OHHHH YEAHHHH I'M BACK! Ok, ahora el punto fue sencillo: presión escolar y el capi no me convencia. Lo tenia escrito hace... harto, pero no se... me daba basura el capi. Asi que, lo estuve editando todo este tiempo. Al final, cosas que iban a ir en este capi los puse para más adelante, y otros que iban delante los cambie para este... cuento corto, totalmente nada que ver con el original. Ahm, duh, olvide otra cosa x la qe no abia subido. EL FKN FANFICTION NO ME DEJABA! Listo, ya me desquite... nahhhhhh, aun no lo hago. Pero igual, gracias a Oevix Olem por darme el dato que me ayudo a actualizar.
Acerca del capi: a los que les guste romanticón, ENJOY! En serio, me puse medio cursi en este. A que el titulo les da una idea? Vale, es totalmente inusual para mi forma de escribir.
Acerca del fic: RECTA FINAL, PEOPLE! Le tiro unos tres capis, cuatro como mucho, y lo mas probable epilogo. Si, como leen, no lo tengo escrito. Lo tenia, pero resulto que muy malditamente se me borro... y ni modo de recuperarlo. So, a escribir de nuevo.
Advertencia: este fic, debido a ciertos comentarios, puede ser ofensivo a casi todas las religiones existentes (por no decir todas), porque suele descalificarlas y tratarlas de supersticiones. Aclaro que estas opiniones y comentarios no reflejan necesariamente mi forma de pensar, sino la realidad en este universo paralelo.
Disclaimer: saben de quien es cada cosa... Ademas, si fuera la Meyer ni de broma estaria aqui y menos en español. Ah, olvidaba algo... TE ODIO, MEYER! TE ODIO POR CREAR HUMANOS/VAMPIROS/LICANTROPOS TAN JODIDAMENTE PERFECTOS QUE NI DE BROMA SERIAN REALES! Claro que, no por eso una pierde la esperanza...
Carlisle POV
Una vez volvieron Edward, Tanya y los Arcángeles (en su forma humana), corrimos de vuelta a casa. Bella y Greg se quejaban de nuestra velocidad, hasta que una muy molesta Irina los retó a que nos ganaran a todos. Media hora más tarde, entramos a nuestra casa y los encontramos jugando al último nivel de Crash Bandicoot y charlando animadamente. Nos saludaron con un vago gesto de la mano.
- No puedo creer que estos humanos hayan creado cosas tan asombrosas – parloteaba Greg.
- No fue gracias a ti, hermano – recordó Bella con un dejo de burla.
- Recuérdame agradecerle a Herodes por inspirar a los humanos a crear esto – agitó un segundo el control.
- Aunque lo hiciera, solo le dirías que hizo un buen trabajo inspirando y nada más.
Siguieron hablando de cosas así incluso cuando nos sentamos. Edward se sentó junto a Bella y Tanya al otro lado de Greg, pero ellos ni se inmutaron. Nos repartimos los demás sillones. Terminaron el juego y se levantaron de un salto.
Greg salió corriendo y Bella detrás de él. Nos rodearon unas cuatro veces antes de que él diera un saltito y se sentara con las piernas cruzadas en el aire. Ella lo imitó y él se dio vuelta. Levantó las manos y se comenzaron a lanzar varias esferas de agua, quedando cada uno con cinco. Comenzaron a hacer malabares y a reír.
Los miramos extrañados. ¿No se suponía que tenían miles de años?
- Pregunten – dijo Bella sin mirarnos.
- ¿Cuáles son sus nombres? – pregunté.
- Cada cultura nos dice de forma distinta – contestó Greg.
- Sus verdaderos nombres, no los dados por los humanos – aclaré.
- Ni idea – dijeron al unísono -. No tenemos nombre propio, nos decimos por nuestros nombres favoritos – terminó él.
- Por ejemplo, a mí todos me dicen Acalia, que sería algo así como la acogida, aunque también suelen decirme Zaida o Alfa, depende del humor de cada quien – dijo ella sonriendo cuando le atinó una esfera de agua a su hermano.
- Yo soy Azariel, pero también pueden decirme Alvar – dijo secándose la cara con un leve movimiento de muñeca y lanzando una de vuelta.
- ¿Cuántos años tienen? – preguntó Alice.
- ¿Se sabe cuántos años exactamente tiene el Universo? – preguntó Greg retóricamente. Negamos con la cabeza – Ahí lo tienen. Al menos, sabemos que tenemos por lo menos cien millones de años o algo así, pero ni de lejos la edad exacta.
- ¿Alguna vez habían sido humanos? – preguntó Rosalie.
- Eh, nos encarnamos por primera vez hace… no sé – Bella sacudió la cabeza -. Mejor les contamos…
- Tercera generación de los homo habilis – dijeron al unísono volviendo a su forma de Arcángeles.
Sus ojos azules se encontraron y comenzamos a ver un paisaje en nuestras mentes. Era una zona montañosa y algo seca, a lo lejos (casi en la cima de la montaña más cercana) se veía una cueva de la que salía un resplandor rojizo. La imagen se acercó y vimos un grupo de hombres agrupados en torno a la fogata grande, asando carne sobre el fuego. Al fondo casi, en torno a otra más pequeña, había unas quince mujeres, de las cuales había diez con prominentes y abultados estómagos. Probablemente tendrían unos nueve meses ya. Todos eran de piel morena, cabello negro y ojos oscuros.
- Las diez mujeres embarazadas son las que nos trajeron a este mundo por primera vez. Siempre miramos todo desde fuera – hablaron juntos otra vez -. Ahora que las ven, tienen seis meses. Nosotros estamos dentro de ella – una llama se prendió diez centímetros sobre la cabeza de la que parecía la más joven.
La imagen cambió. Ahora estábamos en otra cueva algo más grande. La mayor de las mujeres dirigía a los diez hombres que ayudaban en el parto a las diez embarazadas. Una pareja de hombres asaba carne en una fogata, mientras un grupito mixto raspaba cuero, lo cortaba y cosía.
Primero nació, de la más joven, una niña pálida, de cabellos platinados y ojos azules. Seguidamente, nació de la segunda más joven otra niña parecidísima. Luego nació, de la más joven, un niño. Le siguió un chico de la segunda más joven. Y así fueron. Nacían dos chicas (de diferentes madres) y luego dos chicos.
La imagen cambió. Se veía a diez niños y diez niñas corriendo por la llanura, jugando animadamente, bajo la atenta mirada de diez mujeres. Los niños y niñas (rubios, pálidos, esbeltos y de penetrantes ojos azules) tendrían unos tres años.
- Teníamos apenas un par de semanas – escuché sus voces -. Dos días más tarde, murió la matriarca. Nos echaron la culpa y tiraron fuera de la cueva. Llovía.
Vimos las mismas imágenes que narraban.
- Es en este tiempo que nacen los clanes Nocturno y Lunar – saltamos a una cueva, bastante más lejos. Se veía a un hombre agachado sobre una mujer, pegada su boca abierta al cuello de la misma y succionando ávidamente. Sus ojos rojos estaban fijos en la piel de la mujer -. Kenneth - dijeron -, el primer vampiro – un hombre entró con un animal echado al hombro y una lanza sujetada con la otra mano. Soltó un rugido ensordecedor mientras dejaba caer todo. Kenneth levantó la cabeza y sonrió maniáticamente. De las comisuras de sus labios escurrían hilos de sangre -. Licoy, primer licántropo – el hombre se convulsionó y transformó en un hijo de la luna.
Ambos chocaron y lucharon furiosamente. Duraron días, hasta que Kenneth arrojó lejos a Licoy, aprovechando su cansancio, y se escurrió de la cueva. Licoy se acurrucó sobre el cadáver de la mujer, abrazándolo y sollozando. Entonces entraron dos Arcángeles.
- Antígona y Varya, la rebeldía y el odio – dijeron.
Ellas hablaron suavemente y en un idioma extraño. Licoy levantó la cabeza y las escuchó atentamente. Y entraron los demás Arcángeles. Al frente iban dos hombres y dos mujeres. Detrás de una de ellas iba un hombre.
- Somos Azariel, Acalia, Aurora y Herodes, los cuatro primeros – y Greg añadió – y el que va detrás de Acalia es el tonto Abdón.
- ¡Alvar! – exclamó Bella.
- Ya, me callo – se resignó él. Volvimos a la sala de nuestra casa.
Acalia y Azariel (estaban en esas formas) se miraron dudosos de continuar. Él negaba con la cabeza, mientras ella parecía dudar bastante. Nos miraron un largo minuto, volvieron a verse y suspiraron.
- Ese día, el día que Kenneth bebió de la esposa de Licoy, las almas de cada uno mutaron. Kenneth se había convertido en un sediento de sangre y la rabia transformó el alma humana de Licoy a una lobuna – habló Acalia. Entonces agachó levemente la cabeza.
- Kenneth insultó a Acalia – murmuró Azariel -. Cuando escapó de la cueva, se topó con nosotros a apenas un par de kilómetros. La sangre le había dado fuerza y velocidad… Acalia comprendió lo que había pasado en medio segundo, pero nosotros demoramos algo más. Ella… le ofreció su ayuda. Le dijo que podía volverlo normal…
- Rechazó cada propuesta. Terminó por decir que una estúpida anormal no podría arreglar nada – el rostro de Acalia se contrajo de ira -. Añadió que él mismo era superior de mil maneras. Que podía vencernos en un instante sin cansarse, y bebería de nuestra sangre y se regodearía de ello. Usaría nuestra piel para crearse vestidos, zapatos, bolsos y tiendas, usaría nuestros huesos de armas, comería nuestra carne y ojos, y usaría nuestro cabello y dientes para crearse collares y pulseras. Sería conocido como Kenneth el Magnífico, sería el amo de todo lo existente, y nadie se le opondría. Parloteó durante horas. Dijo totalmente ufano y cegado por quién sabe qué estupidez que nos haría sus esposas antes de matarnos, y que ellos serían sus esclavos. Cuando se cansara, nos mataría uno por uno. Ah, y también dijo que estaría totalmente feliz de hacernos suyas, partiendo y deteniéndose en mí miles de veces – hizo una mueca.
- Lo maldijo – gruñó Azariel -. Yo lo hubiera matado…
- Cállate, Alvar – espetó. Él agachó la cabeza y ella continuó -. Le dije que se arrepintiera, y repitió cada palabra del discurso, agregando que yo sería su preferida. Lo condené a ser un hijo de la noche, a sufrir la sed de sangre como cuchillos ardientes perforando su garganta, siendo un esclavo de la sed, a estar congelado para siempre, a no dormir…
- Se puso como loco – continuó Azariel, viendo que su hermana no seguía -. Nos insultó de nueva cuenta y Acalia… ella… bueno…
- Lo maldije de nuevo, ahora sumándole que sus mujeres serían infértiles. Toda vampiresa sería incapaz de tener hijos por toda la eternidad, y ese es un concepto muy amplio para los que son como yo – hizo una mueca.
- Comenzó a morder a diestra y siniestra, enloqueció totalmente. Ahora está más calmado, pero sigue siendo un demente. En su fin es cuando se juntan las historias de Licoy y Kenneth – Azariel miró al vacío un momento, luego parpadeó y miró a Acalia -. ¿Lo viste? – le preguntó. Ella asintió – Tenemos poco tiempo – volvió a vernos -. Muy poco para explicarles el final…
- Le ofrecimos la cura a Licoy, pero él la negó. Pidió vengar a su esposa antes de morir. Él no quería ser normal sin ella – suspiró tristemente -. Mientras tanto, Kenneth ya comenzaba a morder a cada desafortunado que se cruzara en su camino.
- Le dimos unos cuantos datos a Licoy para que pudiera tomar su venganza. Así, la luna se convirtió en su aliada. El conocimiento de que Kenneth solo salía de noche le daba la voluntad que el dolor le quitaba. De a poco, perdió el control de sus transformaciones. Ya no se convertía cuando le daba la gana o se descontrolaba, sino que estaba condicionado a la noche. Creemos que su alma reconoció la noche como el momento de expresarse, y así lo hizo – Azariel hizo una mueca -. Ese es el inicio de los Hijos de la Luna, o Clan Lunar, como es conocido entre los nuestros.
- Al cabo de veinte años, Licoy se topó con la compañera de Kenneth. Ella le tomó confianza al pasar un par de meses, y le contó que no podían tener hijos y que al parecer por eso Kenneth se iba con humanas. Licoy le confesó la verdadera razón por la cual ella no podía concebir, y ella enfureció de tal manera que se unió a Licoy contra el mismo Kenneth. Una noche, ella lo distrajo mientras él entraba a la cueva. Lo atacó por detrás. No es que estuviera feliz, él quería torturarlo, pero no pensaba caer a su nivel – Acalia sonrió tristemente -. Luego la ayudó a quemar los restos y se fue. Nos buscó por todo un año, y nos pidió acabar con su existencia.
- Entendemos todo eso, pero ¿cómo hay licántropos ahora, si Licoy murió antes de contagiar a nadie? – pregunté.
- Lo primero que deben entender, es que lo que convierte a los licántropos en lo que son es la mordida. Les dice a las almas cuál es el momento de expresarse frente a la luna. No es veneno, ni un virus. Solo un aviso. Lo segundo, es que es cierto que Licoy jamás mordió a nadie. Lo último, pero no menos importante, es que los licántropos actuales no descienden del Adán – nos dijo Azariel -. Treinta años después de la muerte de Licoy, se expresaron dos almas al mismo tiempo, pero en diferentes partes del mundo. Uno de ellos es ahora el Supremo Lunar. Ambos dejaron descendencia antes de morir. De hecho, se enfrentaron a muerte. El Supremo perdió, pero el otro quedó tal malherido que solo la muerte lo consolaba.
- Así nacieron las dos razas – retomó Acalia luego de una corta pausa de un minuto -. Al principio eran amigas, principalmente por Alianzas. Primero la de Licoy con la compañera de Kenneth, pero esa fue la más corta. Luego vino la de Luvbar, el licántropo que no se convirtió en el Supremo, con Ytris, la vampiresa líder del mayor clan de vampiros, algo así como los primeros Vulturi. La verdad, solo se encargaban de que no acabaran con los humanos. Pero bueno, el punto es que esa fue la Segunda Alianza. Duró alrededor de quinientos años, hasta que un vampiro mordió por error a la compañera de Luvbar. Ella murió. El Clan Lunar clamó por venganza, era muy querida entre la comunidad. El vampiro fue atacado a espaldas de Luvbar, y los vampiros creyeron que el ataque había sido dirigido por las altas esferas lobunas. Al final, Ytris declaró la guerra. Se calmaron al cabo de quinientos años más, cuando Luvbar logró pasar las barreras de la defensa de Ytris y hablar con ella. Quedaron en paz, ya que se supo que fue independiente de la autoridad, pero la herida quedó ahí. Vampiros y licántropos quedaron resentidos entre ellos, ya que en enfrentamientos morían compañeros, amigos y parejas. El conflicto fue irreconciliable. Lynnys, el otro segundo licántropo, fue el que comandó el ataque al vampiro. Luvbar se enfrentó a él por el honor manchado del Clan, y murieron ambos.
- Esos son los comienzos de los vampiros y licántropos, y también de la enemistad entre ambos – finalizó Azariel.
Nos dejaron procesarlo todo. Mientras tanto, parecía que llevaban una conversación mental. Hacían gestos, fruncían el ceño, ponían muecas, sonreían de diferentes maneras, negaban o asentía con la cabeza… duró una media hora.
Estiraron las piernas, levantándose de las nubes semitransparentes y apoyando los pies en el suelo. Se miraron, asintieron suspirando y nos miraron.
- Quisiéramos quedarnos, pero nuestros hermanos necesitan ayuda – habló Acalia.
- No se vayan – dijeron Edward y Tanya al mismo tiempo en tono suplicante.
Los dos Arcángeles se dieron la vuelta y los guiaron al bosque. Esme negó con la cabeza cuando los intentamos seguir. Al parecer, estar unida a la mente de Acalia por ese tiempo le trajo más consecuencias que un escudo mental impenetrable…
Edward POV
- Sabes que no quiero irme – me decía Bella, sentada a mi lado en la copa de un árbol. Apoyó su cabeza en mi hombro y yo apoyé mi mejilla en su cabello. La abracé.
- Quisiera que en verdad hubiéramos sido normales – murmuré aspirando el aroma a fresias de su cabello caoba. Ya no lo tenía corto, como cuando se fue la primera vez. Ahora lo llevaba tan largo como antes.
- Ojala hubiese sido así – asintió y luego suspiró -. Pero sabes que no depende de mí. Nunca lo ha hecho. Desde antes que la nada fuera algo, yo ya era lo que soy ahora – la abracé con más fuerza.
- ¿Volverás? – pregunté con voz ahogada.
- Quizás no esté aquí físicamente – se apartó de mí y me sonrió, pero estaba tan adolorido que no causó el mismo efecto en mí que antes – pero siempre estaré contigo en espíritu. ¿Sabes? Una vez un ser inmortal sufre algún cambio, es eterno.
- Aunque no lo fuera, no podría olvidarte ni dejar de amarte – contesté mirándola a los ojos. Levantó la mano y acarició con ella mi mejilla. Apoyé mi rostro contra su palma sin dejar de mirarla.
- Lo sé. Yo podría dejar de hacerlo si quisiera, pero no quiero… Nunca, en mis… bah, para qué te digo un número… jamás en mi existencia me había sentido así. ¿Para qué desechar esto? No lo vale – negó con la cabeza mientras sonreía -. Para los que son como yo, amar está prohibido. Sobretodo para mí. No se supone que ame a uno de los hijos de mi creación más que a otro… es ilógico. Imagínate a Carlisle con preferencia sobre uno de ustedes. O a Esme. No funciona.
- ¿Te gusta llevar la contraria? – pregunté, recordando que tanto Acalia como Bella parecían tener esa afición.
- No, esa es Antígona. La verdad, solo… pasó. No se le puede dar lógica a nada de esto. Podría decirte que te amo por tu mirada, por tus palabras, por tu personalidad, por tus gustos, por tus gestos, o incluso por ser tú, pero ninguna es una razón válida para amar u odiar. Solo se da.
- Por tu forma de ser, por tus ojos que me hechizan cada vez que se cruzan con los míos, con tu inagotable energía, la chispa que parece no agotarse en tu interior, por importarte un bledo que mi raza fuera enemiga de tu familia humana, por ser una niña y una adulta a la vez, por no dejarme caer, por hacerme feliz… Tampoco son razones válidas para mí – le susurré. Llevé mi mano a su rostro y aparté un mechón de cabello, depositándolo detrás de la oreja -. Tu aroma inigualable, tu cabello, tu piel, tus manos… no puedo decirte por qué te amo. Solo lo hago.
- ¿Ves lo que digo? – se rió.
- Por tu risa – enumeré. Ella sonrió aún más.
- Por ser simplemente el indicado para mí – contestó, antes de unir sus labios a los míos con tanto sentimiento…
Tanya POV
- No es cosa mía eso de irme – dijo Greg, abrazándome por la cintura mientras mirábamos el cielo sentados al borde de un acantilado.
- Lo sé, pero quisiera que no tuvieras que hacerlo – dije jugueteando con sus dedos. Puso su mano en mi barbilla y me levantó gentilmente el rostro. Me topé con esos dos ojos chocolate que me habían enamorado. Sonrió.
- Prometo que no será por mucho – dijo en voz baja.
- No prometas cosas que no puedes cumplir – contesté, volviendo a mirar al horizonte.
- No lo hago. La eternidad es mucho tiempo, Tani, e incluso cuatro mil años son una pequeñez comparados con lo que nos espera después – replicó.
- No me alientes – espeté.
- Oh, vamos, no te enojes. Solo bromeaba – se defendió -. Ni de broma paso más de cinco años lejos de ti. Te esperé por mucho tiempo, Tani, como para ahora dejarte ir.
- Sin embargo, lo harás – murmuré, olvidando mi enojo.
- No es mi voluntad estar lejos de mi razón de existir – declaró -. Solo el tonto se aparta de su amor, e incluso el tonto sabe que comete un error. Lo que siento por ti es mayor que simple amor, Tanya, porque el amor no es tan poderoso. Y no me alejo de ti por nada, lo hago solo porque así, al ayudar a mis hermanos, nos aseguro un mejor futuro. Amor mío, nada es al azar, todo tiene un porqué. Salvo mis razones para amarte. Puedo decirte que amo tu voz, tu cabello, tus ojos, que hayas renunciado a la sangre humana a pesar del sacrificio que representa para los de tu clase. Puedo decir que amo tu risa, tu llanto, tus gritos, tus susurros. Puedo gritarle al mundo que amo tu forma de ser, tus miradas, tus muecas, tus sonrisas. Podría escribir en el cielo que amo lo que fuiste, eres y serás. Puedo enfrentarme a mi destino declamando con cinco mil poemas que te amo por ser Tanya Denali. Puedo gritarle a los Supremos que te amo porque eres quien me hace feliz, quien me hizo desear, por primera vez, ser solamente Gregory Sullivan. Tal vez, que podría morir mil veces solo para ver esa sonrisa grabada a fuego en tu rostro. La sincera, no la fingida que muestras cada vez que no estás completamente feliz – para este entonces, ya lo estaba mirando. Sus ojos me miraban con tal intensidad que quemaban, con un fuego que jamás había visto en los ojos de mi amado -. Me enfrento a lo que soy al amarte. Me enfrento a los míos por amarte. Me enfrento a mi destino para amarte. Me enfrento a mí mismo, por el simple hecho de amarte. Pero, ¿sabes?, ninguna de esas razones es válida para mi alma. No tengo un porqué, ni un cuándo o un cómo. Puedo intentar darte mil razones, que ninguna será real. Tal vez, solo tal vez… te ame por el simple hecho de amar a la mujer que es la indicada para mí. Porque te amo, Tanya Denali, y eso me hace amarte.
Y antes de dejar que replicara una sola cosa, se inclinó y me besó… con tanta pasión y amor impreso en ese beso…
E&T POV
Que si fuera normal, me habría desmayado. Porque eso me hace amarte.
ven lo que les digo? Me puse super-hiper-ultra-mega cursi en este capi, claro que comparado con lo que yo escribo, porque la verdad es que he leido algunas tan jodidamente romanticonas que terminas con una caja de pañuelos gastada a un lado y una a medias al otro. Pero bueno, asi soy yo, gente.
Ahm... tu, loca, demente, bitch, la unica loca que ya lo ha leido (si lo estas leyendo ahora), el que ya lo hayas leido no significa que no vayas a comentar. Lo mismo para todas las demas (si hay un chico, que le cambie las letras), comenten!
Ayla se despide desde su tierra imaginaria (aun no decide el nombre). Y, bueno, han habido sus pocos problemitas x ahi.
Now, I'm leaving. REVIEWS?
