Aps bueno después de bastantes días les traigo la continuación del capítulo 5: Nuevos sentimientos. Lo iba a subir inmediatamente después de poner la primera pero buehhh Fanfiction me dijo que no podía subir más archivos y tuve que pelear con la página para lograr subir este... Ok ya sé que es latero así que me dejo de decir estupideces que quizás ni les importen.

Como saben, solo algunos personajes me pertenecen y la trama es TOTALMENTE MIAAAAAAAA

Continuamos caminando por un rato. Entonces Bella se detuvo, me soltó y me hizo una seña con la mano para que esperara. Asentí y ella dobló la esquina. Sentí un golpe, una queja y risas.

- ¿Cómo supiste? – se quejó un vampiro.

- Eres muy obvio, Sam – rió Bella.

- Apuesto a que leíste mi mente – bufó él -. Aún no logro bloquearla – rezongó -. Me resulta con los otros, pero contigo no. Estás con el chico, ¿no?

- Ven, Edward – dijo Bella. Casi podía verla rodando los ojos. Me adelanté, y un vampiro de la misma contextura que Emmett, con el cabello rizado negro me sonrió irónicamente. Su capa era dorada, así que era del alto mando egipcio.

- Mmm… - murmuró él evaluándome con la mirada – Si no fuera vampiro, juraría que es un debilucho bueno para nada.

- Viniendo de él, eso es un halago – rió Bella. Sonreí medio de lado y estreché la mano que me tendía.

- Edward Cullen – me presenté.

- Samuel McCarty – sonrió. McCarty… ese nombre me sonaba a algo -. Aunque hace siglos soy Sam a secas – Bella rió entre dientes.

- Edward, él es mi mejor amigo. Fue el primero en unirse a nosotros – dijo entrelazando su brazo con el del vampiro.

- La enana es como mi hermana menor, pero claro, Arthur es más hermano suyo que yo – dramatizó fingiendo que se limpiaba una "lágrima" imaginaria.

- No seas tonto, él es tan hermano mío como tú – replicó Bella.

Sam sonrió y me comenzó a hablar de su vida, tanto mortal como inmortal. Había nacido un siglo después que Bella, transformado por un nómada que no supo controlarse en pleno Londres. Tenía dos hermanos mayores y una hermana menor. Su hermana murió tres años de que él fuera transformado. Su familia era rica, pero no en exceso. Según él, no vivía la gran vida pero tenía bastante dinero como para darse algunos lujos.

Cuando fue transformado, huyó lejos de Londres tras asegurarse de que su familia estaba a salvo. Atravesó el mar y llegó a Egipto. Apenas pisó la orilla, se encontró con dos vampiros que parecían haber salido del agua hacía poco. Se unió a ellos y se hizo inseparable de la chica, siempre bajo la custodia de su hermano mayor. Al poco tiempo, consiguieron abrir una pirámide y se instalaron ahí. Comenzaron su reinado, con Arthur y Bella como líderes.

- Me ofrecieron ser como ellos, pero prefiero ser libre – bromeó al final.

- Yo me puse por Arthur, por mí habría recorrido el mundo – dijo ella.

- Bah, ya lo harás – replicó Sam. Ella le sacó la lengua.

- El mundo es más interesante ahora que hace cien años – intervine.

- Quizás – sonrió ella maliciosamente -. La verdad, no hemos salido desde que llegamos. Solo Arthur salía. Él no me dejaba salir y cuando alguien tenía que salir a conseguir alimento, iba él y yo me quedaba con Sam.

- No tenemos idea de lo que ha pasado – rió el vampiro.

- Supongo que al menos tú sí sabes leer – él rió y negó con la cabeza.

- No sé. Jamás me enseñaron, al ser el tercer hijo de una familia de clase media no tenía muchas opciones de futuro – explicó.

- Él sabe todo eso y más – intervino Bella. Él me miró asombrado.

- ¿En serio? – casi gritó.

- Sí. ¿Tiene algo de malo?

- Para nada… ya sé: enséñame – saltó de repente.

- De acuerdo – reí.

- Será en la cámara – dijo Bella -. Ahí podríamos hablar libremente, como aquí.

- Ah, ya me acordé de a qué venía – medio rió Sam -. Tu hermano te busca, Bella.

- Bien, iré – suspiró ella -. Apuesto que me necesita para evaluar a un vampiro nuevo o a un prisionero candidato a la guardia. Llévalo, ¿quieres?

- Como digas, enana – respondió él. Ella le sacó la lengua.

- Solo llévalo. Nos vemos – se acercó a mí, me besó suavemente y me murmuró bajito al oído – Cuídate, Edward, y cuida a tu familia – apenas me dijo esto, le sonrió a su amigo y desapareció. Sentí sus pasos alejándose rápidamente.

Sam negó con la cabeza, divertido, y me indicó que lo siguiera. Nos dirigimos en dirección contraria a ella.

- Te tiene loco, ¿eh? – comentó en cuanto el sonido de los pasos de Bella se perdieron.

- ¿A qué te refieres?

- Esa expresión de idiota que tienes – rió bajito -. Te lo digo, chico. Ningún vampiro con el que ha estado puso esa cara, y es obvio que entre ustedes no pasó nada de eso.

-Supongo…

- Oye – me interrumpió tomándome fuerte del hombro y taladrándome con la mirada -. Ella lleva siglos sola. Se ha acostumbrado a eso. Si pierdes en una lucha, da lo mismo cómo, voy a intervenir.

- ¿Intervenir como? – pregunté temeroso.

- Primero, voy a impedir que Arthur te queme. Luego, voy a dejar que te vuelvas a armar y yo mismo te desmembraré unas cuantas veces para que aprendas la lección. Claro que no te pienso quemar, tan solo sufrirás un poco para que sientas que no le puedes fallar – la fiera mirada que me dirigía demostraba que hablaba totalmente en serio. Asentí con la cabeza, nervioso. Claramente él quería mucho a Bella.

- Lo tendré en cuenta – respondí en un hilo de voz. De repente, su mirada era divertida.

- No te voy a matar, tonto. Bells me mataría a mí en ese caso – rió -. Tan solo te lo advierto, ¿vale?

- Vale – murmuré.

- Te alimentas de animales, ¿cierto?

- ¿Cómo…?

- Eso no importa – me cortó -. Yo dirijo las partidas de caza, y me encargaré de que tengan alimento. ¿Cuántos son?

- Siete – contesté -. Mis cuatro hermanos, mis padres y yo.

- Familia – suspiró nostálgico -. Eres afortunado, ¿sabes? Este es un clan común. Poderoso, pero común. Los problemas entre miembros de la guardia son frecuentes. Tratamos de evitarlos, pero siempre hay dos o tres vampiros muertos porque uno le quitó el alimento a otro…

- México – murmuré. Él asintió -. Este es un clan como los de México.

- Más poderoso que cualquiera.

Dejó esa frase en el aire y continuó el camino. Lo seguí en silencio. Un clan como este no podía ser tranquilo, claro que no. Pero eso no quitaba la sorpresa de saber que las comunes luchas por alimento eran muy frecuentes aquí.

En algún momento llegamos a la entrada de la prisión. Lo supe por el simple hecho de que fui arrojado repentinamente por el agujero, sin ninguna advertencia. Caí arrodillado y fui inmediatamente rodeado por mi familia y nuestros amigos, que parecían haberse vuelto más cercanos entre ellos durante mi ausencia.

- ¿Juguete? – inquirió Ian sugestivamente alzando una ceja.

- No – contesté rodando los ojos. Mi familia miraba curiosa -. El color de ojos le resultaba extraño. Le tuve que explicar la dieta y todo eso. Mientras volvíamos, nos encontramos con un amigo de ella, y se quedaron conversando un buen rato – eso era más o menos cierto.

- Menos mal. No te imagino con ella – rió él.

Evidentemente, Ian, Stanley y Slivia sabían de nuestra dieta, pero mi familia no tenía idea de lo que hacía ella con los prisioneros. Eso era una suerte. Rosalie no soportaba a la gente que hacía lo que hizo ella de humana.

Claro que tiempo después, toda mi familia (y yo mismo) sabríamos la verdadera y completa vida de los hermanos egipcios.

N/A _Sam es un prototipo de hombre ideal... (suspiro) es simpático, alegre, conoce de mundo y no es un imbécil. Lo más importante, él solo quiere a quiénes se lo merecen. Un momento... ¿McCarty? A Edward le parecía conocido el nombre, pero por la situación (y por Bella, claro) estaba algo atontado y no se dio cuenta. ¡Adivinen de dónde salió el nombre! xD

Obviamente pido RR... en este poco tiempo he recibido buenos RR, y bastantes. Eso es muy gratificante, ¿saben? El darse cuenta de que a alguien le gusta la historia... Bueno, me basta con que digan que les gusta o no...

Bueh, sé que esto es latero leerlo (me a¡ha pasado) así que lo dejo hasta aquí.

Ayla "loca" Hale se despide desde su extraaaaaaña nave espacial xD

Nos leemos!