Advertencia: este fic, debido a ciertos comentarios, puede ser ofensivo a casi todas las religiones existentes (por no decir todas), porque suele descalificarlas y tratarlas de supersticiones. Aclaro que estas opiniones y comentarios no reflejan necesariamente mi forma de pensar, sino la realidad en este universo paralelo.
Disclaimer: Twilight tiene su autor, y no soy yo ni de chiste. La trama es totalmente mía, además de unos cuantos personajes, y... bah, no sé porqué rayos hago esto si igual lo saben. El punto es que cada personaje es de su dueño, al igual que lo demás.
Aquí les va.
Llevaba un mes saliendo con Bella. Ya los licántropos eran amigos de mi familia, y Jake entró en fase dos días después de la fiesta. Cuando le preguntamos a Bella, nos dijo que solo había sido energía acumulada, que él nunca se enojaba y siempre estaba feliz 'por culpa de Leah', dijo bromeando.
Las relaciones con La Push estaban mejor que nunca. Nos habían invitado a la reunión del consejo del mes, a toda mi familia, para afianzar la nueva alianza. La restricción del abuelo Black (un Cullen por vez siempre que cruce acompañado por Bella) había durado una semana. Después de eso, podíamos cruzar todos aunque no estuviéramos con ella, ya que los ancianos del consejo y la manada completa confiaban en nosotros.
Emily cumplió los veinte dos semanas después que Jake cumpliera años (vale decir, el día antes de que entrara en fase). A su fiesta fuimos invitados todos los Cullen, y el momento más sorprendente y emotivo de toda la noche fue cuando Sam le dio su regalo. Le pidió matrimonio. Em saltaba de la emoción y aceptó de inmediato. Más tarde, Bella nos dijo que llevaban saliendo siete años y se conocían desde hacía quince, que su relación era de esas que nada podía con ellas. Ella fue la primera en saltar a abrazar a la pareja.
Durante todo el mes, mis hermanos y yo nos fijamos en cada punto de la actitud de mi novia. Hubo varios momentos en que nos quedamos a cuadros.
Primero, al día siguiente de que comenzáramos a salir.
- ¿Qué tan rápido corren? – preguntó ella. Rose contestó.
- Depende. Podemos llegar a Canadá desde nuestra casa en una hora.
- Son rápidos – comentó mirando por la ventana del Volvo -. Más que un humano, desde luego, y que un licántropo o un metamorfo. Pero dudo que alcancen siquiera nuestra velocidad.
- ¿Ah? – preguntamos todos atónitos.
- Nada, nada – sonrió angelicalmente.
Dos días después de eso…
- ¿Qué más pueden hacer? – Emm estaba de lo más feliz contestando cada duda de mi novia.
- Romper rocas, casas, metal…
- ¿Granito y diamante?
- No.
- Son débiles – comentó -. Nosotros podemos. Lo hemos hecho.
- ¿Qué cosa? – preguntamos todos incrédulos.
- No me hagan caso – sonrió.
Una semana más tarde…
- Emm, ¿has intentado saltar un kilómetro?
- Sí, pero apenas alcanzo hasta la mitad.
- Y eso que eres el más fuerte de la familia.
- Seré fuerte, pero hay límites que no podemos sobrepasar.
- Una lástima que sean criaturas limitadas, ¿no? Podrían salvarse de otro modo.
- ¿A qué te refieres?
- Apocalipsis – contestó vagamente derrotando al personaje de mi hermano.
Una hora después…
- Edward, ¿has oído la leyenda de los veinte?
- ¿Qué?
- Espera… no, en esta época no es conocida – meditó un momento -. Pierdo la noción de los años ahí arriba. Quizás hace siete mil años. Ahora, no. Olvidaron las primeras leyendas.
- ¿Siete mil años? ¿Es egipcia?
- Nah, los egipcios la conocían pero no le dieron importancia, por eso cayeron.
- Eh, supongo…
Al día siguiente…
- ¿Algún clan se ha enfrentado a los Vulturi?
- ¿Cómo sabes de ellos? – pregunté.
- Eh, olvídalo.
Una semana después…
- ¿Los Vulturi son italianos?
- Están establecidos en Italia – contesté.
- ¿Son muchos?
- Supongo, no sé cuántos guardias son…
- ¿Solo ellos viven ahí?
- No, algunos nómadas pasan por Italia, pero la mayoría sin acercarse a Volterra y sus alrededores.
- Paolo tendrá algo de trabajo – dijo pensativamente -. Tendremos que terminar en todo el resto del mundo e ir a ayudarlo…
- ¿De qué hablas? – pegó un respingo, como si hubiera olvidado que estaba junto a ella.
- Olvídalo… No importa.
- ¿Estás segura?
- Sí – sonrió tristemente y luego murmuró -. Espero encontrar la forma de salvarlos…
- ¿De qué?
- ¿Sigues aquí? Lo siento, mis problemas…
Dos días después del cumpleaños de Emily…
- ¿Conocen algún vampiro en Canadá y Alaska?
- Unos primos viven en Alaska – contesté.
- ¿Solo ellos? – asentí - ¿Cuántos son?
- Seis…
- ¿Los únicos de la zona?
- ¿De Canadá y Alaska? – asintió – Eso creo.
- Greg tiene el trabajo más fácil – comentó mirando por la ventana de mi cuarto -. Solo seis vampiros… si será tonto, él se queja, es el segundo más poderoso y el que menos tiene…
- ¿Menos qué?
- Vampiros en su área – contestó -. Yo tengo cientos, quizás miles – hizo una mueca -. Más que Greg y Paolo juntos, seguro… odio a Mark, me lanzó México por miedoso…
Y así seguían los casos. Al finalizar el mes, ya sabía sobre todos los clanes y nómadas del mundo, y despotricaba contra unas 19 personas que según ella 'tienen más suerte que un ganjuok'. Ni idea.
Lo peor de todo, es que ninguno de nosotros lograba entenderla. Investigamos todo lo que pudimos, pero solo encontramos una vaga referencia a los veinte en un antiguo libro egipcio, de los primeros años de vida de Ramsés II.
'Se alza el alma, poderoso dueño del inicio y del fin, de invento y mente, creación y destrucción, dividida en veinte poderosos, amos de la tierra y el mar y el cielo, del paraíso y del infierno, del demonio y el ángel, del amor y el odio, fuego y agua. Creadora del mundo, sus criaturas le debemos la existencia y la raza, el agua y el pan, el abrigo y el techo, el escudo y la espada, la pluma y la tinta, la fuerza y el pensamiento, les debemos la construcción y la destrucción, el poder y la debilidad. De eterno amor creador y pasajero rencor destructor, de alianzas y traiciones. Somos sus sirvientes, criaturas nacidas bajo su poder y su consentimiento. Sin ellos, no somos nada. Por ellos nacemos, existimos y morimos. Por ellos salimos del vientre materno y volvemos a las entrañas de la tierra. No hay dios ni divinidad que no sean ellos. Crearon el mundo y lo destruirán, alzaron nuestro pueblo y lo botarán. Pusieron sobre esta tierra vampiros, licántropos, metamorfos, humanos y hechiceros, y nos arrancarán de ella del mismo modo. ¿Inmortalidad? Nada es inmortal, salvo ellos. ¿Poder? Solo ellos son poderosos. ¿Riquezas? Solo ellos las tienen, pues nuestro oro es vano como el aire. ¿Vida? ¿Muerte? Siempre puedes nacer, morir y renacer, pero es por su causa. Sin ellos, no somos nada. A vos, lector de mis palabras y aprendiz de mis conocimientos, os transmito este mensaje eterno que ha llegado a mí por medio de un sueño. Vuestra casa caerá y la raza morirá, vuestro cuerpo destruido y su alma mutilada, vuestro oro oxidado y la mente enturbiada, los sentidos confundidos y el conocimiento olvidado. Criaturas del alma, sed leales a él, no perjuréis en su contra ni creáis en divinidades vanas, no os aferréis a la materia sino al alma. Prontamente las razas caerán por su poder, y vuestra culpa será. ¿Sois capaz de ver a vuestra raza caer?'
Esa era la única referencia a 'los veinte' que habíamos encontrado en toda la historia de la humanidad. Si había algo más, no estaba registrado de ningún modo. Lo peor fue que no entendimos nada relevante, salvo que era algún tipo de advertencia. Cuando buscamos sobre el autor, supimos que cuando terminó y escondió su escrito, el sacerdote jefe lo mandó matar por infidelidad a los dioses. Poco después, tanto el que ordenó como el que ejecutó, murieron aplastados por las rocas con las que construían la pirámide del recién nacido heredero.
Algo escalofriante fue el día siguiente, cuando fuimos a buscar a Bella a su casa. Ninguno de mis hermanos habló sobre lo que leímos, pero ella parecía saberlo. Su pregunta fue sencilla. '¿Creen en lo que escribió el aprendiz sobre el alma suprema, dividida en veinte?'
No nos contestó cuando le preguntamos cómo sabía que habíamos encontrado el escrito. Fue extraño. Cada día junto a ella es extraño.
Y seguimos sin entender la leyenda ni a ella. Y ha pasado un mes.
El abuelo Black sigue sin explicar nada. Tampoco Billy, Jake, Em o Bella, que parecen ser los únicos al tanto. Lo único que hemos conseguido saber sobre la familia, fue…
Flashback
Estábamos en la casa Black todos menos los mismos habitantes de la casa. El ambiente estaba demasiado triste, Jasper tuvo que salir a calmarse un poco por la intensidad de la pena. Cuando volvió y preguntó, Sam fue el único capaz de contestar.
- Estamos a quince de agosto – susurró. Todos suspiraron.
- ¿Qué pasa con este día? – pregunté.
- ¿No saben? – negamos con la cabeza – El accidente.
- ¿Cuál accidente? – preguntó esta vez Alice.
- Hace dos años – dijo Seth en voz baja – los padres de Em y Bella cumplían diecinueve años de casados. Fueron a Seattle a cenar. Llovía.
- De vuelta, algún tarado ebrio los chocó – susurró Paul.
- Murieron ahí mismo. Vivían aquí con el abuelo Black. Jake y Billy vivían al otro lado de La Push, se vinieron a esta casa después de eso – continuó Seth.
- Newton fue lo suficientemente imbécil para decir que el padre de Bella estaba ebrio, y por eso chocaron. Lo dijo por todo el instituto de La Push, donde íbamos todos en ese entonces. Entre Bella y Jake le dieron una paliza de esas que te dejan medio muerto – comentó Sam -. Nadie ayudó al idiota. Ya sabes, él era un imbécil prepotente que se juraba capaz de llevarse por delante a todo el mundo y de conquistar a cada chica que viera.
- Nunca los he visto tan enojados – musitó Paul -. Ellos no son del tipo que se molesta o le pega a alguien, nunca lo han sido. Pero ese día… - se estremeció.
- Solo él los vio – dijo Jared apuntándolo -. Jake, Bella y Paul tomaban esa clase. Tocaron la campana del almuerzo y pasamos frente a su salón para llegar a la cafetería. Vimos un montón de gente apelotonada fuera, logramos pasar y lo vimos. Newton estaba medio muerto en el suelo, Paul y otro chico conteniendo a Jake, pero lo sorprendente fue Bella…
- ¿Qué pasó con ella? – pregunté.
- Bueno… ella siempre ha sido una chica alegre y muy hiperactiva, ya sabes cómo es… después del accidente se puso algo triste pero se recuperó al cabo de unos meses – hizo una mueca -. Eso fue apenas dos días después. Aún no era el funeral.
- Pero Bella…
- A eso voy – me cortó -. Estaba furiosa. Tenía la cara roja de ira, le sangraban los puños, y cinco chicos trataban de calmarla y contenerla. Creo que ella le pegó a Newton más que Jake.
- ¿Y el maestro no hizo nada?
- ¿Tú qué crees? – bufó Paul – Estaba encantado. Todos lo estábamos, al final los frenamos porque si lo mataban nos íbamos todos a la cárcel. Ni siquiera les dio un reto, el director tampoco. Se entiende, sus padres acababan de morir y el imbécil va y los insulta.
- Bella rompió con él antes de golpearlo con el libro de historia – dijo Embry -. Ese fue el golpe más duro que le dio. Decir eso fue lo peor que ha hecho en su vida. Al menos, le trajo lo peor.
- Primero, ella rompió con él tirando a la basura todo el esfuerzo que hizo por más de un año para lograr tan solo almorzar con ella – dijo Paul -. Luego, le dio una paliza tan grande que le dolió hasta el pelo.
- La policía tan solo le dio un reto, su padre era el jefe y ellos entendían que pasara eso – terminó Sam. Ese fue el último comentario al tema, antes de que nos amenazaran para no decir nada ni portarnos diferente.
Los Black llegaron todos juntos media hora más tarde. Se veían algo tristes. Más tarde, supimos que habían ido al cementerio.
Fin flashback
El único misterio que desapareció. Del resto… nada. Y así pasan los días, semanas y los meses… y ahora, mientras pienso y recuerdo, faltan dos semanas para el cumpleaños de mi novia. Tengo que encontrar la forma de que Alice no invite a medio estado de Washington para su fiesta, porque con Forks y La Push no hay quien quede fuera, salvo Newton y otros más. Ella es muy popular, y muy querida.
Ya llegó. Está frío, lo escribí hace siglos ¬¬ Bueno, gracias a las que comentaron y repito que no es mi intención ofender a nadie y lo que se dice en toda la historia no es lo que pienso, sino la realidad para este mundo. Ok? Estando todo bien, me voy.
BYE! AYLA
