Advertencia: este fic, debido a ciertos comentarios, puede ser ofensivo a casi todas las religiones existentes (por no decir todas), porque suele descalificarlas y tratarlas de supersticiones. Aclaro que estas opiniones y comentarios no reflejan necesariamente mi forma de pensar, sino la realidad en este universo paralelo.

Disclaimer: Twilight tiene su autor, y no soy yo ni de chiste. La trama es totalmente mía, además de unos cuantos personajes, y... bueno, ya saben. El punto es que cada personaje es de su dueño, al igual que lo demás.

No demoré, antes de que alguien lo piense! Usualmente me aparezco cada tres o cuatro días, o una semana como mucho si quedo corta con algo (las que leyeron CE lo saben) así que no reclamen xD Ok, basta de parloteo y a leer el capi!

Edward POV

Ninguno de los Black dio la menor señal de querer decir algo. Todos notábamos que estaban tristes (los tres) y enojados (Jake y Em), pero ninguno se atrevía a mencionarlo, ya que se escucharon algunos gritos desde aquí, sin entenderse ni una palabra, claro.

Dos días después (lunes), estando en la cafetería a la hora de almuerzo, sonó el teléfono de Bella. Inmediatamente todos en el lugar la miramos. Ella contestó sin inmutarse.

- Bella – dijo al contestar.

- Aiko – contestaron del otro lado.

- Habla.

- Te parecerá una locura…

- Nada de lo que me digas será loco para mí.

- Buen punto. El asunto es que averigüé por ahí y… a que no sabes.

- Claro que no, si no hablas.

- Ya, mandona…

- Eres peor que Vlad.

- ¡Hey!

- Dime de una vez.

- Paolo ha tenido problemas por Italia.

- Algo supe. Detalles.

- Al parecer los Vulturi le pusieron un precio a su cabeza.

- ¡¿Qué? – gritó parándose. Todos callaron y la miraron, pero nuevamente ella lo ignoró.

- Como oíste. Parece ser que algún infeliz descubrió su secreto y como aún es algo débil porque no se activan todos sus poderes… el punto es que le fue con el chisme a los Vulturi. No puede asomar la nariz en Volterra, está viviendo en la otra punta del país.

- Mierda – masculló -. ¿Por qué no me llamó él?

- Se dejó el teléfono en su casa, y bueno, no recordaba tu número.

- No puede salir de su zona – se apretó el puente de la nariz mientras se sentaba -. ¿aún no cumple los 18?

- En un mes.

- Dime, Aiko, ¿podemos tener peor suerte?

- ¿Por qué? ¿Qué pasó?

- Vlad se activó paseando por la calle a medianoche, y apareció en un bosque. Sabes que sigue siendo un niño, y cuando recuperó la consciencia estaba tan asustado que me llamó directo a mí.

- ¿Qué pasará con él?

- Viene a Forks.

- ¿En serio? – rió la chica del otro lado – No puedo creerlo. Esto solo te pasa a ti.

- Intenta contactar de vuelta a Paolo. Yo no puedo justo ahora.

- Lo intentaré. ¿Sabes cuándo nos activamos?

- Vlad detectó el patrón. Dos meses después de cumplir los 18 años.

- Quién diría que el inútil niñito sirve de algo…

- Fueron justamente esas actitudes las que nos llevaron a la ruina.

- Pero si él…

- Vuelve a decir eso y te controlo por mil años.

- ¡Bella!

- Hablo en serio.

- Vale, tú ganas. No critico al niñito.

- Aiko.

- Ya, ya, como digas. Es que es irritante.

- Es el menor.

- Él estuvo de acuerdo en nacer último.

- Amaya.

- Ya, ok. Es parte de mí, ¿lo olvidas?

- No es excusa. Él es parte de ti también.

- Lamentablemente.

- Una más…

- Ya, ya, llamo a Paolo, que te contacte, y no molesto a Vlad por un siglo.

- …

- ¡Ya entendí! No lo molesto más, juro que lo voy a intentar.

- Espero tu llamada.

- Aiko fuera.

Colgó, se guardó el teléfono y comenzó a lanzar maldiciones contra varias personas. No parecía darse cuenta de que todos la miraban. Apoyó los codos en la mesa y la frente en las manos y siguió maldiciendo.

Nadie hablaba, ni pensaba. Bueno, sí, pero los pensamientos se centraban en la conversación de Bella, la cual todos habían escuchado por callar cuando ella contestó el teléfono.

Alice extendió la mano y tocó la cabeza de mi novia.

- ¿Bella? ¿Estás bien?

- ¡No! – gruñó - È uno sciocco, lasci che qualcun conoscere il loro segreto nella terra… di più con i vicini che hanno... stupido, stupido mille volte - (es un insensato, dejar que alguien sepa su secreto en esa tierra… más con los vecinos que tiene… estúpido, mil veces estúpido)

- Eh, ¿desde cuándo sabes hablar italiano? – preguntó mi hermana.

- No importa – masculló -. Debo irme…

Sonó su teléfono. Lo tomó y su cara cambió de rabia a preocupación, sin dejar el fastidio.

- ¿Dónde estás? – preguntó la voz del tal Vlad.

- En la cafetería, tonto. Es hora de almuerzo.

- No creo que puedan costear o encontrar siquiera nuestro almuerzo – se carcajeó el otro.

- Idiota. ¿Ya te dije que eres un bipolar?

- Mil veces al año.

- ¿Qué quieres?

- Estoy fuera del instituto de Forks. ¿Me ves? – ella miró por la ventana, y en el estacionamiento estaba parado un chico alto de cabello castaño oscuro ondulado y ojos grises, vestido con una chaqueta de cuero sobre la musculosa, unos pantalones y unas botas de cuero, todo negro.

- Como si estuvieras justo al lado. Ya voy.

Colgó, tomó sus cosas y se fue. Al llegar al estacionamiento el chico la vio y sonrió. Cuando estuvieron uno junto al otro se abrazaron. Toda la cafetería salió, nosotros detrás de los primeros. Charlaban. Stanley fue la primera en acercarse, seguida de Mallory y Newton.

- ¡Bella! – dijo con amabilidad fingida - ¿No nos presentas a tu amigo?

Gruñí internamente. Era típico que ella actuara así.

- ¿Por qué debería? – replicó mi novia alzando la ceja.

- Somos amigas, ¿no? – dijo Mallory hipócritamente.

- Oh, claro – ellas sonrieron triunfantes -. Si ser amigas significa que hablen de mí a mis espaldas, que me critiquen todo el día, me odien y eviten, sí, somos las mejores amigas del mundo – finalizó con un obvio tono sarcástico.

- No es correspondiente a nuestra categoría ser descorteses, prima – dijo el chico dejando ver su acento ruso -. Soy Vladimir Polanski, primer heredero a la fortuna de mi familia y primo de Bella. Nuestras madres eran hermanas.

- Pero ella no… - comenzó Mallory.

- No me interesa hablar con personas hipócritas que se acercan a uno solo por interés o apariencia – dijo él cortante –. Conozco a las de su clase, y si me disculpa la expresión, son unas… ¿cómo se dice en América?

- ¿Zorras interesadas? – aventuró Bella.

- Eso mismo, zorras interesadas.

- ¿Primer heredero? – preguntó mi novia alzando la ceja.

- Bueno, ahora que me escapé de casa para venir a 'la sucia América', no dudo que mi padre me haya dejado al final de la línea de herencia – dijo él pensativo -. Sobre todo por el motivo de mi partida… - se miraron significativamente.

- Entonces, ¿Stephen, Thomas, Joseph, Alexei, Anastasia y Francesca están delante de ti? Una pena, el imperio de tu padre se irá a la ruina – chasqueó la lengua -. Vale, vámonos. Tengo que hablar contigo.

- ¿Qué paso?

- Llamó Aiko. A Paolo le pusieron un precio sobre su cabeza y se tuvo que ir de Volterra a la otra punta de Italia, y el muy payaso se dejó el celular en su casa y no tiene como llamar a cualquiera que no sea ella – resumió. Vladimir rodó los ojos.

- Típico de Paolo. Es un despistado.

- Te llamó inútil niñito.

- ¿Otra vez? ¿Es que en Tokio no aprenden modales? – alzó las manos al cielo - ¿Por qué a mí? ¿Por qué?

- No seas dramático y vámonos – tiró de su brazo.

- Bella, ¿cómo llegarán? – pregunté. Voltearon. Vi un brillo particularmente curioso en los ojos de Vladimir.

- Caminando. Tengo que hablar con él y ya sabes que en La Push será imposible. Nos vemos.

Y se fueron. Durante el resto del día, el primo de Bella fue tema común en todas las conversaciones. Llegaron a cansarme tantos comentarios, y no fui el único. Mis hermanos y algunos humanos estaban igual. Noté que a Bella se la mencionaba en todas las conversaciones también.

De Vladimir decían: que es guapo, millonario, rebelde, un imbécil, prepotente, míster universo, que es pobre porque lo desheredaron, que es un insulto a las personas normales, que es el chico perfecto, que el acento es genial, que seguro es deportista… y otros miles más que no pienso decir ni volver a pensar. Suficiente tengo con Emmett rondando con pensamientos lujuriosos como para llegar con esto.

Y Bella no se quedaba atrás. Que nunca la vi tan hermosa, que seguro ha estado en Rusia, que es muy pequeña junto al mastodonte de su primo, que no se veía muy contenta de verlo, que las llamadas de extranjeros son demasiado frecuentes, que es insoportable, que siempre habla con gente de fuera, que es extraña, que nunca dice nada sobre la universidad, que jamás se la ha visto como una chica normal, que no le importan los estudios, que se droga y el tipo también, que los dos son narcotraficantes, que anda de lado a lado sin hacer nada… mejor me callo el resto.

Cuando nos juntamos en el Volvo Emmett suspiró y miró a Rosalie. Ambos comenzaron a pensar en… anoche, así que me salí de sus mentes lo más rápido que pude.

- ¿Les decimos? – preguntó mi hermano.

- En casa – contestó ella. Luego nos miró -. Vámonos. Hay algo que debimos decirles hace dos días.

- Llama a Carlisle – dijo Emm -. Y Alice, no te atrevas a ver el futuro. Esto lo sabrán todos al mismo tiempo.

- ¡No es justo! – reclamó ella haciendo un puchero - ¡Ya casi tenía la visión!

- Entonces ignórala – ordenó la rubia.

Nos fuimos a la casa. En todo el camino nadie habló. Llegamos a tiempo con Carlisle.

- ¿Qué pasó, chicos? – preguntó en cuanto nos sentamos todos a la mesa del comedor.

- Ni idea. Emm y Rose llamaron a junta familiar – todos miramos a la pareja después de que Alice contestara -. Y no me dejaron ver.

- Es justo – coincidió mi padre. Mi hermana lo fulminó con la mirada.

- Ya, hablen – dijo Jasper -. ¿Por qué están tan nerviosos, preocupados y asustados? Ni que nos fuéramos a morir – todos nos reímos menos ellos dos, que se veían más serios que nunca.

- Le diste al clavo, hermano – murmuró Emmett.

- El sábado oímos una conversación de Bella, Jake y Em – empezó Rose -. No fue a propósito, volvíamos con ustedes cuando los oímos correr. Íbamos a hablarles cuando ellos comenzaron a discutir. Miren, no soy empática, pero Bella estaba claramente mosqueada, y Jake y Em preocupados, y parecía que a cada comentario las emociones de todos aumentaban.

- ¿De qué hablaron? – pregunté. Rose me miró triste.

- Eso… es lo que nos duele – dijo antes de dejarme ver la discusión de los Black. Me quedé tan a cuadros como ellos.

- Pero… ¿eso qué significa? – pregunté. Ellos se encogieron de hombros.

- Eh, por si no lo han notado, seguimos aquí – dijo Alice molesta por no enterarse de nada.

Les contamos la conversación entera, turnando los diálogos. Cuando terminamos, el silencio se hizo pesadísimo. Todos trataban de asumirlo, pero ninguno de nosotros podía.

- Entonces, ¿se supone que ella tiene que matarnos? – dijo Jasper rompiendo el silencio una hora después.

- Es solo una humana – susurró Alice.

- Ya la oíste, no es humana y nunca lo ha sido ni será – contestó Rose.

- ¿Creen que sea verdad? – preguntó Carlisle. Nadie contestó.

- Es imposible que ella pueda con nosotros – murmuró Emmett -. Pero ya la escucharon.

- Creo que sí es verdad – dije. Todos me miraron sin entender el punto. Suspiré – ¿En qué nos transformamos al ser quemados?

- En cenizas – Jasper frunció el ceño al contestar.

- ¿Qué dijo ella que seríamos en dos meses?

- Cenizas – contestó de nuevo el rubio abriendo mucho los ojos. Los demás aún no entendían, ni siquiera Emm y Rose.

- ¿Junto a qué despertó Vlad?

- Cenizas – repitió mi hermano abatido.

- ¿Qué habrá hecho para despertar junto a cenizas, sin recordar nada de las horas anteriores?

- Quemar vampiros – contestó Carlisle esta vez.

- ¿Y qué pasa cuando quemas a un vampiro?

- Lo matas – susurró Esme aterrada -. ¿Quieren decir que…?

- Vlad mató a todos los vampiros de Rusia sin darse ni cuenta, y en dos meses a Bella le pasará lo mismo y nosotros… bueno, pasaremos a mejor vida – Emm hizo una mueca.

Nos miramos sorprendidos y asustados. ¿Sería posible que mi Bella, aparentemente tan frágil y humana, fuera alguna criatura encargada de acabar con nuestra especie?

Eso solo el tiempo y la investigación lo dirían. Por ahora, a sospechar y disfrutar el tiempo que nos quedaba en caso de que fuese cierto.

Pero yo no podía asumirlo… mi Bella, ¿ella sería capaz de matarnos a todos, si nos amaba? ¿O esa decisión tampoco dependía de ella? ¿Sería por eso que Vlad perdió la consciencia? ¿Porque alguien lo controlaba en ese momento?

Lo peor de todo el asunto, era que nadie nos contestaría. Debíamos conformarnos con suponer sin ser contestadas nuestras dudas. Algo frustrante si, como yo, estás acostumbrado a enterarte de todo.

Ya llegó. Listo, critiquen, comenten, muelan el capi... No, es broma. Solo comenten a ver que les parece.

Siguiente capi... creo que más de alguna va a querer matarme. Aviso de una que no hay nada que puedan mandarme que me haga daño, estoy protegida por las criaturas más poderosas del Universo: MIS ARCÁNGELES! Muajajajajaja, soy intocable xD

Ok, ya me aburrí de escribir estupideces. Nos leemos!

Ayla