FELIZ AÑO NUEVO! OK, ya se qe tecnicamente seguimos en 2010 pero, POR FAVOR! tampoco es qe vaya a subirlo a medianoche. vale, ya me desvie.
Este es uno de los ultimos capis (viene otro y luego el epilogo. si, los tengo escritos), y debo decir algo antes de qe empiecen a leer. NI MUERTA ESCRIBO LA HUIDA. Es decir, para qe? si el plan lo dicen y todo, y es obio qe funciona. DUH! Ok, no me desvio mas.
La gran enorme mayoría de los personajes es de mi absoluta propiedad, YO SOLITA los invente y son MIOOOOOS. Ya me hiperventile (inhala, exhala, inhala, exhala, ya me calme!) Ok, el universo Twilight es de y yo juego con el pobre universo qe ella se invento y le pongo mas trabas y todo.
EL CAPI!
Edward POV
Aburrido. Sí, eso define todo lo que pasa ahora. Ian y Silvia se ven demasiado hoscos, desde que Stan se fue lo único que hacen es…nada.
No nos han sacado a luchar, lo que es comprensible si tenemos en cuenta que se están preparando para una guerra contra los Vulturi.
Hablé con Bella inmediatamente después de que Eleazar, Kate, Laurent, Stan y unos treinta vampiros más fueran llamados a la guardia. Más bien, ella se metió a mis pensamientos y hablamos mentalmente. Lo hacíamos desde que ellos ya habían aprendido todo lo que les tenía que enseñar y se estaba volviendo sospechoso que me sacaran para nada. Vale decir, más o menos después de la cuarta vez.
Fue una conversación corta, la última que hemos tenido. Me aseguró que mi familia estaba bien y me confesó que pronto nos sacaría de aquí, que su hermano haría la limpieza en la celda para sacarse de encima a todos los prisioneros y ella sería la encargada de llevarla a cabo. Nos salvaría.
Desde que lo supe he escondiendo mi alegría de saber que nos iremos de aquí, así como la tristeza de saber que varios aquí morirán o se unirán a los egipcios, y peor. Que me separaría de Bella y mis hermanos se quedarían en Egipto por lo menos hasta que se libraran de los Vulturi.
La puerta trampa se abrió y por ella bajó una figura pequeña y encapuchada de capa dorada, escoltada por un mastodonte. Miró alrededor. Se acercó a varios vampiros, y los invitaba a unirse a ellos en la lucha contra los Vulturi, ofreciéndoles la libertad y protección frente a los italianos a cambio de su lealtad. Solo uno se negó, los otros veinte treparon por una gruesa cuerda para salir de la celda. Ella miró a su encapuchado guardaespaldas y le susurró algo, una orden quizás. Él asintió y se marchó.
- Lo siento – dijo a nadie en particular antes de que se desprendieran de la pared afilados discos de piedra, cortaran las cabezas de los otros vampiros y éstos se quemaran. Milagrosamente, nosotros (Cullen y Denali) estábamos a salvo del furioso fuego que consumía a todos los cadáveres.
Luego volteó a mirarnos. Sentí a mi familia tensarse, pero ella hizo caso omiso al ambiente hostil que hasta yo sentía en la celda. Los pensamientos de los demás eran desconfiados y severos, sabía que Bella los escucharía y lo comprobé al oír un gruñido retumbar en su pecho.
- Es hora – me dijo en voz baja, ignorando a mi familia. Seguro que le cortaría la cabeza a Tanya por sus pensamientos.
- Entiendo – susurré en respuesta.
- Edward, ¿a qué se refiere? – me preguntó alguien mentalmente. No supe quién era debido a los cientos de pensamientos que se mezclaban en mi cabeza.
- La guardia completa saldrá en una semana a enfrentar a los Vulturi – continuó ella ignorando las miradas asesinas de Tanya -. No volveremos en unos días, es el momento perfecto para su huida.
La reacción de mi familia al oír eso era fácil de adivinar incluso sin leer sus mentes o tener el don de Jasper o Laurent. Sin embargo, se vio opacado por mi confusión, que me abrumaba con una fuerza arrolladora. Deseaba salir de esta prisión con mi familia, volver a ser libres, pero no quería alejarme de ella. Había puesto mi mundo de cabeza. Ella no podía irse de aquí, y yo debía irme… no lo soportaría.
- ¿Cuándo nos vamos? – susurré conteniendo la mueca de dolor que quería desgarrar mi rostro. Ella sonrió tristemente.
- La guardia se irá en cinco días, hemos acordado el punto de la lucha, a unos cuarenta kilómetros al norte de la pirámide de Emmett – contestó -. Decidimos que lo mejor era que estuviéramos esperando, no queremos que descubran nuestra guarida. Con el don de Alice, sabemos que aparecerán a medianoche, pero siempre puede equivocarse – hizo una mueca.
- Entonces…
- Los Vulturi llegan a medianoche, se irán veinticuatro horas antes. Los espías de la frontera sur se reunirán con el resto ese mediodía y dejarán la frontera descubierta. Si huyen por ahí no los verán, las fronteras este y oeste se replegarán para apoyar y cubrir todo el norte – con su don hizo un mapa con fuego y arena, esquematizando lo que quería -. Si se van derecho al sur, no tendrían que toparse con nadie, ni siquiera con un espía rezagado. Les daré capas para confundirse con la arena.
- ¿Por qué nos ayudas? – espetó Tanya. Ella sonrió tristemente.
- No creas que no me he preguntado lo mismo. Al hacer esto pongo en peligro no solo sus vidas, sino que la mía – contestó en un suspiro -. No te sientas culpable, Edward – dijo acariciando mi mejilla -. Soy consciente del riesgo, y lo hago voluntariamente – puse mi mano sobre la suya.
- ¿Nos volveremos a ver? – pregunté con dolor en la voz.
- Es probable – sonrió de lado -. Somos inmortales, el tiempo no tiene sentido. Ya verás que antes de que te des cuenta, Alice y Jasper estarán tocando a su puerta.
- No hablo de…
- Lo sé – me cortó gentilmente, como un adulto tratando de explicarle a un niño pequeño que uno más uno son dos. La situación era parecida por las edades… - Por supuesto, Edward. Solo eres un niño de cien años – chasqueó la lengua cuando Tanya bufó -. Oh, diva, no te creas importante – le espetó frunciendo el ceño -. Por lo que puedo ver, tan solo tienes cien años en esta vida, eres una niña pequeña.
- Sí, claro, como eres tan mayor también – susurró ella sarcásticamente.
- Claro que sí – replicó Bella -. Nací el siglo XV, niñita.
- Maldita perra – la oí mascullar entre dientes. Miré aterrado a Bella. Sabía que su humor no era el más tranquilo del mundo, por algo era la líder absoluta de uno de los clanes más poderosos del mundo. Sonrió sádicamente.
- Oh, no creo que tengas algo que decir, ¿no? Después de todo, fuiste un súcubo durante cincuenta años – Tanya alzó la vista sorprendida.
- ¿Cómo…? – susurró con la voz ahogada.
- No pretendas esconderme nada, Leni Hillary – Tanya abrió tanto los ojos que pensé se saldrían de sus órbitas – porque yo sé…siempre sé. ¿No, Leni? Siempre fuiste una vampiresa mimada, y cuando por fin alguien te niega algo sigues insistiendo. No creí que llegarías al punto de arrastrarte por un vampiro que ni te mira – chasqueó la lengua -. Eras más digna la última vez que te vi.
- ¿Se conocían? – pregunté - ¿Por qué no me dijiste? – la miré con el ceño fruncido y ella sonrió angelicalmente.
- Nunca preguntaste – se encogió de hombros – y no nos caíamos precisamente bien. Leni, ¿quieres patear unos cuantos traseros italianos?
- ¿Hablas en serio?
- Por cierto que sí. Nunca fuiste de la guardia, de acuerdo, ni luchaste frente a mí, pero reconocer talentos es una de mis habilidades. Tú y tu hermana – miró a Irina – pueden luchar y luego irse. Sin compromiso.
Las hermanas se miraron y sonrieron maléficamente al tiempo que asentían. Subieron por la cuerda. Apenas desaparecieron de vista Bella se volteó y miró a Carmen y Esme.
- Les prometo que en cuanto terminemos con los Vulturi mando a sus esposos de vuelta a patadas – dijo alzando la mano derecha. Luego me miró, guiñó el ojo y se fue.
- ¿De verdad nos iremos? – preguntó mi madre atónita. Asentí.
- ¿Qué hiciste para que nos soltaran, Ed? – preguntó Ian moviendo las cejas sugestivamente. Silvia le dio un codazo.
- Nada de eso – negué con la cabeza -. De hecho, nada de nada.
- No me lo puedo creer – suspiró -. Muchos hicieron hasta lo imposible por lograr favores de ella, y tú llegas y sin esfuerzo te libra del cautiverio eterno…
- Espera, ¿qué dijiste? – lo corté aterrado.
- Que muchos…
- No, eso no. Lo último.
- Oh. ¿Cautiverio eterno? – asentí – Verás. Por lo que sabemos, una vez te unes al clan estás eternamente ligado a ellos. Me explico, si te unes a la guardia y quieres irte, puedes hacerlo siempre y cuando jures que si te llaman de vuelta tú dejarás lo que sea que estés haciendo y volverás a Egipto. En caso de que no te unas a ellos, mueres en la arena de batalla.
- Eternamente ligado al clan de Egipto – susurró Esme. Silvia asintió.
- Los Vulturi están perdidos. Así como fue el caso de Eleazar, muchos otros vampiros de la guardia de los Vulturi ha sido parte de este clan – repuso.
Nos sumimos en el silencio, pensando en lo que nos acababan de revelar. Al cabo de un rato dibujamos en el suelo un mapa de África y Europa, marcando los dominios de los egipcios y la ubicación de cada pirámide y el punto de la lucha, y repasamos todo el plan. Por dónde nos iríamos, un lugar para reunirnos en caso de que nos separáramos, tiempos de espera, hacia dónde iríamos una vez fuera del poder de los egipcios…
Teníamos el plan bien estructurado. Solo faltaba ponerlo en práctica, y para eso teníamos el apoyo de Bella en la primera parte de la huída. Todo listo. Ella nos daría las capas y nos sacaría de aquí, luego todo dependía de nosotros.
Pronto volveríamos a ver la luz de sol y luna, el cielo y el desierto.
Pronto seríamos libres nuevamente. Una semana. Solo una semana más.
Jasper POV
Dejamos los cadáveres de nuestro alimento en la enorme pila común, que luego era quemada por el hermano de Bella. Me volví y besé a mi esposa. Aún tenía el sabor de la sangre humana en sus labios, algo que nunca pensé que probaría. Pero necesitábamos toda la fuerza posible, así lo demostraban los grupos que iban llegando de a poco.
Varios vampiros habían salido del Reino y se habían dispersado por el mundo en busca de los antiguos miembros, que en momentos de necesidad eran llamados a reintegrar la guardia egipcia.
Estábamos en pleno desierto, cuarenta kilómetros al norte de la pirámide del grupo de Emmett. Era de noche, y nuestro número aumentaba cada vez más. Los Vulturi llegarían a la medianoche del día siguiente, según las visiones de Alice.
Arthur no podía estar más feliz. La multitud de vampiros reunida a su alrededor era imponente, estaba seguro que incluso los italianos temblarían ante la aterradora visión.
Kachiri, Senna, Zafrina, James, Victoria, Peter, Charlotte, María, Sasha, Vasili, Maggie, Siobhan, Liam, Stefan, Vladimir, Garret, Mary, Randall, Alistair, Charles, Makenna, Bree, Fred, Diego, Riley…casi todos los vampiros que conocía estaban allí. Llegaron todos en un mismo grupo, sin un guardia.
- ¿Qué hacen aquí? – le pregunté a Peter. Él me miró asombrado.
- Podría hacerte la misma pregunta – replicó. Lo fulminé con la mirada -. Ya, ya. Supimos que los Vulturi se la habían tomado contra un misterioso clan egipcio, y decidimos volver.
- ¿Ya antes habían estado aquí?
- Claro – sonrió Vasili -. Hace siglos que…. ¡Mi señor Arthur! – se interrumpió.
El hermano de Bella había venido para ver qué pasaba con tanto vampiro reunido.
- Mi señor Arthur, aquí nos tiene de vuelta, ponemos a su disposición nuestros dones y nuestras vidas para acabar con quienes amenazan sus dominios – dijeron al unísono arrodillándose.
- Me alegra que están de vuelta – medio sonrió -. ¡Carlisle! Capas para los recién llegados guardias – se dio vuelta y se marchó.
Carlisle llegó corriendo con un saco a la espalda. Al llegar les sonrió a nuestros amigos.
- ¿Tú también? – preguntó Alistair.
- No sé porqué no me sorprende que estén todos aquí – masculló él sacando unas minúsculas capas arena del saco -. ¡Greg! ¡Te necesito aquí! – inmediatamente llegó un vampiro rubio que jamás había visto, debía ser de los recién llegados.
- ¿Y los demás? – preguntó Mary. Nos tensamos al mirarnos.
- Edward y Esme siguen prisioneros. Emmett es uno de los líderes por ser el tatara sobrino nieto de otro líder y Rose está con él – dije -. Eleazar, Kate y Laurent están fuera y los otros dentro…
- No – me cortó Carlisle -. Acabo de ver a Irina y Tanya, también salieron y les di unas capas. Están con Rose y Emmett.
Los otros se vieron sorprendidos. Carlisle les pasó las capas que más bien parecían para muñecas, y antes de que los otros reclamaran o preguntaran nada, el tal Greg las agrandó tocándolas con la punta del índice derecho.
- Es mi don – dijo con un leve acento ruso -. Puedo cambiar tamaño y apariencia de las cosas.
Se pusieron las capas arena y recién entonces notaron las diferencias de los colores. Todos ellos llevaban unas sencillas capas con capuchas color arena, pero nosotros las llevábamos de una extraña combinación entre arena y dorado, parecía como si el sol estuviera pegando de lleno en la arena.
- ¿Por qué sus capas son de otros colores? – preguntó Senna frunciendo el ceño.
- Somos favoritos, protegidos de los líderes – contestó Carlisle.
Los otros asintieron pensativos, y entonces apareció Emmett.
- Mi señor Emmett – dijo Greg inclinándose -. Ya están todos los grupos, solo falta que llegue mi Reina Isabella con mi señor Samuel, los últimos guardias que quedan en la pirámide, los espías de la frontera sur y un vampiro que se supone debería llegar en una hora con los vampiros de China, Mongolia y Rusia.
- Ya veo – musitó él pensativo -. ¿Cuántos son sin contar a Isabella y Samuel?
- Treinta, mi señor – contestó Greg. Emmett asintió pensativo.
- Con ellos seríamos…
- Más de seiscientos, señor.
- Y los Vulturi son…
- Según los últimos informes, quinientos, de los que unos cien habrían sido de nuestro clan – Emm sonrió malignamente.
- Esto será una matanza. Incluso lo sería sin que ninguno de nosotros intervenga. Isabella y Arthur podrían matarlos a todos en media hora.
- Por supuesto, mi señor – asintió Greg.
Continuamos charlando durante horas, en espera de los Vulturi. A mediodía llegaron todos los vampiros faltantes, con lo que sumábamos los seiscientos vampiros que había calculado Greg.
Pasaron las horas. Cuando llegó el crepúsculo los cuatro reyes ordenaron la formación. Siete vampiros me ayudaron a organizar el ejército, ya que me habían nombrado General en Jefe del Ejército de Egipto, un cargo que habían creado en cuanto supieron de la inminente guerra, y me dieron autoridad para nombrar a mis Generales subalternos.
Designé a Nikolai como guardaespaldas de los Reyes y favoritos (menos a mí, ya que yo dirigiría a las tropas), separamos por poderes y habilidades a los demás y dos horas antes de medianoche teníamos un ejército numeroso, poderoso y bien formado. Todos mirando al norte, los Reyes al frente con Bella un paso delante.
Alice se perdió en una visión y cuando volvió en sí, dijo dos palabras, dos palabras que nos pusieron en guardia. 'Un minuto'.
Apenas terminó de hablar escuchamos a los Vulturi. Notamos que venían con todo el sigilo posible, siendo que no podían esconderse debido a que esta era nuestra tierra.
Una tierra que protegeríamos a muerte. Llevaba poco tiempo con ellos, pero ya lo sentía como mi familia. ERA mi familia. Y uno no puede soportar que amenacen a su familia.
Estaba seguro, podía apostarlo, incluso sin usar mi don, sabía que todos estos vampiros se sentían igual que yo. Sentía una profunda conexión con mi clan, con mis soldados. Todos estábamos conectados, no éramos individuos, sino partes de un todo. Una unidad.
Y esta unidad lucharía por su libertad, así nos costara la vida, si uno de nosotros moría, los otros lo vengarían.
No éramos un aquelarre, siquiera un clan. Éramos una familia. Estaban amenazando nuestro hogar, y lo defenderíamos de todo y de todos. Incluso de un montón de vampiros sedientos de poder.
Porque a pesar de estar poco tiempo juntos, éramos leales los unos con los otros. La masiva concurrencia al saber de la amenaza de los Vulturi en nuestra contra lo demostraba.
Y nuestra lealtad nos decía que debíamos luchar. No por nosotros, no por ambición, no por ansias de poder o sed de venganza. Lucharíamos con nuestras vidas por los demás, por nuestra familia y por nuestros reyes.
Pero más que por eso, lucharíamos por nuestra tierra.
Podíamos perder la vida en esta guerra, pero no importaría si conservábamos nuestra libertad.
Snif, qe sentimental se puso nuestro sensible vampiro (?). Ya ven, el capi. Wiiiiiii ya estamos muy cerca del fin!
Al capi anterior me llego un RR anonimo qe de vdd quiero contestar.
alexander cullen swan: hey! es el RR mas lindo qe me ha llegado hasta ahora, y sin exagerar ni nada. GRACIAS X TU LINDO RR!
Oki, ya me voy! Nos leemos!
