¡Hola! Aquí les traigo otro capi. me demoré menos en actualizar, ¿a que si? Bueno, pues me inspiré.
Como saben, solo algunos personajes me pertenecen y la trama es totalmente mía.
POV tercera persona
Alice se acomodó para escuchar la historia de su líder.
Bella trató de calmarse antes de contar una de las vidas más duras en la historia de la humanidad completa. Ningún ser humano había pasado por tanto en tan corto tiempo, y ella lo sabía. Pero su nueva favorita no.
- Todo comenzó en el siglo XV – empezó su relato, su cuerpo en Egipto pero su mente en Inglaterra.
Mi historia está ligada a la de mi hermano, ya que él me cuidó prácticamente desde que nací. Él es tres años mayor que yo. Curiosamente, somos hijos del mismo padre…
- ¿Por qué sería curioso eso? – la cortó Alice. Bella sonrió involuntariamente.
- Por la profesión de mi madre – explicó -. Ella era una prostituta, pero durante unos tres años fue la protegida y amante de mi padre, casado con una mujer infértil.
Arthur fue un hijo ilegítimo. Nuestro padre lo quería, era su campeón. Cuando él muriera, Arthur tomaría su lugar. Pero todo cambió cuando supieron que yo venía en camino. Eso enfureció a mi padre. Prácticamente echó a mi madre y a mi hermano de su casa apenas se enteró. Ella me echó toda la culpa a mí incluso antes de que yo naciera.
Nací en un callejón sucio y maloliente de Inglaterra a medianoche. Nuestro padre vivía en las afueras de la ciudad. Apenas nací, mi madre se fue, dejándonos a los dos en ese callejón. Incluso a mi hermano. Ella lo apreciaba, pero solo porque gracias a él había tenido un hogar y una pareja estable por tres años. Yo destruí esa vida sin saberlo.
Fue extraño. Según Arthur, apenas nací, nuestra madre se paró y se fue. Así nada más. Le dijo que volvería, que solo iba a por comida. Él le creyó y se quedó conmigo. Me envolvió con su chaqueta y se durmió. Pasó un día completo sin que ella apareciera, y entonces él lo comprendió. Nos había abandonado.
A la mañana siguiente después de que supiera, fue a pedir limosna conmigo en brazos. La gente que pasaba se conmovía al ver a un pequeño niño sosteniendo a su hermana y pidiendo para comer… apenas sabía caminar y hablar. Pero eran mezquinos, no daban mucho y pasábamos hambre.
Eso duró un par de años. Luego, cuando pude caminar y hablar, mi hermano me dejó escondida en nuestro refugio de entonces y fue… a robar. Trajo alimento y ropa. Desde entonces se transformó en un ladrón. Su tamaño le facilitaba las cosas, era ágil y astuto, me transmitió su saber y cuando lo aprendí bien, comenzamos a ir juntos a robar.
No tienes idea de la cantidad de veces que nos atraparon. Siempre escapábamos, claro, y nos convertimos en un dolor de cabeza para todos, una pesadilla viviente. Pero no era tan grave al principio, solo robábamos.
Cuando yo tenía tres años, un guardia que me atrapó robando me empezó a pegar. Mi hermano le quitó su espada y lo mató. Así de simple. Eso nos costó caro, estuvimos un buen tiempo huyendo y sin aparecernos por las ciudades mientras hubiera luz de día.
Tiempo después, encontré a un guardia golpeando a mi hermano. Resultó que ese guardia era amigo del que Arthur había matado y este se quería cobrar venganza. No supe hacer nada más que matar al otro guardia. Tenía cuatro años.
Entonces comprendimos que no bastaba con mendigar o robar. La gente era codiciosa, no daba ni por si acaso. Por otro lado, al robar quedaban testigos. Era gente poderosa que decía a toda Inglaterra quiénes éramos y qué hacíamos. Eso nos dejaba en el blanco de la seguridad inglesa. Así que, ¿qué mejor que acabar con los testigos?
Llegamos a desarrollar la estrategia de ladrones más ingeniosa de la historia entera, modestia aparte. Era simple: nos hacíamos pasar por unos humildes niños en busca de un trabajo, esa era la primera fase. Engañar, infiltrarnos, ganar la confianza del amo y mentir hasta descubrir la ubicación de cada joya de la casa.
En poco tiempo conseguíamos completar la primera fase. Luego, nos asegurábamos de que "el amo" fuera a dormir con la total tranquilidad de que jamás le robarían nada. Guardias rodeaban la casa entera, listos para capturar a cualquiera que tratara de entrar. Entrábamos al cuarto del amo, le cortábamos el cuello y arreglábamos todo para que pareciera que habían entrado ladrones adultos, matando al amo y llevándose a sus dos pequeños criados. Finalmente tomábamos todas las joyas y huíamos.
Al principio costó un poco, pero finalmente la perfeccionamos hasta demorar una semana en finalizarla.
- ¿En una semana hacían todo eso? – preguntó Alice mirando a su señora con asombro.
- A veces menos, pero sí, casi siempre era una semana completa – le contestó ella quitándole importancia.
- ¿Y qué pasó luego? – el rostro de Bella se ensombreció cuando su favorita hizo esa pregunta.
- Yo tenía diez años y Arthur 13. llegamos a casa de un hombre viudo, sin hijos, rico y con una cantidad enorme de criados. Era un reto para nosotros, y eso nos atraía como no tienes idea – sonrió malévolamente un segundo y luego su rostro se contorsionó en una mueca de rabia.
Yo me transformé en la criada principal del viejo. Mi hermano trabajaba en sus establos, y se encargaba personalmente y él solo del caballo favorito del amo. No teníamos ganas de acabar con eso, éramos felices en esa casa y el viejo nos trataba bien. Creímos que, finalmente, podríamos llevar una vida normal. Nos equivocábamos. Nuestro error nos hizo dar un giro radical en nuestras vidas.
Mi hermano y yo dormíamos en un cuartito junto al del amo. La única entrada era una puerta oculta en la habitación del viejo. Una noche, entre tantas en que Arthur debía quedarse en el establo, yo me quedé sola en nuestro cuarto. Estaba a punto de dormirme, cuando oí abrirse la puerta. Me incorporé, pensé que el amo necesitaba algo. Y sí que lo necesitaba.
Yo no tenía idea de qué hacer. ¿Cómo rayos iba a saberlo? Ni siquiera supe qué pasaba hasta que el viejo… me violó. Decía que yo era de su propiedad, así que debía hacer lo que él quisiera. Arthur enfureció cuando se enteró, algo así como una semana después. Todas esas noches, el viejo se metía al cuartito y me violaba. Hasta que mi hermano entró a medianoche.
El resto era de esperarse. Matamos al viejo, le robamos todo y huimos. Habíamos estado seis meses en esa casa. Todo un récord.
Al tiempo, quizás un mes después, fuimos acogidos en otra casa.
- Pero, ¿no tenían ya suficiente dinero? – la interrumpió Alice.
- Comprábamos ropa, comida, cuchillos, arcos y flechas, cuerdas…. Lo necesario para seguir robando, y a veces también apostábamos. Y en ocasiones dejábamos algo en casa de los patrones o en el camino, o le dábamos a los demás – replicó Bella.
En la casa después del viejo no pasó nada. La misma rutina de siempre. La siguiente fue… digamos interesante. Nos dimos cuenta de que el patrón era tan verde como el viejo, y diseñé un método para demorar menos en robar. Dos días y listo. El primer día, nos encargábamos de encontrar todo. La noche siguiente, el patrón me "violaba" y me decía la ubicación de cada joya de la casa. Luego, tomábamos todo, matábamos al tipo y nos íbamos. A mi hermano no le gustaba mucho, así que la llevamos a cabo unas tres veces yo y unas cuatro él.
Cuando cumplí catorce, nos acogió un hombre casado y rico. Este fue más… duradero. Al tiempo, nos enteramos que era nuestro padre. Ese infeliz que nos echó de su casa. Decidimos jugar con él, pero nunca pudimos hacerlo. La esposa descubrió el parentesco al tiempo que nosotros y nos quiso matar. Con Arthur estábamos acostumbrados a turnarnos al dormir. Eso nos dio una ventaja.
La señora entró en nuestro cuarto por la noche, cuchillo en mano. Nuestros sentidos eran finísimos y nuestras mentes rápidas, producto de los catorce años de ladrones y mendigos. La sentimos en el pasillo. Pusimos las almohadas en nuestros lugares y nos escondimos. La señora entró y me "acuchilló". Justo entonces saltamos con mi hermano y la atacamos. Yo la comencé a asfixiar y él hizo una llave para enterrarle el cuchillo en el estómago. Rápido y efectivo.
A la mañana siguiente, descubrieron el cuerpo de la señora en un riachuelo junto a la casa.
Flashback (Bella POV)
- ¡Malditos desgraciados! – rugió mi "padre" entrando a la cocina, donde Arthur y yo desayunábamos.
- ¿Qué le sucede, amo? – pregunté.
- ¿¡Cómo que qué me pasa! ¡Ustedes dos mataron a mi esposa! – Arthur ahogó una risa.
- Claaaaaaro – se burló -. Ahora sí podrás acostarte con tus amantes sin preocuparte, ¿no? – nuestro padre palideció.
- ¿Qué…?
- Sabemos todo – dije levantándome al mismo tiempo que mi hermano -. No creo que hayas olvidado que tuviste dos hijos con una de tus amantes.
La puerta se abrió y entró una mujer delgada de cabello y ojos oscuros. Al vernos palideció.
_¿Ustedes? – preguntó con rabia.
_¡Al fin alguien nos reconoce! – se burló Arthur. Comencé a tantear mi cuchillo debajo de la camisa.
- ¡Esto no es posible! – rugió nuestro padre.
- Sí que lo es – dijimos mi hermano y yo al mismo tiempo, sacando las armas y saltando sobre ellos.
En un rápido movimiento, cortamos los cuellos de los dos animales, porque no podían ser llamados humanos, que nos dieron la vida y luego nos abandonaron a nuestra suerte.
Fin flashback
- Luego de eso, tomamos el dinero de nuestro padre, que por derecho era nuestro, y huimos – relató Bella evaluando el rostro de Alice.
- ¿Mataron a sus padres? – dijo ella en un hilo de voz.
- Tan solo nos dieron la vida. Nunca nos quisieron, así que, ¿qué diferencia hay?
Siguiendo con la historia. Pasaron dos años tranquilos para nosotros. Llegó un hombre rico, cruel y poderoso. Con él no tuvimos piedad. Una noche, entramos a su casa y lo matamos. Su dinero estaba más manchado que nuestras manos, y no lo tomamos. Pero…matarlo fue un error. Era el protegido de un vampiro.
Apenas se enteró, el vampiro fue tras nosotros. Nos encerró en un cuarto de una casa abandonada, mordió a mi hermano y huyó. Antes de eso, no teníamos idea de que existían los vampiros.
Cuando Arthur despertó, yo seguía a su lado. No tenía hambre, estaba acostumbrada a estar días sin comer, en ocasiones una semana. Arthur no pudo resistir la sed y me mordió. Se dio cuenta a tiempo y tan solo me transformé.
Desperté y comenzamos a recorrer el país. Durante un siglo no lo dejamos, y cuando finalmente nos fuimos, llegamos a Egipto.
Cuando salimos del mar, un neófito salió también. Se unió a nosotros y nació el clan egipcio. Abrimos esta pirámide y establecimos aquí nuestra base. De a poco se nos fueron uniendo más vampiros.
Un tiempo después, nos vengamos del vampiro que nos condenó. Acabamos con todo el clan de Amun, unos… veinte vampiros.
- ¿Por eso Amun los odia? – la interrumpió Alice… otra vez.
- Supongo que sí – rió Bella -. Desde que acabamos con ese clan, no he salido de la pirámide – finalizó.
- Ahora vienen las costumbres, ¿cierto? – preguntó Alice casi saltando en su asiento.
- Exacto. Bueno, te acabo de explicar qué rangos existen. Ahora vienen los distintivos de cada una.
La capa dorada es de líder. La arena el resto.
Los broches son los que en verdad dicen tu primer rango. El dorado con rubí es del líder. El plata con zafiro de guardia. El de plata con hilos dorados, soldado. El de solo plata, espía. Y el de obsidiana es de cazador.
La ropa es más sencilla. La que solo tiene el brazalete y las sandalias es de los comunes, la que tiene detalles, bordes, sandalias y un collar de oro es de los favoritos y el que tiene collares, anillos, bordes, sandalias y detalles dorados es el de líder.
Cada miembro común tiene un rango único. Por ejemplo, los cazadores solo se encargan de traer el alimento, pero comen dentro, con los demás.
Tú, por otro lado, puedes ir de caza, luchar, ir a buscar a los intrusos, llevar a los prisioneros a la arena y demás. Casi todo.
- Tengo un buen rango, ¿eh? – rió Alice. Bella sonrió.
- Claro que si. Ahora… ¿tienes alguna duda?
- ¿Cómo no se llenan de vampiros aquí?
- Cada vez que llegamos a los cien miembros, luchan entre ellos. Aunque solo los comunes, los favoritos y los espías no se meten.
- ¿Así que yo no voy a tener que luchar?
- Si no quieres, no – aclaró Bella. Alice suspiró aliviada.
- Y… ¿te podría recomendar un guardia? – preguntó cautelosa.
- Claro – sonrió ella.
- Pues… Jasper es un buen luchador y estratega…
- Se lo comentaré a Arthur – la cortó Bella -. Tal vez le interese y lo saque a luchar la próxima vez.
La conversación finalizó ahí. Se levantaron y la Reina de Egipto fue a presentar a su hermano a su nueva favorita, sin olvidar que faltaba explicarle un par de puntos de las reglas del clan. Alice la seguía con la esperanza de que su esposo se salvara.
Porque aunque los hubiera dejado prisioneros, aún los quería. Tan solo era el instinto de supervivencia el que le había arrojado a aceptar unirse a los egipcios. Por lo demás, seguía amando a su familia.
Lo que ella no sabía era que los demás tenían solo dos salidas: unirse a la guardia o morir en el campo de batalla.
Tarde o temprano, llegarían al punto en que tendrían que elegir qué era lo mejor para ellos. Unirse a los egipcios, salvar sus vidas y volver a la sangre humana o rechazarlos y morir en el campo de batalla.
Pues eso eran los Cullen desde el momento en que cayeron en las manos de Isabella, Arthur y Samuel. Marionetas, gladiadores con un destino doble e incierto.
¿Ven que no soy tan mala? Alice aún quiere a los Cullen, fue por el instinto de vampiro nada más que dijo todo eso y los dejó, pero igual va a hacer todo lo que esté en sus manos para salvarlos.
¿Les gustó?
¿Qué será lo que Bella no le comentó a Alice? Espero teorías!
¿Hay algo que les gustaría cambiar?
Denme RR! EL ANTERIOR ESTUVO MUY FLOJO! Vale, se que me demoré, pero NO SEAN MALAS!
Bueno, sin darles más la lata, me despido.
Nos leemos!
