-¡Soul!

Sumido en la locura, metido en una caja creada por mí mismo mientras aún seguía cuerdo, así estaba yo, solo, mientras mis amigos luchaban contra Asura.

Veía la luz que entraba por la gigante cerradura que me encerraba. Intenté moverme, no podía, estaba fijado a una especie de pedestal, no podría escapar.

Cerré los ojos, resignado, moriría en el interior de aquella caja, pero no permitiría que la locura me consumiese.

Unas voces sonaron en la lejanía. Las oí distantes, no obstante las sentía cercanas. Reconocí la voz de Maka, mi compañera. Abrí los ojos de golpe y parece que eso la asustó, ya que la oí gritar. La caja cayó al suelo y lo sentí como un terremoto. Escuché atentamente y me di cuenta de que no estaba sola, su voz estaba acompañada por la mía propia. El diablillo intentaba convencerla para que abriera la caja. Le grité que aquel no era yo, pero mi voz no llegaba hasta ella, estaba desesperado. Unos momentos después la oí discutir con el diablillo, ella preguntaba por el verdadero Soul. Entonces abrió la caja, gritándole al diablillo que no permitiría que yo cayera en la locura.

En la oscuridad vi un resplandor dorado que se acercaba hacia mí, entrecerré los ojos para poder verlo. Era Maka, envuelta en ese resplandor dorado, desnudo, hermoso y perfecto a mis ojos. Si no hubiera sido por la situación en la que yo estaba, mi nariz hubiera chorreado una hemorragia extrema. A espaldas de Maka se acercaba también el diablillo, en forma de oscuridad, preparado para devorarme .Maka extendió sus brazos hacia mí pero ya era tarde, la oscuridad la adelantó y envolvió mi cuerpo, mi mente y todo mi ser. Sentí como Maka era expulsada de la caja y enviada a la Black Room. Sentí como la locura se apoderaba de mí. Lo último que quedaba de mí cayó en la completa oscuridad, cerré los ojos, dejándome llevar.

No sabía si habían pasado segundos u horas, había perdido la noción del tiempo, me sentía pequeño e indefenso .Flotaba en una inmensidad negra, lo único que podía ver era una especie de pantalla creada por mi mente, en ella veía la Black Room. Maka estaba allí, desnuda y de rodillas, envuelta en una cortina rota, llorando por no haberme salvado, ante ella, Soul, yo mismo pero sin serlo, reía a mandíbula batiente. Puse atención para oír lo que decían.

-Soul, Soul- lloraba Maka llamándome y juro que yo hubiera acudido a aquella llamada si hubiera sabido como

-Te lo advertí, al final has hecho que Soul cayera en la locura por completo- dijo mi falso yo, que era idéntico a mí salvo en su color, él era todo gris. En el semblante de aquel ser despreciable apareció una sonrisa siniestra, asesina. Sus ojos se agrandaron y sus pupilas se dilataron, dando lugar a una mueca que hacía que incluso yo me asustara de mí mismo

-Intenté salvarte, es culpa mía- Maka se tapó la cara con las manos, llorando audiblemente

-A sido culpa tuya, Maka, yo habría podido salvarme si tú no me hubieras entregado a la locura- le acusó aquel farsante.

-¡Eso no es verdad, Maka!- grité con la esperanza de que me oyera, pero no, ni siquiera yo oí mi propia voz, que rebotó contra la negrura y desapareció.

-Es culpa tuya, culpa tuya, culpa tuya- reía aquel ser sin parar, encorvándose hacia atrás en una carcajada maléfica, mirando el techo de aquella sala con los ojos de aquella siniestra mueca que se había fusionado con su rostro.

Maka miró el suelo y dejó caer los brazos a los lados de su cuerpo como un peso momia. Un momento después unas leves carcajadas movían espasmódicamente su cuerpo, cada vez más violentamente a medida que sus carcajadas se hacían más fuertes y siniestras. Alzó el rostro hacia el techo y comenzó a reír a mandíbula batiente. Sus ojos jade eran completamente verdes, la pupila estaba tan dilatada que era imposible verla en aquel mar de color verde que llenaba sus ojos. Maka había sucumbido ante la locura.

No podía creerlo, me negaba, no me importaba morir o caer en la locura pero jamás permitiría que Maka acabara de ninguna manera como yo. Arqueé mi cuerpo hacia atrás para tomar fuerza, apreté mis puños hasta casi hacerme sangre y aspiré todo el aire que pude.

-¡MAKA!- grité su nombre como nunca había gritado, mi garganta protestó pero aún así seguí gritando. A mi alrededor algunos haces de luz comenzaron a traspasar la oscuridad. Mi corazón palpitó con fuerza y un gran agujero de luz explosionó ante mí.

Las carcajadas de Maka cesaron y sus ojos volvieron a la normalidad.

-¿Soul? - me llamó- ¡Soul!- gritó mirando en todas direcciones

- Maldita mocosa, lo has despertado- dijo el diablillo furioso mirando a Maka

Corrí hacia la luz y esta me cegó, no sabía hacia donde me dirigía, pero seguí corriendo .Me sentía pesado al correr. Mi corazón se sentía pesado y mis latidos iban frenéticos. Oía la voz de Maka que me llamaba entre el llanto. Cerré los ojos para no quedar ciego debido a aquella luz.

De repente toda aquella sensación de pesadez desapareció y ya no me encontraba corriendo, estaba de rodillas y mi cuerpo volvía a ser ligero. Abrí los ojos y lo primero que vi fueron mis manos que brillaban envueltas por aquella luz dorada, tan solo tenuemente. Alcé un poco la vista y me encontré con Maka. Estaba desconcertada, asustada y desnuda ante mí. Mis ojos no bajaron su rumbo a su cuerpo, estaba demasiado ocupado mirando sus ojos que estaban anegados en lágrimas. Ella también me miró a los ojos. El falso Soul a mi espalda había desaparecido, transformándose en el minúsculo diablillo rojo de siempre. Había vencido a la locura.

Maka se lanzó hacia adelante, apoyando su torso en el mío y envolviéndome con sus brazos, junto a mi mejilla pegó la suya, mojada por sus propias lágrimas. Fue entonces cuando me di cuenta de que yo también estaba desnudo, de que ambos estábamos desnudos y de que ella estaba abrazando mi desnudez. La aparté un poco y agarré un trozo de la cortina rota, me lo pasé por encima de los hombros y me envolví en ella. Me miró incrédula y entonces ella también se dio cuenta y se tapó como yo. Nos quedamos así, por unos momentos mirándonos a los ojos sin saber que decir.

- Maka , lo siento- le sonreí para romper el silencio- te preocupé sin necesidad

Soltó el trozo de cortina que tenía sobre los hombros y volvió a abrazarse a mí. Al hacer esto, la tela roja resbaló de sus hombros y cayó al suelo, dejándola totalmente desnuda en mis brazos. Se las arregló para entrar en mi capa y hacer que nuestras pieles entraran en contacto, quemándome. Perdí el equilibrio y caí hacia atrás, cayendo ella junto a mí, que quedó a gatas sobre mí. Me sonrojé cuando la vi de esa manera y ella se sonrojó también. Con timidez se inclinó hacia mí y me dio un ligero beso en la comisura de los labios. Mi cara se tornó de color carmesí.

-Soul, debemos despertar- me susurró

Entonces miré a mí al rededor, estábamos de pie junto al piano, así, de golpe, no entendía ni mi propia mente. Ambos estábamos vestidos, yo con la ropa que solía vestir en la Black Room, ella con un vestido negro, con escote palabra de honor y largo hasta la rodilla. Me acerqué a ella y la tomé de la mano. Caminamos juntos hasta el piano de cola negro sobre el cual se sentaba aquel minúsculo ser que casi logra acabar conmigo.

-Oye Soul, compañero, ¿no pensarás librarte de mí? -preguntó el diablillo temeroso

-No - dije cogiéndolo por la cabeza. Lo alcé y me lo tragué entero, Maka me miraba perpleja- simplemente te aceptaré- sonreí y le tendí mi mano a Maka, que me la estrechó con la suya. A nuestro lado un cuadro gigantesco recogió la escena. Esa escena junto al piano evitaría que volviera a caer en la locura.

Abrí los ojos, encontrándome los de Maka, que se incorporó, seguida por mí. Miramos en derredor, todo estaba prácticamente destruido. Nuestros corazones se detuvieron por un momento cuando vimos a Black Star y a Kid, ambos mal heridos y fuera de combate.

Me transformé en guadaña y junto a Maka empecé a luchar contra Asura, pagaría cara la suerte de nuestros amigos. Maka me avisó de lo que se avecinaba

-¡Maka!- le respondí al oír que pronunciaba mi nombre

-¡Resonancia de almas!- dijimos al unísono y ambos sentimos como nuestras almas se fusionaban y se convertían en una sola.

Entonces sentí que cambiaba y Maka me empuñaba con más decisión. El Caza Demonios. Maka corrió contra Asura y golpeé contra él, pero con una de sus vendas de piel agarró a Maka y nos lanzó contra el suelo. En cuestión de segundos, como nunca antes, recobré la forma del Caza Demonios. Maka trató de desequilibrarlo atacándole con la parte de atrás de mi mango, luego dio un gran tajo que cortó el suelo, pero él fue capaz de esquivarlo. Entonces sentí una energía diferente, vibraciones anti-demonio. Un aura azul nos envolvió a ambos y Maka gritó para liberar más poder aún y como si de un fuego espectral se tratase, aquella llama azul que nos envolvía se avivó. A nuestro alrededor el viento empezó a arremolinarse.

-En este golpe...- dijo Maka concentrando su poder

-¡Pondremos todo lo nuestro!- grité yo y alcé mis manos y mi rostro hacia el cielo, jamás había sentido un poder así dentro de mi cordura.

Mi tamaño se triplico, cuadruplicó, no lo sé. Los colores de mi gigantesca hoja eran amenazantes y brillantes entre la oscuridad.

Maka corrió hacia Asura y clavó mi filo en su hombro.

-¡Caza Rey Demonio!- gritó Maka con fuerza, empujándome para clavarme más en él, pero su cuerpo era duro, como el acero.

-Vibraciones anti-demonio- susurró Asura y miró a los ojos de Maka- Te haré una pregunta- dijo amenazante-¿Soy un demonio? Eso es un error- dijo él y posó su mano en mi hoja.

Una descarga de oscuridad me sacudió violentamente y no sé cómo, mi fuerza se desvaneció junto con el Caza Rey Demonio, que se destruyó como si fuera un simple cristal .Salimos despedidos y caí junto a Maka. Asura dio unos pasos hacia nosotros

-La locura que sale de mi cuerpo... ¿es algo impuro? - preguntó irritado aquel ser mientras el tajo de su hombro volvía a cerrarse- No, la locura es un sentimiento que se encuentra dentro de cualquiera- le espetó a Maka- Y por supuesto...También se encuentra dentro de ti.

A mi lado Maka se incorporó sobre sus rodillas.

-Joder...- maldijo Maka

-Que palabra tan sucia- sonrió Asura- necesitas un castigo

De la garganta de Asura surgió, envuelto por una energía carmesí, un cuchillo kunai .Del cuchillo salió un rayo de energía maléfica que iba directo hacia Maka. Me transformé en humano, Maka cerró los ojos asustada y aquel lugar se transformó en una gran bola de luz roja, resultado del impacto de aquel rayo. Alrededor del lugar de impacto se formó una gran humareda. En mis oídos resonó débilmente la voz de Asura.

-Qué cosa más inútil acabas de hacer

Miré a mi compañera que me miraba sin palabras.

-Soul...- pronunció mi nombre

-¿Estás bien...Maka?- le pregunté antes de caer medio muerto en sus brazos.

Yo había vuelto a interponerme, había vuelto a arriesgarme por ella, pero estaba feliz, Maka estaba a salvo y eso era lo único importante para mí.

-¡Soul!-la oí gritar mi nombre, pero su voz tan solo era un eco lejano.

No oí lo que Asura le decía, pero seguramente estaría llamándome débil o algo por el estilo.

-Damare...-le ordenó Maka en un susurro

Asura continuó hablando, pero no lo oí con claridad, la única voz que oía sin problemas era la de Maka.

-¡He dicho que te calles!- le repitió furiosa, me dejó en el suelo cuidadosamente y atacó a Asura. Oí los golpes que recibía Maka y me maldije a mí mismo por no poder moverme y oí como Maka le hacía frente, y por primera vez en mi inconsciencia oí claramente la voz del demonio.

-Entonces soporta el dolor que te voy a provocar- la amenazó Asura, abrí a duras penas los ojos y ví las formas borrosas de Maka y de aquel ser- Si lo esquivas...Tu compañero morirá.

Deseé que corriera, que lo esquivara, que se protegiera. Deseé poder volver a interponerme entre ella y la muerte, pero no pude. Vi como el rayo de luz se aproximaba en mi dirección, y como ella abría los brazos para interceptarlo, en esos momentos mis pensamientos se redujeron a una sola palabra. No, no ,no ,no...¡NO!.

Maka recibió el golpe en mi lugar y calló hacia atrás inconsciente quise creer, por no querer que fuera algo peor. Mis ojos se cerraron agotados. Entonces claramente oí algo extraño, el sonido de la hoja de un arma al frotarse .Durante un rato estuve oyendo los ruidos de la hoja de una guadaña como yo, sin duda, pero esta guadaña me era desconocida, el sonido de sus vibraciones en el metal era diferente, no era como las mías o como las de Spirit, era más poderoso. Después el sonido cesó y oí un fuerte grito de terror, sin duda alguna de Maka. Maldije en mi mente una vez más.

Cuando abrí los ojos quedé totalmente confundido, el cielo era de un hermoso azul cian y miles de alamas del mismo color se elevaban hacia el cielo, definitivamente hubiera creído que estaba muerto si no hubiera sido por las ruinas que estaban a mi alrededor. Sobre un trozo de columna, allí estaba Maka, mirando el horizonte.

-Te lo has cargado...realmente eres increíble- la elogié

A mi lado, Patty y Black Star reían felices de ver el cielo azul, menos mal, estaban bien.

-¿Estas bien Soul?- me preguntó Kid, que junto a Tsubaki y Liz comenzaba a lamentarse de las futuras reconstrucciones del Shibusen y Death City.

Maka se dio la vuelta y nos dedicó una cálida sonrisa a todos que le fue devuelta por cada uno de nosotros. Se tiró desde allí arriba y yo me apresuré para parar su caída. Cayó justo en mis brazos. Estaba débil, con lo cual ambos quedamos al final en el suelo, ella sobre mí. Nos miramos y empezamos a reír. Todos se unieron a nuestras risas. Miramos hacia el agujero en la pared del Shibusen. Chrona nos saludaba ampliamente con la mano, el padre de Maka seguramente estaría aquí en unos segundos. Shinigami -sama hacía el signo de la victoria con sus grandes manazas. Yumi se ajustaba las gafas con aire de inteligencia superior y bueno cuando miré a Marie y Stein me quedé sin palabras. Marie se aferraba a su cuello y besaba sus labios con voracidad mientras Stein con los ojos como platos la miraba, después él cerró los ojos y se unió a ella.

Maka los miró y sonrió ampliamente .La miré, mis posibilidades de sobrevivir si hacía lo mismo eran nulas, sobre todo cuando tenía a un jadeante Spirit a mis espaldas.

-Maka...-susurró su padre cayendo de rodillas a nuestro lado

-Estoy bien papá- le sonrió Maka

Este la ignoró, la sacó de mis brazos y la estrechó fuertemente contra su pecho.

Maka pasó los brazos alrededor de su padre y se abrazó a él también .Se separaron y los ojos jade de ambos se encontraron .El rostro de Spirit se iluminó con una sonrisa, idéntica a las de Maka, sin lugar a dudas había heredado la sonrisa y los ojos de él.

Un rato después todos nos encontrábamos ante la entrada del Shibusen. Shinigami -sama lo había clausurado durante una semana para su reconstrucción y la de Death City.