantada la duda, ¿qué pasaba si no? No es como si tuviera algo que perder porque no éramos nada.
¡Igualmente sólo pensar en eso era aterrador!
Xxxxx
Y la oportunidad llegó. Un día después de haber salido de mis cursos de verano, Mugi me llamó a invitarme para comer helado. Y cuando llegué al lugar, Mugi estaba con otra chica. La identifiqué como la amiga de Ritsu.
- ¡Hola Mio-chan! ¡Soy Hirasawa Yui!
- H-Hola…
- No nos conocemos, pero también soy amiga de Mugi-chan.
-Ahh.
No pudimos hablar mucho porque en eso llegó una chica que hizo que se me acelerara el corazón y me entrara el pánico. Ritsu. Se sentó en la única silla disponible, a mi lado. Nos rozamos y sentí un escalofrío recorrerme. Salté inconscientemente y me alejé de ella, intentando ocultar mi sonrojo. Fallé miserablemente.
- Ricchan, ella es Akiyama Mio-chan –presentó Yui -. Mio-chan, ella es Tainaka Ricchan.
Cuidado y no voy a saberlo…
- Buenas –dijo sonriendo tímidamente. ¡Ah, me estaba hablando!
- Ho-Hola. –casi que no lo digo.
Y la detallé. Hoy su diadema era de otro color, tenía unos shorts, una camisa ancha, y esa sonrisa que me derretía. Estaba lindísima sin el uniforme. Por una eternidad, me quedé mirándola, mientras hablaba con Hirasawa-san sobre helados.
El problema fue cuando Yui se escabulló con Mugi de una forma despreciable. ¡Querían que estuviéramos solas! Tal vez Mugi le contó a Yui mis sentimientos, y… Si seguía pensando así, mi cabeza podría explotar y no sería bueno.
Xxxxx
Ritsu habló conmigo de cualquier cosa, no importando si tenía sentido o no, y se lo agradecía. Estaba intentado no aburrirme, pero yo nunca me aburriría a su lado. Era muy interesante descubrir su mundo, y cada vez se hacía más fácil hablar con ella.
En un punto era como si hubiésemos sido amigas toda la vida.
Me invitó a su casa y acepté. Esto no se veía todos los días. No había nadie, y eso me hizo sentir nerviosa, pero después pensé que era imposible que algo pasara. Ella es amigable con todo el mundo.
Cocinó algo mientras yo "veía" televisión, pero no estaba concentrada. Esto parecía un sueño, sólo que no era tan cursi ni había escenas comprometedoras como en los mangas. ¡Pero estaba en su casa! ¡Y estaba disponible sólo para mí en este momento! ¿Qué había hecho para mecer esto?
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La comida de Ritsu era el cielo. Ningún restaurante se podía comparar con eso. Me sonrojé por sonar muy feliz con mi respuesta cuando me preguntó qué tal estaba.. No me quería poner pesada y mostrar mi necesidad por ella, eso descartaría aun más las posibilidades de volver a hablarle otro día.
Y después ella rió de la nada. Le pregunté que era tan gracioso y me habló de un hentai yuri, creo que pensaba que yo no lo conocía. No es como si yo viera de eso… ¡pero sólo fue una vez! Y fue culpa de Ritsu, porque estaba fantaseando con ella, y después busqué en internet y…
Dios, me sonrojé de nuevo y con más intensidad. Intenté ocultarlo tomando gaseosa. Luego me imaginé a Ritsu viendo eso, y simplemente era… raro. Entre otras cosas. Tal vez mi mente traidora me lo recuerde más tarde.
- ¿Qué, lo conoces?
- N-No…-Levantó una ceja y sonrió molestándome.
- ¿Cómo? La pequeña Mio no sabe mentir, pero sí ve animes no recomendados para su edad.
- ¡C-Cállate!
Descubrió mi lado oscuro. ¿Ahora qué pensaría de mí?
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Después de jugar videojuegos y hablar para conocernos mejor, Ritsu puso una película. Una de terror, y ver tanta sangre, oír esos gritos de dolor… ¡No podía soportarlo! Me hacía sentir acechada por una fuerza maligna todo el tiempo, como si estuviera expuesta y desprotegida.
Inconscientemente o no, terminé en los brazos de Ritsu. Y nada se sintió tan bien. Y de nuevo, en esa película degollaron a un hombre y no pude soportarlo. Ver tanto sufrimiento me ponía a llorar. Ritsu me consoló animándome con frases tiernas y acariciando mi cabello. Todo se relajó y olvidé la película. Lo único que existía era el calor y aroma de Ritsu, envolviéndolo todo. Me pegué más a ella y casi que ronroneo en su cuello, donde estaba mi cabeza. Acarició mis brazos y rodeó mi cintura.
Era como si estuviera en un trance. Todo muy calmado y lento.
Hasta que creo que me besó. Bueno, sólo sé que sentí sus labios sobre los míos presionando poco, pero fue suficiente para que todo mi cuerpo se mareara, y no pudiera escuchar algo más que mis latidos. Me alejé por la sorpresa y me sonrojé, todavía preguntándome si me lo había inventado o sí había pasado.
- Aght… ¡Perdón! ¡No debí hacer eso! ¡Te prometo que no lo volveré a hacer!
Se disculpó. O sea que no había sido una fantasía. Y no sabía qué cara poner. Si ella sentía lo mismo y por eso lo había hecho, todo sería muy claro y no dudaría en lo que debía hacer (bueno, sí. Pero no tanto.); ahora bien, si lo había hecho inconscientemente y sólo por la conformidad del momento, estaría destrozada, y con más razón, no sabría qué hacer. Me quedé pensando en eso mientras miraba al televisor sin entender nada. ¿Qué debía hacer? Ya el ambiente estaba denso, y tenía miedo de que no me volviera a hablar.
- Joder… Perdón, ¿sí? –volvió a hablar. Ni siquiera pude mirarla-. No era mi intención besarte, sólo que como que perdí el control de mi cuerpo por tenerte tan cerca y…
- …¿Y? –Enserio quería saber por qué lo había hecho.
- Pues… te besé.
No parecía tan segura como siempre, así que supuse que le había importado. Ahora, ¿le gustaría repetirlo? Con eso ya sabría qué hacer, en parte.
- ¿Y te gustó? –pregunté tan bajito que temí que no me hubiera oído. Pensar era una cosa, actuar es otra muy distinta.
- ¿Eh?
No me escuchó bien. Bajé mi cabeza. Estaba pensando qué debía hacer. Y recordé que me había propuesto ir superando poco a poco mi timidez, debía tomar retos si quería que las cosas funcionaran como quería, aunque fuera difícil. Bueno, tampoco es como si pudiera soltar todo a la vez, mucho menos decir algo así de la nada.
Pero iba a dar pequeños signos.
Me moví como pude, y tomé su meñique y lo entrelacé con el mío. Ya era demasiado. Casi lloro. Sus manos eran cálidas y más pequeñas que las mías, intenté distraerme un poco del tornado de emociones de mi interior detallando otras cosas.
La miré, y sus ojos se pudieron algo vidriosos y me miró con frustración. No entendí lo que quería decir con sus ojos, ni quería por el momento, parecía peligroso y era como algo muy fuerte despertando.
- Ri…Ritsu.
Dije su nombre no sé por qué, tal vez para atraer su atención, porque parecía pensando en algo más. Abrió la boca, pero no dijo nada inmediatamente sino después. Parecía que estaba recordando cómo hablar.
- ¿S-Sí?
- Me... Me g-gustas.
No pude creer que lo dije, mas no fue tan difícil como creí.
- ¿E-Enserio?
Estaba sorprendida. Pero seguí firme. Ya no había vuelta atrás así que asentí, igual tenía mucho miedo.
- Pues tú también me gustas.
Me esperaba cualquier cosa menos esa. Sonrió ampliamente y se inclinó para besarme. Al principio me puse nerviosa pero cuando sentí de nuevo esa calidez sobre mis labios, me relajé y sólo correspondí. Se juntó más a mí, y nada podía ser así de bueno en la vida. Era como en los cuentos de hadas, la tomé del cuello y ella a mí por la cintura.
Me miró y sonreímos. Me preguntó que si quería que saliéramos juntas. Nada me haría más feliz.
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Nos quedamos el resto de la tarde hablando, riendo y abrazándonos. Pero habían sido tantas emociones en el día, que cuando bostecé se ofreció a caminar conmigo hasta mi casa. Ya en la puerta, sonreímos. Yo estaba nerviosa por despedirme. He visto muchas películas cursis en la vida, otras no tanto, y en esas que no, cuando se besan en frente de la puerta, sale el padre a sacar la basura y los descubre.
Por nada del mundo quisiera que eso me pasara. Si a mí me costó aceptarlo, no me imagino a mis padres.
Por eso cuando terminamos de hablar, le hice un gesto con la mano como de despedida y subí las escaleritas. La verdad si quería algo más emotivo, me sonrojé de sólo pensarlo.
- Espera, Mio.
- ¿S—Mm?
Me tomó de la muñeca y me jaló hacia ella. Casi me tropiezo por las escaleras, ella lo evitó. Me besó con tanta ternura como siempre, sólo que acarició mi labio con su lengua y por la sorpresa abrí mi boca, ella la metió. Estaba nerviosa porque nunca había besado a alguien así, y era torpe, pero ella me guió.
Después me abrazó fuertemente hasta calmar los latidos de mi corazón y relajarme del todo. Me dijo que me amaba y se separó sin darme tiempo para reaccionar. A unos pasos de distancia sonrió y me guiñó un ojo.
Suspiré hondamente y me sonrojé otra vez en el día. ¿Por qué Ritsu era tan linda conmigo?
Entré a mi casa y mi papá estaba en la sala viendo un partido de fútbol. Lo saludé pero no me prestó mucha atención. Saludé a mi mamá que estaba haciendo la cena y me preguntó sobre hoy. Dijo que quería conocer a mi nueva "amiga".
Subí a mi habitación y me lancé a la cama. Después de un rato mirando el techo, no sabía qué hacer: si llorar si reír, si gritar si brincar o qué. ¡Tantos sentimientos de alegría se desbordaban! Nunca me había sentido así, y en cierta forma era desesperante. Terminé gritando en mi almohada hasta que me calmé un poco, y ahí si pude dormir.
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En la última semana de vacaciones salí un par de veces más con Ritsu, y cada vez estábamos mejor. El problema es que le encanta molestarme, y no puedo controlar la urgencia de pegarle un buen golpe. A pesar de todo, nos queremos demasiado, y cada momento juntas es memorable.
Pero ahora que el colegio había comenzado de nuevo, no tendría tanto tiempo para ella, o eso pensé. Después llegó esa idiota y se metió a mi casa todos los días después de la escuela.
No me gustaba besarla cuando mis padres estaban en casa, siempre quedaba la opción de que entraran y nos descubrieran. Tampoco estaba permitido ponerle seguro a la chapa, era en contra de las normas Akiyama. Ni estaba preparada aun para decirles eso ni salir del armario.
Aunque Mugi ya sabía sin necesidad de decírselo, y Yui también.
Empecé a ser más consciente de mí alrededor con este tipo de cosas desde que salí con Ritsu. Y por cosas me refiero a que Mugi y Yui también son así. Según entendí, Mugi tiene algo raro con a profesora de música y Yui estaba "cazando a una gatita", como ella lo explicaba. Ellas habían planeado lo del día de los helados para que saliera todo bien. Hmph, lo lograron.
Cuando le conté a mi novia (todavía no me he acostumbrado a esa palabra) el problema con mis padres, dijo que intentaría no hacerlo pero que no prometía nada. Y cada tarde siguió yendo a mi casa. Esperaba a que yo estudiara mientras ella hacía cualquier cosa como leer mangas o jugar con mi cabello -en esas ocasiones, se ganaba un golpe. Ella sabe cuánto me molesta eso-. Y al terminar, nos íbamos al parque, donde podíamos besarnos sin problema.
Hoy no había deberes. Así que fuimos directamente al parque. También estaba la opción de la casa de Ritsu, pero nos gustaba el aire libre, ver el cielo porque a veces podíamos admirar el atardecer. Nos ubicamos debajo de un árbol oculto por algunos arbustos para que no fuéramos como una atracción turística para los pervertidos ni un tema tabú de otras personas.
- Mio.
- ¿Hmm? –estaba recostada en su regazo mientras me acariciaba el cabello.
- Hice algo para ti en clase.
- ¿El qué?
Sacó de su bolsillo un papel enrollado y arrugado, me lo entregó. Era un dibujo de ambas tomadas de la mano y sonriendo. Había una frase abajo que decía "No te separes de mí nunca". Me senté y la abracé.
- Ritsu, te amo.
Ella se sorprendió. Era la primera vez que yo decía eso. El día de la confesión sólo había dicho que me gustaba, pero ahora que la estoy conociendo completamente y todo eso, sé lo buena que es. Sé que es más que atracción, y mis sentimientos son mucho más profundos.
Es amor indudablemente.
Sonrió ampliamente y sus ojos brillaron. Me abrazó tan fuerte que tuve que pedirle que me soltara para poder respirar bien. Me tomó del mentón con su pulgar y me llevó a sus labios. No nos separamos fácil. Y después de tomar aire, volvíamos a besarnos. Lento, suave, tierno.
Recorrió mi cintura con sus manos y me pegó más a ella. Recorrí su cuello con las yemas de mis dedos y se erizó. Su cuerpo tembló y supe que era muy sensible. No sé por qué pero darme cuenta de eso de alguna forma me activó.
Me besó con más fuerza, con más movimientos y caricias de su lengua que cargaron más mi cuerpo, con más pasión. Más rápido, más difícil de resistir. Me concentré tanto en corresponder a su afecto que se me escapó un pequeño gemido en el beso. Ella sonrió molestándome y toda la sangre de mi cuerpo subió a mis mejillas. Su mano siguió por mi cuerpo y bajó a mis muslos. Empezó a tocarlo y me separé. Me daban cosquillas.
- Perdón, ¿te incomodé? –preguntó preocupada. Negué intentando pasar un sonrojo. – Si crees que voy muy rápido, dímelo. Puedo esperar.
Si es que es posible, me sonrojé más.
- Ahh… Emmm…
- ¡Aght, eres tan tierna!
Ritsu se lanzó encima de mí y quedamos contra el césped. Me abrazó de la cintura y respiró en mi cuello. Primero rió y después pegó su mejilla allí, también sentí su nariz y sus labios, pero no besaban, ella sólo estaba reconociéndome.
Aspiró fuertemente y suspiró. Yo no me había movido aun. Siguió sintiéndome con sus labios, con su piel y con sus manos, de una manera tan fuerte y tan intensa, que no encuentro palabra para describirla. Tenía sus ojos cerrados, sólo se robaba mis suspiros y me devolvía calor. Sus manos me trazaban de nuevo porque su boca me borraba con cada beso que marcaba.
Sería más sencillo, pero sin dejar de ser complicado, sólo decir que estaba reconociéndome con su piel, re-dibujando lo que soy yo con lo que es ella. Y se sentía muy bien.
Excitarse no es la palabra adecuada.
Era algo más fuerte, no era tanto perversión ni necesidad física. Se sentía diferente, y no es que yo hubiera tenido otras experiencias antes… sólo había algo que me decía que sus movimientos y besos eran otra cosa más trascendental.
Sin embargo, sí supe allí de mi necesidad de ella. Se movía como las olas, iba y venía, juntaba su cadera contra la mía y humedecía mi piel con sus besos. Dejaba cosquillas y calidez, era lenta y delicada. Era un trance mareador como cuando estás en un barco y te sientes perdido, y todo lo que te rodea se mueve con aquél oleaje. El mismo cuerpo de uno también se mueve.
Susurró mi nombre unas notas más graves de lo usual, aun sin mirarme, creo que todavía sin abrir los ojos. Escondió su mano en la mía y entrelazó nuestros dedos. Me besó con la misma calma y lentitud, con la misma pasión y fuerza. Era algo que las palabras no pueden decir, era un secreto entre amantes. Era movido, pero muy, muy suave.
Y así me enloquecía, y así sabía que quería más. Cada movimiento suyo hacía que una agradable onda recorriera todo mi cuerpo y se alojara abajo, acumulando cada vez más calor, más ganas, más deseo.
Me desabotonó la chaqueta, y coló su mano por la camisa. Acarició mi vientre y recorrió mi espalda. Me levantó hacia ella y besó mi mentón. Después mi mandíbula, luego mi cuello. Con sus dientes me removió el listón, me miró a los ojos y me derritió. Justo como ella; ahora eran caramelo derretido, que casi se podía probar en sus besos, que se podía detectar en sus caricias por dulces.
Tocó mi pecho con sus labios, primero buscando mis latidos y después saboreándolos por la parte accesible. Gemí en un suspiro. Ella seguía siendo tan delicada como siempre. Pero su delicadeza me había dejado en fuego puro. Cuando estaba a punto de desabrochar mi bra, recordé que estábamos en un lugar público, sobre el pasto. Y al paso que íbamos, no sé si podría evitar gritar.
La alejé de mí torpemente, y le pedí disculpas con una mirada; no tenía voz. Ella se demoró unos segundos en entender, pero sonrió con desilusión después.
Estaba intentando calmar mi respiración para poder volver a la normalidad y ponerme de pie, porque a como estaban las cosas ahora, mis piernas no respondían adecuadamente. Y lo más incómodo es que estaba muy sensible.
- Mio…
-¿Ahh? –sip, todavía estaba jadeando. Era la primera vez que Ritsu me hacía sentir así.
- ¿Quieres venir a mi casa? Mis padres vuelven tarde hoy.
Me sonrojé, sería ir para hacerlo, pero no iba a negar que me moría de ganas. Asentí. Se levantó y me tendió su mano para ayudarme. Yo temblaba. Lo bueno es que su casa quedaba cerca.
Y aunque el camino se me hizo eterno, y hasta fue un infierno caminar en ese estado, llegamos. Le temblaba la mano al abrir la puerta y cuando lo logró me jaló al interior rápido. No esperamos para subir a su habitación, sino que me lanzó a la cama del cuarto de huéspedes, en la primera planta.
Yo también la deseaba ahora.
Le quité su diadema y su flequillo tapó un poco sus ojos, le daba un aire más misterioso. Estaba encima de mí, con sus brazos apoyados a mis lados y una de sus rodillas entre mis piernas. Mi cuerpo se movió en automático cuando se dio cuenta de lo bien que se sentía frotarse con la pierna de Ritsu.
Se sonrojó cuando me sintió, y yo más por mi atrevimiento.
Es tu culpa, Ritsu. Fuiste tú la que me puso en este estado de todas formas.
Me besó mientras yo gemía sin darme cuenta y la agarraba de los hombros. Enserio que no sabía dónde poner las manos, y ese movimiento se sentía muy bien. Ritsu, mientras tanto, removió el resto de la chaqueta, y la dejó a un lado. Me abrazó en el beso y en ese momento me di cuenta de que Ritsu también se frotaba contra mi pierna. Eso me encendió más. Ella estaba muy mojada. Bueno, yo no era quién para hablar.
Le quité también su chaqueta y su listón, quedamos iguales. Ya no había tanta ropa, pero igual era asfixiante. Necesitaba sus caricias más reales, no censuradas por la ropa. Ella también pareció estar pensando lo mismo porque desabrochó todos los botones de mi camisa y la retiró. Antes de que el cambio de temperatura me afectara, me protegió con sus brazos y abrazó.
Cuando me soltó un poquito, aunque igual seguíamos a sólo centímetros de distancia, desabrochó mi bra y me sentí mejor y más libre por un segundo. Eso fue antes de sentirme avergonzada de mi cuerpo y querer cubrirme con todas las fuerzas de mi ser. Es muy vergonzoso estar semi-desnuda ante tu novia por primera vez.
Ella tomó mis muñecas y me lo impidió. Sonrió tranquilizándome y me besó la nariz.
- Eres muy hermosa, Mio. Y yo quiero verte.
Su voz sonó increíblemente seductora. Su aliento chocó contra mis labios me retiró de su agarre. Jalé su camisa para indicarle que también quería verla a ella, mientras me tapada con la otra aunque fuese un poco.
Agarró mis dedos y los dejó en sus botones. No dudé en removérselos y la prenda se deslizó por sus curvas camufladas en sus ropas desorganizadas usualmente.
Me atonté con su cuerpo. Primero lo detallé todo y después quise tocarlo con todo lo que tenía. No me dejó observarla mucho, porque me pegó con ella en un abrazo endemoniadamente caliente y escalofriante. Digo escalofriante porque sus senos se frotaban con los míos cuando mientras caderas se movían y sentir sus pezones contra los míos con tal fuerza era el paraíso.
Y el infierno.
Ya había sido suficiente y quería que me tocara más abajo. Quería arreglar tanto calor y expulsarlo. Era desesperante y difícil soportarlo. Su pierna me ayudaba, pero iba a necesitar más de ella.
Jaló mis medias y la quitó, después mi falda. Sentía como si tuviera un ejército de hormigas ahogándose en mis calzones al momento en que me separó de ella para retirarla. Torpemente se la logré mutar a ella también y nos miramos antes de retirar con vergüenza la única prenda que quedaba.
Cuando sentí sus dedos jalándola, gemí. Después sus dedos presionaron mi clítoris y me retorcí. Sí, se sentía muy, muy bien, pero no quería que me viera ahí. Le quité sus calzones también, la llevé para mis labios y la besé con brutalidad. En parte para camuflar mis gemidos que se estaban volviendo bastante estruendosos.
Me frotó y me tocó, me acarició y después mi mente se borró. No se describía, sólo se sentía. Se podía decir qué me hacía, pero no cómo se sentía.
Introdujo un dedo, y allí dentro tocó un punto que me hizo perder todo el sentido de la realidad y del tiempo. Me mareaba pero me desesperaba a la vez. Era como algo que quería que parara porque de alguna forma dolía, y aun así deseaba que tocara más fuerte, más rápido. Ni hablar de cuando arqueó su dedo, me volvió loca.
Entonces yo también la toqué a ella. Dejó de mover sus labios y gimió. Dios, que estaba húmeda. Mis dedos se resbalaban fácil en ella. Era muy bueno hacerla sentir bien. Con cada movimiento de mis dedos reaccionaba, ya fuese saltando, gimiendo o gruñendo.
La estimulé. Me estimuló. Y alcanzamos el clímax.
La tierra tembló y dejé de estar atada a mi cuerpo por un instante. Después del estremecimiento de mi cuerpo, y contemporáneamente el de Ritsu, cayó sobre mí y nos abrazamos.
- Gracias… por estar conmigo. –susurró, estaba cansada. Yo más.
Me dormí después de que Ritsu se arropó junto a mí y me abrazó.
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Desperté sin saber donde estaba. Era un cuarto muy pequeño, sólo con una cama y no estaba en mi base de datos de los cuartos en los que he estado. Después sentí que estaba desnuda y recordé lo que había pasado. Fue inevitable no sonrojarme.
Cuando la vergüenza pasó en su mayoría, caí en cuenta de que Ritsu no estaba. Ella se había dormido a mi lado, pero ya no se veía por allí. Encontré mi uniforme tirado por todos lados y me lo puse rápidamente. Abrí la puerta para buscar a Ritsu y en la sala estaba toda la familia Tainaka.
Me sorprendí de verlos, porque casi nunca están en casa, y menos todos reunidos en la mesa comiendo. Con que ya estaba así de tarde. Rayos, mis padres me van a matar.
- Hey, Mio. Siéntate. –dijo Ritsu y me hizo señas de la silla a su lado. Había un plato servido.
- ¿Qué? No… Mis padres…
- Ven. No te preocupes que llamé a tu casa y les avisé que te habías quedado dormida por todo el estrés de las pruebas.
Parpadeé varias veces. Ritsu es muy inteligente, además de explicarme lo de mis padres para tranquilizarme, me dijo sutilmente la excusa ante sus padres de porqué estaba yo aquí dormida.
Me senté y saludé a sus padres. La comida de Ritsu es deliciosa, siempre me maravillo cuando la como.
- Así que, estabas muy cansada, Akiyama-san. –dijo su madre.
- Ahh sí, no me di ni cuenta de cuando me dormí.
- ¿Mucha actividad física? –preguntó el padre.
- ¿Qué? –pregunté. Ritsu había explicado que era por los exámenes.
- Ricchan es una chica muy energética…- dijo la madre.
Parpadeé varias veces de nuevo. ¿De qué me hablaban? No respondí ni tampoco Ritsu, no entendimos. O bueno, esperábamos que no se estuvieran refiriendo a eso. Se quedaron en silencio y seguimos comiendo. Después Ritsu recogió los platos, cuando iba a la cocina…
- Ricchan, se te cayó el listón de Akiyama-san.
Al escuchar nuestros nombres juntos, Ritsu y yo miramos al suelo. Era verdad que era mi listón, Ritsu tenía el suyo puesto y yo no sabía nada del mío desde el parque. Dios mío, Ritsu lo había tenido desde eso y se le tenía que caer al frente de sus padres.
Me sonrojé y Ritsu rió nerviosamente. Lavó los platos mientras yo seguía en la silla del comedor. Sus padres fueron a la sala y me dijeron que los acompañara. También llamaron a su hija cuando terminó.
- Entonces, ¿cuánto llevan juntas? –preguntó casualmente el padre.
- No sé, creo que dos meses. –respondió mi novia de forma despreocupada.
- Ay, Ricchan. ¡Eres igualita a tu papá! – Exclamó la señora Tainaka.- ¿Tan despistada que no sabes siquiera cuando se confesaron?
Me sonrojé. No quería estar aquí en este momento. No quería hablar de mi relación ni con mis padres ni con los de Ritsu.
- Eh… No me acuerdo ahora, pero la tengo anotada, mamá.
- Bueno, sólo sé buena con Akiyama-san.
- Amor, deja las formalidades que somos familia –dijo el hombre-. ¿No te molesta que te llamemos Mio?
- Ahm, no. No se preocupe.
Para ellos fue algo muy normal y me trataron muy bien. Sospecho que sabían de las preferencias de su hija desde antes. Cuando terminamos la charla, Ritsu caminó conmigo hasta mi casa.
- Perdónalos, sólo están emocionados de verme feliz con alguien.
- Ah, no te preocupes. Son buenas personas. Me agradan.
- Tú también les agradas. Créeme que no sé cómo se dieron cuenta, pero…
- Ya no importa. Ellos prometieron no decirles a los míos aun.
Una esquina antes de llegar, me abrazó por un rato y después me besó. De nuevo, con esa ternura suya y con mucho amor; así era Ritsu conmigo, así era la chica que yo sólo podía ver. Frente a los demás era una hiperactiva baterista, frente a mí era todo un mundo. Nos separamos y nos volvimos a besar.
- Te veo mañana, Mio.
- Ajam.
- Y no olvides que te amo.
- Yo también te amo.
Besó mi mejilla, me sonrió y salió.
Xxxxxx
No pude dormir esa noche, daba tantas vueltas en la cama que no hubiera sido una sorpresa haber terminado mareada. Fue porque no podía dejar de pensar en Ritsu y me sonrojaba, también sentía mariposas en mi estómago. Ya sea para organizar mis pensamientos o algo más (como que Ritsu me hacía mucha falta) empecé a describir todo lo que recordaba de ella en mi cabeza. Empecé por su sonrisa, seguí con sus labios, y así hasta los ojos.
- Caramelo…
Y de eso salió una nueva canción. Tokimeki sugar.
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Caramel sauce for you, dearest
Granulated sugar, brown sugar
Caramel sauce for you, dearest
Maple, honey, fine-grain sugar
Caramel sauce just for you
My heart is also caramel sauce
Even if it gets a little burned
Your flame will make it delicious
I'm a pastry chef of love
For you, who's moderately sweet
I'll make a homemade sauce
Even though I've been watching you all along
Why haven't you noticed?
If you want a taste, just say so, okay?
You've got some on your cheek!
My true feelings are custard pudding
The secret hidden flavor is throbbing sugar
My true feelings are custard pudding
Brown sugar syrup, thin sugar, manuka honey
Why has this caramel sauce become bittersweet?
I'll just fix it with some more sugar
Since I don't have a measuring spoon
I'll season it myself and make it delicious
I'm a pastry chef with a sweet tooth
Just thinking about you
Saturates my heart
But, you see, where I am right now
I don't plan to use my voice
If I dream an extremely sweet dream
I'll be happy tonight I've got everything sweet inside the cupboard
It can't be beat once I boil it down
Heartbeat bittersweet
Fantasy eternity
Dizzy dizzy sympathy, I'm feeling it!
Just 'cause...I'm a pastry chef of love
For you, who's moderately sweet
I'll make a homemade sauce
Even though I've been watching you all along
Why haven't you noticed?
If you want a taste, just say so!
I'm a pastry chef of love
Just thinking about you
Saturates my heart
Someday we'll meet eye to eye
And at that time, my concoction will be ready
It'll be the most delicious thing ever
You've got some on your cheek!
OMAKE
- ¿Satoshi, hijo? ¿Por qué estás afuera?
- ¡Mami! ¡Papi! No soportaba estar ni un segundo más allá adentro.
- ¿Por qué? ¿Otra vez se metió ese peje-lagarto?
- No… Es que…
- ¿Otra vez se dañó el televisor y te perdiste My Little Pony?
-¿Qué? ¡No! ¡Es a mi hermana a la que le gusta, no a mí!
- ¿Entonces?
- Es que…
- ¿Podrías decirlo más fuerte, hijo? No te escuchamos.
- Es que Ritsu y una….
- ¿Que qué?
- ¡Que Ritsu está con una chica ligando!
- Ohh.
- Bueno, ya hablaremos con ella más tarde.
- Espera, espera, amor.
- ¿Qué?
- Hagámoslo más divertido. Si Ritsu sale con mordiscos y colorados, les damos una charla vergonzosa de educación sexual y si no, pues las dejamos en paz.
- ¡Eres malo! Yo igual quiero molestarlas diciéndoles cosas de doble sentido.
- Pero linda, la charla siempre las mata de pena.
- Tienes razón, es muy gracioso ver sus caras.
Primero, nunca me quedan bien los omakes! Rayos, ese es mi punto debil. Pero lo agregué porque quería dar una idea de cómo lo supieron los padres de Ritsu...
La letra de la canción está en inglés, porque no me gustaron las traducciones que encontré...
Hasta la próxima!
