Bueeeeno prometí tres días y cumplí. El punto es que aquí está el epílogo de Cautiverio Eterno, la primera historia que me atreví a compartir.
No es necesario que diga que cada personaje y situación pertenece a su propio dueño, que no soy Meyer ni de broma (si así fuera, tengan por seguro que esta historia no habría salido de mis dedos y menos en español) y que... bueno, ya saben.
Edward POV
Apenas escapamos, nadamos a Inglaterra y ocupamos nuestra casa. Carmen había venido con nosotros, al igual que Ian y Silvia.
Pasados dos días desde nuestra llegada, alguien tocó la puerta. Todos estábamos destrozados. Esme abrió la puerta y lanzó un grito. Me asomé a ver y casi grito también. Carlisle y Eleazar, chorreando agua pero felices y completos, estaban parados en la puerta con las mojadas capas arena en las manos.
Entraron y se sentaron, para comenzar a contarnos la batalla. Estábamos radiantes de alegría. Todos los egipcios estaban bien, y Aro, Jane y Alec muertos junto con todo el resto del ejército principal (unos quinientos soldados), menos unos cien que habían vuelto con los egipcios, y otros tantos que se unieron a ellos una vez muerta Chelsea. Una matanza, dijo Carlisle.
Ninguno de los dos había bebido sangre humana, a diferencia de todos los demás de Cullen (incluido Stan) y Denali. Nos contaron de cómo habían vivido en el clan egipcio. Que casi los habían echado a patadas después de que la batalla terminó, y que los que se habían quedado nos mandaron un mensaje. Estaban bien, y volverían en cuanto los Vulturi ya no fueran una amenaza. Sí, los cazarían.
Pasaron 150 años. No volvimos a tener noticias de ellos, pero el mundo se había vuelto bastante interesante. Los humanos sabían de nosotros, y unos misteriosos protectores de capas arena los cuidaban de los demonios de capas negras.
Uno a uno cayeron los territorios de los Vulturi. Ya los vampiros estábamos divididos en dos grupos. Los italianos y los egipcios. Nosotros estábamos de parte de los últimos, pero no tomábamos parte ni en cacerías ni batallas ni patrullajes. No nos metíamos en nada. Eran problemas del mundo exterior, como decíamos.
Nos enterábamos de todo lo que pasaba, pero no nos relacionábamos con más vampiros ni humanos, tampoco nos habíamos ido de la casa de Londres en todos esos años.
Vivíamos tranquilos, nuestra casa quedaba cada vez más oculta en el bosque y nadie entraba hasta donde estaba la mansión.
Estábamos de caza cuando lo oímos. Apresurados pasos en nuestra dirección, y efluvio de vampiro, varios efluvios.
Nos pusimos en guardia y escudriñamos el borde del claro donde nos encontrábamos en ese momento. Aparecieron diecinueve siluetas encapuchadas. Avanzaron y entraron al claro, permitiéndonos ver el color de sus capas. Los cinco del medio levaban capas doradas, y las demás arena-dorado. Eran del clan egipcio.
- ¿Qué se les ofrece? – preguntó Carlisle adelantándose un paso.
- Vaya, 150 años y estás tan…precavido. Te afectó estar con nosotros – dijo la del medio. Esa voz…
- ¿Bella? – pregunté asombrado. Soltó una risita y se sacó la capucha.
- Cuánto tiempo, ¿no, Edward? – me preguntó. Los demás se sacaron las capuchas también y pude ver a Alice, Jasper, Emm, Rose, Laurent, Irina, Stan, Tanya, Kate, Sam, Arthur, Garret, tres vampiros y cuatro vampiresas, todos con ojos dorados.
- Bella – susurré sonriendo. Inmediatamente estábamos abrazándonos en medio de ambos grupos -. Pero, ¿cómo? ¿Ya acabaron con los Vulturi?
- No fue tan difícil – oí decir a Arthur. Me separé de Bella y lo miré -. Ese rubio raro había matado al otro líder y a las esposas, y eran solo quinientos frente a nuestros mil cuatrocientos.
- Ahora mismo somos unos mil vampiros en todo el mundo. Murieron todos los Vulturi y cientos de los nuestros – Bella hizo una mueca -. Ese idiota de Caius había dado la orden de convertir a cuanto humano hubiera en Volterra, así fue como los mortales supieron de nuestro secreto. Le corté la cabeza de un solo golpe.
- Isabella – dijo Arthur serio. Luego sonrió -. Vamos a su casa, ¿sí?
Corrimos de vuelta a casa. Charlaban todos con todos, pero yo solo podía correr abrazando a Bella.
Podían haber pasado 155 años desde la última vez que la vi. Pero si de algo estaba seguro era de que todos estos años había estado vacío y, ahora que la volvía a ver, estaba completo.
Y nada cambiaría eso. Ahora todos teníamos a nuestras parejas, y mi existencia empezaba a tener sentido.
Sesenta años después
- ¡Bella! – gritó Arthur entrando a la sala, chorreando pintura azul.
- ¿Qué? – preguntó mi esposa inocentemente sentada a mi lado.
- ¿Cuándo pusiste la pintura en mi cuarto? – siseó. Ella sonrió culpable.
- No era para ti, lo juro. Era para Kate, le inyectó whisky a mi puma – hizo un puchero.
- No puedo enojarme contigo, ¿cierto?
- Nopes – sonrió ella. Arthur suspiró y se fue a bañar. Cuando volvió, se sentó al otro lado de Bella.
- Acabo de notar algo – dije repentinamente. Los hermanos me miraron interesados -. ¿Cómo tienes nombre si tu madre nunca te quiso? Sin ofender.
- Es una…pregunta graciosa – Arthur sonrió y Bella lo miró curiosa. Podía tener 800 años, pero seguía congelada en los 16.
Flashback (3° pers. POV)
Un niño de cuatro años estaba sentado pegado a un muro de la calle, pidiendo limosna para darle de comer a la pequeña niña de poco menos de un año que dormía en sus brazos. Entonces pasó un hombre bien vestido, parecía extranjero a juzgar por la forma de vestir.
- ¿Dónde están tus padres, niño? – preguntó en un dificultoso inglés medieval.
- Mi madre nos dejó y mi padre nos echó de su casa, señor – contestó el niño, hablando bastante bien para su corta edad y su nula educación.
- ¿Cómo te llamas?
- Arthur, señor.
- ¿Y tu hermanita?
- Mamá nos dejó antes de bautizarla, señor – contestó el niño apenas ahogándolas lágrimas.
- Es una bella niña – comentó el hombre.
- ¿Es italiano, señor?
- De la hermosa ciudad de Pisa, pequeño.
- ¿Comerciante?
- De telas y algunos alimentos – contestó sorprendido por los conocimientos del niño -. Sabes mucho de esto, Arthur.
- Pasan muchos turistas y comerciantes, señor. No dan nada, pero los escucho hablar. Me cuesta, pero ya empiezo a entender el italiano, francés y español. Al menos lo suficiente para saber que dicen 'maldito mendigo' – susurró al final, pero pareció escucharlo.
- No creo eso, pequeño. Ten – sacó una bolsita con oro y se la dio-. Podrás comprar ropa para ustedes, y también algo de alimento.
- Los ojitos chocolate del pequeño inglés brillaron cuando notó el peso de la bolsa, pero luego se entristeció.
- No me venderían. Pensarían que robé, me conocen en toda la isla como un mendigo muerto de hambre. Pero yo no he hecho nada malo, señor.
- Entonces ven. Un nombre para tu hermanita podría ser Isabella, es un nombre inglés, y podrías decirle Bella, que significa hermosa en italiano – comentó mientras caminaban por las calles de la ciudad comprando ropa y comida para los dos niños.
Sería una de las pocas cosas que le pesarían a Arthur de comenzar a robar, mentir y matar. No olvidaría nunca al hombre que, sin conocerlos, les había demostrado más aprecio en quince minutos que sus padres en toda su vida.
Fin flashback
- A ver si entendí. ¿Un comerciante italiano sugirió mi nombre? – preguntó mi esposa atónita.
- No te quejes, durante un año fuiste 'niña', 'hermanita' o 'pequeña' – se justificó mi cuñado.
- Edward, ya está listo – avisó Alice apareciendo de repente a mi lado.
- Gracias, Alice.
- ¿De qué hablan? – preguntaron los hermanos al mismo tiempo, poniendo la misma mueca de irritación.
- Nada que te incumba, Arthur – dije levantándome. Tomé la mano de Bella y corrimos a un claro del bosque.
- ¿Qué es esto, Ed? – preguntó Bella mirando el claro arreglado.
- Digamos…que necesitaba un ambiente especial para darte tu regalo por nuestros cincuenta años de casados – sonreí.
Ella sonrió cuando le di su regalo (un collar de diamantes de su época, con un dije de oro en forma de corazón y tallado con nuestros nombres) y luego comenzamos a compartir recuerdos mentalmente.
Con tranquilidad, como nuestras vidas. No necesitábamos apurar nada, porque teníamos toda la eternidad para estar juntos. Tal como estos últimos sesenta años.
¿Alguien se esperaba lo del nombre? xD se me ocurrió antes de empezar a escribir, yo sabía desde antes que era por esto, pero bueno... Me acordé al final que no sabían de dónde salió el nombre.
Espero que el epílogo no las haya decepcionado. A todas las que me leen (hombres también, por si hay) y no me han dejado un solo RR durante toda la historia, quisiera pedirles que comentaran por lo menos este, para saber si les agradó o no la historia en general. Solo pido uno que sea, aquí en el epílogo. Con un 'me gustó' me conformo.
Al momento que escribo esto, Cautiverio Eterno ha recibido:
- 45 Reviews.
- 24 Historia Favorito.
- 9 Alertas de Historia.
Quiero agradecer a todas las que me han seguido durante la historia, las que han estado pendientes de actualizar. En especial a ellas dos:
- perl rose swan, mi primer review y primera persona que agregó mi historia a sus favoritos.
- XxXkaren-vampireXxX, primera alerta de historia.
Quizás no sea real, pero siento que fueron las primeras personas en darle una oportunidad a la loca idea de su servidora... bueh, ya me puse sentimental. Bueno, perl desapareció después del capítulo 'Gladiador', y karen no comentó uno solo, pero la intención es lo que cuenta.
En general, quiero agradecer a todas las personas que le dieron la oportunidad a la primera historia de una humilde aficionada, aunque no la hayan comentado. (Sinceramente, si dijera los nombres de todas y cada una de las personas que me comentaron, agregaron a favoritos o a alerta de historia, termino mañana y esa no es la idea).
¡FIN! (Recuerden comentar aunque sea un 'me gustó' o un 'vete al demonio', pero porfa comenten algo) AH! Y no tengo planeada una secuela para esta línea, antes de que alguien pueda preguntar.
A las que esperan por Arcángel, supongo que comenzaré a subirla en una semana.
AYLA HALE CULLEN
