Los personajes se mencionan aquí no me pertenecen. De ser así seria rica, conocería a todo el cast y ya hubiera hecho hasta lo imposible para enamorar a Robert Pattinson, o en dado caso de no lograrlo lo hubiera secuestrado y ya no sabrían de él. Umm, pero desafortunadamente la dueña es Stephenie Meyer y yo solo me retroalimento de sus opiniones y sueño despierta con tener a Robert para mí.
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Capitulo 6.
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Nevando en Junio. Solo eso podía suceder en Forks o eso es lo que alguien me había contado sobre el clima caprichoso de este lugar, yo nunca lo había visitado.
No era algo así como una tormenta de nieve, si así fuera, ni siquiera me atrevería a andar caminando por las calles, solo era una nevada ligera. Pequeños copos caían de forma uniforme pero ligera. Y yo caminando solo por las calles, aun a cada paso, me preguntaba qué diablos estaba haciendo yo aquí. Al principio al tomar ese avión se me hizo muy fácil, pero ahora estando aquí me estaba temeroso, aterrado y molesto, porque era tarde.
Agh! Y no sé que me detiene aun aquí, desde que la vi ya no había más razones para quedarme, lo único que iba a ganar era que alguien me viera y le dijera y todo se complicara. Pero algo me detenía, algo que no podía entender y que solo pude entender cuando pase por el parque y vi a una pequeña niña sentada en una de las bancas de ese lugar, lo primero que me paso por la cabeza al verla fue, qué diablos hacia una niñita sola con este frio en el parque? Porque estaba sola, el parque estaba vacío, no niños jugando, no adultos. Solo ella sentada apaciblemente enfundada en un abrigo de un rojo brillante con una capucha, solo le podía ver la espalda y parecía una pequeña caperucita roja.
Sin poder evitarlo, mis pies se movieron solos hacia la banca, hasta que llegue a lado de ella. Me sentía como un tonto, que hacía yo aquí para empezar. Pero deje de pensar, cuando la pequeña se quito su capucha roja y dejo ver su cabello, detuve mi respiración por unos segundos. Ese color de cabello…ese color… no era para nada común, no había conocido a otra persona con él, más que a mi madre, a mí y claro a antepasados a los que no conocí, solo a familia. Los engranes en mi cabeza comenzaron a funcionar, familia, Bella, mi hija!… solté todo el aire contenido en mis pulmones lo que hizo que la pequeña volteara hacia mi dirección, viéndola ya no pude dudarlo, ella… ella era mi hija.
Yo estaba paralizado y ella me sonrió de forma amistosa. Oh su sonrisa era idéntica a la de ella.
-Hola.- saludo amablemente sin dejar de sonreír, se aparto un rizado mechón del rostro y me siguió mirando como si esperara algo. Oh si claro! Mi respuesta!
-Hola.- respondí muy bajito, no estaba seguro de que ella me hubiera escuchado, pero lo comprobé cuando su sonrisa se ensancho más.
-Te gusta la nieve?- me pregunto volteando hacia el cielo donde las copos seguían cayendo pero menos que hace unos minutos.
-Si un poco.- admití, ella sonrió.
-A mí me gusta, le da un aspecto mágico al paisaje-murmuro mirando a su alrededor- pero no me gusta cuando esta se derrite en tus calcetines, me da frio.- se estremeció de forma cómica, lo que hizo que yo soltara una risita.
-Te quieres sentar?- me ofreció señalando el espacio vacío a su lado. No se supone que tendría que alejarse de los extraños como lo era yo para ella, eso es lo que les enseñan a los niños no? Aunque en realidad no era un extraño, pero eso ella no lo sabía. Mientras mi cabeza divagaba, en algún segundo en que mi cabeza estaba en otro lugar, mi cuerpo se movió por sí solo y cuando menos me di cuenta ya estaba sentado junto a ella y mi respiración se detuvo.
Era tan pequeña y tan hermosa. Se parecía tanto a su madre, sobre todo en los ojos, del mismo achocolatado color. Juro que me dieron ganas de lanzarme a abrazarla y ponerme a llorar pero sabía que no podía hacerlo, no sin correr el riesgo de asustarla y que yo acabara preso por presunta pederastia. Así que solo me quede viéndola mientras ella me sonreía balanceando sus piececitos que colgaban de la banca.
-Tu no tienes papá?- me pregunto tomándome con la guardia baja con su pregunta, la mira un poco confundido.
-Porque lo preguntas?- le devolví.
-Bueno pues hoy es día del padre, se supone que todos deben de ir a visitarlos o dedicarles obras escolares, no sé, lo que sea. Por eso estoy yo aquí hoy, no me gusta estar en la escuela rodeada de todos los niños con sus papas- mi corazón comenzó a resquebrajarse segundo a segundo- yo no tengo papá, pero está bien- se encogió de hombros aunque pude ver una pequeña sombra cruzar su alegre mirada- tengo a mi mamá, tengo a tía Alice, a tío Jasper, Tío Emmett- a cada nombre que mencionaba los iba contando con sus deditos- tía Rosalie, a los abuelos. Mis tíos son como mis papas.- me dolió un poco escuchar lo mismo.
-Pero no es lo mismo.- dije un poco molesto.
-No me has respondido mi pregunta.- dijo ignorando mi reproche.- tu tienes papá?- repitió.
-Si, lo tengo.
-Y porque no estás con él hoy?
-Vive en Londres, por eso no puedo estar ahora con él.
-Pero lo has llamado no es así? No puedes dejar que piense que has olvidado este día.- me advirtió con aprensión.
-Claro.- asegure.
-Y que haces aquí, por tu acento se nota que no eres de aquí. Vienes a visitar a alguien?
-Viaje de negocios.
-A que te dedicas?- siguió preguntando, sonreí.
-Soy músico- le respondí, ella abrió sus ojitos emocionada.
-Enserio?- asentí- wow, a mi me encanta la música, igual que a mi mamá, nos gusta escuchar música clásica juntas. Que instrumento tocas?
-Piano.- simplemente respondí.
-Ese es mi instrumento favorito! La abuela Renne dice que cuando sea más grande me llevara a clases de piano y así podre tocar para ella en el piano que tiene en su casa, dice que ya que mi madre no tuvo la paciencia para hacerlo lo intentara conmigo.- me conto, me agradaba mucho escucharla, su voz era cantarina e infantil, pero su expresión, aunque sus facciones eran infantiles, se veía madura, inteligente. Como su madre.
-Pues espero que te guste y puedas tocarle a tu abuela.
-Que mal que no tengamos un piano ahora, me encantaría que alguien tocara para mí en vivo.- se lamento haciendo un gracioso puchero. De nuevo desee confortarla y decirle que viniera conmigo, que yo podía tocar para ella lo que quisiera, componerle una nueva canción si ninguna era de su agrado. Pero de nuevo eso nos llevaría a dos cosas, cárcel, pedofilia.
- Y eres casado?- pero se olvido pronto de su pena y comenzó de nuevo a bombardearme con preguntas.
-No.
-Tienes novia?
-No.
-Tienes hijos?- ok ahora que se supone que debía contestar?
-Si.- respondí con sinceridad- una pequeña niña.- tú, complete en mi mente.
-Oh! Y ella vive contigo?
-No. Vive con su madre.- era curioso como ella daba con las preguntas claves para responderle los grandes secretos que la rodeaban, sin darse cuenta ella preguntaba sobre ella misma.
-Oh, eso es triste- musito- pero la ves a menudo no?
-No.- respondí bajito apartando la mirada, no podía ver sus ojitos nublarse por tristeza.
-oh! Eso es más triste aun.- mascullo muy bajito, casi no pude escucharla.
-Si-le di la razón- Pero a veces es mejor alejarse cuando quieres brindarles felicidad a los que amas- medite en voz alta- prefieres cometer errores solo a dañar a esas personas con ellos.
-Pero como puedes afrontar esos errores solo, eso no está bien. Para eso existe la familia, el amor. Para apoyar a tus seres queridos cuando lo necesites, para ayudarlos a levantarse o a hacerle ver sus errores.- como dije, completamente madura e inteligente, sentí un poco de orgullo inflar mi pecho.
-Tal vez tienes razón.- medio acepte, ella me frunció el ceño.
-Tal vez?
-Está bien señorita listilla.- ella comenzó a reír por su apodo.
-Eres gracioso. Me agradas.- me dijo, no pude evitar sonreír- a demás me parece genial tu cabello, se parece al mío!- señalo sonriente- nunca he conocido a nadie más con este color, debemos ser pocos.- agrego con solemnidad, reí.
-Mi madre lo tiene y mi abuela lo tenía.- le dije. Ella se quedo pensativa observando mi cabello y luego el suyo, pensando y pensando. Por un momento sentí pánico pensando que con mis palabras su lista cabeza pudiera ordenar el rompecabezas y darse cuenta de quién era en realidad, sostuve un poco las respiración mientras la veía pensativa, su semblante cambio varias segundos después a uno sonriente de nuevo.
-Seguramente también tengo antepasados con este cabello.- comento y solté el aire contenido en mis pulmones de golpe.- Pero ya me tengo que ir- se levanto de repente después de mirar el cielo por unos segundos, la nieve ya había dejado de caer.- tengo que llegar a tiempo cuando mi madre pase a recogerme y que no se dé cuenta que no estuve en la escuela.- cerro su pequeño abrigo y se puso la capucha.- fue un gusto conocerte… no se tu nombre.- dijo como si eso fuera una gran falta para ella.
-Me llamo Edward.- estire la mano frente a la de ella quien la tomo, me agrado sentir su calidez.
-Yo soy Carlie.- sacudió su mano, un bello nombre.- y me tengo que ir.- recogió su mochila poniéndosela al hombro. Sacudió su mano mientras caminaba alejándose.
Mi corazón se estrujo cuando dio los primero pasos, no quería que se fuera, que se alejara. Podía sentir lágrimas de alegría, frustración, tristeza, agolparse en mis ojos. Baje la mirada tratando de contenerlas, no quería verla alejarse, eso terminaría de derramar mis lagrimas, así que mire mis zapatos como si fueran lo más interesante del mundo. Un carraspeo hizo que tragara el nudo de mi garganta de un solo golpe y levantara la vista. Aquí estaba de nuevo, mi pequeña, a quien solo en mi mente podía llamarla así, mía.
-Te estabas quedando dormido? Discúlpame- me hizo reír por sus conclusiones, si tan solo supiera.
-No, estaba pensando.- le aclara, ella me sonrió- oye no se supone que tendrías que estar rumbo a la escuela?- le pregunte.
-Si, ahora me voy. Pero algo raro paso, me dieron ganas de hacer esto antes de irme- no me dio tiempo de preguntar de que hablaba pues camino hacia mi envolviendo sus delicado bracitos en mi cuello, al que tenia libre acceso pues yo seguía sentado y ella estaba parada. Decidí no desaprovechar el momento y rodee sus cintura con mis brazos, enterrando mi rostro en mi cabeza aspirando su olor, fresias. Diablos!
No sé exactamente cuánto tiempo paso, solo pensaba que no quería dejarla ir. Pero no podía retenerle por siempre, ella poco a poco se fue alejando se mí, pero se detuvo cuando su boca estuvo cerca de mi oído y me susurro algo que me dejo paralizado.
-El perdón es una virtud de los que aman.- susurro y así se alejo corriendo y saltando cual niña que era.
Mi pequeña…
Mi pequeña, mi pequeña princesa.
Miraba algunas fotos de su pequeña, fotos que había disuadido a Esme de dárselas después de su encuentro, no quería perderse de mirar a esa linda princesa, aunque fuera solo en fotos.
Ese recuerdo siempre estaba en la mente de Edward. Cuando conoció a Carlie, ella tenía 6 años, ahora ya 9. 3 años habían pasado desde ese encuentro, 1095 días, mismo en los cuales esa frase susurrada en su oído le daba vueltas en su cabeza, al igual del recuerdo de haberla estrechado entre sus brazos de haber tocado su manita, de haber visto su sonrisa, sus ojos, todos y cada uno de los días, sin falta. Y ahora estaba lo más cerca a ella que en estos tres años y se moría de ganas por ir y abrazarla de nuevo, aguantar ese bombardeo de preguntas, pero sabía que tenía que esperar. Ahora se quedaba en un pequeño hotel en Forks, sabía que tampoco debía esperar demasiado, pues siendo un pueblo tan pequeño, todo el mundo se conoce y las cosas podían salirse de las manos.
Aun tenía que planear que hacer primero.
…
-Oh por dios! Oh por dios! Bella me matara, si me matara. – Comenzó a mascullar Alice para si misma mientras daba vueltas por la habitación como un león enjaulado- solo espero que tenga piedad de mi bebe y espere a que nazca para que me asesine… no, pero tampoco puede hacerlo, tengo que alimentarlo. Tal vez después de eso… no, pero quien lo va a criar.- medito, suspiro pesadamente acariciando su vientre nerviosamente y sin detenerse- oh dios! Que no me mate, aun tengo una vida larga por vivir, mucho arte que compartir y mucho amor para dar.
Carlie, quien aun estaba sentada en la cama de su tía con el control en su mano sana, observaba a su tía. No sabía si reírse de las cosas absurdas que decía, si llorar por lo que acababa de descubrir o llorar de preocupación por lo que le esperaba cuando su madre se enterara. Tal vez debía de comenzar a caminar de un lado a otro como su tía y rogarle a dios para que su madre no la matara.
-Pero debí de imaginármelo, todas las cintas están ahí!- se dio un pequeño golpe en la frente sin detener su camino- como lo pude olvidar, tonta! Bella se molestara, se molestara mucho, mucho mucho…
Carlie no pudo soportar ver vaivén de su tía por más tiempo, así que se levanto de la cama y se interpuso en el camino de su tía, Alice al darse la vuelta para ir a la derecha de nuevo tardo un poco en darse cuenta que Carlie le tapaba el camino por lo que al verla se paró en seco antes de chocar con ella.
-Tía, me estas mareando.- le dijo la pequeña.
-Oh! Lo siento.-se disculpo, soltó un suspiro, tomo la mano de la niña y las dos se sentaron en la cama- Quieres platicar conmigo respecto a lo que acabas de ver?- le pregunto Alice tranquilizando su nervios y preocupándose por lo que se debería de preocupar en este momento, los sentimientos y pensamientos de Carlie. Ella lo medito y pensó detenidamente en lo que había pasado por su cabeza desde que había visto a su padre.
Los recuerdos de la vez que lo había conocido vinieron a su cabeza, como ese extraño se había acercado a ella y en lugar de asustarse había sido todo lo contrario, sentía una extraña confianza con él, le había parecido agradable y gracioso, por eso cuando estaba por irse le había asaltado la necesidad de volver y abrazarlo, por eso lo hizo, ese abrazo le había hecho sentir cosas en su interior que no entendía y al separarse, las palabras que le dijo vinieron de la nada. Todo había sido tan confuso después de haberse alejado de él, porque se había comportado así? Se había preguntado en ese momento. Ahora lo entendía, era el poder de la sangre, la sangre llama.
Después su tía había entrado interrumpiendo sus recuerdos –que habían durado en su cabeza como 1 segundo, pero lo habían abarcado todo- su tía comenzó a maldecir, ella paro la cinta mientras Alice continuaba y ahora ahí estaban, su tía esperando una respuesta con semblante preocupado. Carlie no estaba segura de que decir, así que se encogió de hombros.
-Seguro tendrás dudas y no te reprimas en exteriorizarlas, se que tu madre me matara por eso, pero no importa.- aseguro.
-Él es mi padre?- si, una pregunta tonta, tomando en cuenta lo que ya había leído en el diario de su madre y los detalles obvios, pero eso era algo que Alice no sabia y Carlie en el fondo se moría de ganas de que alguien los confirmara en voz alta.
-Si.- respondió en un susurro asintiendo al mismo tiempo con la cabeza. Definitivamente Bella la mataría, pensó.
-Y que fue lo que paso?- se atrevió a preguntar. Alice hizo una mueca y Carlie supo que la respuesta a esa pregunta definitivamente no la iba a obtener hoy.
-Se que te dije que resolvería tus dudas, pero lamento fallar a mi palabra. La respuesta a esa pregunta no me corresponde a mi dártela linda y de todas formas yo no sé todos los detalles de lo que sucedió.- le aseguro disculpándose sinceramente con la mirada.
-Pero ella no me dirá nada, nuca me dice nada. Por ejemplo hace unos días lo mencione- le comenzó a contar señalando la pantalla congelada- y ella solo me dio una escueta respuesta y lo evadió todo, como siempre lo hace. Nunca quiere hablar de él- Carlie a cada segundo iba subiendo el tono de su voz, se sintió sorprendida ante la ráfaga de frustración y reproche que a cada momento iban adquiriendo sus palabras, Alice también se mostro sorprendida y la miraba con preocupación- yo no menciono nada porque he visto la cara de tristeza de mamá y a mí no me gusta verla triste. Pero yo también siento cosas por el silencio tía Alice, también siento cosas aquí.- se señalo el pecho y sus ojos se aguaron. Alice se sintió terrible de que a la pequeña desahogarse de esa manera y la abrazo reconfortándola, mientras la niña soltaba pequeños sollozos.
-Oh pequeña. Shh, shh- le consolaba Alice mientras le acariciaba el largo y rizado cabello dulcemente – cuanto te has contenido, tan solo eres una niña, no puedes soportar tanto- murmuro sin dejar de abrazarla y así permaneció un rato dándole su apoyo, arrullándola. Pensó que se quedaría dormida, pero la pequeña seguía aferrándose a ella.
Después de unos minutos al ver el control remoto a su lado y la pantalla en stop, presiono el botón de play y la pantalla siguió su movimiento. "Eres un adulador, eso úsalo con Bella, a ella es a quien tienes que conquistar" resonó la voz de Alice en la habitación, seguida de las risas de todos, Carlie ladeo su cabeza para observar la pantalla "Ella sabe que también es toda una artista pero de las letras. Verdad amor?" dijo la voz monocorde de Edward, Carlie sonrió al oír el tono amoroso hacia su madre "Y tu eres mi talentoso artista de música" respondió Bella, los dos estaban muy cerca y se dieron un beso corto y dulce. La niña recordó que en su encuentro él le había mencionado que era músico, tocaba el piano. Si! Lo recordaba. "Y entonces yo qué?" interrumpió la voz de Jasper los arrumacos de la enamorada pareja "yo soy el único que no soy artista aquí?" la cámara enfoco su fingido puchero. La Alice del presente sonrió.
-Tú eres el artista de las mentes y cerebros- mascullo junto con la Alice del video.
Los demás rieron al igual que Carlie, su tía se alegro que se le estuviera pasando el abrumamiento.
Alice trajo mas videos caseros y las dos se tumbaron en la cama a verlos mientras comían galletas. Alice le contaba algunas anécdotas mientras los veían, pero nunca menciono nada más que las épocas felices. Carlie la escuchaba atenta, era demasiado diferente el leer todo eso a que alguien que había estado allí, que lo había presenciado, se lo contara. Le traía una emoción diferente al cuerpo, lo sentía más real y no como si fuera literatura de ficción.
Incluso también vieron videos que cuando Carlie era tan solo una bebe y le dio mucha vergüenza. Pero el teléfono interrumpió su pequeña función. Alice contesto, era Bella.
-Todo está bien? Carlie está bien?- pregunto tan pronto saludos de manera aprensiva.
-Si mamá preocupona.- Alice rio.
-Dile que Lexie y Ray la están esperando, han venido a traerle la tarea y ayudarle con ella.
-Enseguida le digo y vamos para tu casa, quiero hablar contigo.- su voz sonaba seria, cosa que despertó sensaciones en las dos chicas Swan respectivamente, por una parte Bella se preocupo y Carlie se aterro y vio a su tía con la viva expresión en su rostro.
-Sucede algo?- cuestiono Bella preocupada.
-No- Alice resoplo fingiendo despreocupación- solo cotillear un poco.- con esas palabras tranquilizo a las dos chicas, aunque Carlie no estaba tan tranquila.
Después de colgar Alice se metió al baño para cambiarse de la ropa manchada de pintura y arreglarse un poco, no tardo mucho y las dos salieron de la colorida casa. Carlie sabía que tendría que actuar rápido, su casa no estaba demasiado lejos.
-Tía Alice- la llamo, ella dejo de mirar fascinada la naturaleza a su alrededor y le puso atención a la niña- podrías no decirle nada a mamá.- le pidió, casi rogo. Alice puso una mueca disconforme.
-Pero linda. Tienes que sacar eso que tienes estancado en tu lindo corazoncito, no puedes seguir acumulando esas cosas, un día explotaras y que haremos sin la pequeña Carlie.- con lo ultimo trato de bromear, la niña sonrió pero siguió con su expresión seria pidiéndole que no dijera nada. Alice permaneció pensativa unos segundo- mira pequeña, hagamos una cosa. Hablare con tu mamá, pero no le diré nada sobre lo que paso hoy. Tratare de disuadirla para que se vaya abriendo un poco contigo y ella sea la que te cuente todo.- propuso.
-Crees que funcionara?- cuestiono la pequeña no muy convencida.
-Tu madre es un hueso duro de roer- Carlie asintió enfáticamente dándole la razón- pero la conozco, confía en mi lindura.
Carlie asintió, de todas formas si su tía no conseguía lo que se proponía, ella tenía unos cuantos ases bajo la manga.
Uno de ellos el teléfono que había tomado de la agenda de su tío, aun se disculpaba con el viento por haber hurgado en cosas ajenas, pero ya lo había hecho, nadie había salido herido. Tenía el pequeño papelito en las piernas y el teléfono en su mano sana. Si lo iba a hacer tenía que hacerlo ahora, su madre había ido al supermercado a comprar víveres, era el momento idóneo, pero ella estaba aterrada. "Vamos Carlie no seas cobarde" le dijo su mente "respira profundo y marca el numero" a cada orden de su mente su cuerpo respondió y cuando menos se dio cuenta ya tenía el teléfono pegado al oído. Se aterro mas, no había pensado que iba a decir, pero ya era muy tarde.
- Buongiorno- demonios! Italiano? No sabia que estaba llamando a Italia, no sabia que su padre vivia en Italia, ella no sabia italiano. Todo para nada, penso en colgar pero se detuvo cuando la persona del otro lado de la linea y del mundo volvio a hablar- hola, quien habla?- un gritito de alivio resono en le interior de la niña. "Es tu dia de suerte, esto es una señal. Ahora habla o te va a colgar!"
-Hola.- saludo timidamente- yo... este...
-Espero no vaya a tratar de venderme nada, si es asi pierde su tiempo.- mascullo la voz gruñona de la mujer. Vaya que tenia mal humor.
-No! No vendo nada.- se apresuro a aclarar- yo...- tomo una bocanada de aire- busco al señor Edward Cullen.- por fin pude decir.
-Y quien lo busca?- pregunto la mujer. Porque no simplemente me lo pasaba y ya? Se pregunto Carlie irritada en su mente.
-Alice, su cuñada.- wow! Se sorprendio a si misma con lo rapido que habia funcionado su mente.
-Oh! Lo siento señora, pero él señor no se encuentra.- le respondio la que seguramente era el ama de llaves o sirvienta un poco mas amable.
-No, sabes a que hora regresa mas o menos?- le cuestiono, comenzaba a sentirse frsutrada. Tal vez no era su dia de suerte despues de todo.
-No, el no regresa por hoy. Salio del pais.- Definitivamente ahora si estaba frustrada y definitivamente hoy no era su dia de suerte.
-Oh, es una lastima. Me hubiera gustado hablar con él. Mascullo con verdadero pesar- sabes a donde viajo... lo siento no se tu nombre.- aunque no le hubiera caiso tan bien la señora, no podia perder la educacion.
-Margaret.- le dijo la aludida- y no señora no lo se, fue un viaje de ultimo momento del que nadie se entero de mucho.
Totalmente frustrada despues de seguir con la charada de ser su tia Alice y de despedirse de Margaret corto la llamada, se tiro de espaldas en su cama mientras acariciaba el lomo de Jella con su mano izquierda, la gatita se restregaba contra su costado como reconfortandola. No queria quedarse encerrada lamentandose mientras miraba el techo por lo que se levanto tomo su abrigo y bajo las escaleras, justo cuando su madre iba llegando cargada de bolsas y con una expresion extraña en el rostro. Tenia la piel mas palida de lo normal y los ojos desencajados, como si hubiera visto un fantasma. Carlie se apresuro a acercarse y tratar de ayudarle con las bolsas.
-Estas bien mamá?- le pregunto. Bella que hasta algunos segundos sus ojos miraban a la nada enfocaron a su hija. Controlate Bella, controlate. Se repitio en la mente.
-Si, si. Todo bien.-aseguro caminando hacia la cocina y dejando las bolsas en la mesa- a donde vas?- inquirio al ver a su hija con el abirgo puesto.
-Queria ir a caminar un poco, me siento sofocada.- le dijo y era verdad, pero sofocada por diferentes razones, mas que por un encierro.
-Oh, esta bien. Solo no vayas muy lejos.
-No, ire al parque.- le anuncio.
Se despidio y salio de la casa, en cuanto la puerta se cerro Bella suspiro pesadamente y su expresion volvio a la que tenia cuando habia cruzado la puerta de entrada.
-Demonios! Demonios! Mierda!- mascullaba mientras pasaba sus manos nerviosamente por su babello- me estoy volviendo loca no es asi? Ahora sufro de alucinaciones, pero porque de él presisamente, no quiero alucinar con él.- siguio hablando sola.
Pero esque lo habia visto tan real. Ella iba caminando tranquilamente hacia su camioneta con las bolsas de los viveres cuando a lo lejos lo vio. Tan hermoso como siempre, pero a la vez tan diferente. Ella lo habia soñado infinidad de veces en el pasado y la imagen siempre era la misma. Un Edward joven y vivaz como ella lo habia conocido, como habia sido a lo largo de su relacion, de ensueño. Pero el que habia visto hoy no era asi, era diferente. Mas humano, menos etereo y sobre todo, no habia vivacidad en él. Se veia triste.
Cuando lo vio casi tira una de las bolsas del mandado, por loq ue se distrajo y cuando volvio la vista a ese punto donde lo habia visto ya no estaba. Se habia esfumado. Pero eso hacian las alucinaciones no? Desaparecian. Y eso era esa imagen, una alucinacion, verdad?
...
Frustrada, apesumbrada, abrumada. Asi se sentia Carlie, a veces pensaba que nunca sabria que paso, habia seguido leyendo , pero todo lo que leia era feliz. No entendia como habia pasado algo que los hubiera separado. Habia algo que ella habia leido continuamente y que la habia hecho pensar que en aquella persona estaba la clave. Sobre todo unida con la arpia de Victoria, dos arpias juntas. Se reprendio mentalmente. No podia hablar asi de su abuela paterna, era su familia.
Desidio ir a los columpios, columpiarse un rato mientras sentia el aire golpeando su rostro y su cabello volar. Se queria liberar por un momento como si fuera un ave que en cualquier momento abriria sus alas y saldria volando de ese lugar. Pero el destino tenia otros planes para ella, tal vez se sentiria liberada ese dia, pero de una forma distinta, porque él estaba ahi. En la misma banca de hace 3 años. Su cabello refulgia y se hacia notar, por eso la pequeña lo noto de inmediato.
No supo en que momento le dio la orden a sus pies de avanzar, al parecer ellos actuaron por si solos. Ahora estaba detras de la banca viendo la espalda de él. De su padre. Algo hermoso sintio en su interior cuando uso esas palabras.
Edward quien estaba absorto en su pensamientos sintio algo extraño. De repente de la nada su corazon comenzo a latir cada vez mas rapido. Se asusto y penso que tanta tension acumulada le provocarian un infarto o algo parecido, pero dejo el dramatismo a un lado. Esos latidos freneticos no eran malos, eran de emocion. De que? No lo sabia y se entero hasta que una pequeña figura se paro frente a él.
Su pequeña, su pequeña princesa.
-Hola papá.
Hola:::
Ahh me emocione con el final, ustedes no?
Otro final expectante lo se y siento dejarlo asi, pero apoco no es emocionante!
Cosas interesantes se avecinan y con eso el drama, si leyeron bien. Drama. Y que creen que tambien viene? El encuentro! Quien esta emocionada por eso? Diganme como piensan que pasaran las cosas? Como reaccionara Bella? Que dira Edward? Que piensan? Diganme, diganme! Saben que me encanta saber lo que opinan.
Gracias por los reviews del capitulo pasado, fueron varios y me alegro. Tambien agradesco los favoritos tanto de la historia como de mi, asi como las alertas.
Si quieren contactarme, en mi perfil esta mi twitter, digo puras tonterias en él, pero si quieren charlar, amenazarme porque las deje en ascuas o preguntar algo, lo pueden hacer sin ningun problema.
Y ahora... review o no? Porque se avesinan cosas emocionantes!
Saludos.
Chaoo.
