Bueno, me demoré un día más de lo que esperaba pero aquí estoy. Este capi NO es de transición, no importa como se vea no es menos importante.

Decisiones, decisiones. Cada elección de los personajes significa un futuro distinto, Alice y yo lo sabemos muy bien xD. Como verán, en este capi se eligen caminos decisivos para el resto del fic, aunque no lo parezca algunas de las más importantes elecciones se hacen dentro de este capi.

No las molesto más. Como saben, solo algunos de los personajes me pertenecen y la trama es totalmente mía.

Con ustedes, uno de los capítulos decisivos de la historia.

Jasper POV

- Alice, ¿estás bien? – preguntó Edward apenas fue arrojada dentro de la celda.

- ¿Por qué te preocupa? – siseó ella.

- Eres mi hermana….

- ¡Maldición, Edward! ¿Es que no entiendes? ¡Aquí los parentescos no existen! ¡El pasado quedó atrás, más muerto que Lucas! ¡Me importa un comino lo que te preocupe o no! ¡Quiero salir viva de aquí, y si para eso tengo que matarlos a todos, eso haré! – rugió furiosa.

Noté el asombro de nuestros compañeros de celda. Entre la ira de mi esposa, la indiferencia de Emmett y el asombro de los demás me sentía aturdido y no reaccioné a sus palabras. El ambiente estaba tan tenso que se podía cortar con un cuchillo.

El silencio fue roto un rato después cuando alguien comenzó a aplaudir. Todos nos giramos a ver quién lo hacía. Una pequeña figura de capa dorada estaba junto a una de las paredes del salón.

- Bravo, Alice – medio rió la figura. Se bajó la capucha e identifique a Isabella. El tono meloso de su voz contrastaba con su ánimo. Al igual que la última vez que la vi, era frío y calculador. ¿Quién aparte de ella y su hermano se sienten así?

- ¿Qué quieres? – preguntó Alice hastiada.

- Escuché tu discursito… muy interesante – comentó mirando sus uñas -. Pero no tienes porqué matarlos a todos, al menos déjame algo de diversión – sonrió malévolamente.

- ¿Eso es todo? – gruñó ella.

- Escucha – le dijo la egipcia repentinamente seria. Sus emociones eran tan cambiantes que me estaban volviendo loco -. Te puedo ofrecer algo bueno…

- No me interesa nada que una perra como tú me pueda decir – escupió Alice. Todos nos paralizamos e Isabella… ni se inmutó. Es más, estaba divertida y para nada enojada o asombrada.

- ¿Me crees si te digo que no me afecta? – rió. Yo sí le creía. Sus emociones no habían cambiado a algo negativo.

- Entonces… – murmuró Alice pensativa – No me interesa nada que una hija de perra como tú me pueda ofrecer – soltó orgullosa por su ocurrencia. El rostro de la egipcia se fingió furioso un segundo y luego sonrió malévolamente. Alice se estremeció, nerviosa.

- Alice, Alice, Alice – sonrió negando con la cabeza. Nuevamente estaba de lo más divertida con la situación -. ¿En verdad crees que eso me va a afectar? Sé que mi madre era una perra, y no hay absolutamente nada que me puedas decir acerca de esa… mujer – escupió con asco – que me haga algún daño.

- Entonces… - repitió Alice temerosa.

- Me gustó tu estilo – respondió ella sonriendo de lado -. A mi hermano también, y estamos de acuerdo en ofrecerte un lugar privilegiado en mi guardia personal – la impresión de todos en el salón no se hizo esperar, sumándose a la mía propia.

- ¿Hablas en serio? – preguntó emocionada. Esto estaba mal. Justo ahora vuelve a ser una pequeña duendecillo hiperactiva, cuando se va a separar de su familia.

- Por supuesto – contestó ella -. ¿Qué…? – comenzó, pero la emoción de mi esposa surgió y la interrumpió.

- ¡Claro que acepto! – casi gritó. Estaba sinceramente alegre por esto, y eso me dolió.

Isabella sonrió y se adelantó hasta posicionarse junto a Alice en el centro de la celda. El pedestal se elevó y las sacó de la celda. La antigua integrante de los Cullen ni miró a su familia, su euforia por su nuevo cargo opacaba todas las demás emociones.

Apenas las dos desaparecieron y el pedestal volvió a su lugar, todos comenzaron a comentar lo que había pasado. Las emociones me estaban abrumando. Edward lo notó.

- ¡Ya cálmense! – gritó. El silencio fue inmediato - ¿Es que no saben que Jasper siente sus emociones? ¡Ya tiene suficiente con las suyas!

- Lo sentimos, hermano – musitó Ian. Lentamente la calma volvió y pude respirar.

- Gracias, así está mucho mejor – suspiré aliviado.

Pero casi habría deseado que siguieran aturdiéndome. Con la tranquilidad llegó el espacio para pensar en lo que había pasado. Alice no me había abandonado, ¿cierto? Ella seguía amándome, ¿cierto? No me olvidaría, ¡¿cierto?

- Hey, hey, alto ahí hermano – dijo Edward.

- No puedo evitarlo – musité tomándome la cabeza con las manos -. Es confuso…

El silencio fue absoluto. Las únicas emociones que percibía en los demás eran confusión y tristeza, como un reflejo de las mías.

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No supe cuánto tiempo pasó cuando el agujero del techo se abrió y bajaron cinco guardias de capas arena con un hombre enorme de cabello oscuro rizado y capa dorada. Los guardias llevaban en brazos unos tres o cuatro humanos cada uno y el hombre de capa dorada llevaba unos cuantos animales. Recién entonces noté la sed.

Los guardias entregaron los humanos a algunos vampiros y el hombre se nos acercó.

- Tengan – nos tendió los animales.

- Gracias, Sam – agradeció Edward cogiendo uno.

- Por cierto – dijo después de que todos los vegetarianos tomáramos uno – aquí hay turnos para alimentarse. Una vez cada semana, y las luchas son entre vampiros que se alimentan el mismo turno. Así es más justo – sonrió.

- ¿Cuál es tu apellido? – preguntó Edward de repente cuando terminó de beber.

- McCarty – contestó él asombrado -. ¿Por?

- Un momento… - interrumpió Emmett -. ¿McCarty? ¿Samuel McCarty, Inglaterra siglo XVI?

- Sí – confirmó Sam frunciendo el ceño -. ¿Qué pasa? ¿Por qué tantas preguntas? ¿Cómo sabes eso? – la sonrisa de mi hermano se amplió y se adelantó.

- Emmett McCarty. Soy un descendiente de tu hermano. Me aprendí mi árbol genealógico cuando fui transformado. Ya sabes, me aburría – explicó estirando su mano. Sam se la estrechó.

- ¿Descendiente de Francis, dices? No sabía que hubiera tenido hijos, claro que cuando me transformaron él ni siquiera se casaba – sonrió -. Emmett, me sorprende encontrarte. Tenía noticias de un vampiro llamado McCarty, pero no sabía que lo tuviera justo aquí.

Los demás vampiros de la celda no nos prestaban la mínima atención. Algunos se alimentaban, otros charlaban entre ellos y los menos con los guardias. Nadie se preocupaba de escuchar nuestra conversación con el egipcio.

Mis hermanos charlaban animadamente con Sam, yo solo escuchaba. Carlisle seguía hablando con Stanley, y Esme y Rose con Ian y Silvia.

Al rato se abrió nuevamente la celda y los guardias se pusieron en posición. Sam miró a Emmett con un brillo en los ojos.

- Te tengo una propuesta… - comenzó.

- Genial idea, Sammie – gritó Isabella saltando dentro sin esperar al pedestal y aterrizando con gracilidad, sin inclinarse siquiera.

- Te dije que no me llamaras así, Bells – reclamó él. Ella puso los ojos en blanco.

- Como sea. Emmett, lucharás contra Nikolai. Si logras aguantarle el ritmo, entras. ¿Qué dices? – preguntó. Emm dejó de respirar, asombrado. Sam negó con la cabeza, divertido, y abrazó a Isabella por detrás. Sentí una punzada de celos procedente de Edward.

- ¿Y Allie? – preguntó el egipcio. Ella rió suavemente.

- Está con Nikolai. Encontraron una nueva distracción para él, ahora ya no se preocupa de los jeroglíficos. Se quieren vengar de Kiowa por ese humano que le quitó a Nik el año pasado.

- Algo me dice que Alice devolverá la vida a este clan. Son muy aburridos – replicó él. Ella volvió a reír y Sam le imitó.

- Tu también lo eres, Sammie – se burló.

- Acepto – dijo Emmett bruscamente -. Pero si pierdo no me pasa nada, ¿verdad?

- Para nada, solo te devolvemos aquí – contestó Sam.

- ¿Emmett, qué haces? – siseé. Acabábamos de perder a Alice, sería muy pronto perderlo a él también.

Edward POV

No pude evitar sentirme celoso cuando Sam abrazó a Bella, aunque sabía que su relación era una simple hermandad.

No podía creer a los pensamientos de Samuel. ¿Quería que Emmett se uniera a ellos? Digo, es obvio que quiera mantener cerca a su único familiar vivo, pero no puedo entender que vaya a hacer esto.

"Ed, cálmate" – sentí la voz de Bella en mi cabeza.

"Es formalidad, hermano. No le pasará nada. Tendremos cuidado de que se terminen uniendo todos" – la secundó Sam.

"¿Ustedes están hablando dentro de mi mente o yo estoy dentro de las suyas?" – pregunté cuidadosamente.

"Nosotros dentro de la tuya" – contestaron a dúo.

"Genial" – refunfuñé.

"Cuidaremos de ellos, Ed" – advirtió Sam serio.

Justo entonces Emmett habló.

- Acepto – dijo con brusquedad -. Pero si pierdo no me pasa nada, ¿verdad?

- Para nada, solo te devolvemos aquí – contestó Sam. En su mente me confirmó que era precisamente eso lo que planeaban hacer.

- ¿Emmett, qué haces? – siseó Jasper molesto. Su mente repetía una y otra vez la escena del abandono de Alice.

"Así podré cuidarla, Edward" – me dijo Emm mentalmente – "Dile a Jazz en cuanto salga"

Asentí imperceptiblemente. Mi hermano le dio la espalda a los egipcios y besó a Rosalie. Ella se asombró, ya que hacía días estaban peleados.

Emm se separó de su esposa y se posicionó junto a Sam y Bella. Justo entonces Rose entendió lo que pasaba. Sus pensamientos estaban incoherentes, y mentalmente Jasper me dijo que estaba furiosa, con Emmett, Alice y el clan egipcio.

- ¿Qué haces? – siseó Rose.

- Me voy – replicó él -. No pienso quedarme aquí sabiendo que voy a morir. Así me salvo, ¿no ves? – "Ed, explícale cuando me vaya que solo voy a cuidar a Alice" me suplicó en su mente. Asentí sin dejar de mirar a Esme, que no parecía percatarse de lo que pasaba.

- Vámonos – ordenó Sam con voz fría. Todos los guardias se acercaron a ellos y salieron de la celda. Apenas se perdieron de vista el salón se revolucionó por completo.

- ¡¿Qué rayos planean esos estúpidos? – ladró Ian.

- No es la primera vez que separan a un clan así – nos confesó Silvia tristemente -. Nuestro clan, el de Stan, Ian y yo, fue separado por ellos. Éramos siete, como ustedes. Y ya ves, quedamos nosotros – dijo apuntando a sus compañeros y a sí misma.

- Dos murieron en el campo de batalla – continuó Stanley, a punto de echar humo -. Mi compañera y su hermano (de sangre, algo poco común entre nosotros) se unieron a su guardia a las dos semanas de haber llegado.

- ¿Qué les pasó? – preguntó Carlisle.

- ¿Vieron a ese guardia alto y pelirrojo? – dijo un vampiro llamado Damon. Asentimos – Ése es el hermano de Judy, quizás la vean algún día. No muy alta, pelirroja también, delgada y con cara de niña.

- Ya la he visto – intervine -. En el campo, estaba cerca de los hermanos – Ian asintió.

- Claro que sí, ella tiene telequinesis – comentó Stan apesadumbrado -. Siempre nos hacía reír a todos, ella y James, su hermano, nos sacaban sonrisas aunque estuviéramos con los ánimos por el suelo. Se llevaran bien con Alice y Emmett.

- ¿Cómo los capturaron? – preguntó Rose cautelosa.

- Vinimos a visitar de sorpresa a Amun, pero nos atraparon en cuanto cruzamos la frontera – dijo Silvia -. Algo pasó entre él y los tres líderes, algo feo.

El silencio siguió a la confesión. Todos comenzamos a pensar en lo mismo. Aquí había gato encerrado. ¿Qué de malo podía tener que un vampiro visitara a un amigo? Silvia tenía razón, esos cuatro tenían historia.

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Se sucedieron los días con rapidez. La vida continua, en nuestro caso, existencia. Pasaron unos dos meses. Cada semana Sam y Bella me sacaban de la prisión para que les enseñara a leer, como les había prometido. De mis hermanos ni luces. Ninguno de los egipcios contestaba a mis preguntas, se limitaban a aprender.

Era frustrante. Pero algo bueno había pasado, al menos. Todos estábamos lo que se puede decir "bien". Nuestros amigos, que no tenían apellido, se habían transformado en otros Cullen. El daño más grande que había recibido alguno de nosotros fue que a Stan le arrancaron un brazo. Afortunadamente, logró vencer, aunque a duras penas.

Otro punto a favor de estas semanas, Stan, Ian y Silvia se unieron a nuestra dieta. Apenas supo, Sam ordenó a su equipo reestructurar los grupos de caza. Un grupo se encargaba de cazar a los humanos y otro más pequeño, animales para nosotros. Los dos egipcios nos habían tomado en cuenta, y no nos mandaban a luchar entre nosotros.

Y un punto más importante aún, tenía una relación informal con mi Bella. La amaba, y ella a mí, pero decidí quedarme abajo con mi familia. Ella estuvo de acuerdo. "Como quieras, cariño", había dicho.

Cada semana, cuando ella y Sam me sacaban, él nos daba un momento a solas antes y después de las "clases".

No recibíamos mayor daño, estábamos bien alimentados y éramos medianamente felices. Ninguno de nosotros se quejaba ahora. Bueno, Stan al principio reclamaba mucho, pero finalmente convencí a los egipcios de dejar que se vieran. La decisión de Judy había sido para salvarse, al igual que Alice (o eso me habían dicho ellos), y había esperado que Stan le siguiera pronto.

Y eso sucedería. Pronto. Como que me llamo Edward Anthony Masen Cullen, juro que uniré a mi familia fuera de este lugar, aunque muera en el intento.


"Gato encerrado" es una expresión que significa que algo raro está pasando.

Bueno, ya vieron las decisiones. Son muy importantes, aunque no lo crean xD

Por cierto, le cambié la categoría a T porque pronto nos integraremos en la rutina del clan egipcio y algunos de sus miembros tienen una lengua muy suelta y el lenguaje no es precisamente bonito.

Trato de subir cada siete días como mucho, tal vez menos, pero no prometo nada. Tengo vida, ¿saben? Y el colegio me absorbe bastante tiempo y cerebro. Pero intentaré pasearme por aquí más seguido.

Nos leemos!

Ayla