Yes, people, I'm back. Volví el lunes algo así como a las 11.30, supongo, y estaba tan molida qe solo qeria dormir... aunqe parece qe era mas qe cansancio, xq estuve enferma el martes. Y... el miercoles no subi xq estuve todo el dia de alla para aca, ayude cmo nunca en mi ksa y a+ ayude a lava el auto... y aora, siendo pasadas las 0.30, considerando qe ya es jueves, puedo decir qe demore mas de lo planeado para actualizar.
No voy a seguir jorobando cn mi vida fuera de FF, xq puedo decir qe la red es mil veces mejor... nah, ni tanto. Bueeeeeeeno...
Advertencia: este fic, debido a ciertos comentarios, puede ser ofensivo a casi todas las religiones existentes (por no decir todas), porque suele descalificarlas y tratarlas de supersticiones. Aclaro que estas opiniones y comentarios no reflejan necesariamente mi forma de pensar, sino la realidad en este universo paralelo.
Disclaimer: Todo aquí tiene su dueño y, considerando que ya es la novena vez que hago esto y no creo que sea el único fic que leen de Twilight, no tiene sentido repetir quién es el dueño de cada cosa.
No jorobo más. El capi. Para no variar, EPOV.
Rosalie fue la primera en reaccionar, al menos una hora más tarde, a pesar de que habíamos sido "descongelados" apenas el tal Azariel se fue.
- ¡Maldita perra! – rugió lanzándose sobre ella. Acalia solo rodó los ojos y dio un paso al lado.
- Qué vocabulario, rubia – comentó despreocupadamente. Rose se paralizó -. Así es mejor.
- ¿Qué le hiciste? – siseó Emmett.
- Tranquilo, oso, que no la mataría.
- Claro que no, pero sí mataste a Esme – escupió Rose.
- Nah, no soy de las que mata a sangre fría – hizo un gesto con la mano muy… ¿Bella?
- ¿Por qué lo hiciste? – gruñí.
- ¿Hacer qué?
- Matarla.
- ¿Me crees capaz?
- No te conozco.
- Cierto… - murmuró pensativamente.
- Parece que sí eres capaz de matar a sangre fría – gruñó Tanya.
- Yo no he matado a nadie.
- ¿Y encima tienes el descaro de mentir en eso? – siseó Eleazar.
- ¿En qué?
- En lo de matar.
- Es cierto – se encogió de hombros. Seguía viéndose para quitar el aliento… ¿yo pensé eso?
- Pero mataste a Esme…
- ¿Por qué mataría a la que fue como una madre para mí? Espera, eso es raro…
- ¿Qué…? – murmuré con voz ahogada.
- Cielos, tienen la respuesta en su pasado y ni lo recuerdan – chasqueó la lengua -. Kenneth debería estar decepcionado de los suyos. Ya no les sirve la "perfecta" memoria vampírica.
- ¿Deberíamos entenderlo? – preguntó Carlisle en un susurro.
- Pues… no tanto.
- Deberías dejar de hacerlos sufrir – escuchamos una voz etérea salir de la nada. Pero… esa era la voz de Esme y…
- ¿Por qué? Es gracioso – sonó a la defensiva y no pude evitar una sonrisa nostálgica al recordar a mi novia.
- Es cruel.
- Gracioso.
- Humor negro.
- Sigue siendo humor – se encogió de hombros.
- Solo te diviertes tú.
- Soy importante, modestia aparte.
- La modestia es lo que más te falta.
- Hieres mis sentimientos – se puso una mano en donde debería llevar el corazón con expresión sufrida.
- Tú… ah, olvídalo – la voz sonaba frustrada.
- Eso, buena chica.
- No soy un perro.
- No dije que lo fueras.
- Sonó a que sí.
- Una cosa es que lo diga y otra es que lo supongas.
- Los humanos le dicen eso a sus perros – refunfuñó la voz.
- Algunos lo hacen.
- Sigue siendo una conducta humano-animal.
- Este caso podría parecerse con algo de imaginación y humor negro… espera. No tienes ese tipo de humor.
- Hasta que lo notaste.
- Como si pudiera olvidarlo – rodó los ojos en otro gesto muy Bella. Cada gesto que hacía era muy de su estilo.
- ¿Sí sabes que nos están mirando?
- Es divertido ver sus caras. ¡Míralos! Son graciosísimos.
- Tu humor es extraño.
- Nope. Tan solo a la antigua – sonrió inocentemente.
- Para mí es extraño.
- Eres muy joven para entenderlo.
- Tú eres la vieja.
- Eres una niña a mi lado. No cuenta – hizo un mohín de disgusto -. ¡Y no estoy vieja!
- Para mí que sí…
- Me ofendes.
- ¿Qué? Tienes miles de años…
- Te corrijo. Millones. Pero, ¿quién cuenta los milenios?
- Tú.
- No es cierto. Arriba pierdes la noción del tiempo.
- Lo parece.
- Espero que no estés diciendo lo que creo que estás diciendo.
- ¿Qué crees que estoy diciendo?
- Creo que sabes lo que creo que estás diciendo.
- ¿Qué sería eso?
- Ya sabes.
- ¿Qué sé?
- Para con eso.
- ¿Con qué?
- Con… ah, olvídalo – se encogió de hombros y suspiró.
- No los hagas sufrir. ¿Así dices que los quieres?
- Hey, que no soy normal – se defendió.
- Ya lo sabía.
- Es lógico.
- Contigo nada es lógico ni esperable ni predecible ni nada.
- Ya entendí.
- No lo parece.
- Que no soy tonta – sonaba molesta y cruzó los brazos sobre el pecho.
- Nunca dije eso.
- Lo pensaste.
- Deja de meterte en mi mente.
- No es mi culpa, gritas tus pensamientos así como así. Si fuera humana ya me habría dado jaqueca – hizo una mueca llevándose una mano a la sien derecha por un par de segundos.
- Quejona.
- No soy quejona.
- Que sí.
- Que no.
- Sí.
- No.
- Sí.
- No.
- Sí.
- No lo soy.
- Que sí lo eres.
- No es cierto.
- Sí es cierto.
- Que no.
- Que sí.
- No.
- Sí. (NA: ¿Quién no ha hecho esto?)
- Esto es estúpido.
- Cierto.
- Al fin estamos de acuerdo en algo – soltó una risita.
- No es que nos cueste.
- No dije eso.
- No dije que lo habías dicho.
- Sonó a que sí.
- Una cosa es que lo diga y otra que lo supongas.
- No uses mis palabras en mi contra – hizo un mohín.
- No lo hago.
- No jodas… - dijo en tono de advertencia mirando a su derecha, justo donde estaban las cenizas.
- Olvídalo.
- Mejor.
Volteó a mirarnos y sus ojos azules brillaban con diversión. Se volvieron chocolates un momento, pero fue tan rápido que no estoy seguro de haberlo visto o si solo fue un producto de mi imaginación.
Ella abrió la boca y de sus labios salió una simple palabra. Una palabra que sonaba a música para mis oídos, claro que yo era el único que sabía lo que significaba. Alice también, por sus visiones, pero se entiende.
- Telescopio – solo dijo eso, pero tuvo tanto peso como si me hubiera lanzado un discurso sobre mis días con mi novia.
Un ramalazo de dolor sacudió mi cuerpo, y apreté con fuerza la pluma blanca que siempre llevaba conmigo dentro del bolsillo. Me calmé lentamente, lo suficiente para pensar…
Flashback (3Ppov)
Dos chicos de 17 años estaban en medio de un claro, recostados en el suelo mirando al cielo estrellado. Ella estaba apoyada en su pecho, y él la abrazaba protectoramente. Junto a ellos había una mochila alargada y negra.
Pocas veces se veía en Forks y sus alrededores un espectáculo así. El cielo siempre nublado no dejaba ver las estrellas muy seguido, a lo mucho una vez cada tres o cuatro meses.
La hermana del chico le había dicho que esa noche estaría despejado, y él planeó así su segunda cita. Lentamente, como tanteando a la suerte, sin que su novia se diera cuenta (o eso pensó él) tomó la mochila.
Besó su cabeza y se levantaron. Los ojos de la chica brillaron curiosos al ver el telescopio que su novio comenzaba a armar. Segundos más tarde, ambos tenían hermosas vistas frente a sus ojos. Ella veía las estrellas en Forks, algo casi imposible, y él la veía a ella con amor desbordando de su mirada. Esa noche se convirtió en su secreto. Nadie más sabría de esa noche, salvo un molesto duendecillo de cabello negro.
Fin flashback
- ¿Nos viste? – susurré. Nadie, excepto Alice, tuvo alguna idea de a qué me refería.
- Estuve ahí – admitió despreocupadamente.
- ¿Dónde? No sentí a nadie…
- Que no me veas bien no significa que no haya estado ahí – contestó con un acertijo, al más puro estilo de Bella.
- ¿Qué…?
- Acertijos – sonrió maliciosamente -. Ya sabes la respuesta, falta que termines por aceptarlo.
- ¿A qué te refieres? – pregunté.
- No pienso repetirlo – replicó encogiéndose de hombros.
La miré frunciendo levemente el ceño. Esa actitud tan misteriosa se me hacía intrigante e irritante a la vez. Intrigante porque Bella solía hablar de ese modo, le encantaba ver nuestras caras de desconcierto y concentración cuando intentábamos entenderla. E irritante porque, sencillamente, entenderse (o al menos intentarlo) únicamente con acertijos es agotador. Y esta chica parecía tener la misma mala costumbre de hablar crípticamente. Odio eso, pero al mismo tiempo lo amo.
¿Quién puede entenderme?
Un momento… el modo de hablar, los gestos, muecas, incluso la pronunciación de algunas palabras (podrá sonar, no sé, acosador, pero te das cuenta de esas cosas cuando en verdad prestas atención) eran iguales entre mi Bella y esta chica. ¿Podría ser…?
No, imposible. Ellas dos eran diametralmente opuestas. Aunque, siendo un vampiro, no debería extrañarme que… ¿qué? ¿Que pareciera como si mi ex-novia hubiese cambiado tanto su apariencia hasta ser irreconocible? No, imposible. Mínimo serían de la misma altura, o al menos similar.
Pero ella era tan extraña, que no sería tan raro que fuesen la misma persona. No, ya estoy alucinando. ¿Cómo puedo siquiera considerarlo? Ja, un vampiro alucinando. Eso no se ve todos los días.
De todos modos, sabía cosas que nadie más… no, podría estarnos espiando esa vez. No eran la misma. ¿O sí?
¿Podrían ser Acalia y Bella la misma persona? Y, en ese caso, ¿qué otras cosas jamás supe de Bella Black?
Chan-chan xD Recibieron el capi, listo para disfrutarlo bien helado (?) Ahm, ¿alguien tiene algun comentario?
De todos modos, me conformo con los 'te leo' o 'me gusto', incluso con una amenaza de muerte por matar a Esme... snif, esa fue una decision dificil... Ok, sigo jodiendo. Ya, qe alguien minimo diga 'Ayla estas demente' o 'ya se quien es y juro qe te mato'... no se, algo... ya, sigo jodiendo.
Aqui estuvo y aqui quedó.
Ayla
PD: ¡Amo los reviews! Son gratis y toman un par de minutos (?)
