Una semana. Ha pasado una semana desde que aquel tipo vino a la escuela y me convirtió en lo que soy ahora, un asqueroso y repugnante vampiro. Me siento diferente a lo que era antes como si solo fuera un ente que nada mas cumple sus funciones. Tengo miedo…no…me tengo miedo de que en cualquier momento me salga de control y ataque a quien sea. Le he dicho a mis padres que mantengan cierta distancia alejados de mi pero no lo aceptaron y siento que ya no me tienen mucha confianza aunque me sigan tratando como a su querida hija. Algo que he notado es que mi madre ya no me mira como antes, con cierta ternura y amor, si no ahora lo hace como si me estuviera vigilando, atenta a cada movimiento que haga .
Supongo que mi situación de ahora no es la mejor de todas, soy un vampiro, mis padres ya no son tan mis padres y para variar si antes en la escuela era una excluida imagínense ahora. Preferiría que fuera como antes que nadie notaba mi presencia pero todo se empeora paso por paso, grandes y largos paso. Estoy mas que sola…bueno ni tan sola…están esos dos que se hacen llamar "mis seguidores" que siempre están a lado mío sin que yo lo quiera. Hasta eso son muy simpáticos, siempre peleándose por una tontería como si fueron hermanos pero trato de mantener cierta distancia con ellos, después de lo que paso la ultima vez no les tengo mucha confianza.
Flash back
Me sentía diferente, intentaba acostumbrarme al simple hecho de que ya no soy humana. Mi cabello creció, mis movimientos eran más agiles y sentía una insaciable sed en mi garganta que no podía parar con tantos litros de agua.
Ese día en especial, todo a mí alrededor se comportaba de una manera muy extraña y todo eso empezó con mi madre.
"Todo se solucionara, hija. Intenta controlarte siempre"
No entendía con exactitud qué es lo que quería decirme pero no me mataría pensando el por qué de sus palabras. Así que seguí con mi camino a la escuela como si fuera un día común y corriente aunque no lo fuera.
Al dar cada pisada sobre el pavimento recordaba como paso todo este embrollo, la llegada de aquel sujeto a la escuela, la selección de su amante de sangre, sus labios en mi cuello y finalmente la mordida que le dio al mismo. Siento todavía esas filosas agujas inyectarse rápidamente en mi piel succionando el liquido rojo vital para mi existencia.
No entiendo, porque a mí .Una simple y sencilla chica sin ningún atributo que llamara la atención, excepto mi cabello claro. Yo solo anhelaba tener una vida común y corriente empezando esta con ir a la universidad, graduarme con honores y al tener mi título, poder trabajar hasta que un día llegara el hombre con el que me casaría, teniendo también a unos hijos maravillosos que siguieran mis pasos. Ohh si! Una vida perfecta a mi parecer. Pero todos estos deseos…se fueron al caño en un abrir y cerrar de ojos, que desilusión.
Estuve tan perdida en mis pensamientos que no me di cuenta de en donde estaba hasta que una voz chillona me despertó.
-Señorita Sakura ¿está usted bien?- me preguntaba una sonriente Neela. Estaba recargada en un árbol alto y frondoso.
-¿eh?-
-Ahí one-san deja de molestarla, si ella desea quedarse hay parada como estatua pues que se quede…- Dijo una voz masculina. Lleve mi mirada hacia arriba y vi que en la parte más alta del árbol estaba Nero recostado sobre una rama- No es nuestro problema, solo debemos vigilarla de que no haga algo estúpido.-
-¿Qué quieres decir con algo estúpido?-renegué algo molesta
-!Onii-chan no digas esas cosas desagradables¡-Le grito la otra muchacha. Velozmente subió hasta la misma rama en donde estaba el chico.- Discúlpate con ella-
-No me pienso disculpar-dijo levantándose para que luego me mirara fijamente- Mira niña, tú puedes hacer lo que quieras pero nos encargaron una misión y no pienso fallarla-
-¿Qué clase de misión?-
-Simple, cuidarte la espalda y evitar que le claves los colmillos a alguien-
-Eso es algo tonto ¿no lo crees?-realmente no me estaba agradando este tipo-¿Quién querría atacarme?...además tengo suficiente autocontrol para evitar chuparle la sangre a alguien-
-Di lo que quieras…-dijo bajándose del árbol-…pero cuando haya sangre, ese autocontrol que dices tener se lo llevara el viento fácilmente-caminaba hacia el lado contrario al que yo iba- por cierto… cuídate de ciertas personas, no confíes en nadie-
¿Qué querrá decir con eso?. Dijo lo mismo que mi madre acerca del control que debo tener. Ahhh! Que estrés. Miró mi reloj y… NO PUEDE SER! Son diez para las 7, llegaré tarde a la escuela.
…:::.-.:::...
Uffff! Llegué a tiempo. Estúpidos mocosos que me distrajeron en el camino por suerte no habían cerrado las puertas. Dentro del instituto, parecía un lugar deshabitado sin alma alguna, me imagino que la deben de estar dentro de los salones. Me dirijo directamente al mío pero veo que toda la clase era un desorden total debido a que el profesor en turno no estaba presente. Al entrar note que la mayoría de los estudiantes se me quedaba mirando , podía sentir que sus ojos destellaban con cierta repulsión hacia mi persona haciéndome recordar sobre lo sucedido.
Me dirigí hacia mi asiento escuchando susurros."Mounstro","Bestia","Calamidad", eran palabras que escuchaba decir, pero ninguno de esos comentarios me importaba. Vi como una chica medio alta de cabello castaño se me acercaba a mi lugar, detrás de ella venían otras dos chicas, una de cabello rubio y otra igual que la primera pero la diferencia era la altura que se llevaban.
-Hola Sakurita ¿Cómo te encuentras?- saludaba la primera poniéndose a mi altura
Yo por mi parte no preferí decirle nada y agachar mi cabeza. Al parecer hizo enfadar a la tipa esta.
-No me vas a contestar…pues bien-dijo sujetándome fuertemente de mi ,ahora largo, cabello- Escúchame bien, "Mounstro". Intente hacerlo por las buenas pero supongo que no funciono así que lo diré fuerte y claro y espero que me escuches bien porque no lo repetiré ¿oíste?-casi gritaba sujetándome con mayor fuerza mi cabello- Tu no perteneces aquí. Eres solo un adefesio dentro de esta población y lo último que nos faltaba era otra repulsión como tú, así que o te largas o mueres… ¡ahora!-
Gritó para dar inicio a una gran manifestación por parte de los demás alumnos hacia mi contra. Todos aventaban bolas de papel, unas eran simples y huecas pero otras tenían polvos extraños que caían sobre todo mi cuerpo. Yo solamente podía cubrirme con mis propios brazos, recordaba las palabras de mi madre y de Nero acerca del control que debía tener pero se iba retirando, podía sentir ira en mi ser. Estaba a punto de responder a sus agresiones hasta que se oyó un sonido que hizo eco en el salón. Era el profesor. Nunca estaba tan agradecida de ver a un maestro.
-A ver niños revoltosos…-decía de una forma molesta el adulto-si tienen problemas con su compañera deberán arreglarlos afuera del instituto, no aquí en mi salón. En cuanto a usted señorita…-decía señalándome. Su mirada era igual a todas. De repulsión, desagrado ,odio.- Debería de pensar en su estado, viniendo así podría poner en peligro a sus compañeros.-
No conteste. Sabia a lo que se refería."No vengas para que no contamines a los demás que no son como tú" así hubieran sido sus palabras si fuera una persona con otra profesión.
-Por cierto…no tiene vergüenza. Debería calmarse e intentar cambiar sus ojos a como eran antes, no rojos como los veo ahorita.-
Vi mi reflejo de la ventana y comprobé que era cierto lo que me decíía rojo mis lo mas que pude mis ojos y con un gran esfuerzo logre que cambiaran de color.
Las horas pasaban y los demás no cambiaban su actitud de exclusión hacia mi, si tanto querían que me fuera pues que me lo digan. Escuche como sonaba el timbre avisando el final de las clases, al menos ya no soportare este martirio. Espere a que todos se hayan ido para poder salir pero un pequeño y apenas audible carraspeo me detuvo. Era el profesor, al parecer quería hablar conmigo.
-Señorita, quisiera hablar con usted un momento-
-Si que desea- algo me decía que no iba a pasar algo bueno.
-Por la situación en la que nos encontramos todos, es posible que cometamos ciertos cambios…-
-Si y ¡¿Cómo cuales?-
-Desafortunadamente, el principal cambio que se hará es deshacerme de usted-dijo sacando de su traje una pequeña daga
-¿Qué?-
Una pequeña risa se escucho detrás de mi. Volteo y que eran las mismas tipas que se acercaron a mi .Pero esta vez se veían diferentes, traían dibujos alrededor de su cuerpo como si fueran tatuajes.
Me sentía rodeada, no podía hacer nada. Control es lo que necesito en este momento. No dejarme vencer por el miedo y enfrentar los peligros presentes.
-¿Estas lista para morir, Sakurita?- de su saco saca una daga igual a la del adulto y también un pequeño frasco con un liquido extraño.
No dejaría que me viera asustada. Si debía morir pues sería de la forma mas honrada a la que debía ser, recordaba todos mis logros, a mis padres, mis momentos con ellos, todo.
En el momento que iba a atacarme, cerré mis ojos esperando la puñalada pero esta nunca llego. Entreabrí los ojos y vi como la chica que estaba enfrente de mi tenía dos grandes agujeros, uno en su abdomen y el otro en medio de su rostro. Sentí como salpicaba la sangre por todo mi cuerpo dejando no solo a mi si no a todos los presentes atónitos.
-Jajaja como te pareció eso zorra-
Esa voz si no puedo equivocarme son…
-Nero…Neela…-
Al momento de pronunciarlo los vi a los dos a lado de las otras dos muchachas.
-Que pensabas que ibas a morir…-vocifero Nero. Vi como de su brazo goteaba de sangre al igual un poco de su cara. Supongo que dio uno de esos mortales golpes a la tipa esa.
-Pero todavía no es su momento, señorita- también estaba hay Neela, ella tenía cubierto del mismo liquido rojo carmesí su pierna completa ensuciando la hermosa falda que tenía.
Las chicas gritaron al mismo tiempo en el que mis seguidores hablaron, no les dio tiempo de huir debido a que estas ya estaban partidas en varios pedazos, haciendo que otra vez salpicara sangre sobre mi. Sentía como pequeñas gotas caían en mi boca haciéndome reaccionar. Ese sabor tan dulce que ansiaba probar para poder detener mi sed.
-No moriré aquí malditos hijos de…-gritaba el ruco mientras levantaba su daga para poder darme un golpe pero no conto que mi estado. Me puse detrás de él a una velocidad impresionante dejándolo impresionado.
-Que pasa ruquito no que ibas a deshacerte de mi…-me burlaba de él.
"Destrúyelo"
Algo en mi interior me decía que hiciera esa tal locura, que no me detuviera.
"Mátalo"
Esa no era la misma persona que solía ser pero se sentía tan bien seguir mi instinto.
Lo agarre de su muñeca para poder hacer que se torciera pero al momento de tocarla sentí como se quemaba mi mano dejándome una fea marca. Fije mi mirada hacia su muñeca para ver que había ocasionada esa lesión, al parecer tenía las mismas marca que la tipa esa. Descubriría después de que se trataban.
-Uy muy mal viejo, me has quemado…-dije mostrando mis colmillos con una sonrisa. Sabía lo que venía y lo esperaba con todo mi ser-…ahora te va a tocar sufrir a ti-
Lo agarre fuertemente de su cuello levantándolo un poco del suelo. Escuchaba felizmente como tosía y pataleaba, pedía ser liberado pero no se lo concedería.
-S-Suel…t-ta…me-
-Uhmmm no lo creo…-seguía con mi sonrisa de oreja a oreja-…creo que hare ciertos cambios a esta escuela-dije para así poner más fuerza en mi agarre.
Ya no aguantaba más, quería mí apreciado liquido sobre mi garganta. Fue tan fuerte me agarre que al final oí un "crack" proveniente de lo que tenía sujeto. Sí, le rompí el cuello al señor.
Al final hice lo que mas deseaba, encajar mis colmillos en su piel y succionar su sangre. Era reconfortante esta sensación, era como un placer que recorría lentamente por mi cuerpo, se sentía tan bien.
Cuando acabe me levante del suelo quitándome los residuos de la sangre con mi mano y chuparla para seguir disfrutando del dulce sabor.
Observo como mis seguidores miraban todos mis movimientos y recordé algo que me dijo Nero.
-¿No que ibas impedir que hiciera algo estúpido?-pregunte recordando lo que me había dicho antes.
-Así es pero no hiciste una estupidez después de todo- me dijo volteando a ver todos los lugares que había sangre.
-¿Qué quieres decir?-
-Todo a su tiempo niña…todo a si tiempo-
Decidí ya no seguir preguntando, había sido suficiente por el día de hoy.
Fin del flash back
Recordar eso me hacia tenerme miedo. Había perdido el control en mis acciones atacando así a personas pero por lo que dijo Nero no había hecho una estupidez.
Aparte algo que todavía no entiendo es aquella voz que escuche en mi mente. Se escuchaba como yo pero las decía otra persona y me insistía a seguir con lo estaba haciendo.
-Sakura, baja es hora de cenar-me llamaba mi mamá
-Si en un momento-
Baje lo mas rápido que pude por que la escuche algo asustada y grande fue mi sorpresa al ver que no estaban solos mis padres.
-¿Qué…haces…aquí?-
