Vaaaaale aquí les va el primer capi de Arcángel. Prometí una semana y cumplí xD Digo desde ya que no acostumbro hacer capis así de largos (9 paginas), las que leyeron Cautiverio Eterno saben de lo que hablo. Lo más común es que sean de entre 4 y 6 paginas... pero ya que, si me da la inspiración es más largo. Este fue uno de los casos, así que disfruten el primer capítulo de Arcángel.
Advertencia: este fic, debido a ciertos comentarios, puede ser ofensivo a casi todas las religiones existentes (por no decir todas), porque suele descalificarlas y tratarlas de supersticiones. Aclaro que estas opiniones y comentarios no reflejan necesariamente mi forma de pensar, sino la realidad en este universo paralelo.
Disclaimer: Twilight tiene su autor, y no soy yo ni de chiste. La trama es totalmente mía, además de unos cuantos personajes (creo que no son más de 25, pero ese número puede aumentar), y... bah, no sé porqué rayos hago esto si igual lo saben. DISFRUTEN EL CAPI!
Edward POV
Suspiré pesadamente y abrí los ojos. El techo de mi cuarto nunca me había parecido tan interesante ni el sillón en que estaba echado tan cómodo… Tres…dos…uno…
- ¡Edward! – chilló Alice desde la cochera - ¡Ya vámonos!
Era nuestro primer día de clases en el instituto de Forks. Ya me sabía la rutina de memoria, tantas veces había tomado ese curso que ya nada me sorprendía. Sería algo así: llegaríamos, deslumbraríamos a todos, seríamos el chisme de todo el pueblo por largo tiempo, enamoraríamos chicas y chicos, seríamos los mejores de la promoción y luego desapareceríamos, ya fuera camino a la universidad o porque Carlisle había conseguido un trabajo en otro lugar, o al menos esa sería la versión oficial.
Me despedí de Esme, tomé las llaves del Volvo, lo saqué de la cochera, mis hermanos subieron y partimos al instituto, todo en menos de un minuto.
Llegamos en pocos minutos al aparcamiento, ubiqué mi auto junto a una Chevy roja y caminamos a la oficina de Administración ignorando los murmullos de todos los alumnos con que nos cruzamos de camino a la oficina.
Entramos todos juntos a la pequeña recepción, donde una señora de entre treinta y muchos y cuarenta y pocos estaba atendiendo a una chica de cabello chocolate y piel algo más oscura que la del resto de los chicos de Forks. La chica sonreía angelicalmente y la señora la miraba aturdida. Le pasó unos papeles y la dejó ir. Ella volteó y nos taladró con sus ojos chocolate antes de mover la cabeza y salir sonriendo del lugar.
Todos estábamos en shock. Una humana nos había ignorado olímpicamente, casi como si no estuviéramos ahí.
- ¡Esa chica tiene que ser amiga nuestra! – exclamó Emmett en cuanto salimos de la recepción.
- Nos ignoró, ¿lo notaste? – soltó Jasper.
- Por eso mismo tiene que serlo – replicó Emmett.
- Yo lo apoyo – sonrió Alice. Jasper, Rosalie y yo nos miramos y negamos con la cabeza, divertidos.
- Ya vámonos a clase – sonreí.
Nos dividimos para ir a nuestras clases. Emmett, Rose y Jasper estaban en último grado, y fueron a su clase de Trigonometría juntos. Alice y yo fuimos al otro lado del instituto a nuestra clase de Español. Para variar, todas las personas con que nos cruzábamos nos quedaban mirando embobadas. Entramos al salón y fue lo mismo, salvo por una persona: una chica de cabello castaño oscuro estaba de espaldas a nosotros conversando con el maestro sin darse cuenta de nuestra presencia. En cambio, el anciano profesor se había quedado embobado viéndonos. Ella volteó lentamente y nos miró alzando una ceja.
- Este… preséntense chicos – murmuró el señor Berty aturdido.
- Soy Isabella Black – se adelantó la chica – pero prefiero que me digan Bella. Tengo 17 años y me transfirieron de la escuela de la reserva.
- Apenas te presentas para los nuevos, Bells – gritó un chico en la parte trasera. Todos rieron y ella sonrió suavemente.
- Alice Cullen – siguió mi hermana -. Tengo 17 años y vine con mi familia desde Alaska por mi padre, que consiguió un trabajo en el hospital de Forks.
- Edward Cullen – continué -. Soy el hermano mellizo de Alice.
- Bien, señor Cullen, siéntese junto al señor Yorkie. Bella, siéntate junto a la señorita Cullen al fondo – indicó el maestro volteando a la pizarra.
Alice estaba ansiosa y la chica Black indiferente. Nos sentamos en silencio y el maestro comenzó la clase, pero no le presté atención. Estaba más concentrado en la conversación que Alice y Bella mantenían un banco tras de mí.
- Así que… ¿eres de La Push? – preguntó Alice. "Sal de mi mente, Edward, ahora mismo" me ordenó mentalmente. A regañadientes bloqueé mi mente de cada pensamiento ajeno.
- Vivo allá con mi primo, mi tío, mi abuelo y mi hermana mayor – contestó ella.
- ¿Y por qué vienes a Forks?
- La verdad, mi abuelo me mandó aquí para alejarme un poco de las 'malas influencias' – dijo remarcando con los dedos – de mi primo y sus amigos. Lo llamaban del instituto cada semana por causa mía, dos por mi primo y cada día por los dos. Tú eres la hija adoptiva del doctor Cullen, ¿no?
- Sip. Edward y Emmett son mis hermanos de verdad.
- ¿Emmett es ese tipo enorme de último año?
- El mismo – rió mi hermana -. Espera un momento… Edward, deja de escuchar – me gritó en el oído. Pegué un respingo y ambas soltaron risitas.
El día pasó rápidamente. Llegó la hora de almuerzo y con ella el momento ideal para chismes. Por lo que entendí, Alice y Bella habían tenido todas sus clases hasta ahora juntas, y al parecer era lo mismo con todas las demás.
- ¿Y la enana? – preguntó Emmett frunciendo el ceño cuando nos sentamos en una mesa apartada de las demás.
- No lo sé – repliqué cuando mis hermanos me miraron interrogantes -. Apenas la vi en Español, se fue con la chica Black.
- Pues creo que allí vienen – murmuró Rosalie mirando por sobre mi cabeza. Seguí su mirada y quedé en shock. Alice entraba por la puerta de la cafetería con Bella, riendo ambas.
- ¿Qué hace con ella? – masculló Jasper -. No podemos encariñarnos con humanos, es demasiado…
- Bella, ellos son Emmett, Rose y Jasper – lo interrumpió Alice.
- No se molesten en fingir frente a mí, ¿quieren? – por primera vez me fijé en su voz. Era clara y musical, suave y sincera… aunque lo que decía no tenía mucho sentido.
- Ella sabe qué somos – explicó Alice en voz baja sentándose junto a Jasper y Bella entre ella y yo -. Por eso nos ignoró, ya sabía de nosotros y no le sorprendió.
- Forks es el lugar más lluvioso de los Estados Unidos, así que no era extraño que aparecieran de los suyos por aquí – sonrió Bella -. Además, soy quileute por parte paterna, conozco las leyendas.
- ¿Eres de ascendencia quileute? – preguntó Jasper tenso.
- Sí, pero no se preocupen. Mi paciencia es tan grande que el que me enoja se merece un premio por el logro – rió. Me quedé embobado mirándola. Su risa era… hermosa, como ella misma.
- ¿Edward? ¿Estás sintiendo lo que creo que estás sintiendo? – me preguntó Jasper en su mente. Asentí imperceptiblemente sin quitar mis ojos de Bella.
- Jake no se ha transformado aún, pero está cerca – la suave voz de Bella contestó a una pregunta que yo ni siquiera había oído, tan distraído que estaba.
- ¿Qué tanto? – pregunté. No quería que ella se acercara a un chucho, era peligroso para ella. Esos perros son muy inestables.
- No lo sé – contestó ella asombrada, quizás por el nerviosismo de mi voz. -. Pero el abuelo Black y mi tío Billy dicen que se puede freír un huevo en su frente. El viejo Quil está preocupado, sabemos que le queda poco – en su voz se denotaba la preocupación que sentía por su primo. No pude contenerme y la abracé. Ella me devolvió el abrazo y suspiró -. Él no se merece eso. Su novia no sabe nada de las leyendas, mucho menos sobre lo que le va a pasar a Jake. Leah es muy agradable y no quiero que se separen por eso – confesó en un hilo de voz.
- Ya verás que todo saldrá bien – susurré. Entonces, Jasper me avisó mentalmente que la cafetería estaba vacía y que ellos se irían a clases, para que llevara a Bella a otro lado y que se calmara un poco -. Ven, vamos a dar un paseo. Conozco un lugar que te hará sentir mejor.
Recordé el claro. Ese lugar que encontré la última vez que vinimos a Forks, hace ya cien años. Bella asintió y me siguió al estacionamiento. Subimos a mi Volvo y manejé hasta llegar al inicio de un camino de senderismo. Ahí estacioné al borde del camino, bajamos y ella miró alrededor.
- ¿Este es el lugar? – preguntó. Sonreí y negué con la cabeza.
- A partir de aquí caminaremos. Bueno, te llevaré yo para llegar más rápido – ella rió y la hice subir a mi espalda.
Corrí durante un rato. Bella decía que la velocidad que alcanzaba su moto (casi choqué cuando dijo eso) no se comparaba a esto. También dijo que una vez un amigo licántropo suyo la había llevado sobre el lomo a una reunión del consejo quileute, y que eso tampoco era así de rápido.
Llegamos en pocos minutos. Me detuve en el borde de los árboles, ella se bajó de mi espalda y entramos al claro. Se quedó con la boca abierta cuando lo vio. Quise leer su mente para saber qué pensaba del claro y entonces…
Sorpresa. No podía. Su mente estaba bloqueada.
- ¿Bella? – la llamé. Ella volteó y me miró interrogante.
- ¿Pasa algo, Edward? – preguntó. Mi nombre se oía tan bien cuando ella lo decía…
- ¿Sabes lo que es un escudo mental? – asintió - ¿Tienes uno?
- Eso creo – contestó frunciendo el ceño -. Hace un año, en las vacaciones, se apareció un vampiro en un claro cerca de la reserva. Ahí estábamos nosotros. Éramos seis, los tres licántropos, un chico que se transformó ese mismo día, Jake y yo. Fue extraño. El vampiro miró a uno y éste cayó al suelo, aturdido sin que el vampiro lo tocara siquiera. Luego me miró a mí y… nada.
- ¿Qué pasó luego?
- Bueno, Embry se transformó. Él ya sabía lo que le iba a pasar y no le hizo mucha impresión. Todos se abalanzaron al tiempo sobre el chupasangre ese y lo mataron. El tipo ni se movió de lo asombrado que estaba cuando lo ignoré. Paul despertó apenas lo quemaron.
- Entonces sí tienes un escudo mental – afirmé.
- ¿Por qué preguntaste? – inquirió algo desconfiada.
- Leo mentes – respondí. Ella asintió pensativa -. Pero cuando intenté entrar a la tuya, fue como si chocara contra un muro, claro que sin el dolor que sienten ustedes los humanos.
A ella pareció hacerle gracia algo que dije, pero preferí ignorarlo. Nos sentamos en el centro del claro y comenzamos a charlar. De mi vida humana, mi familia y la suya, su vida, sus gustos… bueno, nos conocimos mejor.
Unas horas después notamos que el cielo estaba oscureciendo y ella se sobresaltó cuando su teléfono comenzó a sonar. Me dirigió una mirada de disculpa y contestó.
- ¿Hola?
- ¡Bella! – gritó una voz de hombre al otro lado de la línea - ¿Dónde rayos estás?
- Jake, no tengo que…
- ¿Se te olvida que hoy es el cumpleaños de Leah?
- ¡Rayos! ¿Ella está ahí?
- No ha llegado. Fue a Port Angeles con Emily, vuelven en media hora. Más te vale…
- No te enojes, Jake – suspiró ella rodando los ojos -. Estaré allá en media hora.
- Eso espero. ¿Funciona el trasto?
- Si eres aturdido. Tú lo estropeaste, está en la cochera.
- Sabes que te llevaré a donde sea hasta que la termine…
- Da igual. Nos vemos – y colgó sin despedirse.
Me levanté y la tomé de la mano para ayudarla a levantarse. Una corriente eléctrica me recorrió ahí donde su piel tocó la mía. Ella se estremeció pero me sonrió y tomó más fuerte mi mano.
No supe cómo, en un segundo estaba tomado de su mano y al siguiente estaba abrazándola. Sorprendentemente, me correspondió el abrazo. Me separé un poco para verla mejor. Acaricié su rostro y ella cerró los ojos al contacto. Me acerqué lentamente a ella y…
- ¡Edward! – gritó Alice. ¡Diablos! ¿Es que no podía demorarse un minuto más? Volteé, abrazando aún a Bella, y vi a mi hermana en la orilla del claro – Ups.
- Sí, ups – contesté de mal humor. Bella soltó una suave risa y acarició mi mano.
- Tranquilo, ¿sí? – dijo. La miré a los ojos y no pude más que hacerle caso.
- Ustedes dos, a la casa, ahora – dijo Alice volteando y echando a correr. Suspiré.
- No fue tan malo – comentó Bella tranquilizándome.
- Pero no pude hacer esto – repliqué besándola. El beso fue suave, lento y tierno, cargado de amor.
- Ahora lo hiciste – rió ella cuando nos separamos. Apoyé mi frente en la suya.
- Y me alegro – sonreímos -. Te amo.
- Yo también – contestó ella para mi alegría. Sonreí más aún y la besé de nuevo.
- Bella…
- ¿Sí?
- ¿Quieres ser mi novia? – ella sonrió ampliamente y asintió.
La besé otra vez y ella se trepó a mi espalda para correr. En cinco minutos estábamos en el patio trasero de mi casa. Se bajó y tomó mi mano. Le sonreí y traspasamos los ventanales.
Emmett estaba en el salón jugando videojuegos, para variar, con Jasper. Al vernos silbó y el rubio sonrió.
- Ya era hora, Eddie – gruñí por al apodo pero Emmett me ignoró y se volteó a mi novia -. Llegamos a pensar que era gay – le dijo. Ella se rió y yo gruñí.
- Relájate – me dijo ella acariciando el dorso de mi mano con su pulgar. Al simple toque de su piel me tranquilicé.
- Wow, ¿Eddie se calmó sin la ayuda de Jazz? – soltó Emmett tirando el control al suelo y levantándose de un salto – Esto lo tienen que saber todos…
- Edward, tu Volvo está en la cochera – avisó Alice entrando al salón -. Hola Bella.
- Hola Alice – contestó ella.
- Se saltaron las dos últimas clases – reprendió mi hermana.
- Emmett, Rosalie, ¿otra vez? – oí la voz de Esme desde el estudio de Carlisle.
- ¡Hey! – saltó él – ¡No fuimos nosotros!
- ¿Entonces…?
- Baja y verás – la cortó la pixie.
Esme bajó y se quedó con los ojos como platos al ver a Bella. Ella solo sonrió y agitó la mano en forma de saludo.
- Mamá, ella es Bella, mi novia – dije orgulloso. Esme solo la miró shockeada – Bella, ella es Esme.
- Un gusto – sonrió mi madre recuperándose.
El teléfono de Bella cortó lo que fuera que Esme fuera a decir. Ella solo rodó los ojos y contestó con el teléfono bien lejos del oído.
- ¡Bella! ¡Llega en quince minutos y tú ni te apareces! – ladró su primo.
- Voy a llegar a tiempo, aguafiestas. ¿Está Sam ahí? – dijo ella devolviendo el teléfono a su oreja.
- Te lo paso – refunfuñó él.
- ¿Bella? – preguntó una voz grave.
- ¡Sammie lindo, querido y adorado amigo mío, amigo de mi alma, hermanito…!
- ¿Qué quieres? – preguntó él divertido.
- Sammie, no voy a llegar a tiempo si no me haces un pequeño favorcito, hermanito di que sí, ¿puedes?
- ¿Qué cosa? – preguntó él algo aturdido.
- Pasó algo muy ultra hiper mega loco pero genial y malo al mismo tiempo y sé que no te va a agradar hermanito pero… - pareciera que mi novia es tan hiperactiva como Alice.
- ¡Bella! – gritó él impaciente - ¡Versión corta!
- Pues, resulta que los Cullen llegaron y…
- ¿Y…? – le animó.
- Pues resulta que…
- Deja de repetir y al grano, ¿sí? – Bella suspiró y lo soltó todo de golpe y muy rápido.
- Edward Cullen es mi novio – se hizo silencio al otro lado de la línea por un minuto completo.
- ¿Qué cosa? – aullaron siete voces a la vez. Ella se separó el teléfono de la oreja.
- Oh, vamos – suplicó -. No me vengan con el cuento del peligro o la enemistad de las razas porque eso es tan solo una competencia estúpida.
- Está bien – suspiró otra voz -. Pero recuerda Bella. Pueden pasar de a uno. Cualquier Cullen, siempre que sea uno a la vez y que cruce contigo.
- ¡Pero…! – reclamaron varios a la vez.
- ¡Gracias, abuelo! – casi gritó Bella - ¡Ya estoy allá!
- Cuídate – fue lo último que dijo. Y se cortó.
Bella dio un respingo al ver el reloj y comenzó a correr de allá para acá, impaciente.
- Amor, tranquila – dije deteniéndola del brazo cinco vueltas después.
- ¡Edward, llévame a casa, vamos! – pidió dando saltitos.
- Está bien – suspiré resignado -. Corriendo, ¿te parece?
- Lo que sea más rápido – replicó ella -. Lo siento, adiós, vuelvo mañana – se despidió a la carrera tirando de mi brazo al patio trasero.
Se subió a mi espalda y salí disparado a La Push. Mi novia se repetía una y otra vez que su primo la iba a matar, y ya llegaba a fastidiarme.
- Bella, vamos a llegar a tiempo. Relájate, ¿quieres?
- Nopuedonopuedonopuedonopuedo – dijo rápidamente.
- ¿Tomaste café o coca-cola? – le pregunté.
- No… para nada, solo quiero ver a Leah.
- La viste ayer – acusé. Ella rió y sacudió la cabeza.
- Pero tengo que verla ahora, ¿entiendes? ¡Cumple dieciocho!
- ¿Jake no tiene…?
- Cumple dieciocho pasado mañana – contestó antes de que terminara la pregunta.
Entonces cruzamos la frontera. Ella me guió a su casa y en un minuto estábamos en la puerta.
- Ven, vamos, entra – me dijo tirando de mi brazo.
- Bella… - reclamé.
- Oh, vamos – suplicó haciendo un puchero. Suspiré y asentí. Entramos a la casa.
- ¡Bella! – gritaron varios chicos quileutes. Sus facciones eran más marcadas que las suyas, eran todos morenos, musculoso, altos y de cabello y ojos oscuros. Ella soltó mi mano y todos se abalanzaron sobre ella.
La abrazaron fuertemente y un chico como de dos metros de alto la sentó en sus hombros. Todos rieron. El chico olfateó el aire e hizo una mueca.
- Hum, como que apesta, ¿no? – Bella rió y lo despeinó.
- Igual que tú, Jared. ¿Cuándo fue la última vez que te bañaste?
- Hace una semana – todos rieron.
- ¡Oye, Cullen! – gritó un chico parecido a Bella - ¡No seas aburrido, hombre, no mordemos!
- Eso dice él – dijo un hombre de cuarenta años sentado en silla de ruedas. Me sonrió amablemente y estrechó mi mano -. Soy Billy Black, tío y tutor de Bella.
- Gracias por dejarme…venir – dudé.
- Habla con libertad – dijo un hombre de unos setenta años, robusto y alto -. Aquí todos sabemos de ustedes. Claro que cuando Leah llegue…
- Ya sabe – interrumpió un chico de unos quince años -. Jake le dijo ayer.
- ¡¿En serio? – gritó Bella - ¡Jake, no me dijiste! – reclamó.
- No preguntaste – replicó él -. Quil, ¿tu abuelo no viene?
- Está enfermo – dijo otro chico -. Soy Quil Ateara – se presentó estrechando mi mano -. El nieto de uno de los ancianos del consejo.
- Él es mi abuelo, Jacob Black, el jefe de la tribu – dijo Bella apuntando al hombre mayor.
- Sam Uley – se presentó el chico que parecía el mayor de todos -. El Alfa de la manada.
- Yo soy Seth Clearwater, el hermano menor de Leah – dijo el chico de quince años.
- Paul – dijo un chico parado junto a la mesa de las bebidas, levantando su vaso.
- Embry – dijo el chico junto a él -. Embry Call.
- Jared, como ya oíste – dijo el chico que llevaba a Bella en sus hombros.
- Embry – chilló mi novia – deja tranquilo a Jared que si no me caigo yo…
Fue cortada cuando, tal como ella dijo, cayó de los hombros de su amigo. En medio segundo llegué a su lado, impedí su caída y la paré a mi lado, abrazándola por la cintura. Todos me miraban divertidos.
Antes de que pudieran decir algo, fueron cortados por el sonido de un motor. Todos los chicos se lanzaron a la puerta. Fue gracioso verlos intentando cruzar todos al mismo tiempo. Miré a Bella, ella me guiñó el ojo y se dirigió a la salida. Como era más pequeña que ellos, pudo pasar sin problemas.
- ¡Bella! – oí la voz de una chica gritar.
- Vamos, Leah, entra antes de que rompan la puerta – rió mi novia -. Hola, Em.
- Te voy a cobrar esta, Bells. Nunca pensé que tendría que ir sola con Leah. ¡Se supone que vendrías tú también! – reprochó una voz de chica.
- Hubo una emergencia – dijo Bella.
- ¿Acaso Greg apareció o…? – comenzó la primera chica.
- Para nada – la cortó Jacob -. Lo que pasa es que…
- Jake, cállate si quieres salir con Leah el fin de semana en TU auto – le amenazó Bella.
- De acuerdo – dijo él resignado.
Todos entraron. En cuanto los chicos se dispersaron, pude ver a Bella en medio de dos chicas.
- Edward, ella es Leah, novia de Jake y hermana de Seth – dijo señalando a la chica de su derecha. Era morena, de ojos oscuros, cabello negro liso hasta los hombros y facciones marcadas.
- Un gusto – dijo ella taladrándome con la mirada al tiempo que estrechaba mi mano -. Adivino que eres el novio de Bella. El viejo Black no te habría dejado entrar de otra forma – sonreí nerviosamente y asentí.
- Y ella es Emily, mi hermana mayor y la novia de Sam – terminó Bella señalando a la chica de su izquierda. Esta chica era igual a ella quitando el que tenía la piel algo más oscura.
- ¿Así que esta era la sorpresa, Sam? – dijo ella sonriendo. Estrechó mi mano -. Me alegra que mi hermana al fin haya encontrado a alguien mejor que Newton…
- ¿Mike Newton? – dije frunciendo el ceño.
- Salieron por dos meses antes de… - comenzó Seth, pero se calló al ver la mirada de tristeza de los Black, y de furia del resto – eso – finalizó en un hilo de voz.
- ¿Eres descerebrado? – le reprendió Sam dándole un zape. Me recordó a Rose retando a Emmett y no pude contener una sonrisita.
- ¿Te parece gracioso, Cullen? – siseó Paul.
- Para nada. Solo me recordó a una de mis hermanas retando a su esposo.
Todos se imaginaron eso y comenzaron a reír. Claramente mi comentario había aligerado el ambiente. Comenzó la fiesta y vi a Bella desenvolverse en su ambiente. Era muy alegre y tenía demasiada energía, los demás debían esforzarse por seguirle el ritmo, y eso que eran licántropos.
Hablando de ellos, comieron como si el mundo dependiera de cuánta comida se tragaran.
Emily, la hermana de Bella, era igual a ella en cuanto a actitud. Ninguna de las dos parecía tener problemas para interactuar con criaturas sobrenaturales, su energía parecía inagotable y ellas eran las más activas de la casa Black, incluso de la reserva, como me confió Jacob. Correteaban de un lado a otro sin agotarse, y a medianoche el abuelo de mi novia tuvo que echar de la casa a la manada completa y mandar a acostarse a sus nietos. Entonces, después de que besara a Bella y ella subiera con los demás a dormir, me miró.
- Tienes buenas intenciones – afirmó -, pero escucha. Si llegas a lastimarla…
- Eso no pasará, señor Black.
- Espero que hables en serio, Edward, porque no seré yo quien te de su merecido.
- ¿La manada?
- No.
- Entonces, ¿quién…?
- Dejémoslo en que desearás no haber nacido. No está en mis manos decirlo, ese secreto no me pertenece.
- Soy un vampiro, señor Black. No hay una sola criatura sobrenatural que me sorprenda su existencia.
- Claro que no, pero eso no es una criatura sobrenatural. Es ultraterrenal. Solo eso te diré. Ahora, ve a tu casa antes de que tu familia crea que te hemos hecho algo.
Ese último comentario fue mi boleto de salida de la reserva. Me despedí del abuelo de Bella (su tío se había ido a dormir dos horas antes) y corrí de vuelta a casa.
Pero no podía dejar de pensar en lo que me había dicho… era extraño, no lo entendía… pero esperaba que mi familia me ayudara a desentrañar los misterios en torno a la familia Black.
YAAAA ESTAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA OK, me hiperventilé de nuevo. Como notaron, en este fic la dificultad no será que estén juntos, sino que los Cullen saben que hay un misterio que los Black esconden y van a esforzarse en averiguarlo.
REVIEWS? Saben que con un simple 'te leo' o un 'me gustó' me conformo. Así que no sean flojitas/os y háganle clic a ese lindo botoncito de ahí abajo.
Ayla fuera, PAZ!
