Advertencia: este fic, debido a ciertos comentarios, puede ser ofensivo a casi todas las religiones existentes (por no decir todas), porque suele descalificarlas y tratarlas de supersticiones. Aclaro que estas opiniones y comentarios no reflejan necesariamente mi forma de pensar, sino la realidad en este universo paralelo.

Disclaimer: Twilight tiene su autor, y no soy yo ni de chiste. La trama es totalmente mía, además de unos cuantos personajes, y... bah, no sé porqué rayos hago esto si igual lo saben. El punto es que cada personaje es de su dueño, al igual que lo demás.

Aquí les va.

- ¿Te diviertes? – pregunté a mi novia abrazándola por la cintura. Ella volteó y me sonrió.

- Claro que sí. No creí que Alice se atreviera a hacerlo – reímos.

Mi hermana, seguro por el alto número de invitados, había organizado una fiesta en la playa desde mediodía hasta lo más tarde que se aguantara. Era medianoche y… nadie daba la menor señal de querer acabar, aunque sí estaban la mayoría, ebrios (aunque nosotros no habíamos traído alcohol y no nos explicábamos esto).

Veíamos pasar a prácticamente todo el alumnado secundario de Fork y La Push (no estaban Newton, Mallory, Stanley y otro montón de personas que definitivamente odiaban tanto a Bella, Em, Leah y los chicos como a mi familia), todos estaban de lo más encantados con la fiesta, y Alice casi ronroneaba de satisfacción.

Pasó el rato, y antes de que nos diéramos cuenta, eran las dos de la mañana y la mitad estaba dormida en el suelo de puro cansancio, y la otra mitad por tanta cerveza. Emm y Rose en algún momento habían desaparecido (no quería pensar en lo que estarían haciendo), y el resto (la manada, Alice, Jasper, Bella, Em, Leah y yo) estábamos sentados en troncos junto a la fogata. Los licántropos contaban leyendas ancestrales y nosotros anécdotas de nuestra inmortalidad. Entonces, cuando Jake estaba contando la historia de la tercera esposa, un teléfono sonó. Miramos a Bella, y ella nos dirigió una mirada de disculpa para luego contestar.

- ¡Tranquilo! – gritó apenas contestó. De fondo se oían llantos desesperados.

- Es peor de lo que pensamos – balbuceó alguien del otro lado.

- ¿Qué pasó? – preguntó ahora más preocupada.

- No lo sé… estaba caminando justo frente a la catedral, era medianoche… y no recuerdo nada más hasta que desperté hace un rato en medio del bosque, junto al montón de cenizas… ¡no sé ni siquiera dónde estoy! – lloriqueó.

- Si eres aturdido… ¿no te ubicas por las estrellas?

- ¡Ese es el problema!

- No me grites.

- Lo siento… es que ya sabes que vivo en San Petesburgo, de harto me sirve saber ubicarme con las estrellas en Rusia.

- ¿Dónde estás?

- Justo en medio de algún bosque, no tengo idea de dónde estoy…

- Voy a matar a los viejos – gruñó -. ¡Si son idiotas! Eres el menor y van y te mandan a trabajar solo…

- No es bueno insultarlos – masculló el otro -. No me hace gracia, pero sabes que si los contradecimos podemos irnos despidiendo de nuestro universo…

- No es nuestro desde que tomaron el control por culpa nuestra.

- Como sea.

- ¿Has sabido algo de los otros?

- Nada.

- ¿No contestan a ninguna llamada?

- Es difícil contactar con algunas zonas. Ni siquiera nuestros métodos sirven de mucho.

- ¿Cuál es la siguiente?

- Creo que Canadá y Alaska, quizás Groelandia, no sé quién tiene esa zona… Ah, un dato. Cuando cumplas 18…

- Los acabo de cumplir, idiota.

- Bueno… tienes dos meses.

- ¡¿Qué?

- Tengo esa edad, los demás tienen 17, menos el siguiente que cumplió los 18 hace un mes.

- ¿Estás seguro de que es exactamente a ese tiempo?

- Hey, soy aturdido, tonto, idiota y todo lo que quieras, pero sé distinguir un patrón apocalíptico.

- De acuerdo… entonces tengo hasta el 13 de noviembre. Intenta contactar con los demás, que me llamen, específicamente Herodes. Él tiene bastantes…

- ¿Cómo sabes que tendrá más?

- Contactos, enano.

- ¡Hey! Soy el menor, pero no es para tanto… espera, ¿contactos?

- En mi zona, justo en el pueblo donde vivo, hay algunos. Me informaron de cada uno en el mundo. No te quejes… ¿cuántos tenías? ¿Quince?

- Aquí, en Rusia, se concentran varios…

- No tantos como en Estados Unidos y México. Créeme, tengo más que todos los demás juntos.

- Suponiendo que tengas razón…

- Tengo razón.

- Como siempre. Bueno, decía… es justo, digo, eres la más fuerte de todos.

- La mayor y la que más sacó de todos nosotros – del otro lado se oyó un bufido.

- No es justo, dividirnos tanto…

- Tú también aceptaste.

- No me recuerdes uno de los peores errores de mi existencia, te lo ruego. Volviendo a mi problema, que era el punto principal… ¿qué hago?

- ¿Tu familia sabe de nosotros?

- Sí, pero eso es lo mejor. Mi familia era amiga de un clan de los suyos, peor, somos familia de verdad. Me odiarán en cuanto sepan lo que pasó.

- Usa nuestros métodos. Desaparece de Rusia. Si lo que dices es cierto, estarás en problemas.

- Pero… vivo aquí…

- Solo busca otra zona donde establecerte hasta que terminemos todos.

- ¿Puedo ir contigo? Por favor, di que sí. Tienes que aceptar de vuelta a tu menor, no puedes ser tan mala…

- ¿Tan?

- Eh, ¿no puedes ser mala conmigo?

- Mejor.

- Entonces, ¿qué dices?

- No estoy segura. Mi casa es pequeña…

- Oh, vamos. Puedo hacerme espacio…

- ¿No crees que un desconocido ruso daría de qué hablar?

- Fácil. Soy tu primo que vivía allá pero se viene de visita… asunto arreglado.

- No es tan fácil.

- ¡Por favor! Eres la única que me soporta…

- No sé porqué lo hago, eres un bipolar – masculló ella.

- ¡Te oí!

- ¿Qué te dije?

- Lo siento… pero sabes que eres la única que soportaría que entrara a su área… los demás me molerían a palos apenas cruce sus fronteras.

- Voy a arrepentirme de esto apenas pises mi casa pero… de acuerdo.

- ¡Gracias! Estaré por ahí en…

- Dame unos días.

- Iba a decir ahora.

- Olvídalo. Tengo compañía justo ahora.

- ¿Lo más pronto posible con métodos humanos?

- Más razonable.

- Pero no sé dónde estoy…

- Tómate un par de días antes de llegar con nuestros métodos.

- Pero…

- Te lo advierto.

- Está bien… nos vemos.

- Dos días, enano. Ni más, ni menos.

- Como digas.

- Cuídate.

- No necesito decirte que tú también.

Colgó y nos miró inocentemente. Jake y Em la miraron frunciendo el ceño.

- Vlad – dijo ella sencillamente. Ellos asintieron.

- ¿Debemos entenderlo? – pregunté.

- No – me sonrió de lado -. Problemas míos, nadie que conozca tiene por qué meterse, sin ofender.

Se levantó y caminó hacia la playa. Jake y Em se miraron y la siguieron.

- No vengas, Edward. Este asunto no nos incumbe ni a nosotros, pero tenemos que hablar con ella – dijo Jake antes de seguir a sus primas.

- ¿Alguien entiende algo? – preguntó Jasper. Todos negamos con la cabeza.

- Ellos son así. Son… raros. Todos los Black parecen saber algo que nosotros no, y es desesperante cuando de repente se van sin decir nada. Tal como ahora, ella recibe una llamada, pega un par de gritos por teléfono y se va, luego su familia la sigue y se escuchan más gritos. Rutina. Terminas por acostumbrarte – Jared se encogió de hombros -. Tampoco es que puedas entenderlo cuando pasa el tiempo.

- ¿No se los ha dicho… ni insinuado? – preguntó Alice.

- No tenemos idea – contestó Seth.

- ¿Creen que pasado el tiempo me diga? – pregunté. Ellos negaron.

- Hermano, llevo nueve años saliendo con Em – suspiró Sam – y sigo tan perdido con el tema como cuando nos conocimos. Ni siquiera sé cuándo comenzó todo esto. La única vez que me atreví a preguntarle, hará un par de años, me dijo que no era su secreto y que no podía decir nada.

- Pero si el secreto es de Bella… - comenzó Alice.

- No lo dirá ni de broma – medio sonrió Jared -. Guarda demasiado bien un secreto, más si le pertenece. No dirá nada si un par de vidas no dependen de ello, o si no termina con todo.

- Si tienen alguna idea – acusó Jasper.

- Creemos que ella tiene algún tipo de misión – confirmó Sam – pero nada más.

Callamos en ese momento. No volvimos a habar en toda la noche del tema, y cuando los Black volvieron, fue como si nada hubiera pasado, aunque se notaba que estaban fingiendo tranquilidad.

Pero yo no estaba tan seguro… guardaban un secreto grande, y tenía la sensación de que tenía algo que ver con el alma dividida en veinte de la que habló aquel antiguo aprendiz egipcio.

Emmett POV

- ¡Bella, espera! – gritó Emily corriendo detrás de su hermana con Jake a su lado. Estaban justo en medio de la playa, y Rose y yo en el linde del bosque viendo atentamente. No había sido nuestra intención, volvíamos con los demás y los escuchamos.

- ¿Qué quieres, Emily? – preguntó ella volteando.

- ¿Qué te dijo Vlad?

- Lo escuchaste. Todos lo hicieron – contestó ella de mal humor -. Saben lo que dijo y lo que no, saben que en dos meses todo esto acabará y desapareceré del mapa – nos miramos con Rose, pero parecía que ninguno tenía mucha idea.

- No tienes que irte – le dijo Jake cogiéndola del brazo. Se sacudió y lo miró con cara de dolor.

- Ya quisiera, Jacob, pero sabes que no está en mis manos decidirlo – suspiró -. Quisiera quedarme aquí, ¿sabes? Es el lugar más hermoso y tranquilo que he visto, y quisiera ser una humana normal para disfrutarlo - ¿ah? ¿Cómo es eso de ser 'una humana normal'?

- Puedes hacerlo – dijo Em -. Solo no te vayas cuando acabes. Puedes estar aquí para siempre.

- No es verdad, Emily, y lo sabes – negó ella -. Cuando todo esto acabe… me iré, y no puedo hacer nada para evitarlo.

- Puedes ignorar la orden – casi suplicó Jake –. No tienes que irte.

- Deja de repetirlo, que no lo hará verdad – espetó ella -. Mi lugar está conmigo, Black, y no es aquí.

- Puede serlo…

- ¡Ya basta! – cortó a su hermana, nunca la había visto enojada… y debía admitir que daba miedo – Cuando esto acabe, me iré a ayudar a los demás. Nunca encajaré aquí, y lo sabes.

- ¡No tienes que irte!

- ¿Esperas que Paolo acabe solo a los Vulturi? – espetó. Ahí me quedé fuera de juego. ¿Acabar a los Vulturi? – Debo ayudarlo, no es lo suficientemente fuerte.

- Tú no eres…

- Soy más fuerte de lo que crees, Jacob.

- Eso no quita que sea peligroso.

- Para Isabella Black sí lo es, para mi verdadero yo es un juego de niños – ¿ah? Miré a Rose, parecía tan perdida como yo y eso me consoló un poco.

- ¡No serás ella para siempre!

- ¡Sigo siéndolo, Emily, aunque no quieras admitirlo! No soy humana, nunca lo he sido y nunca lo seré, y es hora de que lo asumas. Lo dije hace trece años, y la realidad es la misma.

- ¡Eres humana aquí! ¿No puedes admitirlo y quedarte como una chica normal?

- ¡Ni siquiera aquí lo soy, Jacob! ¡Nunca lo seré! ¡Sabes que esta forma es solo una encarnación, de ningún modo soy yo!

- ¡Eres Isabella Black y lo sabes!

- ¡Ya basta, Jacob! ¡No sabes lo que es ser yo, no sabes lo que es no ser tu misma si no estás con un montón de seres más! ¡Admítanlo, les quedan dos meses a mi lado porque luego me iré!

- ¡No tienes que irte!

- ¡Cuántas veces tengo que decírtelo, Emily! Hace 18 años encarné en este cuerpo como una forma de venir a la tierra y esperar hasta que fuera el momento… Em, Jake, saben que si por mí fuera, me quedaría. Amo este lugar, es el más pacífico que he visto en siglos…y saben que he visto muchos – se rió de su propio chiste. Los otros parecían entenderlo, pero no rieron.

- Bella…

- No sigan, ¿sí? Solo… disfrutemos este tiempo que nos queda. Hay que decirle a Billy y a Jacob, deben saber que me iré pronto.

- Pero…

- Ya, Emily, déjala – suspiró Jake -. No podemos hacer nada para cambiarlo, ¿o sí?

- No, a menos que ayuden a que mis últimos meses sean mejores que estos 18 años – sonrió tristemente Bella -. Aunque no creo que puedan superarlo, quizás alcanzarlo…

- Sobre todo por Ed y los Cullen, ¿no? – medio sonrió Em. Bella hizo una mueca de dolor.

- No… digo… sí… pero es que…

- Suéltalo – le dijo Jake abrazándola por el hombro.

- Mi misión… - balbuceó – yo… ellos… ya saben… después de este tiempo… cuando me active… ellos…

- Deja de tartamudear – pidió Em -. ¿Qué pasará?

- ¿No recuerdan? Mi misión es acabar con todos los vampiros del mundo… incluso con ellos…

- Pero… tú los quieres y…

- ¿Crees que eso basta, Em? – la cortó ella – No solo los quiero, los amo… a todos. Pero no puedo contradecirlos.

- ¿Eso qué significa?

- Que dentro de dos meses, los Cullen serán cenizas como todos los demás vampiros del mundo, a no ser que encuentre la forma de salvarlos… lo que creo imposible justo ahora.

Miré aterrado y confundido a mi esposa. Ella me miraba igual. Debíamos llamar a reunión familiar en cuanto la fiesta terminara, si era cierto lo que ella decía, teníamos una bomba de tiempo conviviendo con nosotros cada día… pero eso no explicaba algunas cosas, como qué quería decir en más de la mitad de la conversación. Al parecer, la familia Black guardaba un secreto grande y feo, y yo iba a saber cuál era.

Ok, listo. Merece algo? Espero que sí, la verdad... bueno, quiero agradecer los RR que me han llegado hasta ahora (19 y eso apenas en el prefacio y los dos capis!), y ojalá sigan igual... ok, suficiente.

Siguiente capi: para tres o cuatro días, depende de mi estado de ánimo o si me conecto a internet... uno nunca sabe xD y... ah, sí! Emm y Rose dirán lo que vieron y escucharon de la pelea Black. Nos leemos!

Ayla XOXO